La que anda en plan rebelde, a pesar de llevar poco en el cargo, nos cuentan, es la representante del Instituto Nacional de Migración (INM) en Chihuahua, Esther Martínez Zúñiga. Nos detallan que nunca acude a las mesas de Seguridad, por lo cual autoridades estatales solicitaron al comisionado nacional del INM, Francisco Garduño, que “le dé un jaloncito de oreja” a doña Esther, pues entre los temas que se tocan está la crisis de migración que padece la entidad, donde incluso ya se registró hace unos días la muerte de un extranjero en la orilla del río de Bravo, aunque, nos dicen, con los antecedentes de don Francisco, “no hay ni a quién irle”. ¡Auch! (Kiosko, El Universal, Estados, p. A14)
Molestos ante la posibilidad de que en sus barrios se instalen campamentos de migrantes a semejanza de los ubicados en la plaza Giordano Bruno y sus alrededores, vecinos y comerciantes de las colonias Verónica Anzures y Anáhuac de la alcaldía Miguel Hidalgo se movilizaron en rechazo al traslado de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) a esa zona. Los habitantes exigen que se frene la mudanza de ese organismo y que se creen albergues a fin de que los extranjeros no pernocten en áreas públicas.
El tema de la presencia de miles de personas en situación migratoria irregular en las calles de la capital tiene múltiples aristas que le confieren una enorme complejidad. El primer elemento a tomar en cuenta es el crecimiento exponencial de la llegada de extranjeros y las peticiones de refugio: mientras en 2013 se recibieron menos de mil 300 solicitudes de protección, en 2021 fueron 130 mil y de enero a noviembre de 2023 alcanzaron un récord de 136 mil. Con estos números, México se convirtió en el tercer país del mundo que recibe más solicitudes de refugio, detrás de Estados Unidos y Alemania, pero con una diferencia abismal con respecto a los recursos de los que disponen esas naciones. Además, se presenta una desemejanza sociodemográfica de gran calado: mientras la superpotencia y la mayor economía de Europa padecen un déficit crónico de mano de obra debido a sus menguantes tasas de fecundidad y al envejecimiento poblacional, México tiene todavía una importante reserva de juventud y su principal desafío no es incrementar la cantidad de trabajadores, sino mejorar los ingresos y la calidad de vida de quienes componen la mano de obra.
De este modo, el flujo de migrantes ha desbordado por completo las capacidades institucionales para atenderlos y proporcionarles los documentos pertinentes con el propósito de que puedan residir o trabajar en territorio mexicano; o bien, continuar su periplo hacia Estados Unidos. Asimismo, sobrepasa la aptitud de los empleadores para abrirles fuentes de empleo. Como los propios migrantes denuncian, cuando se les llega a dar la oportunidad de laborar, suele ser en condiciones abusivas y en clara desventaja frente a los locales. Otros retos se hallan en la diversidad de orígenes, capacitación y objetivos de los viajeros: aunque el grueso de ellos proviene de Haití y, en menor medida, Guatemala, El Salvador, Honduras y Cuba, son 119 las nacionalidades representadas entre los solicitantes de refugio. También son diversos en cuanto a su preparación académica y profesional, así como en sus intenciones migratorias: mientras algunos manifiestan su deseo de permanecer en México y reconstruir aquí sus vidas, otros son claros en cuanto a que únicamente buscan los medios para alcanzar el sueño americano. En este segundo caso, las autoridades poco pueden ayudarles: jurídicamente, el refugio es una salvaguarda para quienes requieren protección y se comprometen a habitar en el Estado que lo otorga, e, incluso si les facilitaran el tránsito hacia el norte, no pueden modificar las políticas agresivamente antimigrantes de Washington y de varias entidades estadunidenses fronterizas.
Un último elemento a considerar son las expresiones abierta o veladamente xenófobas y racistas de quienes rechazan la presencia de migrantes en sus colonias. Sin desestimar los problemas que se generan cuando cientos de personas pernoctan en un área sin las instalaciones sanitarias adecuadas, el reclamo de que los campamentos migrantes vulneran la dignidad y los derechos humanos de los vecinos resulta inadmisible en una sociedad democrática.
