La derrota de Trump abre el escenario para que López Obrador redefina su política migratoria. La cuestión es que ya vimos que lo que esta administración decía hace un par de años que quería, no lo supo defender; y que lo que decía que no quería, lo abrazó de tal forma que ahora hace dudar sobre cuál es el verdadero talante de este gobierno con respecto al trato a los migrantes que cruzan México.
Para entender mejor el dilema que enfrentará el Presidente de la República con el cambio de gobierno allende el Bravo, cae como anillo al dedo, ja, la publicación de “Un paso adelante, tres atrás. La política migratoria en tiempo de AMLO y Trump”. Se trata de un ensayo de Tonatiuh Guillén López, efímero comisionado nacional de migración del actual gobierno, y que forma parte del oportuno Balance Temprano, coordinado por Ricardo Becerra y José Woldenberg (editorial Grano de Sal, 2020).
En su participación en ese libro, Guillén hace en efecto un balance de los factores que “provocaron la radical regresión de la política migratoria de un gobierno que nominalmente la conduciría hacia una etapa superior y civilizada, guiada por principios éticos y por el respeto a los derechos fundamentales de las personas. Lejos estamos hoy de esa expectativa, lamentablemente”. (Salvador Camarena, El Financiero, Opinión, p.42)
l inusual asunto del general Cienfuegos tiene aún muchos cabos sueltos, pero un hecho parece incontrovertible: el gobierno del presidente López Obrador tiene palancas con la administración Trump. Ha ganado acceso y acumulado favores con el actual equipo gobernante en Washington. Y se cobró uno la semana pasada.
Sin embargo, esto va a cambiar en menos de dos meses. Guste o no en Palacio Nacional, Joe Biden va a ser el nuevo presidente de Estados Unidos. Y eso, hasta cierto punto, va a significar baraja nueva en la relación bilateral.
¿Qué puede cambiar a partir de enero? No lo sabemos del todo, pero van algunos apuntes:
En sus interacciones con México, Trump ha sido casi monotemático: todo era el muro y los migrantes. El comercio tuvo algo de juego en la campaña y al inicio de su administración, pero el asunto desapareció de la agenda una vez que se firmó el T-MEC. Por lo demás, el objetivo casi único de Trump fue lograr que las autoridades mexicanas contuvieran de nuestro lado de la frontera (y a costa del erario nacional) los flujos migratorios hacia Estados Unidos. Eso simplificó enormemente la relación bilateral para López Obrador: solo había que ceder en ese tema y Trump se desentendería de México. Pero ese foco temático y esa sencillez difícilmente van a perdurar en una administración Biden. (Alejandro Hope, El Universal, Opinión, p.2)
El arresto e intento de enjuiciamiento en Estados Unidos del general Cienfuegos levantó un nuevo muro político con México, país agraviado por la desconfianza que evidenció el gobierno de Trump al no compartir información sobre una investigación y detención tan insólita y sensible y al violar la DEA tratados y acuerdos de cooperación en materia de narcotráfico formalmente vigentes desde 1992.
Hoy la relación bilateral está en crisis y con mal pronóstico si no se alinean las dos visiones de la convivencia entre países y gobiernos, al menos en temas estratégicos de seguridad, migración, economía y comercio. México tendrá que redefinir pronto con EU la relación bilateral en justicia y cooperación policial o seguir permitiendo que las agencias americanas suplanten aquí a las nuestras y operen por encima de la Constitución y las autoridades mexicanas. (Ignacio Morales Lechuga, El Universal, Opinión, p.14)
Ven por los migrantes
La Red de Mujeres Sindicalistas, una de las más activas promotoras de iniciativas en materia laboral relacionadas con el T-MEC, impulsa una reforma que reconozca los derechos de las y los trabajadores migrantes. La propuesta tiene por base un estudio amplio, y auguran que en EU habrá mejor ambiente para ese fin durante la presidencia de Joe Biden (El Heraldo de México, Opinión, p.2)
Cuando las remesas se usan para presumir logros de un gobierno que no ha podido darle mejores oportunidades a la gente y estas tienen que emigrar a Estados Unidos en búsqueda de una mejor calidad de vida para ellos y sus familiares, se podría decir que hablamos de oportunismo político y tenebra manipuladora que busca sacar raja política de algo que el gobierno de México es ajeno totalmente.
Es una acción obscena que busca colgarse medallas ajenas en detrimento de los connacionales que se parten el lomo, allende nuestras fronteras.
Se hace por ignorancia o por pretender manipular una realidad que a todas luces es ominosa para México, ya que esos millones de migrantes mexicanos, salieron para perseguir el sueño americano debido a que en territorio nacional no hay oportunidades suficientes para ganarse la vida honradamente.
