Opinión Migración 270423

Análisis superior // Buscando bronca

REMATE INCONGRUENTE

Rosario Robles pasó años en prisión acusada de uso indebido del servicio público. Francisco Garduño es acusado del mismo delito y se mantiene como presidente del Instituto Nacional de Migración. (David Páramo, Excélsior, Dinero, p. 3)

Pulso político // Reaparece AMLO y pone fin a especulaciones

De esto y de aquello…

No es el primer diferendo público entre el titular de Segob y el canciller Marcelo Ebrard, “corcholatas” ambos, si se recuerda que el tabasqueño dijo que el caso de la muerte de 40 migrantes en Ciudad Juárez, en un local del INM, adscrito a aquella dependencìa, sería atendido por el tituar de Relaciones Exteriores, cuya reacción fue de evidente malestar. (Francisco Cárdenas Cruz, La Razón, México, p. 8)

La Gran Carpa

Carrusel

La Comisión de Asuntos Migratorios de la Cámara de Diputados aprobó un acuerdo para exhortar a los titulares de la Segob y del INM que determinen las responsabilidades administrativas correspondientes a los servidores públicos involucrados en el incendio de la estancia provisional en Ciudad Juárez, Chihuahua, que provocó la muerte de 40 migrantes. También, aprobó el pedir a ambas instituciones que realicen distintas acciones para difundir e implementar mecanismos para una migración segura y ordenada. (La Gran Carpa, El Economista, El Foro, p. 78)

México sin maquillaje // No fue el Estado

El bajo nivel de escolaridad promedio que hay en el país lleva a algunos a afirmar que fue el Estado el causante de la tragedia ocurrida a los migrantes en Ciudad Juárez. No es así, para quienes hayan concluido el bachillerato, es fácil distinguir al Estado de uno de sus elementos, en este caso, el gobierno.

El Estado se constituye por pobladores permanentemente asentados en un territorio, quienes, en busca del bien común, se han organizado bajo un ordenamiento jurídico, encomendando su aplicación a un gobierno elegido por ellos. Aun con la más básica instrucción, se puede distinguir al culpable, del responsable.

De forma que vámonos respetando, quienes no somos gobierno no somos culpables del inaceptable descuido, aunque somos responsables de haber elegido a un mal gobierno. 

La innegable incapacidad del cacique para designar funcionarios ha ocasionado un sinnúmero de males, de pocos tenemos noticia, ya que una de las habilidades de quienes lo acompañan, es ocultar sus errores. Por si ello fuera insuficiente, el morador de Palacio ha decretado que la opacidad es política pública, siendo alentado y fomentado todo esfuerzo por poner debajo del tapete el putrefacto tiradero, por lo que harán lo imposible por acabar con el Inai. 

El ilimitado cinismo de Francisco Garduño le permite gozar de un trato privilegiado, a pesar de su evidente responsabilidad criminal. Con la mitad de los argumentos empleados para recluir a Rosario Robles, ya estaría guardado.

Sólo quienes tomaron el triple de tiempo necesario para terminar una carrera pueden poner a un celador, a un carcelero, a cargo de estaciones migratorias. Los factores determinantes de una desgracia estaban puestos, sólo faltaba el detonador. Lo mismo sucede en distintas áreas del quehacer público, donde diariamente se registran quebrantos, pérdidas y daños al erario, siendo eventos que se mantienen en la cómplice oscuridad de la incompetencia generalizada. Éstos pasan de noche, al no tener la espectacularidad que dan las llamas.

Pero es claro que López ha articulado una verdad histórica con la que pretende seguir tomando el micrófono sin dar cuenta, ni hacerse cargo de las trapacerías de su equipo. Asume que el pueblo es tan estúpido que todo le perdona, y que el apoyo, del que dice goza, le permitirá escabullirse una y otra vez. Lo real es que los presidentes son perfectos, hasta que se acaba el sexenio, antes, nadie osa decirles lo incompetentes, ineptos y torpes que son. En parte, porque todos los que le rodean cobran de las arcas públicas y suelen tener amigos y familiares colocados a lo ancho y largo de la administración pública. La connivencia es droga que adormece la vergüenza; alivia el remordimiento y mantiene el bolsillo lleno.

