Opinión Migración 240321

Razones // La seguridad, la frontera y Estados Unidos

No viene la embajadora Roberta Jacobson a regañarnos como aclaró el presidente López Obrador, pero, no lo dude usted, ella y su comitiva vienen a reclamar políticas y compromisos mucho más claros de sus vecinos en la frontera sur, de México y de su política de seguridad.

Es verdad que Joe Biden está centrado, con toda razón, en la agenda interna de una nación que Donald Trump dejó lastimada y dividida como nunca desde la guerra civil. Pero también lo es que México forma parte de esa agenda interna en muchos temas, pero hoy sobre todo en dos: migración y seguridad fronteriza. No en vano el jefe del comando Norte, el general VanHerk, destacó la semana pasada ante el Comité de Asuntos Militares del Senado que los grupos del crimen organizado en México pueden ser utilizados por los adversarios de la Unión Americana, como Rusia y China, para realizar acciones en su país o para impulsar medidas desestabilizadoras.

Por supuesto que a algunos sectores del gobierno de Biden les pueden importar las acciones criminales de los grupos del crimen organizado dentro de nuestro país, pero lo que les importa es que esa situación no termine interviniendo en su propia política interna. Y eso ya está ocurriendo: la crisis migratoria que está viviendo la frontera se ha convertido en un desafío político para Biden, y está lastrando sus propuestas migratorias para, entre otras cosas, otorgar la ciudadanía a once millones de personas, hoy en la ilegalidad. Sigue creciendo el número de muertos por sobredosis de opiáceos y de este lado de la frontera lo que están observando es que la estrategia de seguridad no funciona y que, como también dijo el jefe del Comando Norte, existe un 30, 35% del territorio nacional que no está bajo control de las autoridades, sino de los grupos criminales.

La estrategia de seguridad se está readecuando sobre la marcha, tanto desde la Secretaría de Seguridad Ciudadana como desde la Guardia Nacional y de la Sedena. Pero eso no alcanza mientras no se realice un rediseño claro, abierto, de la misma, que se pueda empatar, algo que hoy todavía no sucede, con la de Estados Unidos.

Juan González, director senior del Hemisferio Occidental en el Consejo de Seguridad Nacional, encargado de América Latina y un hombre todavía joven, de origen colombiano, que vivió durante su juventud en México y que ya había sido un estrecho colaborador de Biden cuando éste fue vicepresidente de Barack Obama, hace algunas semanas habló sobre la necesidad de establecer nuevas estrategias conjuntas porque las actuales no han funcionado. Los dos países, dijo González, necesitan adaptarse a los nuevos desafíos, según reseñaron medios estadunidenses. González acompañó a Jacobson en su visita a México. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 12)

 

Nudo Gordiano // La dolorosa frontera

Reuniones que salieron como lo planearon. Fotografías y gratitud. Disposición y amistad. México y Estados Unidos están acercándose, buscando la vía para el trabajo conjunto como hasta hace unos años, los previos a la era Donald Trump. Ayer se realizó una reunión bilateral in situ con funcionarios de la administración de Joe Biden. Un rostro familiar, la exembajadora de Estados Unidos en México, Roberta Jacobson se encontró aquí en CDMX con el canciller Marcelo Ebrard, ahora en su calidad de coordinadora de la Frontera Sur y asistente especial del presidente estadunidense.

 Migración ordenada, segura y regular en la región, el punto de cruce de miles de ciudadanos de varios países del mundo, principalmente de Centro y Sudamérica, fue el punto más importante de las reuniones. ¿Cómo le harán los países involucrados para generar mejores condiciones que den un nuevo aliento al fenómeno migratorio?

