Opinión Migración 260125

Frentes Políticos

  1. Migrantes vitales. La presidenta Claudia Sheinbaum subraya la importancia de los mexicanos en la economía de EU, destacando su papel en sectores clave. El respaldo anunciado se alinea con el reciente nombramiento de Sergio Salomón Céspedes como titular del INM, quien tendrá la tarea de garantizar que las promesas de protección y apoyo no se queden en discursos, como en la era de Francisco Garduño. Reconocer el valor de quienes sostienen economías ajenas es necesario, pero más lo es crear un entorno donde puedan prosperar sin abandonar el país. Debemos darles opciones.
  1. Resistencia. Ante las políticas migratorias de Donald Trump, México responde con dignidad y humanidad. Reynosa, liderada por el alcalde Carlos Peña Ortiz, y el programa México te Abraza, coordinado por la Secretaría de Bienestar federal, a cargo de Ariadna Montiel, se convierten en ejemplos de solidaridad al establecer albergues para recibir a los deportados con servicios básicos y atención integral. Mientras EU cierra puertas, nuestro país extiende la mano, demostrando que no sólo los recibe, sino que además se esfuerza por darles un nuevo comienzo. Es la oportunidad para mostrar que México sabe proteger a su gente y recuperar su potencial. (Frentes Políticos, Excélsior, Nacional, p. 11)

Las mañaneras / Viejo, mi querido viejo

Los hombres y mujeres poderosos de todos los tiempos han tratado de dominar con la palabra, porque el poder de la palabra es grande, recordamos los discursos de Hitler y Mussolini, las interminables peroratas de Fidel Castro, de Chávez y las conversaciones de Nicolás Maduro con un “pajarito”. El que ya no está aquí decidió hacer de sus conferencias matutinas su forma de gobierno, y así nos fue, palabras vacías, mentiras sin cuento, ocultamiento de datos, negación de realidades, corrupción al hablar, insultos, ofensas, calumnias, un diccionario entero de vocablos para dañar y destruir, las mañaneras han sido el peor ejemplo de oratoria pedestre y vulgar, repetida por sus bots y seguidores pagados por él.

Pero aquí estamos, y desde hace meses quien ocupa la silla presidencial, decidió repetir el numerito y cada mañana habla y habla durante más de dos horas y, aunque ya sabemos que “no es lo mismo, lo mismo que lo mesmo”, es preciso analizar lo que está ocurriendo.

La presencia de Claudia Sheinbaum en el Salón Tesorería ya ha sido analizada por los expertos en imagen corporal: titubeante, sin saber cómo responder, evasiva a veces, envalentonada otras, hace chistes, pero se ve que sufre al estar ahí tantos minutos.

*Pero sus palabras son quienes la definen: “Todo va bien”, ¿va bien a dónde?, ¿al fracaso?, porque una y otra vez se niega reconocer todo lo que ocurrió en esos seis años, el fracaso monumental de Pemex, el conflicto de los proveedores a los que no les pagan, la estúpida designación de Octavio Romero al Infonavit, que daña a empresarios y trabajadores, la confirmación de Francisco Garduño en Migración, la protección al exgobernador de Veracruz de triste memoria, al gobernador de Sinaloa, a pesar de las multitudes que piden su cese, al exgobernador del Estado de México, a Rocío Nahle a pesar de su corrupción a Cuauhtémoc Blanco, y a tantos más.*

Pero, además, siendo la delincuencia la más grande herencia de quien ya se fue, aunque no dice abrazos, no balazos, niega la magnitud del problema, que tiene que resolver “solo” García Harfuch, porque parece que nadie le ayuda.

Gastar dinero para hacer una manifestación a los “cien días”, como si hubiera algo que celebrar, muestra su espíritu de Kermesse, negando la realidad que amenaza a cada mexicano; ese “festival” muestra quién es Claudia Sheinbaum, no da para más.

Pero su labor más lamentable ha sido en el área internacional, ya que ni entiende ni quiere entender qué significa Donald Trump para el país; frente a la primera amenaza, su frase: “Tenemos el Himno Nacional” mueve a risa y a tragedia; su afirmación de que ya habló con él y todo va bien, muestra su ignorancia, y su apoyo a Maduro en Venezuela y al régimen de Panamá confirma que en asuntos internacionales está en Babia. Y ahora, frente a la amenaza de enviar a miles de mexicanos y de otras naciones a territorio nacional, afirma que tendrán todo lo necesario (?).

