A unos días de haber recibido a miles de visitantes nacionales e internacionales con motivo de la Copa Mundial de la FIFA 2026, el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) que lleva el almirante Juan José Padilla se ha convertido en una de las principales cartas de presentación del país ante el mundo.
El AICM muestra avances significativos en infraestructura, tecnología y experiencia del usuario que permiten atender de mejor manera el incremento en el flujo de pasajeros derivado del torneo mundialista.
Entre las mejoras más visibles destacan la instalación de filtros migratorios automatizados (E-Gates) con tiempos de acceso de hasta 20 segundos, nuevos sistemas de validación documental tanto de boletos en QR como de identificación oficial, equipos de inspección de equipaje de rayos X de última generación y la renovación de bandas de reclamo de equipaje, lo que ha permitido agilizar procesos y reducir tiempos de espera para pasajeros nacionales e internacionales.
Asimismo, se puso en operación un nuevo Sistema Integral de Gestión Aeroportuaria que automatiza diversas funciones operativas y fortalece la coordinación entre aerolíneas, autoridades y operadores aeroportuarios.
La modernización forma parte de un programa impulsado por la Secretaría de Marina que concluyó una primera etapa antes del arranque del Mundial y que ha permitido mantener la operación diaria del aeropuerto mientras se ejecutaban los trabajos de remodelación.
En las últimas semanas, las terminales del aeropuerto han recibido visitantes procedentes principalmente de Estados Unidos, Canadá, Francia, España, Japón, Argentina, Chile, y otros países de Europa, y Asia que eligieron a la Ciudad de México como puerta de entrada para disfrutar los partidos.
La Copa del Mundo ha puesto a prueba la capacidad operativa del aeropuerto capitalino, pero también ha permitido mostrar que la modernización de la infraestructura aeroportuaria mexicana puede traducirse en una mejor experiencia para turistas, viajeros de negocios y usuarios nacionales.
SUSURROS
Es necesario tomar partido. No es posible escribir desde la indiferencia. El lenguaje forma parte de la lucha política. Es un arma que puede llegar a producir daños irreversibles en el cerebro. Su fuerza radica en la capacidad de convencimiento. Quien redacta es consciente de su función, busca complicidad, convencer al lector de su relato. Ninguna publicación, periódico, revista semanal o mensual carece de una sección de opinión con firmas habituales.
Quienes escriben en dichas secciones forman parte de la sociedad y sus dinámicas. Participan de sus miedos y esperanzas. Tienen una ideología que se proyecta en sus escritos. Así, descubrimos dudas y certezas. Pero hay quienes escriben desde la equidistancia. Empleando una expresión común, nunca se mojan. Sea una huelga, una manifestación, se trate de violencia de género, una invasión militar, sólo describen hechos. Construyen desde la atalaya del experto. Ahí radica su ideología conservadora, camuflada bajo el manto de la objetividad.
¿Se puede escribir sobre la tortura, el hambre o la esclavitud sexual ocultando sus causas? Cuando se invisibiliza o menosprecia la realidad social en la cual se producen, se está justificando la desigualdad, la injusticia, la explotación y el orden social donde anidan. Mejor pasar de puntillas. Enunciarlos desde la neutralidad. Hoy se lee aceleradamente. No se digiere el contenido. Se cuenta que Woody Allen, en tono jocoso, hizo referencia a un diálogo entre dos amigos.
El primero señala: “he seguido un curso de lectura rápida. Leí Los hermanos Karamazov en un día. Y su interlocutor pregunta: ¿de qué trata? La respuesta: sucede en Rusia. Vivir obliga a tomar decisiones. El capitalismo digital afecta los modos de vida. Inteligencia artificial, inmigración, guerras, conflictos étnicos, deportes, envejecimiento de la población, políticas públicas, privatizaciones, calentamiento global, enfermedades mentales, desigualdades sociales explotación infantil, etcétera. Tiempo atrás, en un periódico de prestigio, leí una columna que me dejó sin palabras. El autor expresó una preocupación.
No sabía sobre qué escribir. Su mente estaba en blanco. No atinaba, pero debía cumplir. Cuando se llega a ese extremo, uno puede preguntar ¿Para qué se escribe? Es obligado recordar aquí a los periodistas asesinados por publicar sus opiniones e investigaciones que incomodan al poder político. El Homo sapiens, sapiens, el que sabe que sabe, ha entrado en barrena. Su definición como especie no le identifica. Ha decidido no saber. Sólo así es posible entender el estado actual de un mundo donde sobresale la insensatez. Tal vez ha llegado el momento de cambiar la definición: Homo sapiens, sapiens, no sapiens.
