Opinión Migración 250620

En voz alta // Otra mala idea

El gobierno del presidente López Obrador ha sido sorpresivamente dócil frente a Trump y frente a la estrategia de su administración para utilizar a México y a los mexicanos en Estados Unidos como saco de boxeo. Inexplicablemente la 4T se ha mostrado sumisa frente a una Casa Blanca que ha abusado de una relación históricamente asimétrica.

Esto es particularmente claro en las concesiones que ha ofrecido AMLO en materia migratoria: el programa Permanece en México con el que miles de solicitantes de asilo han sido retornados al país para esperar aquí la resolución de sus casos.

Los migrantes, en su mayoría centroamericanos, permanecen sin acceso a la atención humanitaria básica prometida por nuestro gobierno. O la autorización para que ICE, la agencia de inmigración y aduanas, incremente el número de vuelos al interior del país con mexicanos repatriados, muchos de ellos contagiados con el nuevo coronavirus. Lejos de quejarse, la cancillería presumió el tema con boletín de prensa y toda la cosa.

En ese contexto se da el anuncio de una reunión presidencial entre AMLO y Trump a solo meses de la elección general con la que Trump busca reelegirse. El encuentro es un error colosal, pero si a eso le sumamos la negativa de reunirse con el candidato demócrata a la presidencia Joe Biden, la decisión es potencialmente una píldora envenenada para la relación bilateral. (Enrique Acevedo, Milenio Diario, Al Frente, p. 3)

 

El asalto a la razón // La encrucijada de López Obrador

La relación con Estados Unidos está plagada de paradojas, la principal que a México le ha ido peor con las administraciones demócratas que con las republicanas.

Los mexicanos le hemos servido a Donald Trump de punchin bag y, no obstante, viene elogiando a nuestro Presidente como ninguno de sus predecesores a los que antecedieron a Andrés Manuel López Obrador, pero con frecuencia repite la mentira de que 27 mil efectivos del Ejército mexicano impiden que los migrantes se internen en su país. Lo cierto, sin embargo, es que si bien una mayoría militar integra la Guardia Nacional, es ésta la que, en lugar de ocuparse en la seguridad de la población, sirve de muro antipobres centroamericanos en el sur sureste.

AMLO ha tenido cuidado extremo en evitar confrontarse con Trump, al tiempo que expresa su admiración por el demócrata Franklin Delano Roosevelt, quien no ha de ser de las simpatías del bravucón del pelo anaranjado. (Carlos Marín, Milenio Diario, Política, p. 4)

 

Sin ataduras // La marcha de la cordura

A Trump no le cae bien el primer ministro Justin Trudeau pero lo tolera, escribió Bolton. En privado, Trump le hacía bromas pesadas, puyas que a su vez el canadiense reviraba, sin pasarse, pues sabe que trataba con el presidente de EU.

En público, Trump elogió al presidente López Obrador como un gran tipo, después de que amenazó a México de aplicar aranceles si no frenaba la migración indocumentada, y celebrar el muro fronterizo y cancelar la ayuda a Centroamérica. Buena parte de la comunidad mexicana se sentiría abandonada por nuestro gobierno ante los ataques racistas de funcionarios estadounidenses, si no hay respuesta de nuestro gobierno.

Son 36 millones de estadunidenses de origen mexicano, de los cuales 20 millones son posibles votantes (11 son nacidos en México y cinco indocumentados). En círculos demócratas cercanos a Joe Biden, creen que algunos en el gabinete de López Obrador están apostando a favor de que Trump se reelija y supuestamente tratan de ayudarlo para sacar provecho personal en caso de reelegirse.

Una de las promesas de campaña que Trump no ha cumplido es que México pague el muro. ¿Qué va a pasar si la prensa le pregunta a Trump, sentado al lado del presidente mexicano en la Sala Oval, si México pagará por el muro?

Sea cual sea la respuesta, nadie se acordará que el viaje fue para celebrar la entrada en vigor del TMEUC y para agradecer el envío de ventiladores. (Agustín Gutiérrez Canet, Milenio Diario, Política, p. 9)

 

Uno hasta el fondo // Vientos del Sahara. Memorias del coronavirus // LX

Una nota de Pedro Domínguez en su periódico MILENIO informó que el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que es probable que visite Washington, Estados Unidos, para reunirse con su homólogo Donald Trump y afirmó que el encuentro podría llevarse en los primeros días de la entrada en vigor del T-MEC. (…)

También se busca la participación del primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, por lo que se espera la invitación del gobierno de Estados Unidos y el apoyo de Canadá. “Nosotros queremos que participe también el primer ministro de Canadá, Trudeau, y que la reunión se lleve a cabo con motivo del inicio del tratado, es decir, la entrada ya en funcionamiento del tratado de libre comercio de Canadá, Estados Unidos y nuestro país”, indicó.