Este encuentro, anunciado apenas hace un par de días, se dio horas después de que se revelaron imágenes de las condiciones en que menores son ingresados a centros de procesamiento temporal. Es un video difundido por la Oficina de Aduanas y Protección de Fronteras, fue tomado la semana pasada en dos centros en Texas. Y lo que vemos ahí, coincide, tristemente, como lo que ha sido la narrativa migrante, incluso en la era Trump: vemos el momento en que los menores llegan a bordo de un autobús, los forman para tomarles la temperatura y realizarles un chequeo general. Manos, uñas y hasta el cabello. Luego son llevados a áreas cerradas, divididas por cubiertas de plástico. Estos espacios que no guardan sana distancia, aunque sí deben portar cubrebocas, la medida queda rebasada durante el momento de ingerir alimentos, donde las aglomeraciones son evidentes. Los videos coinciden con las fotografías difundidas por el legislador demócrata Henry Cuellar un día antes. Aseguró que en estos centros, con capacidad para 260 personas, hay más de 400.

“No vengan…”, dijo Joe Biden a migrantes hace unos días en entrevista para ABC News. “No vengan a la frontera (….) esperen más información sobre el proceso de asilo (…) Sé que muchos migrantes pueden estar soportando dolor y dificultades, pero debo enfatizar que la frontera de Estados Unidos está cerrada…”, agregó ayer Jacobson.

Es un hecho que el fenómeno migratorio dista mucho de ser controlado: porque requiere de pulcritud para atenderse en la frontera y una visión a largo plazo, acompañada de mucha paciencia, para trabajar sobre sus causas. Nadie debería abandonar sus lugares de origen por falta de oportunidades o de condiciones de seguridad. En esto todos estamos de acuerdo. Ojalá que ahora sí se combata a través de ese frente. México ha insistido en ello desde hace un par de años, le toca a la nueva administración en la Casa Blanca mostrar disposición. La revelación de las imágenes de los menores migrantes bajo el resguardo de autoridades en Estados Unidos, fueron una protesta de que no ha sido así. (Yuriria Sierra, Excélsior, Nacional, p. 16)

 

Astillero

El futuro está en el pasado // Creel, Diego, Fox, Calderón // ¿Qué acordaron México y EU? // SCT e ingenieros militares

Las declaraciones a la prensa nunca dicen la realidad, a veces tan cruda, de lo que se habla, discute y acuerda en sesiones como la ayer realizada en la Ciudad de México entre la delegación de Estados Unidos, encabezada por Roberta Jacobson, y el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, a quien acompañó un par de colaboradores. Ya se verá más adelante, en el terreno práctico, lo que realmente se aprobó en esta reunión, cuyo antecedente inmediato, ya en la era Biden, es la continuidad del uso de la Guardia Nacional mexicana como instrumento de contención del flujo migratorio proveniente de Centroamérica. (Julio Hernández López, La Jornada, Política, p. 8)

 

EU: no persistir en el desastre

Estados Unidos se encuentra conmocionado otra vez por una serie de tiroteos que han golpeado a los estados de Georgia, California, Oregón, Texas (en dos ocasiones), Pensilvania y Colorado: en total, siete eventos, en cada uno de los cuales al menos cuatro personas recibieron heridas de bala en apenas una semana.

El más mortífero de estos ataques tuvo lugar el lunes en la ciudad de Boulder, Colorado, donde un hombre de 21 años ingresó a una tienda de comestibles y asesinó a 10 personas con un rifle de asalto de tipo AR-15, que habría adquirido apenas cinco días antes. El martes 16, otro hombre de la misma edad mató a ocho personas en la zona metropolitana de Atlanta, en tres atentados con fuerte componente racista, pues fueron perpetrados en salones de masaje administrados por personas de origen asiático

Atrocidades de esa clase se han vuelto parte macabra de la vida cotidiana en Estados Unidos y, a falta de mejor explicación, parecen achacables a una crisis civilizatoria. Se trata, en efecto, de un elemento estructural de la criminalidad específicamente estadunidense, pues aunque otras naciones padecen fenómenos de violencia a mayor escala –como ocurre en México con la mortandad desatada por el narcotráfico–, las características de aleatoriedad y falta de motivación clara sólo se presentan en la sociedad de la superpotencia.

