Opinión Migración 250521

Hechos y susurros // Elección del 6 de junio en números

Susurros

El Instituto Nacional de Migración (INM), que depende de la secretaría de Gobernación, utiliza drones de última generación para el rescate e identificación de personas migrantes en la sierra Anapra en Ciudad Juárez, Chihuahua.  *El comisionado del INM, Francisco Garduño, caminó esa ruta migratoria para verificar  el funcionamiento de los vehículos aéreos no tripulados y comprobar su eficacia para guiar las labores de los integrantes del Grupo Beta, quienes brindan orientación, rescate y primeros auxilios a los migrantes que transitan por esa zona desértica.*

 La sierra Anapra, es uno de los puntos de mayor flujo migratorio, con personas que intentan llegar a Estados Unidos provenientes de países centroamericanos, como Guatemala, El Salvador y Honduras, así como de estados del sur de México, como Michoacán y Guerrero. *Entre el 1 de enero y el 21 de marzo pasado, el INM identificó en todas las fronteras de México a 31 mil 492 personas extranjeras que no contaban con documentación que acreditara su estancia regular en México. Esta cifra representa 4 mil 779 migrantes extranjeros irregulares más, respecto a los 26 mil 713 localizados en el mismo periodo del año pasado.* (Dolores Colín, 24 Horas, Estados, p. 12)

 

Puentes y cruces // Nuevos avances en la relación entre México y Canadá: el papel de las y los jóvenes

La relación entre México y Canadá avanza en múltiples puntos de la agenda binacional. Destacan aumentos en los intercambios comerciales, una agenda compartida para una migración ordenada, segura y regular, así como la promoción de la igualdad de género. Vale la pena destacar particularmente la participación de las y los jóvenes en la relación bilateral, a través del Laboratorio de Jóvenes México-Canadá (en inglés Can-Mex Youth Lab). El diálogo en estos ámbitos sucede principalmente a través de canales institucionales, como la Alianza México-Canadá, por supuesto, el T-MEC y también gracias al trabajo de nuestras embajadas y redes consulares en ambos países.

 

En este sentido, las últimas tendencias de inversión reflejan una relación positiva para las empresas canadienses en México. Tanto a nivel comercial como en materia de inversión extranjera directa (IED) observamos un patrón muy similar: de enero a diciembre de 2020, Canadá se consolidó como el segundo mayor inversionista en México, aportando el 14.5% de la IED de ese periodo, con una inversión total de 4,224.3 millones de dólares. Es la mayor cifra registrada desde 2013, lo que refleja una clara inercia positiva. Cinco estados concentran la mayor parte de la inversión canadiense en México: Zacatecas, Ciudad de México, Chihuahua, Coahuila y Sinaloa.

 

La inversión extranjera directa de Canadá registrada en 2020 fue incluso mayor a las cifras reportadas en 2019 (2,987 millones de dólares), un aumento considerable dados los efectos adversos del covid-19 en los flujos globales de inversión. Entre enero y marzo de 2021, la inversión extranjera total reporta un crecimiento de 14.8% frente al mismo trimestre de 2020, lo que refleja la confianza de los inversionistas extranjeros en la economía mexicana.

 

La Secretaría de Relaciones Exteriores, a través de nuestras representaciones diplomáticas en Canadá, mantiene una cercana relación con autoridades federales, provinciales y locales.

 

Recientemente llevamos a cabo la quinta edición del Diálogo de Alto Nivel sobre Movilidad de Personas México-Canadá (Danmov), con la participación de autoridades federales de migración, aduanas y relaciones exteriores de ambos gobiernos. La agenda incluyó consultas sobre estrategias para la reactivación del tránsito de visitantes una vez que Canadá decida reabrir sus fronteras, a fin de favorecer el flujo de las y los ciudadanos de los dos países de manera ordenada, segura y regular.

 

Ambos gobiernos también avanzamos tanto en materia de paridad de género como de inclusión de jóvenes. El Laboratorio de Jóvenes México-Canadá es una plataforma binacional que tiene como objetivo impulsar el diálogo y la participación entre la juventud mexicana y canadiense para colaborar en conjunto con tomadores de decisiones clave en la relación bilateral. La visión de las nuevas generaciones es clave para el diseño de una relación bilateral más sólida, inclusiva y moderna.

 

En materia de equidad de género, ambas administraciones buscamos avanzar en conjunto en la política exterior feminista, que tanto México como Canadá hemos suscrito, particularmente a través del Compromiso de Género firmado por nuestras representaciones diplomáticas el año pasado.

