Opinión Migración 241223

Migración, ¿meterá la mano EU?

¿Seguir pacificando al país…? ¡suena a burla!

Al igual que en otras ocasiones y con motivo de asuntos diversos, una misión de funcionarios de alto nivel del gobierno estadunidense hará acto de presencia en México, en Palacio Nacional, de manera específica, para tratar de modificar fallidas políticas de la fracasada administración de la Cuarta Transformación que, más pronto que tarde, si se quiere, acaban impactando en el quehacer del vecino del norte, particularmente en los estados de la frontera común.

Este miércoles, en efecto, media docena de colaboradores cercanos del presidente Joe Biden, encabezados por los secretarios de Estado y Seguridad Nacional, Antony Blinken y Alejandro Mayorkas, así como de la asesora de la Casa Blanca en esta materia, Elizabeth Sherwood-Randall, se reunirán con Andrés Manuel López Obrador y los suyos, los titulares de la Defensa y la Marina, entre otros, para tratar de “realinear” las fallidas estrategias políticas orientadas a contener y ordenar el creciente flujo de migrantes hacia la Unión Americana que, a la vista los resultados más recientes, parece estar fuera de control.

Información difundida por la florería de Bucareli, donde atiende Luisa María Alcalde, y el inútil Instituto Nacional de Migración (INM), que ¿dirige? el impresentable Francisco Garduño, revelan que, en efecto, el flujo migratorio, que un día sí y otro también avanza por el país, va in crescendo, al tiempo que las autoridades intentan minimizar el problema que representan miles de venezolanos, haitiano, cubanos y más, que, sujetos a la extorsión y el ataque permanente de bandas del crimen organizado y, perdón, de las propias fuerzas policiacas y elementos militares, intentan llegar a la frontera y cruzar, “como sea y al costo que sea…”, a Estados Unidos.

Son miles los que, incluso, ante la imposibilidad de cruzar a Estados Unidos se han “estacionado”, literal, en ciudades mexicanas de la frontera —en Ciudad Juárez o Matamoros, de forma destacada— generando el surgimiento de nuevos y problemáticos “cinturones de miseria” en zonas despobladas a las afueras de esas localidades o en jardines públicos, ante el rebase absoluto de la capacidad de centros de acogida públicos o privados.

El problema, pues, es grave, y pensar que con la sola adopción de políticas de contención, como ocurre ahora va a resolverse, no hará más que agravarlo.

ASTERISCOS

* Todo listo, a decir de sus colaboradores más cercanos, para el retiro de la impresentable Ernestina Godoy, cuya ratificación para permanecer en el cargo cuatro años más fracasó, pese a las chicanadas y tramposas maniobras realizadas por los lacayos integrantes de la bancada de la 4T en el exPalacio de Donceles y Allende…

* Dos meses exactos después del paso del huracán Otis por Acapulco, la población del otrora paradisiaco puerto deberá celebrar Navidad en medio de toneladas de basura que continúan apiladas en sus calles y la falta de servicios en amplias zonas, asolada por la violencia, al margen las proclamas de “rescate” de los tres niveles de gobierno. Todos de Morena, obvio…

Con motivo de los festejos navideños, esta colaboración dejará de aparecer a partir de mañana para retornar el viernes 5 de enero, con otro asunto De naturaleza política. (Enrique Aranda, Excélsior, Nacional, p. 11)

El Cristalazo/Sísifo en la política migratoria

Todos sabemos la historia de Sísifo, ese personaje mitológico cuyo castigo eterno fue subir una roca a la cima del monte, para verla rodar cuesta abajo al llegar a la cumbre. Una y otra vez.

Así es la relación entre México y los Estados Unidos.

Por más como los americanos intentan ampliar el control sobre su frontera sur y endosarle a México parte de su imaginaria solución, los mexicanos hacen como si hicieran cuando en verdad no hacen nada, excepto abrir las compuertas de la viscosa saliva de los discursos redentores y aceptar algunas de las instrucciones del imperio amenazado a cambio de ciertas ventajillas.

Por eso en estos últimos días se efectúa la quinta o sexta visita a México de Blinken y otros funcionarios estadunidenses, cuya sabiduría para nada sirve, excepto para llenar documentos de advertencia ante el problema. Los demócratas de Joe Biden, tienen una absoluta reprobación en este punto. Tanto como para no hallar otra salida, sino instigar al gobierno de México para lograr aquí la inexistente e imposible solución allá.

