En México se realiza una tarea con los migrantes igual a la que se realiza en el resto del mundo, independientemente de que haya vecindad con Estados Unidos, nuestro país prácticamente inaugura su frontera sur, la cual no existía en términos prácticos y mucho menos contaba con un esquema de trabajo manejado por el Instituto Nacional de Migración, que amplía ahora sus tareas y se incorpora al planeta en cuestión de atención a los extranjeros indocumentados.
Ante el trabajo de un registro ordenado de extranjeros provenientes del sur, hay una serie de medidas nuevas que no representan que el país se convierta en tercer país seguro, sino en un país que guarda y respeta la vida humana y la soberanía propia y de otras naciones.
Las actividades del gobierno en la frontera sur no están militarizadas, los miembros de la Guardia Nacional no impiden por la fuerza el ingreso de migrantes, contribuyen a su distribución entre los albergues y orientan acerca del registro que deben realizar, así como para que llenen los formatos de ingreso, según su plan de estancia en nuestro territorio.
Negar los logros, con mentiras, exigir transparencia hasta de la casa donde se vive, cuestionar sin argumentos y mostrar la víscera a la menor provocación, en nada contribuye a beneficiar al país, pero hay quienes consideran que desgastar al nuevo gobierno es su motivo para vivir, sin importar que en ello vaya el deterioro de México. (Ángel Álvaro Peña, 24 Horas, p. 7)
Al gobierno le parece bien festinar que atrapemos a migrantes como si fueran trofeos para presumir.
Detuvimos a tantos que iban en un camión. Apresamos a otros que estaban en una casa escondidos. Retuvimos a decenas que se ocultaban en un contenedor.
Hasta sacaron una propaganda en radio para exaltar que estamos haciendo bien la tarea de frenar migrantes. Festejarlo es una obscenidad. Este fin de semana estuvo en México el secretario de Estado Mike Pompeo, y la Cancillería se montó en un triunfalismo inaceptable, o excesivo.
Pompeo vino a nuestro país en el marco de lo que adelantó al darnos los primeros 45 días de plazo para bajar sensiblemente el flujo migratorio ilegal a Estados Unidos: “la evaluación de México será a diario”.
El comunicado del Departamento de Estado expresa que el secretario Pompeo “agradeció al canciller Ebrard por los crecientes esfuerzos para aplicar la ley en materia migratoria que, según sugieren los indicios iniciales, están conduciendo a reducir los flujos de migrantes”.
Son “indicios iniciales”, nada más. No nos quitan el pie del cuello. Además, en los hechos ya somos “tercer país seguro”. Con la nueva política de asilo de Estados Unidos, éste no se podrá solicitar desde un país vecino (léase México). (Pablo Hiriart, El Financiero, p. 36)
El fascista de Trump ha puesto una estrellita dorada en la frente del presidente López Obrador como reconocimiento de que en estos primeros 45 días ha hecho muy bien la tarea que se le encomendó.
Las autoridades mexicanas, para cumplir el encargo, desplegaron 23,000 integrantes de la Guardia Nacional (soldados con otro uniforme) en la frontera sur y norte, para impedir que los migrantes centroamericanos ingresen a Estados Unidos.
El pasado domingo estuvo en México el secretario de Estado, Mike Pompeo, para en directo reconocer el trabajo de las autoridades mexicanas. Les reiteró que habían pasado el examen que les puso Trump.
Trump ha dejado tarea al gobierno mexicano para otros 45 días. Al final de ese tiempo dirá si pasaron o no el examen. Él es quien califica y pone estrellitas. Ebrard dice que una vez más tendrán éxito.
La nueva política migratoria de México está a cargo de la Guardia Nacional, que actúa como un muro de contención en las dos fronteras. Es el Muro López Obrador y ya no el Muro Trump. Lo pagan los contribuyentes mexicanos. (Rubén Aguilar, El Economista, p. 53)
Ni el Estado ni los grupos criminales son los únicos actores en un pluralismo violento de México, evidencian las investigadoras Clarisa Pérez-Armendáriz y Lauren Duquette-Rury en un ensayo reciente. La aparición de las policías comunitarias y las autodefensas en Guerrero, Michoacán, Morelos, Hidalgo y Guanajuato a lo largo de la última década —revelan— es un fenómeno vinculado a la migración.