Creo que esto y mil razones más, La (vice) Presidenta tiene que dejar la mañaneras y dedicarse a trabajar con los pocos miembros capaces de su gabinete, mientras se defiende del hijo del que ya se fue y de otros morenistas que ansían su puesto.

Por cierto, me han preguntado por qué no he vuelto a escribir aquí el nombre del expresidente, simple y sencillamente porque no lo quiero ver en mis escritos, tal vez manche el papel como manchó a México día y noche. Sé que está preso, preso en su jaula de oro, preso en sus elucubraciones, preso en sus obsesiones, no sale de ahí porque sabe que si pone un pie en la calle, miles de mexicanos lo agredirían. Sigue preso esperando que la historia lo juzgue y lo condene y tal vez lo aprese como ha ocurrido con otros presidentes. (Rafael Álvarez Cordero, Excélsior, Nacional, p. 10)

Ante la migración: responsabilidad compartida por Ciudad Juárez

A nivel global, los desplazamientos humanos han alcanzado una escala sin precedentes. Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), el corredor migratorio entre México y Estados Unidos es el más grande del mundo, con casi 11 millones de personas, supera a los corredores de Siria a Turquía e incluso el de Ucrania-Rusia. Además, lamentablemente, la OIM clasifica la frontera entre México y Estados Unidos como la ruta terrestre más peligrosa. En este contexto, Chihuahua, y particularmente Ciudad Juárez, se encuentran en el epicentro de esta compleja realidad migratoria.

Ante las recientes medidas adoptadas en materia migratoria por el gobierno de nuestro país vecino, en este Gobierno del Estado vamos a cuidar y a velar por la seguridad de las y los juarenses. Esta es una causa que nos preocupa y nos ocupa a los diversos niveles de Gobierno y precisamente por ello, recientemente, nos reunimos en Ciudad Juárez con autoridades federales, con el objetivo de definir estrategias que nos permitan prepararnos para la llegada inminente de nuestros hermanos connacionales, centroamericanos y extracontinentales.

Se trata de cuidar a los connacionales y, sobre todo, velar por los programas y proyectos que garanticen la seguridad de las y los juarenses. A las familias juarenses es importante decirles que ante estas posibles oleadas, estaremos más cerca de ellos que nunca.

Es cierto que la migración ilegal hoy por hoy es un desafío que pone en tensión nuestras instituciones, economías y perspectivas políticas. Además, exige acciones que ataquen sus causas estructurales, no solo sus consecuencias inmediatas; es una cuestión de compromiso ético y de visión para construir sociedades más justas y solidarias.

Ante las recientes medidas adoptadas en materia migratoria por el gobierno de nuestro país vecino, en este Gobierno del Estado vamos a cuidar y a velar por la seguridad de las y los juarenses”

Soy una convencida de que la dignidad de cada ser humano es inalienable, independientemente de su origen, nacionalidad o situación migratoria. Por ello, no podemos olvidar que la migración, en su raíz, es un fenómeno profundamente humano. Las personas que emprenden este camino no lo hacen por elección sencilla, sino por necesidad, en una búsqueda por escapar de la pobreza, la violencia y la desesperanza. Nuestra respuesta, por tanto, debe estar orientada por la justicia, seguridad y la compasión.

Por nuestra parte, haremos uso de todo el aparato de seguridad que conforma Centinela, con los puntos de monitoreo inteligente distribuidos por toda la ciudad, así como con el despliegue de nuestros elementos de seguridad en los albergues para mantener la paz y la seguridad de todas las personas. Así mismo, nos estamos preparando desde distintas trincheras para llegada de cientos de personas.

Actualmente, contamos en Ciudad Juárez con 29 albergues a cargo del Estado, el Municipio, la Federación y la sociedad civil organizada, para atender a personas migrantes, varios de ellos destinados exclusivamente a la atención de niñas, niños y adolescentes. Además, desplegaremos brigadas de vacunación y vigilancia epidemiológica, en los albergues instalados por parte del Instituto Nacional de Migración y de la Secretaría de Salud Federal.

Evitar el dolor evitable también es enviar el mensaje correcto: en Chihuahua y en otras partes del país, las personas en situación de desplazamiento, especialmente las mujeres y los niños, son más vulnerables ante el crimen. El riesgo, la exposición al abuso y la violencia es alta, por ello, el territorio chihuahuense no es una buena opción para la permanencia de nuestros hermanos migrantes.

