Opinión Migración 270421

 

Diplomacia que sirve

Es común pensar que la diplomacia tiene poca conexión con la vida de la gente, pero en la Cancillería, particularmente en la Subsecretaría para América Latina y el Caribe, pensamos diferente: la diplomacia mexicana puede y debe contribuir al desarrollo de México y otros países. Debe ser una diplomacia de resultados y no sólo retórica: una diplomacia que sirve.

La pandemia del Covid-19 cambió al mundo. Hay retos nuevos, mientras que otros ya conocidos han cambiado. La diplomacia mexicana ha sabido adaptarse y responder al desafío.

En el combate al Covid-19 se ha logrado un acceso cada día mayor a vacunas, destacando el acuerdo con Argentina para producir las de AstraZeneca en México para uso nacional y regional. En el aspecto humanitario, el año pasado se repatriaron a más de 11 mil 500 mexicanos que estaban varados en América Latina y el Caribe gracias al trabajo encabezado por la Subsecretaría con socios dentro y fuera de México. Diplomacia que sirve.

*Un reto que se mantiene, pero que ha cambiado, es la migración. Aunque algunos mexicanos siguen migrando a Estados Unidos, el reto mayor es la migración desde Centroamérica. Desde los primeros días de este gobierno se lanzó el Plan de Desarrollo Integral para Guatemala, Honduras y El Salvador y se establecieron esquemas para controlar la migración irregular, especialmente la masiva, las llamadas caravanas. Por primera vez, programas sociales mexicanos fueron llevados a otros países para promover el desarrollo y reducir la migración. Diplomacia que sirve*.

*Al tiempo que afronta problemas concretos, México sigue presente en los grandes temas globales. El 22 de abril, el Presidente de la República presentó sus ideas en materia de combate al cambio climático desde una perspectiva holística, ligándolo con otro reto clave de la globalidad: la migración. La realidad es que la gente sólo apoyará políticas ambientales que representen una mejora en su calidad de vida y que el cambio climático es uno de los aceleradores de la migración. Diplomacia que sirve.*

México ha hecho una férrea defensa de sus principios de política exterior, como la no intervención y la proscripción de la amenaza y uso de la fuerza y también rescató prácticas timbre de orgullo de su diplomacia como el asilo. Gracias a estas acciones, figuras políticas extranjeras salvaron la vida y se contribuyó a que naciones hermanas como Bolivia y Ecuador consolidaran su democracia con elecciones ejemplares. Diplomacia que sirve.

Recientemente hemos establecido una alianza con el sector privado mexicano para colaborar en la región. Las compañías mexicanas han invertido miles de millones de dólares allí y creado decenas de miles de empleos. Ayudarlas a tener éxito será benéfico para todos. Esta alianza ya ha rendido frutos para varias empresas, que, por su parte, han sido solidarias en el combate a la pandemia y han ayudado en casos de desastres naturales en la zona. Hay un enorme potencial que desarrollar y continuaremos desarrollando esta línea de trabajo poniendo por delante la búsqueda de resultados concretos.

Quizás antes había más retórica, pero ahora hay más resultados, de eso es de lo que se trata la diplomacia y así seguiremos trabajando. (Maximiliano Reyes Zúñiga, La Jornada, Opinión, p. 16)

 

 Todo México // Hacia una agenda migratoria con un enfoque en sustentabilidad

*La semana pasada, el presidente López Obrador participó en la Cumbre de Líderes sobre Cambio Climático, convocada por el presidente Biden. Durante su intervención, el Presidente enfatizó la conexión entre el cambio climático y los movimientos migratorios. Consecuentemente, el primer mandatario propuso la ampliación del programa Sembrando Vida en el norte de Centroamérica para fortalecer una reforestación sostenible*. Si bien ya se implementa actualmente, bajo la coordinación de la Amexcid, buscamos expandir el programa y, de este modo, brindar oportunidades laborales para las personas migrantes.

*El enfoque del Presidente es acertado, pues es un error pensar en el cambio climático de manera aislada. Por el contrario, es una agenda transversal, cuyos efectos se manifiestan en muy diversos ámbitos. El cambio climático tiene un impacto inmediato en materia económica, desde la creación de empleos hasta la distribución del ingreso. Su daño a los ecosistemas afecta directamente a la pesca y la agricultura, lo que se traduce en efectos negativos para múltiples comunidades*.