Pérez-Armendáriz es profesora de política y estudios latinoamericanos en Bates College y Duquette-Rury enseña sociología en la Universidad Estatal de Wayne. Su trabajo sobre la influencia de los migrantes en la violencia política apareció en el Journal of Ethnic and Migration Studies: es una investigación basada en información recopilada en 2,352 municipios en 30 entidades federativas a lo largo de una década (entre el 2002 y 2013).
Distinguen: la policía comunitaria son organizaciones semilegales altamente institucionalizadas, que se basan en prácticas de gobernabilidad indígena y años de movimientos de justicia social y resistencia armada contra un Estado represivo mexicano. Surgieron en muchas de las comunidades predominantemente indígenas de México a fines de los años 90. Las autodefensas son grupos de vigilantes armados que han aparecido en todo México después de la llamada “Guerra contra las drogas” por razones que continúan en disputa. (Alberto Aguirre, El Economista, p. 54)
No debería sorprender que Trump no toque fondo. No se necesitaban estos tuits para saber que es un racista hecho y derecho (https://www.bloomberg.com/opinion/articles/2019-07-19/-send-her-back-evo…) o que considera a los migrantes y a los de tez morena o negra como subhumanos ni que su xenofobia y chovinismo demagógico y nacionalista no tienen límite.
Las políticas migratorias que ha impulsado lo demuestran. Y tampoco existe fuego que el presidente no busque atizar, como quedó palmariamente demostrado de nuevo esta semana cuando después del escándalo y el voto de censura en el Congreso el presidente prosiguió con la misma línea de ataque y se negó a desmarcarse del coro de consignas por parte de sus seguidores.
Trump ve la Oficina Oval como un gigantesco megáfono para exacerbar las fisuras culturales y raciales que persisten en la sociedad estadounidense, como debiera ser dolorosamente patente a estas alturas para México y sus migrantes en EU.
La historia nos muestra que el despliegue estratégico de la intolerancia es una práctica utilizada por defecto para socavar la democracia. Incorporar el nativismo demagogo o el lenguaje xenófobo en el discurso público ha sido el preludio a la codificación de esa intolerancia en leyes, como ya ocurre con la política migratoria y de refugio estadounidense.
Es difícil ver a un Estados Unidos sobreviviendo como lo hemos conocido desde su fundación si Trump es reelecto sobre la base de esta narrativa incendiaria y visión racista del país, y con un Partido Republicano que hoy se asemeja más a la derecha extrema europea que al otrora partido de Lincoln. En su último discurso como presidente, Ronald Reagan apuntó, “Si llegásemos a cerrar la puerta a nuevos estadounidenses, nuestro liderazgo en el mundo pronto se perdería”. (Arturo Sarukhan, El Universal, p.13)
La política migratoria que está instrumentando el gobierno está mostrando cómo contempla y asume la gobernabilidad y su relación tanto con Centroamérica como con EU.
Donald Trump nos trae entre sometidos y presionados. Nos palomeó el domingo pasado, vía Mike Pompeo, por haber hecho la tarea en estos 45 días, pero nada más regresó el secretario de Estado a su país mandó un mensaje: no es suficiente y falta mucho por hacer, al tiempo que nos recordaron que nos vemos en 45 días.
No queda claro qué quiere decir que México haya disminuido en 36.2% el flujo migratorio. ¿Es mucho o es poco? Es evidente que todo depende de como se quiera ver, porque no hay indicios de que la situación interna en Guatemala, Honduras y El Salvador esté cambiando; a lo que se suman los cruces que no se registran. (Javier Solórzano, La Razón, p. 2)
La explosión migratoria proveniente de Centroamérica ha puesto en relieve una vez más nuestra condición de territorio de paso (o de trampolín, como ya lo fuimos cuando por aquí pasaba la droga sin detenerse, haciendo que algunos pensaran que el problema era exclusivo de los dueños de la alberca). Pero también nos debe recordar que la interdependencia entre México y EU hace imposible que los actos o las omisiones de alguno de los dos pasen desapercibidos para el otro.
El descuido histórico de México para con su frontera sur nos iba a cobrar la cuenta, tarde o temprano, no solo en lo que a la relación con Guatemala y el resto de Centroamérica se refiere, ni en cuanto a migración y los múltiples males y vicios que la acompañan. Y no se trata solo de Trump y su animadversión hacia México, cuyas causas profundas tal vez alguien logre un día descifrar, sino al hecho de que nuestras omisiones, de por sí imperdonables en términos de seguridad nacional e incluso de soberanía, terminarían —como lo hicieron— por repercutir allá al norte de nuestra frontera.
