Caso 4. El día de hoy inicia la “Cumbre Virtual sobre Cambio Climático” convocada por el presidente Joe Biden. Nuestro presidente informó que propondrá que Sembrando Vida se extienda a Centroamérica y que, como premio, a los participantes se les dé una visa de trabajo para… ¡Estados Unidos! Y, si se portan bien, que puedan aplicar a la ciudadanía. Espero que AMLO abandone su plan, pues será de pena ajena que ante 40 líderes mundiales pretenda comprometer visas de otro país.
La situación es más que preocupante. Don Andrés casi siempre está enojado. Tiene dificultades para ver las relaciones de causalidad, carencia de empatía con sus gobernados, imposibilidad para ver la proporcionalidad de los eventos, incapacidad de concentración y una cierta paranoia, pues busca culpables debajo de cada piedra y toma soluciones fáciles a problemas difíciles.
Con ese nivel de salud mental no se puede gobernar. No se puede tomar decisiones y jugar con la vida de 120 millones de mexicanos. (Leopoldo Mendívil, La Crónica, p. 24)
Conversaban dos añosos caballeros, don Valetu di Nario y don Calendo Pitoflacio. Declaró con tristeza don Valetu: “Debo estar envejeciendo. Antes me desvelaba todas las noches; ahora me duermo en el acto”. Suspiró don Calendo: “Entonces he envejecido más que tú. Yo me duermo antes del acto”…
En la mañana del primer día de la luna de miel la recién casada leyó el letrero en el restorán del hotel: “Desayuno: de 7 a 12 horas. Comida: de 12 a 19. Cena: de 19 a 24 horas”. Le dijo, desolada, a su flamante maridito: “¡Casi no nos van a dejar tiempo para lo otro!”…
El pequeño aborigen le avisó a su madre: “Mi papá amaneció crudo”. Le indicó la señora: “Ponle más leña a la estufa”…
El chiste que ahora sigue es de los llamados crueles. Las personas cuyos delicados sentimientos les impidan leer chistes de esa clase sáltense en la lectura hasta donde dice: “Cuando salí de la escuela secundaria…”, etcétera…
Un sujeto relató: “Tuve un amigo cuya historia parece sacada de las Mil y Una Noches. Robó unas babuchas, y como las leyes de su país castigaban con rigor draconiano el robo le cortaron los pulgares de ambas manos. Luego robó una alfombra, y le cortaron los dedos índices. No escarmentó: robó una lámpara, y le cortaron los dedos anulares. En seguida robó un turbante, y le cortaron los meñiques. Le quedaban nada más los dedos medios. Robó un albornoz, y le cortaron el de la mano izquierda. Ya sólo tenía un dedo en la mano derecha. Entonces huyó a Estados Unidos. Ahí siguió su carrera de ladrón”. “Oye -lo interrumpió uno-. ¿Cómo dices que siguió su carrera de ladrón? Con un solo dedo ¿qué podía robar?”. Contestó el otro: “Donas”…
Cuando salí de la escuela secundaria hablaba yo un inglés tan correcto que los norteamericanos no me entendían. Y es que lo aprendí de la señorita Sutton, cuya pronunciación era bostoniana. Otro maestro tuve: el famoso método Ollendorf, al que varias veces he aludido aquí. Con él te hacías de un copiosísimo vocabulario, pues su enseñanza consistía en preguntas cuya respuesta no guardaba relación alguna con lo preguntado. “¿Quién escondió el corsé de la mucama?”. “El paraguas del vicario lo tiene el jardinero”.
