Opinión Migración 231224

Dinero / México se adelanta a una crisis migratoria

El Problema Migratorio siempre ha estado presente en la relación con Estados Unidos, con períodos difíciles como el que se anuncia a partir del próximo 20 de enero, cuando tome posesión el presidente Trump.

La diferencia es que ahora el gobierno mexicano se está adelantando a la crisis instrumentando un mecanismo de defensa de los migrantes. Hay dos frentes de batalla: uno está en Washington. La presidenta Sheinbaum ha conversado dos veces con Trump y hay contactos con su equipo, aunque no pueden tomar decisiones hasta que asuman sus cargos. La otra trinchera es la frontera.

El canciller Juan Ramón de la Fuente se ha reunido con los cónsules y organizaciones locales de Estados Unidos para estructurar la defensa. El fin de semana estuvo en Los Ángeles, la ciudad con la mayor población de paisanos fuera de México.

Tuvo una junta con la alcaldesa Karen Bass y los concejales Hugo Soto Martínez, Eunisses Hernández e Imelda Padilla, quienes promovieron la declaración de la urbe angelina como ciudad santuario, acompañaron al canciller, al embajador de México, Esteban Moctezuma Barragán; al jefe de la Unidad para América del Norte, Roberto Velasco; al consultor jurídico de la Cancillería, Pablo Arrocha y el cónsul general de México en Los Ángeles, Carlos González Gutiérrez.

Como ciudad santuario, las autoridades locales no cooperarán con las federales en sus acciones contra los migrantes. El mensaje es claro: no están solos. (Enrique Galván Ochoa, La Jornada, Política, p. 8)

Projet Sindicate / Cómo podría beneficiar a México el regreso de Trump

Tras ganar las elecciones presidenciales estadounidenses el mes pasado, Donald Trump no tardó mucho en anunciar que impondrá aranceles de importación del 25% a todos los productos procedentes de México y Canadá, además de sumar 10 puntos porcentuales a todos los aranceles existentes sobre los productos procedentes de China. Aunque el objetivo declarado es obligar a estos países a bloquear el flujo de migración ilegal o fentanilo desde su territorio hacia Estados Unidos, la política arropa prolijamente los temas favoritos de Trump –inmigración, crimen y aranceles– en un solo paquete.

La respuesta era previsible. México advierte que los aranceles serían sumamente perjudiciales e inflacionarios. Aunque ha ofrecido cooperación para disipar las preocupaciones de Estados Unidos, también está dispuesto a tomar represalias si Trump sigue adelante. Y algunos en Canadá han sugerido un acuerdo separado, al argumentar que México se está convirtiendo en una plataforma para las exportaciones chinas a Estados Unidos.

En términos generales, se ha considerado que México es vulnerable a la agenda política de Trump. Hasta ahora, sin embargo, el mercado parece estar asignando una baja probabilidad a la imposición de aranceles, tal vez apostando a que Estados Unidos no se arriesgará a un desmantelamiento extraordinariamente disruptivo del tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC, la continuación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte). El tipo de cambio solo se ha depreciado en torno a un 1.7% desde el anuncio de Trump, y el diferencial de los bonos mexicanos apenas se ha ampliado.

La reacción a las anteriores amenazas arancelarias de Trump en 2019 fue mucho más dramática. En aquella ocasión, amenazó con imponer aranceles escalonados que empezarían en el 5% y llegarían hasta el 25% para obligar al entonces presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (ampliamente conocido como AMLO), a frenar el flujo de migrantes procedentes de Centroamérica y Sudamérica. AMLO respondió desplegando la guardia nacional en la frontera sur de México, antes de acabar estableciendo una relación de trabajo –e incluso cierta afinidad– con Trump.

Pero AMLO ya no está, y la nueva administración de la presidenta Claudia Sheinbaum lleva menos de tres meses en el cargo. Sus primeros 100 días coincidieron con uno de los peores brotes de violencia de los últimos tiempos por parte de grupos del crimen organizado. Tras la detención de un importante líder de un cártel, una guerra territorial entre rivales se ha cobrado miles de vidas, entre ellas la del alcalde de la capital de un estado y la de un sacerdote.