 

La relación bilateral con Canadá es estratégica y de la mayor importancia para la política exterior de México. De manera periódica conversamos sobre los distintos retos y oportunidades de la agenda con las y los cónsules en Canadá, así como con nuestra embajada en Ottawa. El diagnóstico es compartido entre distintas generaciones: México y Canadá somos dos países complementarios y debemos continuar estrechando nuestros vínculos, en beneficio de nuestros países y también de la región. (Roberto Velasco Álvarez, Excélsior, Nacional, p. 18)

Bajo sospecha // Kamala Harris en México

México forma parte del llamado Comando Norte, que comenzó con sus operaciones en 2002. Comprende la seguridad de Estados Unidos, que comienza desde la frontera sur de Chiapas hasta la frontera norte de Canadá, pues planifica, organiza y ejecuta la defensa del territorio estadounidense a través de los accesos por las vías terrestre, marítima y aérea.

Uno de los temas fundamentales en la visita de Harris a México será el de la seguridad y crimen organizado que opera en México. También en la agenda está la crisis migratoria en Centroamérica. Éstos son sólo algunos de los frentes abiertos que tenemos con Estados Unidos.

Otro tema que nos tendría que tener muy preocupados es que, aseguran expertos que Estados Unidos se está preparando para rebajar la calificación de seguridad aérea de México, una medida que impedirá a las aerolíneas mexicanas añadir nuevos vuelos al vecino del norte y limita su capacidad para llevar a cabo acuerdos comerciales.

El tema del narcotráfico ya tuvo un previo, cuando Juan González, enviado de Biden para Latinoamérica, se reunió con el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, para abordar una agenda que incluyó disminuir el tráfico de armas y de narcóticos, reducir la violencia que provoca el crimen organizado, atender las adicciones como un problema de salud pública y atacar las finanzas de lasorganizaciones criminales que operan en los dos países.

Lo cierto es que el Gobierno federal pretende erradicar los temas de inseguridad y migración a través de su programa Sembrando Vida. Por ello, adelantó que pedirá a Harris visitar los estados fronterizos al sur de México. Refirió que es muy importante que la administración de Joe Biden invierta en países centroamericanos para contrarrestar los efectos negativos de la migración y la violencia.

 

Pero para Estados Unidos, el programa Sembrando Vida no soluciona el problema de los cárteles de la droga, ni la violencia generada por el crimen organizado.

Lo cierto es que el Gobierno federal pretende erradicar los temas de inseguridad y migración a través de su programa Sembrando Vida. Por ello, adelantó que pedirá a Harris visitar los estados fronterizos al sur de México. Refirió que es muy importante que la administración de Joe Biden invierta en países centroamericanos para contrarrestar los efectos negativos de la migración y la violencia.

 

Pero para Estados Unidos, el programa Sembrando Vida no soluciona el problema de los cárteles de la droga, ni la violencia generada por el crimen organizado.

En tanto, agentes y exagentes de la DEA advierten que con la actual administración federal mexicana se han suspendido las mesas de seguridad bilateral, una estrategia que se implementó por lo menos dese hace 10 años.

En este contexto se enmarca la visita de la segunda persona más importante del país vecino, Kamala Harris. Su recorrido también será por Guatemala, un día después de estar en nuestro país.

No nos podemos equivocar, la relación con Estados Unidos es fundamental para México. (Bibiana Belsasso, La Razón, México, p. 12)

Antilogía // Presiones

Las dos grandes diferencias entre republicanos y demócratas en su trato hacia México se llaman agenda y trato político-diplomático.

 

La agenda “mexicana” republicana y demócrata está marcada por intereses domésticos y por sus respectivas bases sociales y políticas de apoyo. El Partido Republicano favorece los temas de migración, inversión, comercio, finanzas, petróleo y militarismo; mientras que el Demócrata claramente prioriza drogas, energías limpias, protección laboral, seguridad nacional, democracia y derechos humanos.

 

Ambos utilizan la presión para lograr sus objetivos. Pero hay de presiones a presiones. Los republicanos son más aguerridos en sus métodos y planteamientos. Cuando Donald Trump quiso que México asumiera una política migratoria más activa respecto a Centroamérica, lo amenazó con una guerra de aranceles. “Sólo así nos hacen caso”, afirman que dijo.

 

Hoy, con un presidente demócrata en la Casa Blanca, Joe Biden, la relación bilateral es menos tensa, pero más intensa: “¿Quieres vacunas? Yo quiero que me vigiles tu frontera sur”. “¿Quieres inversiones privadas? Yo quiero más capos de la droga capturados”. “¿Quieres más trabajadores mexicanos en EUA? Yo quiero que abras tu sector energético”. “¿Quieres más cooperación? Necesitas más colaboración.”