Se han intentado las más diversas aproximaciones para dar cuenta de este flagelo en el país que tiene la mayor economía del mundo, pero poco se ha sacado en claro. Con todo, es imposible soslayar el papel que juega la facilidad para adquirir y portar armas de fuego de alto poder, como la usada en Boulder. Por ello, resulta por demás pertinente el exhorto del presidente Joe Biden a que la Cámara de Representantes y el Senado no esperen otro minuto para prohibir los fusiles de asalto y los cargadores de alta capacidad, así como a que avancen en una regulación general de la tenencia de armas.

Además de constituir una medida ineludible para disminuir la aterradora frecuencia y letalidad de estos eventos en Estados Unidos, terminar con la venta descontrolada de armamento de alto poder tendría consecuencias positivas para superar la crisis de inseguridad que tiene lugar al sur del río Bravo.

Como es bien sabido, 87 por ciento de las armas que cada año ingresan ilegalmente a México pasaron por algún distribuidor estadunidense, y alrededor de 41 por ciento de esos arsenales ingresan a través de Texas, lo cual resulta congruente con el hecho de que en ese estado se encuentran 5 mil 938 de las 9 mil 811 armerías existentes en las cuatro entidades que comparten frontera con nuestro país. Existe, entonces, una correlación ineludible entre la disponibilidad de armas en la nación vecina y su presencia en territorio mexicano.

Por el bien de los habitantes de ambos países, cabe esperar que los legisladores estadunidenses depongan mezquinas diferencias partidistas y den la espalda al avasallador poderío económico de los promotores del armamentismo. A la vista de lo ocurrido en esta semana trágica, está claro que la regulación de las armas debe estar en lo más alto de las prioridades de la clase política de Washington, y que mantener el statu quo sería nada menos que persistir en el desastre. (Editorial, La Jornada, p. 2)

 

Pepe Grillo

Viaje peligroso

En el tema de la migración Estados Unidos tiene los objetivos de siempre, aunque ahora los plantea con lenguaje diferente, diplomático, cometido incluso.

No se acusa, como en los años de Turmp, a los migrantes de delincuentes y violadores, pero se les envía el mismo mensaje: la frontera está cerrada.

Roberta Jacobson, que es una diplomática de Ligas Mayores, incluso plantea que el gobierno de EU está preocupado por los migrantes provenientes del sur.

No vengan, les dijo Roberta, es un viaje peligros y corren el riesgo de convertirse en víctimas de delitos como la trata de personas y, además, por si fuera poco pueden contraer Covid-19.

Si el cálido lenguaje diplomático no detiene a los migrantes, ahí está Guardia Nacional mexicana. (La Crónica de hoy, Opinión, p. 3)

Bajo Reserva

La visión de la 4T sobre la democracia

Para algunos, nos dicen, resulta muy interesante la forma en que la autollamada Cuarta Transformación entiende lo que significa un Acuerdo Nacional por la Democracia, cuyo fin es que no haya intervención del gobierno federal y los gobiernos estatales en el proceso electoral. Primer detalle que llamó la atención de algunos de los asistentes: que a un acuerdo político sean convocados los altos mandos de las fuerzas armadas y la secretaria de Seguridad. Segundo, que a un acuerdo sobre un tema de elecciones no haya sido convocado el árbitro electoral, en este caso el Instituto Nacional Electoral. Tercero, que normalmente, para firmar un acuerdo debe haber una negociación previa de los puntos del mismo, y muchos de los gobernadores aseguran que no fueron consultados. Y cuarto, que la intervención de los gobiernos en un proceso electoral es un delito, por lo que firmar un acuerdo de que no cometerán un delito resulta, por lo menos, ocioso, sino es que hasta cínico. Algunos de los asistentes consideran que se aprovechó su presencia en Palacio Nacional para tomar una foto, y mandar un mensaje, ese sí con posibilidades de tener un fin electoral, de que este gobierno está comprometido con la legalidad. Además, dijeron que era muy difícil decir no a la convocatoria, en especial en estos tiempos en que es peligroso ser un gobernador que no goce de las simpatías de Palacio Nacional.

