Opinión Migración 240125

En Privado / Las debilidades de Trump, que las tiene

Sí, quemó los puentes del entendimiento. Y ahora se paga.

Florestán

En el nuevo orden global y la relación bilateral con Estados Unidos, solo se ha hablado de las fortalezas de Donald Trump y de las debilidades de México.

Por eso hice este ejercicio con especialistas para analizar lo contrario: las debilidades de Trump frente a México, y recupero lo siguiente:

  1. Estados Unidos depende de México como principal socio comercial en sectores clave como manufactura, automotriz y agricultura. Imponer aranceles afecta también a empresas y consumidores estadunidenses, generando costos políticos internos para Trump.
  1. Los mexicanos en Estados Unidos representan una fuerza electoral creciente en estados clave como Texas, Florida y Arizona. Políticas como deportaciones masivas o Quédate en México podrían movilizar a este bloque electoral en su contra.
  1. Trump culpa a México por la crisis del fentanilo, pero su gobierno (2017-2021) no implementó políticas para reducir su demanda en Estados Unidos, debilitando su narrativa de culpar exclusivamente a México.
  1. Declarar terroristas a los cárteles mexicanos enfrenta obstáculos legales y diplomáticos, percibiéndose como violación de soberanía y sería condenado globalmente.
  1. Las deportaciones masivas generan crisis humanitarias, dañan relaciones diplomáticas y sobrecargan el sistema migratorio de Estados Unidos.
  1. Con más de un millón de cruces legales y un comercio bilateral de 2 mil millones de dólares diarios, cerrar la frontera sería inviable y dañaría a ambas economías.
  1. El programa Quédate en México ya expuso su falta de efectividad.
  1. Criminalizar a migrantes y culpar a México ha provocado un rechazo generalizado.
  1. La falta de resultados concretos, como la construcción parcial del muro, resta fuerza a sus anuncios.
  1. Militarizar la frontera no ha frenado el tráfico de drogas ni la migración.

En resumen, Trump enfrenta límites económicos, políticos y sociales que le impiden ejecutar todas sus medidas radicales sin consecuencias negativas.

No todo es fortaleza.

 

RETALES

 

  1. JEFAZO. Algo sucede que Francisco Garduño sigue al frente del Instituto Nacional de Migración, a pesar de que el pasado 8 de octubre la presidenta Sheinbaum anunció que Sergio Salomón lo relevaría en diciembre y estamos en enero. ¿Fue por la inexperiencia en el tema del ex gobernador poblano?;

 

  1. DECRECIMIENTO. Hay tres factores que retratan el decrecimiento de la economía: la producción de cemento y varilla y de energía eléctrica. En el consumo de cemento hay una caída de 4 por ciento por el parón sexenal de cambio de gobierno. De la luz es secreto: y

 

  1. CORTE. Ante la suspensión de dos jueces de distrito para que el Comité de Evaluación del Poder Judicial suspenda su quehacer y el Tribunal Electoral ordenara que siguiera, el tema será resuelto por la Suprema Corte, por contradicción.

Nos vemos el martes, pero en privado (Joaquín López Dóriga, Milenio, Al Frente, p. 3)

Kiosko

Le conceden a Garduño adelantar audiencia; se podría definir su caso

Desde Chihuahua, nos platican que se prendieron las alertas entre los activistas de los derechos a favor de los migrantes, luego de que el juzgado que lleva el caso del aún comisionado del Instituto Nacional de Migración, Francisco Garduño Yáñez (Morena), le adelantó dos meses la audiencia para solicitar la suspensión condicional del proceso que enfrenta por el incendio en la estancia migratoria en Juárez. Nos indican que las organizaciones que acompañan a las familias de los afectados han hecho su parte para que haya justicia e incluso le escribieron una carta a la presidenta Claudia Sheinbaum para pedirle que no permita que el caso quede impune, aunque “la moneda está en el aire”.

 

“Pan con lo mismo” para alcalde

Donde parece que sólo quieren “taparle el ojo al macho”, nos cuentan, es en Morelos, pues el Congreso tendrá sesión extraordinaria este viernes para elegir al alcalde sustituto de Tepalcingo, ya que el edil electo, Alfredo Sánchez Vélez (NA), se hizo pasar como candidato indígena, pero el Tribunal Electoral lo bajó. Nos explican que, a pesar de que los pobladores exigen un Concejo municipal, la gobernadora Margarita González Saravia (Morena) envió la terna para elegir al nuevo edil, compuesta por Iván Cardozo Triana (Morelos Progresa), quien quedó en segundo lugar en la elección; Jesús Juan Rogel Sotelo (MC), alcalde que buscaba la reelección y quedó en tercer lugar y (…) sí, otra vez don Alfredo. ¿Adivinen quién va a quedar?

 

Morena “responde con gancho”

Donde “echaron las campanas al vuelo”, nos comentan, es en Morena de Durango, luego de que el exsenador y aspirante a la alcaldía de Torreón, José Ramón Enríquez Herrera (Morena), presumió la incorporación del campeón mundial de boxeo, Cristian El Diamante Mijares, al partido. Nos señalan que en los pasillos se sabe que don Cristian apoyaba al PRI y no llegó “de a gratis” a vestirse de guinda, pues es seguro que se estrenará en la política con una candidatura en su natal Gómez Palacio, pero también con el saludo a don José Ramón define a qué grupo morenista se alinea para tratar de dar nocaut. “¡Ding, ding!”. (Kiosko, El Universal, Estados, p. A15)

Bajo Reserva

 

Garduño busca “carpetazo” para no comparecer públicamente

Nos cuentan defensores de derechos de los migrantes que el aún titular del INM, Francisco Garduño, busca una especie de “carpetazo fast track” para solicitar en una audiencia de este viernes y no hasta el 6 de marzo como estaba previsto, una “suspensión condicional” del proceso abierto en su contra por el delito de ejercicio ilícito del servicio público que derivó en la muerte de 40 migrantes en el incendio de la estación migratoria de Ciudad Juárez en 2023. Dicha suspensión, nos dicen, permitiría al optometrista no llegar a un juicio oral en el que sería exhibido públicamente y buscar en lo oscurito la extinción de la acción penal. ¿Será por eso que se ha retrasado su tan anunciada salida del cargo? (Bajo Reserva, El Universal, p. A2)

Rayuela

Lo que nos faltaba: la distinguidísima DEA, expulsada de México, se incorpora a la caza de migrantes. (Rayuela, La Jornada, Contraportada)

Templo Mayor

ANTE el inicio de las deportaciones desde EU, funcionarios federales de primer nivel recibieron la tarea de atender los centros para recibir migrantes en la frontera.