En suma, el asunto plantea dificultades innegables; sin embargo, ello no puede usarse como pretexto para eludir la atención humanitaria de la población migrante ni mucho menos para dar rienda suelta a exabruptos discriminatorios. (Editorial, La Jornada, p. 2)
La “Marea Rosa” caló y muy duro no sólo en los ánimos de Palacio Nacional, también hizo eco más allá de nuestras fronteras. “Un México gobernado por Xóchitl Gálvez sería un aliado para occidente”, así lo afirmó The Wall Street Journal en una editorial que tituló “Lo que está en juego en las elecciones de México”. Al mismo tiempo que se publicaba esta editorial, la comunidad intelectual mexicana firmaba un manifiesto para apoyar el proyecto de reconstrucción que ha prometido Xóchitl para regresar el esplendor cultural de nuestra nación que se perdió en los últimos seis años. Y ni qué decir de los migrantes que radican en los Estados Unidos, no sólo marcharon en ciudades como Chicago, San Diego o Los Ángeles, también están votando de manera electrónica para hacer sentir su decisión color rosa. El fin de semana quedó constancia de que somos millones los mexicanos que estamos conscientes de lo que está en juego en nuestro país, como bien lo plantea el diario neoyorquino. Por eso, salimos a marchar el 19 de mayo y lo seguiremos haciendo desde nuestras trincheras. Los efectos de la “Marea Rosa” son sólo una prueba de lo que, inevitablemente, cambiará en México el próximo 2 de junio.
Analicemos estos efectos post “Marea Rosa”. Primero, ¿por qué afirma The Wall Street Journal que la mejor opción es Xóchitl Gálvez? Porque, como lo dicen en su editorial, en Estados Unidos muchos reconocen el espíritu empresarial, la competencia y la apertura de mercado que Xóchitl ha propuesto durante su campaña, a diferencia de Claudia Sheinbaum que promete, como sus dos principales ejes de trabajo, la lealtad y continuidad del actual gobierno federal. Pero lo que más me llamó la atención de esta editorial, es que The Wall Street Journal dice que, de ganar Xóchitl, rompería con la política exterior de López Obrador (los especialistas en relaciones exteriores traducen dicha política como el “muro diplómatico” que ha construído el actual presidente). Además, en la editorial asegurán que AMLO ha estado utilizando la migración como moneda de cambio con Biden para evitar represalias de Estados Unidos respecto a la discriminación que ha tenido el gobierno federal de nuestro país con los inversionistas extranjeros en materia energética. La continuidad de estas “formas” de operar ante el mundo es lo que representa Sheinbaum para The Wall Street Journal, así de claro.
Por su parte, no podemos dejar de mencionar que los intelectuales de México han cerrado filas para decantarse por Gálvez Ruiz. ¿La razón? Los antropólogos, escritores, periodistas, sociólogos y académicos que integran la comunidad intelectual de nuestro país ven en la continuidad del gobierno federal un riesgo de regresión autoritaria. ¡Fuerte y contundente su postura! Pero eso no es todo, quienes firmaron el manifiesto exponen que ante la polarización que se vive en el país, es indispensable buscar la pluralidad democrática que propicie el diálogo y la sana discusión. Ante esta postura, Xóchitl les recordó a los intelectuales que en el tercer debate prometió ser una presidenta daltónica que no distinguiría entre colores partidistas y que, en su lugar, escucharía razones para sumar voluntades.
