Opinión Migración 250925

Dallas: violencia a la estadunidense

Un hombre asesinó ayer a un detenido, hirió a otros dos y posteriormente se suicidó en una instalación del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en las afueras de Dallas, Texas. Tras este acto de violencia, son 19 las personas muertas cuando se encontraban bajo custodia de ICE desde que inició la segunda administración de Donald Trump, cuatro de las cuales eran mexicanas. Apenas el lunes, el connacional Ismael Ayala Uribe falleció en circunstancias no aclaradas cuando esperaba atención médica en California; mientras, Silverio Villegas González fue asesinado por elementos de ese cuerpo el pasado 12 de septiembre en Illinois, y uno de los lesionados en el tiroteo de ayer es también un mexicano.

Lejos de mostrar alguna preocupación por la ruleta rusa que supone caer en las manos de ICE, las autoridades estadunidenses se precipitaron a redoblar la campaña de victimización de los miembros de la agencia y a explotar los sucesos para acelerar el desmantelamiento de la libertad de expresión, que constituye uno de los principales ejes del gobierno republicano.

Así, aunque todas las víctimas fueron migrantes, el Departamento de Seguridad Nacional aseguró que el tirador disparó indiscriminadamente al edificio de la corporación, y su titular, Kristi Noem, declaró que “aunque aún no conocemos el motivo, sabemos que nuestros agentes de ICE enfrentan una violencia sin precedente en su contra; ésta debe terminar”. El mandatario fue más allá en esta línea al asegurar que “esta violencia es el resultado de la constante demonización de las fuerzas del orden por parte de los demócratas radicales de izquierda, que exigen la demolición de ICE y comparan a sus agentes con nazis”, y anunció una orden ejecutiva para “desmantelar estas redes de terrorismo doméstico que aterrorizan al país”.

Más allá de que desde hace décadas las únicas redes de terrorismo doméstico plenamente identificadas por la FBI son los grupos de supremacistas blancos de ultraderecha que conforman el núcleo duro del electorado trumpista, los bulos propalados por el magnate y sus seguidores exhiben la inquietante esquizofrenia que impide a la clase política republicana (y buena parte de la demócrata) reconocer dos de los mayores problemas sociales de su nación: la epidemia de problemas de salud mental y el hiperarmamentismo civil.

Al respecto, vale mencionar que 59 millones de estadunidenses adultos vivieron con algún tipo de enfermedad mental en 2022, de los cuales 15 millones tuvieron un padecimiento grave que interfirió sustancialmente con actividades de la vida diaria; 21 millones tuvieron al menos un episodio depresivo mayor en 2021; 1.5 millones intentaron suicidarse en 2023 (300 mil personas más que apenas tres años antes); 42 por ciento de los adultos conocieron personalmente a alguien que se suicidó, y más de la mitad de las muertes autoinfligidas se perpetró con un arma de fuego. Sin embargo, menos de la mitad de quienes sufren trastornos mentales recibe alguna atención profesional. Todo esto, en el país más rico del mundo.

Las cifras del armamentismo civil son, si cabe, aun más estremecedoras: se estima que en la actualidad hay 500 millones de armas de fuego en manos de la ciudadanía, más de 1.5 por cada hombre, mujer, niño recién nacido que habitan en el territorio; cada año se venden alrededor de 16 millones de armas, sin que existan apenas restricciones en cuanto al calibre 0 la velocidad de disparo; no se cuenta ni siquiera con un sistema nacional obligatorio de registro de las armas, y las ventas entre “particulares”, incluyendo las que se llevan a cabo en ferias y otros eventos para entusiastas de estos dispositivos, no requieren una revisión de antecedentes penales ni sicológicos.