A LA secretaria del Bienestar, Ariadna Montiel, le tocaron Ciudad Juárez y Mexicali, mientras que la titular de Energía, Luz Elena González, está a cargo de Nueva Rosita.

EN TAMAULIPAS Omar García Harfuch, de la SSPC, es el encargado de Reynosa; Marath Bolaños, de Trabajo, de Matamoros, y Emilia Calleja, directora de la CFE, de Nuevo Laredo.

ADEMÁS, el secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, trae la responsabilidad de Tijuana y la titular de Medio Ambiente, Alicia Bárcena, tomará Nogales cuando regrese de Davos.

QUEDA claro que el tema es prioridad del gobierno federal. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 8)

Frentes Políticos

2  Mexicanos imparables. La presidenta Claudia Sheinbaum destaca, con orgullo, la aportación histórica de los migrantes mexicanos a la economía de Estados Unidos: 2.06 billones de dólares, un recordatorio del impacto de nuestra gente más allá de las fronteras. Los datos del Latino Donor Collaborative subrayan una verdad incuestionable, si los latinos fueran una sola economía serían la quinta más grande del mundo, superando a Reino Unido y Francia. Este reconocimiento refuerza el valor de los migrantes y el papel de México como un país de talento y esfuerzo global. Algo que Donald Trump y su equipo deberían tener en primer plano. (Frentes Políticos, Excélsior, Nacional, p. 13)

Pepe Grillo / Con los niños, no

35 mil empleos

La buena relación que ha cultivado la presidenta Sheinbaum con la comunidad empresarial del país, con la que sostiene un diálogo fluido desde su toma de posesión, explica la respuesta solidaria del Consejo Coordinador Empresarial que se dijo listo para abrir 35 mil plazas de trabajo para los connacionales que sean deportados de Estados Unidos como consecuencia de las políticas de migración.

La economía mexicana es una de las más grandes del mundo y resistirá la acometida, pero hay que tener previsiones y tomar decisiones con cabeza fría.

El mensaje de unidad que envían los empresarios y el gobierno del Segundo Piso cae bien en todo el país. Vivimos tiempos complicados, pero hay que asumir que lo más difícil está por venir. (Pepe Grillo, La Crónica de Hoy, La Dos, p. 2)

“Invasión migrante” y el peligroso discurso de Trump

Trump regresa a la Casa Blanca, con un proyecto de gobierno marcado por la grandilocuencia, racismo, intolerancia e imperialismo, prometiendo una nueva “época de oro” para Estados Unidos. Con la experiencia del primer gobierno y con un apoyo renovado, ha comenzado a materializar sus promesas y amenazas de campaña, bajo el slogan de “hacer grande a Estados Unidos otra vez”. Ha recurrido al uso indiscriminado de órdenes ejecutivas, originalmente diseñadas como herramientas administrativas, para cambiar el rumbo del Estado, imponiendo su agenda en temas clave como la migración, el medioambiente o la diversidad sexual.

La primera acción ejecutiva anunciada fue la declaración de una emergencia nacional en la frontera con México, que incluye el despliegue de 10,000 elementos castrenses, un aumento del 60% en comparación con el número actual de tropas en la zona. Se plantea el cambio de denominación de “migrante no ciudadano” a “extranjero”, con el fin de justificar la narrativa de una supuesta “invasión”. Tom Homan, “zar de la frontera”, promete la intensificación de operativos del ICE en las llamadas ciudades santuario. Asimismo, se ordenó la ampliación de procesos de deportación rápida de migrantes indocumentados en todo el territorio estadounidense, se cancelaron las citas del CBP ONE y se eliminó la posibilidad de solicitar protección legal y procesos para obtener refugio. Paralelamente, hace un par de días, el congreso aprobó la Ley Laken Riley que exige la detención obligatoria de inmigrantes acusados de ciertos delitos y amplía la lista de crímenes que ameritan detención. También permite a los fiscales estatales demandar al gobierno federal si consideran que no está aplicando adecuadamente las leyes de detención migratoria.

Paradójicamente, la estrategia de Trump de declarar una “invasión migrante” se da en el contexto de una disminución en el número de llegadas de personas en movilidad a la frontera con Estados Unidos, según datos oficiales. Se trata de una maniobra mediática que ha conectado con su audiencia y con los temores de muchas personas en Estados Unidos, además de buscar sustento legal en el Alien Enemies Act (1798), que permite al presidente declarar enemigos a extranjeros a quienes ingresen al territorio estadounidense en tiempos de conflicto o amenaza. De este modo, se busca respaldar políticas de militarización fronteriza y endurecimiento de las detenciones, un enfoque que tergiversa la realidad y fomenta el discurso de odio.

La comunicación como herramienta política de Donald Trump y sus aliados plantea un desafío crítico para los próximos años. La desregulación de políticas en redes sociales prioriza la libertad de expresión, eliminando controles estatales y facilitando la propagación de noticias falsas, discursos de odio y desinformación. Resulta preocupante que en su toma de posesión estuvieran presentes figuras como Elon Musk, Jeff Bezos, los CEO de Apple y Google, y Mark Zuckerberg, líderes clave en tecnología y comunicación. Tras la compra de Twitter por Musk, se ha registrado un aumento en contenidos de odio, especialmente dirigidos a comunidades LGBTQ+ y sectores liberales. Asimismo, la decisión de Meta, liderada por Zuckerberg, de desactivar su programa de verificación de datos incrementa el riesgo de que las redes sociales se conviertan en plataformas para dividir y fomentar discursos de odio. Esto permite a políticos como Trump amplificar mensajes xenófobos y manipular la opinión pública, representando una amenaza significativa para la democracia y la cohesión social.