Finalmente, ¿qué podemos decir del efecto que tuvo la “Marea Rosa” entre los migrantes? Bueno, desde el fin de semana les vengo hablado de Doña Lupita, una migrante mexicana que radica en Chicago y que emprendió su negocio de comida mexicana. Pues Doña Lupita no sólo participó en la marcha junto a su familia desde Chicago y votará vía electrónica por la “indígena”, como me lo confirmó por mensaje, el domingo después del debate; ahora, también puso a la venta su negocio un nuevo platillo: las enchiladas rosas. ¡Van acompañadas de puuuro amor por México!, remata la publicidad que me mandó Doña Lupita por WhatsApp y que me pidió compartir entre todos nuestros paisanos que radican en los Estados Unidos. (Juan Hernández, El Sol de México, Análisis, p. 14)
El Presidente saliente tuvo que reconstruir una sociedad degradada humana y emocionalmente, pero aún falta, aunque lo central es que ya podemos confiar en que una nueva política de concesión de tierras comunales (contra las privadas) y estímulos necesarios para recuperar la fertilidad sana de los suelos, con seguridad para el trabajo y respeto para las organizaciones laborales, familiares y comunitarias, regresaría a nuestras tierras la población que nos falta y sufre emocionalmente por una migración indeseada y obligada durante los regímenes políticos que precedieron al presente. Pero es una labor de muchos; por ello, invito a contactarnos en la página de la cruzada por la milpa que justamente se hizo con la intención de enriquecer los planteamientos con sus colaboraciones propositivas e inteligentes. Afinar, con proyectos realizables en lo inmediato, siempre apoyados en las personas que conocen la práctica de las milpas, quienes imaginamos, pero no tenemos la experiencia y nos domina aún el coloniaje mental –como diría el gran maestro Enrique Dussel– para apoyar las reformas legales y modos de participar en los proyectos nacionales con esquemas que puedan aplicarse en la realidad de nuestro país. Sobrevalorada la cultura del desarrollo tecnológico, la concentración de la propiedad y del capital sólo ha resultado en el empobrecimiento de la inmensa mayoría de las poblaciones, cuyo último deseo es migrar a inexistentes tierras prometidas, con una consecuente pérdida de biodiversidad en sus tierras de origen debido al deterioro de los suelos, del agua y el clima. (Yuriria Iturriaga, La Jornada, Cultura, p. 4a)
Que durante algunos sigloslo hayan logrado en el resto de los continentes mediante un coloniaje voraz e imprevisor, hoy se les revierte defea manera con la oleada de migrantes que llegan cada día a sus países, sin mayores posibilidades de detenerla habida cuenta que los esquemas económicos y religiosos que sembraron apenas permiten esta magra cosecha de desempleados. (Leonardo Páez, La Jornada, Espectáculos, p. 8a)
Para su familia y amigos es Pepe. Nacido como parte de una familia michoacana que iba y venía a Estados Unidos para levantar las cosechas y generar el ingreso necesario para su sostenimiento.
En el invierno se asentaban en una comunidad cercana a La Piedad y el resto del año, la fase de producción frutícola, en distintos campamentos del valle central de California.
Un buen día, cuando Pepe inicia la adolescencia, vio por la televisión los prodigios de los viajes espaciales y, sobre todo, la llegada del hombre a la luna.
En ese momento, salió de la casa, en la oscuridad de la noche distinguió las estrellas y la Luna, y en ellas fijó su objetivo de vida. Pidió y obtuvo el consejo de su padre: estudiar duro y perseguir tus ideales hasta alcanzarlos.
Estudió duro las ciencias y todos aquellos conocimientos que debe tener un astronauta para ser aceptado por la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA).
Varias veces hizo el examen de admisión, hasta que la persistencia logró el objetivo: en agosto de 2008 realizó una misión en la Estación Espacial Internacional (EEI).
Los mexicanos que continuamos en nuestro país, tenemos en José muchos y valiosos ejemplos que seguir y que deberían ser motivo de estudio en cada una de las escuelas.
Ser migrante y jornalero agrícola no limita, más bien expande las oportunidades de realización de las personas por su condición de binacional.
Pepe aprendió a hablar inglés cuando era muy pequeño (a los 12 años) y desde ese momento comenzó la proeza de estudiar en un mundo ajeno, lograr terminar la universidad, ser ingeniero y obtener estudios de posgrado en ciencias.
Finalmente, el ingeniero José M. Hernández, al igual que millones de mexicanos que se encuentran en el exterior, vive como tal, conserva nuestra cultura y vinculación con su familia en Michoacán. Es un orgullo para ellos y más para nosotros.
Conocí a Pepe mediante una entrevista para Unión Radio de Durango y lo confieso, me sorprendió su sencillez, su hombría de michoacano bien nacido y más aún, el amor y respeto por sus padres. (Antonio Meza Estrada, El Heraldo de México, Orbe, p. 16)