A Sísifo ya se le cayó la piedra. Otra vez.

Odiosa y también impráctica, pero al menos clara, la política migratoria de Trump: cerrar la puerta, ha sido la única firme y eficaz, así sea parcialmente. DT, movilizó más de diez mil soldados para cumplir con su estrategia. Y no fueron soldados suyos, fueron nuestros, cuando México se dobló en cinco minutos ante el amago de tarifas progresivas al comercio.

México ha querido separar en sus negociaciones con Estados Unidos la naturaleza de los problemas: por una parte, los asuntos criminales (fentanilo, drogas, tráfico de armas, etc.) y por la otra; en diferente compartimiento, las medidas humanitarias sobre la migración. Los demócratas hacen como si lo aceptaran y para lograr una cosa (no lograda), presionan por la otra (tampoco conseguida).

Los republicanos creen en la integridad el problema: todo el mundo es una amenaza para su país. Ya el peligro ha llegado a extremos insuperables e intolerables: los migrantes amenazan –dicen los supremacistas-, la pureza de la sangre estadounidense. ¿Cuál pureza tiene una nación militarista y expansionista a toda costa?

Pero en esas condiciones México exhibe sus carencias: no tenemos (tampoco) una política migratoria, ni en lo interno ni en lo binacional. Alojamos cubanos, venezolanos y cualquier excedente de las naciones del populismo lopezobradorista en América Latina, pero eso no es una política de Estado, es una maniobra estratégica. Los dejamos llegar (como a los de Ciudad Juárez) y luego los encarcelamos y dejamos morir en una hornaza.

Si no queremos revisar los resultados de las más recientes conversaciones entre Blinken y López Obrador no es necesario. Basta con leer lo dicho en el 2021 por el propio Blinken: el mismo rollo:

“… las conversaciones sobre la nueva cooperación en materia de seguridad pueden verse eclipsadas por las preocupaciones en materia de inmigración.

El aumento en el número de inmigrantes haitianos y latinoamericanos que llegan a la frontera entre Estados Unidos y México sumió el mes pasado al gobierno de Biden en otra crisis (eso fue en agosto de hace dos años) y subrayó la dependencia que tiene Washington de México para ayudar a frenar el flujo de personas…”

El dicho mueve a risa: “¿la dependencia que tiene Washington de México para ayudar a frenar el flujo de personas?”

¿Y quién le dijo a este caballero tal sandez?

Hay dos ayudas posibles.

Una, es adoptar el problema. Si México se quedara con los migrantes en su territorio, pero ellos no quieren eso. No les interesa abandonar el subdesarrollo de sus patrias, para venir a pasar las de Caín en el subdesarrollo mexicano.

La otra es la “tradicional” en este gobierno: frenar el paso. Hacerle el trabajo a la “migra”, aunque ahora en Texas, toda autoridad es autoridad migratoria.

Lo demás, es puro bla,bla,bla… (Rafael Cardona, La Crónica, P.p.)

Rayuela

El imparable fenómeno de la migración es una de las marcas del siglo y está cambiando la faz de la Tierra. (Redacción, La Jornada, Cp.)

EU: más presiones al gobierno de México por la migración

El periodo de cuatro años del presidente Joe Biden se acerca a su culminación, aunque se avizora que él, si no ocurre algo fuera de lo normal, será el candidato demócrata que buscará la relección, pero también se avizora que el ex presidente Donald Trump se perfila como su oponente republicano más fuerte, también si no ocurre algo que en su caso parecería normal dadas las innumerables acusaciones en su contra.

Recientemente nos hemos enterado del juicio solicitado por congresistas republicanos contra el presidente Joe Piden por suponerlo involucrado en delitos fraguados por su hijo.

Es menester agregar el fallo de la Corte del estado de Colorado en Estados Unidos que emitió una sentencia que en apariencia le anularía la posibilidad al ex presidente Trump para volver a competir, pero habrá que esperar el desenlace jurídico.

¿Y qué pasaría si en este desbarajuste a los dos principales contendientes por la presidencia de Estados Unidos se les llegara a anular la posibilidad de volver a acceder a la Casa Blanca?

Y mientras esto ocurre allá, aquí se recrudece la tensión entre EU y México por la presión que ejerce el flujo migratorio inevitable en caravanas y en paso de tipo hormiga, que según datos este año rebasará 2 millones y medio de nuevos indocumentados que han logrado cruzar la frontera.

