DE ESTO Y DE AQUELLO…
Con Francisco Garduño aún al frente, el Instituto Nacional de Migración vuelve a ubicarse en el ojo de la tormenta por la arbitraria retención por 10 días en el Aeropuerto Internacional de CDMX de tres menores de 3, 9 y 11 años y su madre, de origen chino, con pasaporte y visa de entrada al país, a pesar de lo cual se les mantuvo en esa terminal, bajo vigilancia y condiciones inhumanas. (Francisco Cárdenas Cruz, La Razón, México, p. 6)
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) intervino en el caso de una familia china compuesta por una madre y sus tres hijos menores de edad (de 11, 9 y 7 años), quienes arribaron al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) el pasado 13 de noviembre, procedentes de Tokio, y fueron rechazados por autoridades migratorias. La familia permanece en las instalaciones de la terminal 2 del AICM mientras se resuelve su situación jurídica. El personal de la CNDH acudió al lugar para verificar las condiciones en las que se encuentran y corroborar que se respetan sus derechos humanos. (Malabarista, El Economista, El Foro, p. 55)
Francisco Garduño, titular del INM
A pocos días de dejar el cargo, insiste en dejar tras de él una huella negra por una mala gestión. Se quedará con la imagen del maltrato hacia miles de extranjeros; el último caso: una familia china que está retenida en el AICM desde hace 11 días. (Sube y baja, La Crónica de Hoy, La Dos, p. 2)
Entre todo lo destacado -y destacable- del segundo informe de gobierno de Sergio Salomón Céspedes Peregrina, el pasado viernes, hubo un detalle que llamó poderosamente la atención y que seguramente no escapó al observador atento.
Durante su mensaje, al mencionar a los personajes relevantes presentes, el mandatario se detuvo un momento para destacar subrayadamente la asistencia de Francisco Garduño Yáñez, comisionado del Instituto Nacional de Migración (INM).
Es decir, la persona a la cual relevará pronto en el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Sergio Salomón le dedicó sentidas palabras de agradecimiento y comentó que si bien hasta hace unos meses no tenía el gusto de conocerlo, en poco tiempo se han hecho amigos.
El gobernador de Puebla señaló que Garduño se ha portado con él de manera formidable.
Habló de su gran generosidad y del gran apoyo que le ha prestado para que su llegada al INM se dé en las mejores condiciones.
Sergio Salomón fue sumamente cuidadoso en la forma y en el fondo de lo que dijo.
Es decir: qué dijo y cómo lo dijo.
De hecho, lo sentó en primera fila, al lado de los ex gobernadores Melquiades Morales Flores y Antonio Gali Fayad.
Es decir, dio a Francisco Garduño peso, relevancia, y con ello, dotó de sentido su presencia en el segundo informe.
Tanto, que se llevó un sonoro aplauso -provocado por el mandatario- de parte de la concurrencia.
Nada fue casual.
Al buen observador le pareció un mensaje brutal.
Un mensaje para la clase política sobre cómo deben tratar los que llegan a los que se van.
Es decir, a los que dejan de ser.
A los que son relevados.
A los que son sustituidos.
A los que dejan el poder.
Con generosidad, sensibilidad y gratitud.
En un acto breve y sencillo, Sergio Salomón dio una enorme lección de política, y como dice el clásico: el que entendió, entendió.
Por cierto: el gobernador asumirá la titularidad del INM el día después que entregue el mando del estado a Alejandro Armenta Mier.
No se tomará ni un día de respiro.
Como dijo este sábado durante una gira por Zacatlán, trabajará hasta el último día de su gestión.
Su última parada será Tepeaca, su pueblo, del que tanto se siente orgulloso y que presume a cada oportunidad.
De ahí, al gran reto del INM.
El que deja Francisco Garduño.
