Opinión Migración 251125

San Luis Potosí: el 25N que les estalló en la cara

En pleno 25N, en el Congreso de San Luis Potosí intentaron apagar la voz de dos mujeres que llevan años suplicando justicia. Fueron ignoradas una vez más. Y entonces alzaron la voz ante la sordera para llamar a los legisladores como lo que representan para ellas: “prostitutos de la política”.

El Congreso quería llegar al 25N con discursos, listones y solemnidad, pero la realidad ya no se maquilla y esta vez entró de frente, sin protocolos, sostenida por el dolor y el cansancio de quienes ya no confían en ninguna instancia del Estado.

Silvia Castillo Hernández a quien hace 19 años le asesinaron y calcinaron a su hijo y María de Jesús Marichuy Almendárez que lleva más de una década enfrentando a un agresor protegido por el gobierno potosino irrumpieron en el Pleno para exigir justicia para las mujeres la cual, hasta hoy, depende más de su resistencia que de las instituciones encargadas de garantizarla.

Mientras la diputada morenista Nancy Jeanine García Martínez hablaba desde tribuna sobre la erradicación de la violencia contra las mujeres, las dos víctimas la interrumpieron para denunciar años de violaciones a sus derechos.

Acusaron al diputado de MC, Marco Antonio Gama Basarte, presidente de la Comisión de Derechos Humanos, de blindar a la ombudsperson Giovanna Itzel Argüelles Moreno a cambio de colocar recomendados en la nómina de la CEDH. Una red de favores que convierte la defensa de las víctimas en moneda política.

El momento más revelador ocurrió cuando la diputada Brisseire Sánchez López hablaba del triunfo de Fátima Bosch en Miss Universo. Silvia y Marichuy la detuvieron: no había lugar para frivolidades cuando la vida de las mujeres potosinas sigue sin protección real.

La presidenta de la Directiva, Sara Rocha Medina, intentó contener la escena y ofreció una reunión “en una semana”. Para quienes llevan 19 y 10 años esperando respuestas, aquella oferta sonó a burla. Por eso no aceptaron ni se retiraron. Mantuvieron su posición frente a una clase política que presume perspectiva de género mientras ignora la violencia que ocurre en sus propias jurisdicciones.

Silvia y Marichuy no son una excepción: son el retrato de miles de mujeres en México. Mujeres que enfrentan ministerios públicos sordos, instituciones opacas y una perspectiva de género convertida en discurso, no en acción.

Ese es el verdadero 25N: el país que sigue sin escucharlas.

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REYNOSA: LA HUIDA DEL ALCALDE. Tuvo que salir huyendo, desairando a los colectivos de personas desaparecidas en Reynosa. El alcalde Carlos Peña Ortiz, de Morena, abandonó el templete del desfile del 20 de noviembre en el momento preciso en que las familias buscadoras lograron incorporarse al contingente. Y eso ocurrió después de días en los que las organizaciones insistieron, una y otra vez, en obtener una respuesta del presidente municipal para participar oficialmente en el acto cívico.

A pesar de las solicitudes formales, de los acercamientos y de la insistencia de madres y familiares, la presidencia municipal mantuvo distancia. Y ya en el evento: el Ayuntamiento colocó vallas, caballos y filtros para impedir que los colectivos avanzaran. Aun así, las familias encontraron un espacio para integrarse, llegaron con las fotografías de sus desaparecidos y fue en ese instante cuando el alcalde decidió retirarse. Más que una estrategia, fue la huida de un alcalde apático ante la exigencia más legítima de su comunidad.

Red Lupa registra 2 mil 817 personas desaparecidas en Reynosa, y el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO) coincide en que este municipio concentra el mayor número de casos en Tamaulipas. En una ciudad fronteriza donde convergen tránsito migratorio, delitos de alto impacto y redes criminales, estas cifras no son estadísticas: son familias enteras buscando desde hace años, muchas veces solas. (Sofía García, El Heraldo de México, País, p. 5)

Futuro TMEC: visión sindicatos EU (III)

Siempre se opusieron al TLCAN, al considerar que perjudicó a los trabajadores de EU al favorecer la relocalización de empresas e inversiones a México y la pérdida de empleos en EU.

En esta ocasión, el Comité Laboral Asesor en negociaciones y políticas comerciales (LAC), representado por el sindicato del sector acerero (United Steel Workers), afirma que, bajo el TMEC, “la pérdida de empleos en EU y la relocalización de industrias a México, continuó” y que las nuevas medidas incluidas en el capítulo 23 y el Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida tuvieron un “impacto positivo limitado”.

