Dos niños, uno de tres y otro de cinco años, llegaron solos a la frontera de Brownsville el jueves pasado, cosido en un viejo y sucio chaleco venía una nota mal escrita en un papel café que decía: … “Mis niños están enfermos, yo no tengo cómo curarlos. Que Dios bendiga a quienes los ayuden, y que Dios me perdone algún día, por lo que acabo de hacer”.
Los dos a su corta edad no saben cómo o dónde encontrar a sus padres, llegaron con tos y con señales de quemaduras en su tierna piel. Los médicos voluntarios de “Global Response Management” están viendo más y más casos de frosbite, dedos de manos y pies infantiles quemados por dormir a la intemperie bajo el endemoniado frío que hace en la frontera todas las noches de noviembre.
¿Se da cuenta lo que está ocurriendo?
Miles de madres y padres adivinan que su sueño de recibir asilo en Estados Unidos nunca será realidad, y están abandonando a sus hijos a las puertas de los puentes internacionales para que los niños entren solos a Estados Unidos. La ley no obliga a pasarlos por la burocracia del asilo. Este país los tiene que admitir, y a regañadientes… Proteger.
Los “Migrant Protection Protocols”, que obligan a los peticionarios de asilo en Estados Unidos a esperar por una respuesta en México, ya aplastaron la ilusión de miles de desesperados centroamericanos que, en lugar de terminar asilados en Estados Unidos, esperan que México decida qué hacer con ellos. (Armando Guzman, El Heraldo de México, Orbe, p. 28)
Es obvio que la dilación del ombudsman repercutió en la vigencia de los derechos de los grupos más vulnerables: personas mayores, mujeres, víctimas de trata, migrantes, adolescentes y menores de edad. Justamente los colectivos a los que hace referencia el anuncio que, adaptando la letra de “La boa” y que gracias a los tiempos oficiales ha sido ampliamente difundido en las últimas semanas. El uso de la canción de la Sonora Santanera, aunado a la emisión de 456 comunicados de prensa durante 2019, nos ayuda a entender la popularidad del ombudsman. Haber pagado 580 mil pesos a la agrupación musical para la realización del spot y su difusión durante tres meses parece excesivo. Uno de los rasgos más característicos de la administración saliente es el contraste entre la abundancia de comunicados de prensa (y recientemente, de anuncios populares) y la tardanza del trabajo sustantivo. (Mauricio Ibarra, La Razón, México, p. 6)
Los problemas en la administración tienen efectos riesgosos en otras áreas, como la estratégica y compleja relación con EU. Se redujeron oficinas y recursos en el área de protección a migrantes y en las tareas de cabildeo. Gracias a esas tareas, Salinas rectificó a tiempo, luego de apoyar la candidatura de Clinton ante Bush, y después convencer al presidente estadounidense de firmar el TLC. Esa tarea hoy está desactivada o reducida, con resultados inmediatos en el endurecimiento del tono y la narrativa de sectores radicales en EU con los que se mantenía una comunicación estratégica. (Wilbert Torre, El Heraldo de México, CdMx, p. 15)
Estamos a seis semanas de que acabe el año. Un año de incertidumbre fronteras adentro y fronteras afuera. Un año en el que la caída en la inversión privada (-4% versus 2018), una política monetaria restrictiva que inhibió los créditos y un nuevo régimen político basado en la austeridad, y con falta de claridad para echar a andar sus proyectos más emblemáticos (Tren Maya, el Corredor Transístmico, el aeropuerto de Santa Lucía o la refinería de Dos Bocas) ha estacionado el crecimiento (¿crecimiento?) en 0 por ciento.
En 2018 la dependencia de remesas de México fue de 2.7 por ciento del PIB y hay estados como Michoacán que las remesas representan ya 12 por ciento de su PIB.
En su último informe de gobierno, el presidente Andrés Manuel López Obrador llamó a los migrantes los “héroes vivientes”. (Bárbara Anderson, Milenio, Negocios, p. 26)
Tres estados de la República, casualmente los tres ubicados en la frontera con Estados Unidos, han emprendido acciones, declaraciones o movimientos de la mano de sus gobernadores que desafían y cuestionan al poder central de la Federación. Los tres utilizan argumentos en los que acusan ya sea un “abandono”, un “trato injusto e inequitativo” o una “falta de atención” a las necesidades de sus estados; y aunque se trata de señalamientos distintos, unos relacionado con los problemas de inseguridad y violencia en su entidad, otro con un intento de ignorar la Constitución y a las instituciones federales y el otro con el diseño y funcionamiento del pacto fiscal y la distribución de recursos a los estados, al final en Tamaulipas, Baja California y Chihuahua, los discursos de sus gobernadores tienen un mismo tufo separatista.
Se trata de dos gobernadores del PAN, Francisco García Cabeza de Vaca, de Tamaulipas, y Javier Corral, de Chihuahua, y de un gobernador de Morena, el recién llegado Jaime Bonilla, de Baja California. (Salvador García Soto/Serpientes y Escaleras, El Universal, Nación, p.A14 )
En Nuevo Laredo, el miércoles pasado, el gobernador panista de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca, condenó los bloqueos a carreteras y las balaceras que ocurrieron en esa ciudad del jueves 14 al martes 19 de este mes. El saldo fue de seis sicarios y un soldado muertos.
