No se ve pronto un plan para que México limite los ingresos de personas de otros países, como lo hicieron naciones como Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, Croacia, Dinamarca y Estonia, entre otros, cuando cerraron sus fronteras ante el nuevo brote de COVID-19 en Reino Unido. La negativa se ha oficializado a través del propio subsecretario Hugo LópezGatell y el Instituto Nacional de Migración (INM) mantiene que su procedimiento está basado en un cuestionario al propio viajero que, en caso de tener síntomas, se le prohibiría el ingreso. Sobre los portadores asintomáticos no dicen nada. Es decir, México carece de un protocolo que impida el acceso al país de una persona que podría estar contagiada con una versión más contagiosa del COVID-19. México sigue siendo entonces un país de puertas abiertas. (Redes de Poder, Reporte Índigo, p. 3)
Sobre la relación con Joe Biden, asegura que será buena y de respeto. En la primera llamada telefónica con AMLO no se tocaron temas espinosos, como migración y seguridad, pero quedaron de hacer una reunión presencial en 2021.
Las crisis de salud, económica y de seguridad que tienen sumido al país están dando al traste con el proyecto político de la 4T, por lo que de no actuar rápido, el gobierno de AMLO podría acabar más mal de lo que se pensó como peor escenario. (Mario Maldonado, El Universal, Cartera, p.A20)
Ironías de la política:
Se rebasaron los 120 mil decesos justo el día del arribo de unas cuantas dosis, útiles para maldita la cosa: mil 500 personas.
No hay más porque nuestras autoridades callan una verdad: el primer mundo -Estados Unidos y las potencias europeas- reclamaron para sí las primeras remesas.
Ya las tienen y las aplican mientras aquí, sin estrategia oficial, todavía se estudia cómo será la logística de distribución.
Para desgracia de los mexicanos, se ha atorado el proceso de abasto de insumos y elaboración de la vacuna del proyecto más viable.
El acceso mayor era vía AstraZeneca, empeño al cual apostó también el magnate Carlos Slim para producirla aquí y llevarla al hemisferio.
El tema no está perdido -como tampoco los demás- y el acceso masivo depende de las negociaciones del canciller Marcelo Ebrard.
El ha prometido traer 198 millones de dosis de Pfizer, AstraZeneca y CanSino Biologics, amén del apoyo del mecanismo de la OMS denominado Covax.
¿Cuándo?
Le aseguro: nadie en el Gobierno sabe.