El secretario de Comunicaciones en ruta de salida

Luego de haber declarado que deben ser los ingenieros civiles y no los ingenieros militares quienes realicen las obras a cargo de la Secretaría de  Comunicaciones y Transportes (SCT), su titular Jorge Arganis Díaz Leal acudió a Palacio Nacional ayer antes del mediodía. No crea que don Jorge fue a aclarar sus señalamientos en favor de los civiles sobre las Fuerzas Armadas, nos dicen, sino a una reunión de trabajo donde se dio seguimiento a los proyectos de infraestructura del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien, por cierto, no pierde oportunidad en presumir la calidad, rapidez y austeridad con la que los ingenieros militares construyen las obras emblemáticas de su gobierno. Nos dicen que aunque las declaraciones de don Jorge no fueron bien vistas en Palacio Nacional, su salida del cargo ya estaba decidida desde antes de los comentarios acerca de las fuerzas armadas. En los próximos meses, nos dicen, un relevo de Arganis llegará a la SCT.

El desolador panorama de la migración hacia EU

Nada sencillo se ve el problema migratorio que México y Estados Unidos están enfrentando. El drama, agudizado por la pandemia, tiene tientes desoladores. Ayer durante las reuniones bilaterales entre México  y Estados Unidos, una invitada que puso en blanco y negro la gravedad del fenómeno migratorio de centroamericanos fue la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Alicia Bárcena, quien presentó a las delegaciones de ambos países datos sobre la dura crisis económica y sanitaria que viven las naciones centroamericanas. Mencionó, nos dicen, casos como el de Honduras a donde no ha llegado una sola vacuna. La delegación estadounidense encabezada por la embajadora Roberta Jacobson, asistente especial del presidente Joe Biden y Coordinadora para la Frontera Sur,  tuvo tres encuentros con autoridades mexicanas, el primero, en el que estuvo doña Alicia y funcionarios de la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo, fue, precisamente, sobre el desarrollo económico en la región. El segundo trató sobre el control migratorio y en él participaron funcionarios de Instituto Nacional de Migración. Finalmente, la delegación de EU se reunió con el canciller Marcelo Ebrard, quien, nos aseguran, insistió en la necesidad de crear un programa de trabajadores temporales. El tema, nos hacen ver, no es nada sencillo para ninguno de los dos países.

Políticos veteranos experimentan con las redes

Así como hace un par de semanas, el excandidato presidencial del PAN, Diego Fernández de Cevallos, decidió ingresar al debate político en la web, ahora el exprecandidato presidencial panista Santiago Creel hizo lo propio. Nos cuentan que don Santiago lanzó un video para reaparecer en las redes sociales, ahora que es uno de los candidatos plurinominales del blanquiazul a ser diputado federal. El también presidente de la Comisión Política del PAN pidió detener las ocurrencias y las divisiones, y convocó a todos los mexicanos a buscar un mejor futuro. Nos hacen ver que será interesante ver cómo estos políticos del pasado utilizan las nuevas plataformas de comunicación. Habrá que ver si el veterano Creel tiene mejor suerte que el joven, y también panista, Ricardo Anaya a quien en fechas recientes le tupieron en las redes  por su polémico video en el que viajó en un transporte colectivo y el Metro de la Ciudad de México para descubrir la cotidianidad de la clase trabajadora.

*En la imagen, el presidente López Obrador en la firma del  Acuerdo Nacional por la Democracia, sucrito por él y gobernadores con lo cual se comprometieron a no interferir en el próximo proceso electoral. Foto: Gobierno Federal (Bajo Reserva, El Universal, Opinión, p.2)

 

Migración, la sexta ola que se aproxima

Los flujos migratorios serán uno de los grandes desafíos a nivel regional y global, pero muy en especial en Centroamérica, zona geográfica que se está convirtiendo en un laboratorio en cuanto a la conformación de caravanas migrantes, y que desde 2018 significó un fenómeno nuevo en el centro y norte del continente americano.