Su invitado de lujo. (La Crónica Puebla /Arturo Luna Silva)
El segundo y último informe del gobernador Sergio Salomón Céspedes resultó emotivo más allá de los números que siempre se dan a conocer en cuanto a inversiones y proyectos, sirvió para enviar un mensaje que tenía destinario, o mejor dicho destinataria: la señora Rosario Orozco.
La flamante diputada federal y viuda de Luis Miguel Barbosa, hace unos días publicó un amplio comunicado en su cuenta de X, donde trató de empañar la labor de Céspedes Peregrina, entre líneas, se dijo traicionada porque según ella debió ser la gobernadora para darle continuidad al “legado” de su difundo marido.
La verdad y con respeto, ella nunca estuvo ni cerca de ser nombrada, porque el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador consultó a muchos poblanos a quienes les tenía confianza, y por supuesto que nadie la recomendó como afirma tras la desastrosa gestión de su esposo. Diría mi abuela doña Josefa Rivera, hablo de su vida y no de su muerte.
Al cierre de su mensaje, el próximo titular del Instituto Nacional de Migración, dijo que durante estos años se dedicó a tender puentes con todos los sectores de la sociedad, porque había una clara división debido a las formas de su antecesor.
Por eso Céspedes destacó cuantas veces pudo en su informe, que tendió puentes con la BUAP donde había una evidente confrontación y con los empresarios, para que siguieran invirtiendo como ya no lo estaban haciendo.
También mencionó en repetidas ocasiones a su sucesor el doctor Alejandro Armenta Mier, con quien se nota hay un trato de respeto mutuo. Por cierto Armenta siempre su maestro mentor político Ricardo Monreal.
Casi al final hizo un llamado con dedicatoria: a doña Chayo, al expresar que no es tiempo de insidia, ni de calumnia ni mucho menos de divisiones, en ese momento aprovechó para darle otro guiño político al próximo gobernador de quien se sabe, tiene vocación para unir a los diferentes actores de la sociedad poblana.
Por supuesto, también aprovechó para elogiar el trabajo de su esposa Gaby Bonilla al frente del DIF estatal, tuvo que hacer una breve pausa porque se le quiso quebrar la VOZ. En resumen, los números que dio a conocer hablan de que la inversión en el estado se incrementó en su corto periodo al frente de la administración estatal, donde además comentó al no tener la oportunidad de legitimarse en las urnas, lo tuvo que hacer los hechos. Las reacciones fueron en su mayoría en favor del gobernador, y con eso queda claro que el barbosismo está en vías de es extinción. (Miguel Ángel Vargas, Milenio Puebla, General, p. 9)
Los recientes nombramientos de Donald Trump para su próximo gabinete indican una inclinación hacia políticas más agresivas, punitivas y confrontativas, reflejando la influencia de los “halcones” en su administración. En política internacional, se denomina “halcones” a aquellos funcionarios que promueven enfoques duros y militaristas en las relaciones exteriores, especialmente hacia naciones como China, o temas como los migratorios.
Esta tendencia se evidencia en la designación de figuras clave asociadas al Proyecto 2025, plan conservador que busca reestructurar el gobierno federal para fortalecer el poder presidencial y promover una agenda acorde a las visiones radicales del trumpismo. El proyecto suscitó gran atención y preocupación por ser un manual detallado de cómo aumentar el control presidencial y desmantelar o desactivar frenos a la centralización del poder. A pesar de que Trump negó categóricamente su conexión con ese proyecto durante la campaña, ha seleccionado a varios de sus autores para puestos estratégicos, dando la razón a quienes señalaron su cercanía con esta visión.
Por ejemplo, Russell Vought, uno de los arquitectos del Proyecto, ha sido nombrado director de la Oficina de Administración y Presupuesto. Asimismo, Tom Homan, conocido por su postura estricta en inmigración, ha sido designado como “zar fronterizo”, y Stephen Miller, reconocido por sus políticas duras, ocupará el cargo de subdirector de políticas. Estas elecciones muestran una administración que priorizará políticas más rígidas en asuntos como inmigración, seguridad nacional y la competencia con China, alineándose con la visión de los “halcones” y del Proyecto 2025.