En este contexto, en Chihuahua refrendamos nuestro apoyo a las autoridades federales para enfrentar este fenómeno que exige solidaridad y contundencia. Al mismo tiempo, hacemos un llamado a la acción conjunta y coordinada que siempre hemos demostrado los chihuahuenses.

La clave para abordar los desafíos es hacerlo desde la resiliencia y siempre desde la coordinación efectiva y constante entre los gobiernos. Así lo estamos haciendo, por ello desde este Gobierno del Estado, enviamos un mensaje de tranquilidad a nuestros connacionales en EU que vienen a México: aquí están sus gobiernos trabajando por ustedes y, claro, enviamos también un mensaje de tranquilidad a las familias juarenses y chihuahuenses que son nuestra prioridad.

Ciudad Juárez no está sola, cuenta con su Gobernadora y cuenta con este Gobierno del Estado. (Maru Campos, El Diario de Juárez, Opinión, p. 17)

La Esquina

Las órdenes ejecutivas de Trump contra la migración indocumentada no han tenido pausa, se deportó en una jornada a 2 mil personas sólo a México y se reforzó la frontera con más militares, pero sigue latente el amago sobre la aplicación de aranceles a productos mexicanos, un tema que preocupa al Gobierno Federal y que confía en que éste sea reflexionado antes de su posible ejecución. (La Esquina, La Crónica de Hoy, P.p.)

El camino infernal al american dream

A través de Carolina Aranda (hija de Javier Aranda, colaborador de La Jornada), Elvia Ardalani, maestra de la Universidad de Texas-Rio Grande Valley, nos informa de las reacciones de los estados norteños a las declaraciones de Donald Trump y su política: America for the americans.

La catedrática vive en Harlingen, Texas, muy cerca de nuestra frontera con Estados Unidos. Coordina el área de letras y se une a nuestra indignación por las declaraciones más recientes del actual presidente de Estados Unidos.

–Todos los estados fronterizos en los que hay una gran presencia hispana (la mayoría de origen mexicano) pertenecen al estado de Texas desde hace más de 100 años. Son comunidades con presencia en la vida del país y son parte de su tejido social. Se trata de profesionistas, médicos, enfermeras, obreros, campesinos. Antes, los mexicanos o latinoamericanos eran exclusivamente mano de obra, pero ahora Texas cuenta con profesionistas en todos los niveles socioeconómicos. Quisiera subrayar (independientemente de lo que está sucediendo ahora) que estas comunidades han aprendido a integrarse, saben cruzar no sólo físicamente las dos zonas fronterizas (tanto la mexicana como la estadunidense) y conocen las dos culturas, ya que han logrado conservar su esencia mexicana.

–¿Aguantan todo?

–Tienen el don de la supervivencia; ahora hay mucho pánico por la política actual, pero hay que ver el contexto histórico. Soy optimista, porque desde mi punto de vista, estas comunidades seguirán siendo esenciales en la vida de Estados Unidos, país de migrantes por excelencia.

–¿De qué estados provienen?

–Hay mucha migración de Michoacán, de San Luis Potosí, de Zacatecas, pero lo importante es que ahora esas migraciones ya no sólo son mexicanas, sino de Centro y Sudamérica, sobre todo de Venezuela, pero claro, hay enorme presencia de origen mexicano. Hay algo que le quiero contar, porque lo veo todos los días, la situación de los dreamers, porque estos mexicanos vinieron a Estados Unidos con sus recién nacidos y han crecido aquí y ya ni siquiera hablan español. No tienen un status legal, y eso lo vemos a diario en todas las actividades de nuestro estado.

 

Es una situación muy difícil que debe verse con un enfoque muy humano, debido a que son niños que no vinieron aquí voluntariamente. La vida de esos bebés se restringe a la zona sur de Estados Unidos, nunca pueden salir de ahí por alguna razón legal. Hasta donde sé, algunos niños de México y de Centroamérica llegan solos, y esto sucedió durante la administración de Biden, lo sé de primera mano; conozco gente que trabaja con ellos, y les ha tocado ver que padres de familia de todo Centroamérica dejan a sus hijos ahí y, si no lo hacen personalmente, se los encargan a sus familiares, quienes alegan que no pueden mantenerlos.

–¡Qué horrible!