Sheinbaum heredó esta situación de AMLO, cuyas políticas de seguridad fueron desastrosas. A pesar de supervisar la creciente militarización del país, su administración evitó la confrontación directa con los cárteles. Esa estrategia claramente ha fracasado (lo que ha provocado duras críticas, aunque tardías, del gobierno estadounidense), y ahora la administración de Sheinbaum ha aumentado la presión con una política más coherente basada en un mayor intercambio de inteligencia y cooperación con las autoridades locales.

Esta es un área de interés común para México y Estados Unidos. Sheinbaum y Trump tienen la oportunidad de restablecer la cooperación entre sus países en materia de intercambio de inteligencia y aplicación de la ley, algo que quedó en suspenso con AMLO. Podrían empezar por introducir controles más estrictos para impedir la venta de armas a los cárteles de la droga por parte de traficantes estadounidenses, que suministran aproximadamente el 70% de los arsenales de los cárteles.

Aunque los fabricantes de armas estadounidenses han hecho lobby con éxito contra las restricciones a este tipo de ventas, privar a los cárteles de armas sería enormemente beneficioso tanto para México como para Estados Unidos, sobre todo al reducir drásticamente la producción y exportación de fentanilo hacia el norte. Asimismo, al igual que en 2019, México podría reforzar los controles fronterizos para frenar el flujo de migrantes, cuyo número ya ha disminuido sustancialmente este año.

Cualquier renegociación del T-MEC probablemente se centraría en los mismos temas que la revisión del TLCAN durante el primer mandato de Trump: el “contenido de valor regional” de la industria automotriz, los salarios en México y diversas medidas para desalentar la deslocalización de la fabricación de Estados Unidos. Es probable que esto suceda. Sin embargo, hay otra demanda que los mexicanos deberían recibir con beneplácito, porque podría fortalecer el Estado de derecho dentro de sus propias fronteras.

La Constitución mexicana se modificó recientemente para consagrar las reformas judiciales de AMLO, que introdujeron elecciones para los jueces de la Corte Suprema y jueces federales. Estados Unidos y Canadá han expresado su preocupación por este cambio, advirtiendo que podría allanar el camino a un gobierno autocrático de partido único. Y otra iniciativa constitucional de la era de AMLO, destinada a eliminar las entidades regulatorias autónomas, podría violar tanto la letra como el espíritu del T-MEC.

Por supuesto, puede que a Trump no le importe la erosión de la democracia en México. Pero su candidato a secretario de Estado, Marco Rubio, fue un crítico abierto y frecuente de AMLO, a quien acusó de capitular ante los cárteles de la droga y de apoyar a los regímenes autoritarios de Cuba, Venezuela y Nicaragua. Por otra parte, se trata de regímenes autoritarios que hasta a Trump le desagradan.

En consecuencia, una renegociación del T-MEC podría ser un instrumento útil para restaurar algunas de las instituciones dañadas de México y evitar que el partido de AMLO, Morena, avasalle otras reformas pendientes. Mejor aún, la presión estadounidense podría acentuar las divisiones al interior de Morena, debilitando el apoyo al expresidente y dándole a Sheinbaum más margen de maniobra. La erosión de la democracia mexicana probablemente no pueda detenerse mediante un marco cuasilegal “importado” a través de la ratificación de un acuerdo comercial revisado. Pero llevar la división dentro de Morena a un punto crítico ciertamente no haría ningún daño.

Cuanto antes se aleje la sombra de AMLO, sabremos qué Sheinbaum gobernará México. Hasta ahora, ha seguido en su mayor parte el manual de AMLO, pero también ha intentado tender puentes con el sector privado para atraer inversiones en energías limpias y logística. Sheinbaum quiere aprovechar las oportunidades que ofrece el énfasis de Estados Unidos en la deslocalización de sus cadenas de suministro, pero estos esfuerzos se han estancado como resultado del deterioro institucional de México. (Guillermo Ortiz, El Economista, Finanzas Globales, 34)

Trump amenaza; Sheinbaum debe ser firme y estratégica

Donald Trump reapareció ayer en Arizona, donde pronunció un discurso lleno de exageraciones, tergiversaciones y promesas. Más allá de su intención de encender a su base electoral, el mensaje deja claro que, de volver a la presidencia, México estará en el centro de sus políticas y retórica nacionalista.

