Opinión Migración 240423

Garduño: 4 semanas impune

Hoy son ya 4 semanas. Y es injustificable que siga en el cargo. Inexplicable que se le sostenga. Francisco Garduño, titular del Instituto Nacional de Migración, tenía que hacerse a un lado, o en todo caso, debió ser removido, hace 28 días, en las horas siguientes al incendio que arrebató la vida a 40 migrantes en una estación migratoria en Ciudad Juárez, Chihuahua, donde se improvisó una cárcel.

  Su responsabilidad en la tragedia es ineludible. Él no los mató, pero su negligencia e irresponsabilidad, sí. No puede rehuir de su tramo de culpa. Garduño es el máximo responsable en el INM.

Fue, precisamente, en una instalación a su cargo donde murieron 40 migrantes, mientras eran vigilados por personal del propio Instituto.

Garduño no puede esquivar su carga. Tendría, eso sí, que hacerse a un lado, pero él se aferra al puesto. Pese a que la FGR ha dicho que irá por él y solicitará una orden de aprehensión en su contra, no renuncia. Tampoco es removido. ¿Se le encubre? ¿Se le protege?

“Pues es bueno su trabajo, en general siempre ha tenido un buen desempeño. Lo conozco desde hace muchos años, ha trabajado conmigo”, dijo hace un par de semanas el presidente Andrés Manuel López Obrador en una de sus mañaneras.

De Garduño se podrán decir muchas cosas, pero afirmar que “es bueno su trabajo” no es una de ellas.

El Presidente, después, le dio al clavo, esa misma mañana: “no voy a proteger a nadie”, aseguró. Garduño es un lastre para la 4T. “No voy a proteger”, dijo AMLO, pero en el correr de las semanas, de facto, se le ha protegido.

Es inexplicable que a 28 días no haya siquiera declarado ante una autoridad, cuando todo apunta que no cumplió con sus obligaciones de vigilar, proteger y dar seguridad a las personas e instalaciones a su cargo.

Hace rato debió irse. Necesita dejar el puesto para que haya una investigación profunda, sin obstáculos, que esclarezca qué sucedió; porque hay videos del interior de la estación migratoria donde se aprecia que el personal de resguardo deliberadamente abandonó el lugar mientras se propagaba el fuego, dejando encerradas a decenas de personas.

Garduño dice, ante reiteradas peticiones de los medios de comunicación, de entrevistas, “no puedo hablar”.

¿De qué sirve un responsable en el INM que debe guardar silencio?

El comisionado es insostenible en el cargo. Su permanencia es una pesada loza para el gobierno del presidente López Obrador, y ni se diga para el secretario de Gobernación y su aspiración presidencial.

Lo de Ciudad Juárez es una tragedia, un horror. Murieron 40 personas en una instalación migratoria; estaban bajo resguardo de autoridades federales. La pregunta no es si se irá, sino cuándo. No hay duda de su responsabilidad, la duda es si la justicia lo alcanzará. (Manuel López San Martín, El Heraldo de México, País, p. 10)

La nueva tragedia se asoma

Mi compañero Rafael López Méndez publicó el fin de semana un reportaje en estas páginas que informa de la situación que se vive en la frontera en relación a los migrantes, de alguna manera explica la tragedia en el centro de detención de Ciudad Juárez y advierte sobre cómo las cosas se pueden poner peor.

Dice: “Los flujos migratorios en ciertas ciudades fronterizas con EU han registrado niveles récord durante los primeros meses del año a tal grado que en Ciudad Juárez, Chihuahua, se ha quintuplicado el número de personas extranjeras que son atendidas por agentes migratorios del gobierno federal. Estadísticas de la Unidad de Política Migratoria de la Secretaría de Gobernación señalan que en los primeros dos meses del año han llegado 4 mil 272 personas en situación migratoria irregular al municipio fronterizo, lo que representa un incremento de 493 por ciento respecto a los 721 casos registrados en el primer bimestre de 2022”.

Ese flujo de migrantes, detenidos en la frontera por la política migratoria estadunidense, creó las condiciones para que se realizaran los operativos de detención y encarcelamiento —eso eran, aunque el INM le llamara de otra manera— que resultó en el incendio mortal.

Las cosas, sin embargo, solo se van a poner peor. Como lo explicó Rafael: “Para marzo y abril también se esperan incrementos porcentuales históricos, pues el gobierno municipal ha realizado el Reporte de Migrantes, que contabiliza la llegada de éstos mediante las corridas de trenes y se presentan cifras todavía mayores. Tan solo en los primeros 10 días de abril, las autoridades municipales contabilizaron la llegada de 33 mil 333 migrantes por vía férrea, y en esos días se registró el mayor flujo diario de migrantes, pues el 8 de abril se recibieron a 4 mil 251 personas; un día después la cifra llegó hasta los 4 mil 506 casos, y el 10 de abril hubo 4 mil 762 llegadas”.

Este incremento, que se repite en varias ciudades de la frontera, llega en momentos en que el INM está en profunda crisis; con su director en funciones pero acusado por la FGR por el incendio; con el Presidente asesorándose con el padre Solalinde —sí, no lloren—, y sin ningún cambio en cómo se trata a los migrantes. Basta ver el incendio en un campamento en Matamoros el fin de semana.

Que nadie se extrañe cuando llegue la próxima tragedia. (Carlos Puig, Milenio,  Al Frente, p. 2)

Confidencial

El viacrucis de la ignominia

Con las heridas aún frescas después del incendio en un centro del INM en Ciudad Juárez, donde murieron 40 migrantes, una nueva caravana de viajantes salió desde Chiapas. Los extranjeros buscarán pasar a la Basílica de Guadalupe, en la Ciudad de México, antes de seguir su camino hacia el norte del país. Una nueva prueba dura para el instituto, que sigue bajo la lupa del escrutinio público. (Redacción, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 33)

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(Perujo, El Economista, El Foro, p. 55)