Opinión Migración 241022

Más visados, menos turistas

Históricamente, las primeras intervenciones realizadas por los Estados que pueden ser calificadas como de política turística, tienen que ver con el flujo de visitantes extranjeros, para regular los ingresos y permanencia de estas personas en un país.

Al paso de los años, se puede hablar de un proceso paulatino de supresión de visas en muchas partes del mundo. Sin embargo, por razones que no tienen que ver con el turismo, diversos países mantienen prácticas que limitan los visados, fundamentadas, usualmente, en la necesidad de impedir migraciones con fines diferentes a las propiamente turísticas.

Luego de mantener durante muchos años una posición más bien restrictiva con diversos países en esta materia, México flexibilizó esta condición con Colombia, Brasil, Perú, Ecuador y Hong Kong, por ejemplo. En los primeros cuatro casos, la medida supuso un importante e inmediato beneficio turístico, de forma tal que, incluso antes de la pandemia, estos países ya se encontraban dentro de los 10 más importantes mercados emisores para México. Sin duda, y con estas evidencias, se puede afirmar que dentro del instrumental de la política turística existen pocas medidas que tengan tanta eficacia para impulsar el incremento en los flujos turísticos como la supresión o facilitación de visados.

Vale la pena señalar, adicionalmente, que la pandemia supuso una mayor afectación para México en los mercados europeos y en el canadiense, situación que pudo ser compensada, en parte, por la solidez del mercado estadounidense, pero también por la dinámica de algunos mercados latinoamericanos que no requerían de visado o, al menos, el trámite se hacía de manera relativamente sencilla; muestra de ello es que Colombia ha desplazado al Reino Unido como el tercer mercado en importancia para México.

Sin embargo, en meses recientes ha habido un cambio de rumbo, particularmente en lo que hace a Brasil, país para el cual se ha hecho obligatoria la presentación de una visa física, sustituyendo un permiso que se podía tramitar en línea mediante el sistema de autorización electrónica (SAE) que aplicaba para actividades recreativas exclusivamente. Hoy los empresarios turísticos del Caribe mexicano, en voz de Jesús Almaguer, presidente de la Asociación de Hoteles de Cancún, Isla Mujeres y Puerto Morelos, así como de la cónsul honoraria de Brasil en Cancún y Riviera Maya, Lilian Zanon, reportan que el cambio en la política de visado para los brasileños representa pérdidas superiores a 40 millones de dólares.

Y si, además de esto, se agrega el trato que no en pocas ocasiones puede ser poco hospitalario con nacionales de algunos de estos países –típicamente, viajeros colombianos–, por parte de los agentes del Instituto Nacional de Migración, estamos ante una situación que tiene un potencial significativo de afectación a mercados que han dado la cara en los difíciles momentos que recientemente ha enfrentado el turismo mexicano.

Parece, pues, necesario revisar esa situación y, desde la Secretaría de Turismo, impulsar con la autoridad correspondiente medidas de corto plazo que permitan evitar restricciones innecesarias y molestias para los turistas.

Ciertamente, el tema de visados y su relación con el turismo no sólo es crítico para México. Estados Unidos enfrenta de manera generalizada un importante rezago en los trámites de renovación y expedición de visas, lo que, combinado con los efectos de la pandemia, hace que este país, en septiembre pasado, tuviera todavía 15% menos de turistas aéreos que los que recibió en septiembre de 2019. (Francisco Madrid Flores, El Universal, Cartera, p. A26)

La tragedia migratoria venezolana está aquí

Sobre advertencia, no hay engaño: está por suceder una crisis sin precedentes en la tragedia migratoria latinoamericana que vemos en México. La decisión del gobierno mexicano de colaborar con una nueva estrategia punitiva del gobierno actual de Estados Unidos, que en esta materia ha demostrado ser muy parecido al anterior, hundirá a miles de venezolanos que aspiran a llegar a la frontera norte de México en la más profunda zozobra.