Nada se le ha perdonado ni se le perdonará, con el tiempo pasará a la báscula y acompañará a toda la turba de malandrines que nos han gobernado. Los adoradores que le rodean olvidan que sólo el séptimo año importa y que será a partir de entonces cuando la justicia tocará a sus puertas, a algunos de ellos, la notificación les llegará desde algún tribunal del exterior.

Lo real es que no todo el gobierno es culpable, ese apelativo aplica con justicia a quien realizó los inusitados nombramientos, sí, la culpa envuelve a López, aunque la tragedia se haya materializado por la sórdida gestión de sus huestes. Otra cosa es que el Estado mexicano deba responder ante los deudos, y ahí sí, todos los mexicanos tendremos que poner para sufragar los pagos que haya que afrontar, no en balde en el pecado de tenerlo en el poder llevamos la penitencia. (Gabriel Reyes Orona, Excélsior, Nacional, p. 13)

Café Político / En la pausa por el vahído, ata cabos sueltos

La migración, disruptivo reto para México

Los intereses detrás de la migración hacia Estados Unidos, no todos legítimos, como creen algunos ilusos “humanistas”, aprovecharon el trauma por la tragedia de Ciudad Juárez que costó la vida de 40 migrantes, para forzar un cambio en la política migratoria de México.

El regreso de los activistas de “Pueblos sin fronteras” a encabezar y alentar a más caravanas de migrantes para las que exigen al Gobierno de la República, darles visas humanitarias y cuidarlos en su trayecto a la frontera norte.

Atrapado el Gobierno entre la narrativa de “puertas abiertas” y las exigencias de la realidad de las crisis que amenazan con agobiar a comunidades del Sureste, del Centro y del Norte, está cerca de una crisis humanitaria que trastocaría el cierre del sexenio.

Alerta, ya se acabó el bono demográfico

Aturdidos por las guajiras visiones del bono demográfico porque el promedio de la población de México es muy joven, las generaciones recientes se dejaron llevar por las inercias de otras sociedades, con realidades muy distintas a la nuestra.

Hoy descubrimos que el saldo de tanta modernidad progresista es que la tasa de crecimiento de la población bajó de 6.7 que alarmó a los fanáticos del Club de Roma a una patética tasa de 1.8 por ciento.

Tal bajo porcentaje de crecimiento poblacional no basta para reemplazar a quienes fallecen y más pronto de lo que creemos, un México con persistente pobreza y desigualdad necesitaría migrantes. “Parajodas” de la vida, decía el clásico.  (José Fonseca, El Economista, Política y Sociedad, p. 70)

Repensar la migración: un pendiente impostergable

El número de migrantes que ha llegado a México en los últimos meses no tiene precedente en la historia. La emergencia sanitaria y la activación del Título 42, por parte de Estados Unidos, no sólo incrementaron exponencialmente, también diversificaron los flujos migratorios que recibimos. 

Antes de 2020, 90% de los migrantes que atravesaban nuestro país provenían del Triángulo Norte de Centroamérica; actualmente, y cada vez más, llegan de Venezuela, Nicaragua y Cuba, a quienes se suman personas de países tan distantes como Bangladesh o Camerún. Asimismo, los datos de 2022 muestran una clara ruptura del perfil migratorio anterior, abrumadoramente adulto y masculino, por uno crecientemente femenino y menor de edad.

Con desconocimiento del fenómeno, el actual gobierno tomó decisiones contradictorias y erráticas; y cedió a los intereses de EE. UU. en la materia. Anunció “puertas abiertas”, nos convirtió de facto en un tercer país seguro, generó confusión sobre la dependencia responsable de la política migratoria (Gobernación en la Ley, Relaciones Exteriores por disposición de la voluntad presidencial), y no invirtió en las capacidades necesarias para atender flujos y estancias.

Eventos como la tragedia de Ciudad Juárez, o la caravana que salió de Chiapas rumbo a la Ciudad de México la semana pasada, son alertas y recordatorios de la necesidad de reformular nuestra política migratoria, con un enfoque en derechos humanos, corresponsabilidad, construcción de capacidades institucionales y sentido de la realidad actual. Una política capaz de prever en el mediano y largo plazos.