Aprobamos este examen, el de los 45 días. Viene uno más, en igual periodo de tiempo que tal vez también libremos. Pero de nada servirá mientras no nos demos cuenta de que el verdadero examen, la verdadera tarea, es hacia adentro: nunca estaremos bien en la escuela, en el internado de nuestra vecindad, mientras no pongamos nuestra propia casa en orden. (Gabriel Guerra Castellanos, El Universal, p. Nacional 12)
El amarillismo xenófobo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que lucra con el miedo de la población estadounidense ante la migración; el miedo por la pérdida de empleos de la población adulta del Reino Unido ante el libre comercio con la Unión Europea; la gesta heroica de la Cuarta Transformación contra los neoliberales y la denominada mafia del poder, entre muchos otros ejemplos que vemos a nivel mundial.
Desde su primera campaña, Trump triunfó con la narrativa de que el Tratato de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) era el peor acuerdo comercial en la historia de Estados Unidos, que los mexicanos estaban robando los trabajos a los estadounidenses y que había que Hacer Grande a América de nuevo.
De ahí su promesa de campaña de renegociar el TLCAN y de construir un muro en la frontera sur con México que lo pagaríamos los mexicanos; ahora vemos cómo el acuerdo migratorio que firmó el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador el 7 de junio, le dio las medallas para iniciar su campaña a la reelección para el 2020. (Gustavo Madero, El Heraldo de México, p. 20)
En Estados Unidos el tema México es ahora parte de la agenda política por razones que como comercio, migración y seguridad lo ponen en el núcleo del debate electoral. El presidente Donald Trump ha echo de México un “chivo expiatorio” y símbolo de los males que aquejan a la sociedad estadounidense, de la fuga de empleos y el déficit comercial a tráfico de drogas y de las fronteras sin control.
El presidente Trump está en campaña de reelección y dos de sus temas actuales son la aparente resolución de la llegada de peticionarios centroamericanos de asilo y la exitosa renegociación del Tratado Norteamericano de Libre Comercio (TLCAN).
No es un accidente que Trump haya puesto a Jared Kuchner, su yerno y asesor, como “enviado especial”.
Trump y Kushner tenían una mala relación con Rex Tillerson, el primer secretario de Estado el actual gobierno, quien se vio obligado a renunciar y hacer reemplazado por Mike Pompeo, exdiputado y exdirector de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).
En México la situación es distinta. Ebrard trabaja para un Presidente desinteresado en las relaciones internacionales, y parece decidido a marginarse de su conducción a menos que se trate de una crisis que como la creada por las caravanas de migrantes obligue a su intervención. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, p. 23)
El secretario de Estado de EU Mike Pompeo ha dicho a la cadena Fox News lo que no dijo a los periodistas mexicanos cuando terminó su encuentro con el canciller mexicano Marcelo Ebrard. Dijo que México había hecho un buen esfuerzo en cumplir los términos de contención acordados sobre del flujo migratorio centroamericano.
Dijo que reconocía el despliegue de más de 20 mil efectivos militares para cumplir la tarea y que estaban contentos con la actitud del gobierno mexicano. Pero dijo también que, “aún falta”, como cabeceó MILENIO ayer, sutil y talentosamente.
¿Qué falta? Pompeo dijo con claridad a Fox News lo que falta. Y nosotros debemos entenderlo con claridad: lo que falta, lo que exige Estados Unidos de México, es sencillamente lo imposible.
Nadie sabe mejor que Pompeo lo imposible de su expectativa. No es algo que espere conseguir, desde luego. Es algo con lo que espera presionar al gobierno mexicano y tenerlo a su merced, pues no hay manera de que México cumpla su demanda.
El escenario pinta para peor, porque no se trata ahora ni siquiera de un acuerdo del Congreso sino de lo que digan el presidente Trump y su secretario Pompeo.
Creo que estamos entrando en una lógica de tutoría migratoria. Deberíamos salirnos de ella con uno de esos reparos discursivos que son especialidad del presidente López Obrador. (Héctor Aguilar Camín, Milenio Diario, p. nal3)
De esto y de aquello… Hoy por hoy, Muñoz Ledo, desde el cargo que ocupa, está convertido en un severo crítico de varias de las acciones del gobierno lopezobradorista y en particular del manejo que se le ha dado al conflicto migratorio, utilizar a la Guardia Nacional para impedir el paso a migrantes de Centroamérica, convirtiéndose en “socios de la migra” de Estados Unidos en nuestra frontera sur, y acusar a la Secretaría de Gobernación de perseguirlos y convertir al país en una “jaula” para ellos. (Francisco Cárdenas Cruz, La Razón, p.4)
El asunto no es menor, pues los apetitos de los presidentes autoritarios de países con historia colonizadora prevalecen, ahí está el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien en ánimo electorero amenazó con imponer diques arancelarios a nuestras exportaciones, en caso de no regular los flujos migratorios de Centroamérica, África y Asia.