Las medidas antinmigrantes de Trump violan la Constitución y socavan la democracia estadounidense. Aunque derivarán en largas batallas judiciales, revelan las intenciones de un presidente que no cree en la ley, que perdonó a los 1,500 manifestantes que entraron al Capitolio, que desprecia los acuerdos multilaterales, cree en la guerra comercial y el proteccionismo y se retira de los compromisos globales. Un presidente que está haciendo temblar los cimientos que sostienen el orden internacional posterior a la Segunda Guerra Mundial, al grado de rodearse de un personaje capaz de hacer el saludo nazi en público y sin remordimientos. (Eunice Rendón, El Universal, Nación, p. A10)

Trump: colección de contradicciones

El presidente Donald Trump dijo a los líderes empresariales que si llevan su producción fabril a Estados Unidos disfrutarán de los impuestos más bajos existentes, pero si no lo hacen deberán pagar aranceles que ascenderán a cientos de miles de millones de dólares e incluso billones de dólares por vender sus mercancías en ese país. El mensaje del magnate a los asistentes al Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, confirma las contradicciones que atraviesan todo su programa de gobierno. En este caso, es notorio el antagonismo entre sus propósitos declarados de imponer aranceles a todo producto importado por Estados Unidos y a la vez disminuir la inflación y el costo de la vida para los ciudadanos, así como la imposibilidad de conciliar los sustanciales recortes impositivos a las corporaciones y los ultrarricos con la reducción del descontrolado déficit fiscal en que Washington se ha metido por su exorbitante gasto militar y medio siglo de generosidad extraordinaria con los grandes capitales.

Con todo, la contradicción más flagrante reside en extorsionar a las empresas para que trasladen sus factorías a territorio estadunidense al mismo tiempo que amenaza con desatar una persecución contra los migrantes indocumentados, que constituyen la columna vertebral de la fuerza laboral en sectores claves de la economía. Por sus características etarias y culturales, las personas provenientes de América Latina, el Caribe, África y Asia son también la tabla de salvación para un país que, como la mayoría de las naciones ricas, encara un envejecimiento demográfico acelerado que amenaza con dislocar desde las cadenas productivas hasta los sistemas de pensiones.

Trump y su entorno parecen incapaces de asimilar el nexo inextricable entre migración y fuerza laboral. La gobernadora de Dakota del Sur, Kristi Noem, nominada por el mandatario para dirigir el Departamento de Seguridad Nacional, aseguró que en esa entidad norteña se ven las consecuencias de la presunta inacción de Joe Biden, cuya política fronteriza –asegura– provocó una invasión de extranjeros ilegales que representan una amenaza existencial para la economía y la seguridad nacional de Estados Unidos. Los hechos la desmienten: los mataderos, granjas lecheras y sitios de construcción que mantienen la economía rural de Dakota del Sur dependen abrumadoramente de mano de obra migrante, la única dispuesta a tomar empleos mal pagados y con altos riesgos de accidentes laborales. Allí se desmitifica también el bulo de que los extranjeros roban trabajos a los estadunidenses: el estado tiene una tasa de desempleo de 1.9 por ciento, indicativa de carencia de mano de obra.

Otros ejemplos de las disonancias inherentes al proyecto trumpiano se encuentran en la alianza entre el mayor fabricante de autos eléctricos del planeta y un político que ataca por sistema la electromovilidad; en sus aseveraciones de que hay un diálogo avanzado con México en materia migratoria en momentos en que sólo se han entablado contactos preliminares; o en su pretensión de que la Organización de Países Exportadores de Petróleo baje los precios del hidrocarburo a fin de congraciarse con su agenda.

Quizá la conclusión más pertinente sea que la importancia de Trump está sobredimensionada, para bien y para mal, y que todos los actores sujetos a sus amagos harán bien en no apresurarse a tratar de complacerlo. (Editorial, La Jornada, p. 2)

Desde Afuera / ¿Cómo negociar con Trump?

WASHINGTON. Alguna vez, un escritor de golf describió a Donald Trump como “un mal perdedor hasta cuando gana”. En alguna medida, puede decirse que el republicano está empeñado en una guerra psicológica contra todos sus adversarios y casi podría afirmarse que de momento, al menos, lleva ventaja. No es que sea un genio, como reclama ser, o un negociador excepcional, como se presenta ya hace décadas.

Pero tiene a su favor un estilo, por no decir carácter, caprichoso, desconcertante aunque ciertamente egocéntrico, seguidores casi fanatizados porque lo consideran casi un mensajero divino y él mismo se presenta como un hombre predestinado a rescatar a EU de su camino a la decadencia. Y ciertamente, tiene el poder del gobierno estadounidense para usarlo como ‘espada de Damocles’ contra algunos países que, como México, son particularmente sensibles a sus amenazas.

Y ciertamente, se le puede dar al menos el beneficio de la duda en cuanto a su patriotismo. Que tenga una visión peculiar en la que él y sus seguidores son patriotas, pero sus opositores y sus críticos son traidores, encaja con una visión muy del siglo XVII, de “el estado soy yo”, cómo se atribuye haber dicho a Luis XIV de Francia.

El hecho es que los estudios afirman que Trump no puede dictar aumentos de aranceles sin afectar la propia economía estadounidense. Pero por lo pronto, sigue adelante con su intención declarada de imponer 25% de aranceles a México y Canadá, amén de 10% adicional a China. ¿Alguien quiere apostar a que no lo haga? Los gobiernos de esos tres países no pueden darse ese lujo, pero tampoco dejar de resistir al menos simbólicamente.

Las deportaciones masivas anunciadas llenan las aspiraciones de grupos antimigrantes y al parecer van a proceder al menos, hasta que de repente comiencen a subir los precios de ciertos productos agrícolas y servicios minerales donde los indocumentados representan a veces hasta 30% de la fuerza laboral. Pero mientras eso llega, la muy visible deportación de personas ocupa la atención de la derecha.

