Opinión Migración 250321

  

En privado // ¿Cuál fue el mensaje del Presidente?

RETALES

  1. FUGA. La Fiscalía General de la República reveló ayer que aún sigue esperando que la Cofepris le dé el resultado de las pruebas a las vacunas falsas que aduanas del SAT descubrió el pasado día 17 en un vuelo privado que iría de Campeche a algún punto de Honduras. Dijo que cuando le dieron parte pidió al INM la alerta migratoria para los pilotos y siete pasajeros, que los hospedó en un hotel, pero que todos escaparon a la vigilancia migratoria. (Joaquín López – Dóriga, Milenio Diario, Al frente, p. 3)

 

 Sin ataduras // Migrantes, inmoral arma de negociación

 Joe Biden cambió la cruel política migratoria de Donald Trump por una de trato humano y, sin embargo, existen señales contradictorias en ambos lados de la frontera por problemas ideológicos y de comunicación.

 

El presidente de Estados Unidos cometió el error de lanzar prematuramente mensajes que fueron malinterpretados como de puertas abiertas, lo que contribuyó a alentar la reciente ola de migración indocumentada.

 

Donald Trump criminalizó a los migrantes mexicanos como violadores y asesinos, mientras que Biden impulsa una política para regularizar a millones de indocumentados, incluyendo a seis millones de mexicanos, lo cual será muy difícil lograrlo sin el apoyo de los congresistas republicanos.

 

El presidente Andrés Manuel López Obrador utiliza un lenguaje paradójico: con Trump por primera vez cedimos soberanía al militarizar las fronteras debido a las presiones del republicano, que amenazó con imponer aranceles si no lo hacíamos y, a pesar de todo, le dio un trato de amigo y de respeto mutuo.

 

Ahora, nuestro mandatario declara que con Biden no somos colonia, al tiempo que refuerza el despliegue de militares en ambas fronteras, justo cuando Biden, desesperado por la ola migratoria, prometió enviar vacunas a México contra el covid-19.

 

¿Mera casualidad? ¿Cálculo político? ¿Actos generosos? Sea como sea, México tiene en sus manos una inmoral arma de negociación con Estados Unidos: los migrantes centroamericanos.

 

Por primera vez en su historia, México utiliza la llave militar para abrir o cerrar la puerta a los migrantes nacionales o extranjeros que tratan de ingresar a Estados Unidos para lograr evitar un daño o lograr alguna ventaja, lo cual proporciona a nuestro país una herramienta estratégica, de alto impacto en la política interna estadounidense.

 

Guardadas las diferencias, Fidel Castro abrió el puerto de Mariel para permitir en 1980 el éxodo de miles de cubanos “indeseables” a Miami , hecho considerado como una ofensa por los electores estadounidenses, lo que contribuyó a la derrota electoral de Jimmy Carter.

 

La política migratoria de México estaba basada en una interpretación apegada al artículo 11 de la Constitución Política, de respeto a la libertad de tránsito, imposible de practicar por no ser realista:  “Toda persona tiene derecho para entrar en la República, salir de ella, viajar por su territorio y mudar de residencia, sin necesidad de carta de seguridad, pasaporte, salvoconducto u otros requisitos semejantes”. Derecho que está subordinado a las autoridades judicial y administrativa, pero no a la militar.

 

Al respecto, Miguel Carbonell, del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, cuestionó en un estudio publicado en 2012 las detenciones practicadas por el Ejército por ser “completamente inconstitucionales”, pues según el artículo 129 constitucional, “en tiempos de paz, ninguna autoridad militar puede ejercer más funciones que las que tengan exacta conexión con la disciplina militar”.

 

De ahí que las tareas migratorias encomendadas al Ejército y a la Marina, que son de carácter civil, podrían ser declaradas inconstitucionales por la Suprema Corte de Justicia.

 

La patriótica defensa de las instituciones y de la soberanía que ejercen las fuerzas armadas no debe estar supeditada a razones ideológicas, sino al estricto apego a la Constitución.

 

Pero mientras no cambie el orden constitucional, por obsoleto que sea, debe respetarse por todos los poderes de la Unión. (Agustín Gutiérrez Canet, Milenio Diario, Política, p. 8)

  

Razones // La frontera: un desafío a la seguridad nacional

Luego de la reunión que mantuvieron el martes el canciller Marcelo Ebrard y la embajadora Roberta Jacobson, encargada especial del gobierno estadunidense para la frontera, ayer, el presidente Joe Biden decidió ejercer una presión aún mayor y anunció que le encargará todo lo relacionado con el tema migratorio a la vicepresidenta Kamala Harris, quien, poco antes, en una entrevista de televisión, había admitido que ella y el gobierno estaban “decepcionados” por la situación que se vive en la frontera, sobre todo por el hacinamiento de niños que la cruzan sin acompañantes, sin padres y que terminan recluidos en centros de detención.