Yo propongo tres ejes para gestionar la migración. Primero, sustituir el criterio de seguridad nacional por uno de derechos humanos, que permita crear opciones al encarcelamiento y brinde protección especializada a poblaciones vulnerables; con especial énfasis en niñas, niños y menores no acompañados, que sólo en enero y febrero de este año sumaron 13,506. En este modelo, se debe incluir el acceso provisional a servicios de salud y la provisión de condiciones mínimas de bienestar a las personas migrantes mientras estén en nuestro territorio.

En segundo lugar, hacer de la política migratoria una política de Estado. Eso implicaría, de entrada, vincular los esfuerzos de migración y asilo (entre instituciones como el INM y la COMAR), pues ambos casos comparten características: son poblaciones en tránsito, provenientes mayoritariamente del sur, sin garantías jurídicas, etc. En esta coordinación se deben integrar gobiernos estatales y municipales, en un esquema institucionalizado de corresponsabilidad, con atribuciones claramente definidas.

Finalmente, la visión de futuro que tengo para la migración consiste en transitar de un modelo de contención, captura y deportación a uno de acogida, para que las personas migrantes que así lo decidan puedan establecerse en el país de manera ordenada y regular. Para México, esta no es una decisión, sino una necesidad.

México atraviesa una grave crisis migratoria y humanitaria que podría convertirse en fuente de tensiones con EE. UU. y un factor detonante de ingobernabilidad interna; o bien, puede ser una coyuntura histórica que nos permita impulsar nuestra economía y dinamizar nuestra sociedad. La migración no tiene que ser una carga; gestionada adecuadamente, puede convertirse en una oportunidad.  (Claudia Ruiz Massieu, El Heraldo de México, La dos, p. 2)

El gobierno federal asesinó a 40 migrantes

Voy a sacar a mis hijas adelante, dijo Miguel antes de salir rumbo a Estados Unidos. Eran las cuatro de la madrugada cuando partió de su casa en San Pedro Cutzán, Guatemala. Despidiéndose de su esposa, sus cinco hijas y de su hijo de tres años, se fue con la esperanza de vivir el sueño americano para poder pagarles la universidad y ofrecerles una mejor vida.

Ocho días después de su partida, el teléfono sonó. Autoridades guatemaltecas preguntaron a su familia si Miguel tenía un lunar arriba de la ceja derecha y una cicatriz debajo de la rodilla, la respuesta desgraciadamente fue afirmativa. Miguel Rojché Zapalu había muerto en el incendio del centro de detención migrante a cargo del gobierno federal el pasado 27 de marzo, hace casi un mes que Miguel y 39 migrantes fueron asesinados y no hay justicia.

No imaginaron que esto iba a causar esta terrible desgracia, expresó López Obrador, revictimizando a los migrantes y dando a entender que fueron ellos. Con esta respuesta, el presidente nos deja en claro que la política migratoria mexicana está fundamentada en la criminalización hacia el migrante y en una arbitrariedad sobre qué persona extranjera en México merece vivir y cuál no.

No podemos olvidar que los migrantes en Juárez no murieron, fueron asesinados a manos del gobierno federal que los encerró y convirtió al centro de detención en un crematorio. Y por increíble que parezca, dos de las corcholatas de López Obrador, no hicieron más que echarse la culpa entre ellos. Como todo en este gobierno, no hay ni pies ni cabeza, nadie es responsable de nada.

La frontera entre México y Estados Unidos está viviendo un flujo migrante histórico en 2022, pues tan solo en el primer trimestre, ingresaron al país alrededor de 9 millones de personas nacionales y extranjeras. El flujo incrementó 148.7%.

Las recientes tendencias migratorias hacia México indican que ya no solo son los países del Triángulo Norte los que exportan migrantes, sino también lo son cada vez más Venezuela, Cuba, Nicaragua, Colombia, Ecuador, Haití, así como países en África, Asia y Europa. 

De las 271.6 millones de personas migrantes internacionales en 2019, el 52.1% fueron hombres. En México, el flujo migratorio estuvo conformado en un 61% por hombres en 2022. Esto nos obliga a estudiar los flujos migratorios desde una perspectiva de género.