En materia migratoria, Trump ha anunciado planes para llevar a cabo la operación de deportación interna más grande en la historia estadounidense. Esto incluiría la construcción de grandes campamentos para albergar a migrantes en espera de deportación y la movilización de fuerzas federales y locales con gobiernos republicanos para realizar arrestos a gran escala de inmigrantes indocumentados en todo el país. Si el Congreso se niega a financiar la operación, Trump podría recurrir a tácticas utilizadas en su primer mandato, como redirigir fondos del Pentágono.
Además, Trump ha expresado su intención de reinstaurar y ampliar la prohibición de viajes desde países predominantemente musulmanes y reactivar políticas de la era Covid, como el Título 42, para restringir aún más la inmigración, esta vez basándose en la afirmación de que los migrantes portan otras enfermedades infecciosas. Estas medidas reflejan una postura más dura y centralizada en la gestión de la inmigración y la seguridad nacional.
La segunda gestión de Trump está decidida a avanzar con estas iniciativas y superar la infame estadística que muestra que, contrario a lo que se creería, el título del presidente que más ha deportado personas de Estados Unidos no es de Trump, sino de Barack Obama, con casi 1.57 millones de deportaciones en su primer mandato y 1.49 millones más en el segundo, mientras que Trump expulsó a 1.2 millones de personas. A partir del 20 de enero del próximo año tendremos el regreso del discurso y políticas xenófobas con la suma de pretender superar ese infame récord. Viene la hora de los halcones y no es claro que aquí estemos listos para enfrentar las consecuencias del regreso de la política migratoria de Trump. (Leonardo Núñez González, La Razón, Mundo, p. 25)
La irrupción de Donald Trump para un segundo periodo presidencial augura un futuro incierto para la comunidad latina, en especial contra los mexicanos y más en el estado de Texas. El gobernador de ese estado, Greg Abbott, un claro racista y con un marcado antimexicanismo, ni tardo ni perezoso, ya le ofreció a la administración entrante de Trump un espacio para que pueda albergar ahí a todos los latinos que se vayan a deportar. Es en verdad lamentable.
“Políticas texanas dejan en vilo a la comunidad de hispanos. En Texas sigue avanzando la política antiinmigrante, lo que deja en vilo a la comunidad hispana en esta entidad fronteriza. Han resurgido acciones extremistas que atentan, incluso, contra los derechos humanos, como es el caso del gobernador texano, Greg Abbott, quien mandó reinstalar ‘boyas que tienen navajas en los alrededores’, ignorando la orden de un juez federal para retirarlas, aseguró el periodista Jorge Badillo. ‘El gobernador dice que las va a poner a como dé lugar y en sus palabras, las va a colocar desde Brownsville hasta donde alcance el espacio del estado de Texas’, afirmó Badillo en entrevista con Pascal Beltrán del Río para Imagen Radio. Esta semana, Abbott le ofreció a Donald Trump alrededor de 600 hectáreas para que pueda construir un centro de deportación masiva, en el condado de Starr, uno de los más pobres del país, recordó Badillo, como consignó Excélsior. Estarían aglomerando a los inmigrantes ilegales en el país, antes de deportarles a México, expresó el comunicador (Excélsior, 23/XI/24)”.
No es exagerado afirmar que les esperan unos años de terror a los latinos en Estados Unidos, por ello será importante que se mantengan unidos y en alerta, en especial los hispanos que están en Texas, pues todo indica que ahí se van a dar las acciones más violentas en contra de ellos. Ojalá que la mayoría de ellos logre pasar este trance y que los siguientes años en la presidencia de Donald Trump pasen lo más rápido posible. Cuídense mucho, hermanos latinos. (Juan Manuel López G, Excélsior, Nacional, p. 11)
En el extraordinario documental 9/11: así se vivió en la Casa Blanca (Apple TV) vemos cómo el entonces presidente George W. Bush y su equipo vivieron el fatídico 11 de septiembre de 2001. En algún momento, el mandatario dice que ese mismo día se dio cuenta de que su Presidencia había cambiado radicalmente: “Me convertí en un Presidente de guerra”, concluye.
