Opinión Migración 270922

Puentes y cruces // Nueva visión de las Américas y protección

Ayer, en el edificio Eisenhower de la Casa Blanca, nos reunimos los 21 coordinadores especiales del nuevo marco de implementación de la Declaración de Los Ángeles sobre Migración y Protección. Durante la última Cumbre de las Américas, un nutrido grupo de países suscribió la Declaración de Los Ángeles, una hoja de ruta sobre cómo abordar el complejo fenómeno migratorio de manera coordinada a nivel regional. Ayer, desde la capital estadunidense, intercambiamos ideas, retos y mejores prácticas en un diálogo que busca dar contenido y poner en marcha los objetivos centrales de la declaración. 

Emulando el modelo del G20, cada uno de los 21 países americanos está representado por un coordinador especial que pone sobre la mesa compromisos concretos para avanzar en la implementación de la declaración. Así, la conversación se llevó a cabo sobre tres pilares. El primero abarca la estabilidad y asistencia para ordenar los flujos migratorios. Incluye medidas de respaldo a las comunidades que reciben personas migrantes de manera desproporcionada. El segundo pilar se refiere a políticas de protección y vías de migración regular, como reasentamiento de refugiados, reunificación familiar y mecanismos de movilidad laboral. La participación de México está fundamentalmente centrada en este pilar. Finalmente, una tercer área está dedicada a la gestión de una migración más humana, incluyendo el combate al tráfico de personas. 

La reunión de la Casa Blanca del día de ayer fortalece la cooperación hemisférica para hacer los flujos migratorios más ordenados, seguros, regulares y humanos. 

Abordar con seriedad y de manera colectiva un fenómeno tan urgente como la migración es indudablemente un paso significativo en la dirección correcta.

México comparte la perspectiva de atender los retos y las causas estructurales de la migración de manera continental. Nosotros creemos que ninguna persona debe estar obligada a migrar, por lo que la solución de fondo pasa necesariamente por la cooperación para el desarrollo de nuestra región. Además, para México, la movilidad laboral es una parte esencial para ordenar los flujos migratorios en la región, al tiempo que también representa importantes beneficios económicos —particularmente en el contexto inflacionario y de recuperación pospandémica que atraviesa el continente—.

Debemos hacer frente a las redes del crimen organizado transnacional que lucran con nuestra gente, como tristemente ejemplificó la reciente tragedia en San Antonio, Texas, con el saldo de 53 personas asfixiadas en un tráiler. Es esa nuestra obligación fundamental: hacer todo lo posible para que los flujos migratorios sean ordenados, seguros, regulares y humanos. No olvidamos que de ello dependen la vida y el futuro de millones de personas de nuestros pueblos.

Adicionalmente, esta semana se llevará a cabo el North Capital Forum, un espacio de diálogo de la U.S.–Mexico Foundation en el cual la Secretaría de Relaciones Exteriores tendrá una importante participación. Conversaremos con el sector privado, think tanks y organismos internacionales, entre otros, para exponer las fortalezas y oportunidades de inversión en Norteamérica. En este marco participaré en una mesa con mis colegas y amigos de Canadá y Estados Unidos sobre la X Cumbre de Líderes de América del Norte que tendrá lugar este año en nuestro país.

Esta semana, también recibiremos en nuestro país a la alcaldesa de Chicago, Lori Lightfoot. El diálogo con una alcaldesa, que forma parte de la comunidad LGBT+ y que ha manifestado su interés en reiteradas ocasiones por las políticas de control y regulación de armas, incluyendo su tráfico ilegal hacia México, representa una clara convergencia en nuestras respectivas agendas progresistas. Su visita simboliza el trabajo que seguimos llevando a cabo para que esas agendas se materialicen en acciones y políticas públicas concretas. (Roberto Velasco Álvarez, Excélsior, Nacional, p. 20)

¿Y los trabajadores?

En meses recientes, Estados Unidos ha tenido una escasez de trabajadores. Falta personal en fábricas, en cocinas, de limpieza, en oficinas, repartidores, etcétera. Hay diversas teorías de dónde están esos trabajadores faltantes, y probablemente todas tengan algo de ciertas, pero es difícil estimar qué tanto pesa cada una y cómo están interrelacionadas.

