Opinión Migración 270820

Sin ataduras // Urge reforzar a los consulados

A casi dos meses de la elección, el candidato republicano Donald Trump está 10 puntos abajo del abanderado demócrata Joe Biden. Esta tendencia podría revertirse antes de la elección por acontecimientos imprevistos.

En materia migratoria, Trump y Biden representan polos opuestos: el primero criminaliza la migración indocumentada como fuente de drogas, crimen y violencia, mientras que el segundo aboga por un sistema de migración justo y humano, además de atender las causas del fenómeno migratorio.

Según Trump, estas son algunas de las promesas electorales que ha cumplido: Pidió al Congreso financiar un muro a lo largo de la frontera con México para cerrar las lagunas legales que permiten la inmigración “ilegal”. Ha asegurado fondos para construir aproximadamente 445 millas del total de 722 millas de muro fronterizo.

Sacó a Estados Unidos de las negociaciones para un Pacto Mundial sobre Migración de la ONU —el llamado Pacto de Marrakech que México promovió y que ahora ni siquiera lo invoca—, argumentando que pudo haber comprometido la soberanía de su país.

Instruyó al Departamento de Seguridad Nacional terminar el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) —que afecta a alrededor de 600 mil dreamers mexicanos—, y que México impugnó como “amigo de la corte”.

Y esta es la promesa que el presidente celebra haber cumplido en su portal de campaña: “Tras la presión de la administración Trump, México acordó desplegar 6 mil efectivos de la Guardia Nacional en todo el país y en su frontera sur para detener la crisis migratoria, desmantelar las redes de tráfico de personas y trabajar más de cerca con Estados Unidos para compartir información sobre migrantes”.

México cedió también al aceptar el acuerdo denominado “Permanezca en México” (Remain in Mexico), por medio del cual los solicitantes de asilo centroamericanos esperan en territorio nacional hasta que un juez estadunidense dictamine sus casos.

Mientras Trump cumple sus promesas anti migratorias, la SRE descuida a los 50 consulados en Estados Unidos, cuya carga de trabajo aumentó por la crisis, al tiempo que los recursos disminuyeron considerablemente al bajar los ingresos consulares por la pandemia y permanecen sin reemplazo puestos vacantes.

Reforzar la labor de protección consular con más presupuesto y personal es urgente para cumplir con la asistencia legal a los mexicanos, pues la llamada procuraduría para la defensa del migrante sigue siendo una promesa pendiente.

Si gana Biden es de esperar una política migratoria estricta, pero sin exponerse a extorsiones como las de Trump, con la diferencia de que podría haber coincidencias con México de llevar a la realidad el plan de desarrollo integral de Centroamérica, promesa que el republicano no le ha cumplido a nuestro gobierno. (Agustín Gutiérrez Canet, Milenio Diario, Política, p. 14)

 

Uso de razón // La campaña, desde la casa presidencial

Como parte de la Convención, el presidente Trump realizó una ceremonia de naturalización de cinco inmigrantes en el Salón Oval. No fue el video de un evento notable de su administración que ilustre una parte positiva de su gobierno, sino un montaje realizado el mismo día para que sirviera de propaganda electoral en el mitin de la noche.

El presidente no encabeza ceremonias de naturalización, que es tarea del Departamento de Inmigración. Y menos en la Casa Blanca. Fue un evento de campaña, el segundo que ocupó más tiempo el martes de la Convención, luego del discurso de la primera dama, también en el recinto oficial de los presidentes de Estados Unidos.

Tal vez se violaron los códigos de la ética política, pero no la ley, dirán algunos. Puede ser. (Pablo Hiriart, El Financiero, Nacional, p. 28)

 

Rompe-cabezas // Trump, el prócer

Mientras Estados Unidos continúa luchando —sin mucho éxito— contra el coronavirus, la profunda crisis económica y las protestas por la violencia policiaca se incrementan a lo largo del país, esta semana tuvo lugar la Convención Republicana o el reality show de Donald Trump. Trump exhibió una y otra vez discursos vacíos y triunfalistas.

Discursos de los participantes con razonamientos lamentables, como advertir que si el ciudadano promedio quiere un país próspero y rico debe votar por la continuidad o “volver a los días oscuros del estancamiento y la recesión”. Reflexiones plagadas de miedo y mentiras en momentos en que la nación americana vive una de sus peores crisis económicas en décadas.

En el segundo día de la convención, el Partido Republicano no tuvo vergüenza al promover la noción de ser la “Tierra de Oportunidades” y exhibir la jura de nacionalidad estadunidense de cinco inmigrantes. ¿Supondrán que con ese acto olvidaremos el repudio de Donald Trump a los migrantes? Si hay algo que el mandatario detesta sobremanera es a los migrantes.

Es claro que, de tener un segundo mandato, Trump seguirá con su política proteccionista para fortalecer la economía doméstica, continuar con su dura política antiinmigrante y la construcción de su precioso muro, agravar las relaciones bilaterales con China y cualquier nación que no se pliegue a sus instrucciones y proteger los intereses de Israel y, sin duda, gobernar con base en exabruptos y tuitazos. (Kimberly Armengol, Excélsior, Global, p. 25)