Estos efectos pueden detonar movimientos migratorios que, a su vez, conllevan un impacto en la seguridad y también en materia de género.

En este sentido, *el presidente López Obrador abordó el fenómeno del cambio climático desde una perspectiva más amplia. Su propuesta incluye cooperación internacional, transferencias económicas directas a las y los agricultores en el sur de México y norte de Centroamérica, así como un componente de reforestación sustentable a gran escala y combate al calentamiento global*. Además, el Presidente hizo énfasis en los límites a la producción de crudo, así como la modernización del sector hidroeléctrico, invirtiendo en energías eficientes y renovables.

*Vale la pena prestar atención al mecanismo de cooperación que el secretario Ebrard y el enviado especial contra el cambio climático de Estados Unidos, John Kerry, discutieron durante su conversación de la semana pasada. Los gobiernos de México y de Estados Unidos pondrán en marcha mecanismos de cooperación técnica para frenar las emisiones de gas metano, que es entre 28 y 34 veces más contaminante que el dióxido de carbono*.

La idea consiste en poder identificar y sellar pozos de gas y petróleo en abandono, mismos que contribuyen al calentamiento del planeta y también representan una amenaza para la salud pública. Los espacios de cooperación en materia de cambio climático son diversos.

*Trabajamos intensamente de manera bilateral con EU y Canadá, respectivamente, a fin de avanzar en mecanismos de cooperación contra el calentamiento global. Nuestra diplomacia aborda los espacios de cooperación para hacer frente a los grandes retos regionales y mundiales, como el cambio climático y los flujos migratorios*.

 *En este sentido, comenzamos a observar los primeros resultados de nuestro enfoque, a favor de atender las causas estructurales de la migración*.

*La semana pasada, el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos anunció la ampliación de 22 mil visas H-2B, de las cuales seis mil serán destinadas para personas procedentes de Guatemala, El Salvador y Honduras, lo que supone un incremento del cupo establecido cada año por el Congreso estadunidense. De acuerdo con el secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, el incremento de las visas demuestra un compromiso para expandir los caminos legales que generen oportunidades en Estados Unidos para personas del norte de América Central. Lo anterior coincide con la visión estratégica del presidente López Obrador*.

*La cooperación bilateral continúa al más alto nivel. El próximo 7 de mayo, el presidente López Obrador, acompañado por el secretario Marcelo Ebrard y la secretaria Tatiana Clouthier, conversarán con Kamala Harris, vicepresidenta de EU. En el encuentro se abordarán los siguientes pasos en los programas de cooperación internacional para el sur de México y norte de Centroamérica. De este modo reiteramos nuestro enfoque de cooperación bilateral y regional, con un claro componente sustentable, para atender las causas estructurales de la migración.* (Roberto Velasco Álvarez, Excélsior, Nacional, p. 18)

Misión especial // México – EU: ahora o nunca

Los primeros 100 días de la Administración Biden-Harris confirmaron las cuatro prioridades delineadas desde su campaña: enfrentar el reto del COVID-19; enfocarse en la recuperación económica mediante programas de rescate, creación de empleos e infraestructura; luchar contra el cambio climático y confrontar el reto del racismo y la desigualdad.

Para ello, logró una campaña de vacunación masiva y la aprobación por el Congreso estadounidense de 1.9 billones de dólares. Ahora negocia hasta 3 billones de dólares adicionales para mejorar la infraestructura de Estados Unidos e instrumentar su programa Green New Deal, enfocado a abordar las necesarias transformaciones para enfrentar el cambio climático.

Dichas prioridades responden básicamente a la agenda interna, pero se vinculan con la acción exterior de Estados Unidos. El ejemplo más claro de ello fue la cumbre sobre el Cambio Climático celebrada el pasado 22 de abril.

A la vez, EU delineó su política exterior: la confrontación/ competencia o cooperación con China como prioridad. Busca también poner orden al interior de la Administración, articulando posiciones consensuadas.

Profesionalismo y predictibilidad son clave para recuperar el liderazgo de Estados Unidos en el mundo. Otro objetivo es recomponer las alianzas tradicionales, en particular con los vecinos México y Canadá, la Unión Europea, la OTAN y Japón, Corea del Sur e India, así como privilegiar el multilateralismo. EU regresó a la Organización Mundial de la Salud, el Consejo de Derechos Humanos y el Acuerdo de París. La promoción y la protección de los derechos humanos, así como la defensa de la democracia, caracterizarán a la nueva administración estadounidense.