No sólo reflejan una durísima realidad causada por varios problemas que se habían acumulado. A esos problemas, hay que sumar los provocados durante el último año por la pandemia. En este contexto se espera que impacte en el aumento de los flujos migratorios, quizá como nunca antes vistos. Además, las caravanas están adquiriendo características de movimientos sociales, al reconocerse como trabajadores internacionales y sujetos a derechos internacionales. Algo que puede impactar en las futuras formas de gobierno.

En 2018 se presentaron cinco caravanas. La primera caravana que se congregó en este ciclo multifactorial, fue entre los días 12 y 13 de octubre de 2018 en San Pedro Sula, Honduras. Su conformación, entre otras cosas, fue motivada por la inicial política migratoria del presidente, Andrés Manuel López Obrador, al prometer que aplicaría una política de trato humanista a partir del libre tránsito, e incluso, la oferta de empleo a partir de los planes gubernamentales de reforestar amplios territorios nacionales y la construcción del Tren Maya en el sureste. Esa caravana transitó 4 mil 335 kilómetros hasta Tijuana, donde al llegar, presentaron un manifiesto político.

Trump dio un manotazo y en mayo de 2019 amenazó con imponer un arancel general al comercio con México si no frenaban la “migración ilegal”. Una medida que entraría en vigor el 10 de junio con una tarifa inicial del 5.0 por ciento a todos los bienes importados desde nuestro país. Además, el expresidente estadounidense desafió que la tarifa iba a ir en aumento, mes con mes, hasta que se resolviera el problema.

Andrés Manuel reviró a su idea de libre tránsito y determinó frenar las caravanas en nuestra frontera sur. Pero tan sólo era el inicio de un brote de caravanas: el 20 de octubre salía, también desde Honduras, la segunda caravana migrante. El 29 y el 31 de ese mismo mes partieron dos más desde San Salvador. Una quinta desde varios departamentos de El Salvador. En total 7 mil migrantes buscaron llegar a los Estados Unidos y un nuevo fenómeno se presentaba entre el triángulo sur y Norteamérica.

Después llegó la pandemia, y todo se reconfiguró: las caravanas se vieron frenadas por el cierre de las fronteras y, por supuesto, por los contagios por Covid-19. No obstante, los problemas que se han generado en el último año: desempleo, pobreza, desigualdad, violencia… han prendido las alertas de México y Estados Unidos. Se prevé un aumento sustantivo de migrantes, en caravanas o bien, a partir del paulatino flujo migratorio que se le conoce “por goteo”.

Por ello la relevancia de la reunión sostenida entre las delegaciones de México y Estados Unidos el día de ayer. La presencia de Roberta Jacobson, encargada especial para la frontera sur, junto con el enviado especial para el Triángulo Norte de Centroamérica, Ricardo Zúliga y Juan González, director para el Hemisferio Occidental del Consejo Nacional de Seguridad, despiertan buenas expectativas. Al parecer entendieron que debe ser una respuesta de manera integral y conjunta, donde el desarrollo de las sociedades es el único camino para frenar las caravanas y la masiva migración.

No será fácil delinear estrategias sin que se impongan los intereses de Estados Unidos y las prioridades que ellos definan. No obstante, el trato que le está dando Joe Biden, a diferencia de Donald Trump, despierta el buen ánimo para resolver una situación que nunca dejará de existir, pero que sí se podrá controlar.

Han existido varias olas migratorias entre México y Estados Unidos, la primera fue en 1890 impulsada por el recibimiento de Estados Unidos a trabajadores agrícolas temporales. La segunda ola fue en 1930 después de la Gran Depresión, que fue un fenómeno de retorno, es decir, que los mexicanos regresaron a su país a partir del desempleo que imperó en Estados Unidos.