Piden renegociar el TMEC y se oponen a su prórroga por otros 16 años, a menos de que se solucionen los siguientes temas que identifican como problemáticos:

  1. El creciente déficit comercial de EU con México, que asciende a 157 mil millones de dólares por el aumento de importaciones manufactureras de EU.
  1. Los bajos salarios de los trabajadores mexicanos que, según ellos, son del 10% de los trabajadores de EU.
  1. Señalan como problemáticas las inversiones de las empresas manufactureras de EU en México que, otra vez según ellos, alcanzaron 155 mil millones de dólares entre 2020 y 2023, y piden frenar la relocalización de la producción a México.
  1. El uso de México por parte de China como puerta trasera y plataforma de triangulación de sus productos hacia EU. Dan algunos datos como que las inversiones de China en México han aumentado más de 200% en el último año.

Critican, me parece de manera injusta, el supuesto incumplimiento por parte del gobierno de México de los compromisos laborales acordados en el TMEC, en especial en lo referente a los “sindicatos blancos” o protegidos. Piden ajustar el Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida para ampliarlo y hacerlo más expedito. Critican también que la Secretaría del Trabajo en México haya suspendido el financiamiento para capacitación de sindicatos.

Recomiendan el fortalecimiento de las reglas de origen acordadas para el sector automotriz para hacerlas extensivas a otros sectores como el aeroespacial, maquinaria agrícola, productos electrónicos, acero y aluminio.

Piden establecer un Mecanismo de Respuesta Rápida para temas medioambientales que monitoree las emisiones de efecto invernadero y la calidad del agua y del aire.

Expresan su preocupación por la situación de los trabajadores migrantes, tanto documentados como indocumentados, sostén del trabajo agrícola en EU y del comercio trilateral en la materia. Reconocen que sus derechos son constantemente violados por pequeños y grandes agricultores, por lo que sugieren transformar el programa de visas agrícolas H2-A para proteger a los trabajadores y su derecho de asociación.

Sus propuestas tienen un tono anti-China y en contra de la relocalización de empresas y cadenas de valor a México. A la vez, varias de ellas están en contradicción con las propuestas del sector empresarial. (Martha Bárcena Coqui, El Heraldo de México, País, p. 6)

Segundo Piso / Trump y Mamdani: encuentro de dos mundos

En el lenguaje político observamos metáforas bélicas que muestran el nivel de polarización: se habla de guerras culturales, batallas ideológicas, enemigos internos y traidores a la patria.

En un clima así, imaginar a dos figuras como el alcalde electo de Nueva York, Zohran Mamdani, y Donald Trump sentados en una misma mesa para dialogar y alcanzar acuerdos parecía un absurdo.

El primero, un autodeclarado socialista democrático; el segundo, aunque originario de la misma ciudad, es punta de lanza mundial del nacionalismo conservador y un populista de derecha. Trump lo llamaba comunista; Mamdani, déspota fascista.

Tras la reunión que sostuvieron el viernes pasado, la pregunta ya no es si Trump y Mamdani se quieren o no, sino si son capaces de reconocer que viven en una misma comunidad política y que comparten, al menos, la necesidad de resolver problemas concretos que afectan a millones de personas, en donde los intereses de ambos confluyen.

Una semana antes, Mamdani y la gobernadora del estado de Nueva York, Kathy Hochul (demócrata moderada), abordaron cómo prepararse ante la posibilidad de que la Casa Blanca enviara una oleada de agentes antinmigrantes de ICE o un despliegue de tropas de la Guardia Nacional, como ha ocurrido en California o Illinois.

Anticipándose a la situación, Mamdani solicitó el encuentro con Trump y puso en la mesa temas clave en torno a la promesa de hacer asequible la ciudad.

Le argumentó a su rival ideológico que el diez por ciento de sus votantes también eligieron a Trump, básicamente por el rechazo al financiamiento de guerras alejadas y por los altos niveles de inflación.

La reunión visibiliza un problema democrático contemporáneo: si la política renuncia a principios y compromisos éticos y los reemplaza por un pragmatismo puro y duro, se termina desconfigurando la identidad de los proyectos y la naturaleza de la representación.

Así se podría explicar, por ejemplo, el declive de PRI, PAN y PRD. Por el contrario, si se renuncia a la negociación entre diferentes, se claudica en el ejercicio mismo de la política y el actor de menor poder puede acabar rodeado de trasatlánticos de guerra en el Caribe o con la Guardia Nacional recorriendo la Quinta Avenida.