 

Las posibles restricciones de vuelos hacia Estados Unidos, la primera demanda laboral en el marco del T-MEC y hasta la reapertura del caso Camarena son todas medidas que apuntan a lo mismo: presionar al Gobierno mexicano para que se adapte a las nuevas prioridades de Washington. (Ricardo Monreal, Milenio Diario, Política, p. 14)

110 años del genocidio a la comunidad china

El pasado 17 de mayo, el Gobierno de México realizó la Petición de perdón por los agravios a la comunidad china radicada en México, a 110 años del genocidio de chinos en Torreón, Coahuila. Se trata de un acto sin precedentes en la vida nacional, que reconoce y reivindica la importancia de la comunidad china en nuestro país y el papel que ha desempeñado en el desarrollo económico y cultural en nuestra sociedad.

La presencia de la comunidad china en México se estima que comenzó con el siglo XIX, cobrando auge desde el año 1900, a partir de las leyes de restricción que impuso Estados Unidos a los chinos en 1882, aunque las relaciones comerciales con China y nuestro país datan de muchos años atrás, de la que es fiel testigo la Nao de China en el siglo XVI.

La mayor parte de los inmigrantes chinos se incorporaron a las labores en la industria minera, en las grandes haciendas y en la construcción de las vías férreas; asumiendo además oficios asociados a la cocina, la panadería, zapatería y lavandería. Al tiempo que incipientes empresarios chinos invirtieron en el desarrollo local y regional del país.

Las campañas de estigmatización de la comunidad china, en México y otros lugares del orbe, los señalaban como una “raza inferior”, que “contaminaban la salud pública”, que eran sucios (“chino cochino”), “sumisos y mezquinos en aspiraciones” o “que suplantaban a las mexicanas en algunas de sus labores naturales” como lo señala Julián Herbert en su libro La casa del dolor ajeno. Todos estos dichos lograron sembrar en nuestra sociedad un odio irracional hacia las personas de origen asiático, basado en prejuicios xenófobos.

De lo que no quedaron exentos las corrientes liberales dentro de la Revolución Mexicana, donde, por ejemplo, el Plan del Partido Liberal Mexicano estableció: “La prohibición de la inmigración china es, ante todo, una medida de protección a los trabajadores de otras nacionalidades, principalmente a los mexicanos. El chino, dispuesto por lo general a trabajar con el más bajo salario, sumiso, mezquino en aspiraciones, es un gran obstáculo para la prosperidad de otros trabajadores”.

Este discurso de odio racial volvió a la comunidad asiática vulnerable a las vejaciones y saqueos por partes de todos los grupos armados del periodo revolucionario, los cuales, al pasar por lugares habitados por los jornaleros o comerciantes chinos, no dudaban en abusar de éstos, aprovechando que no se defendían de estas acciones, pues a la menor resistencia eran asesinados.

La intolerancia y racismo se exacerbaron durante la lucha armada, en especial en regiones como La Laguna donde residía una prospera comunidad china, hasta desencadenar los lamentables hechos ocurridos en Torreón, Coahuila en 1911, donde los días 13, 14 y 15 de mayo causaron la muerte de al menos 303 personas de origen chino y de 5 japoneses.

Los detalles de cómo inició este suceso ominoso en nuestra historia, nunca fueron del todo esclarecidos, más ha quedado plenamente esclarecido que una vez que inició la toma de Torreón, los ataques a quienes se identificó como chinos no cesaron durante tres días, incluyendo acciones tan atroces como el ataque al Banco Wah Yick, del que ninguno de sus ocupantes salió vivo, lo que marcó en nuestro país, una huella indeleble de vejaciones y asesinatos a la comunidad asiática, con la tolerancia gubernamental.

Tras el genocidio en Torreón. en los años posteriores se instauraron en algunos estados como Sonora, Sinaloa, Chihuahua, Durango y Zacatecas comités antichinos para evitar que pudieran integrarse a la economía y a la vida social. Los chinos fueron segregados y se impusieron restricciones en torno al trabajo, inversión económica y la vida personal. Se les prohibió, por ejemplo, que una persona de origen chino se pudiera casar con una persona mexicana, hechos que, si bien en su mayoría fueron ejecutados en el ámbito local o estatal, estuvieron cobijados por los gobiernos de Obregón y Obregón.

 

La xenofobia, el racismo y la discriminación laceran la riqueza que brinda la diversidad cultural del mundo. Afrontar la dolorosa verdad de los actos racistas del pasado contribuye a combatir el odio, la estigmatización y el prejuicio racista que, en su momento, precipitó este acto ominoso. (Alejandro Encinas, El Universal, Opinión, p. 12)

Se abre ventana de cooperación con EU

Durante ocho décadas Estados Unidos tuvo una gran ventaja en su desarrollo económico sobre otras naciones industrializadas: su población crecía más rápidamente que en otros países gracias a una tasa relativamente alta de nacimientos, combinada con flujos permanentes de inmigración joven trabajadora. En la última década la tasa de fertilidad ha caído y los flujos de inmigrantes se han detenido por una política restrictiva. Con la llegada de Biden al poder se abre una ventana de cooperación nunca antes vista. ¿Sabremos aprovecharla en Washington y en México?