Gil se dio un manazo en la frente. Además de soportar la construcción del muro, frenar el paso de los migrantes y tolerar las amenazas de aranceles a nuestros productos, el Presidente le ayudará a Trump en su campaña rumbo a la reelección. De verdad y en serio: no somos nada. Todo es muy raro, caracho. Como diría Charles Chaplin: “El tiempo es el mejor autor: siempre encuentra un final perfecto”. (Gil Gamés, Milenio Diario, Al Cierre, p. 31)

 

Tres en raya // Dos en campaña

Pareciera que ahora quiere jalar a López Obrador para, después de hablar con él, seguir obteniendo ventajas, imponiendo acciones y criticando a nuestro país. “Cobrarse” los favores que le ha concedido a AMLO (absorber la reducción en la producción petrolera, poner un alto a la imposición de aranceles, etc.).

Desde hace un rato México le sirve de muro a EU, al no permitir que los migrantes de Centro y Sudamérica ingresen a su territorio. Para Trump, tener en su país, en la casa oficial del Presidente de EU, a López Obrador sólo puede leerse como crónica de un vapuleo para obtener mayores votos de los simpatizantes republicanos.

Ya sea que el trato parezca amable o sea desaseado, sabemos el resultado. Días después —si no es que minutos— hablará pestes de su “mejor examigo” y exigirá mayor número de canonjías de parte del gobierno mexicano.

Sin embargo, en el fondo los dos están operando en el mismo sentido y la reunión se dará si les beneficia electoralmente. Salen, invitan, aceptan o rechazan acercamientos sólo en función de su búsqueda del voto. Trump, de forma directa, para la reelección a finales de este año, y López Obrador de manera tal que se traduzca en fortaleza para los candidatos de Morena en 2021. (Verónica Malo Guzmán, El Heraldo de México, CDMX, p. 11)

 

Uso de razón // Y ahora, la humillación

La convocatoria de Trump a López Obrador la formuló en su visita al estado de Arizona, el martes, donde subió una fotografía suya en la que camina solo y con tranco firme junto al muro de acero que mandó poner entre Estados Unidos y México.

Es una imagen de gran simbolismo. El presidente de EU hace una ronda por el muro como el macho guardián de su país ante el peligro mexicano. Un superhéroe contra los violadores y delincuentes que les van a quitar empleos a los estadunidenses.

La fotografía está tomada justo cuando Trump avanza en la parte del muro que está recién pintada de negro.

Con esa fotografía ilustra el diario El País, de ayer, la nota que arranca así: “Donald Trump calienta su campaña electoral con una indisimulada vuelta a las esencias de su éxito: inmigrantes fuera, americanos primero y un muro con México que frena al crimen”.

Pero necesita voto latino, y quién mejor para sacarle las castañas del fuego que el Presidente de nuestro país.

Negocio electoral redondo para Donald Trump, y una vergüenza para México. El Presidente se va a humillar a Washington, como no había ocurrido nunca en la historia. (Pablo Hiriart, El Financiero, p. 30)

 

Estrictamente personal // A tus órdenes Donald

Trump no había querido ver a López Obrador, ni le interesaba. AMLO sí había buscado verlo, y se lo planteó al asesor y yerno, Jared Kushner, cuando platicaron en la Ciudad de México el año pasado.

Kushner respondió que no había condiciones para realizar un encuentro bilateral. No es que López Obrador sea desechable para Trump, pero tampoco tiene que cultivarlo. Las cosas que quiere, el mexicano las hace, y sin causarle problemas le ayuda a resolver problemas domésticos, como es la migración.

De acuerdo con el Pew Research Center, una de cada 10 personas elegibles para votar este año son inmigrantes, y el 61% de esos 23 millones de ciudadanos naturalizados, vive en cinco estados: California (5.5 millones, de los cuales 37% son hispanos), Nueva York (2.5 millones con 25% hispanos), Florida (2.5 con 64% hispanos), Texas (1.8, 52% de ellos hispanos), y Nueva Jersey (1.2, donde 32% son hispanos). Por el otro lado están sus clientelas duras, racistas y antiinmigrantes, a quienes puede presumir que López Obrador baila al ritmo que le m arque, apoyando el discurso con la construcción del muro, con los insultos, racismo y desprecio cotidiano que muestra por los mexicanos. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, p. 32)

 

La divisa del poder // Qué difícil decisión para Marcelo Ebrard.