*La administración Biden-Harris, privilegió a Canadá y México en las primeras llamadas que realizaron el presidente Biden, así como su Secretario de Estado Blinken.*

*Esta atención —aunada a la agenda bilateral y trilateral que conviene recuperar de manera urgente— brinda oportunidades inmejorables a México para una nueva etapa de política exterior, creativa e innovadora, con Estados Unidos, que beneficie a México, coadyuve a transformar la economía mexicana mediante la reconfiguración regional de las cadenas de valor que impactan nuestra planta industrial, el sector servicios, la preservación del medio ambiente y la biodiversidad del país y eduque a nuestros jóvenes para ese futuro*.

*Además, la relación México-Estados Unidos abarca los temas de la migración y la frontera, así como el peso creciente de la comunidad México-Americana*.

 *Estamos, pues, ante una coyuntura para no sólo administrar la relación bilateral, sino transformarla. Las decisiones que se tomen ahora definirán nuestros vínculos para los próximos veinte años. Hay que aprovechar la oportunidad. Ahora o nunca*. (Martha Bárcena Coqui, El Heraldo de México, País, p. 7)

  

Desde afuera // Migración, otra vez

Un nuevo intento de reforma migratoria en los Estados Unidos enfrenta a fuerzas políticas tan opuestas como representativas; los demócratas, que ven en el tema un conveniente acceso a minorías en crecimiento y los republicanos, que lo usan como bandera para unificar a una base nativista.*

*La inmigración es una de las grandes polémicas estadounidenses y una que desafía todo intento de arreglo. En la primera década del siglo XXI, el presidente de EU, el republicano George W. Bush, lanzó una iniciativa de reforma migratoria para tratar de resolver un problema creciente.*

*Bush, que se definía como un “conservador compasivo”, logró un considerable apoyo de votantes latinos, gracias tanto a su acercamiento personal y familiar hacia la minoría hispana, como a la promesa de tratar de resolver el problema migratorio.*

Difícilmente pudiera encontrarse alguien más republicano que Bush, hijo de un expresidente y nieto de un senador del mismo partido, o un tema más polémico, ante fuerzas tan disímbolas como cuestiones raciales y nativismo, consideraciones económicas, temas de ley y orden y hasta de justicia social.

*Bush efectivamente trató de buscar solución al problema migratorio y durante sus primeros meses de gobierno hubo esperanzas de un arreglo con la participación de México.*

Pero esos esfuerzos fueron frustrados en buena parte por el impacto de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 y su secuela política.

*Y para sorpresa de nadie, el principal grupo opuesto fue el Partido Republicano, convertido desde los años 70 en vocero de un nativismo con ribetes de racismo. Fue el mismo partido el que se opuso y evitó la reforma migratoria propuesta por el demócrata Barack Obama, que fue compelido a crear por decreto el programa de Soñadores, para ayudar a los hijos de indocumentados que llegaron a EU de la mano de sus padres.*

Luego de la reelección de Obama en 2012, el Comité Nacional Republicano ordenó un estudio sobre su situación electoral. El reporte recomendó que ante los cambios demográficos que enfrentaba EU y la creciente fuerza de grupos étnicos como latinos y asiáticos, el Partido Republicano debería convertirse en abanderado de la reforma migratoria. “Si no lo hacemos, el atractivo de nuestro Partido continuará encogiéndose a sólo a sus votantes duros”.

*Pero en las elecciones de 2016, el brutal mensaje de los grupos nativistas retomó fuerza, bajo la bandera un Donald Trump que calificó a los migrantes indocumentados como asesinos o violadores y promovió la construcción de una barda en la frontera con México, amén de que luego, en 2019, amenazó al gobierno mexicano con sanciones comerciales para que usara fuerza militar para detener la llegada de caravanas de migrantes centroamericanos.*

*Ahora el demócrata Joe Biden hace un nuevo esfuerzo por la reforma migratoria y apela otra vez a la lógica y la conveniencia. Pero…* (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 23)

  

Political triage // 100 días de Biden

Joe Biden ha cumplido 100 días en la presidencia. En este primer lapso la comparación obligada es con Trump. Por el estado de cosas que dejó el republicano, el camino de Biden era muy claro: dar un fuerte viraje al timón.