El pragmatismo político es la conciencia de que la realidad social es más compleja que cualquier ideología y que ninguna fuerza política posee, por sí sola, toda la verdad, toda la justicia o todo el poder.

Un político puede ser profundamente progresista o conservador, pero cuando se enfrenta a la tarea de gobernar, encuentra límites: los recursos son finitos, los poderes están distribuidos, las instituciones marcan reglas y, sobre todo, convive con otros proyectos de país minoritarios, pero con cierta representación y apoyo social.

Ser pragmático significa aceptar que la política democrática es el arte de lo posible. Se parte de ideales, pero el camino hacia su consecución pasa por reformas legislativas, acuerdos parciales con aliados de una coalición y compensaciones inevitables.

La coincidencia no nace de una comunión ideológica, sino de una constatación compartida de problemas concretos y urgentes.

Ninguna negociación sólida ocurre sin diálogo político. El diálogo busca la comprensión mutua mínima que permita sostener la coexistencia. No se trata de que Mamdani termine pensando como Trump, o viceversa, sino de algo más simple y exigente: que cada uno entienda de dónde viene el otro, qué temores expresa, qué aspiraciones representa y qué límites no puede traspasar sin perder el apoyo de los suyos.

El diálogo implica un reconocimiento básico de legitimidad: aceptar que el otro no es una ficción mediática ni una anomalía moral, sino la expresión política de un sector real de la sociedad. Ese reconocimiento no borra la crítica, la hace más precisa.

Con todo, hay principios éticos que no deben ser sacrificados en una mesa de negociación. La dignidad humana, el rechazo de la violencia política, la oposición a políticas racistas, de discriminación y exclusión, la defensa de procesos electorales limpios y competitivos son mínimos no negociables.

Los retos son: conservar la capacidad de llegar a acuerdos cuando la situación lo exige y, al mismo tiempo, mantener viva la tensión con el orden existente para no perder la fuerza transformadora que le da sentido a su participación en política.

Que dos figuras tan distantes como Mamdani y Trump encuentren un punto de entendimiento no significa que sus proyectos sean conciliables. Significa algo más básico: que aún reconocen al otro como parte del mismo espacio político, que aún aceptan reglas comunes, que aún prefieren la disputa intensa y el acuerdo tenso a la ruptura absoluta.

Mientras esa posibilidad exista, la democracia, con todos sus defectos, seguirá siendo un horizonte defendible. (Luis Castro Obregón, El Financiero, Opinión, p. 31)

Sigue la política del terror

Como la llegada del otoño, parecieran normalizarse los ataques indiscriminados contra personas “de color”, la selección arbitraria de víctimas que, en calles, edificios y escuelas, son detenidas, maltratadas y privadas de la libertad en nombre de falaces razones de “seguridad nacional”, por parte de fuerzas armadas , a menudo sin identificación ni rostro visible. Esta política del terror contra los inmigrantes en Estados Unidos no puede naturalizarse ni justificarse. Destruye vidas y comunidades. Viola derechos humanos básicos, entre otros el derecho a migrar.

A la toma de territorios en Los Ángeles por parte de ICE (encargada de controlar las fronteras y la migración), acompañada de la Guardia Nacional militarizada, que acometieron brutalmente contra personas indocumentadas e incluso contra ciudadanos/as, han seguido asedios contra la población trabajadora inmigrante en Chicago y suburbios, en Washington D.C., en Florida y Carolina del Norte. El mensaje es claro: ahí donde se asientan comunidades “latinas”, principalmente, se concentran los afanes racistas de autoridades que pretenden demostrar su capacidad de perseguir y reprimir a quienes consideren “enemigos”, así como su desprecio por la Ley – que garantizaría la autonomía de los estados- y de las leyes internacionales que protegen los derechos humanos.

En Chicago, por ejemplo, fuerzas militares tomaron por asalto un edificio, de noche, sembrando pánico entre las personas detenidas y sacadas a la calle semidesnudas y maniatadas, incluyendo niños/as. Ahí y en otras ciudades, ICE sigue invadiendo barrios en busca de personas indocumentadas y deteniendo a quienes le parecen “latinos”, hablan español o tienen empleos usualmente ocupados por personas indocumentadas. Reproducen así procedimientos discriminatorios que antes estaban prohibidos.

En estas detenciones arbitrarias pueden quedar atrapadas personas con documentos, solicitantes de asilo, personas que formalmente gozan de protección por razones políticas, incluso personas que han vivido por décadas en el país, sin antecedentes criminales. A su privación de la libertad por hombres armados, embozados y brutales, pueden seguir semanas de prisión en condiciones inhumanas, ya sea en el infame Alcatraz de los lagartos, o en varios centros de detención en distintos estados, sin que sus familiares puedan averiguar su paradero.