Es fundamental entender el calibre del éxodo venezolano en los últimos años y el infernal camino que miles de estas familias —porque en este caso, muchos son familias— han seguido para llegar a México. La pobreza y la falta de libertades en Venezuela han expulsado a millones de personas hacia todo el continente. Los venezolanos han llegado a Chile, Colombia, Ecuador y, ahora, a México con el anhelo de alcanzar Estados Unidos. Muchas voces expertas sugieren que, de no ser por el inmenso éxodo ucraniano provocado por la brutal agresión rusa, el exilio masivo venezolano sería, sin ninguna duda, la más grave tragedia migratoria de nuestro tiempo.

Esa tragedia se hace todavía más grave por la naturaleza del camino hacia México. Los venezolanos, y vale la pena insistir en que estamos hablando de familias con niños pequeños, se ven obligados a cruzar por el llamado paso del Darién entre Colombia y Panamá. Llamarle intransitable es quedarse muy corto. Los testimonios de aquellos que han logrado superar la inhóspita selva, la falta de oxígeno en las alturas y las agresiones constantes de las bandas delincuenciales que ahí operan dan fe de una tortura de verdad terrible.

Hace poco conversé con un par de migrantes venezolanos que me contaron su experiencia. Los gritos, desesperación, agonía que implica cada paso ahí. Dicen que “huele a muerte” y que es posible ver los cuerpos tirados de migrantes que no pudieron más. Nada de esto es cuestión de opinión o de experiencias personales de excepción: todo está documentado por agencias internacionales, independientes.

Esa es la realidad de lo que enfrentan la gran mayoría de esos migrantes venezolanos que ahora estarán varados en México, sin refugio ni esperanza real de asilo en las ciudades del norte de México o atorados en Chiapas o Oaxaca, sin un centavo, durmiendo en las calles, con niños que alimentar.

No hay razón para suponer que no enfrentarán las mismas torturas que otros grupos, sobre todo cubanos y centroamericanos, han experimentado en el pasado. Pienso en horrores como la esclavitud sexual. Para los venezolanos, sin embargo, la situación será considerablemente peor por un asunto meramente geográfico. No es lo mismo tener que regresar a Guatemala, Honduras o El Salvador. Ni la distancia es la misma, ni el costo. Para muchos de estos migrantes venezolanos, no hay nada ya en Venezuela y volver implica prácticamente condenarse a la miseria. Han emigrado porque no tienen nada allá, ni nada que perder.

Volver simplemente no es una opción.

La pregunta entonces es: ¿qué hará el gobierno mexicano? a juzgar, por lo que ha sucedido con otros grupos migrantes, lo que hará será agredirlos y perseguirlos; utilizarlos y hacerles la vida imposible con la esperanza de que de alguna manera desaparezcan. El gobierno insiste en que protege a los grupos emigrantes: es una mentira cínica. Desde hace mucho tiempo, pero sobre todo en este gobierno, lo que se hace es exactamente lo opuesto, pero el éxodo venezolano implica riesgos mucho más grandes de una crisis humanitaria de proporciones terribles. Insisto: sobre advertencia, no hay engaño. Si no se les atiende y ayuda con la humanidad y decencia que merecen, lo que veremos será una vergüenza histórica. Una más en materia migratoria. (León Krauze, El Universal, Nación, p. A11)

AMLO, ¿chamaqueado por Biden?

Washington, DC. Con bombos y platillos, la Secretaría de Relaciones Exteriores anunció recientemente que se había llegado a un acuerdo migratorio con los Estados Unidos, que incluye cambios en las reglas de obtención de visas de trabajo con el que se priorizará que migrantes mexicanos, centro y suramericanos ingresen a la Unión Americana por vía aérea y no a través de los cruces fronterizos con México.

“A solicitud del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, la administración de Joe Biden aceptó otorgar 65 mil visas conocidas como H-2B para trabajadores no agrícolas, quienes tendrían que llegar a Estados Unidos en un vuelo comercial.” (El Sol de México). A cambio de estas 65 mil nuevas visas México aceptó recibir a venezolanos expulsados de la Unión Americana

¿Consiguió AMLO 65 mil visas? ¿Cuántas visas se hubieran otorgado sin negociación? Para responder estas preguntas habría que analizar, entre otros, cuál era la tendencia en el otorgamiento de visas H-2B en años recientes y si había además de AMLO otros interesados negociando con la administración del presidente Biden para incrementar el número de visas.

