Ayer sesionaron la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), que preside Carlos Mendoza, gobernador de Baja California Sur, y el Consejo Nacional Empresarial Turístico (CNET) que preside Braulio Arsuaga.
Ambos organismos acordaron impulsar la Alianza Nacional Emergente por el Turismo, la cual recoge acciones urgentes para evitar la catástrofe por covid-19, ya en marcha, sobre el sector turístico.
Fue Héctor Flores Santana, como asesor de Arsuaga, quien presentó los detalles de la Alianza luego de que el empresario enumerara, nuevamente, todos esos datos terribles que ha ido dando a conocer sobre el impacto de la pandemia.
Flores Santana, a nombre del CNET, propuso siete objetivos, los cuales son mantener el turismo como motor económico, y garantizar la movilidad de los turistas.
Para lograrlo, habló de transparencia en la asignación de recursos públicos, preservación de la confianza y generación de información oportuna, entre otros.
La reactivación involucra a la secretarías de Turismo, de Salud, del Trabajo, de Economía, de Comunicaciones y a instituciones como Aduanas y Migración. (Carlos Velázquez, Excélsior, Dinero, p. 6)
Donald Trump está en campaña y está en problemas. Al menos en su campaña piensan que migración es un tema que puede repetir en esta campaña, por eso es por lo que ha elegido que su segundo evento después del confinamiento haya sido la visita al muro y a Arizona de ayer. O que unas horas antes firmó un decreto limitando las visas para trabajadores temporales extranjeros, o que prometió que volverá a intentar terminar el problema DACA después de la decisión de la Suprema Corte que se lo impidió. Frente a la crisis de desempleo, culpar a los extranjeros con o sin documentos, cree que puede funcionar.
Por lo mismo, a unos días de la entrada en vigor del nuevo Tratado de Libre Comercio, se empiezan a escuchar con más vigor las voces en Estados Unidos que exigen se cumplan los acuerdos sobre estándares laborales y la vigilancia desde allá. En la comparecencia del Representante Comercial del gobierno de Estados Unidos ante la Cámara de Representantes hace unos días, lo recibió el presidente del Comité diciéndole que “somos conscientes de que existen graves deficiencias en la implementación actual de las reformas legislativas en México, y amenazan con socavar preventivamente el modelo exitoso que hemos trabajado tan duro para construir con el USMCA” y presionando para utilizar los mecanismos de vigilancia del nuevo acuerdo, esos que el gobierno dijo que no eran para tanto.
El funcionario gubernamental coincidió y el líder de la central obrera más grande de Estados Unidos ha hecho lo mismo. Viene la presión. Esperemos, por lo pronto, que no termine con una visita a la Casa Blanca antes de noviembre. (Carlos Puig, Milenio Diario, Al Frente, p. 2)
Sorpresivamente, como ha sido todo en su presidencia, Donald Trump anunció ayer que el Presidente López Obrador se reuniría con él pronto.
La noticia nos dejó perplejos, pues el Presidente no ha realizado ningún viaje internacional y el canciller Ebrard tampoco tenía noticia alguna, según declaró. En medio de mi asombro, recordé que el recién publicado libro de John Bolton, exasesor de Seguridad de Trump, relata tres aspectos sobre la relación bilateral: el muro fronterizo; la migración y los tratados comerciales. En esta entrega, me enfocaré sólo en el primero.
Bolton confirma lo que hemos sospechado: el muro es, fundamentalmente, un estandarte para la próxima campaña. Bolton refiere una reunión con su equipo más cercano, insistiendo en que el muro en la frontera con México tenía que ser construido y que la inmigración ilegal tenía que reducirse. “Fui electo por este tema y ahora no voy a ser reelegido por eso”, cita Bolton.
El habitante de la Casa Blanca no dudó en considerar a los cárteles del narcotráfico como grupos terroristas para conseguir financiamiento para el muro. A pesar de todas las complicaciones y sanciones que eso representaría para su vecino del sur.
Es ingenuo seguir pensando que la construcción del muro y la consideración de los cárteles como grupos terroristas afectan sólo a la política norteamericana pues, si bien es cierto, el primer golpe de bola tiene impacto en los votantes, también lo es que los impactos serían en varias bandas. En este contexto, cobra sentido la declaración de Trump: “Quiero agradecer al Presidente de México, es un buen tipo. Creo que va a venir muy pronto a Washington, a la Casa Blanca”. Trump hizo la inusual invitación mientras supervisaba la construcción del muro, con 13 puntos por debajo de Joe Biden. (Valeria López Vela, La Razón, Mundo, p. 19)
En su segunda gira por la reelección el presidente Donald Trump llegó ayer a la frontera con México y desde Yuma, Arizona, presumió los avances de su “poderoso y hermoso” muro fronterizo. Volvió a agradecerle al presidente López Obrador, al que se refirió como un “buen tipo”, que le cuide con hasta 28 mil soldados mexicanos la frontera con Guatemala “asegurándose que no crucen” los centroamericanos. Y contra lo dicho en Palacio Nacional, de que no hay aún nada definido ni seguro, Trump dio por un hecho que el mandatario mexicano “va a venir muy pronto a Washington, a la Casa Blanca”.
Es la primera vez que el presidente de Estados Unidos se refiere al que sería su primer encuentro personal y oficial con López Obrador y lo hace justo el mismo día que el canciller Marcelo Ebrard declaraba por la mañana que “hasta el día de hoy no se tiene nada establecido” sobre el posible viaje del presidente de México a la capital estadounidense para la puesta en marcha oficial del nuevo Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá, el T-MEC. “Quiero agradecer al presidente de México, es un realmente un buen tipo. Y creo que vendrá muy pronto a Washington, a la Casa Blanca”.
Pero la euforia con la que Trump celebraba la posible visita de López Obrador, a quien le reconoce haber disminuido hasta 97% los cruces de centroamericanos por la frontera sur mexicana con el uso del Ejército y la Guardia Nacional, no es compartida del lado mexicano. Apenas el 10 de junio pasado, el presidente mexicano dijo que veía muy difícil ir a encontrarse con Trump: “Lo del tratado que empieza el primero de julio, pero como están las cosas, está en veremos y lo que sí es que vamos a buscar una comunicación, puede ser por teléfono, aunque es muy difícil ya lo del viaje; no lo descarto pero sí se da el encuentro con el primer ministro de Canadá y con el presidente de los Estados Unidos, será con los cuidados sanitarios básicos”. (Salvador García Soto, El Universal, Nación, p. 9)

(Calderón, Reforma, Opinión, p. 9)