Ahora la prioridad de su gestión sería, por un lado, castigar a los terroristas y, por el otro, evitar más atentados. Esto implicaba pasar a un segundo plano todo lo que había planeado para su Presidencia, incluyendo una reforma para migrantes indocumentados. El nuevo conflicto bélico sería prioritario e inédito por ser en contra de grupos terroristas que presuntamente se encontraban dentro y fuera del territorio estadunidense. Un desafío mayor.
Cuento esta historia como ejemplo de cómo un evento puede cambiar por completo lo que tenía planeado un gobierno.
Me parece que es el caso para la Presidencia de Sheinbaum con respecto a la elección de Donald Trump como siguiente presidente de Estados Unidos y la victoria contundente de los republicanos el pasado 5 de noviembre.
Claudia llegó al poder con muchos planes. El día de su toma de posesión, al estilo de López Obrador, se comprometió a llevar a cabo cien acciones de gobierno. Su agenda, además de la heredada por la administración anterior, es muy ambiciosa.
Sin embargo, llegó la hora de recalcular todo lo planeado para concentrarse en minimizar el impacto negativo que tendrá el regreso de Trump a la Casa Blanca con una inminente guerra comercial.
Los riesgos son enormes. De ese mismo tamaño es el desafío para la nueva Presidenta.
Trump 2.0 llega fortalecido (ganó el voto popular), prácticamente no tendrá contrapesos, está nombrando a un gabinete de fanáticos sin mucha experiencia gubernamental y podrá llevar a cabo políticas radicales ahora que no podrá reelegirse. Viene, además, con ánimos vengativos.
Agréguese su racismo, antagonismo al vecino sureño y misoginia, que complica tremendamente la relación para nuestra Presidenta.
Trump ya anunció que va en contra de México en tres temas. Será implacable. Mejor exagerar las posibles consecuencias que levantar falsas ilusiones, tomando en cuenta su pasado o el carácter negociador del magnate inmobiliario.
Advertido está. Desde el primer día de su segundo mandato, Trump impondrá aranceles a todas las importaciones que llegan a su país. A todas.
Algunos ilusos dicen que no lo hará con México y Canadá porque está impedido por el Tratado de Libre Comercio, el T-MEC, que él negoció y firmó. Que este nuevo acuerdo “es su bebé”. Falso. Esto le vale un pepino a Trump. Dirá que sus vecinos han incumplido con el mejor tratado de la historia mundial. Sobre todo, México, por donde China está triangulando importaciones a su país.
El T-MEC no nos salva con un presidente como Trump, que hace lo que se le pega la gana. Nuestro país tiene fichas para presionar a Estados Unidos con represalias arancelarias. Pero esto nos llevará a un enfrentamiento comercial donde México, por ser el eslabón más débil de los tres países del tratado, será el mayor perdedor.
Canadá ya lo entendió y, por eso, están amenazando con darnos una puñalada trapera a los mexicanos. “Mira, Trump, el problema es México, por donde se están colando los chinos. Mejor lo sacamos del tratado, nos quedamos nosotros dos, los socios anglosajones, y así resolvemos el problema”.
Quizás esta estrategia le convenga a los canadienses. Su anuncio nos da una idea de que ellos sí se están tomando muy en serio a Trump 2.0.