Si a este caldo de cultivo para la tragedia se agrega el culto a la violencia por parte del Estado, es imposible sorprenderse de que todos los días un ciudadano tome un arma y se proponga matar al mayor número de personas. Cuando los gobernantes llevan dos siglos y medio diciendo con palabras y actos que la fuerza es el mejor 0 el único camino para alcanzar los objetivos y defender los intereses del país, cuando cualquiera puede comprar un rifle casi con la misma facilidad que compraría unos zapatos, y las autoridades desfinancian los servicios de salud que deberían brindar opciones terapéuticas a las víctimas del individualismo alienante que caracteriza a su sociedad, no hace falta ninguna ideología (sea la inexistente izquierda radical demócrata o cualquier otra) para poner en marcha ataques como el ocurrido en Dallas. (La Jornada, Editorial, p. 2)

¿Alternativa global multipolar?

La transición hacia un mundo multipolar como alternativa a Occidente parece estarse formando con la emergencia de nuevos polos de poder económico, político y militar. Entre ellos destacan los BRICS+, que se perfilan como un bloque económico-financiero alternativo, con propuestas como monedas locales en comercio, bancos de desarrollo y cooperación Sur-Sur. Por otro lado, la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), que agrupa a China Rusia, India, Pakistán, Irán, Kazajistán, Uzbekistán, Kirguistán, Tayikistán, con observadores y socios de diálogo como Turquía, se plantea como un bloque para la cooperación regional, relevante en temas de energía, seguridad y transporte intercontinental. La formación de la nueva Alianza del Sahel (Níger, Burkina Faso y Mali) en busca de autonomía a partir de la ruptura con el neocolonialismo francés. La Celac y los intentos por recuperar Unasur en América Latina.

¿Es posible pensar que se trata de una alternativa a Occidente? La estrategia de Occidente, con Estados Unidos a la cabeza, está profundizando todos aquellos aspectos que dieron lugar a la crisis del neoliberalismo. Mantiene como eje del crecimiento al sector financiero, acompañado de reducción de impuestos a los ricos, de lo cual el mismo Trump se beneficia. Se asignan enormes presupuestos al complejo industrial militar, lo que no sólo marca la dinámica bélica de Estados Unidos, a la que la Unión Europea se ha incorporado sin rechistar, y convierte la guerra en una trágica necesidad.

La pretensión de Estados Unidos de reindustrializarse a través de la aplicación de aranceles no sólo es el camino más ineficiente, sino contrario a la población, que tendrá que pagar más por los productos y, lamentablemente, el incremento de la inflación se hará realidad. Se reducen los presupuestos asignados a los programas sociales, básicamente al sector salud -que de por sí se encuentra devastado-, educación, vivienda, alimentación, etcétera. Queda clara la estrategia de Occidente de mantener la ofensiva contra los trabajadores, característica sobre todo en la época neoliberal. Y por supuesto, la peor parte se la han llevado los migrantes en todo el mundo.

El Sur global, al que el imperialismo desde el siglo XX ha mantenido subordinado, dependiente, como reservorio de fuerza de trabajo barata y expoliando sus recursos estratégicos, en este nuevo siglo, las condiciones están cambiando.

Se observa un claro desplazamiento de la dinámica económica mundial hacia la región euroasiática, con China a la cabeza.

Interesante que estos bloques enfaticen relacionarse en un marco de cooperación y respeto a las soberanías; se discuten nuevas formas de asociación financiera buscando, entre otras cosas, desterrar las sanciones ilegales, unilaterales de las potencias con la creación del nuevo Banco de Desarrollo que se encuentra en Shanghái, y superar las estrategias tan lesivas del FMI. El crecimiento de los países de la región parece ir acompañado de la absorción de sus poblaciones, como los casos de Corea del Sur y Vietnam, y la estrategia de los países africanos del Sahel, sobre todo en Burkina Faso, con su presidente Ibrahim Traoré, que plantea con todas sus letras que el desarrollo de su país busca absorber a la población y evitar la trágica emigración, hecho siniestro que ha marcado a los países africanos.