El programa H-2B fue establecido por el Congreso de los Estados Unidos en el año 1990 con un límite anual de 66 mil visas. A partir del año fiscal 2017, el Congreso otorgó al poder ejecutivo la autoridad discrecional para duplicar la cantidad de visas H-2B. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) es la encargada de emitir hasta 64 mil 716 visas adicionales cada año fiscal. Esto significa que a partir del año 2017 el número máximo que puede autorizar el gobierno de los EU es de 130 mil 716 visas.

En el año fiscal 2022, además de las 66 mil asignadas por ley, la administración de Biden autorizó 55 mil visas adicionales para llegar a un total de 121 mil. Para el año fiscal 2023, se darán un total de 130 mil 716 visas H-2B.  Esto significa que la “negociación”, en la cual México aceptó recibir a los venezolanos que sean expulsados por los EU, se “logró” que Biden autorizara solo 9 mil 716 visas más a las que se otorgaron en el año 2022 y no 65 mil que se han anunciado.

Es importante mencionar que de las visas otorgadas por el Departamento de Seguridad, 20 mil están reservadas para trabajadores de Haití y los países centroamericanos de Honduras, Guatemala y El Salvador. Las 44 mil 716 visas restantes estarán disponibles para los trabajadores recurrentes que ya recibieron una visa H-2B, o se les otorgó el estatus H-2B, durante uno de los últimos tres años fiscales.

Pasando ahora a la pregunta de si había otros interesados para que se aumentara al nivel máximo las visas que podía autorizar Biden, la respuesta es sí. Los senadores estadounidenses Angus King y Mike Rounds lideraron un grupo bipartidista de más de treinta senadores para pedir a la administración de Biden que liberara el máximo de visas H-2B que el gobierno federal está autorizado a otorgar (64 mil 716). Biden accedió. “Tras un impulso encabezado por los senadores estadounidenses Susan Collins y Angus King, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y el Departamento de Trabajo (DOL) anunciaron hoy que aumentarán la cantidad de visas H-2B para el año fiscal 2023 al número máximo, aproximadamente 65 mil visas adicionales, para ayudar a las pequeñas empresas a contratar trabajadores. El secretario del DHS, Alejandro Mayorkas, llamó a la senadora Collins y al senador King para informarles sobre las visas adicionales.” Así se informó en la página de la senadora republicana Susan Collins.

La administración de Joe Biden ya había tomado la decisión de autorizar el máximo de visas H-2B permitidas por ley antes de haber comenzado las “pláticas” con México. Ahora que, si hubieran “otros datos”, la realidad es que en la “negociación” AMLO consiguió 9 mil 716 visas a cambio de recibir venezolanos que EU expulse. ¿Chamaqueados? (Jacques Rogozinski, El Financiero, Economía, p. 14)

Una tragedia en tres actos

La imagen de miles de niñas, mujeres, niños y hombres que agotaron sus alternativas en la búsqueda de una vida digna es triste y desoladora. Las circunstancias los colocaron frente a la difícil disyuntiva de renunciar al bienestar o emprender la aventura incierta de abandonar sus hogares para buscar mejores condiciones socioeconómicas.

La situación que enfrentan hoy miles de venezolanas y venezolanos en la frontera entre México y la Unión Americana es la escena culminante de una tragedia. El pasado 12 de octubre, cientos de familias provenientes de aquel país sudamericano vieron frustradas sus ilusiones de alcanzar “el sueño americano”; se quedaron varadas en medio de la angustia y la incertidumbre después de un abrupto cambio en las disposiciones migratorias estadounidenses.

El nuevo plan migratorio anunciado por el presidente Joe Biden trajo funestas consecuencias para los países que forman parte del flujo migratorio regional, desde Colombia, Ecuador y Perú hasta México. El interés de estas líneas es transmitir la terrible realidad que viven nuestras y nuestros hermanos venezolanos que han decidido emigrar, y que bien se puede dividir en tres actos.

El primero es el origen de esta tragedia que, si bien se puede rastrear desde mucho tiempo atrás, se profundizó en el último lustro, con la crisis en Venezuela, cuya realidad política, económica y social incrementó masivamente los flujos migratorios. Se estima que, hasta septiembre de 2022, 7.1 millones de naturales de esa nación vivían fuera de su lugar de origen, lo que representa una quinta parte de la población total.

