Yo no sé qué información le acopien al presidente López Obrador sobre el tema de los refugiados en México, nunca ha mencionado esa estadística, pero hay un disparo.
De acuerdo a T-Research, de Carlos Penna, en lo que va de este gobierno se han registrado 175 mil 883 solicitudes de asilo, casi 200 por ciento más que en todo el sexenio pasado, que sumaron 59 mil 854.
Y se repartieron así: 48 mil 158 solicitudes de refugio en 2019; 22 mil 69 en 2020, se contrajeron por la pandemia, y 64 mil 378 de enero a julio de este año, destacadamente hondureños, haitianos, cubanos, salvadoreños y guatemaltecos.
El grueso de las peticiones aceptadas por el gobierno de México es de centroamericanos.
Por aparte hay que anotar que en lo que va de este año, 3 mil 600 venezolanos, lo que nunca, han solicitado a México asilo político, habiéndose concedido 97 por ciento.
Y en otro capítulo el de los menores: de los 175 mil 883 solicitudes de refugio, más de una tercera parte, 64 mil, son de menores de edad.
Estamos ante una crisis humanitaria nunca vista en México producto de la que hoy se padece en Centroamérica y, en particular, en el llamado Triángulo del Norte, problema que a mitad de gobierno se sobrelleva como el de la migración, que ayer tuvo un día negro cuando en Washington la Suprema Corte, en un revés a Biden, confirmó la infame política Trump, aceptada en 2019 por López Obrador cuando los aranceles, de Quédate en México. Ya hablaremos.
RETALES
ASILADO. Mauricio Toledo no podrá protestar el próximo domingo como diputado reelecto del PT, prófugo en Chile. Ya tiene orden de aprehensión y ficha roja de Interpol. En Santiago denunció ser perseguido político del gobierno de Claudia Sheinbaum. Será su suplente, Jaime Valtierra, a quien le tomen protesta como diputado del PT el próximo día 29. (Joaquín López Dóriga, Milenio Diario, Al Frente, p. 3)
Llegan afganas
Arribaron a México las primeras mujeres afganas en busca de refugio y ayuda humanitaria, luego de que el Talibán se hizo del control de su país. Son las integrantes del equipo de robótica, y fueron recibidas por el mismísimo Canciller Marcelo Ebrard. Se prevé la llegada de más en las próximas horas, y la mayoría, sino es que todas, seguirán su viaje hacia EU. (El Heraldo de México, La Dos, p 2)
EL CASO ARELLANO
No se entiende muy bien qué sucedió con Eduardo Arellano Félix. Hace una semana, el canciller Marcelo Ebrard había confirmado que quedaría en libertad antes de cumplir su condena porque había cambiado su estatus y ahora era un testigo protegido de las autoridades estadunidenses. Según informó, no sería enviado a México. Pero cuando llegó la hora de la liberación, el servicio de inmigración de la Unión Americana anunció que siempre sí sería regresado al país.
Fue entregado en el puente de Matamoros y ya está en el penal de máxima seguridad en el Altiplano. La paradoja es que El Doctor, como le llamaban, estaba en Estados Unidos en una cárcel de baja seguridad, fue liberado por colaborar con las autoridades y en lugar de gozar, como otros narcotraficantes arrepentidos, de un cambio de identidad con residencia en la Unión Americana, terminó con un nuevo proceso y en una cárcel de máxima seguridad en México. La vida te da sorpresas. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 12)
La movilidad humana ha sido uno de los retos históricos más comunes y controvertidos de la historia. Desde tiempos bíblicos la migración ha sido el último recurso de la humanidad en la búsqueda de un mejor nivel de vida.
Hace años, en mi tesis de licenciatura comentaba que una carta podría viajar libremente por varios países y cruzar fronteras con solo tener una estampilla, mientras que la persona que la escribió tendría que obtener permisos y visas para recorrer la misma distancia.
La migración legal se ha triplicado en los últimos cincuenta años, ya sea por aspiraciones de superación, violencia, crimen organizado, guerra, desastres naturales, refugiados por represión, persecución política, religiosa, racial o por actos de abuso de poder de sus gobiernos.
La correlación entre avance económico, solidez institucional, estado de derecho, gobernabilidad y paz social, son los principales elementos que distinguen a los países expulsores de los receptores de población migrante en todo el mundo.
Hoy, la cifra global de migrantes rebasa los 272 millones de habitantes, principalmente procedentes de Asia, Indochina, Latinoamérica y África, que viajan hacia Norteamérica, Europa y otros países. Adicionalmente, hay cerca de 800 millones de personas desplazadas en su país de origen en condiciones de marginación.