López Obrador me hizo recordar ese método. Al intervenir en la Cumbre de Líderes sobre el Cambio Climático habló de asuntos que nada tenían que ver con la temática del foro, como el hallazgo de nuevos yacimientos de petróleo y las sabias recomendaciones de AMLO al gobierno de Biden para que reciba migrantes provenientes de países de Centroamérica, les dé empleo y luego les otorgue la ciudadanía americana. Asesoría gratuita de la 4T a la Casa Blanca. La verdad es que a veces perdemos valiosas oportunidades de quedarnos callados. Ésta fue una de ellas…
Las inditas se afanaban por el camino cargando pesados fardos en la espalda mientras sus maridos iban muy quitados de la pena a lomo de sus burros. Una turista vio aquello y les dijo, exasperada, a las mujeres: “¡Qué desconsiderados son sus hombres!”. Le respondió una: “Preferimos que sean eso que usted dice, y no que estén cansados por la noche”… Babalucas se estrenaba como dependiente de farmacia. Llegó un cliente y le preguntó: “¿Tiene ungüento?”. Respondió el badulaque: “¿Cuál le gusta? Tengo el de Blanca Nieves, la Cenicienta, Caperucita Roja…”. (Advertencia: un chiste más como ése, columnista, y tus cuatro lectores quedarán reducidos cuando mucho a dos)… Pepito regresó de la escuela y les comentó a sus papás: “La clase de Biología estuvo hoy muy interesante. Y una cosa les voy a decir: si siguen ustedes creyendo en eso de las abejitas y los pajaritos se van a llevar una sorpresa muy grande”… FIN. (Catón, Reforma, Opinión, p. 9)
Este jueves comenzó la Cumbre de Líderes sobre Cambio Climático, convocada por el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, en la que se reunieron 40 líderes mundiales. El demócrata propuso un compromiso ambicioso con el que su país pretende combatir el calentamiento global, en tanto que extendió su apoyo a países en desarrollo para enfrentar la crisis medioambiental, con énfasis en el aspecto de financiación de proyectos de fondo.
Por su parte, el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien decidiera no estar presente en las intervenciones de sus contrapartes, aprovechó su espacio para, contradictoriamente, hablar sobre el descubrimiento de nuevos yacimientos de petróleo, cuando la finalidad de los esfuerzos internacionales conjuntos se inclina decididamente al uso de energías limpias, renovables y cada vez más accesibles.
Sin embargo, la lógica del presidente López Obrador está enfocada en la “soberanía energética” como uno de sus mayores objetivos políticos y estructurales de nación. En su entender, si México no compra combustible estará ayudando a combatir el calentamiento global. Lo anterior, a pesar de las medidas anticíclicas que el propio Presidente ha impulsado con el pretexto de no depender del exterior, que han sido repetidamente criticadas dentro y fuera del país.
La construcción de una refinería o la formulación de reformas en el sector eléctrico y de hidrocarburos, atentan contra todo esfuerzo de promover proyectos sustentables por tratarse de emprendimientos de la iniciativa privada. Dentro de su discurso sólo mencionó de forma somera que su administración está modernizando plantas hidroeléctricas para intentar disminuir el uso de combustóleo y carbón en la producción eléctrica, a pesar de que el porcentaje de producción de dichas plantas no alcanza a cubrir la demanda nacional y que prioriza la quema de gas y otros derivados altamente contaminantes para la producción de energía.
Por otra parte, el tema que más llamó la atención fue el anuncio de su programa de gobierno Sembrando Vida, con el que, dijo, se han beneficiado cerca de 450 mil campesinos con apoyos de 5 mil pesos para que dediquen sus recursos a la siembra de árboles frutales y maderables. No sólo lo mencionó, sino que lo propuso como un caso de éxito (argumento que no se ha comprobado) escalable para países centroamericanos, acompañado de modificaciones en las leyes migratorias de los EU, con la finalidad de proporcionar un estatus migratorio a los beneficiarios del programa.
Rápidamente, funcionarios del gobierno de la administración demócrata rechazaron la propuesta al considerarla poco elaborada ni discutida en México y, mucho menos, parte de un ejercicio de comunicación binacional. A pesar de que tienen un valor importante los esfuerzos de reforestación, no se trata de un tema vinculante entre las agendas medioambiental y migratoria.
Estamos ante una muestra más de que el presidente López Obrador no conoce el contexto político en Washington ni tampoco sobre las iniciativas de ley en el Senado ni en la Cámara de Representantes que el presidente Biden mandó hace meses, con las que busca sacar de la oscuridad a millones de migrantes indocumentados en aquel país.