Por este contraste, las aclamaciones y los reproches se han dado sin esfuerzo, el rumbo de su administración siguió pasos obvios para desmarcarse y responder al electorado. Una campaña de vacunación masiva; un regreso a la lucha contra el cambio climático; el retorno al multilateralismo y al comercio abierto; apoyos para nuevas formas de energías; impuestos a los más ricos y políticas sociales para los más pobres. Biden ha jugado sus piezas como todos esperábamos que lo hiciera, ahora vienen los verdaderos retos.

A partir de ahora, Biden tendrá que demostrar con hechos, no palabras, que es el indicado para combatir la gran recesión en la que la economía ha entrado en gran medida gracias a la pandemia. Como en anteriores recesiones y en tiempos de posguerra, la clave de la reactivación económica estará en las obras de infraestructura que crearán millones de empleos por los siguientes 8 años (considerando que logre su reelección). Para esto, y para no endeudar demasiado al país, Biden necesita una gran victoria en el Congreso: aprobar sus modificaciones fiscales con cargo a las grandes transnacionales. Sin embargo, enfrentará la oposición tanto de los republicanos como de algunos demócratas que piensan que el aumento propuesto a las sociedades (del 21% al 28%) es excesivo.

Si al plan de infraestructura sumamos el aumento propuesto del salario mínimo y la inyección millonaria a programas sociales para apoyar a las familias que perdieron su empleo en la pandemia, el boquete presupuestal puede llegar a ser enorme. Biden está jugando con fuego.

*El gran tema que se ha quedado atrás ha sido la migración. Si bien ha retomado planes de apoyo para México y América Central, en estos 100 días no se ha visto un avance significativo ni una orientación clara de lo que será su política migratoria. Kamala Harris está a cargo de este tema, lo que nos debe alentar, pues es una persona de gran capacidad*.

Sin embargo, Biden está dejando de lado uno de los temas más importantes para el electorado por concentrarse en la política exterior y en la economía. El desempleo y la salud fueron temas clave en su victoria, pero el crimen y la migración siguen siendo el estandarte de sus oponentes políticos. *Al ser un tema que no está del todo en sus manos y que requeriría no sólo una inversión millonaria para desarrollar a los países de origen de los migrantes, sino tiempo para que esto suceda, Biden no las tiene todas consigo*.

Los primeros 100 días van de regalo, ahora la cosa cambia. Es momento de dar resultados. (Montserrat Salomón, La Razón, Mundo, p. 19)

 

*Kamala y México*

Ocupar la vicepresidencia de Estados Unidos no es nada fácil. La Constitución no le da realmente ningún papel específico a este cargo. El o la vicepresidenta es principalmente un seguro de vida para el electorado. Es la persona que está a un latido de la Casa Blanca. Si el Presidente en turno fallece, o si tiene que dejar el cargo, los votantes saben que la vicepresidencia asegura la continuidad democrática. Sin embargo, en la historia ha habido vicepresidencias importantes y con misiones específicas. *La de Kamala Harris no solamente es doblemente histórica, por ser la primera mujer y primera indoestadounidense en ocupar el cargo, sino que además será una vicepresidencia protagónica en el gobierno de Biden. Y esto lo saben en la Cancillería mexicana y esperemos que el presidente López Obrador también lo entienda cuando se reúna virtualmente con ella el 7 de mayo*.

*En muchos sentidos la historia personal de Kamala Harris es parecida a la de Barack Obama. Ambos son afroamericanos, ambos son hijos de inmigrantes, ambos jóvenes ambiciosos que llegaron al Poder Ejecutivo federal luego de un brevísimo paso por el Senado, ambos tuvieron carreras muy exitosas y ambos son figuras carismáticas que inspiran a los votantes. Además, a ambos los une la figura del actual presidente Joe Biden. En el caso de Obama porque Biden fue su vicepresidente y en el caso de Kamala porque fue muy buena amiga de Beau Biden, el hijo del Presidente, cuando ambos fueron procuradores de justicia, ella de California y Beau de Delaware, según narra ella misma en su autobiografía The Truths We Hold. En otras palabras, Kamala es una figura excepcional de la política y para el presidente Biden es casi de su familia*.