 

El tema, terriblemente complejo para México y Estados Unidos, se cruza con variables que obligan a trabajar en soluciones reales a los dos países. Partamos de un punto esencial para entender lo que está sucediendo: al miedo que generaba Donald Trump, con su política persecutoria y antiinmigrante, ha sucedido un presidente Biden, que habla de legalizar a once millones de inmigrantes que viven sin papeles en Estados Unidos, que reivindica a los dreamers y que condena abiertamente las políticas de Trump.

 

Pero el problema es que, para poder sacar su plan de legalización migratoria, Biden requiere que haya orden en la frontera. Y nada castiga políticamente más a las reformas de Biden que ver imágenes de miles de personas hacinadas en la frontera, que se les niegue la entrada o, en la lógica estadunidense, mucho peor, que se les permita entrar cuando lo quieren hacer a la fuerza o forzando los mecanismos legales. La historia de la invasión que tan bien utilizaron Trump y la cadena Fox cuando comenzaron las caravanas migrantes al inicio del gobierno de López Obrador (cuando éste prometió abrir las fronteras), devino en la más estricta norma migratoria en décadas y obligó a México a cambiar sus propias estrategias, a dar un giro de 180 grados y tratar de cerrar la frontera sur lo más posible utilizando buena parte de los efectivos de la recién creada Guardia Nacional.

 

No fue sólo una imposición de Trump, controlar nuestra frontera es una exigencia de nuestra propia seguridad nacional y en su momento así se le hizo ver al presidente López Obrador. Es verdad que nunca hemos tenido un verdadero control de nuestra frontera sur, pero precisamente por eso es que hacerlo se transforma en una exigencia: en un mundo con tantos desafíos como los actuales, desde sanitarios hasta de terrorismo internacional, no se puede tener fronteras abiertas.

 

El problema es cómo lograrlo. Hemos estado muchas veces en la frontera sur, desde Quintana Roo hasta Chiapas, y la porosidad de la misma es evidente. Operativos como los que se realizan en toda la zona de Ciudad Hidalgo, en la frontera chiapaneca, son mucho más difíciles de realizar, por ejemplo, en la selva Lacandona. Sin duda, se deben hacer esfuerzos muy concretos, y que van en contra de muchos discursos políticamente correctos, para garantizar la seguridad en la frontera y establecer una estrategia común con Estados Unidos en ese tema.

 

Pero al respecto se tendría que volver a considerar algo que estuvo sobre la mesa durante años y que, una y otra vez, fue desechado y que ahora, paradójicamente, tiene muchas más posibilidades de concretarse que en el pasado. En realidad, el control de la frontera sur tendría que establecerse en el istmo de Tehuantepec, en la zona más angosta de nuestro territorio y donde las condiciones naturales permiten hacerlo. La construcción del corredor transístmico, que estuvo planteado durante décadas, debe ser considerado una suerte de frontera natural, que permite controles más estrictos, y debe ser construido pensando, por supuesto, en las comunicaciones, el comercio y las áreas productivas, pero también como una instalación de seguridad nacional.

 

Se argumentará que eso dejará a estados como Chiapas con una enorme presión migratoria. En realidad no será mucho mayor que la actual, de por sí altísima, pero esta estrategia tendría que ir acompañada de un verdadero plan Marshall para Chiapas y toda la zona sur del país, que tenga una lógica transexenal.

 

Hoy, no tenemos una estrategia migratoria ni fronteriza integral acorde a los desafíos que se presentan. Ha habido avances en el control de aduanas y puertos, tenemos desde años atrás un muy eficiente sistema de control aeronáutico y de pasajeros, pero el punto débil de la frontera sur no se podrá subsanar con discursos.

 

Las diferencias son muy grandes entre una Centroamérica que vive en la crisis perpetua y Estados Unidos, y la tentación de cruzar como sea México (donde también las condiciones son mejores que en los países de origen) para alcanzar la Unión Americana: una comparación sencilla, mientras Estados Unidos tendrá a toda su población adulta vacunada contra el covid a más tardar en un par de meses, Honduras no ha recibido, al día de hoy, una sola dosis de alguna vacuna, de cualquiera de ellas.