El Instituto Nacional de Migración (INM), como ya es costumbre en este gobierno, se maneja bajo opacidad, nula transparencia y sin una garantía de derechos humanos. En Acción Nacional exigimos que se implemente una política migratoria integral que respete la dignidad y los derechos humanos de las personas migrantes. El asesinato de 40 migrantes fue un crimen de estado y exigimos justicia. (Laura Esquivel Torres, El Heraldo de México, Editorial, p. 14)

El rostro humano

Policrisis y policrítica, como le gustaba denominarla al filósofo querido (Tuti Pereira). “Una cascada de crisis (…) que amenazan el cumplimiento de los objetivos del desarrollo sostenible”, como señaló el secretario ejecutivo de la CEPAL, José Manuel Salazar, al presentar en la UNAM el más reciente informe de la Comisión “Hacia la transformación del modelo de desarrollo en América Latina y el Caribe: producción, inclusión y sostenibilidad” (2022). Pero ahora más: necedad y miopía de los poderes; egoísmo rampante cuando se trata de abordar perfiles y coordenadas básicas de la cuestión social; mares de desprotección de comunidades enteras, ríos de llanto y sangre. Y, en estos días, mucho sudor sin que aparezca por ahí un émulo de Churchill para darle sentido de historia y esperanza a lo que visto de frente es solo una tragedia.

Nuestro país ha topado con las expresiones más dolorosas de la desesperación humana, siempre dispuestas a traducirse en dolor de los miles y millones de migrantes que solo buscan alejarse del horror criminal y del terror que imponen el hambre y el frío. Sin techo, con apenas unos mendrugos, vemos imágenes que desmienten los discursos del progreso “inmaculado”: la caminata desde Tapachula de miles de personas, de emigrantes que “no buscan ni quieren desafiar al presidente” y su gobierno, sólo reclaman oídos para su mensaje y disposición genuina del poder para establecer un intercambio, un elemental diálogo, sin el cual no puede haber deliberación ninguna que ofrezca rutas transitables a una de por sí infernal circunstancia, agravada por grupos criminales a lo largo del territorio nacional.

Son miles, se habla de más de cuatro mil, pero pueden ser muchos más, quienes atestiguan el cinismo y la desnudez de unos poderes corrompidos y poseídos por el egoísmo y la avidez de ganancias prontas y fáciles. Los humanos rechazamos nuestro pretendido discernimiento y presuntuosa racionalidad cuando negamos evidencias inmediatas y obvias, y optamos por “no mirar” lo que nos inoportuna. Sin embargo, lo reconozcamos o no, esos contingentes que marchan sin cesar por los caminos de México nos están mostrando la urgencia de restaurar entre nosotros el núcleo esencial de racionalidad y compasión que gobierna reflejos y sentimientos a la vez que exige que las cualidades y atributos que nos distinguen del resto de las especies y nos vuelven singulares, se pongan en juego para hacer que nuestros entendimientos, mediados por la política, sean solidarios.

Pensar y actuar de emergencia, con el mayor rigor posible; nunca más a los episodios sangrientos de Ciudad Juárez, San Luis Potosí, San Fernando…

Nuestra postura ante la migración internacional, en la cual nuestros paisanos forman filas centenarias, es una vergüenza, una ignominia que no se lavará con chivos expiatorios. Mucho menos con majaderas manipulaciones de los hechos y sus secuelas.

Nos urge construir una elemental coherencia, política y moral. De las autoridades, actitudes firmes y claras; de todos nosotros, un reclamo sostenido que pueda empezar a (re)tejer una política solidaria y comprometida.

Frente al bochorno, no cabe pretender una distancia “fría” que fácilmente puede convertirse en desafane o (auto)victimización. Esos millones de personas, marchistas anónimos que, acompañados por hijos y esposas, ancianas y discapacitados, nos arrojan a la cara nuestras fallas ancestrales: las que dibujan nuestras desigualdades y expoliaciones; las que perfilan una situación laboral desamparada, una salud abandonada, una educación arrinconada.

Las caravanas de migrantes han puesto al desnudo nuestras graves incongruencias, la profundidad de la crisis moral y política que aqueja al Estado: la incuria burocrática; la fragilidad de todas las fuerzas políticas para afrontar una situación que claramente las desborda. La desmesura de los medios informativos que convierten el sufrimiento en diversión cínica.

La emigración debería ser motivo para replantear la necesidad urgente de una efectiva reforma del Estado, para volverlo Estado social y comprometido con la justicia. Lo que no es. (Rolando Cordera Campos, El Financiero, Economía, p. 8)