La tercera ola fue a partir de la implementación del Programa Bracero y el fin de la Segunda Guerra Mundial. La cuarta ola fue en 1954, muchos regresaron a sus lugares de origen después de que concluyera el Programa Bracero, pero muchos se quedaron en Estados Unidos para seguir trabajando en otras áreas, sobre todo en la construcción. La quinta ola se detonó a partir de 1985 y a esta ola se integraron migrantes provenientes de Centroamérica. (Omar Cepeda, El Financiero, Opinión, p.29)

Contra las Cuerdas / Se despluma el Pollo Gallardo

En primera instancia, los Gallardo de San Luis Potosí sufrieron una fuerte baja en su proyecto político porque el Consejo Estatal Electoral y de Participación Ciudadana (CEEPAC) dejó fuera de la jugada a Héctor Serrano, gran ex operador político de la Ciudad de México, quien había sido adoptado por Ricardo Gallardo, aspirante a gobernar la entidad con el movimiento PVEM-PT.

Según la autoridad electoral local, así se interpreta, los Gallardo y Serrano cometieron un error de sexto año, pues al enfocar sus esfuerzos por ganar terreno frente a sus contrincantes del PAN, principalmente, se olvidaron de las normas locales: el experredista no solicitó licencia como diputado federal para buscar una candidatura en primer lugar de la lista plurinominal de su partido en la entidad, como diputado local.

De esa forma, El pollo Gallardo queda desplumado, pues el CEEPAC es muy claro al condicionar a quienes busquen en San Luis ir por el gobierno del estado, por una diputación local o algún ayuntamiento, deben separarse de su cargo 90 día antes, independientemente de la ley federal.

Los Gallardos buscan hacer polémica con lo siguiente. El 8 de diciembre de 2020, el Instituto Nacional Electoral (INE) cedió ante la Cámara de Diputados: decidió echarse para atrás en la determinación de que los diputados que busquen la reelección tengan que separarse de su cargo 90 días antes de los comicios.

A cambio de ello, se advirtió que el INE llevará a cabo una fiscalización con lupa, para evitar que se desvíen recursos legislativos hacia campañas electorales. No obstante, el 7 octubre de 2020, el Consejo Estatal Electoral y de Participación Ciudadana (CEEPAC) dio a conocer el calendario al que deben sujetarse los servidores públicos que aspiren a un cargo de elección popular local, para que presenten su renuncia y puedan estar en condiciones de competir

Es aquí donde despluman al pollo Gallardo. Además, hay un dato que hunde poco más la candidatura de Serrano: aunque todo mundo sabía, el exsecretario de Gobierno y de Movilidad en el mandato de Miguel Ángel Mancera, siempre había vivido y operado en Ciudad de México, cambió la identidad para ser postulado como pluri al presentar una carta de residencia otorgada por el gobierno municipal de Soledad de Graciano Sánchez, para contender por la diputación, misma que obtuvo por influencia de El Pollo Gallardo, lo cual lo rige a la ley del árbitro interno.

Es ahí donde se pondrá interesante la discusión y el precedente nacional. Vamos a ver cuál es el criterio que prevalece, pero lleva ventaja el ámbito local por la claridad de su legislación.

UPPERCUT: Al final de la reunión entre representantes de EU, encabezados por Roberta Jacobson, y de México, para establecer mecanismos de cara a una nueva política migratoria, Marcelo Ebrard se apareció y dijo que es necesario ofrecer oportunidades de trabajo en Centroamérica e inversiones, así como procurar la reunificación familiar. (Alejandro Sánchez, El Heraldo de México, País, p.6)

Templo Mayor

ES CURIOSO: según la versión edulcorada de Marcelo Ebrard, su reunión con Roberta Jacobson fue miel sobre hojuelas y acordaron amistosamente trabajar de manera conjunta bla, bla, bla, para detener la migración desde Centroamérica. Pero, ¿que no fue eso exactamente lo que se hizo con la administración de Donald Trump?

LA PREGUNTA viene al caso porque resultaría sumamente extraño que la enviada de Joe Biden hubiera viajado hasta la Ciudad de México nomás para acordar que las cosas sigan siendo como hasta ahora. Es decir, que el gobierno de la 4T mantendrá su papel de Border Patrol, pero desde el Suchiate.