Espacio aparte merece la designación de los cárteles mexicanos del narcotráfico como “organizaciones terroristas extranjeras”: un instrumento que en el mejor de los casos “ablanda” la resistencia del gobierno y en el peor simplemente rebasa la negociación.

En otras palabras, Trump tiene ahora casi todas, las cartas en la mano. Es una situación que se le acabará en unos meses, un par de años, quizá, hasta las próximas elecciones. Claro que tal reconsideración no es segura: el movimiento “MAGA” (Hacer grandes otra vez a EU) aprovecha al Partido Republicano pero gira alrededor de él. ¿Hasta dónde puede negociar? ¿en qué medida puede oponerse? De momento, tal vez, sería seguir el dicho de Angela Merkel: “ceder, ceder, ceder, pero no romperse”. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 25)

Razones / “Con México vamos muy bien”

Ayer, Donald Trump, en un mensaje virtual con el Foro Económico de Davos, dijo que con México están “tratando muy bien” y reiteró: “las cosas están muy bien”. En la misma intervención, dijo que con Canadá “es muy difícil negociar”, que los han “tratado muy mal” y que no necesitan ni el gas ni el petróleo canadiense, tampoco los necesitan para la fabricación de coches. Extendió sus críticas a la Unión Europea que, dijo, “nos ha tratado muy injustamente”; dijo que no va a tolerar el déficit con China y ofreció a las empresas de los otros países que “vengan a fabricar en Estados Unidos y les ofreceremos algunos de los impuestos más bajos que cualquier nación en la tierra”.

La verborragia de Trump es conocida, pero creo que a partir de esas pocas frases se establecen con claridad muchos objetivos. ¿Por qué contrapone Trump a Canadá con México? Primero, vamos por lo personal y político: Trump detesta a Justin Trudeau, un hombre que está en sus antípodas políticas, personales e ideológicas y que, además, ya no tiene poder, está a la espera de un reemplazo y su partido en las próximas elecciones, en menos de seis meses, salvo una sorpresa descomunal, será derrotado por un candidato conservador muy cercano al propio Trump. La actual Casa Blanca no va a concederle nada a Trudeau.

Con México, si Trump dice que ya están tratando y que van muy bien, por algo será, pero de eso no se nos ha informado y, evidentemente, no se trata de algo que se pueda haber planchado en una llamada telefónica entre Juan Ramón de la Fuente y Marco Rubio. Entonces, especulemos. ¿Qué deberíamos contemplar? Primero lo obvio: el gobierno mexicano ha aceptado el programa Quédate en México y no es sólo por solidaridad o por la onda gélida que sufre la frontera. Se lo quiera considerar así o no, lo cierto, como era ya en el anterior gobierno de Trump, Quédate en México es la versión tropicalizada de un tercer país seguro, similar al que tienen otras naciones, como, por ejemplo, Turquía con la Unión Europea.

¿Qué otra cosa estamos tratando con la administración Trump? La relación y colaboración entre las fuerzas armadas de los dos países fue y sigue siendo estrecha, más allá incluso de las coyunturas políticas. Trump le ha pedido al Comando Norte que establezca los mecanismos para cuidar la frontera, la migración y la lucha contra cárteles en la Unión Americana. El Comando Norte es el encargado en la Defensa estadunidense, en la división global que ha hecho ese país después de los atentados del 2001, de garantizar la seguridad nacional, interna de la Unión Americana. Ahí, considerados como una parte de su seguridad interna, participan México y Canadá (y también Bahamas). México siempre ha tenido participación en el Comando Norte y ha habido y hay elementos del Ejército mexicano en su sede en Colorado. En los próximos días vendrá una delegación militar estadunidense a México para tareas de entrenamiento y colaboración; regularmente se hacen operativos de entrenamiento militar conjunto en muchos ámbitos. El intercambio de insumos de inteligencia también ha estado vivo.

Entre las medidas que se podrían estar contemplando se encontraría una modificación de plano (o de hecho) de la Ley de Seguridad Interior que se aprobó el sexenio pasado y que limitaba cualquier participación de organismos de seguridad o inteligencia de otros países, léase Estados Unidos, en México. Por supuesto que una intervención o participación abierta, sea militar o policial, en nuestro país será rechazada, pero existen condiciones para establecer mecanismos mucho más profundos en términos bilaterales. Me imagino que el mayor problema para ello, por una confrontación que viene de décadas, es con la DEA, una relación deteriorada al máximo luego de la injusta detención del general Salvador Cienfuegos.

Las agencias estadunidenses tendrán cambios drásticos con la administración Trump: la nueva fiscal, Pam Bondi, es una trumpista de corazón, pero es también una mujer que sabe y conoce de seguridad, migración y tráfico de drogas, por sus muchos años como fiscal de Florida; de ella dependerán las fiscalías y tendrá poder, junto con el Homeland Security, sobre la DEA, la CIA, la patrulla fronteriza, la agencia de control de armas y explosivos y muchas agencias más.

Para México, con los nuevos ordenamientos de Trump, existe una posibilidad, ahora facilitada por la propia orden ejecutiva dictada, de trabajar seriamente sobre el tráfico de armas de Estados Unidos a los cárteles mexicanos, más allá del proceso judicial que se ha entablado contra los fabricantes. Con la declaración de FTO a los cárteles está terminantemente prohibida, es un delito grave, la venta de armas o explosivos, incluso la capacitación, a esas organizaciones por empresas estadunidenses o bajo jurisdicción de ese país. Hay que hacer que se cumpla esa norma como se cumple con otros grupos terroristas.

 

En términos arancelarios y de complementación comercial y económica, si se avanza en estos días en estos temas de seguridad y migración, es mucho lo que se puede ganar. Por las razones que sean, Trump no nos puso en la misma canasta que a Canadá, la Unión Europea, China o los BRIC. Hay que aprovecharlo y jugar la carta de la pertenencia a América del Norte con cierta audacia.