Como Benito Juárez con la intervención francesa, el presidente Andrés Manuel López Obrador vive los embates del “vecino incómodo”, que el canciller Marcelo Ebrard ha tenido que resolver con mesura e inteligencia.
Muchos quisieran una declaratoria de guerra comercial a Estados Unidos, pero decía Sor Juana: “a palabras necias, oídos sordos”; cierto, el Gobierno Mexicano ni puede ni debe aplicar la política de los tres changuitos: “no veo, no oigo, no opino”, o la del avestruz: “esconder la cabeza”; así, por primera ocasión, se instrumentó un programa serio y confiable de atención al tema de migración desde su origen multifactorial; ya que por la frontera sur se regodeaba “la señora corrupción” que permitía y alentaba sin medida el paso de personas, drogas y armas. (Juan Carlos Sánchez Magallán, Excélsior, p. Principal 10)
Empeñado en mantener una presencia protagónica —“y, aunque declinante, hasta de cierta influencia…”— en el entorno político, el siempre polémico Porfirio Muñoz Ledo parece decidido a apostar “su resto”, si fuera necesario, en aras de conseguir tal propósito…independientemente, incluso, de que ello le confronte con Andrés Manuel López Obrador y su gobierno o, peor, con Morena, el partido al que pertenece en la actualidad.
Conocedor como pocos del sistema político (en proceso ahora de reconstrucción) y experimentado operador, el exsecretario del Trabajo y también de Educación durante la gestión del populista Luis Echeverría Álvarez, primero, y de José López Portillo, en el segundo caso; embajador durante el foxismo panista en la Unión Americana y en Europa, Muñoz Ledo evidencia, cada vez con mayor claridad, que si de “pelear” por la posición se trata, él lo hará, sin importar que para ello deba cuestionar políticas del gobierno —la de franca sumisión adoptada frente a Estados Unidos en materia de migración o, también, la ilegal y antidemocrática maniobra realizada en Baja California para ampliar de dos a cinco años el gobierno emanado de sus filas— y, en su momento, al Presidente mismo… (Enrique Aranda, Excélsior, p. Principal 16)
En su mañanera de ayer insistió en que, al igual que lo ha hecho con otros personajes o instituciones, el Fondo Monetario Internacional debe pedir disculpas y ser autocríticos ante una institución que él considera ha causado “las desgracias” en México.
Entonces, ¿qué sigue para México? No es un secreto que, desde principios de 2018, el Fondo Monetario Internacional ya hablaba de la falta de confianza de las empresas y de que el ánimo de los mercados financieros se vio golpeado repetidamente por una secuencia de hechos que aún se están resolviendo: medidas arancelarias aplicadas por Estados Unidos, represalias de sus socios comerciales y una prolongada incertidumbre en torno al retiro del Reino Unido de la Unión Europea. Sin contar cómo aumentó la tensión en la economía mexicana cuando llegó la amenaza de Estados Unidos para aplicar aranceles a las importaciones de México si no adoptaba medidas para frenar la migración.
Sin duda, México necesita acuerdos duraderos que resuelvan las diferencias y que ayuden detener la desaceleración. (Rodrigo Perez Alonso, Excélsior, p. Dinero 6)
La relación entre AMLO y la jerarquía católica sin duda ha sido escabrosa, pero nada que el pragmatismo político de los actores no pueda resolver. El punto de quiebre actual entre la Iglesia y el gobierno es la política migratoria. Los obispos desaprueban las concesiones calificadas de excesivas del gobierno ante la arrogancia de Donald Trump. Y más cuando el negociador ha sido Marcelo Ebrard, con quien la Iglesia tiene cuentas pendientes desde que éste era jefe de Gobierno en la Ciudad de México.