También está telegrafiado que el próximo mandatario de Estados Unidos utilizará los aranceles como arma de presión para que México le arregle dos problemas: la migración de indocumentados y el tráfico de fentanilo. Pretende que nosotros detengamos ambos flujos. Algo se puede hacer con lo primero a un costo económico y humanitario gigantesco para nuestro país. Lo segundo, las drogas, es imposible de resolverlo: mientras siga habiendo demanda de sustancias prohibidas, habrá una oferta ilegal.
La elección de Trump cambió radicalmente la Presidencia de Sheinbaum. La nueva prioridad es preparar y ejecutar una estrategia con el fin de minimizar el daño que puede hacernos Trump 2.0. Habrá que ensamblar un equipo de los mejores y más brillantes mexicanos (que los hay) para enfrentar la guerra comercial que ya tenemos encima. (Leo Zuckermann, Excélsior, Nacional, p. 11)
México se encuentra ante el reto de pensar y, sobre todo, anticipar lo que está por venir al inicio de la nueva administración de Donald Trump. Se trata de un presidente que, aunque se sabe que tendrá un periodo de cuatro años, regresa con mucho más poder que en su primer mandato, pues su retorno está marcado por la radicalización en su discurso, lo cual está siendo respaldado por los nombramientos que ha hecho de personalidades abiertamente contrarias a la agenda de los derechos humanos, la tolerancia y el respeto a los diferentes.
Después del discurso de toma de posesión, es esperable que, por la tarde o un día después, tengamos las imágenes de un presidente de EU firmando nuevas órdenes ejecutivas para la modificación radical de las políticas migratorias, para un probable cierre físico de fronteras, para revertir el acceso a garantías de derechos de minorías étnicas y nacionales, y para comenzar a presionar mucho más a México en materia de políticas comerciales, industriales y de seguridad pública.
Las declaraciones de quien podría ser el nuevo fiscal general de aquella nación han sido contundentes: impulsará la declaratoria de los grupos del crimen organizado como organizaciones terroristas, lo cual podría traducirse en intervenciones en el territorio de agentes de aquel país, pero también de tipo militar, lo cual tendría que ver, sí, con la lucha contra la macrocriminalidad, pero, más aún, con la inteligencia global y los intereses geoestratégicos de EU, sobre todo ante la simpatía y cada vez mayor cercanía, al menos retórica, con China y Rusia, así como, en los hechos, con países como Cuba, Venezuela y Nicaragua en nuestra región.
Los efectos de medidas de ese tipo podrían tener repercusiones inmediatas con las relaciones diplomáticas y comerciales con otras naciones, particularmente con Canadá, pues los intereses económicos de ese país se están alineando rápidamente a la retórica norteamericana, amén de que se trata de países aliados militarmente, lo cual pesa tanto o más como las determinaciones productivas y comerciales.
Lo mismo podría ocurrir con otros socios con los que hemos avanzado de manera importante, fundamentalmente Japón y Europa, así como algunos países de la región Asia-Pacífico, los cuales no titubean ante la exigencia de “toma de posición” de los norteamericanos en escenarios de conflicto militar, como el que está en curso con Ucrania.
Es sabido que Donald Trump está a favor de una globalidad que funcione a favor de los intereses de su país. Su visión es simple: todo aquello que en términos de comercio global beneficie a EU, es bienvenido, lo demás puede ser rechazado y, en los hechos, combatido.
Hay, pues, tres ámbitos estratégicos frente a los cuales México debe estar lo mejor preparado posible:
En materia migratoria, Trump ha prometido la ampliación del muro fronterizo y la reinstauración de políticas como el programa Quédate en México. Esto implicará una mayor presión sobre el gobierno mexicano para gestionar nuevas crisis humanitarias, lo cual agudizará los dilemas que ya enfrentan varios municipios que han visto incrementar sus poblaciones, en lapsos muy breves, en varios miles de personas que demandan todo.