*Biden es hoy un Presidente poderoso y popular. A sus 100 días de gobierno tiene una mejor popularidad de la que jamás tuvo Trump y va muy bien evaluado en casi cada rubro. Además hoy controla ambas Cámaras del Congreso. Biden podría consolidarse como uno de los líderes más queridos y populares de EU y uno de los más comprometidos con temas globales. Desde el medioambiente y la migración hasta el combate al terrorismo global. Y la importancia de México para Biden es tal que será la vicepresidenta Kamala la encargada de los temas mexicanos y centroamericanos, en lugar de la embajadora Jacobson. Con esto, Biden eleva el interés por México y Centroamérica, sin duda*.

Recientemente el presidente López Obrador participó en la cumbre ambiental convocada por Biden y lamentablemente no le fue nada bien. Su mensaje fue fuera de tono con el del resto de los participantes. La respuesta del Departamento de Estado a la participación de AMLO bien podría haber sido la de la joven ambientalista mexicana Xiye Bastida, quien calificó como poco ambicioso el discurso del mandatario mexicano.

*A Kamala no se le podrá minimizar. En la política estadounidense y de procuración de justicia es conocida por ser empática, pero dura. Las autoridades mexicanas ya la conocen porque en 2014 vino a México para hablar de temas de seguridad, frontera y narco, pero ese año vino como procuradora de California y si además se confirma su visita a México en junio ahora vendrá como vicepresidenta. Kamala hará suyos los temas de migración, seguridad y comercio con México y Centroamérica. Casi el mismo rol que Obama le encargó a Biden como su vicepresidente*.

En otras palabras, Biden le encargó la relación con México a la persona más importante de su gabinete, la que él claramente escoge como su sucesora y la que representa el rostro nuevo del Partido Demócrata. A ella no se le podrán proponer programas poco ambiciosos medioambientales, como el Sembrando Vida que es más un programa de empleo y asistencialista que medioambiental. El encuentro virtual del 7 de mayo es la antesala a una visita oficial de Harris y lo que sentará el tono de la relación en los próximos años. *La química entre AMLO y Harris es vital, pero será interesante ver si la hay entre Ebrard y Harris, Clouthier y Harris o, si logra colarse, entre Sheinbaum y la vicepresidenta de EU*. (Genaro Lozano, Reforma, Opinión, p. 9)

 

 Los primeros 100 días de Biden

Esta semana Joe Biden cumple 100 días como presidente de Estados Unidos. La tradición empezó con Franklin D. Roosevelt (FDR) en 1933, cuando consiguió la aprobación de una serie de leyes en el Congreso al inicio de su mandato diseñadas para contrarrestar los efectos de la Gran Depresión. Desde entonces, los primeros cien días de una nueva administración establecen las prioridades del presidente y su capacidad de realizar sus promesas electorales.

*Biden heredó un país polarizado y dividido. Inició su mandato con la sombra del desastre que dejó su antecesor: el ataque al Capitolio del 6 de enero y el segundo juicio político contra Trump en el Congreso. Sin embargo, el Presidente rápidamente revirtió las políticas más polémicas de su predecesor republicano: acabó con la construcción del muro y la mayoría de sus medidas migratorias, reincorporó a EU a tratados internacionales, recuperó las alianzas y regresó la estabilidad a la Oficina Oval*.

Su mayor éxito ha sido la implementación de una estrategia contundente para abatir la pandemia del coronavirus. En el día 92 de su gobierno, se habían aplicado más de 200 millones de vacunas, duplicando la meta inicial de 100 millones. Como complemento, logró la aprobación de un plan de rescate valorado en 1.9 billones de dólares para estimular la economía y apoyar a los ciudadanos más afectados por la crisis sanitaria.

*En su primer mes, firmó 32 órdenes ejecutivas en distintas materias, superando el récord de FDR. Cumplió con su promesa de presentar una reforma migratoria integral y un plan de infraestructura ante el Congreso, al igual que priorizar la diversidad, la igualdad racial y los derechos de las minorías*.

Cuenta con el gabinete más diverso en etnia y género en la historia del país y ha estado al frente de la batalla de las injusticias que sufre la comunidad afroamericana. Su mayor reto en la agenda nacional es y será negociar con sus opositores en el Senado, cuyo apoyo es fundamental para la aprobación de muchas de sus iniciativas. La polarización política, en particular con el liderazgo de Trump en el partido republicano, ha dificultado la posibilidad de lograr acuerdos bipartidistas.