No debemos pasar por alto que el papa Francisco ha abogado por los migrantes de manera decisiva desde el inicio de su pontificado. Su postura inflexible en favor de los derechos humanos de los migrantes le ha traído fuertes críticas de Francia, Alemania, España y de la propia Italia. Sin duda, las confrontaciones más agudas de Francisco han sido con la política migratoria de Trump, en particular su rechazo tajante a la construcción del muro fronterizo. Todavía en enero, en el marco de la jornada de la juventud en Panamá, el Papa arremetió contra el muro y Trump. La Iglesia mexicana ha tejido una vasta red de casas y albergues para proteger a los migrantes en su paso hacia Estados Unidos.
Ha desarrollado nexos de colaboración y apoyo financiero con la Iglesia estadunidense. El Papa y la Iglesia se sienten traicionados por el gobierno. La hebra que nos permite entender la discrepancia y probable oposición católica a la 4T es el giro que tomado México en su política migratoria. (Bernardo Barranco, La Jornada, p. 20)
Las fábricas de incertidumbre de nuestros países suponen emprendimientos deliberados para producirla, a través de la emisión sistemática de afirmacion es falsas o engañosas, provocaciones y violencia verbal. El fin de semana se activaron estas factorías con los engaños construidos por Trump sobre nuestra frontera, “maldecida” por él en la misma jornada en que su secretario de Estado nos ponía una palomita de aprobación por adoptar su política migratoria: activa contra los centroamericanos en México y pasiva ante las redadas contra mexicanos en Estados Unidos. El círculo se cerró al día siguiente en nuestra propia fábrica de incertidumbre cuando desde Palacio Nacional fue vitoreado como un éxito este tutelaje bajo extorsión —nunca tan explícito— en que un gobierno aprueba o desaprueba tareas ordenadas a otro bajo la amenaza de arruinarlo si no las cumple. (José Carreño Carlón, El Universal, p. 12)
La Secretaría de Relaciones Exteriores debió haber estado sumamente ocupada en política doméstica la semana pasada porque no envió ningún representante de alto nivel a Buenos Aires, donde se llevó a cabo una reunión para coordinar acciones contra el terrorismo en todo América Latina. Estuvieron los cancilleres y representantes de Argentina, Bahamas, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, Jamaica, Panamá, Paraguay y Perú. Es decir, naciones donde hay actividad terrorista o se cruza el terrorismo con el narcotráfico. En el comunicado final, las 16 naciones expresaron “su preocupación por las actividades que redes de Hezbolá continúan realizando en algunas áreas del Hemisferio Occidental”.
El comunicado conjunto fue como todos los de su tipo, ambiguo y general, pero el secretario de Estado, Mike Pompeo, que comenzó en Buenos Aires una rápida gira por América Latina que concluyó en la Ciudad de México, para llevar el mensaje de Washington a toda la región, dijo que se requería intercambio de información para combatir el terrorismo, y que la “solidaridad” entre las naciones era el “antídoto” para la amenaza. Diplomáticos mexicanos dijeron que ese tema no estuvo en la agenda de las pláticas que tuvo Pompeo con el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, p. 38)
Donald Trump sigue sin pausa buscando con sus amenazas y exabruptos generar aplausos y apoyo por parte de una fracción no menor de su electorado, convencido de que es la forma en la que logrará la relección. Sin duda una lógica macabra que se enmarca en el fin justifica los medios, no hay ninguna consideración por el daño que infringe a personas desesperadas que se ven obligadas, a veces a cosla de la propia existencia, a buscar nuevos horizontes de vida. El problema central es la impunidad de este personaje. Lamentablemente gobiernos de otros continentes no presentan mejores acciones para apoyar a los migrantes y también utilizan a este conjunto de personas para fines eminentemente electorales. El abuso de los más vulnerables es visto ya como algo normal en este nuevo siglo a pesar de las sobrecogedoras visiones de muertes como las del niño Aylan Kurdi en las playas de Turquía hace tres años, o la pequeña Verónica abrazada a su padre en el río Bravo. (Ana María Aragonés, La Jornada, p. 9)
Más escándalos rodean el caso del abogado Juan Collado; esta vez, salió a la luz que durante los sexenios del ex presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, Enrique Peña Nieto, recibió alrededor de 987 millones 37 mil 803 pesos.
Las compañías que fueron beneficiadas, estarían relacionadas con negocios extraños con la empresa financiera Libertad Servicios Financieros S.A de C.V, de Juan Collado, mismas que fueron contratadas por el Servicio de Administración Tributaria (SAT) así como la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) también la Policía Federal (PF), Petróleos Mexicanos (Pemex) igualmente el Instituto Nacional de Migración (INM) la CFE y, también el Centro Regional de Alta Especialidad de Chiapas, misma que es dependencia de la Secretaría de Salud. (Uno más Uno, p. 2)
Si la memoria no falla, creo que ningún secretario de Estado realizó, en apenas 15 meses de gestión, cuatro giras diplomáticas por América Latina. Ni siquiera cuando Argentina y Chile estuvieron a un tris de partirse la madre por tres islotes del canal de Beagle (1978) o durante la guerra de Malvinas (1982).