La agenda de seguridad también enfrentará serios desafíos, dado que la postura de Trump busca justificar intervenciones unilaterales en México, lo cual representaría una violación de la soberanía mexicana y complicaría la cooperación bilateral en la lucha contra el crimen organizado. México se vería obligado a fortalecer su capacidad de negociación y sus estrategias internas para evitar una escalada de tensiones que pongan en riesgo la estabilidad regional.
Por último, la relación diplomática se perfila como una de las más complejas, por lo que México necesitará fortalecer su capacidad diplomática y su rol en foros multilaterales para contrarrestar posibles agresiones y defender sus intereses estratégicos.
Los márgenes de actuación se estrecharán cada vez más en la medida en que se aproxime el 20 de enero; para la presidenta Sheinbaum la relación con Trump será de enormes desafíos, pues convivirá con él durante dos tercios de su mandato. (Mario Luis Fuentes, Excélsior, Nacional, p. 12)
La migración en masa que se está produciendo en las fronteras de México y Estados Unidos no es una situación aislada, sino una manifestación de problemáticas sumamente profundas que afectan a millones de personas en nuestra nación. Entre los migrantes que enfrentan esta dura realidad, son los jóvenes quienes viven la más cruda realidad de esta crisis; aquellos que, buscando una vida mejor, cruzan selvas, ríos y desiertos persiguiendo el “sueño americano”. Sin embargo, este sueño se convierte, cada vez más, en una pesadilla.
Estos jóvenes no dejan sus hogares por voluntad propia, sino que abandonan su patria por necesidad. Países como Honduras, El Salvador, Guatemala y Haití enfrentan una combinación de alta pobreza, violencia extrema y gobiernos incapaces o corruptos que generan la miseria de miles de personas. La migración no es una elección, sino una obligación para quienes ven en ella la única salida hacia un futuro digno.
Sin embargo, el camino hacia ese supuesto sueño está lleno de riesgos. Los migrantes se enfrentan a encontrarse con redes de tráfico de personas, extorsiones, violencia y, en muchos casos, la muerte. México, al ser una nación de alto tránsito de migrantes, se ha convertido en una zona de contraste. Por un lado, se configura como un país que busca ofrecer apoyo humanitario y, por el otro, sufre de limitaciones económicas, saturación en su infraestructura e instituciones ineficientes. Mientras tanto, la delincuencia organizada aprovecha esta vulnerabilidad para explotar y lucrar con las vidas de los más indefensos.
A este escenario se suma la reciente elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos. Su propuesta de políticas migratorias más restrictivas, como la continuación del muro fronterizo, la reactivación del programa “Permanecer en México” y deportaciones masivas, amenaza con agravar aún más la situación. Estas medidas no solo pondrán en riesgo la vida de miles de jóvenes migrantes en México, sino que también incrementarán la crisis humanitaria en nuestras fronteras.
No obstante, culpar únicamente a Estados Unidos sería irresponsable. En México, la actuación gubernamental ha sido insuficiente. Las estrategias actuales carecen de una estrategia integral que aborde las causas reales de la migración. Necesitamos más que medidas temporales y contención; requerimos políticas estructurales que promuevan el desarrollo económico, la seguridad y el acceso a oportunidades tanto en México como en los países de origen de los migrantes.
Es aquí donde la comunidad internacional tiene un papel fundamental. La migración no es un problema de una sola nación, sino un reto global que exige cooperación y responsabilidad compartida. Los países más desarrollados deben comprometerse a invertir en programas de desarrollo en Centroamérica, fortalecer los sistemas de asilo y garantizar rutas migratorias seguras. Al mismo tiempo, México debe liderar con el ejemplo, asegurando que sus políticas migratorias respeten los Derechos Humanos y ofreciendo un trato digno a quienes buscan refugio en nuestro país.
En última instancia, debemos recordar que cada migrante es una persona con sueños, talentos y el potencial de contribuir al desarrollo de cualquier sociedad. Los jóvenes que cruzan nuestras fronteras no necesariamente son una amenaza, sino que pueden representar una oportunidad para construir puentes de solidaridad y humanidad. No podemos permitir que el “sueño americano”, o cualquier sueño por una vida digna, se convierta en un privilegio exclusivo. Debemos trabajar para que sea una realidad accesible para todos.