Factores internos y externos marcaron la desventura de la patria de Simón Bolívar. Por un lado, las consecuencias de la crisis sanitaria ocasionada por el virus SARS-CoV-2 provocaron que migrantes de Venezuela que se habían establecido en otros países de la región buscaran nuevas oportunidades en Estados Unidos. Por el otro, la espiral hiperinflacionaria del orden del 130 por ciento en los últimos años contrajo la economía nacional en un 47 por ciento para 2018, lo que sumió a miles de familias en un drama de carestía y pobreza.

El segundo acto es apenas una estampa entre las desgarradoras peripecias que han tenido que sufrir las y los migrantes venezolanos. Las condiciones en que emprenden su viaje se han vuelto más difíciles y modificaron los patrones migratorios en América Latina. Ahora estas personas, que mayoritariamente viajan con sus familias, se ven obligadas a recorrer rutas de más riesgo, como el cruce del Darién, un área selvática y pantanosa en la frontera entre Colombia y Panamá. Actualmente, el 60 por ciento de las y los venezolanos que emigran hacia Estados Unidos lo hace por esa vía llena de peligros, riesgos y abusos.

Por si fuera poco, la migración venezolana encara las difíciles barreras administrativas que los Gobiernos de Centro- y Sudamérica han tenido que imponer por la presión de Washington. Además, los trámites, visas, documentos y requisitos insalvables se suman a los problemas de integración cultural. La diáspora venezolana no ha estado exenta de actos de discriminación y xenofobia a lo largo de su trayectoria al norte del continente.

El último acto de esta obra contempla las escenas que hemos visto en la última semana, como el acuerdo alcanzado por los Gobiernos de Estados Unidos y México, para aumentar la movilidad laboral en la región. El incremento de 65,000 visas adicionales, de las cuales 24,000 serán gestionadas por el vecino país del norte, parece a todas luces loable, pero insuficiente. Tan sólo en septiembre pasado se registró la solicitud de 33,000 personas que buscaban refugiarse en la Unión Americana.

A pesar del avance para ofrecer alternativas a las personas en movilidad, el éxodo venezolano se enfrenta a nuevos obstáculos. Los requisitos que ahora solicita Estados Unidos equivalen a cerrarles la puerta a nuevas oportunidades de desarrollo, pues son imposibles de cumplir.

A partir del 12 de octubre, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados estima que 2,510 personas fueron expulsadas hacia México, lo que supone una presión migratoria adicional a nuestro país, que ya ve rebasada su capacidad de atención en ciudades como Tijuana, Juárez y Nuevo Laredo. Se estima que diariamente 200 personas cuya solicitud de refugio fue rechazada estarán ingresando a territorio nacional.

Aunque estamos conscientes de que el desenlace de una tragedia suele ser un destino fatal, debemos mantener la esperanza de que la actual situación de estas personas habrá de dar un súbito giro. (Ricardo Monreal Ávila, El Universal, Opinión, p. A17)

Trascendió

Que ayer comenzó a operar en los hechos el esquema de permisos humanitarios para el ingreso de personas de Venezuela a EU con dos vuelos desde México, uno de Guatemala y otro de Perú, aunque en los próximos días se espera un centenar. Roberto Velasco, jefe de Unidad para América del Norte de Relaciones Exteriores, considera que el arribo de los primeros venezolanos a ese país demuestra que “es posible una mejor gestión de los flujos migratorios en la región”. Por ahora, México ya trabaja con Acnur, Unicef y Cruz Roja Internacional para garantizar los derechos humanos de esas personas. (Trascendió, Milenio, Al Frente, p. 2)

Opinando con los pies

Cada semana, a veces cada día, se nos presenta una nueva encuesta sobre qué pensamos los mexicanos de cómo está el país, qué pensamos de la situación económica, de la seguridad, nuestra opinión del Presidente, los gobernadores o los aspirantes a varios puestos políticos. A lado de esas encuestas leemos análisis sobre esos mismos resultados y los posibles porqués de cada una de las preferencias. Mientras esto pasa en la discusión pública, otros mexicanos, cientos de miles al año, opinan con los pies.