Las migraciones no se detendrán, pero las nuevas configuraciones geográficas cambiarán las dinámicas migratorias sur/norte que permitieron reforzar y profundizar la lógica de la acumulación capitalista a costa de la vulnerabilidad laboral. En un mundo multipolar se abren a una multiplicidad de destinos y se amplían los márgenes de negociación en beneficio del trabajo mundial.

La funcionalidad de la migración sostenida por las diferencias en el costo unitario laboral en el eje sur/norte, que permitieron profundizar la lógica de la acumulación capitalista a costa de la vulnerabilidad laboral, ya no será la condición sine qua non porque los procesos de desarrollo de sus propios países muestran que es posible crecer, reducir la pobreza y avanzar en innovaciones tecnológicas, dando lugar a condiciones de vida y de trabajo dignas que pueden transformar lo que hasta ahora ha sido una migración forzada y vulnerable, en su caso en una migración por opción en libertad.

Comprender la migración como un fenómeno estructural del capitalismo y no meramente coyuntural es importante porque, si bien permite diseñar políticas más justas, acuerdos de cooperación y movilidad entre países, así como disminuir políticas restrictivas, lo más importante es comprender que la vulnerabilidad de la migración ha sido también utilizada para dividir a los trabajadores y restarle solidez y efectividad a sus luchas. Hay que reconocer que el sistema mantiene la estrategia y la mantiene a su favor. (Ana María Aragonés, LA Jornada, Opinión, p. 15)

¿Crimen y castigo?

La presidenta Claudia Sheinbaum ha cumplido su primer año de gobierno. Por su parte, Donald Trump apenas ha cumplido ocho meses en su segundo mandato. ¿Qué lecciones arrojan sus primeros meses de gobierno?

Según las estimaciones más recientes del experto Nate Silver, a la fecha un 53.3% de los estadunidenses aprueba el trabajo que está haciendo el presidente Donald Trump, mientras que sólo 43.9% lo aprueba.  Desde finales de marzo de este año, su aprobación neta ha sido crecientemente negativa. De hecho, la mayoría de sus políticas públicas también son reprobadas por la mayoría de la población. Por ejemplo, su manejo de la economía tiene una aprobación neta de -15.6%, sus políticas arancelarias de -17.3%, y sus políticas migratorias tienen un saldo de -5.3 por ciento.

En una democracia medianamente funcional, podría esperarse que este mal desempeño fuera castigado con severidad en las urnas a la brevedad posible. Sin embargo, las encuestas genéricas sobre intenciones de voto para las elecciones legislativas de 2026 sólo dan una ventaja de 45% al partido demócrata frente a 41.4% del partido republicano, es decir, un margen de apenas 3.6 puntos porcentuales.

¿Cómo podemos explicar que un pésimo desempeño presidencial se traduzca, hasta ahora, en sólo una ligera desventaja esperada en la elección intermedia? ¿Cómo explicar que el presidente Trump insista en anunciar políticas públicas reprobadas por la mayoría de su población? ¿Dónde están los líderes de la oposición demócrata en Estados Unidos?

En México, según la encuesta más reciente de Buendía y Márquez, publicada a finales de agosto pasado, la gestión de la presidenta Claudia Sheinbaum contaba con una aprobación de 70%, 18% la reprobaba y 7% se mostraba indiferente. La aprobación inicial de la Presidenta fue de 74% y llegó a ser de 80% en febrero pasado, cuando la confrontación con el presidente Trump era notable.

Aunque aún faltan dos años para las elecciones legislativas en México, la encuesta nacional más reciente de Buendía y Márquez también muestra una clara ventaja para el partido gobernante. Según la encuesta de agosto de 2025 de Buendía y Márquez, Morena tiene una intención de voto de 45%, mientras que los partidos opositores como el PAN, PRI y Movimiento Ciudadano apenas registran 11%, 8% y 8%, respectivamente. Los aliados de Morena, PVEM y PT, rondan entre 4% y 3% de las intenciones de voto, mientras que 21% de las personas encuestadas no declaran preferencia aún.