–Sí, es horrible. Algunos también abandonan a sus bebés de meses en los centros de la línea fronteriza porque creen que eventualmente sus familiares en Estados Unidos los recogerán. Algunas madres apuntan en un papel el nombre y la dirección de su criatura en el pañalito o en la sabanita en la que la envuelven.

En la administración de Biden había centros que aún hoy día operan en Texas y siguen recibiendo niños. Son situaciones muy difíciles de comprender. También es muy duro el abandono de muchos de nuestros pequeños de América Latina, que siguen llegando valientemente solos y se exponen al rechazo.

–¿No se hizo Estados Unidos un gran país con la aportación de migrantes?

–Claro, por eso es impresionante esta satanización actual del presidente Trump. Lo esencial es que México y los países de América Latina que vienen subiendo a Estados Unidos se pongan de acuerdo para confrontar el rechazo. Más que problema político y económico, el de la migración es un problema humano que abarca a todo nuestro planeta. El sueño americano ya no existe; no sé si alguna vez existió. Para un extranjero es cada vez más difícil tener trabajo, casa. La gente promedio vive difícilmente. También la middle class está sufriendo. Aspirar a vivir en Estados Unidos habla de las malas condiciones en que viven los migrantes en sus países. Todos los gobiernos de América Latina son responsables de su territorio y de su gente. ¡En los años 80 y 90, la cantidad de cadáveres de los creyentes en el american dream encontrados en el desierto no desanimó a un solo latinoamericano!

“¡El maltrato a los migrantes es global, trágico e inhumano! Soy tamaulipeca y vengo de un llamado ‘estado callado’; por eso ahora levanto la voz, para contar lo que he vivido en carne propia.

En todos los diarios de nuestro continente se publicó en abril de 2024 un informe del Departamento de Seguridad Nacional que indica que para inicios de 2022 había cerca de 11 millones de inmigrantes indocumentados viviendo en Estados Unidos. El Centro de Estudios de Migración estimó que había 11.7 millones en julio de 2023 y se reportaba una tendencia al aumento desde 2019 que se acercaba al máximo histórico registrado en 2007: 12.2 millones. Los inmigrantes indocumentados representan 4.8 por ciento de la fuerza laboral de Estados Unidos (8.3 millones de trabajadores). (Elena Poniatowska, La Jornada, De en Medio, p. 5)

Pólvora en la frontera

El frenesí de Donald Trump ya se puede sentir en la frontera con México. Desde el jueves, tras la declaración de emergencia fronteriza, más de 1,500 militares del Comando Norte, adicionales a los elementos de la Guardia Nacional, han sido enviados a Texas y California para apoyar en tareas de control migratorio y de seguridad en la región compartida con México.

Entre los nuevos elementos se encuentran 1,000 soldados del Ejército y 500 Marines. Hablamos de compañías de policía militar e ingenieros, pero también de destacamentos de combate. Y, según información de medios estadounidenses, se están preparando entre 5 mil y hasta 10 mil tropas de combate para completar el despliegue, incluidas aeronaves y drones, y vehículos armados Stryker que fueron usados en Iraq y Afganistán.

Las tareas que estas fuerzas pueden realizar en territorio estadounidense son limitadas. Solo pueden apoyar en logística, monitoreo y apoyo operativo a las autoridades fronterizas civiles. Sin embargo, Donald Trump ha dicho que evaluará por 90 días si decide invocar el Insurrection Act, una norma que habilitaría a fuerzas militares a llevar a cabo tareas del orden de forma directa.

Cualquier país que se tome mínimamente en serio su seguridad nacional debería preocuparse ante esta posibilidad y ante el alarde de fuerza militar en sus fronteras. En México, sin embargo, el gobierno parece pasmado. La presidenta Claudia Sheinbaum ha señalado que Estados Unidos puede hacer lo que quiera en su lado de la frontera.

Un escenario de invasión es lejano, aunque hoy existe la amenaza tangible de misiones encubierto o incluso del uso de drones estadounidenses en nuestro territorio. Pero más allá ello, la militarización de la frontera es un barril de pólvora en un momento tan delicado de la relación bilateral pues aumenta las probabilidades de un incidente indeseado.

¿Qué pasaría si el Ejército estadounidense abre fuego en contra de un grupo de migrantes mexicanos que entran ilegalmente a ese país? ¿Si por error ellos entran a nuestro territorio o intercambian fuego con fuerzas mexicanas? ¿Si un militar estadounidense es asesinado por un narcotraficante?