Estados Unidos da resultados anuales de sus operaciones migratorias por año fiscal: de octubre a septiembre. En el año fiscal 2022, Customs and Border Patrol informa que tuvo 808 mil 309 “encuentros” con mexicanos que intentaron llegar a aquel país sin los documentos requeridos. Estos son 150 mil más que el año fiscal anterior y un poco más de tres veces los encuentros registrados en el año fiscal 2019.

Valga decir que el número que desconocemos es cuántos mexicanos sí lograron llegar a EU sin ser detenidos por las autoridades estadunidenses.

Los números presentados en estos días por CBP ponen en perspectiva las alrededor de 45 mil visas de trabajo nuevas anunciadas por ambos gobiernos para mexicanos a cambio de que México reciba a los venezolanos sin documentos mientras los tramitan.

El presidente Andrés Manuel López Obrador se refiere a los paisanos que sí logran llegar al otro lado como “héroes” por el dinero que mandan a sus parientes en México y que mes con mes aumenta. La lógica mañanera del Presidente elude la pregunta fundamental, o dos: ¿por qué se están yendo tantos? ¿Por qué los que están allá están mandando cada vez más dinero?

Miles y miles cada mes emprenden la peligrosa y carísima travesía hacia la frontera, en los últimos tiempos rompiendo récords; esa es una manera de opinar sobre cómo ven el país.

Queda claro que el gobierno no verá estos números como una señal de que algo no está funcionando, ni con sus programas económicos, ni sus programas sociales, ni con su estrategia de seguridad. Y me detengo en el último: las redes de tráfico humano cada vez son más y más rentables para quienes las organizan, así como más peligrosas para quienes las utilizan porque no tienen de otra en un país con amplísimos territorios tomados por estas organizaciones, como lo dicen los órganos de inteligencia de la Sedena en documentos por el hackeo reciente. (Carlos Puig, Milenio, Al Frente, p. 2)

Bajo Sospecha/El Estado Islámico llegó a México

ISIS tiene presencia en México. Así lo revelan documentos en poder de la Secretaría de la Defensa Nacional, que ahora son públicos tras el hackeo del grupo Guacamaya Leaks. Está confirmado que, en nuestro país, operaron integrantes del Estado Islámico.

De acuerdo con lo documentado, en 2017 se advirtió sobre una joven de 14 años que vivía en Cuautitlán Izcalli, Estado de México, quien se interesó por el conflicto en Siria y el islam y se contactó con un reclutador del Daesh vía Facebook, lo que derivó en la creación de perfiles en Facebook para buscar más contactos que la llevaron a establecer relación con alrededor de 14 extranjeros, simpatizantes o miembros de la organización terrorista.

Mientras que, en 2016, se identificó la presencia de un argelino integrante de una comunidad musulmana en Tijuana, Baja California, señalado de simpatizar con el Daesh, desde un plano retórico e ideológico.

Según los documentos, miembros del Estado Islámico que estuvieron en territorio nacional reclutando mexicanos para sus filas poco después estuvieron involucrados en atentados en Europa. Está el caso de un iraní que vivía en Guanajuato fue localizado y neutralizado.

Cuando fue detenido declaró que estaba de acuerdo con las decapitaciones perpetradas por el Daesh, al considerar que Al-Qaeda era un proyecto perfecto y alineado al Corán durante el liderazgo de Osama bin Laden y reconoció haber ayudado entre 30 y 40 extranjeros en su traslado a las zonas de conflicto.

También en 2016 se identificó en la Ciudad de México a un francés, de origen marroquí casado con una mexicana, calificado como un musulmán fanático violento, peligroso y potencial terrorista.

La ideología islámica no es nueva en nuestro país, tiene antecedentes sustentados. De acuerdo con cifras del Inegi de 2015, en México hay tres mil 760 personas simpatizantes de esta religión.

Según el informe del Inegi, de cada cinco personas que se convierten al Estado Islámico, cuatro son mujeres, sobre todo en estados como Querétaro, Chiapas y Puebla, donde hay una presencia más sólida de musulmanes.