En su intervención, Trump recurrió a datos imprecisos y afirmaciones polémicas. Por ejemplo, aseguró que el gas natural estadounidense es “más barato que los molinos de viento”, ignorando costos reales y beneficios de las energías renovables. Infló las cifras de inmigración, declarando que 21 millones de personas cruzaron ilegalmente la frontera en los últimos cuatro años. Incluso amenazó al gobierno de Panamá, sugiriendo que Estados Unidos podría “recuperar” el Canal de Panamá si no es tratado “justamente”. Parece que Trump aún añora los días en que “América” podía resolverlo todo con un ultimátum.

Una parte de su discurso estuvo dedicada a México. Trump reconoció a Claudia Sheinbaum como la “nueva presidenta”, llamándola “una mujer encantadora y maravillosa”. Sin embargo, detrás de este aparente elogio, lanzó duras críticas sobre la gestión de México en temas de inmigración y tráfico de drogas. Prometió designar a los cárteles mexicanos como Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO, por su sigla en inglés), haciendo de esto una pieza central de su estrategia de seguridad fronteriza. Al parecer, para Trump, resolver problemas complejos es tan sencillo como asignar etiquetas.

La designación de los cárteles como FTOs permitiría al gobierno estadounidense imponer sanciones financieras, restringir movimientos internacionales e iniciar acciones legales severas. Más preocupante es la insinuación de Trump sobre la posibilidad de emprender acciones militares en territorio mexicano. Este tipo de intervención violaría el derecho internacional y la soberanía de México, además de generar un impacto devastador en la relación bilateral.

Incluso bajo escenarios limitados —como rescates de ciudadanos estadounidenses o respuestas a ataques fronterizos— tales acciones serían polémicas y complicarían la cooperación en comercio, migración y seguridad, pilares fundamentales para ambas naciones.

La presidenta Sheinbaum enfrenta un reto significativo, pero también una oportunidad. Su respuesta debe ser firme y estratégica, rechazando cualquier amenaza a la soberanía de México y dejando claro que nuestro país no será herramienta política en la contienda electoral de Trump. Su gobierno debe fortalecer los lazos diplomáticos con sectores clave de EU, como legisladores, empresarios y organizaciones civiles, que reconocen el valor de una relación constructiva.

La presidenta debe posicionarse como una líder que defiende los intereses nacionales con claridad y determinación. Mientras reitera su compromiso con una relación bilateral basada en respeto mutuo, debe denunciar cualquier intento de violar la soberanía de México, subrayando que las amenazas unilaterales no sólo son inaceptables, sino contraproducentes.

La historia ha mostrado que Trump usa a México como blanco fácil. Claudia Sheinbaum tiene la oportunidad de marcar una diferencia, mostrando que, bajo su liderazgo, México no sólo busca cooperación, sino que exige respeto. (Eduardo Ruiz-Healy, El Economista, Política y Sociedad, p.40)

Frentes Políticos

Muro. Tamaulipas, bajo el liderazgo del gobernador Américo Villarreal, se prepara para enfrentar las posibles deportaciones masivas anunciadas por el futuro presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El Instituto Tamaulipeco para los Migrantes, dirigido por Juan José Rodríguez Alvarado, trabaja en dos frentes, uno es atender a los 2 mil migrantes varados en la frontera y otro, anticipar la llegada de una nueva caravana desde Chiapas. Mientras tanto, las autoridades aseguran que “todo está bajo control”. ¿Soberanía o simulación? La línea entre ambas es tan borrosa como las promesas de un México que no sirva de vía hacia la frontera norte.  (Frentes Políticos, Excélsior, Nacional, p. 13)

Integración y soberanía: una contradicción

El gobierno mexicano vive una contradicción que ahondó su predecesor y que amenaza su desempeño económico e internacional en lo relacionado con el T-MEC, y con los indocumentados que pretenden llegar a la frontera; trata de integrarse a los Estados Unidos, y mantener la soberanía nacional, una dualidad imposible de cumplir, como lo demuestra un siglo de intervencionismo político y militar de la potencia en la región, y que el futuro gobierno de Donald Trump amenaza.

