Opinión Migración 260420

¡El mal viene del sur! Reflexiones sobre la pandemia en la frontera México/EU

Lo cual nos lleva a preguntar ¿Por qué es tan diferente el Covid-19 entre la frontera México y Estados Unidos? Si bien existen muchas respuestas nos interesa resaltar cinco aspectos, todos ellos en interacción simultánea:

 

  1. a) La intensidad de la epidemia está en relación directa con la densidad poblacional, la cual es obviamente mayor en las ciudades del sur estadunidense que en el norte mexicano: San Francisco, Los Ángeles o Dallas son más grandes que Tijuana, Nogales o Ciudad Juárez. Esta densidad poblacional coincide con el aspecto clave de esta epidemia, que es su alta contagiosidad.

 

  1. d) El ideal estadunidense de la medicina clínica, tipo Dr. House, privilegió en Estados Unidos un sistema hospitalario de alto costo, altamente tecnificado y de medicina defensiva. Ideal que, a la vez, despreció medidas de prevención, de higiene y de educación para salud mientras que en México aún existen. De hecho el problema en México, heredado por el gobierno actual, fue un desmantelamiento del sistema hospitalario mexicano en casi todas sus instituciones, mientras que el preventivo, de vacunación y de vigilancia epidemiológico se mantuvo. Por cierto, pese a que en la reforma panista de 2000 al 2010 se instauró en México la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), al ideal de una FDA de EU, por fortuna nunca logró consolidarse como la figura reguladora del mercado de la tecnología médica, medicamentos o productos y servicios de salud. En México la Secretaría de Salud federal es la cabeza de sector y el Consejo de Salubridad General asumió su papel de máxima autoridad en salud pública, mientras que en Estados Unidos cada estado de los 50 organiza su respuesta a la pandemia. Lo que ha originado una respuesta irregular e incluso arbitraria contra los derechos humanos de los migrantes o de los residentes indocumentados. (Manuel Alberto Santillana, La Jornada, Política)

Indeseables indispensables

La historia se repite, una y otra vez, pero no se aprende. En 1939 se dio la última gran deportación de migrantes mexicanos, en ese decenio trágico, y dos años después, en 1942, Estados Unidos volvió a tocar la puerta de México, solicitando braceros para sus campos agrícolas.

En 1954 se realizó la operación Espalda Mojada ( wetback) y deportaron a un millón de braceros mexicanos en situación irregular, pero cuando se acercaba la fecha de la siguiente cosecha, los mismos funcionarios empezaron a solicitar a México mano de obra para realizar los trabajos agrícolas. (Jorge Durand, La Jornada, Política)

Antes y después

La mejor manera de describir lo que viene es con la denominación de “tormenta perfecta”: un gobierno que de entrada alienó a la inversión privada; ausencia total de estrategia de desarrollo; riesgo en el suministro de energéticos; caída en los precios del petróleo; y un gran gasto gubernamental improductivo, a expensas de rubros presupuestales críticos, que ha paralizado a sectores como la construcción. Cada uno de estos factores estaba presente antes de que apareciera el virus en el espectro y (casi) todos son responsabilidad del gobierno. Ahora se vienen a sumar factores externos que modifican el panorama para mal: la recesión que causa el enclaustramiento; la caída en las remesas, producto de la contracción de la economía americana, especialmente en las industrias de servicios en que se concentra mucha de la mano de obra mexicana; reducción de las exportaciones debido a la menor demanda de automóviles, electrodomésticos y demás; y una creciente presión sobre las finanzas públicas por la diversidad de demandas de gasto que la propia crisis está generando y, por lo tanto, en el tipo de cambio. (Luis Rubio, Reforma, Opinión, p. 7)