Según esta misma encuesta, aunque el PAN ha crecido ligeramente en los últimos meses, no es del todo claro cuál de los partidos opositores es la segunda fuerza a nivel nacional en intenciones de voto. Al sumar las intenciones de voto de PAN, PRI y MC, apenas le darían algo de batalla a Morena.

Aún está por verse si los más recientes escándalos de corrupción que han ocupado los medios en semanas recientes —tales como el caso del huachicol fiscal o el caso de La Barredora en Tabasco, entre otros— tendrán algún impacto en la aprobación presidencial o bien en las intenciones de voto hacia el futuro. Sin embargo, difícilmente podría argumentarse que la corrupción observada durante el sexenio pasado es una completa novedad.

Como sabemos, a lo largo de su mandato, López Obrador gozó de elevadas tasas de aprobación presidencial. Sin embargo, numerosas encuestas también señalaron en su momento que la gestión de su gobierno en temas específicos —tales como seguridad, combate a la corrupción y salud, entre otros— era reprobatoria.

¿Cómo podemos explicar que el mal desempeño en temas específicos, incluidos los escándalos de corrupción que se conocieron antes de la jornada electoral, no se tradujeron en un mayor castigo en las urnas para la coalición morenista? ¿Cómo explicar que Sheinbaum consiguió una mayor votación que su predecesor?

Ha pasado más de un año de las elecciones presidenciales de 2024 y no parece que los líderes de los partidos de oposición tengan claro lo sucedido o el reto que tienen de cara a las próximas elecciones, sobre todo cuando el Poder Judicial ha sido avasallado y la coalición oficialista podrá reescribir las reglas electorales a su gusto antes de 2027. (Javier Aparicio, Excélsior, Editorial, p. 12)

Duda Razonable / La tragedia, la politización y viene lo peor

Un joven de 29 años obtiene, cosa que es sencilla en Texas, un rifle similar al que usan los militares, se ubica en un lugar elevado frente a la oficina de ICE (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas) en Dallas y muy temprano en la mañana, cuando las personas están haciendo fila para cumplir con sus citas y algunos detenidos llegan esposados por agentes, comienza a disparar. Una, dos, muchas veces. Los testigos lo describieron como si fueran cohetes.

Uno de los migrantes detenidos muere, dos más están en estado crítico al momento de cerrar esta columna, uno de ellos, confirmado por la SRE, es mexicano. El joven se suicida. Poco tiempo después, el director del FBI sube a su cuenta de X una fotografía de unas balas, presuntamente del asesino. Una de ellas tiene escrito “Anti-ICE”.

Poco tiempo después, en Dallas el FBI confirma que está investigando el tiroteo fatal como un acto de violencia dirigida. Confirma que las balas encontradas cerca del presunto tirador contenían mensajes que son “de naturaleza anti-ICE”.

El joven asesino es estadunidense. En sus redes sociales no tiene contenido político o que alertara sobre su acción de ayer. A diferencia, por ejemplo, del asesino del activista Charlie Kirk.

La comunidad migrante de Dallas está aterrada, las víctimas son parte de ella.

El gobierno estadunidense ya sabe el motivo de los disparos. Primero lo del director del FBI, después el gobernador de Texas, quien amenaza con que esto solo endurecerá su programa de arrestos y, por supuesto, Donald Trump:

“Me han informado sobre el tiroteo mortal en una oficina de ICE en Dallas, Texas. Ahora se ha revelado que el trastornado tirador escribió ‘Anti-ICE’ en sus casquillos. ¡Esto es despreciable! Los valientes hombres y mujeres de ICE solo están tratando de hacer su trabajo y sacar a lo ‘PEOR de los PEORES’ criminales de nuestro país, pero se enfrentan a un aumento sin precedentes de amenazas, violencia y ataques por parte de izquierdistas radicales trastornados.