La perspectiva de Biden, más allá de financiamientos serios y de retomar compromisos internacionales a favor del cuidado del ambiente como el Acuerdo de París, pretende el desarrollo de un paradigma de eje regional norteamericano bajo un marco conceptual ambientalista, un esfuerzo al que México, basado en las realidades políticas de sus gobernantes, no está ni cerca de coincidir estructural ni metodológicamente. (Azul Etcheverry, Excélsior, Alerta Coronavirus, p. 10)
Una joven de 19 años, nuestra mejor
Desde 1985, Mario Molina y Sherwood Rowland descubrieron que el gas freón (clorofluorocarbono) subía a la estratósfera y rasgaba la capa de ozono, de tan sólo 3 milímetros, que nos protege de los rayos ultravioleta provenientes del sol y, con ello, acrecentar el cambio climático.
A pesar de obtener el Premio Nobel de Química diez años más tarde en 1995, las advertencias de Molina para dejar de usar los combustibles fósiles fueron escuchadas con tanta tibieza por los diferentes gobiernos mexicanos que, en éste, el de la supuesta transformación, sus recomendaciones fueron enviadas al archivo muerto para retomar con vigor un impulso en reversa y alentar con fuerza e irracionalidad edificar más refinerías, arrasar la selva para hacer un tren y el uso del combustóleo, la gasolina, el carbón. Un regreso al siglo XIX.
El jueves pasado fue una demostración de que el Presidente carece de asesores en la materia y el canciller o es ignorado o está encargado de conseguir pipas petroleras y vacunas en el extranjero y, con ello, dejar a López Obrador acorralado por la ignorancia en el patio trasero de lo que significan las energías limpias, más baratas, autorrenovables y ajenas a la contaminación del CO2 y otros gases perniciosos que alteran la atmósfera planetaria.
Así, mientras que la ocupación mayor del primer mandatario está en obtener votos para conseguir una aplastante mayoría de diputados, gobernadores, ediles y concejales, así como preparar una ampliación de su propio mandato, desoye una cumbre definitoria de los compromisos que cada país ofrece para remediar una causa en defensa de la humanidad.
Nuestra representación formal, que tuvo como aureola los asesinatos de activistas ambientalistas, centenares de incendios, sequías, contaminación en las grandes ciudades, consistió en hablar de lo que de antemano estaba condenado al fracaso: plantar árboles maderables a cambio de unos pesos. Para obtenerlos, obliga a los campesinos a la deforestación, ya que talan y queman tierras para más tarde plantar ahí las semillas y el dinero que les regalarán. Este programa Sembrando Vida ha generado la degradación ya, de casi 80 mil hectáreas. Ésta fue la gran propuesta y solicitar que se financie lo mismo en Centroamérica para evitar la migración.
Como de antemano ya los altos funcionarios de Estados Unidos sabían de ese documento, advirtieron que era una cumbre de medio ambiente y no de migración. Al desdeñar la advertencia, en el momento en que López Obrador comenzó a hablar, se retiraron media docena de primeros ministros y presidentes, incluyendo a Joe Biden, promotor de esa magna reunión. Diplomáticamente hablando, eso es un rechazo.
Afortunadamente, para el nombre de México, vimos la participación de una joven activista de nombre Xiye Bastida, quien, dominadora de la geopolítica y sabedora de que el cambio climático es irreversible (véase cómo ha desaparecido la nieve eterna, un glaciar del volcán Iztaccíhuatl), restregó en la cara de los líderes mundiales que son ingenuos o mal intencionados si creen que las soluciones del planeta pueden ser postergables. Indicó que la era de los combustibles fósiles ya terminó. La joven se sintió orgullosa de representar a México, especialmente cuando las palabras de López Obrador fueron decepcionantes.
Sí, la oportunidad era de oro considerando que se tuvo acceso a los principales líderes mundiales para proponer una plataforma en donde el compromiso estuviera encaminado a buscar relaciones y estímulos inmediatos para generar energías baratas como la que tenemos en abundancia: la solar.
No fue así porque nos domina la ignorancia y la ineptitud. (Raúl Cremoux, Excélsior, Nacional, p. 17)