*Pese a su intención de instaurar una política migratoria digna, el número record de personas y menores no acompañados cruzando la frontera entre México y Estados Unidos lo ha forzado a tomar acciones inmediatas para frenar el flujo migratorio proveniente del Triángulo Norte. Se ha convertido en una crisis humanitaria y política para el Presidente, una que si no resuelve a corto plazo podrá poner en riesgo la mayoría demócrata en el Congreso en las elecciones intermedias de 2022*.

Existe una preocupación de que la Casa Blanca abrió demasiados frentes, impulsando una estrategia dura en contra de Rusia, China e Irán, sin olvidar la amenaza nuclear que representa Corea del Norte. Anunció la retirada de tropas estadounidenses de Afganistán y reconoció oficialmente como genocidio la masacre de armenios bajo el Imperio Otomano, arriesgando una ruptura con Turquía.

El presidente Joe Biden cierra sus primeros cien días con una aprobación de 52 por ciento, sentando las bases para lo que espera lograr en los próximos cuatro años. El 28 de abril, hablará por primera vez ante una sesión conjunta del Congreso y le dará la oportunidad de informar sobre los avances y desafíos que enfrenta EE.UU. durante momentos históricos. La siguiente prueba de fuego serán las elecciones intermedias de 2022. (Lila Abed, El Heraldo de México, Editorial, p. 17)

La gran depresión / ¿Qué tan tolerante es Biden con la 4T?

Parece tímida la reacción del gobierno de Estados Unidos ante la radicalización de la agenda populista del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Podría quedar la impresión que el demócrata Joe Biden dejará correr cualquier política contraria al interés de su país o incluso de los principios democráticos que defiende para la región, si el gobierno mexicano simplemente logra contener el flujo de migrantes en la frontera común.

Puede ser que todo se trate de un asunto de prioridades y que eventualmente el gobierno demócrata le haga notar de una forma contundente a la 4T que no está de acuerdo con muchas de las cosas que ahora pasan en México.

Muchos populismos latinoamericanos encuentran en una confrontación con Estados Unidos un combustible para mantener poder invocar ese discurso del intervencionismo imperialista en sus asuntos domésticos. Eso alimenta a su clientela política educada para ello.

Pero en el caso de México, tan dependiente en lo comercial, financiero, migratorio, turístico, en fin, dependiente en todo, un pleito así sería políticamente suicida.

Mucho de lo que pasa hoy en México rebasa el discurso del intervencionismo, hay una afectación directa a los intereses estadounidenses y da la impresión de que los demócratas los dejan pasar sin consecuencias.

Habría que conocer muy bien a Joe Biden y a su círculo cercano como para poder determinar si guarda rencor hacia el Presidente mexicano por haber hecho campaña a favor de Donald Trump y tras las elecciones haber regateado su triunfo con aquella felicitación tardía.

Pero hay otros asuntos que afectan a sus empresas, a sus instituciones y que son violatorias del acuerdo comercial que el propio gobierno de López Obrador firmó con Estados Unidos.

Primero fue con decretos y después con leyes secundarias aprobadas sin cambiar una sola coma por parte de esas mayorías sumisas del Presidente. Lo cierto es que no son pocas las empresas del sector eléctrico y petrolero estadounidenses que hoy ven amenazados sus intereses en México.

Saben del otro lado de la frontera que está en manos de la Suprema Corte que se respeten sus derechos, pero también conocen la Ley Zaldívar y lo que ello puede implicar en la división de poderes.

Así que, ni hablar de nuevas inversiones, pero está claro que, si se consuman estas regresiones en las reglas del juego energético, difícilmente el gobierno de La Casa Blanca se mantendrá impávido.

Ahí viene otra de las famosas leyes de Ricardo Monreal que ahora quiere imponer una revolución cultural a las plataformas de streaming, sobre las leyes del mercado y obligar a la inclusión de contenidos mexicanos.

Y es un hecho que en la memoria de los Departamentos de Estado y de Justicia de Estados Unidos guardan aquel episodio de la detención allá del general Salvador Cienfuegos y su posterior liberación acá, con todo y publicación de documentos confidenciales.