“Esta violencia es el resultado de que los demócratas de izquierda radical demonizan constantemente a las fuerzas del orden, piden que se demuela a ICE y comparan a los oficiales de ICE con ‘nazis’. La continua violencia de los terroristas de izquierda radical, tras el asesinato de Charlie Kirk, debe detenerse. Los oficiales de ICE y otros valientes miembros de las fuerzas del orden están bajo grave amenaza”.

Una tragedia que será utilizada políticamente para seguir causando otra. (Carlos Puig, Milenio, Al Frente, p. 2)

Contracorriente / Rebelión o fe ante las crisis

Gustavo Petro, presidente de Colombia, expuso con vehemencia su perspectiva de los peligros que corre la humanidad, y acusó a los gobiernos de Europa y de Estados Unidos con una severidad que ningún jefe de gobierno de un país latinoamericano había empleado; lo hizo al intervenir durante una reunión preparatoria de la Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático (COP30), la cual se llevará a cabo del 10 al 21 de noviembre en Belém, en plena Amazonía brasileña.

Petro, presidente de un país latinoamericano —por lo tanto, desigual, con mucha pobreza y frustración social— tiene formación marxista y experiencia guerrillera, y llegó a la presidencia colombiana debido a los excesos del maximato del expresidente Álvaro Uribe, quien durante más de 20 años encabezó un régimen autoritario, económicamente liberal, militarista y causante de mayores desigualdades y de innumerables violaciones a derechos humanos.

El discurso de Petro sostiene esencialmente que varias crisis que en estos tiempos agobian a la humanidad —se refirió solo al calentamiento global, a las migraciones, al narcotráfico y al genocidio sionista en Gaza— son manifestaciones de una guerra en la que está en juego la supervivencia de la humanidad, entre ciudadanos de todo el mundo y la codicia de ganancias que genera la lógica del capitalismo.

Habló Petro del calentamiento global que sigue avanzando, de las migraciones que se combaten con aborrecimiento por parte de gobiernos, en alusión al de Trump; del narcotráfico, cuyos capitanes viven a sus anchas en las principales capitales del mundo; y de la guerra sionista que se propone el exterminio de los palestinos, como Hitler pretendió hacerlo con los judíos.

Desde un punto de vista marxista, estas crisis se engarzan por la lógica de las relaciones mercantiles que obliga a sus participantes (las corporaciones y la industria en general, ninguna empresa en particular) a aumentar permanentemente su producción de manufacturas; a las compañías que pierden el paso de la innovación y la productividad, el mercado se los cobra con creces.

El problema es que la planta industrial del mundo depende del petróleo como fuente de energía principal y no puede detenerse para reemplazarlo por fuentes alternativas. En 2023, los combustibles fósiles —petróleo, gas natural, carbón— representaron aproximadamente el 81.5% de la demanda energética de la industria, generación eléctrica y transporte mundial.

La industria y el transporte no pueden detenerse ni un día para hacer el reemplazo de los fósiles por fuentes renovables de energía, lo que lleva a considerar que la crisis ambiental no se resolverá con regulaciones, subsidios a fuentes renovables, penalizaciones ambientales u otras medidas que impusieran los gobiernos para que las empresas se comportaran social y ambientalmente responsables.

La única salvación, dice la encíclica del Papa Francisco, Laudato Si’ (Alabado seas), subtitulada “Sobre el cuidado de la casa común”, de 2015, es dejar de consumir carbón, gas y petróleo, es decir, detener la planta industrial —decrecer en vez de crecer—, pero tal medida va en contra de las ganancias del capitalismo industrial y del empleo, como también es cierto que, al no detenerse, habrá un colapso ambiental más pronto de lo que se había estimado.

Las COPs —como la que inicia en noviembre en Brasil— han servido para visibilizar el problema y para movilizar fondos, pero no para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero; cada año se emiten a la atmósfera niveles más altos de esos contaminantes. El informe Emissions Gap Report 2023 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) consigna que las emisiones globales alcanzaron un nuevo récord en 2022, por lo que no debe asombrar que el planeta esté más cálido cada año.