Muchas son engañadas y piensan haber encontrado al hombre de su vida. Y es que este grupo sabe muy bien cómo manipular a la gente. ISIS es el grupo armado que más combatientes extranjeros ha importado, pero también es uno de los que más mujeres ha reunido para su causa. Se calcula que, en 2017, unos cinco mil europeos viajaron a Siria e Irak, de esa cifra 10 por ciento son mujeres.

Lo anterior, contrario de lo que sucede en México, donde la mayoría de los reclutados son mujeres, en el resto del mundo son muchos más los hombres los que pasan a formar parte de este grupo.

En un foro celebrado en ese 2017, el Real Instituto Elcano detalló que de los 208 reclutados por ISIS y que partieron desde España, 21 eran mujeres.

Sin duda un caso que conmocionó a Reino Unido y que cimbró al mundo fue el de Shamima Begum, quien huyó a Siria cuando tenía 15 años para ser parte del grupo yihadista.

Era el año 2015 cuando emprendió el viaje junto con dos amigas, Amira Base de 15 años de edad y Kadiza Sultana de 16 años, las tres estudiaban en Bethnal Green Academy, que se ubica al este de Londres.

Las tres fueron vistas por última vez en el aeropuerto de Gatwick el 17 de febrero de 2015, cuando emprendieron su viaje a Estambul, Turquía, para después ingresar por tierra al territorio de ISIS en Siria.

La mujer siria que las recibió dijo que llegaron muy sonrientes y les prometió que cuidaría de ellas; sin embargo, luego de algunos años esta misma mujer abandonó al grupo radical y terminó huyendo a Turquía.

Poco se sabe qué hicieron con exactitud en Siria, pero se descubrió que al integrarse a ISIS fueron casadas una y otra vez, mientras su marido se mantuviera con vida y no muriera en algún enfrentamiento o se hiciera explotar en algún atentado.

Kadiza murió víctima de un ataque aéreo ruso. Mientras que Amira permanece en calidad de desaparecida. Shamima fue localizada en 2019 en un campo de yihadistas detenidos controlado por los kurdos, estaba casada con un holandés que estaba detenido en otro campo y ya había tenido tres hijos, de los cuales ninguno le sobrevivía.

Shamima no tiene nacionalidad, permanece así desde que fue encontrada debido a que Reino Unido le quitó la ciudadanía al considerarla una amenaza para la seguridad nacional.

No tiene a dónde ir, dice que tal vez a Bangladesh, el país de origen de su padre, pero que nunca ha pisado; sin embargo, este país se negó a aceptarla.

Las inquietantes revelaciones del caso de estas tres jóvenes fueron plasmadas en un libro de Richard Kerbaj, excorresponsal de seguridad de The Sunday Times, titulado La historia secreta de los cinco ojos, en el que revela que las jóvenes fueron reclutadas por un “doble agente”, un hombre que trabajaba para los servicios secretos de Canadá y al mismo tiempo para el Estado Islámico como traficante de personas, por esa razón nadie las encontró a estas niñas de 15 años.

El libro de Kerbaj afirma que el gobierno canadiense empezó a investigar a su agente cuando en Turquía lo arrestaron. Hasta ese momento no sabían que también trabajaba para ISIS. Tras la detención en 2015, le encontraron documentos de viaje, incluidos boletos de autobús pertenecientes a las jóvenes británicas.

Son muchas las jovencitas que tras ser manipuladas quieren ser “novias de la yihad” y casarse con un miembro del ISIS. La realidad es que no se imaginan al ser reclutadas lo que será su vida en manos de estos terroristas.

En este sentido, el grupo terrorista del Estado Islámico, o ISIS por sus siglas en inglés, suele reclutar o secuestrar mujeres para casarse con ellas, en el mejor de los casos, y en la mayoría de las veces para convertirlas en esclavas sexuales.

Muchas de estas mujeres se han sumado a estos grupos convencidas de que es una opción de vida, otras mujeres acuden bajo el engaño de las teorías fundamentalistas de este grupo terrorista. Todas se convierten en un regalo sexual para terroristas.