Ya no quiere ser consciente de su lugar en el mundo. Apagar la conciencia. Desde la literatura y la poesía, las ciencias sociales o la física, los grandes maestros han dejado constancia de su tiempo. Han escrito columnas de opinión. No han pasado de puntillas. Han problematizado y descrito la sociedad de su tiempo, desde todos los ángulos. Hombres y mujeres no han faltado a la cita. No importa el color político. Lo han hecho. Mario Benedetti, Vargas Llosa, García Márquez, Pablo González Casanova, Julio Cortázar, Carlos Montemayor, Gioconda Belli, Elena Poniatowska, Silvia Ribeiro, Leila Guerriero, Nona Fernández o Laura Esquivel.
En sus artículos se desnudan vergüenzas de la condición humana. También se defienden doctrinas. Pero se hace desde la convicción, sin tapujos. Es necesario escribir sobre los más de cien conflictos armados que asolan el planeta. Acerca de la política expansionista de Israel y sus colonias ilegales en Gaza y Cisjordania. Del proyecto sionista. De los bombardeos estadunidenses sobre Irán. Del bloqueo a Cuba. Del Sahel, donde coexisten Senegal, Gambia, Mauritania, Mali, Burkina Faso, Níger, Chad, Camerún, Eritrea, Sudán, transformada en objetivo geopolítico y militar del imperialismo occidental.
De la inmigración. Según la Acnur, en 2025 “había en el mundo 123.2 millones de personas desplazadas por la fuerza a causa de persecuciones, conflictos, violaciones a los derechos humanos, acontecimientos de orden público y otras formas de violencia. Esto supone un incremento de más de siete millones de personas, es decir, 6 por ciento más en comparación con el cierre de 2023(…) O sea, una de cada 67 personas en el planeta Tierra”.
No es el momento de la frivolidad, del artículo anodino, de escudarse en la neutralidad. El planeta está en manos de irresponsables políticos. Prevalecen el negacionismo y la ignorancia. Parafraseando a Max Weber, al referirse al capitalismo y su sistema de explotación, caminamos hacia una “noche polar de helada oscuridad”. No hay tiempo para la equidistancia. La ética de la convicción debe prevalecer. Otra opción es ser cómplice necesario de genocidios y la destrucción del planeta. (Marcos Roitman Rosenmann, La Jornada, Opinión, p. 13)
Van hasta por las propinas; en las aduanas de los aeropuertos el saqueo es abusivo, arbitrario. ¿Cuánto gastó? La pregunta altanera. Les importa un comino si estás en los límites de la franquicia, que de hecho es ridícula. A ojo de buen cubero te hacen un estimado y te mandan a pagar mil, cinco mil o la cantidad que calcule el “doberman” capacitado para sacar lo más que se pueda.
No hay secretos: las finanzas públicas están quebradas, el déficit crece, la deuda salta al ritmo de uno y hasta dos billones cada año; en lo que va del obradorato ha crecido casi al doble, con los que decían que no iban a endeudar al país.
A unos metros de distancia, la extorsión a todo lo que da contra los conductores de las plataformas digitales; las líneas aéreas hacen lo propio contra los viajeros que deben pagar hasta por ir sentados en el avión.
En Estados Unidos, Canadá y Europa, con los que México tiene tratados comerciales, las aduanas son libres, a menos que tengas algo que declarar. ¿Hay vigilancia? Por supuesto, incluso revisiones aleatorias; simplemente, un sistema moderno, ágil.
¡Ah! Pero llaman héroes a los paisanos, los mismos que llegan con esas mochilas fayuqueras que llenaron con ofertas de “LA WALMART”, Ross, Below Five y otros establecimientos. Los “inspectores”, es un decir, se aprovechan de los incautos, que son la mayoría de paisanos, que no saben que en los 500 dólares no se incluyen artículos personales, muchos electrónicos, vinos y licores y muchos productos más.
Cuando uno espera la maleta o hace fila frente a las máquinas revisoras, se pone a pensar: ¿Estos tipos sabrán los calvarios que pasan los paisanos que abandonaron su rancho o su pueblo para enfrentar coyotes, agentes migratorios, discriminación, abuso y malos tratos? ¿Tendrán la mínima idea de lo que les cuesta ganar cada dólar que luego se traduce en los miles de millones de las remesas?