Los migrantes sufren tortuosas travesías a manos de traficantes que en contubernio con algunas autoridades lucran a costa de su integridad física o su vida. Las organizaciones especializadas, las agencias gubernamentales y publicaciones no reportan denuncias o aprehensiones de estos delincuentes que atentan impunemente contra los derechos humanos de sus víctimas.
En los Estados Unidos, por primera vez, casi desde su independencia, la población de raza blanca ha disminuido. Prácticamente todo el crecimiento de la población estadounidense se da en las comunidades no blancas. Esto muestra un cambio demográfico sin precedentes, que tendrá efectos electorales. Ya se oyen las voces radicales que buscan impedir el acceso de todo tipo de migrantes de otras razas, regiones y religiones. En la Unión Europea la migración ha generado tensiones políticas internas, y ese fue uno de los argumentos decisivos del Brexit.
Los migrantes comparten algo de su mejoría económica mediante las transferencias de dinero a sus familiares. Las remesas son un ingreso fundamental para las comunidades marginadas y un ingrediente útil a la Balanza de Pagos de países afectados por la pandemia.
La inestabilidad generada en Afganistán ha dejado una dura lección: no importa cuánto tiempo permanezca una potencia militar en otro país ni cuantos millones de dólares gaste, eso no es garantía de gobernabilidad, democracia y libertades sociales; la cultura originaria será dominante y los costos incluirán la recepción de miles de expatriados.
Es notable que los países desarrollados hayan preferido recibir flujos irregulares pero crecientes de población expulsada de países en crisis, en lugar de trabajar conjuntamente para que quienes hoy huyen, encuentren en sus países las condiciones de vida, reconciliación social y tolerancia política que garanticen sus libertades y derechos, así como su prosperidad económica.
Rúbrica. 1.- Estampida de Afganistán. Da la impresión de que a Biden lo “Kabul-earon”. 2.- Solidaridad con mis paisanos veracruzanos por los daños causados por el huracán Grace. (Miguel Alemán Velasco, El Universal, Opinión, p. 11)

(Magú, La Jornada, Política, p. 4)
Si las cosas marchan durante los próximos días como hasta este momento, el 23 de septiembre se llevará a cabo una presencial cumbre entre los presidentes Andrés Manuel López Obrador y Joe Biden. No sería en la Ciudad de México, como quería López Obrador, porque como deslizaron diplomáticos estadounidenses, no era adecuado que Biden visitara Palacio Nacional durante el mes patrio. La reunión sería en la Casa Blanca, en Washington, donde estuvo López Obrador en julio del año pasado invitado por Donald Trump.
La confirmación de este encuentro dependerá de que se pongan de acuerdo en los detalles de la agenda y se lime cualquier aspereza que pueda surgir, lo que será una noticia importante para López Obrador y un respiro en la relación bilateral, que hace unas semanas atravesó por una zona de alta turbulencia por sus insistentes afirmaciones sobre “el intervencionismo” de Estados Unidos en la política interna de México y sus llamados a la desaparición de la Organización de Estados Americanos.
Las condiciones para esta reunión, que le urge más a López Obrador que a Biden para efectos de cohesión interna, se han ido construyendo en la medida que el Presidente mexicano ha modulado su retórica belicosa. Varios jaloneos se dieron entre el Departamento de Estado y la Secretaría de Relaciones Exteriores por protestas de Washington, que llegaron a un punto casi de quiebre cuando López Obrador planteó en julio la sustitución de la OEA “por un organismo verdaderamente autónomo, no lacayo de nadie”. Esto llevó a que el Departamento de Estado advirtiera que de haber más acusaciones de “intervencionismo”, emitiría un comunicado que probablemente no le gustaría al Presidente de México.
López Obrador entendió el mensaje, pero tuvo otro momento difícil cuando sostuvo una reunión virtual el 9 de agosto con la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, a quien le exigió duramente que su gobierno debía darle vacunas anti-Covid a México, que tuvo una respuesta simétrica, al señalar la enviada de Biden que no tenían ninguna responsabilidad ni obligación para darles vacunas. Después de ese inicio difícil de plática, la conversación mejoró y terminó de buena manera. Incluso, a través de ella invitó a Biden a visitar México.