Puede suceder algo increíblemente peor: su deportación a un “tercer país”, tan cercano y aterrador como El Salvador o tan lejano, y hasta más aterrador, como Sudán o Ghana. Si a veces puede parecer “mejor” ser deportado a un tercer país que al propio porque de éste se escapó por amenazas o riesgo de muerte, quienes han solicitado asilo por esas razones no deberían ser expulsados/as a ninguna parte. Al gobierno, sin embargo, el derecho le tiene sin cuidado.

En los hechos, en efecto, la política de terror contra los/las inmigrantes es más espeluznante de lo que reportan los grandes medios. En un escalofriante reportaje publicado ayer en The New Yorker, Sarah Stillman recoge los testimonios de personas deportadas a Eswatini, un país cercano a Sudáfrica, y documenta otras deportaciones a Ghana, Sudán, Ruanda… cuyos gobiernos, a cambio de un pago de Estados Unidos, reciben en condiciones deplorables a personas que han sido detenidas, golpeadas, humilladas, esposadas, metidas como bultos en aviones militares, sin saber siquiera adónde van a ir a dar y sin comunicación con sus familias. Human Rights First ha detectado 1700 vuelos de deportación en los primeros nueve meses de este gobierno.

Como si no bastara traumatizar así a hombres y mujeres vulnerables, este gobierno ha retomado la separación de las familias como medio de “disuasión”: 600 niños/as han sido ya separados/as de sus familiares y enviados/as a albergues federales de donde ahora es más difícil que salgan porque, para “protegerlos/as”, han aumentado los requisitos a familiares o a familias que podrían acogerlos (Pro Publica).

Normalizar el terror contra las personas indocumentadas es normalizar la ilegalidad, la violencia y la crueldad. Ahora van contra los migrantes, mañana tendrán en la mira a otros “enemigos” potenciales. Así funciona la discriminación. Así destruye la política del terror. (Lucía Melgar, El Economista, Arte, Ideas y Gente, p. 53)

No son todos y no tienen todo el poder

Hay señales inequívocas de desgaste, de sordera, de torpeza, de incapacidad para entender dónde se encuentran y porque en diversos ámbitos de la vida pública, las cosas no van bien para la 4t.

En estas semanas se ha hecho evidente un fenómeno que no se veía hace muchos años por no decir que era inexistente en México: la emigración de los más pudientes de nuestro país a España y a Portugal. La perdida en inversiones, qué si se hicieron allá, para poder conseguir su visa o residencia, se calculan en alrededor de 60 mil millones de pesos. Habida cuenta de la perdida de cerebros, de capital humano de altísima especialización y experiencia y de imaginación creativa para la producción y la generación de riqueza. La mayoría de los chairos verán esto hasta con gusto, sin darse cuenta que esa población que ha emigrado o tiene ya puesto un píe en otro país, son el motor que genera impuestos, para sostener clientelas, para proveer servicios y para hacer viable al país. Los demás somos de una u otra forma empleados de aquellos. Así funciona el capitalismo y que bien.

En otro ámbito, aunque se ha dicho hasta el cansancio, la pésima reacción previo, durante y posterior a la marcha del fin de semana pasado por la generación Z, muestra una incapacidad y un desgaste discursivo lamentable. Primero juzgando la honestidad y calidad moral de los convocantes, luego achacándole el origen de la marcha a fuerzas externas e internacionales y luego acusando a la marcha de promover la violencia, cuando hay sospechas fundadas de que es, desde dentro de Morena, que la violencia fue promovida para amedrentar y desincentivar la participación futura en nuevas marchas.

Mención especial merece el comportamiento de la corte en estas semanas. Por 8 votos contra uno (ya imaginará usted de quien . . . exacto, Lenia Batres), a principios del mes, la Corte desechó un asunto fiscal en el que el gobierno reclamaba el pago por parte de FEMSA de 2,868 millones de pesos. La semana pasada por presiones de la misma ministra, la corte se desdijo de su inicial resolución y volvió a abrir el asunto. El asunto es grave, en si mismo, pero desde la perspectiva jurídica es una tragedia, un frankestein, una imbecilidad pues. Acaba con el principio de que la Corte es la última instancia y que juzgado un asunto ya se considera cosa resuelta y ya. Pero más grave aún, acaba con la seguridad jurídica. Ahora resulta que no solo estamos a merced de lo que la autoridad dicte, porque no hay a quien reclamarle pues el sistema judicial está impuesto por el gobierno, sino que ahora estamos ante la posibilidad de qué en la suprema corte, se resuelva un asunto y a la semana siguiente porque a alguien le conviene, se vuelva a abrir. Con ese antecedente la vida jurídica en México estaría liquidada. La inversión imposible de garantizarle sus derechos, los inversionistas corriendo a otros países y todos nosotros en la orfandad más absoluta, dependiendo de la voluntad de una sola persona o de un solo grupito.