En el camino te encuentras con marinos recoge boletas, en los que se invirtieron millones de recursos para mandarlos al mar o a la protección de costas y litorales.
Según el sapo es la pedrada; si te ven con desconfianza te mandan a un semáforo truqueado que te remitirá a los “doberman”; te tocó rojo, ni hablar, a ver de a cómo es la contribución para los de la CNTE…
Y luego están las otras aduanas, la de los cruces fronterizos; igual, a ojo de buen cubero, calculan el contenido en coches, camionetas y camiones; ya hay cuota y hasta contraseña. “250 dólares, mi Güero, y ya nadie lo molesta”, dicen algunos agentes.
Ahí no termina la cosa, porque luego viene “la otra aduana”. La de los delincuentes que te extorsionan con el llamado derecho de piso; con ellos te pones o más adelante la pagas más cara. Si se trata de comerciantes, de la cuota se encargan policías y la Guardia Nacional.
Así o más las penurias de turistas, viajeros y vacacionistas en un sistema aduanero cuyo gobierno se la vive culpando al de Estados Unidos del tráfico de armas, como si los vecinos fueran los custodios de las fronteras de México.
AL MARGEN
Prácticamente están en el olvido dos temas de gran impacto: la desaparición de más de 100,000 barriles de petróleo diarios en el primer trimestre del año y 165,000 en abril, según lo que ha documentado la investigación del doctor Francisco Barnés de Castro, quien calcula en más de 170,000 millones de pesos el desfalco contra México por el huachicol fiscal solo en los últimos cinco años.
El otro, relacionado con las desapariciones forzadas en México, que ya están por encima de las 134,000. En septiembre próximo, el Secretario General llevará al pleno de las Naciones Unidas la solicitud del comité especializado en la materia para que se aplique, por primera vez en la historia, el artículo 34 de la convención por la omisión, acción o aquiescencia del Estado mexicano en los últimos 25 años, particularmente los últimos ocho años, en los que ha subido dramáticamente el número de desaparecidos. (Juan María Naveja, El Economista, El Foro, p.47)
La importante, abierta colaboración de la presidenta Claudia Sheinbaum en temas migratorios y lo que el presidente Donald Trump calificó como “su elegante voz” fueron argumentos importantes para atajar la imposición a México de medidas arancelarias.
Ese es el punto que hacen Maggie Haberman y Jonathan Swann en su reciente libro, Regime Change (Cambio de régimen), sobre el primer año del segundo periodo de gobierno del que presentan como caprichoso y hasta superficial mandatario estadounidense.
Entre sus muchas revelaciones, quizá una de las más sorprendentes sea que, entre quienes alegaron en su momento contra la imposición de aranceles comerciales a México, estuvo Stephen Miller, el influyente subjefe de asesores de la Casa Blanca y promotor ad náuseam de la política antiinmigrantes que hoy caracteriza al gobierno Trump.
“La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, colaboró con el equipo de Trump, haciendo prácticamente todo lo que se le pedía para frenar el flujo de migrantes y drogas a través de la frontera sur”, anotó el texto.
Miller, de acuerdo con el libro, alegó que Sheinbaum hacía ya, o había hecho, todo lo que se le pidió, en términos de migración, y que no valía la pena, pues, singularizar a México y Canadá.
Peor aún, según enfatizó la propia Sheinbaum a Trump en una llamada telefónica, imponer aranceles a los socios norteamericanos un mes antes que a los demás tendría efectos económicos negativos y significativos.
En otra sección del libro, al hablar del tema de drogas y narcotráfico, el secretario de Estado Marco Rubio destacó el apoyo que recibía de Sheinbaum y la “línea roja” delineada por la mandataria mexicana contra peticiones de permitir acciones militares estadounidenses en territorio mexicano.
“Este era un tema sumamente delicado en México y sacaba a la luz una dolorosa historia de subyugación y conquista estadounidense. La mera mención de esta idea avivaría un intenso nacionalismo mexicano y podría poner en peligro el liderazgo y la cooperación de Sheinbaum”, consignaron los autores.
A cambio, surgieron casi paralelamente las ideas de designar como terroristas a las organizaciones del narcotráfico y con ello la operación militar que culminó en enero con el secuestro/arresto del presidente venezolano Nicolás Maduro.
En cierta forma es algo que se conocía, ya hace rato, o más bien se especulaba sobre ello; el hecho real es que muchos, como sea pura ideología o sea puro por esa ideología, o simplemente por ignorancia, parecen creer que es tan simple o tan fácil escapar a las expresiones estadounidenses.