Las mediciones del calentamiento global se hacen con respecto al periodo preindustrial (1850-1900), porque fue en ese medio siglo cuando Europa y Estados Unidos se industrializaron a grandes pasos, y toda la infraestructura se erigió considerando la disponibilidad de carbón, petróleo y gas; según distintas mediciones y metodologías, la temperatura actual ha subido entre 1.4 y 1.6 °C desde entonces, nivel irreversible que ya es causante de los desastres naturales, cada año más frecuentes e intensos.

Sin considerar la lógica del industrialismo, la Iglesia católica brasileña, en preparación a la COP30, quiere reafirmar el llamado del Laudato si’ del Papa Francisco, con la esperanza de que la fe pueda jugar un papel crucial como fuente de sentido y esperanza, considerando que la crisis climática es, “antes que nada”, una crisis de valores que demanda “la superación de un paradigma extractivo, tecnocrático y mercantilizador, para construir un modelo de desarrollo basado en la solidaridad, la justicia social y el respeto a los límites del planeta”.

Las esperanzas de que esa transformación profunda ocurra se basan en la fe religiosa o en la rebelión de las sociedades europeas, estadounidense y asiáticas. (Guillermo Knochenhauer, El Financiero, Opinión, p. 30)

Pepe Grillo

Defender la migración Todavía olía a pólvora la tribuna principal de la ONU, por las ráfagas que disparó Donald Trump en contra de la migración, que auguró matará a los países de Europa, cuando el representante de México, Juan Ramón de la Fuente salió al quite y dijo que criminalizar la migración es inadmisible.

El canciller habló en un encuentro alterno a la Asamblea General. En contraste al presidente de EU, De la Fuente dijo que los migrantes tienen derechos y las democracias deben defenderlos, como lo hacen la diplomacia y el multilateralismo.

La Asamblea General de la ONU ha dejado muchas definiciones sobre temas torales que afectan a la humanidad, entre ellas el rechazo al genocidio que Israel perpetra en Gaza y que fue condenado por el propio De la Fuente ante el concierto internacional. (Pepe Grillo, La Crónica, La Dos, p. 2)

¿Será?

Muy influyentes

Poderosa, influyente y armada… La Luz del Mundo con miembros en el Consejo Nacional del partido en el poder, con legisladores morenistas y hasta con algunos de sus integrantes en el Poder Judicial, tiene a su líder Naasón Joaquín, y también a su madre Eva García, detenidos en Estados Unidos, acusados de delitos sexuales contra menores de edad, y han sido acusados de encabezar un grupo criminal. Ayer, las fuerzas federales detuvieron en México a 38 presuntos integrantes del grupo Jehzer, una especie de guardia pretoriana de esa agrupación política. Por cierto, ya investigan ligas con un cártel de drogas. ¿Será? (¿Será?, 24 Horas, PÁG. 2)

Nacionalismo contra multilateralismo en la ONU de 2025

El mal llamado debate de alto nivel de la 80ª Asamblea General de la ONU comenzó el lunes y concluirá el domingo. Aunque faltan días para cerrar, ya exhibió las fracturas del mundo.

El discurso más esperado fue el de Donald Trump. No se contuvo: repitió su lema de “America First” y descalificó a sus aliados. Lanzó la frase que marcó la jornada: “Sus países se están yendo al diablo”, dirigida a naciones europeas que, según él, se destruyen con una migración suicida y energías verdes que hunden la competitividad. Falsamente acusó al alcalde de Londres, Sadiq Khan, de querer imponer la ley islámica en su ciudad, la sharia, y caricaturizó la política migratoria británica. Remató asegurando que el cambio climático es “el mayor engaño jamás cometido”, un invento de “estúpidos” que debilita a quienes lo toman en serio. No fue un discurso de estadista; fue un mitin electoral fanfarrón aplaudido por sus seguidores y descalificado por casi todos los demás.