El canciller mexicano sabe que llevar a la Casa Blanca a López Obrador tendrá un alto costo político.

Independientemente de las felicitaciones de Trump al Presidente mexicano, López Obrador acudiría en plena campaña política cuando las encuestas no favorecen al empresario norteamericano.

El mismo escenario de hace cuatro años cuando Luis Videgaray trajo a Trump a Los Pinos a una reunión con Peña Nieto, hecho que el tabasqueño condenó como era su costumbre.

Y si bien el pretexto sería la puesta en marcha del T-MEC, ¿quién le garantiza al López Obrador que Trump no aprovechará el viaje para agregar temas a su agenda política personal?

¿Cómo confrontar la crítica de que el mandatario mexicano va a la Casa Blanca por su estrellita en la frente por haber detenido, al costo que sea, la migración centroamericana a Estados Unidos? (Adrián Trejo, 24 Horas, México, p. 5)

 

Los numeritos // Trump se la cobra a López Obrador

Puede el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador mandar al diablo a las instituciones autónomas, marginar a los empresarios y espantar capitales privados. Pero si la Casa Blanca, bajo las órdenes de este presidente republicano, dice que hay que frenar el flujo migratorio de centroamericanos en la frontera sur, la 4T hasta a la Guardia Nacional pone en la frontera norte para que no pase nadie.

Y no está por demás recordar que durante el primer desencuentro que tuvo México con la Organización de Países Exportadores de Petróleo y otros productores no aliados (OPEP+), fue justamente Donald Trump el que gentilmente puso los barriles necesarios para que este país cumpliera con el requisito de recorte en la extracción de hidrocarburos.

Ante la base de electores del republicano, México ha quedado como un país que ha cumplido con las expectativas de La Casa Blanca. Trump prometió terminar con el peor acuerdo comercial jamás firmado en la historia de los Estados Unidos y entonces presionó para imponer sus condiciones en el que hoy conocemos como T-MEC. Un triunfo.

Trump prometió frenar la inmigración ilegal, justo cuando el Gobierno de López Obrador había iniciado su administración con la promesa de fronteras abiertas para los centroamericanos. Para qué apurarse con la construcción del muro si México está pagando por cuidar la frontera común. Y de paso mantiene en su territorio a los solicitantes de asilo.

Entonces, una visita de Andrés Manuel López Obrador en estos momentos de campaña presidencial en Estados Unidos serviría para que Donald Trump lo presentara como el presidente vecino que es muy colaborativo en los temas de su agenda presidencial. (Enrique Campos, 24 Horas, Negocios, p. 12)

 

Razones // Trump y AMLO, por fin juntos

Te pareces tanto a mí, que no puedes engañarme, cantaba Juan Gabriel y, a la distancia, parecen repetir los presidentes López Obrador y Trump. La próxima visita del presidente López Obrador a Washington estaba planteada desde hace semanas, pero nunca se terminaba de confirmar. Fue Trump quien lo hizo luego de un mitin en Arizona, donde no sólo anunció que López Obrador iría pronto a la Casa Blanca, destacó también la participación de los soldados mexicanos en la frontera para evitar la migración, que, según dijo, cayó entre el 83 y el 93 por ciento. Concluyó que López Obrador era “un gran tipo”.

Trump se siente muy cómodo con López Obrador y éste con Trump. No siempre fue así. En abril del 2018, Trump, ya presidente, tuiteó una madrugada amenazando a México con romper el TLC (dijo que le iba a quitar a México “su vaca gorda”) si nuestro país no frenaba la migración de centroamericanos que buscaban llegar a la Unión Americana. Ese abril de 2018, en Ciudad Juárez, López Obrador iniciaba su campaña diciendo que nadie iba a tomar “a México de piñata” y aseguraba que el TLC no daba beneficios al país. “Suelen poner como ejemplo de supuestos logros, beneficios del TLC que, sin ser del todo inexistentes, han tenido un costo altísimo y, en términos generales, con muy pocos resultados para el país”, dijo el entonces candidato de Morena. (Jorge Fernández, Excélsior, Nacional, p. 12)

 

Rompe-cabeza // Trump y sus demonios

Otro de los golpes certeros que recibió el presidente estadunidense durante los últimos días fue el bloqueo de la Corte Suprema para eliminar el programa DACA, que protege a, por lo menos, 700 mil estudiantes indocumentados de la deportación. Trump lleva cuatro años obsesionado con destruir el legado de Obama y el DACA se resiste a morir.