Si es un asunto de límites y la 4T no ha superado los que puede tolerar el gobierno demócrata de Biden, debería no retar esa resistencia. Pero si se trata de prioridades y ahora La Casa Blanca está en otros asuntos para eventualmente voltear hacia el sur y ajustar cuentas, podríamos ver episodios difíciles entre los dos gobiernos. (Enrique Campos Suárez, El Economista, Finanzas y Dinero, p.9)

George Floyd y México

El martes 20 de abril un jurado en Minneapolis declaró culpable de todos los cargos al ex oficial Derek Chauvin, acusado de asesinar a George Floyd. Si bien no es justicia — justicia habría sido que George hubiera sido tratado con equidad y dignidad en vida — el veredicto sienta un precedente histórico en la rendición de cuentas policial y levanta la esperanza en el futuro de las relaciones raciales en dicho.

¿Vale la pena que reflexionemos sobre George Floyd en México?

De repente me cuestiono cuánto deberíamos prestar atención a lo que pasa fuera de México, sobretodo escéptico a su impacto local y consciente de la urgencia de nuestra agenda. No obstante, el caso de George es un ejemplo del entrelace de las discusiones globales. Como efecto dominó, un caso de Minneapolis desató protestas en 500 ciudades de Estados Unidos y hasta en los 5 continentes.

México no fue la excepción. El caso de George repercutió concretamente en las agendas de rendición de cuentas policial y antirracismo.

En el tema policial, poco después del incidente, se reportó, entre otros, el caso de Oliver López, migrante haitiano sin hogar asesinado por agentes policiales en Tijuana con uso desproporcional de fuerza. Los incidentes fueron discutidos ampliamente por experta / os de rendición de cuentas policiales quienes vehemente reiteraron propuestas concretas (ej: I, II, III): las policías necesitan organismos de supervisión.

En cuanto al racismo, activistas y expertos concuerdan que la muerte de George, impulsó la impronta de una agenda antirracista, revitalizaron al existente movimiento mexicano, y motivaron a una nueva generación a iniciar nuevos movimientos. Por ejemplo, José Aguilar, director de RacismoMX, una organización reciente de creciente notoriedad, me comentó que George Floyd fue determinante para que RacismoMX se formalizara.

Así como su asesinato, el juicio de George también trae enseñanzas para el mundo:

que los oficiales no deben poner su rodilla en el cuello de otra persona;

que una democracia necesita procesos y juicios transparentes;

que el activismo y la protesta son vitales e inagotables;

que la solidaridad colectiva y las agendas interseccionales suman;

que la rendición de cuentas no es imposible;

y que lo que pasa en una localidad puede resonar en el mundo (¡así como la lucha feminista mexicana!)

Para México, quiero pensar que dichas enseñanzas tendrán impacto. Un caso comparable y reciente es el Victoria Salazar, la mujer, morena, hondureña, y madre soltera, asesinada por policías de Tulum el marzo pasado por uso desproporcional de la fuerza. Si bien el jefe de policía fue cesado y la Fiscalía General de Quintana Roo informó de la detención de los cuatro agentes por feminicidio, la investigación de su caso ha sido atropellada y oscura. Por ejemplo, Artículo 19 reportó que un grupo allanó la casa del periodista lo reportó, e incluso, el exesposo fue detenido, quizás como escaparate.

Así como el juicio de George, el caso de Victoria — y la democracia mexicana — no solo merece rendición de cuentas, sino procesos objetivos y transparentes de deliberación. Urge de un proceso con perspectiva de género, étnico-racial y regional (en contraposición con nacional.) Merece también que la investigación salte la valla común de quemar chivos expiatorios (“depurar” policías cual manzanas podridas) y busque transformar a las corporaciones policiales , sus políticas, procedimientos (barriles que pudren) y su rendición de cuentas ante la ciudadanía.

Tristemente, la rendición de cuentas no siempre llega. Por ejemplo, el caso de Oliver se desvaneció después de que la Fiscalía de Baja California informara que se inició una carpeta de investigación por homicidio culposo. Pero si algo aprendimos de George Floyd, es que el clamor por la justicia no debe claudicar. George nos urge a seguir protestando — en Instagram, en medios y en las calles y sobretodo, nos exige seguir contando las historias locales. El mundo está observando. (Daniel Hernández Aldaco, El Sol de México, Análisis, p.14)