No lo es, ni lo uno ni lo otro. Las investigaciones sobre funcionarios mexicanos y sus vínculos con grupos delictivos, en especial narcotraficantes, no son algo nuevo, ni algo que haya nacido con el gobierno de Felipe Calderón y la guerra contra las drogas o durante el régimen de Andrés Manuel López Obrador. De hecho, podrían definirse desde por lo menos 1985, tras el asesinato del agente antinarcóticos estadounidense Enrique Camarena. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 33)
Lo dicho: la reunión que sostendrá este jueves la presidenta Claudia Sheinbaum con el rey Felipe VI marcará un nuevo capítulo en la relación entre México y España. Después de años de tensión diplomática por la exigencia del gobierno de Andrés Manuel López Obrador para que la Corona española ofreciera disculpas por los agravios de la Conquista, el encuentro representa un intento de normalizar el diálogo sin abandonar el tema de fondo. Sheinbaum adelantó que insistirá en la relevancia histórica de los pueblos originarios y sostuvo que se trata de “un asunto de dignidad”, más que de un diferendo diplomático.
Y mientras la presidenta preparaba el mensaje que llevará a Palacio Nacional, el expresidente Felipe Calderón difundía desde Madrid una fotografía saludando cordialmente al monarca español durante la ceremonia de los Premios Internacionales Rey de España de Periodismo. Dos visiones sobre la relación bilateral coincidieron el mismo día alrededor de la figura del rey.
En esa misma ceremonia hubo también una noticia relevante para el periodismo mexicano. Los reporteros de EL UNIVERSAL, Miriam Ramírez y Silber Meza, recibieron el Premio Internacional Rey de España por un trabajo sobre el éxodo migratorio, uno de los reconocimientos más importantes del periodismo iberoamericano. El galardón fue entregado por el propio Felipe VI, en una ceremonia donde el monarca reivindicó el papel del periodismo profesional frente a la desinformación y el avance de la inteligencia artificial. ¡Felicidades! (Mario Maldonado, El Universal, Nación A9)
¿Quién descubrió el Mundial?
¿Quién descubrió el Mundial? Antes de descubrir el Mundial, la pregunta es obvia: ¿quién descubrió el mundo? Cristóbal Colón, sólo una parte por el occidente de Palos de la Frontera en Andalucía, de donde salieron sus carabelas. Marco Polo al oriente de Venecia, la otra parte. Tampoco Hernán Cortés o el alumno de Aristóteles, Alejandro Magno. Ellos lo conquistaron. El que verdaderamente descubre el mundo es Fernando de Magallanes. Justo hoy, se estrena en los cines mexicanos la película “Magallanes”, del laureado filipino Lav Díaz, cuyo protagonista lo encarna el actor mexicano Gael García Bernal.
El 6 de septiembre de 1522 apareció en Sanlúcar de Barrameda, Andalucía, España, una nave desvencijada, “Victoria”, que fue arrastrada hasta el lugar donde salió, el 10 de agosto de 1519. Acabaló la circunnavegación del planeta. Salieron 256 tripulantes, dio la vuelta al mundo completa, sólo regresaron al mismo lugar de partida, 18 navegantes, ellos descubrieron el Mundial, después de aventuras azarosas donde el propio Magallanes perdió la vida. Casi logra lo que Cortés, pero en Filipinas. Ya había convertido a un grupo ético, los cebuanos al cristianismo, bautizó a su rey Humabon, (como Hernán Cortés a los tlaxcaltecas), intentó convencer igualmente al rey Lapu Lapu, en la isla de Mactán (como a Moctezuma), pero éste decidió pelear. Magallanes ordenó “no luchar a sus aliados los cebuanos, y limitarse a observar cómo los “leones españoles” cazaban a su presa” (Magallanes, Laurence Bergreen. Ariel. p. 302). Magallanes murió en esa batalla. Tenía incluso su propio Bernal Díaz del Castillo, el cronista Antonio Pigafetta, por el que conocemos muchos detalles de “el hombre y su gesta”, como tituló Stefan Zweig a su biografía, donde narra también el tesón de Magallanes, su desesperación, el motín, el descubrimiento del estrecho en Argentina, los incendios, y cómo quedó al cargo de travesía Juan Sebastián Elcano, que fue quien llegó a Sevilla.
