Opinión Migración 260123

Sin ataduras // El oscuro entreguista

El nuevo libro de Mike Pompeo, Never give an inch (Nunca cedas en nada), comprueba al más alto nivel lo que Sin Ataduras denunció desde hace cuatro años: el entreguismo y el cinismo del titular de la SRE en las negociaciones con Estados Unidos.

Según Pompeo, Marcelo Ebrard aceptó antes de la toma de posesión de Andrés Manuel López Obrador recibir a los “ilegales” expulsados por Estados Unidos, programa conocido como “Quédate en México”.

Fue el 15 de noviembre de 2018, cerca del aeropuerto en Houston, donde Ebrard se reunió en secreto con Pompeo y ahí cedió a los intereses estadunidenses, sin ningún beneficio para México, pero en cambio ahora sabemos que el designado secretario pidió a Pompeo no oponerse a que el nuevo gobierno de AMLO expresara en público el desconocimiento de dicho acuerdo.

Pompeo respondió a Ebrard: “Me vale un bledo lo que digas. Lo que sea que te ayude internamente, es cosa tuya”.

El funcionario de Trump reveló que el plan de Ebrard, preocupado por su imagen, era aceptar en privado a los migrantes centroamericanos devueltos por EU, pero no firmar nada ni anunciar el acuerdo.

Pero Pompeo se opuso. Finalmente, el compromiso entre los dos fue declarar que México no objetaría la devolución de migrantes y EU prometería ayuda, escribió el autor. 

No hubo tal apoyo. Aquí en Sin Ataduras denunciamos varias veces que ni Trump ni Pompeo le dieron un solo dólar a México ni a Centroamérica, pero sí continúan hasta la fecha las crisis humanitarias en la frontera dentro del territorio nacional. La burla total.

En el capítulo siete, “La soberanía americana importa”, el secretario de Estado de Trump escribió que Ebrard tenía dos retos:

  1. Proteger a su jefe, el presidente López Obrador, para que no pareciera que se había rendido ante “El norte”.
  1. Lidiar con la embajadora Martha Bárcena, quien se oponía al acuerdo. “Hicimos todo lo posible para mantenerla en la oscuridad”, escribió Pompeo.

Esto comprueba que mi esposa, la embajadora Bárcena, siempre le dijo la verdad al presidente López Obrador, que actuó con patriotismo, que siempre defendió los intereses de México y que Ebrard engañó al Presidente, al Senado y al pueblo mexicano.

Tanto gusto le dio a Pompeo el resultado de la negociación con Ebrard que luego confió a un funcionario del gobierno saliente de Peña Nieto: “It was too good to be true” (Fue demasiado bueno para ser verdad).

“Salimos con la dignidad intacta”, festinó Ebrard en Tijuana, después de que en junio de 2019 acordó con Estados Unidos militarizar la frontera con Guatemala para frenar a los migrantes a cambio de evitar la imposición de aranceles.

Pompeo y Ebrard son políticos en los que no se puede confiar, si no, pregunten al mismo secretario si esperaba que alguna vez Pompeo lo iba a delatar como lo hizo ahora en su libro.

Las nuevas revelaciones complementan otras fuentes creíbles ya publicadas en el libro Border wars, escrito por reporteros de The New York Times, sobre las negociaciones de Ebrard con Pompeo en compañía de su ex colaborador Javier López Casarín.

Ebrard y Pompeo pretenden llegar a ser Presidente de su respectivo país en 2024 y eso dirán ahora los opinadores proebrardistas para tratar de descalificar el libro de Pompeo, mirando la viga en el ojo ajeno. 

El oscuro personaje pretende gobernar a nuestro país como progresista, pero como secretario de Relaciones Exteriores resultó un entreguista, oculto en la cueva del cinismo. (Agustín Gutiérrez Canet, Milenio Diario, Política, p. 11)

Retorno de migrantes: dos caras de la moneda

“Hace siete años que regresé de Estados Unidos y ya no pienso irme, porque gracias a Dios pude emprender un negocio en mi comunidad de origen, además de que en el norte muchos nos ven a los migrantes sólo como mano de obra barata”, me comentó Don Israel, quien amablemente me vendió una correa para mi perro. Don Israel es uno de los miles de migrantes que decidieron retornar a su país. Él, como otros migrantes, tiene su propio local en la Feria de León 2023 y, con su espíritu incansable de lucha, nos demuestra que el sueño americano también se puede conseguir aquí, en su tierra.

