Poco a poco se encauza la transición en Estados Unidos y empieza a tomar forma el equipo que acompañará al presidente Biden a partir del 20 de enero del 2021.
Hasta el momento, el presidente electo ha anunciado un reducido número de nombramientos que pintan el perfil y las prioridades que tendrá la nueva administración en materia de seguridad nacional y política exterior.
El Asesor de Seguridad Nacional será Jake Sullivan, abogado de Yale quien desempeñó esa misma tarea hace años para el entonces vicepresidente Biden.
Avril Haines será la primera mujer que ocupe la Dirección de Inteligencia Nacional, luego de una larga carrera en puestos vinculados con la comunidad de inteligencia en las administraciones de Obama y Bush.
Mención especial merece el nombramiento de Alejandro Mayorkas para encabezar el Departamento de Seguridad Interna (DHS). Este abogado cubano americano será el primer inmigrante, y latino, encargado de reformular y conducir la política migratoria norteamericana, un área particularmente golpeada por el presidente Trump. En su experiencia profesional destaca su labor en la implementación del programa DACA para los jóvenes llevados de niños a los Estados Unidos. (Verónica Ortiz/ Opinión El Heraldo de México, p.12)
La relación entre México y EU no sólo se fortalece por sus gobiernos, la cual suele pasar por devaneos y caprichos presidenciales. Los nexos son fuertes gracias a que los pueblos están inexorablemente unidos por su historia y geografía.
Existe una institucionalidad en la relación que le da vida y reciprocidad. Los gobiernos la instrumentan y le dan orden y cauce a la organización bilateral.
En la cotidianidad son los hombres y mujeres los que la establecen y desarrollan. Es cuestión de ver cómo es la vida en las fronteras para confirmarlo. Si bien el flujo más visible es comercial y migratorio lo que prevalece en la cotidianidad, es la relación entre personas, dicho de manera más precisa entre vecinos los cuales se llegan incluso a reunir en fines de semana desarrollando amistades que van más allá de lo que dictan o quieren determinar en la Casa Blanca o Palacio Nacional.
Estas referencias vienen a cuento porque existe una inquietud cada vez más acentuada respecto al largo proceso que se está llevando el Presidente de México para reconocer al nuevo mandatario de EU, lo cual como sea podría provocar momentos difíciles en la relación bilateral, si no es que ya empiezan a aparecer como un fantasma.
Partamos, reiteramos, de que la relación fluye en lo general de manera constructiva. Los problemas centrales para nosotros tienen que ver con el trato a los mexicanos en EU, el tema de las drogas, las armas y el muy arraigado sentido de discriminación racial como forma de vida que existe en algunos estados del vecino país, entre muchos otros. (Javier Solórzano Zinser, La razón, P.p.)