Y lo que es peor, sin esas benditas remesas, millones de mexicanos no tendrían recursos económicos para subsistir. (Alejo Sánchez Cano, El Financiero, Opinión, p.33)
En la evolución del caso del general Salvador Cienfuegos Zepeda son determinantes las relaciones cívico-militares, los vínculos de seguridad entre los vecinos y la infiltración de los cárteles en los cuarteles.
El escepticismo es la actitud más generalizada en la opinión pública: ¡para el 73 por ciento de la población, la investigación mexicana sobre el general será una simulación! (encuesta publicada por Grupo Reforma hace cinco días). Estamos acostumbrados a que los poderosos siempre salgan impunes; por otro lado las Fuerzas Armadas están recuperando la centralidad perdida en 1946, cuando dejaron de ser uno de los cuatro sectores del PRI.
Su fuerza actual se da en circunstancias muy diferentes. Al interior del Ejército deben estar ponderando dos hechos: en la encuesta arriba mencionada, el 77 por ciento considera culpable al general y Estados Unidos lo regresó sin declararlo inocente. Nos lo enviaron para que aquí se le investigue y juzgue. Va en el interés castrense saber hasta dónde llega la culpabilidad del general Cienfuegos y va en el interés nacional saber qué tanta presencia criminal hay en los cuarteles. ¿Se trata de un puñado de “manzanas podridas” (metáfora empleada con los oficiales corruptos) o de una invasión más estructural?
La 4T ya se lució con el ejercicio diplomático que desembocó en el regreso del general. Ahora sigue mostrar el trato que recibirá. El Presidente, Morena, el fiscal y el secretario de Relaciones Exteriores deben hacer una averiguación sólida, rigurosa e impecable, que incluya una cuidadosa ponderación de la evidencia proporcionada por Estados Unidos y la que se obtenga en México. La coyuntura lo exige. Estamos en año electoral y la lucha contra la corrupción sigue siendo una de las cartas más invocadas por la 4T; argumento que se ha ido manchando con la amnistía de facto concedida a Manuel Bartlett, las bolsas de dinero de Pío López Obrador, entre otros escándalos.
El fiscal Alejandro Gertz Manero busca pasar a la historia como el renovador de una institución clave en la arquitectura de la 4T. A sus 81 años no puede dejar pasar el expediente Cienfuegos. Santiago Nieto (titular de la Unidad de Inteligencia Financiera) ya informó -en el programa para la W de Gabriela Warkentin y Javier Risco- que no está investigando las cuentas del general, pero que lo haría si se lo solicita el fiscal o la Secretaría de la Función Pública. ¿Lo harán?
Una segunda vertiente es la relación de seguridad con Estados Unidos. México quiere renovarla utilizando el enfoque de la “corresponsabilidad” (la inseguridad es un problema de ambos). La Secretaría de Relaciones Exteriores ha estado levantando el tema del contrabando de armas estadounidenses y es evidente la necesidad de regular mejor la presencia de los agentes estadounidenses en territorio mexicano (DEA, CIA, FBI y un largo etcétera).
Para la seguridad, Estados Unidos es fundamental para un México estable. Una frontera segura abarata y facilita la proyección de su poder al mundo. El Washington de Joe Biden dará prioridad a los amenazantes cárteles mexicanos, a la política ambiental y a los derechos laborales. Si la sintonía con Donald Trump pasó por ofrendarle la persecución de migrantes, el gobierno mexicano está obligado a obsequiarle al gobierno de Joe Biden una investigación impecable sobre el general Cienfuegos. (Sergio Aguayo, Reforma, Opinión, p.11)
El senador Ricardo Monreal tiene un toque especial para diseñar iniciativas controvertidas. Así fue con la de regular comisiones bancarias, que puso de cabeza al sector bancario. Así fue con la iniciativa del Instituto Federal de Telecomunicaciones, que también está en la congeladora. Y, ahora, el coordinador de Morena en el Senado acaba de lanzar una bomba nuclear: una iniciativa para reformar la Ley del Banco de México, cuya autonomía es un garante de estabilidad en la economía mexicana.
MONREAL: MÁS RESERVAS Y REMESAS NO COSTARÍAN
El senador morenista, que hace poco desayunó con el presidente López Obrador en Palacio Nacional, lanzó una iniciativa para reformar el artículo 20 de la Ley del Banco de México. La iniciativa ya se encuentra en la Comisión de Hacienda de la Cámara alta.
Se trata de permitir al Banco de México hacerse de los dólares “dudosos” que tienen los bancos, que llegan vía remesas o por turismo. El instituto central los revisaría, filtraría y se haría cargo de ellos para engrosar las remesas internacionales.
En la iniciativa del senador hay un final feliz: el banco central gana con más reservas, las personas recibirían remesas a un menor costo y la economía mexicana ya no tiene esos dólares dudosos.
En la realidad, esa iniciativa puede ser una pesadilla y golpe de confianza. (José Yuste, Excélsior, Opinión Dinero, p.2)