Opinión Migración 250622

Más que abrazos y balazos

El presidente de México ha propuesto una estrategia original de combate al crimen organizado: “Abrazos, no balazos”. En contraste con sus antecesores que enfatizaron el uso de la fuerza, su enfoque privilegia evitar la pérdida de vidas, incluyendo las de los criminales. También busca mejorar el bienestar de la población marginada para evitar que alimente las organizaciones criminales.

Esta falsa dicotomía entre el uso de la fuerza y medidas que fomentan el desarrollo económico y social simplifica la complejidad del problema. En el debate se ignoran elementos centrales de diagnóstico para diseñar medidas efectivas de control y erradicación de la criminalidad y la violencia organizada, entre ellos:

1) La elevada criminalidad existe por la ausencia parcial o total de protección gubernamental al individuo y a los derechos de propiedad, lo que deriva en impunidad. Grupos delictivos aprovechan este vacío para ofrecer protección contra ellos mismos u otros grupos criminales, y para operar actividades ilícitas.

2) Buena parte de las actividades delictivas se relaciona con la venta de bienes o servicios de gran demanda sobre los cuales el Estado ejerce una prohibición. Este exceso de demanda eleva los precios creando márgenes de rentabilidad muy altos.

3) La criminalidad no se explica por la pobreza. México es mucho más violento que otros países más pobres y los estados más ricos del país presentan índices de criminalidad superiores.

AMLO tiene razón al decir que los criminales también son seres humanos. De hecho, son personas racionales que aprovechan oportunidades para mejorar su estatus material y social. Y es factible que tengan alta capacidad empresarial y tolerancia al riesgo superior al promedio. Por esto el crimen organizado responde a incentivos económicos.

Como cualquier empresa, la organización criminal busca maximizar utilidades. Sus ingresos provienen de la venta de drogas, extorsión, tráfico de personas, prostitución, etc. La legalización de drogas podría reducir los precios de venta y los márgenes de utilidades. Lo mismo ocurriría si se aumentaran las visas temporales para trabajadores indocumentados en EU. Legalizar la prostitución reduciría ingresos y daría protección a los trabajadores en estos servicios.

Los costos incluyen la materia prima, infraestructura, personal, armas, municiones, aviones, camionetas, sobornos a políticos, fuerzas del orden y costos de lavado del dinero. Aquí, la política más efectiva es echar arena en el engranaje de la cadena de pagos para la operación de la organización, como prohibir transacciones en efectivo en la compra de propiedades, vehículos, etc. Mejorar la inteligencia para hacer más difícil el transporte y entrega de cargamentos o personas, y obstaculizar el uso de paraísos fiscales poco transparentes.

El uso de la fuerza debe ser cuidadoso y selectivo pero contundente, para así elevar la probabilidad de captura de altos mandos y de sus ejércitos, lo que disminuiría la utilidad. Bloquear la venta de armas de EU tendría solo efectos limitados dado el mercado global.

Quien se une voluntariamente al crimen organizado responde más a su ambición que a su desesperación, y está dispuesto a asumir los riesgos y sus consecuencias. Para él, o ella, la decisión depende de su ingreso actual y la expectativa de ingreso futuro, menos el costo de oportunidad de no dedicarse a una actividad lícita. Todo esto influido por la probabilidad de morir en el trabajo, o de ser encarcelado por largos periodos.

El Estado puede aumentar la probabilidad de captura mejorando la defensa de los derechos de propiedad, reduciendo la impunidad y vía la severidad del castigo, pero es poco probable que pueda influir mucho en el costo de oportunidad. Y aquí el enfoque de “abrazos” muestra sus debilidades. Para aquellos individuos con alta propensión al riesgo y fuertes aspiraciones materiales, un ingreso lícito promedio, o inclusive mayor, no cambiará la decisión de unirse al crimen organizado.

El autor es profesor en la Escuela de Asuntos Públicos e Internacionales de la Universidad de Columbia. (Jorge O. Mariscal, Reforma, Opinión, p.9)

Frentes Políticos

Punto a favor. El canciller Marcelo Ebrard dio la bienvenida a la aprobación de cambios legales en Estados Unidos para el control de armas. En un mensaje en video dijo que “se trata de una muy buena noticia”, porque establece como delito federal el tráfico ilícito de armas hacia otro país. “Esto significa que a partir de la entrada en vigor de esta ley, se va a poder fincar este delito a aquellas personas o empresas que participen de cualquier forma en el tráfico ilícito de armas hacia México”, explicó. “Esto nos va a ayudar muchísimo para reducir el tráfico ilícito de armas hacia nuestro país, que hoy en día es enorme”. A menor disponibilidad de armas, “vamos a tener también menor violencia”, aseguró. La tenacidad que le ha puesto al tema el gobierno mexicano rinde frutos.

El resucitado. El expresidente Vicente Fox brindó una entrevista en la que descalifica los programas del gobierno federal, como Sembrando Vida, que el mismo gobierno de Joe Biden ha reconocido y apoyado. El exmandatario se lanza también contra la estrategia de seguridad implementada por el actual gobierno, interpretando que todo se reduce a la frase “abrazos, no balazos” que el presidente López Obrador ha expresado, como si en verdad ésa fuera la línea estratégica de las instituciones contra el crimen organizado. Ante  el panorama, para él, desolador que se vive con la 4T, dejó entrever que podría seguir atacando al gobierno por esa línea. ¿Oportunista? (Excélsior, Nacional, p.11)

Cartón 

cartón 1

(Gregorio Excélsior, Nacional, p.10)