A pesar de que cada mes se contratan cientos de miles de trabajadores, muchos sectores todavía no se han recuperado (otros sí). Parecería que muchos de los nuevos trabajos se pierden o abandonan en poco tiempo.

Por supuesto, el más de un millón de muertes oficiales -más otro cuarto de millón de muertes en exceso- han afectado a la fuerza laboral. La mayoría de las muertes fueron en mayores de 65, pero esto no implica que no hayan tenido profundas implicaciones en el resto de la fuerza laboral. Por un lado, muchos mayores de 65 trabajan. Por otro lado, muchos otros ayudan a que otros trabajen, por ejemplo, con el cuidado de pequeños.

Tal vez el factor más relevante en la falta de trabajadores sea el Covid persistente (long Covid). Se estima que cuatro millones de trabajadores de tiempo completo están sin trabajo debido a esta condición. Esto equivale al 2.4% de la población trabajadora de EU.

Algo más difícil de medir es el número de personas que han adquirido depresión o fobias debido a la pandemia. Primero, porque muchos ya las tenían. Segundo, porque muchos se han acomodado a trabajar de manera remota. El estar meses aislados ha tenido impactos en la salud mental que algunos creen que son más graves que la salud que se “ganó” con todas las medidas preventivas. Esto no sólo es comparar peras con manzanas, sino que es difícil estimar con precisión el qué hubiese pasado -aunque sí se pueden comparar los saldos de países que tomaron más o menos medidas preventivas.

Otro factor que sería conveniente considerar es el de la gente sin techo. Hay más de medio millón en Estados Unidos, por diversos motivos. La desigualdad es tal, que en muchas ciudades es común que la gente con trabajo no gane lo suficiente como para poder pagar una renta. Al parecer el número de gente sin techo no aumentó demasiado con la pandemia, pero su condición precaria ciertamente se agravó.

Otro efecto del aspiracionismo que se promueve en EU es que la mayoría de los ciudadanos vivirán en una constante insatisfacción. Al parecer, muchos han elegido dejar de correr esta carrera de hámsters, en lo que se ha llamado la “renuncia silenciosa” (quiet quitting): Esto tampoco es nuevo, pero se ha exacerbado con la pandemia.

Tradicionalmente, jóvenes de clases media y alta salían de su casa para estudiar en otra ciudad, tal vez ayudándose con trabajos de medio tiempo. Con la pandemia, los jóvenes tuvieron que regresar a casa de sus padres. ¿Cuántos se habrán acostumbrado a esta “comodidad” y decidieron continuar este estilo de vida hasta ahora? Sólo podríamos especular. Algo que sí podemos decir es que la pandemia ha transformado el tejido social y todavía no sabemos qué nuevo patrón se organizará.

Si no hay suficientes trabajadores, ¿qué se puede hacer? ¿Migrantes? En los 1960, Europa tenía una situación similar. Invitaron migrantes de países musulmanes, pero muchos no se han adaptado todavía (ni nietos de nativos ni nietos de migrantes).

Japón ha puesto más obstáculos para recibir migrantes, aunque los necesitan. Han buscado soluciones en la automatización, pero los robots no resuelven todo.

En Estados Unidos, ya se admiten millones de migrantes para otros trabajos de baja paga y alto esfuerzo. Su integración ha sido muy complicada. Para eso existe el outsourcing: mandemos call centers a India, manufactura a México. Pero hay trabajos que se tienen que realizar de manera presencial (con la pandemia quedó claro cuáles).

¿Será una oportunidad para México? Exportar más migrantes no es sostenible. Y simplemente teniendo más dinero en México no se resolverán todos los problemas que aquejan al país.

Debería de ser prioritario hacer un estudio detallado sobre los efectos a largo plazo de la pandemia en México, en el aspecto laboral, social, económico y de salud (física y mental). Sólo con esta información podremos planear las mejores maneras de recuperar lo perdido y enfrentar todas las complicaciones que nos faltan. (Carlos Gershenson, Reforma, Opinión, p. 10)

Periodistas en el exilio

BALANCE

Ante el preocupante crecimiento del autoritarismo que cierra los espacios democráticos y favorece prácticas de censura contra la libertad de expresión, es indispensable exponer estos excesos para evitar la normalización de las dictaduras.