Por eso se necesita poner la narrativa de nuestro gobierno en esa lógica de esa nueva relación. Hoy es parca, destinada, con un discurso tradicional, para el mercado interno, cuando, evidentemente, la realidad está pasando por otro lado. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 10)

Pleitos de vecinos

México y Estados Unidos son la pareja de países de todo el mundo con mayor relación, no obstante que somos distintos en raza, en idioma, en origen, en religión y en costumbres.

Nadie tiene tantos consulados correspondientes como nosotros dos. Nadie tiene tantos tratados jurídicos y de todo tipo como nosotros dos. La segunda lengua de ambos países es la de su pareja. Ningún pueblo nos compra tanto ni nos ofrece tantos empleos como el estadunidense. A su vez, los mexicanos a nadie le compran más ni visitan más que a Estados Unidos.

Todo eso para bien y para mal. Es fuerte el comercio, pero es fuerte el tráfico. Es fuerte el turismo, pero es fuerte la migración. Nuestros pueblos son muy buenos amigos. Nuestros gobiernos, … pues tan sólo son puros gobiernos.

Hoy, vuelven a tener un presidente que no quiere que comerciemos ni que nos visitemos ni que nos tratemos ni que nos entendamos. A Donald Trump no le gustan los mexicanos en Estados Unidos, pero tampoco le gustan los mexicanos en México ni en el mundo ni en la vida. Eso no es nacionalismo. Es xenofobia.

No es bueno que, casi a diario, diga que los mexicanos somos criminales, que somos limosneros, que somos arrimados, que somos peligrosos, que somos mantenidos, que somos inferiores y que somos pendejos. Porque, además, todos sabemos que eso no es la solución de un problema generado por su apetito interno de menores costos y por la corrupción oficial de sus autoridades infieles.

Las drogas y los migrantes no se meten, sino que los meten. Y, para meter, hay que pagar a las autoridades de la nación receptora. Es bien sabido el monto de cruzar la frontera de Centroamérica hacia México y el muy superior monto para pasar de México hacia Estados Unidos, hoy encarecido por el discurso presidencial estadunidense.

El que no lo paga, se mete “a la mala” y hasta puede morir en el desierto de Arizona. Pero el que sí lo paga, entra con “carpeta roja”, autobús y hasta contrato de trabajo, escogiendo, según prefiera, ser obrero, albañil o peón. Además, con destino, pasaje, lunch y “chamba” asegurada de antemano. Luego, entonces, si nosotros lo sabemos, es seguro que lo sabe la alta autoridad de la Casa Blanca y, ergo, su discurso no es sincero.

Pero no sólo está la paja en el ojo ajeno, sino que nosotros también debemos ver nuestra viga mexicana. No podemos ser gratos para ellos cuando los migrantes entran a México en caravanas multitudinarias, ante los medios de comunicación, frente a la complacencia de la autoridad, utilizando todo tipo de transporte, escoltados por todo el territorio, hospedados oficialmente, alimentados gratuitamente y estimulados para que, de la manera más rápida y más cómoda, lleguen a las puertas de la frontera norte. Ante eso, es muy difícil refutar el discurso de ellos. Y menos aún el discurso de los narcóticos porque la migración puede tener disculpa, pero la droga no tiene defensa. Los migrantes tienen defensores. Los traficantes no los tienen. Salvo cuando algún “buen vecino” les alcahuetea la impunidad, les facilita la fuga o les promete la amnistía. Y para eso no vale malgastar el discurso de la soberanía que es muy complicado de esgrimir y muy necesario para lo de “a-de-veras”.

Es por eso que, durante 30 años, México y Estados Unidos acordaron la inteligente proscripción de las acusaciones. Durante los gobiernos de cinco presidentes mexicanos y de cuatro presidentes estadunidenses, no nos escupimos. Desde Bush hasta Obama y desde Salinas hasta Peña ni nosotros dijimos que ellos eran unos adictos sin remedio ni ellos dijeron que nosotros éramos unos criminales sin remiendo. Y, sobre todo, evitamos denostar a dos naciones ejemplares.

Por el contrario, nos aplicamos a la colaboración recíproca, a la cooperación antidelincuencial y a la tolerancia sensata que no a la ofensa ni a la calumnia ni al odio ni a la venganza. Ni al insulto ni al indulto. Es mejor encender la luz que quejarse de la oscuridad. (José Elias Moreno Apis, Excélsior, Nacional, p. 12)

Alto mando / Tensión en la frontera

Donald Trump cumplió su promesa. Tal como lo advirtió, declaró a los cárteles mexicanos como grupos terroristas y enemigos extranjeros. También reforzó la frontera con México bajo el argumento de una emergencia nacional, una acción que se ha traducido en la presencia de efectivos estadunidenses. Actualmente, hay más de dos mil desplegados en los límites con nuestro país, como parte de la misión del Comando Norte o Fuerza de Tarea Conjunta Norte, con sede en El Paso, Texas. A estos efectivos se irán sumando otros mil 500 en los próximos días.

Ante esta situación, el gobierno de Claudia Sheinbaum ha ordenado también el despliegue de elementos del Ejército mexicano, particularmente en la zona del río Bravo, entre Piedras Negras y Eagle Pass, Texas. Esta respuesta busca contener la presión migratoria y fortalecer la seguridad en la región, marcando un momento crítico en la relación bilateral. Si bien un choque directo entre ambas fuerzas armadas es poco probable, el riesgo de incidentes no puede ser descartado, especialmente ante los constantes reportes de confrontación con los migrantes.

Pero la amenaza de Trump va más allá del reforzamiento fronterizo. La llamada “invasión suave” hacia nuestro país sigue latente, con la posibilidad de que pequeños grupos militares o de agencias especiales como la DEA, CIA o SS, sean desplegados para capturar, como en el caso de Ismael Zambada, incluso eliminar, a líderes del crimen organizado.