Finalmente, y esto me parece preocupante, he de referirme al pésimo manejo que se le ha dado a los bloqueos que harán en las principales carretera los transportistas y productores agrícolas en 24 puntos estratégicos, en demanda de mayor seguridad en las carreteras, combate a la extorsión al transporte y a productores, mantenimiento de carreteras y resolución de trámites ante la secretaria de comunicaciones, infraestructura y transportes.

Y dale con la cantaleta, que si están manejados, que si es Salinas Pliego quien los financia, que si la oposición que si fuerzas oscuras. En vez de afrontar cada problema en su complejidad y en su origen, siguen con la idea de que es cargándole a alguien la culpa como se arreglará el asunto.

En todo lo mencionado a lo largo de este texto, lo que hila sin duda a estos asuntos, es la impunidad infinita, por las complicidades criminales que existen entre el poder político y la delincuencia, no importando la forma en la que se presente. Como se creen que ellos son todos y los únicos; con un poder infinito, han decidido no poner límites a su infinita y comprobada torpeza colectiva. Nada más, pero nada menos, también. (Miguel González Compeán, El Economista, El Foro, 55)

Francisco Guerrero Aguirre-México y la geopolítica

Las naciones no tienen el privilegio de escoger a sus vecinos. Nuestro vecindario no es opcional. Porfirio Díaz lo dijo con la crudeza del caso: “Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”. Aquí nos tocó vivir y nuestra obligación es aprovechar las ventajas y enfrentar los problemas de la posición geopolítica que ocupamos con inteligencia y sagacidad.

La geopolítica determina cómo la geografía (terrestre y humana), junto con factores económicos, históricos y culturales, impacta en las decisiones políticas y las relaciones de poder entre los estados.

Henry Kissinger comprendió, como nadie, la importancia del ejercicio del poder. A través del “realismo político”, el controvertido diplomático norteamericano entendió la importancia de la estabilidad del orden internacional, el equilibrio de poder y la defensa muchas veces agresiva del interés nacional. La habilidad especial de Kissinger residía en su gran capacidad para pensar en categorías geoestratégicas.

Con razón, Kissinger creía que el mundo estaba en constante lucha, ante la inexistencia de una institución global que moderara el comportamiento de los Estados. La paz mundial sólo era posible a través de un precario equilibrio de poder efectivo. Para alcanzarlo, las naciones estaban obligadas a luchar por su interés nacional y la preservación de su seguridad territorial.

Como lo señala la investigadora Celia Hernando de El Orden Mundial, medio de análisis internacional, la geopolítica de México está definida por su posición geográfica estratégica, su fuerte vinculación económica con Estados Unidos, representada en el T-MEC y su potencial como actor relevante en América Latina y en el escenario global.

Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas. La violencia, ligada a los cárteles y al narcotráfico, y los flujos migratorios que atraviesan el país en dirección a Estados Unidos han generado reacciones cada vez más duras de las estructuras de poder en Estados Unidos.

En nuestra relación bilateral venimos de un pasado traumático. En el siglo XIX, Estados Unidos adquirió, a través de una ingrata guerra, más de la mitad del territorio nacional. Es importante recordar que la zona que hoy ocupa la frontera recaía enteramente en territorio mexicano.

El corredor migratorio de México y Estados Unidos es el más grande del mundo. La diáspora mexicana es de tal tamaño que nuestro país es el segundo receptor de remesas internacionales del mundo, después de India.

Por otro lado, el narcotráfico es el principal problema que enfrenta México, en la actualidad. Este fenómeno está vinculado con el tráfico de armas, de personas y el blanqueo de capitales. Como lo vemos todos los días, pululan poderosas organizaciones criminales alimentando una espiral de violencia por el control del territorio. Las rutas migratorias coinciden con las rutas del narcotráfico generando caos y muerte. (Francisco Guerrero Aguirre, Excélsior, Nacional, p. 18)

Cartones

Nuevos Valores

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(Chelo, El Universal, Opinión, p. 23)