Estamos en esta delicada situación tras meses de pasividad del gobierno mexicano que no ha entendido la gravedad de las amenazas y que no pudo (o tal vez ni siquiera intentó) coordinar una respuesta conjunta a los problemas de seguridad y migración que compartimos. No hubo plan sobre la mesa y hoy solo nos queda ver desde la barrera.

Al menos aquí se debería pintar una línea roja. Enviar, cuando menos, una nota diplomática pidiendo explicaciones y llamando a la prudencia. Tener los ojos bien puestos en las capacidades que está desplegando Estados Unidos e incluso preparar medidas preventivas ante posibles incursiones no coordinadas. De ser necesario, incluso, enfriar la colaboración en otras áreas de seguridad e inteligencia.

Pero lo cierto es que México históricamente no está preparado para estos escenarios. Nuestra cultura estratégica es casi nula. Nuestras Fuerzas Armadas llevan décadas distraídas en tareas políticas y de seguridad pública, mientras la diplomacia se comporta más como una ONG que como un brazo político de un Estado con intereses.

La crisis nos toma mirándonos al ombligo. Con un gobierno particularmente extraviado. Sin orden interno ni fuerza para contener, ni capacidad diplomática para convencer. Solo con un llamado inocuo a la unidad nacional. Pura retórica vacía. (Carlos Matienzo, El Heraldo de México, Online),

Asimetría

A pesar del espectacular crecimiento de China todos los ámbitos, Estados Unidos es aún el país más poderoso del mundo. Su economía es 16 veces la de México. El presupuesto federal de nuestro vecino es 4 veces nuestro PIB.

En su magnífico libro A la sombra de la superpotencia: Tres presidentes mexicanos en la Guerra Fría, 1945-1958, Soledad Loaeza analiza cómo consiguió el PRI durante la posguerra conciliar los objetivos de política interna con la realidad de la Guerra Fría y el poder de Estados Unidos. México logró ganar un espacio político propio sabiendo cuándo cooperar y cuándo resistir.

El panorama actual es aún más complejo, dada la integración comercial, la mayor población y la diversidad de intereses en ambos países. La expansión del crimen en nuestro territorio lo complica aún más. “En ciertas partes de México, [los cárteles] operan como entidades cuasi gubernamentales, controlando prácticamente todos los aspectos de la sociedad”, señala una de las órdenes ejecutivas firmadas por Trump. Por lo mismo, cualquier estrategia para contener la importación de productos de China se topará con la falta de control del gobierno mexicano en las aduanas.

Frente a la asimetría de poder, al más débil le conviene un mundo de reglas; una de las enormes virtudes del T-MEC. A AMLO no le importó violarlas.

Pensó que con la llave migratoria podría salirse con la suya frente a Biden. Lo logró. Pero al relajar el control sobre el paso de migrantes en el 2023 hizo del tema migratorio el más sensible para el electorado estadounidense, ayudando al triunfo de Trump.

Trump va a tratar de modificar los parámetros bajo los que hemos vivido desde la posguerra.

Ha concentrado el poder de forma extraordinaria. El Partido Republicano ya es suyo. Los demócratas están derrotados y desorientados. Su gabinete es de leales. Ha abrazado como estrategia de negociación el temor que genera su impredecibilidad. Pretende ser un Presidente imperial, en su país y en el mundo.

Nos está imponiendo recibir acá a los no mexicanos que sean deportados. Esto apenas arranca.

Ya anunció que impondrá aranceles a Canadá y México porque dejan pasar migrantes y fentanilo. Además, está convencido que un déficit comercial, como el que tienen con nosotros, implica un abuso de nuestra parte.

Morena y sus aliados tienen una mayoría históricamente amplia en el Poder Legislativo.

La Constitución ya no le impone límite al gobierno.

Si Trump cree que Sheinbaum es, como él, la dueña del balón, la Presidenta estará, paradójicamente, en una posición más difícil: no podrá alegar que enfrenta restricciones. Quizás por eso no ha buscado reunirse con él.

Sheinbaum es vulnerable también porque hereda finanzas públicas frágiles y un crecimiento bajo y a la baja. Una sacudida económica provocada por Trump podría descarrilar su sexenio.

Pero ni su partido ni su gabinete son realmente suyos. La Presidenta comienza su mandato constreñida por las reformas constitucionales heredadas de AMLO, que le dificultarán cumplir sus ambiciones económicas. La reforma energética y la reforma judicial en materia laboral van en contra de la letra del T-MEC.