Las reacciones fueron elocuentes. Entre los dirigentes de los países de la OTAN hubo respaldo cauteloso: sí a más gasto militar y unidad de la Alianza, con reservas. El resto del mundo defendió el multilateralismo y la cooperación como antídoto frente a la ola nacionalista que encabeza Trump. La ONU volvió a ser espejo de un planeta partido: de un lado, los que siguen al presidente de EU; del otro, quienes creen que sin multilateralismo no hay futuro.

En medio de ese choque, Israel quedó aislado. Su ofensiva en Gaza, condenada por decenas de países, lo volvió un paria: acusado de genocidio y violaciones a los derechos humanos.

México, representado por el secretario de Relaciones Exteriores, Juan Ramón de la Fuente, mantuvo la tradición: soberanía, derecho internacional y solución pacífica. Denunció el genocidio en Gaza y exigió un alto al fuego inmediato con acceso a ayuda humanitaria. Defendió la integridad territorial de Ucrania pero evitó sumarse a los llamados a la militarización.

Mientras Trump convirtió a la ONU en escenario de confrontación, México promovió el equilibrio: cooperación con Estados Unidos en seguridad y narcotráfico, pero dentro de la legalidad y el respeto mutuo. No es cómodo, pero es la única opción para un país atrapado entre la vecindad con el más poderoso del mundo y la obligación de sostener principios.

América Latina mostró su diversidad: Brasil habló de integración, Cuba y Venezuela lanzaron dardos a EU. México ofreció una voz pragmática, tendiendo puentes y denunciando abusos.

El desenlace de esta Asamblea está por verse. El 29 de septiembre, cuando cierre el debate, podrían definirse resoluciones sobre Gaza, soberanía en Ucrania, compromisos climáticos y acuerdos migratorios. El resultado mostrará si será otra derrota del multilateralismo o un intento más por salvarlo.

Por ahora, los países de la OTAN y los aliados más cercanos de EU se alinean con Trump, reforzando la idea de que la fuerza militar es la respuesta a cualquier crisis. En cambio, México camina junto a buena parte de América Latina, varios países africanos y del sudeste asiático, que aún creen en la mediación y en el derecho internacional. Trump encarna la fractura; México, la legalidad y la apuesta humanitaria. En ese choque se juega el rumbo global. (Eduardo Ruiz-Healy, El Economista, Política y Sociedad, p. 39)

Quebradero

Resquicios.

Lo que pasó ayer en Dallas en una oficina del ICE forma parte del ambiente que se ha creado en torno a los migrantes. Los agentes se han dedicado a perseguir migrantes de manera despiadada criminalizándolos, quienes no tienen para dónde hacerse. (Javier Solórzano Zinser, La Razón, México, p. 2)

Pulso político / Rechaza CSP dicho del embajador de EU

La Presidenta Claudia Sheinbaum rechazó que el embajador de Estados Unidos, Ronald Johnson, declarara en una fundación en Washington que ella haya emprendido un “cambio audaz” en la estrategia de su gobierno para enfrentar a los cárteles de la droga, comparándola con la actitud pasiva de su antecesor y advertir que son un mismo proyecto y que ella no va a permitir que quieran diferenciarnos y coincida con los “comentócratas” de que son distintos y buscan dividir a su movimiento.

Agregó molesta en su mañanera que no permitirá que quieran diferenciarlos, porque ambos forman parte de un mismo proyecto y que hay intención, no del embajador al que excluyó de ello, pero sí de “los comentócratas de aquí”, de generar la condición de que son distintos, de hacer creer que es una división dentro de su movimiento, pero que “eso nunca va a haber, jamás”.

El secretario de Relaciones Exteriores, Juan Ramón de la Fuente, sostuvo ayer en la ONU que criminalizar la migración es inadmisible, poque los migrantes tienen derechos y las democracias deben defenderlos, como lo deben hacer también la diplomacia y el multilateralismo. (Francisco Cárdenas Cruz, La Razón, México, p.8)