La estrategia impulsada por Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio, también contempla el uso de drones para la destrucción de laboratorios de drogas en México. “Podría suceder. Han sucedido cosas más extrañas”, declaró Trump, dejando abierta la posibilidad de una intervención más directa. ¿Es justificado el temor del gobierno de Sheinbaum por la declaratoria de terrorismo? No debiera ser así, sin embargo, sí lo sería para la 4T, porque dicha declaratoria no se limita sólo a los cárteles mexicanos, sino que se investigaría a los operadores directos del narcotráfico, como aquellos que facilitan sus operaciones, a los vendedores de armas, equipos tácticos, aviones o vehículos blindados y podría alcanzar a políticos y funcionarios corruptos, tanto en México como en EU.

También abarcaría a otros cárteles en aquel país, socios de los mexicanos, quienes participan en la recepción y distribución de droga, así como en el lavado del dinero, porque este flujo de capital ilícito se lava a través de bancos de EU, y eso podría ser objeto de una ofensiva legal sin precedentes.

 

Omar García Harfuch, el Ejército mexicano, la Marina y la GN tendrán un papel muy importante para evitar que nuestras exportaciones se vean afectadas con aranceles del 25 por ciento. ¿Una muestra? En ésta y la anterior semana se realizaron detenciones, cateos, aseguramientos de armas y de toneladas de drogas en 16 estados de la República y ya se habla sobre la pronta detención de varios líderes del narcotráfico y figuras políticas relacionadas, y uno de ellos podría ser el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha.

Otra gran incógnita es: ¿qué hará Sheinbaum con las deportaciones y el riesgo que representan los migrantes para la seguridad nacional? La postura de Sheinbaum no contrasta con las decisiones de su predecesor, quien aceptó la reactivación del programa Quédate en México, por lo que las deportaciones masivas como en la retención en la frontera, podrían incluir a criminales peligrosos que fortalecerían a los cárteles. Para nadie es desconocido que la Mara Salvatrucha y el Tren de Aragua operan en la frontera.

 

La situación exige una respuesta firme, transparente y soberana, que no se limite a seguir las órdenes de Washington. La plática entre Juan Ramón de la Fuente y Marco Rubio pronostica que habrá acuerdos, como en 2019, cuando López Obrador aceptó militarizar la frontera con Centroamérica con miles de soldados.

DE IMAGINARIA

Duro golpe del Ejército mexicano. Decomisó un cargamento de fentanilo y metanfetamina de más de 400 millones de pesos en Baja California, y en Tabasco detuvo a uno de los líderes de La Barredora.

 

* El Comando de Operaciones Especiales del Ejército de EU vendrá en febrero con armamento y municiones para capacitar a personal de la Marina. (Miguel Ángel Godínez García, Excélsior, Nacional, p. 16)

Coordenadas / Los inesperados acuerdos con Trump

Los inversionistas no se lo esperaban. Pero resulta que ayer Trump dijo: “Con México, estamos acordando con México, creo que vamos muy bien”.

Esta opinión, después de que apenas el lunes había insistido en la posibilidad de imponer un arancel de 25 por ciento a los productos importados desde nuestro país, fue una agradable sorpresa, tanto que el dólar bajó en algún momento hasta 20.27 pesos.

Fue más sorpresiva la afirmación por el tono general de la participación de Trump en Davos, al insistir en imponer aranceles.

¿Qué fue lo que pasó apenas en un par de días?

Obviamente, hubo señales y mensajes relacionados con las acciones de México respecto al control de la migración, al combate al crimen organizado y al control de las importaciones provenientes de China.

Hay canales por fuera de los vehículos oficiales que le han dado a Trump confianza respecto a México.

Claro que, siendo tan explosivo el personaje, las cosas pueden cambiar en cualquier momento.

Pero, por lo pronto, las señales se han emitido con independencia de la diplomacia formal.

El mensaje hacia México contrasta aún más con su dicho de ayer.

A través de una videoconferencia, les planteó a los empresarios de todo el mundo el dilema: instálense en Estados Unidos y disfrutarán de impuestos bajos y abundante energía. Si quieren venderle a Estados Unidos, pero operar fuera del país, entonces tendrán que pagar aranceles.

Desde hace algunos meses, he escuchado a diversos expertos decir que Trump va a utilizar la amenaza de los aranceles solo como un arma para presionar a México, Canadá o China para obtener otros objetivos.

En el caso de nuestro país, para empujar a que el gobierno frene la migración ilegal a Estados Unidos y combata eficazmente el trasiego de fentanilo y sus precursores, golpeando a los cárteles del crimen organizado.

Es probable que sea así y que los mensajes referidos informen de las políticas que ya existen para frenar la migración y el tráfico de fentanilo.

Sin embargo, cuidado. La amenaza de la aplicación de aranceles también refleja una visión del mundo de Trump y sus cercanos.

Creen ellos que los déficits comerciales que tiene EU en realidad son subsidios a terceros.

Imponer aranceles implicaría, en su visión, reducir dichos desbalances, pues su lógica dice que las importaciones gravadas se sustituirían de manera creciente con producción en EU.

De hecho, en el ánimo de quedar bien con Trump, Amazon decidió hace un par de días cerrar sus centros de distribución en Quebec, Canadá, despidiendo a casi 2 mil personas.

La empresa negó que haya sido a causa de las directivas de Trump. Evidentemente, no lo iba a admitir.

Stellantis confirmó también la reapertura de una planta que había cerrado en el estado de Illinois. La planta se ubica en Belvidere, a 112 kilómetros al noroeste de Chicago, y dará empleo a cerca de mil 500 trabajadores tras su reapertura en 2027.

Vamos a leer ese tipo de noticias con frecuencia en los próximos meses. Los grandes capitanes de la industria se van a cuadrar con Trump.

He escuchado en los últimos días el argumento que señala que será muy difícil que Trump ponga aranceles a México, ya que serían las propias empresas norteamericanas las que pagarían el costo de éstos.

Muchas empresas norteamericanas exportan desde México productos e insumos a plantas del mismo grupo en Estados Unidos, por lo que tendrían que pagar ellas mismas el arancel impuesto.