Su mejor carta frente a las demandas de Trump es tener éxito en su estrategia de seguridad, pero García Harfuch enfrenta resistencias de muchos actores en la coalición gubernamental.

Más de uno desea que fracase para que no se vuelva un potencial heredero y para no evidenciar cuán absurda fue la política de “abrazos, no balazos”.

Tiene razón Sheinbaum: se va a requerir una cabeza fría, pero eso incluye tomar distancia de la ideología morenista.

También será necesaria mucha capacidad de gestión en materia económica y de seguridad para poder enfrentar a este complejo personaje y a un entorno cambiante. Con todo, bien manejado, podría ser una oportunidad para nosotros, por estar en el vecindario correcto, dado que para Trump seguramente la prioridad es contener a China. (Carlos Elizondo Mayer-Serra, Reforma, Opinión, p. 11)

Es una sola Norteamérica

Quienes han hecho una vida allá tienen todo el derecho de quedarse en un país que les dio las oportunidades de desarrollo que, tristemente, no se consiguieron en su propia tierra. Ese punto, por doloroso que sea, debemos respetarlo. En cualquier lugar del mundo se puede apoyar a México y ahora nos corresponde ayudar de regreso a los que están allá.

Esa contribución inicia con estar en contacto con parientes y amigos, particularmente los que pudieran estar en riesgo de una deportación. No es la primera vez que el gobierno de Estados Unidos ha lanzado una campaña de detenciones y expulsión, e incluso en administraciones pasadas se llegó a millones de mexicanos repatriados; la diferencia ahora es que podemos articular una red de asistencia y de respaldo formada por sociedad y autoridades federales y estatales.

También significa compartir y circular los datos fidedignos que se han hecho públicos acerca de la relevancia de las y los paisanos en Estados Unidos; así como la información oficial sobre centros de atención, ofertas de empleo y asistencia que ofrecerá el gobierno de México. Aunque en los últimos años la migración ha disminuido 75 por ciento en nuestra frontera norte, pueden ser miles de personas las que retornen y recibirlas adecuadamente es parte de nuestro deber cívico.

Recordemos las multitudinarias caravanas que llegaron a nuestro país durante el primer año del presidente Trump. En ese momento tuve la oportunidad de asistir a los migrantes que llegaron a la Ciudad de México y se hospedaron en el estadio del deportivo Magdalena Mixhuca, cuando estaba al frente de una eficiente organización civil que se involucró en varias actividades que eran fundamentales para quienes persiguen el sueño de una vida mejor.

El denominador común de los migrantes es la esperanza de que lograrán, primero, llegar a la frontera y que la cruzarán, segundo, para encontrar un trabajo que pague por una vivienda y permita enviar algo de dinero de vuelta a su familia en su país de origen.

No hay deseos de dañar o de imponer costumbres, tampoco de quitarle un empleo a nadie. Solo se busca una oportunidad, por pequeña que sea, para demostrar que se tienen las ganas necesarias. En ninguno de los rostros que vi en esa ocasión, observé violencia o malas intenciones.

Con el apoyo de muchos capitalinos, de empresas locales y nacionales, establecimos quioscos para que la gente pudiera llamar gratuitamente a sus familiares y avisar que se encontraban bien. Son cientos de madres y padres que pierden contacto con hijos y nietos por meses, en una travesía que todos saben que es peligrosa.

En otro espacio del campamento regalamos calzado. Cuando uno está dispuesto a viajar miles de kilómetros a pie, o con la ayuda de algún conductor de automóvil por ciertos tramos, es una mala idea cargar demasiado. Así que uno se lleva lo básico y, tarde o temprano, las sandalias o los zapatos de vestir no son suficientes. Pudimos entregar cientos de pares de calzado cómodo y deportivo para que el viaje fuera más llevadero, porque la meta de la mayoría es clara: lograr “el sueño americano”.

Sin embargo, cientos de integrantes de esas primeras caravanas encontraron ese sueño en México y tienen viviendo con nosotros varios años. Han encontrado trabajo y formado parte integral de nuestra sociedad, que se distingue por abrir sus brazos a todas y a todos los que necesiten refugio. (Luis Wertman Zaslav, El Sol de México, Análisis, p. 14)

Cartones

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(Luy, El Universal, Opinión, p. 15)

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(Boligán, El Universal, Opinión, p. 14)

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(Jerge, La Jornada, Política, p. 7)

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(Hernández, La Jornada, Política, p. 5)