Dijo, entre otras cosas, que “esa actitud que vimos hace algunos días de bloqueos que se dieron, donde utilizaron los vehículos y a los mismos ciudadanos como escudos, donde hubo violencia directa a los ciudadanos que terminaron en el hospital, no es otro síntoma más que de narcoterrorismo (…) Es un comportamiento de narcoterrorismo”. (Eduardo Ruiz-Healy, El Economista, Política y Sociedad, p. 40)
Hace unos días, Bryan LeBarón, vocero de una familia en pleno luto e indignación, publicó una carta para explicar los siguientes pasos en su búsqueda de justicia después del horrendo asesinato de tres mujeres y seis niños de los suyos en Sonora. LeBaron anunciaba esencialmente dos cosas: la postergación de la caravana que la familia planeaba organizar rumbo a la capital de Estados Unidos y la petición de que el gobierno estadounidense considere la designación formal de los cárteles de la droga mexicanos como organizaciones terroristas. “Muchos (funcionarios de Estados Unidos) han tomado una posición valiente en sus esfuerzos por reconocer oficialmente a los cárteles mexicanos como los grupos terroristas que realmente son”, escribe LeBaron. “Apoyamos firmemente esta iniciativa”. Después, LeBaron identifica a las organizaciones criminales mexicanas como “el mayor riesgo de seguridad para el gobierno estadounidense” y dice que el objetivo de los cárteles es “obtener suficiente poder político para crear un ‘Narco Estado’”. La carta concluye de manera contundente. La familia LeBaron, anuncia, que no se detendrá hasta que los gobiernos a ambos lados de la frontera “tracen una línea firme” frente al crimen organizado. (León Krauze, El Universal, Nación, p. A 16)
La semana pasada, la familia LeBarón solicitó formalmente al gobierno de Estados Unidos que designe a los cárteles mexicanos del narcotráfico como organizaciones terroristas extranjeras. Razones no le faltan: sus familiares fueron víctimas de un atentado monstruoso que, en otras latitudes, sería probablemente clasificado como un acto terrorista. Añádase que no es la primera vez que esa familia mormona ha estado en la mira de las organizaciones criminales. Súmese que ya han hecho todas las gestiones posibles con autoridades de todos los niveles de gobierno, pidiendo infructuosamente seguridad y justicia.
No sorprende por tanto que soliciten ahora que las bandas criminales que los han acosado desde hace más de una década reciban trato de terroristas por parte del gobierno más poderoso de la Tierra. Y en esa causa, probablemente encuentren aliados del otro lado de la frontera. En febrero de este año, dos miembros republicanos de la Cámara de Representantes, Chip Roy y Mark Green, enviaron una carta al secretario de Estado, Mike Pompeo, solicitando la inclusión de bandas criminales mexicanas en la lista de organizaciones terroristas extranjeras que mantiene el gobierno de Estados Unidos. (Alejandro Hope, El Universal, Nación, p. A7 )
En las primeras noticias que llegaron parecía que el golpe de Estado en Bolivia, que derrocó a su presidente constitucional, Evo Morales, había sido básicamente incruento, y que el asilo que le ofreció México había sido altamente preventivo. A la llegada de Evo a México, y después de sus primeras declaraciones, comenzó a vislumbrarse que el golpe, como prácticamente siempre, tenía un componente de violencia militar indispensable en todas las asonadas. Naturalmente después de cuatro o cinco días llegan ya abrumadoramente informes de una crueldad extraordinaria hacia la población civil por parte de las fuerzas armadas bolivianas. Y no podía ser de otro modo: desde hace décadas las rebeliones militares de ese país se han distinguido por su crueldad y saña excepcionales. (Víctor Flores Olea, La Jornada, Opinión, p. 21)
Da lo mismo acusar con la misma ligereza de dictador y agente de la CIA, al que de inmediato denostamos como indio populista; se nos derrama la bilis porque le damos asilo al exiliado y aplaudimos al que está harto de ver migrantes en las calles. El problema radica en que siempre es el otro quien sufrirá las consecuencias y nunca nos creemos que la mala fortuna nos tenderá la trampa de ser el siguiente. Y es que los chistes y los memes, bien celebrados y algunos impecables en el juego de palabras, nos sitúan como objeto de nuestra propia carcajada. De muchas maneras, la explicación de Hannah Arendt ha calado hondo en nuestra conciencia: los genocidas no son tipos malos, son simples burócratas eficientes, porque tememos aceptar que frente a la banalidad del mal, se alza la credibilidad del mal y callamos por respeto, cosas que podemos decir respetuosamente. Al principio uno podría creer que el cobijo del anonimato justificaría nuestra alegría de ofender, pero aparecemos con máscaras que nos permiten hacer presencia impune porque lo importante es celebrar el nuevo ritual de la desgracia. (César Benedicto Callejas, Excélsior, Nacional, p. 16)
Una corta visita a Varsovia sorprendiéndome, al igual que a los locales, las templadas temperaturas en estos días. Verde por todos lados y con indicaciones de una economía robusta: grúas de construcción por todos lados. Platicando con el chofer del auto que me recogió, me dice que toda la gente odia a Trump, pero rechazan más a su Presidente actual porque “no hace nada”. Interesante comentario, ya que su reputación, Andrzej Duda, internacional, dice que ha puesto en efecto programa de ayuda a los sectores más pobres. Con políticas conservadoras católicas, éste no es un buen momento para los grupos LGBT, pero con una campaña política basada en sentimientos antiinmigrantes, antiprogresistas, éste es el clima actual en Varsovia. La ciudad, como la mayoría de éstas del antiguo bloque soviético, aún en etapa de salir adelante y adoptar más políticas occidentales y una economía totalmente europea y capitalista. (Alfredo Lamont lll; Excélsior, Comunidad, p. 30)

(Hernández, La Jornada, Política, p. 12)