Me parece que ese hecho no sería obstáculo para que Trump siguiera con su idea, pues el objetivo es que haya otras compañías que tomen decisiones como las de Amazon o Stellantis y concluyan que les conviene más operar desde Estados Unidos.

Desde el punto de vista de la racionalidad económica, a Trump le convendría dar un trato diferente a sus socios del T-MEC y, en contraste, imponer aranceles a los productos importados desde China o incluso otras regiones.

Sin embargo, el presidente de EU no ha tomado decisiones sobre la base de la racionalidad económica.

En su entorno no hay creyentes en el libre comercio.

Incluso, el futuro secretario del Tesoro, Scott Bessent, que pareciera de los funcionarios más sensatos, se ha declarado partidario del uso de aranceles para corregir desequilibrios comerciales e incrementar los ingresos fiscales.

Muy pocos saben cómo ha sido, pero pareciera que está fluyendo la comunicación entre EU y México por canales inesperados.

Por lo pronto, pareciera que el gobierno mexicano ha logrado llegar al oído del presidente de EU.

Ojalá que ese acceso se mantenga. (Enrique Quintana, El Financiero, Página Dos, p. 2)

Apuntes Globales / Es Miller no Marco Rubio

“Si fuera por Stephen, en Estados Unidos sólo quedarían 100 millones de personas”. (Hay un total de 330 millones). Donald Trump, bromeando sobre el celo antimigratorio de Stephen Miller.

La exembajadora de México en Washington, Martha Bárcena, comenta que se pasaba mucho más tiempo gestionando asuntos con la secretaria de Seguridad Interna (Homeland Security Deparment) que con el Departamento de Estado. Seguridad Interna está encargada de la frontera y todo lo relacionado con migración.

La relación entre México y Estados Unidos tiene un carácter “interméstico”. Esta es una palabra que se utiliza en la academia para señalar que lo interno o doméstico (domestic, en inglés) es la esencia de nuestra relación con el vecino del norte.

En una relación tradicional, como la de México con Japón, las cancillerías son claramente quienes están a cargo. Pero en la relación con Estados Unidos, los temas internos son los más importantes: migración, procuración de justicia, manejo de la frontera, aranceles y disputas comerciales, entre otros.

Stephen Miller es el genio de política migratoria de Trump. Ya lo era en la administración Trump 1.0, pero en el gobierno de Trump 2.0 regresa con mayor poder y ascendente. Dos libros revelan su influencia en la primera administración, Border wars, de dos periodistas de The New York Times, y Hatemonger, de Gene Guerrero. El pódcast del NY Times, Stephen Miller, channeling Trump, has built more power than ever, nos permite entender cómo se ha colocado como el genio “tenebroso” que orienta al presidente en temas internos y particularmente migratorios.

Rubio tiene el honor de ocupar el puesto con mayor jerarquía en el nuevo gabinete –secretario de Estado–. Fue senador republicano de Florida durante 12 años. Es un halcón comecomunistas con experiencia y conocimiento en seguridad nacional y política exterior. Seguramente sigue ambicionando sentarse en la Oficina Oval y su legado añorado está en acabar con la tiranía de Nicolás Maduro en Venezuela y en reventar el régimen de los hermanos Castro en Cuba, su patria remota.

El secretario de Estado, Rubio, será, sin duda, una voz de moderación en la relación con México. Necesita de México para sus andanzas latinoamericanas.

Miller es, sin embargo, quien tiene el oído y el tema –la migración– que acapara la atención y la mayor sed de venganza de Trump 2.0.

Desde estudiante, Miller está obsesionado con los crímenes que comenten los migrantes indocumentados. Ha acumulado sigilosamente un archivo de esos crímenes, el cual es utilizado una y otra vez en los rallys políticos de Trump. Gracias a Miller se muestran escenas de cómo un pandillero salvatrucha descuartiza a una jovencita de preparatoria y los seguidores de Trump arden en cólera: “¡Fuera migrantes asesinos y violadores!”.

Durante los cuatro años de presidencia de Biden, Miller se aplicó en pavimentar el regreso de Trump a la Casa Blanca. Lejos de buscar un trabajo lucrativo, se metió de lleno a crear una fundación, America First Legal Foundation, con la que levantó muchos millones de dólares con que atacó despiadadamente la errática política migratoria de Biden y Harris.

Se presume que Miller, de familia adinerada californiana, es quien acercó a los billonarios de la tecnología Elon Musk y Mark Zuckerberg a la órbita de Trump.

Miller intentó, pero no logró, que Tom Homan, el funcionario con más experiencia en deportaciones, fuera el secretario de Seguridad Interna. Aterrizó como zar de la frontera.

Trump decidió nombrar la gobernadora de Dakota del Sur, Kristi Noem, como la titular de la Secretaría de Seguridad Interna. De manera que Noem, con su enorme burocracia de cerca de 150 mil funcionarios, será la encargada de aterrizar las audaces ideas y programas para frenar la migración de la pareja Miller-Homan.

Nada despreciable es el contacto de la Cancillería mexicana con Marco Rubio. Pero el hombre fuerte de la política migratoria de Trump 2.0 es Stephen Miller. (Rafael Fernández de Castro M., El Financiero, Mundo, p. 31)

Hacia una sociedad más justa en los EUA

El ascenso y el apoyo a Donald Trump por parte de grandes empresarios en Estados Unidos traen a la luz una paradoja significativa dentro del tejido social y económico del país. Trump, conocido por su retórica antiinmigrante, desde su primer mandato, solo que hoy ha contado con el respaldo de sectores empresariales que simultáneamente se benefician de la mano de obra migrante, una fuerza laboral esencial, aunque explotada y subestimada.

Los migrantes, especialmente aquellos de origen latinoamericano, africano y asiático, son fundamentales en sectores como la agricultura, construcción, servicios domésticos y manufactura. Su trabajo dentro de grandes corporaciones no solo sostiene estas industrias, que hoy son las de carácter tecnológico las que fortalecen y que también impulsa la economía nacional, aportando a menores costos laborales y mayor productividad. Sin embargo, este aporte económico viene con un alto precio humano.