La migración no es el problema; es el síntoma de fallas estructurales que nos toca corregir. Como sociedad, tenemos la obligación moral de actuar con empatía y firmeza. Cada joven migrante que vemos atravesar nuestra frontera representa no solo una crisis, sino también un recordatorio de que, como naciones, aún tenemos mucho por hacer para garantizar un mundo más justo, humano e inclusivo. (Javier Coello Trejo, El Financiero, Opinión, p. 36)
El gran escritor, Jorge Luis Borges, en una caracterización que hizo de Estados Unidos dijo: “Es un país fracturado por el individualismo, el poder de las élites, la desigualdad y el populismo”.
El Partido Demócrata es un partido de élites. Por ello la frustración social de no tener el bienestar que aspiran. Esto crea un ambiente propicio para facilitar la llegada de personas como Trump a la presidencia.
Además, el Partido Demócrata y su candidata no tuvieron el tiempo suficiente para una campaña exitosa. La candidata Harris fue un reemplazo de última hora.
La posición de Trump autonombrado “el hombre de los aranceles” continuará su guerra contra China. En relación con la migración mexicana, su actitud antiinmigrante significará tensiones.
Su política exterior no es de principios sino de transacciones. No le importa el sistema internacional basado en reglas. Sólo le interesa el poder como un frenesí sin límites.
Tiene el apoyo de oligarcas tecnológicos: Apple, Amazon, Tesla. Esto evidencia quiénes gobiernan a la economía estadounidense.
Mientras que la derecha populista se apodera de los gobiernos, los problemas globales siguen sin solución. Este año ha sido el peor por el efecto del Cambio Climático. La guerra en Ucrania y las tensiones bélicas en el Medio Oriente nos dicen sobre las dificultades de encontrar soluciones.
Los jefes de Estado de Alemania y Francia pidieron a Xi Jinping atemperar a Putin. También serán importantes las negociaciones prometidas por Trump con Putin.
En el equipo de Trump que va a gobernar sólo hay tipos duros. Elon Musk, cuya riqueza de 326,000 millones de dólares excede en 100,000 millones de dólares la reserva monetaria de México, será el encargado de desmantelar a toda la administración gubernamental. Marco Rubio, como secretario de Estado, tiene en la mira a México, Cuba, Nicaragua y Venezuela.
Tom Homan, como jefe del equipo antiinmigrante, ha señalado que se harán las mayores deportaciones de la historia. Y el próximo asesor de Seguridad Nacional, Mike Waltz, fue el autor del proyecto de ley que pedía la intervención, en el 2023, del ejército contra cárteles de drogas mexicanos.
Los países europeos, que son aliados de Estados Unidos, están en la incertidumbre por la promesa de incrementos en los aranceles estadounidenses entre 10 y 20% para todos los países, excepto China que confrontará un incremento de 60 por ciento.
Los países asiáticos que tienen una fuerte interdependencia con China están en la expectativa de los incrementos arancelarios porque ello repercutirá en una menor demanda de las exportaciones de la ASEAN.
Crisis de las ideologías y del orden mundial. Surgimiento de los populismos. Estos representan la política de la indignación y del desprecio, no de la esperanza.
La fortaleza del Estado democrático depende de la cohesión social y de la calidad del bienestar. Esto que se está perdiendo facilita la llegada de gobiernos autoritarios. (Sergio Mota Marín, El Economista, Finanzas y Dinero, p. 14)
“La inmigración ilegal está envenenando la sangre de nuestro país”. Donald Trump, 16.12.2023, Truth Social
PALO ALTO, California.- Incluso en Palo Alto, una próspera comunidad en la bahía de San Francisco, vecina de la Universidad de Stanford, el español se habla por doquier. En los restaurantes muchos meseros, y casi todo el personal de apoyo en las cocinas, lo emplean. Hay mucha construcción y los trabajadores son, en su mayoría, hispanohablantes o simplemente mexicanos.