Evidentemente, y como el fabuloso mercadólogo que es Trump, ya fue a desfilar a Yuma, Arizona, para “autografiar” sus 200 millas de muro y suspendió la emisión de visas de trabajo y green cards para proteger el empleo para sus nacionales. Eventos que llegan directo al corazón de su base votante y que estarán listos para defender América para los americanos en las urnas. Sus votantes le son fieles y lo sabe, no dudará en exacerbar sus miedos y deseos de supremacismo.

Comienza a ser hora de que Joe Biden deje la pasividad y apueste por eventos que le den notoriedad. (Kimberly Armengol, Excélsior, Global, p. 25)

 

Alta empresa // Refugiados

Según datos de la Comisión Mexicana de Apoyo a Refugiados (Comar), la cantidad de personas en busca de cobijo que llegan a México se ha disparado en la última década, pues de mil 296 que solicitaron ser consideradas en 2013 como refugiados, 2019 cerró con más de 70 mil 600 aplicaciones, y tan sólo en el primer tercio de 2020 se registró un incremento de 34 por ciento respecto al mismo periodo del año pasado. En coordinación con el gobierno federal, ACNUR ha asistido a más de seis mil 700 personas refugiadas en el proceso de integrarse a ciudades del centro y norte del país. De ellas, 50 por ciento está en edad laboral y contribuye a la economía formal con 40. 6 millones de pesos al año en pago de impuestos. En 2020 sus contribuciones podrían ser de alrededor de 175 millones de pesos.

La aventura está repleta de sinsabores. El refugiado no sólo experimenta la ya de por sí traumática experiencia de dejarlo todo para encontrar mejores condiciones de vida, sino que su trayecto está caracterizado por la violencia, el prejuicio y la explotación de sociedades incapaces de aceptar la otredad del migrante. (Mauricio González, El Sol de México, Finanzas, p. 16)

 

Molti diverso // Día mundial del refugiado

Me impacta cómo los jóvenes de hoy en día arman tanto alboroto por quedarse en casa. Qué hubiera dado yo, en tiempos de guerra, por quedarme en mi casa o por lo menos en mi país”. Soledad tiene 93 años, se vino refugiada de la Guerra Civil Española a México aún recuerda con nostalgia el país que le dio la vida, que cobija su infancia, pero también el otro continente que le dio una “oportunidad de vida”.

El 20 de junio fue el Día Mundial de los Refugiados, de los que cambian de país, hábitos y cultura. De los que emigran en busca de nuevas oportunidades, algunos esperan un “borrón y cuenta nueva”, y hay otros que viven anhelando regresar a su país. Esta semana toco el tema de los refugiados porque son el símbolo perfecto de una pérdida, de un duelo, de renunciar a algunas cosas y de reinventarse en otras, porque como bien lo dicen “renovarse o morir”.

Soledad aún recuerda el México en el que desembarcó. “Era bajito y precioso. No había edificios tan grandes, mucha gente en las calles, los colores y sabores me hacían imaginar como si estuviera viviendo en un cuento”. El maíz es algo que le llamaba mucho la atención, la forma en que cocinaban y, por supuesto, las casas tan grandes y tan señoriales que tenía nuestra ciudad. (María del Mar Barrientos, El Heraldo de México, Panorama, p. 16)

 

La Unión Europea humilla a Trump

¿Cómo podemos conseguir que Donald Trump siga hablando de inmigración?, le preguntó en 2016 Sam Number a Roger Stone, ambos asesores de la campaña republicana de ese año. Vamos a hacer que converse de que va a construir un muro, decidieron.

The New York Times reveló ayer que la Unión Europea ha preparado un borrador migratorio en el que lista a los que pueden visitar el bloque a partir del pròximo primero de julio, en dependencia de cómo los países de origen están lidiando con los casos del nuevo coronavirus. Los estadunidenses, hasta ahora, están excluidos.

“Esa perspectiva (…) es un duro golpe para el prestigio estadunidense en el mundo y un repudio al manejo del virus por parte del presidente Trump en Estados Unidos”, añade el Times. Entre los viajeros aceptables por la Unión Europea están los de Cuba, el país contra el cual Washington inició en la década de los 60 su saga de muros económicos, financieros y militares, que han escalado con una sanción adicional cada semana desde que el magnate se instaló en la Casa Blanca. En otras palabras, Estados Unidos se cierra y lo cierran, y Cuba se abre a la colaboración internacional y tiene vía libre en el mundo ante el desafío del coronavirus. (Rosa Miriam Elizalde, La Jornada, Opinión)