Esta semana, el Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. anunció que buscará ayudar a los migrantes indocumentados que sean víctimas de abusos laborales sin temor a represalias por parte de sus empleadores. El apoyo incluye ampararlos con la acción dividida, la cual protege a los migrantes de no ser deportados. Además, quienes califiquen, podrán obtener un permiso de trabajo, el cual los protegería de amenazas por parte de sus patrones. Se trata de una medida alentadora, sobre todo sabiendo que los migrantes no sólo son parte fundamental en la maquinaria económica de Estados Unidos, también son la mano de obra más ocupada en las actividades de mayor riesgo. (Según la Organización Internacional para las Migraciones, 164 millones de migrantes a nivel global aceptan los trabajos más sucios, peligrosos y difíciles, llamados 3D por sus siglas en inglés.)

Si bien a los migrantes se les asocia con actividades agrícolas, operar almacenes, atender en mini supers, vender en la calle o cumplir con trabajos domésticos (todas actividades dignas de realizar, por cierto), también hay ejemplos de cómo han logrado trascender en tareas especiales. En la misma Feria de León, nos visitó en el stand de la Secretaría del Migrante y Enlace Internacional Don Armando, quien fue migrante en EE.UU. durante veinticinco años. Inició en la industria de asistencia sanitaria como personal de limpieza y logró especializarse hasta conseguir un puesto estratégico que le sirvió para regresar a México y contar con su micro empresa. “Es una industria muy complicada, con labores que no cualquiera quiere realizar. Yo me aventé, aprendí y aquí estoy, de vuelta en México para seguir progresando”, nos comentó. (En lo que va de la pandemia del COVID-19, los migrantes han estado en la primera línea y en actividades que no se realizan a distancia. Tan sólo en la Unión Americana el 74% de los migrantes indocumentados son trabajadores esenciales.)

Ahora bien, el retorno de los migrantes no siempre viene acompañado del éxito. De acuerdo con datos de la Unidad de Política Migratoria, hasta el mes de noviembre del 2022 se tuvieron un total de 241 mil 662 personas devueltas de origen mexicano desde los EE.UU. (13 mil 787 de origen guanajuatense). Y si hablamos sobre muertes, desapariciones y detenciones de migrantes en la frontera, los datos son lapidarios. Según la Secretaría de Relaciones Exteriores del Gobierno Federal, en los últimos tres años (2019-2021) han muerto 1 mil 478 mexicanos en la frontera norte, y de los cuales 308 eran menores de edad. Así mismo, se presentó un incremento del 200% en el número de detenciones, las cuales, según estimaciones del Centro de Información de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos, ascendieron en el 2021 a 1 millón 734 mil 686.

La pregunta natural que surge ante la ida y vuelta de millones de migrantes es ¿cómo inhibir la migración indocumentada? La respuesta es generando oportunidades de desarrollo en nuestros respectivos estados. En consecuencia, más paisanos tendrían opciones que los animen a quedarse en casa para ver crecer a sus hijos, apoyar a sus adultos mayores en sus crisis de salud y, por qué no, emprender su propio negocio. La migración que debemos impulsar es la del talento local, que vayan más mexicanos al mundo para expandir nuestra identidad en otros países pero que lo hagan de manera normalizada, ordenada y segura. En Guanajuato, por ejemplo, contamos con la estrategia “Contigo Sí”, la cual fue impulsada por el gobernador Diego Sinhue para fortalecer el tejido social a través de la suma de recursos, programas y proyectos de las distintas dependencias para que los guanajuatenses, incluidos los migrantes, tengan oportunidades de desarrollo. Así mismo, desde la Coordinación Nacional de Oficinas de Atención a Migrantes (CONOFAM) buscamos de manera permanente el intercambio de buenas prácticas y experiencias que nos ayuden a mitigar las necesidades de los migrantes.

Como hemos visto, la migración, desafortunadamente, es un viaje que no siempre tiene un feliz retorno. Los millones de personas que año con año abandonan su hogar, (según las Naciones Unidas existen 281 millones de migrantes en todo el mundo), comienzan su andar sin saber si un día volverán a ver a sus seres queridos. Los migrantes buscan mejorar su calidad de vida y muchos de ellos lo logran para luego retornar (como Don Israel y Don Armando) y seguir progresando, pero, en otros casos, las historias terminan en una pesadilla. En cualquiera de los casos, los migrantes dependen de sí mismos, de su esfuerzo e, incluso, de su pericia para sortear toda clase de infortunios. Pero es nuestro deber acompañarles y hacerles saber que en su camino de ida y regreso no están solos. (Juan Hernández, secretario del Migrante en Guanajuato, El Sol de México, Análisis, p. 14)