¿Qué hacer de cara al éxodo centroamericano hacia Estados Unidos y México? La propuesta de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) al Plan de Desarrollo Integral (PDI) El Salvador-Guatemala-Honduras-México (http bit.ly/2EtiZxQ) es muy pertinente, y tendrá que ser complementada con la contribución de los gobiernos nacionales. Planteo aquí algunos desafíos para el aterrizaje e instrumentación del Plan: La gobernanza de la migración @AlianzaAmericas, la red más consolidada de migrantes latinoamericanos en Estados Unidos, plantea: La llegada de un nuevo gobierno creó expectativas de que México impulsaría una nueva política en materia de migración y refugio basada en la protección y defensa de los derechos humanos de las personas migrantes y solicitantes de asilo. Cinco meses más tarde, observamos que esta propuesta se ha mantenido en el discurso, más no en las acciones. La política migratoria sigue marcada por la contención, detención y deportación de flujos mixtos. Necesitamos apoyar el genuino compromiso de Olga Sánchez Cordero, Alejandro Encinas y Tonatiuh Guillén con una gestión migratoria humanitaria, que no se ha afianzado en el terreno a causa de las insuficiencias presupuestarias y del fuego de quienes lucran con la trata, el tráfico, la extorsión y el secuestro de migrantes. (Carlos Heredia, El Universal, p.14)
Cuando el presidente Donald Trump presentó su propuesla legislativa sobre inmigración legal, hecha por su yerno Jared Kushner, unos días atrás, había especulación de que podría avanzar el tema en el Congreso estadounidense, quizás combinando las ideas de Kushner para cambiar el proceso de visas para inmigrantes permanentes (que busca atraer a más con títulos profesionales) con ideas propuestas por algunos demócratas en el Congreso sobre la legalización de inmigrantes indocumentados. Pero rápidamente se vio que no había apetito político para un acuerdo que requería de cordialidad y ánimo bipartidista en el Congreso. Y esta semana colapsaron las negociaciones sobre un plan masivo de infraestructura entre Trump y los líderes demócratas, cuando el presidente alegó que éstos lo estaban persiguiendo con demandas relacionadas con documentos sobre sus finanzas privadas. Lo que parecía un último tema en que se podía negociar un acuerdo amplio, también quedó relegado. No es de sorprender que no haya arreglos posibles en temas tan importantes como inmigración e infraestructura (y otros más, incluyendo quizás el nuevo tratado de libre comercio con México y Canadá) porque ya han empezado los tiempos políticos en Estados Unidos. (Andrew Selee, El Universal, p.15)
Cerca de 20 mil migrantes que buscan asilo están varados en las ciudades fronterizas de México. Es un número muy superior a los 6 mil que esperaban cuando llegó la caravana de Honduras a Tijuana el pasado mes de octubre. Este es el dato que arroga la investigación que realizó El Centro Robert Strauss de la Universidad de Texas en Austin y el Centro de Estudios México-Estados Unidos de la Universidad de California en San Diego, a mi cargo. Desde que llegó la caravana de Honduras, han seguido llegando migrantes con la consigna de pedir asilo, y lo novedoso es que son familias y niños. Un cambio relevante es que el destino preferido ha cambiado de Tijuana a Ciudad Juárez y otras ciudades colindantes con Texas. (Rafael Fernández de Castro, El Financiero, p.32)
México no encuentra manera de contentar a Trump: durante los primeros cinco meses del año, este gobierno disparó las expulsiones de migrantes, tanto que las triplicó, con 45 mil 370 deportados. Sin embargo, ayer dejaron en sala de espera a nuestro canciller en Washington. Nada. Ni siquiera que, en el mismo tiempo, México incluyera en el paquete de deportados a 10 mil 542 infantes y jóvenes de uno a 17 años, según datos del Instituto Nacional de Migración y en coincidencia con los llamados de Trump a México para detener el flujo migratorio. Sin embargo, ayer, el secretario de Estado, Mike Pompeo, se disculpó por no poder recibir al secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, en Washington, porque “tuvo una reunión de emergencia”, y lo citó de nuevo para hoy en la Casa Blanca. (Rubén Cortés, Contra Réplica, p.2)
El problema de la política exterior mexicana es simple: la siempre contradictoria, pero extraordinariamente importante relación integral con Estados Unidos y cómo equilibrarla con las propuestas de un gobierno con tendencias autárquicas. Y si a eso se agrega que el gobierno mismo, pese a su inmensa popularidad, todavía no parece terminar de consolidarse y Andrés Manuel López Obrador, consciente de la importancia de temas internacionales, pero incómodo con ella, el resultado puede confundir. La relación con Estados Unidos literalmente ha calificado o condicionado la visión mexicana del mundo. Pero no solo por el peso de la vecindad, el comercio o la geopolítica. El actual debate en EU, la postura antimexicana adoptada por el presidente Trump, ha tropezado consistentemente con una realidad económica y social que lo ha llevado a una retórica de campaña política sobre problemas de seguridad que atribuye a migración incontrolada y narcotráfico para justificar la construcción de un muro en la frontera común. Pero el hecho es que un intento de cerrar la frontera para presionar por fondos para la muralla enfrentó la resistencia de grupos cívicos, económicos, gobiernos locales y legisladores de estados que serían afectados. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, p. 29)
Trump, decepcionado por el tema de los migrantes, retoma amenazas contra México, aunque sí respaldará el T-MEC. -El mundo T-MEC que el mandatario gringo ya esté loco… (Eduardo Camacho, Basta, p.7)
Hace unos días el presidente Andrés Manuel López Obrador hizo pública una decisión de gran trascendencia para el bienestar de la sociedad, la dignidad de las fuerzas armadas y la soberanía de la nación: terminar con la Iniciativa Mérida (IM firmada en 2007 por los presidentes George W. Bush y Felipe Calderón. La IM es la base política de la inútil y devastadora guerra contra las drogas y la migración indocumentada que Estados Unidos impuso a México desde 2008. Debido a dicha guerra el cobro de piso, tráfico humano con propósitos de explotación sexual, tortura, desaparición y asesinato de personas, así como corrupción e impunidad, alcanzaron niveles nunca antes registrados. Por otra parte, la IM y la guerra que ha patrocinado convirtieron al Estado en migra, verdugo y sicario del TíoSam. De ahí que la decisión del presidente López Obrador merezca el apoyo de la población, especialmente de las innumerables víctimas de la guerra, policías, soldados y marinos incluidos. La patria es primero. (Primitivo Rodríguez Oceguera, Correspondencia, La Jornada, p.2)