¿Qué tienen que ver estos hombres con el mundial de futbol? Pues que hace 500 años a la humanidad le tocó derribar esas fronteras en carabelas, sí con guerras, sangre, imponer religión, “inculturar”, pero también abrir rutas a comercio y productos. A otros hombres les tocó defender sus creencias, identidades y formas de vida. Hoy vemos cómo se abren las fronteras para ver jugar a Leo Messi, Mbappé, Haaland o Cristiano Ronaldo, pero las vemos cerradas a la migración de las personas. Vemos cómo triunfa la exclusión de los peregrinos del planeta, en busca de mejores condiciones de vida. Cómo ganan los gobiernos los que quieren levantar muros nacionales que sí se abren para unas imágenes en estadios de futbol que se comercializan en millones de dólares.
El Mundial es el mundo abierto para un balón. Ese “camino” es de Magallanes y Juan Sebastián Elcano, que antes de completar su gira mundial, la última escala, antes de llegar a España, con su barco “Victoria”, la hizo en Cabo Verde. Sí. El de los empates con España y Uruguay. (Germán Martínez Cázares, El Universal, Opinión, A12)
Las elecciones de noviembre en EU podrían cambiar el rumbo del mundo. Si bien no tienen la magnitud de las intermedias de México (2027), en que se renovarán 17 gobiernos, 500 diputaciones federales y la mayoría de los congresos de las entidades federativas, incluidos más de 2000 cargos municipales, las alcaldías de la CDMX, pueden ser el fin de Míster Trump. En noviembre no estará en juego la presidencia todavía, pero sí la orientación de las políticas públicas y el equilibrio del sistema estadounidense.
Parecería que las elecciones mexicanas son más relevantes. En México, salvo algunos episodios de chiripa en que el hartazgo ciudadano le arrebate algunos cargos a Morena, no se vislumbra un cataclismo político. La oposición está sepultada, lo único es el ruido en la red.
En EU las elecciones legislativas sirven como termómetro presidencial durante los dos primeros años. Tradicionalmente el partido en el poder suele perder el Congreso. En noviembre se renovará la Cámara de Representantes (435 integrantes) y el Senado parcialmente. Se elegirán algunos gobernadores, legislaturas estatales y autoridades locales. La importancia es que el Congreso tiene facultades relevantes: creación y aprobación de leyes, asignación de recursos presupuestales, supervisión de la administración y ratificación de múltiples nombramientos del Ejecutivo. Un cambio en la composición del Congreso cambiaría el rumbo político. Un triunfo demócrata cancelaría proyectos trumpistas y modificaría la política internacional.
Las elecciones intermedias son algo más que una elección legislativa. Significan una consulta nacional sobre el desempeño de Míster Trump. Son un indicador adelantado de la elección presidencial siguiente. Se juega la muerte política de Trump o la subsistencia de MAGA. Las elecciones de noviembre afectan a la ciudadanía estadounidense, pero también a los mercados y gobiernos del mundo entero.
Para México las elecciones estadounidenses son muy relevantes debido al alto grado de integración económica y comercial, así como la interdependencia social de ambos países. Estados Unidos es el principal socio comercial de México y destino de cerca del 80 por ciento de sus exportaciones mexicanas. Cualquier cambio en la composición del Congreso estadounidense puede tener efectos directos sobre la economía mexicana. El resultado es una señal temprana y el anticipo del tono que le espera a México.
La mexicana siempre ha sido con quien nos iría mejor, si con melón o con sandía. En migración los demócratas apoyan políticas menos restrictivas. Los republicanos impulsan controles más estrictos y destinan mayores recursos para vigilancia de la frontera. En economía los demócratas favorecen una relación más predecible, aunque también han sido exigentes en temas laborales, ambientales y energéticos. Los republicanos, en términos generales, favorecen menores impuestos y menos regulación, lo que ciertos sectores empresariales mexicanos consideran positivo para la inversión y el crecimiento del comercio bilateral. Sin olvidar que también en el GOP existen corrientes más proteccionistas que han cuestionado acuerdos comerciales y presionan a México.
La pregunta relevante no es tanto si con melón o con sandía, sino qué grupo dentro de cada partido domina la agenda y cuáles son las prioridades de la relación bilateral. Importante labor para la diplomacia mexicana que tendrá que demostrar si el temor generalizado de su improvisación es real o si tendrán la dudosa fortaleza y tamaños necesarios para negociar con el vecino. Por cierto y hablando de soberanía, históricamente en el mundo, los cancilleres no visitan a los embajadores extranjeros. (Mario Melgar-Adalid, El Universal, Opinión, A13)