La presidenta aboga por la integración de toda América Latina con Canadá y Estados Unidos, repitiendo la frase de la “empresa para la Iniciativa de las Américas” formulada el 27 de junio de 1990 por el presidente estadounidense George Bush la cual proponía la integración en el libre comercio desde Alaska hasta Tierra del Fuego. Esta propuesta atrapó a México en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y luego, en el primer gobierno de Trump, en el T-MEC. Pero la Presidenta quiere que ello ocurra garantizando la soberanía y autodeterminación nacional.

Ahora, en el segundo mandato de derecha de Trump, su imperativo político se ubica lejos de estos objetivos, con su amenaza de 25% de aranceles a los productos enviados de México si no se cumplen sus exigencias de frenar las migraciones “ilegales”, el tráfico de fentanilo, y los productos chinos enviados a su país, tareas que le quedan grandes a los gobiernos de la “cuarta transformación”.

Recordamos que el supuesto integracionista-soberanista simultáneo ha sido negado por el país hegemónico del capitalismo, en el pasado y el presente. Ahí están las intervenciones políticas y militares en México -se perdió la mitad del territorio “soberano”-, Centro y Suramérica en el siglo XX, muchos policías armados de USA en México, o la captura del Mayo Zambada, que niegan la soberanía. En el mismo sentido obran los chistes-amenazas anexionistas o intervencionistas de Trump y sus “hombres”. Y que la gran mayoría del intercambio mercantil de nuestro país se realiza con el vecino, al tiempo que significa un porcentaje muy bajo para este; y que la casi totalidad de estos intercambios los llevan a cabo las trasnacionales, una dependencia económica casi absoluta hacia el país vecino que va contra la integración equitativa. Estados Unidos es la potencia económica y militar hegemónica, solo amenazada por China, y contra cuya amenaza se orienta la política del presidente estadounidense.

No hay integración económica y, a la vez, soberanía nacional con el vecino del Norte.

Esta contradicción se manifiesta en otro aspecto: Trump exige frenar la migración de mexicanos y otras nacionalidades a USA, acusándolos de “asesinos y narcotraficantes”; pero México recibe más de 60 mil millones de dólares de remesas anuales que significan un alivio para la economía, y así lo reconoció AMLO en varias ocasiones. ¿Cómo frenar las migraciones ilegales de connacionales y otros migrantes del mundo hacia Estados Unidos y, al mismo tiempo, mantener el creciente flujo de remesas que salvan al país del déficit de la balanza de pagos, presionada por las importaciones del vecino país? Perseguir migrantes y mantener muy altas las remesas suena también contradictorio. (Emilio Pradilla Cobos, El Universal, Opinión, A17)

 ¿Será?

Trump quiere más

La virulencia del discurso de Trump, que mezcla a la delincuencia organizada con los migrantes, muestra a un Presidente electo que quiere llegar al 20 de enero, día en que asume la presidencia de EU, con la alfombra puesta para pedir más, por lo que muchos ven que la postura de la presidenta Sheinbaum de plantarse y responder sin sumisión es el correcto, aunque parece que falta una cosa: promover y provocar la unidad de todas las fuerzas políticas para enfrentar a un mandatario envalentonado y radicalizado. ¿Será? (¿Será?, 24 Horas, PÁG. 2)

El 21

Cuenta regresiva. Desde Arizona, estado puntal del voto latino trumpista y centro de milicias armadas antiinmigrantes, Donald Trump lanzó ayer la confirmación del desafío. Deportará migrantes y atacará a los cárteles mexicanos del narco. Los aniquilará, dijo. Y ya mira hasta la recuperación del Canal de Panamá.

Horas después, desde Sinaloa, entidad que marca la suerte del gobierno de la 4T, sede del cártel histórico del narcotráfico mexicano y donde están los laboratorios del fentanilo que llega a Estados Unidos, Claudia Sheinbaum rebate con la defensa de la cooperación y el rechazo al injerencismo.