La retórica de Trump ha exacerbado el racismo, la segregación, la violencia y el despojo contra los migrantes. Su política de “tolerancia cero” y la insistencia en la construcción de un muro fronterizo son ejemplos de cómo la exclusión se ha convertido en política oficial. Esta atmósfera ha reforzado la percepción de los migrantes como una amenaza, justificando su confinamiento a condiciones laborales y de vida de segunda clase.

La violencia y explotación contra los migrantes han sido normalizadas bajo el pretexto de mantener “la ley y el orden”. Empresarios, en busca de maximizar beneficios, a menudo miran hacia otro lado o incluso participan en prácticas abusivas, sabiendo que la vulnerabilidad de los trabajadores migrantes – debido al miedo a la deportación y a la falta de derechos legales – los hace menos propensos a denunciar abusos.

El miedo ha sido una herramienta clave tanto en la administración de Trump como en la cultura empresarial. La amenaza constante de deportación, la separación familiar y el acoso legal son usados para mantener a los migrantes en una posición de sumisión, asegurando así una fuerza laboral dócil y barata. Esta estrategia no solo beneficia a Trump políticamente sino también a los grandes empresarios económicamente.

Aquí radica una ironía: los mismos empresarios que apoyan a Trump por su agenda económica y de “seguridad nacional” son los que dependen de la mano de obra migrante para su éxito. Este apoyo revela cómo el racismo, la segregación, la violencia y el despojo son, de hecho, herramientas fundamentales para mantener un sistema de explotación que favorece a unos pocos a costa de muchos.

Para avanzar hacia una sociedad más equitativa, es crucial que se reconozca y aborde esta explotación. Los grandes empresarios deben asumir responsabilidad por las condiciones de sus trabajadores, y la política migratoria debe cambiar para reflejar un reconocimiento de los derechos humanos y laborales de los migrantes. Solo así el verdadero valor de su contribución a Estados Unidos puede ser apreciado, no solo como mano de obra, sino como seres humanos con derechos inalienables. (Ulises Lara López, La Crónica de Hoy, Nacional, p. 8)

Enfoque Manual / La migración y sus historias

En el mundo de la arquitectura y la fotografía contemporánea también se cuentan historias a través del ojo de grandes artistas que logran captar cómo una construcción toma vida, gracias a la gente.

Así es el trabajo del artista y fotógrafo Iwan Baan, quien se ha encargado de fotografiar las construcciones más representativas de la arquitectura contemporánea a nivel mundial.

Él tiene claro que las arquitecturas tienen que fotografiarse con personas, para tener una dimensión clara de dónde se está, cómo se vive, y quiénes pueden ocupar esos espacios.

Es contextualizar con los estilos de vida de las personas que pueden interactuar con los muros, los colores y el diseño arquitectónico; y así es que se cuenta la historia de una obra estática que toma movimiento con quienes la pasean y la adoptan como un espacio para estar.

La fotografía que hoy le presento en este espacio, no fue tomada por Iwan Baan, sino por el fotoperiodista Félix Márquez de la Agencia AP y lamentablemente tampoco fotografió la última construcción moderna de creadores tan reconocidos como Herzog & de Meuron, sino que fue a buscar la historia de los migrantes en la frontera de Tijuana.

Así luce el puente peatonal de El Chaparral en Tijuana, con migrantes que son expulsados o que deambulan pensando en cuál será su siguiente movimiento: regresar a su país, quedarse en México e intentar llegar a Estados Unidos.

A solo dos días de la toma de protesta de Donald Trump como Presidente de Estados Unidos, las deportaciones no se han detenido y se dice que en El Chaparra van entre 80 y 100 personas al día.

De algunos se saben sus nombres, apellidos, edad y que ya habían sido retenidos en el MCC de San Diego; de otros no sabemos.

No les vemos sus rostros, como en la fotografía. Vemos sombras, siluetas de cuerpos que están detenidos, que hacen llamadas, que caminan, que aguardan, que platican entre ellos, y que miran hacia un futuro turbio.

Cada línea desigual, creando la sensación de olas blancas que reciben y que despiden.

La blancura del muro por la intensa iluminación en la zona, porque allí no hay quien se esconda, todos deben estar a la vista, nadie desaparece y nadie aparece porque sí.

Las grandes construcciones crean las líneas como una señalización silenciosa, pero ellos no se dan cuenta. Caminan sigilosos porque no saben que ese puente se construyó para retenerlos o para expulsaros.

No hay manera que se queden todo el tiempo allí, tienen que moverse. De eso se trata. Y lo que se viene en los siguientes días y meses, será catastrófico para un país que no está listo para ser el “Tercer país” que reciba a quienes expulse Estados Unidos por no contar con sus papeles de manera correcta.

La distancia que vemos entre un hombre y otro, se perderá en cuestión de horas.

No hay certezas ni para los de aquí que quieren ir para allá, ni para los de allá que tendrán que regresar acá.

La escena que capta Márquez es una construcción armónica de personas y construcción, mucho lo que hace Baan.

Las historias que ese puente ha podido escuchar, retener y que también ha tenido que expulsar le dan vida a esta foto que bien valdría estar expuesta en cualquier museo internacional de arte moderno.

Las crisis humanitarias dan vida, dan historias y dan imágenes como esta que se pueden ver una y otra vez. (Laura Garza, La Razón, México, p. 12)

CARTONES

Bienvenidos a Dinamarca, paisanos

Bienvenidos a Dinamarca, paisanos

(Arlequín, El Universal, Online)

Libertad para detener

Libertad para detener

(Kemchs, El Universal, Opinión, p. A16)

Invasión

Invasión

(Waldo, El Universal, Opinión, p. A17)

Amnesia

Amnesia

(Gregorio, Excélsior, Nacional, p. 12)

México te Abraza

México te Abraza

(El país de nunca Jabaz, Milenio, Al Frente, p. 3)

Guerra comercial

Guerra comercial

(Rictus, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 40)