No sorprende. En 2021 había en Estados Unidos alrededor de 37.2 millones de mexicanos o estadounidenses de origen mexicano, más del 11 por ciento de una población de 332 millones. De ese número, 4 millones eran inmigrantes indocumentados (de un grupo de todas las nacionalidades de 11 millones). Es una cifra elevada, pero que ha venido bajando: en 2007 los indocumentados mexicanos eran 6.9 millones. Algunos han regresado a México, otros han conseguido papeles para permanecer legalmente en el país.
Sin embargo, el presidente electo Donald Trump afirmó durante su campaña que los inmigrantes están “envenenando la sangre de nuestro país”. La frase recuerda otra del libro Mi lucha de Adolf Hitler: “Todas las grandes culturas del pasado perecieron solo porque la raza original creativa murió por envenenamiento de la sangre”. Trump ha prometido que, en su primer día en la Presidencia, el 20 de enero de 2025, cerrará la frontera con México y empezará un programa de deportación masiva. Son promesas que le ayudaron a conseguir millones de votos. Hay en el país un fuerte rechazo a los extranjeros, especialmente los indocumentados. Incluso, muchos estadounidenses nacidos en México o hijos y nietos de mexicanos votaron por Trump.
Quienes critican la inmigración afirman que roba empleos a los locales, pero no hay indicios de que suceda. La tasa de desempleo entre los nacidos en la Unión Americana, según Daniel Costa y Heidi Shierholz del Economic Policy Institute, promedió 3.6 por ciento en 2023, la más baja desde que hay estadísticas. Incluso la participación ha subido. La tasa de estadounidenses entre 25 y 54 años con empleos alcanzó 83.9 por ciento en 2023, un aumento sobre el 83.3 por ciento de 2019 y el mayor nivel desde 2001. El empleo de estadounidenses sin estudios universitarios, quienes compiten directamente con la mayoría de los inmigrantes, ha crecido a un ritmo también vigoroso. Costa y Shierholz afirman que “la idea de que los inmigrantes están empeorando la situación de los trabajadores nacidos en Estados Unidos es equivocada”.
La inmigración, en contraste, ha ayudado a mejorar la situación de la economía estadounidense y de los trabajadores nativos. En muchos lugares del país se registra una escasez importante de mano de obra. La inmigración ha ayudado a paliarla y ha permitido que el país siga creciendo y generando empleos para todos. Los inmigrantes menos preparados están ocupando puestos de entrada en muchas actividades y los estadounidenses han ascendido a responsabilidades de supervisión. Los más calificados ocupan posiciones indispensables en industrias de alta tecnología y han permitido que la economía estadounidense se mantenga entre las más competitivas del mundo. Shai Bernstein y sus colaboradores de la Universidad de Stanford han señalado que el 30 por ciento de la innovación en Estados Unidos desde 1976 ha sido obra de inmigrantes altamente calificados.
Trump ha aprovechado políticamente el rechazo a los inmigrantes, pero si logra detener la inmigración o deportar a millones estará provocando un daño de fondo a la economía del país. La mayoría de sus electores no entenderán lo que está pasando, el pueblo no es sabio; pero sí vivirán en una economía menos dinámica y productiva, con un menor ingreso para todos.
STANFORD
La educación de calidad cuesta. En el otoño de 2023 la Universidad de Stanford tenía 2,323 profesores e investigadores y 18,369 de personal administrativo para 17,529 estudiantes. Su presupuesto para el año escolar 2023-2024 fue de 8,900 millones de dólares, 508 mil por estudiante. (Sergio Sarmiento, Reforma, Opinión, p. 12)