Señal de que Estados Unidos se halla empecinado en reforzar sus políticas de seguridad en el continente, con el pretexto de conjurar el terrorismo, el narcotráfico, la inmigración ilegal y las pandillas de América Central.
Flagelos, todos, que para Mike Pompeo serían menos ominosos si no fuera porque la democracia tarda en llegar a Venezuela, país dominado, a su juicio, por el imperialismo cubano y la República Islámica de Irán, liturgia que repitió en Argentina, Ecuador, El Salvador y México, durante las 48 horas de su periplo (19-21/07). (José Steinsleger, La Jornada, p.21)
La inhabilitación política en la que quedó atrapada Olga Sánchez Cordero, secretaria de Gobernación desde hace 45 días debido al nuevo rol de Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores, en asunto de política interna también por el acuerdo inédito e histórico con Estados Unidos, no se había experimentado en el México moderno y cada día cobran mayor fuerza los rumores de que la ex ministra quiere renunciar.
Desde el viejo régimen del PRI posrevolucionario hasta el peñanietismo, el inquilino de Bucareli tuvo un rol importante en la política interna del país para coordinar al resto del gabinete y salvar el cumplimiento de los lineamientos establecidos por el Presidente en su plan de gobierno.
El cargo era clave, incluso, para convertirse en presidenciable de manera automática, pero el papel venido a menos de Sánchez Cordero ha obligado a sus compañeros de la 4T a salir en defensa de la débil investidura que representa en estos momentos ser la número 2 del gobierno o lo que fue ser número 2.
De hecho, poco antes, Sánchez Cordero subía en su cuenta de Twitter una foto con la senadora priista Beatriz Paredes, en la que aseguraba que platicaron sobre temas propios de Gobernación, la relación con el Senado y asunto de interés nacional, pero en los asuntos de migración, de seguridad, de coordinación de gabinete, de seguimiento a los programas de gobierno es la representante del Palacio de Cobián con menos involucramiento en los mismos. (J. Alejandro Sánchez, El Heraldo de México, p. 8)
Vivimos inmersos en una oleada de malas noticias y notas negativas relacionadas con menos crecimiento económico: problemas migratorios, problemas de seguridad, desinversión, malas notas crediticias, etc. y sí, no es agradable vivir en este ambiente en el que lo local está mal, y cuando lo local no afecta vienen de fuera amenazas y problemas, concretamente hablamos de EU.
Actualmente los países desarrollados que tienen una mejor distribución de la riqueza también experimentan severos problemas que antes no tenían, la migración desmedida en muchos casos es el origen de esta problemática; la inseguridad y la pérdida de empleos para locales es quizá la manera en la que mejor se manifiesta, de aquí que mucha de la Europa desarrollada hoy esté poniendo al frente a líderes populistas que encabezan un salto al vacío. (Juan S. Musi Amione, Milenio Diario, p. nal27)
Coahuila: Con el beneplácito del gobierno de Miguel Riquelme, militares y policías federales realizaron redadas de indocumentados. En la Casa del Migrante, que encabeza Alberto Xicoténcatl, policías violaron la Ley General de Migración, que prohíbe detenciones o verificaciones a cinco kilómetros a la redonda de los albergues. Mientras, Riquelme guarda silencio ante este abuso. (Víctor Sánchez Baños, El Heraldo de México, p. 15)
El voto expresado por los electores de Baja California, el domingo 2 de junio, fue violentado. Cabe apuntar que ésta no es la primera ocasión que lo intentan; anteriormente, al menos en cuatro veces lo habían pretendido. El punto rescatable de esta desatinada e ilegal decisión es que ha provocado un amplio rechazo de casi todos los actores y fuerzas políticas del país.
Es verdaderamente lamentable que sean los propios legisladores los que sumen conflictos a la entidad, ya de por sí asediada por los graves problemas de violencia, migración y desigualdad. Esto explica por qué en Baja California ya no se cree en los políticos, eso explica por qué en la entidad se registra un alto porcentaje de abstención, por encima de la media nacional. (Mauricio Toledo, 24 Horas, p. Principal 11)