Ahora sabemos por los documentos filtrados de la Sedena que este grupo terrorista ha intentado, y ha sido exitoso en algunos casos, llevarse mujeres mexicanas, la mayoría casi niñas a su territorio. (Bibiana Belsasso, La Razón, México, p. 12)

Los mexicanos son los que más migran

¿De dónde vienen los migrantes que atraviesan México? ¿Cuántos buscan llegar a EU? ¿Cuántos son detenidos en su intento de cruzar la frontera norte de nuestro país? Revisemos los datos de 1 al 9 de octubre, pasados. Ilustran.

Aduanas y Protección Fronteriza de EU (CBP, por sus siglas en inglés), reportó un incremento de 6.70% (71 mil 189 frente a 66 mil 718) encuentros con respecto a septiembre pasado. De los detenidos, 19 mil 775 son mexicanos (incremento del 14.1%); 10 mil 697 son de Honduras, Guatemala y El Salvador (aumento del 6.08%) y 40 mil 717 de otros países (incremento del 3.59%). De ellos, el mayor número de encuentros ocurrió en El Paso, entre Texas y Chihuahua (20 mil 889).

La tendencia de la migración, y las detenciones, sigue en aumento. Los números marcan un crecimiento con respecto al mismo periodo de 2021 (promedio diario de 6 mil 863 contra 6 mil 63), además de una tendencia al alza en julio, agosto y septiembre.

Mientras que en 2018, los encuentros de CBP fueron 590 mil 63; en 2019, 921 mil 812; y en 2020, 547 mil 776; para 2021 se reportaron 2 millones 35 mil 545. Y entre enero y septiembre de 2022 ya son 1 millón 856 mil 365. Para dimensionar: los encuentros entre enero y septiembre de este año superaron en 22% los del mismo periodo de 2021 (el año que registra, hasta ahora, el máximo), y es prácticamente igual que la cifra de los años 2018, 2019 y 2020 en conjunto. Si la tendencia se mantiene, octubre será el mes con mayores detenciones: 254 mil 80, según un documento interno de la Cancillería, que proyecta un aumento del 12.4% respecto a septiembre pasado.

Un dato ilustrativo es que detrás de México, ya está Venezuela como principal país expulsor de migrantes. Mientras que, del 1 al 9 de octubre, 19 mil 775 mexicanos intentaron cruzar la frontera; fueron 10 mil 870 venezolanos los que buscaron ir al norte del río Bravo. Le siguen las personas con origen en Cuba, 7 mil 669; Nicaragua, 6 mil 25; Colombia, 4 mil 669; Honduras, 4 mil 450 y Guatemala, 4 mil 293. Esa es la dimensión de la crisis, que adquiere dimensiones de drama.

Se requieren soluciones regionales: México, EU y claro, los países centroamericanos. Pocos abandonan familia, orígenes y tradiciones, por gusto. Lo hacen por supervivencia; lo hacen huyendo de condiciones de pobreza, violencia y marginación. Por eso hay que ir a las causas, a la raíz, generar prosperidad en cada nación, sí, pero también alinear la legislación. De otra forma, habrá que seguir acostumbrados a las olas migrantes.

-Off the record

La candidatura de Morena al gobierno de la CDMX pronto será un cuello de botella. Los suspirantes se acumulan. A la larga lista ya conocida, donde aparecen la secretaria de Seguridad federal, Rosa Icela Rodríguez; el secretario de gobierno capitalino, Martí Batres; el secretario de Seguridad local, Omar García Harfuch; la alcaldesa en Iztapalapa, Clara Brugada; la secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde; y el presidente de Morena, Mario Delgado, habrá que anotar un nombre más: Ariadna Montiel, la secretaria del Bienestar -encargada del reparto de buena parte de los programas sociales desde el gobierno federal- comenzará a moverse. Imposible pensar que va por la libre. (Manuel López San Martín, El Heraldo de México, País, p. 10)

El Informe Oppenheimer / ¿Autocracia para EU?

A medida que se calientan los motores para los comicios legislativos del 8 de noviembre en Estados Unidos, los legisladores republicanos cubanoamericanos de Florida que buscan su reelección intentan presentarse como campeones de la democracia. Sin embargo, no lo son. En todo caso, son campeones de la hipocresía política.