Las cifras más recientes del Buró del Censo de los EU atestiguan esta situación. Los datos de abril registran un total de 331 millones 449 mil 281 residentes en EU, un aumento de sólo un 7.4 por ciento desde 2010 –el segundo más pequeño incremento a lo largo de una década– apenas por arriba del 7.3 por ciento de crecimiento durante la Gran Depresión de los 1930.

El Buró del Censo proyecta también que durante la década de los 2030, por primera vez en la historia de los EU su población mayor de 65 años será más grande que su población menor de 18 años.

Más aún, nuestro vecino cruzará el umbral de los 400 millones de habitantes en los 2050, cuando alrededor de la mitad de sus habitantes tendrá más de 45 años y una quinta parte tendrá mas de 85 años.

¡Todo un desafío para la prosperidad de los EU! ¿De dónde saldrán los generadores de producción e impuestos para atender las necesidades de una creciente población envejecida? ¿Quién fondeará las pensiones, los programas sociales y de salud? Los expertos en seguridad social constatan ya una escasez elevada de personal para el cuidado de enfermos y ancianos.

Según Farhad Anjou (New York Times, 20-5-21) hay demógrafos y economistas en EU que consideran que una población más pequeña puede significar menores presiones sobre los recursos y el medio ambiente. Otros que argumentan a favor de una apertura total a la inmigración. Sin embargo, dado el reto de la dinámica poblacional ya descrito, parece existir un creciente convencimiento de que la población debe aumentar y que ello solo será posible vía una mayor inmigración programada y regulada.

En un informe reciente, Ali Noorani, director del Foro Nacional de Inmigración, y Danilo Zak consideran que, si se aumentara la inmigración a los EU en un tercio cada año, se podría mantener una tasa estable de población joven trabajadora a población jubilada durante los próximos 4 años. El Buró del Censo ha proyectado una inmigración anual de un millón de trabajadores. Bajo la propuesta de Noorani la cifra se elevaría a 1.37 millones, una cifra equivalente al 0.4 por ciento anual, que ha sido la tasa histórica promedio desde la revolución de Independencia de 1783.

Hasta ahora la política migratoria a la Trump se ha colocado en el centro de atención de la relación México-Estados Unidos (junto con un T-MEC también defensivo). Este enfoque pecó de una visión muy limitada, centrada, por un lado, en el interés de Estados Unidos de frenar, controlar, regular movimientos de personas, indocumentados, asilados, niños y por el otro de revertir el déficit de la balanza comercial estadounidense.

 

Hoy debe buscarse una nueva definición del desafío entre ambos países, con una visión más amplia de cooperación para el desarrollo, con el fin de contribuir a mejorar la competitividad económica de la región y realizar cambios de enfoque en el T-MEC, en línea con los nuevos tiempos.

Como lo hemos señalado recientemente Francisco Suárez Dávila y el suscrito en artículos en El Universal y en El Financiero, respectivamente, un cambio fundamental ya está ocurriendo en 2021 y se intensificará en los próximos años. Derivado de los grandes programas Biden de rescate de la economía e impulso a la infraestructura, se da el hecho insólito de que la economía de Estados Unidos crecerá este año 6.5 por ciento, por arriba de su tendencia histórica, lo cual se mantendrá en años subsecuentes.

Esto detonará “cuellos de botella” de mano de obra, que significarán obstáculos a la producción, aumento de costos laborales y presiones inflacionarios. Ya se aprecia en empleos “estratégicos” y en otros muy diversos: choferes, empacadores, obreros de la construcción, trabajadores de la salud.

Este proceso debería impulsar un esfuerzo de cooperación entre los EU y México para realizar estudios sectoriales y regionales y examinar el impacto de este fenómeno sobre las cadenas productivas. Un caso evidente es el paso del auto de gasolina al eléctrico. Significa transformar el T-MEC de un acuerdo tradicional de libre comercio e inversión, de corte proteccionista, en un acuerdo para impulsar la competitividad regional de Norteamérica, con movimientos de personas programados y organizados y acuerdos de cooperación, científicos y tecnológicos, de reconversión industrial, de capacitación obrera, de financiamiento, de infraestructura y prácticas laborales. (Mauricio De María y Campos, El Financiero, Opinión, p.27)