Después del diálogo sostenido en San Francisco, California, entre los presidentes Joe Biden y Andrés Manuel López Obrador, y más aún a la luz de la conversación telefónica que tuvieron hace unos cuantos días mediante la cual Biden pidió al primer mandatario mexicano un virtual SOS para contener el flujo migratorio procedente del exterior, seguramente con fines electorales, pronto arribarán a la Ciudad de México funcionarios estadunidenses de alto nivel encabezados por el secretario de Estado, Antony Blinken.

¿Qué propondrán? ¿Acaso algo como el mecanismo que Trump impuso con sus amenazas de subir los aranceles a los productos mexicanos, lo cual nos llevó a trasladar a más de 20 mil integrantes de la Guardia Nacional a la frontera con Guatemala, como remedo de un funesto muro humano?

¿Ofrecerán los funcionarios visitantes tomar medidas jurídicas y políticas contra las determinaciones tan deleznables e inhumanas del infame y nefasto gobernador republicano Greg Abbott de Texas?

Porque lo que este individuo está haciendo contra las y los migrantes es verdaderamente horroroso.

Es evidente que las políticas migratorias y los operativos de retención y de represión no son el mejor y más eficaz camino para resolver o para mitigar

y regular este asunto tan delicado e importante. Es imperativo y urgente también tomar decisiones de fondo y a largo plazo, con visión de futuro y con sentido humano, económico, social, cultural y político.

Pues tal parece que ambos gobiernos no ven la salida armónica a este tan difícil fenómeno social que se ha vuelto un verdadero problema para ambas naciones, aunque el resultado final debe valorarse en justicia, porque los migrantes se incorporan y se involucran en la economía y en la sociedad estadunidense con su mano de obra barata, con sus aportaciones y su sostén económico al gran país, mediante el consumo y el pago de sus impuestos sin recibir prácticamente beneficio alguno, más que el salario que devengan.

No solamente son centroamericanos y del Caribe los migrantes que están llegando a cruzar la frontera, sino que también son de Africa y de Asia; y en cuanto a la migración mexicana, también se ha registrado un incremento notable durante los últimos años, no obstante los programas sociales del gobierno actual.

Lo que urge en este tiempo es un trato humano sin represión, dialogado, conversado y acordado con los gobiernos de los países expulsores de migrantes y con las organizaciones sociales que los organizan y apoyan en sus trayectos, para acordar una política migratoria integral coadyuvante entre los países involucrados y sus gobiernos y por supuesto con Estados Unidos, con participación del ámbito empresarial, las iglesias y los medios de comunicación, para poner en marcha un nuevo acuerdo migratorio múltiple y de gran calado para trabajadores temporales y permanentes, con facilidades para otorgar las visas correspondientes que los documenten, y así evitar el tan penoso y riesgoso fenómeno en el que la situación migratoria ha caído, con el drama y la odisea que los lleva a explotaciones, vejaciones, discriminaciones, violaciones, extorsiones y todo tipo de abusos, hasta llegar a la muerte en el cruce fronterizo por el río Bravo, cuando no por asfixia en tráileres y contenedores, o en el famoso ferrocarril, o en las estaciones migratorias, como ocurrió en Ciudad Juárez, o por los horrores de Eagle Pass.

De otra parte, no menos importante es seguir impulsando en las dos cámaras del Congreso estadunidense para que se apruebe la iniciativa de reforma migratoria que al principio de su gobierno propuso el presidente Biden, la que permitiría documentar a muchos millones de migrantes que residen allá desde hace infinidad de años y siguen sufriendo las inclemencias legales por carecer de la documentación indispensable que les permita vivir con tranquilidad. (Heriberto M. Galindo Quiñones, La Jornada, Política, p. 4)

EL LECTOR ESCRIBE / Controlar migración

Diariamente están entrando cientos de miles de migrantes centro, sudamericanos y caribeños a nuestro país para pasar a Estados Unidos. ¡Ya basta!

El gobierno federal debería controlar el paso de la inmigración indocumentada, de quienes no cuenten con un destino laboral asegurado, y que los que cuenten con la documentación, que señalen un patrón que les asegure trabajo remunerado. No podemos darnos el lujo de que les quiten trabajo a mexicanos. (Fernando Huerta González, Reforma, Opinión, p. 10)

Cartón

Temporada de posadas

crónica

(Frik, La Crónica, p. 2)