Donald Trump lo tiene cronometrado: dos de la tarde del lunes 20 de enero de 2025. A esa hora apretará el botón de la Grandeza para decretar el Día de la Liberación de Estados Unidos.

Lo reiteró ayer domingo en Phoenix, Arizona en la reunión del conglomerado ultraconservador Turning Point America con su advertencia de que esa tarde, apenas tome posesión, firmará “históricas órdenes ejecutivas” para “cerrar las fronteras a la inmigración ilegal y detener la invasión” a Estados Unidos e iniciar la que denominó como la operación de deportación más importante que haya emprendido un gobierno estadounidense.

Y con ello asoció la otra orden que emitirá para declarar como grupos terroristas a los cárteles de la droga que operan en territorio estadounidense.

“Toda organización criminal que opere en suelo estadounidense, cada integrante de esos cárteles criminales, sus redes serán desmanteladas; serán deportadas y destruidas”, insistió en el marco de su denominada Operación Aurora.

Lo sabe Claudia Sheinbaum. “Fui muy fuerte con México cuando hablé con la nueva Presidenta, una mujer encantadora, la Presidenta (Claudia) Sheinbaum, una mujer maravillosa, pero le dije: ‘No pueden hacerle esto a nuestro país, no lo vamos a soportar más'”, mencionó Trump cuando hablaba de los daños a los estadounidenses por el consumo de fentanilo.

“Hemos perdido 300 mil estadounidenses al año. Todos conocen a alguien que les ha dicho que perdió a su hija, a un hijo, por las drogas, por el fentanilo; familias que han sido destruidas por la droga pero eso lo vamos a detener”, comentó el Presidente electo.

¿Cómo amanecerá el mundo el 21 de enero? Más allá del desplante, las medidas de Trump requieren recursos e inevitablemente cooperación. Pero lo que ha generado alrededor de esa expectativa ha sido impresionante. Él lo admite y celebra y como lo dijo en el mismo discurso de Arizona, le parece poco. No ha tomado posesión y los gobiernos implicados ya han pasado a la defensiva. En el caso mexicano, han tratado de ajustar algunas políticas para administrar el golpe de una deportación masiva el mismo 20 de enero.

Aunque en el ambiente subyace la peor amenaza, la posibilidad de un golpe demoledor. Que Trump, esa tarde del 20 de enero, ataque comunidades cercanas a Culiacán, lugares donde presuma haber descubierto los laboratorios de fentanilo. O incluso buscar a El Mencho donde fuera sin importar bajas civiles. No es el argumento o la fantasía de una teleserie de streaming. Es la advertencia, es la opción.

Al argumentar sobre su decisión de recuperar el respeto para Estados Unidos, Trump dijo que ése se gana con la fuerza. Y la fuerza, dijo, se ejerce con inteligencia. Cuando él fue presidente de Estados Unidos por primera vez, relató, decidió aniquilar al grupo fundamentalista ISIS. “Decían que tardaríamos 5 años; me tardé 4 semanas”, dijo ayer Trump.

En 2019, el líder islámico Abubaker al Bagdadi murió al detonar su cinturón con explosivos en un túnel cuando era acorralado por militares estadounidenses de la Fuerza Delta y Rangers. “El animal que trató de intimidar al resto ha terminado llorando y gimoteando, aterrado de ver que las fuerzas estadounidenses se le venían encima”, dijo Trump entonces al festejar la baja.

No parecería Trump tener reparos para atacar en México. El asunto rondó como decisión en 2020. Lo han reiterado tanto él como cercanos. Dos de la tarde del lunes 20 de enero. ¿Cómo amaneceremos el 21? (Roberto Zamarripa, Reforma, Opinión, p.9)

Cartones

Soberanía

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(OBI, Reforma, Opinión, p.8)

Trump amaga de nuevo

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(Gregorio, Excélsior, Nacional, p.12)

El país de nunca Jabaz/Cántese en caso de emergencia

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(Jabaz, Milenio, Al Frente, p.3)