 

Un plan de desarrollo que abarque las naciones de Centroamérica, sobre todo Honduras, Guatemala y El Salvador (y, por supuesto, todo el sur de México) es imprescindible, pero el hecho es que la debilidad institucional de esos países lo dificulta y, por eso mismo, la política de control fronterizo debe ser más integral, más completa y con una visión estratégica. Será complicadísimo, pero tenemos los instrumentos necesarios como para hacerlo. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Coronavirus alerta, p. 10)

 

 Un desafío para el mundo

 A las mexicanas y mexicanos: El pasado lunes se publicaron fotografías en las que se muestran niños migrantes hacinados en áreas de detención separadas por láminas de plástico, en un centro de procesamiento temporal en Texas. Imágenes que han sido utilizadas como estrategia política tanto por demócratas como por republicanos a fin de exhibir “debilidades”, “preocupaciones” o “fortalezas”, según las conveniencias coyunturales del momento.

 

La narrativa de los medios y la clase política estadounidenses enfatiza que el gobierno enfrenta una “emergencia” o una “crisis” de la que se culpa a las políticas presidenciales del actual gobierno y/o al tráfico de personas. No obstante, nadie apunta al drama humano que está viviendo la niñez y sus países de origen, mismo que se ha exacerbado a raíz de la pandemia.

 

Es preciso entender que el desgarrador fenómeno mundial que representa la migración, lastima a toda la humanidad y no solo a quienes la padecen. El Washington Post reportó que “las autoridades interceptaron a más de 100 mil migrantes indocumentados en febrero, entre ellos más de 9 mil 400 menores de edad no acompañados. Por ahora, las autoridades tienen bajo custodia a más de 4 mil 200 menores de edad en centros de detención, muchos han permanecido más que las 72 horas permitidas bajo la ley. La Patrulla Fronteriza está recibiendo un promedio de entre 400 y 500 más cada día. La gran mayoría son adolescentes de entre 15 y 17 años, procedentes de Centroamérica y México”. Queda claro que lo importante son las cifras no las niñas y los niños.

 

Destaca el lenguaje discriminatorio que mayoritariamente pasa desapercibido, el racismo y la xenofobia se encuentran profundamente arraigados. Es necesario entender que más allá de su estatus migratorio, se trata de niñas, niños y adolescentes que están en soledad, en condiciones no humanitarias, lejos de sus lugares de origen y sus familias, que pasan hambre, sed y miedo, y que tanto en su tránsito como en su lugar de destino son víctimas de múltiples abusos y violencias que socavan su dignidad humana. Antes que menores de edad migrantes no acompañados, son personas en extrema vulnerabilidad debido a su edad, sexo y a la condición de pobreza y desamparo en la que se encuentran.

 

La Casa Blanca ve este problema como un desafío, pero no como una emergencia. “El objetivo inmediato es trasladar a los menores de edad a instalaciones donde puedan recibir servicios de salud, recursos educativos, entre otros”. ¿Cuál es el objetivo a largo plazo? Más allá de la inmediatez, ¿cuál será su futuro?

 

Las niñas, niños y adolescentes, tengan la nacionalidad que tengan, no pueden ser asumidos como un problema para ninguna nación; el “desafío” no es para una administración gubernamental, sino para el mundo entero. El drama de la niñez y el fenómeno migratorio deben ser atendidos por los organismos internacionales y por todos los países de manera conjunta. Ellas y ellos son víctimas de la desigualdad y la violencia que deriva de un sistema económico global injusto y discriminatorio. Un sistema que ha puesto a las personas muy por debajo de los mercados, convirtiéndolas en fuerza de trabajo y objetos de consumo. No es casualidad que la trata de personas sea el segundo ilícito más lucrativo después del narcotráfico, ni los desplazamientos a causa de los territorios ocupados por las trasnacionales, ni la crisis del agua, ni la vergonzante brecha de desigualdad que existe entre los seres humanos. (Paola Félix Díaz, El Universal, Opinión, p. 14)

  

Pepe Grillo

Kamala entre nosotros

El control de la frontera sur es tema central de la agenda del nuevo presidente de Estados Unidos, Joe Biden, entre otras razones porque su rival republicano, Donald Trump, ya agarró el tema para emprender un eventual retorno a la Casa Blanca.

 De modo que tiene que dar resultados positivos y tiene que hacerlo pronto. Por eso le pidió a su vicepresidenta, Kamala Harris, que asumiera el control de esta tarea.

 Muestras así que el tema de la frontera con México es una prioridad política para él.

