Opinión Migración 250820

¿Será?

El Tuit del Papa Francisco al cumplirse 10 años de la masacre de 72 migrantes en San Fernando, Tamaulipas, nos recordó que las familias de las víctimas aún hoy invocan justicia… Y lanzó una sentencia que una década después está vigente, no sólo en México, sino en el resto del mundo, y se refiere a las cuentas que la sociedad rendirá por “todos los migrantes caídos en los viajes de la esperanza”. Pero, en nuestro país, el tema de quienes transitan por México hacia EU quedó fuera de agenda. ¿Pasará mucho tiempo en volver a ser tema prioritario? ¿Será? (24 Horas, Página Dos, p. 2)

 

Desde afuera // Un país dividido

Más de 50 por ciento de los estadounidenses se manifiesta contra Donald Trump y su gobierno, como de hecho ha ocurrido desde la elección de 2016.

Trump obtuvo entonces62.98 millones de votos contra 65.85 millones de la demócrata Hillary Rodham Clinton, pero recibió 304 votos electorales contra 227 de Rodham-Clinton y fue declarado vencedor. Poco más de 40 por ciento favorece al mandatario y sus propuestas nacionalistas, reflejadas en propuestas contra el libre comercio internacional en general y la relación con China en particular; en posiciones de seguridad que se reflejan en actitudes anti-migrantes y contra manifestaciones antirracistas o por la violencia policial.

La posibilidad de que Trump pierda el voto popular, pero gane el Colegio Electoral está presente de nuevo, tanto por la que se percibe como intensidad de sus votantes como en lo que parece un menor compromiso de los demócratas para ir a las urnas en medio de una pandemia de coronavirus que lleva más de 170 mil muertos en el país.

Se espera además, que el COVID-19 esté en el centro de la campaña: 57 por ciento de los republicanos piensa que el número de muertos por la pandemia es “aceptable”, y 73 por ciento de ellos que la respuesta gubernamental es adecuada; pero 90 por ciento de los demócratas y 67 por ciento de los independientes lo considera inaceptable.

Por tanto, la opción del voto por correo, que favorecería a los demócratas, es cuestionada por Trump y sus aliados. Pero como la familia Conway puede atestiguar, el tema de fondo es la división política entre los estadounidenses, sin importar quién gane. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 23)

 

El derecho a votar y ser votado: un derecho inaplazable para los migrantes

En anhelo de superación, cargado de coraje, motivó a millones de mexicanos, hombres y mujeres valientes, a salir del país en la búsqueda de mejores oportunidades. Con los años, se han convertido en apoyo importante para sus familias y en motor que mantiene la marcha de la economía del país. El amor a su familia y a su patria les ha permitido superar retos y tener historias de éxito.

La presencia de la comunidad mexicana migrante ha trascendido por su aportación con millones de dólares en remesas y por la cantidad de mexicanas y mexicanos residentes en el extranjero, no obstante, su lucha les permite ya, avanzar hacia un estado superior que demanda superar limitaciones establecidas en las leyes que los discriminan de forma parcial o total en relación con sus derechos electorales.

En tiempos de globalización, con el dinamismo de los procesos de movilidad humana, ya no es posible circunscribir la ciudadanía a la nacionalidad o al lugar de residencia.

El escenario político actual, construido en gran parte por nuestros connacionales que viven fuera del país, exige entender al migrante como un actor político que debe participar en la vida pública del país.

Las sociedades modernas deben enfrentar una realidad que las coloca, ante el dinamismo de los flujos migratorios, en la dicotomía de los nuevos desafíos que presenta la ciudadanía, por una parte, respecto a la nacionalidad para los extranjeros y, por otra, la residencia para los nacionales, a fin de superar la discriminación de que son objeto en materia de representación política.

La Constitución es clara cuando establece, en su artículo 1º, que todas las personas gozarán de los derechos humanos reconocidos en la propia Carta Magna y en los tratados internacionales de los que el Estado mexicano es parte, así como de las garantías para su protección, cuyo ejercicio no puede restringirse ni suspenderse.

La comunidad mexicana migrante le ha cumplido a México. Es tiempo que tengan la representación política que les corresponde por su peso poblacional y por su elevada aportación al país. (Pilar Lozano Mac Donald, El Universal, On line)

 

De política y cosas peores // Plaza de almas

Los cuentos de frontera son siempre muy sabrosos. Tienen el ingenio de la gente del norte, su picardía y travesura. Tienen también sus moditos de hablar, tan distintos en la letra y en la música de los del centro y sur de la República. Y va ese cuento. Sucede que dos parejas de compadres, vecinos de algún pequeño pueblo fronterizo, decidieron pasarse “al otro lado”.

No eran aquellos tiempos los de ahora, de Trump, tan dificultosos, tan llenos de riesgos y peligros para los migrantes. Eran los años buenos, de mediados del pasado siglo, en que los braceros mexicanos eran bien recibidos por los americanos, si no muy bien tratados. Se fueron, pues, los dos compadres y las dos comadres. Los cuatro hallaron trabajo en una plantación algodonera, donde los engancharon -así se decía- para hacer la pisca.

Todos los días al amanecer el capataz le daba a cada uno su saca, que es un costal de lona, mucho más largo que ancho, con una banda para colgarse del hombro mientras el jornalero lo va llenando con los capullos de la blanca fibra. Pesada era la faena de quien recogía el algodón. Debía ir agachado. (Catón, Reforma, Opinión, p. 9)