Y SI no lo creen, pregúntenles a los más de 8 mil efectivos militares que fueron desplegados en ambas fronteras, pero sobre todo en la frontera sur, para tratar de detener las oleadas de gente que cree que porque ya se fue Trump, México dejaría de pagar por el muro. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p.8)

Crisis migratoria… ¿o política?

Como una banda de rock obsesionada con sus viejos éxitos, los republicanos en Washington se están luciendo con sus críticas a la administración Biden en torno a la situación migratoria en la frontera que comparten México y Estados Unidos. Aun republicanos moderados como Mitt Romney y ciertos gobernadores, a quienes el tema migratorio les causaba vergüenza cuando se asociaba con el racismo de Trump, se deleitan ahora al pintar a Biden como un ideólogo radical que propone la apertura de toda frontera. A juzgar por la retórica en DC, uno pensaría que Biden mismo ha ido a partes de México y a Centroamérica a repartir personalmente invitaciones para desayunos gratis si consideran tiempos compartidos en Estados Unidos.

Serán absurdas, pero tales críticas indican que la política estadounidense sigue resistiendo la tentación de confrontar el tema migratorio con la seriedad que se merece.

La mayoría del Partido Republicano, y tal vez también la extrema izquierda del Partido Demócrata, están demasiado adictos al tema migratorio como instrumento de la guerra cultural, polarizante, entre partidos. Conviene más para la grilla política aprovecharse del tema que resolverlo. Ya ven lo que le rindió a Trump, y aun en estos días, el poder del asunto para cambiar el tema de la mala respuesta al Covid u otras cuestiones inconvenientes.

Aunque no sea la gran crisis nacional que describen los republicanos y sus medios aliados, no quisiera minimizar la gravedad del asunto en la frontera misma -en febrero, las autoridades estadounidenses registraron más de 100 mil detenciones en la frontera, más de las que se registraban desde el 2006-. Y las autoridades federales están batallando para cuidar debidamente a más de 15,000 menores no acompañados. La administración Biden sigue deportando a la gran mayoría de los migrantes que cruzan, solo rompió tajantemente con las prácticas de Trump en el trato de menores y en su postura ante peticiones de asilo. El simple decir que Estados Unidos se apegará al derecho internacional y humanitario es lo que le bastó a los republicanos para señalarlo como un apóstol de un mundo sin fronteras.

Lo que sí debe preocuparnos es el aumento de migrantes mexicanos cruzando la frontera. Si hace dos, tres años, hablábamos de un flujo definido por migrantes de Centroamérica, en el 2020, el perfil demográfico de los detenidos en la frontera revirtió a ser mayoritariamente mexicano. Qué bueno que oficiales de la Casa Blanca estén en México en estos días para discutir el tema migratorio con sus contrapartes mexicanas, pero para diseñar un sistema coherente a nivel regional para procesar la demanda de solicitudes de asilo de migrantes de Centroamérica (y responder a las crisis que causan esa demanda), se va a requerir una relación bilateral muy diferente, coordinada en Washington desde los más altos niveles (yo he sugerido a Kamala Harris). Y ni hablemos de lo dedicado que será para Washington tratar de influir en que se cambien las desastrosas políticas macroeconómicas de AMLO, que están agravando la situación.

Mientras tanto, en casa propia, la falta de coherencia en el tema migratorio reside principalmente en el Congreso, donde los ingredientes para una reforma ambiciosa han sido muy claros desde el 2006, cuando el Senado pasó la reforma apoyada tanto por demócratas y republicanos como por George W. Bush y John McCain. Incluía la legalización del estatus de los millones de migrantes indocumentados, y medidas para mejorar la regulación laboral y la seguridad fronteriza. La Cámara de Representantes se opuso porque, ya desde esos tiempos, extremistas republicanos decidieron que en vez de guiarse por el hecho de que EU se beneficia enormemente de mano de obra importada, y que el Congreso tenía la responsabilidad de crear un flujo migratorio legal para reflejar esa realidad, el tema migratorio les serviría mejor de otra manera. Como una “crisis” que atenta contra la soberanía nacional y logra demonizar a la oposición. (Andrés Martínez, Reforma, Opinión, p.10)