Cada vez es más evidente el retroceso democrático en Venezuela, Cuba y Nicaragua. En ese sentido, la semana pasada, el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden fue claro al manifestar que dada la situación de estos países “no era racional” deportar a los migrantes que de allí proceden. 

La comunidad internacional tiene la responsabilidad de frenar la normalización de las prácticas antidemocráticas.

Como lo expresó Mónica Baró durante el encuentro auspiciado por el Centro, es fundamental entender que “el autoritarismo es como un cáncer, y si no se trata, se extiende”. (Francisco Guerrero Aguirre, Excélsior, Nacional, p. 14)

Rozones

Contratos que levantan cejas

Con la novedad de que en diversas instituciones que se encargan de realizar fiscalización, tanto a nivel local como federal, alistan la lupa para ponerla encima de un largo tren de contratos que no para y que ha estado beneficiando a una empresa de transporte con operaciones en media docena de estados, Transpaís. Y es que la firma de la que es propietario Abelardo Osuna recibe contratos a pesar de cuestionamientos que se han venido sumando, central aunque no únicamente sobre el hecho de que en sus rutas y unidades se han reportado hechos delictivos, entre éstos, uno encabezado por un comando que privó de la libertad a migrantes que aconteció en la carretera San Fernando-Reynosa. La empresa de transporte está vinculada con otras como Car One, Car One Group y nueve variaciones más de Car One, nos comentan. (La Razón, La dos, p. 2)

Desde afuera // Temas de la elección en EU

¿Economía o aborto?

Tal pareciera que esos temas son el eje de las actuales campañas con vistas a las elecciones legislativas del próximo noviembre y por tanto las principales motivaciones a votar que tendrán los estadounidenses. 

Esa es al menos la visión formal de la actual política electoral en Estados Unidos. Una informal, pero no menos poderosa, es la presencia del más que polémico expresidente Donald Trump, sujeto a varias investigaciones que bien podrían anularlo como eventual candidato presidencial, pero convertirlo en un símbolo político para la derecha.

En otros temas, por ejemplo, los republicanos tienen una ventaja de 22 puntos en su enfoque sobre el crimen, que desde su perspectiva incluye la supuesta permisividad demócrata respecto a los inmigrantes indocumentados y las insinuaciones raciales, lo que permitiría explicar su uso en la propaganda republicana.

Explica la razón del gobernador de Texas, Greg Abbott, de declarar “organizaciones terroristas” a los cárteles de Sinaloa y Jalisco, aún cuando sea más bien un golpe demagógico: esa autoridad recae en el gobierno federal, no en el de Texas.

Según el diario electrónico Axios, “los demócratas acusan a los republicanos de avivar las divisiones raciales, pero “les preocupa que los ataques puedan resonar en medio del aumento de delitos violentos que ha tenido lugar con su partido en el poder a nivel federal y en muchas ciudades”. Ambos partidos se juegan mucho en las elecciones de noviembre.

Según el diario electrónico Axios, “los demócratas acusan a los republicanos de avivar las divisiones raciales, pero “les preocupa que los ataques puedan resonar en medio del aumento de delitos violentos que ha tenido lugar con su partido en el poder a nivel federal y en muchas ciudades”. Ambos partidos se juegan mucho en las elecciones de noviembre.

Por un lado está el control del Congreso. A principios de año se creía que los republicanos obtendrían fácilmente las mayorías en el Senado (ahora empatado 50-50) y la Cámara baja (221 demócratas y 212 republicanos), ahora parece que el partido del presidente Joe Biden ha mejorado su situación.

Si eso será suficiente está por verse, pero está también el factor Trump. Las consecuencias del gobierno del exmandatario, que desató fuerzas políticas presentadas ahora como un peligro a la democracia estadounidense, son relativamente fáciles de ver: del motín del 6 de enero de 2021, para tratar de evitar que el Congreso certificara los resultados de la elección y el cuestionamiento del sistema electoral; el envalentonamiento de grupos de extrema derecha; el giro ultraconservador del aparato judicial. (José Carreño, El Heraldo de México, Orbe, p. 29)