 Kamala será viajera frecuenta a México. Ya comenzó a hablarse incluso de una inminente reunión cumbre con los países del llamado Triángulo Norte, Salvador, Honduras y Guatemala, que expulsan a los migrantes que terminan atascados en México. La vicepresidente Harris reiteró que el mensaje para los migrantes ilegales en esta es: no venga, la frontera está cerrada, es un viaje peligros. (La Crónica de Hoy, Opinión, p. 3)

 

 Alhajero // Como perro de rancho

 GEMAS: La vicepresidenta Kamala Harris será el enlace con México y los países del Triángulo Norte para frenar el flujo de migrantes a territorio estadounidense. (Martha Anaya, El Heraldo de México, País, p. 6)

 

Un montón de plata // Colusión en autobuses de pasajeros

CRISIS MIGRATORIA

El senador de EUA Ted Cruz y otros 17 senadores viajarán hoy a la frontera con México para exhibir “crisis migratoria de Biden”. La Casa Blanca no permitió a los medios acudir. (Carlos Mota, El Heraldo de México, Merk-2, p. 28)

 

Mirada global

Migración, un doble desafío para México

El anuncio de una visita de alto nivel de funcionarios del Departamento de Estado y el Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos a México y Centroamérica marca el principio de un periodo en la relación bilateral en el que el compromiso de AMLO con sus objetivos declarados de desarrollo para Centroamérica se pondrá a prueba.

 

Hasta ahora, Washington ha visto al gobierno mexicano como un socio confiable y valioso para contener el flujo de migrantes centroamericanos a lo largo del país, reduciendo la presión en la frontera suroeste de Estados Unidos. El equipo que viajó a México es del más alto calibre: Ricardo Zúñiga, Roberta Jacobson y Juan González tienen un profundo conocimiento de México y la región, y el presidente Joe Biden confía en su consejo y su percepción.

 

El gobierno mexicano debería esperar un compromiso mucho más matizado y sofisticado del nuevo equipo, y habrá un desafío en dos frentes.

 

Primero, tanto Biden como AMLO han hecho fuertes declaraciones sobre la necesidad de desarrollo de Centroamérica atendiendo a sus problemas de gobernanza, pobreza profunda, su tristemente pobre infraestructura, crimen organizado y Estado de derecho.

 

Sin embargo, AMLO ha dejado claro que no está dispuesto a dedicar esfuerzos significativos en Centroamérica, optando, mejor, por invertir en el sur de México. Quiere que toda la carga de la inversión en el Triángulo Norte recaiga sobre Estados Unidos y no es probable que sea una opción viable para la administración Biden, dado que Estados Unidos se recupera de la pandemia y enfrenta una enorme deuda derivada del gasto de estímulo.

 

En segundo lugar, los números crecientes (alrededor de 40 mil al mes) de migrantes indocumentados mexicanos que intentan cruzar la frontera con Estados Unidos está arqueando las cejas en Washington, y AMLO tendrá que responder preguntas sobre cómo su gobierno intenta contener ese flujo. (Ducan Wood, El Universal, On line)

 

 Parteaguas // 200, 000 menos

 Lamentablemente, México aparece hasta arriba de las listas globales de muertos por el coronavirus y errores adicionales durante las vacaciones que se aproximan, pueden empeorar la situación.

 

Tanta pérdida de energía llega en mal momento para los que se quedan. La economía los necesita para regresar al combate ahora y cuando las mutaciones se detengan, las vacunas lleguen y termine el encierro.

 

Hoy solo puede analizarse el modo de recuperar esa producción que a México le urge y la vía más rápida es la productividad. Que cada quien haga cosas de más valor y que cobre más.

 

Con todo lo anterior, es factible recuperar lo que quienes partieron ya no aportarán y serviría de homenaje a su recuerdo.

 

También hay que evitar que los que ya tienen habilidades se vayan. El problema es que existen países que aún antes de la pandemia ya buscaban el modo de atraer gente: nueva Zelanda, Canadá, Australia, tienen poblaciones cuyo promedio de edad envejece rápidamente y crearon agresivos programas de inmigración.

 

Los canadienses incluso destrabaron la naturalización de foráneos que ya habitaban sus tierras en afán de hacerse de gente, porque sin personas no hay economía.

 

La edición más reciente de Businessweek México, distribuida hoy por El Financiero, revela que no vamos por buen camino.

 

Luego de años de reducir su emigración hacia Estados Unidos, los mexicanos están de vuelta intentando cruzar hacia el norte el río Bravo y de este lado dejaron de llegar grandes fábricas. En 2015 ocurrió el último anuncio de la llegada de una armadora de coches.

 

Que cada quien recoja la responsabilidad que le toca. Lo hecho o mal hecho ya nos costó 200 mil vidas. (Jonathan Ruiz, El Financiero, Empresas, p. 19)

 

 Cartón

 cartón 1

(Helguera, La Jornada, Política, p. 7)

 

cartón 2

(Rocha, La Jornada, Política, p. 10)

cartón 3

cartón 4