Por ejemplo, la congresista María Elvira Salazar, quien se postula para la reelección en el Distrito 27 de Miami contra la senadora estatal Anette Taddeo en una de las contiendas más disputadas del país. La mayoría de los encuestadores dicen que es probable que el Partido Republicano retome la Cámara, y quizás el Senado, en las elecciones de noviembre.

El sitio de internet del Partido Republicano en la Cámara describe a Salazar como una congresista “comprometida a actuar incansablemente en defensa de los derechos y libertades individuales” y “reconocida por su defensa de los derechos humanos y la democracia en todo el mundo, especialmente para los pueblos de Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua”.

Pero cuando se trata de defender la democracia en Estados Unidos, su país natal, Salazar brilla por su ausencia.

Al igual que sus compañeros de la Cámara de Representantes Carlos Giménez y Mario Díaz-Balart, Salazar cambia de tema cuando se le pregunta cuál es su posición sobre el apoyo del ex Presidente Donald Trump a la sangrienta toma del Capitolio el 6 de enero de 2021, o sobre la falsa narrativa de que las elecciones de 2020 habrían sido fraudulentas.

Recordemos: el Colegio Electoral de Estados Unidos, la Suprema Corte (de mayoría conservadora), más de 60 tribunales, el ex Vicepresidente de Trump, Mike Pence, el ex Secretario de Justicia de Trump, Bill Barr, y otros altos funcionarios del propio Gobierno de Trump concluyeron que el Presidente Joe Biden ganó las elecciones. Caso cerrado.

Y, sin embargo, los congresistas republicanos de Miami han apoyado las mentiras de Trump. Díaz-Balart y Giménez votaron en contra de certificar los resultados de las elecciones de 2020 en Pennsylvania y Arizona. Salazar no votó ese día porque estaba con Covid-19, pero poco después repitió las mentiras de Trump sobre los resultados del estado de Pennsylvania en una entrevista con Radio Mambi.

En momentos en que Trump se perfila como uno de los principales precandidatos republicanos para las elecciones de 2024, estos legisladores actúan como si hubiera autócratas buenos y autócratas malos.

Hay una hipocresía similar en sus absurdas afirmaciones de que el Presidente Joe Biden sería un “socialista”, y en sus posturas sobre migración y el Seguro Social, que son temas clave para sus electores hispanos.

Históricamente, los legisladores republicanos han apoyado a quienes huyen de los regímenes comunistas. Pero no he escuchado a estos legisladores republicanos quejarse mucho cuando el Gobernador de Florida, Ron DeSantis, usó recientemente dinero de los contribuyentes para transportar migrantes venezolanos con falsos pretextos desde Texas a Massachusetts para ganar el aplauso de su base antimigrante.

Del mismo modo, Salazar y Giménez votaron junto con el 87 por ciento de los republicanos del Congreso para ir en contra de la gigantesca ley de infraestructura de 1.2 billones de dólares de Biden, que muchos de ellos denunciaron como “socialista”.

Pero poco después de que se aprobara esa ley, que es la mayor inversión en carreteras, puentes y energías limpias en más de una generación, los legisladores de Miami enviaron cartas a Biden pidiéndole fondos para sus distritos.

“¡No sabía que había tantos republicanos socialistas!”, Biden bromeó el 7 de octubre sobre estas cartas.

Por cierto, el Partido Demócrata tiene su propia cuota de hipócritas en el Congreso, que critican el intento de golpe de Estado de Trump, pero no critican las dictaduras de Cuba o Venezuela.

El año pasado, la congresista demócrata de Nueva York, Alexandria Ocasio-Cortez, y la representante de Minnesota, Ilhan Omar, votaron en contra de una resolución de la Cámara que apoyaba a los manifestantes pacíficos cubanos que piden la democracia.

En suma, hay que aplaudir las denuncias de los legisladores republicanos sobre las tiranías de Cuba, Venezuela y Nicaragua, como así también a los legisladores demócratas como el senador Bob Menéndez que condenan esos regímenes.

Pero no se puede exigir la democracia en el extranjero y apoyar la autocracia en casa, que es exactamente lo que parecen estar haciendo estos legisladores republicanos de Miami. (Andrés Oppenheimer, Reforma, Internacional, p. 20)