Inicialmente, los funcionarios del Departamento de Estado dijeron que la agenda de Biden estaba saturada, pero que buscaría encontrar una fecha futura para que pudieran encontrarse en persona. Esa posición fue modificándose en la medida que el Presidente mexicano cambió el tono de sus críticas a Estados Unidos por agradecimientos por las vacunas, y aceptaba las peticiones de Washington de reforzar la vigilancia en la frontera con Guatemala, que hizo despachando el 40% de la Guardia Nacional a realizar tareas de policía migratoria, y conceder la reinstauración del Diálogo Económico de Alto Nivel, creado por los presidentes Barack Obama y Enrique Peña Nieto, para dar un marco institucional al acuerdo comercial norteamericano, que tendrá su primera reunión en Washington el 9 de septiembre.
Negociadores de las dos cancillerías están revisando y definiendo la agenda de trabajo entre los dos presidentes, si se da un encuentro sólo entre López Obrador y Biden, y otro donde encabecen a sus delegaciones en una reunión bilateral, donde ya no se discutiría nada de fondo, sino se concretaría aquello que los dos equipos fueron trabajando. No se sabe cuáles son los puntos que quiera tratar López Obrador, pero ha sido muy insistente en la pronta reapertura de la frontera para tráfico no esencial, a lo que se ha resistido Estados Unidos, cuando menos hasta octubre, porque consideran que no se ha manejado adecuadamente la pandemia del Covid-19.
Biden tiene dos temas en la agenda bilateral que expuso desde su primer encuentro virtual con López Obrador el 1 de marzo, y que han sido reforzados por Harris y el equipo de seguridad nacional de la Casa Blanca: la migración y el cambio climático. En el tema de la migración, López Obrador accedió a reforzar la frontera, pero aún no encuentran un verdadero punto de contacto concreto sobre cómo impulsar el desarrollo en Centroamérica. López Obrador cree que es con la exportación de programas sociales; Biden insiste en que es con inversión y transferencia directa de recursos. Por cuanto al cambio climático están en las antípodas, donde Biden camina hacia el final de los combustibles fósiles y López Obrador finca en ellos el desarrollo de México.
Hay otros temas menos visibles que son delicados en la relación bilateral y que no han surgido como problemas en la actualidad, como en el pasado sí fueron un punto de conflicto entre los presidentes Obama y Peña Nieto, por la participación de China en proyectos de infraestructura. Los chinos participan en uno de los tramos del Tren Maya, pero no ha habido reclamos de Washington. México sigue enviando medicinas, equipo y alimentos a Cuba, azotada por la pandemia y los problemas económicos, pero tampoco ha provocado ninguna fricción. López Obrador invitó al presidente Vladimir Putin como su invitado a uno de los desfiles conmemorativos de este año, pero ni ha confirmado el líder ruso, ni tampoco ha sido tema de conversación entre los dos países –hasta ahora–.
Biden y López Obrador, por lo que ha trascendido, tienen buena empatía, pero desconfían uno de otro. Sin embargo, han establecido una relación funcional de mutuo beneficio, aunque a veces parece descarrilarse por esta dicotomía del Presidente mexicano entre un líder social de oposición antiyanqui, y jefe de Estado. Pero nada de qué alarmarse, tampoco por ahora. A López Obrador le conviene mandar el mensaje a inversionistas y opositores de que tiene una buena relación con Biden, pese a los pronósticos que había en un principio, y a Biden le conviene tener a López Obrador cooperando con él en materia de migración. (Raymundo Riva Palacio, Estrictamente Personal, El Financiero, Nacional, p.36)
Agentes Federales de Migración sufrieron agresiones por parte de un grupo de personas migrantes durante un operativo en vías férreas en el municipio de Apizaco, Tlaxcala. Uno de los agentes tuvo que ser hospitalizado de emergencia y se reporta como grave, derivado de los golpes que recibió en el cráneo y rostro con rocas lanzadas por quienes caminaban en grupo sobre la línea del ferrocarril. El Instituto Nacional de Migración condenó las prácticas violentas registradas.
Carpa
“Se tienen que fortalecer las capacidades del Estado” ante un fenómeno de solicitudes de refugio sin precedente, sostuvo el subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración, Alejandro Encinas Rodríguez. Por su parte, la alta comisionada auxiliar para Protección Internacional de la ACNUR, Gillian Triggs reconoció al país como uno de los pocos que mantuvo sus fronteras abiertas en el contexto de la pandemia y reiteró su apoyo para la atención de las personas que soliciten refugio. (Redacción, El Economista, El Foro, p. 46 – 47)