Opinión Migración 280125

Recuento de los daños / No nos vamos a pelear

La presidenta Claudia Sheinbaum dio la instrucción de no confrontarse con el nuevo gobierno de Donald Trump a los funcionarios del gobierno mexicano, quienes deben aceptar las condiciones que se están estableciendo con el objetivo de evitar la imposición de aranceles. Solo tienen permitido destacar la importancia que los mexicanos tienen para la economía y alimentación de Estados Unidos.

En la primera semana de Trump en el cargo quedó claro que, aunque no en todo esté de acuerdo la Presidenta, se priorizará el entendimiento sobre la confrontación. Fue el caso del restablecimiento del “Quédate en México” y el retorno de ciudadanos de otros países además de los mexicanos.

Entre ellos hay ciudadanos de Venezuela, Cuba y Nicaragua, donde las condiciones de vida son lamentables. ¿México pidió recursos económicos para atenderlos en nuestro territorio?

Hay detalles que no han sido revelados del acuerdo. La vocera de la Casa Blanca ventiló algunos que ya fueron confirmados por la Presidenta, como la llegada de cuatro vuelos con mexicanos y ciudadanos de otros países. Pero nada se ha dicho en México del despliegue de 30 mil elementos de la Guardia Nacional para atender el tema migratorio, algo que a la administración Trump le encanta presumir y que México ya le concedió.

Otro de los guiños que México hizo a Estados Unidos es confirmar la permanencia indefinida de Francisco Garduño al frente del Instituto Nacional de Migración, como aquí se los adelanté en diciembre, por la experiencia que tuvo en el primer gobierno de Trump para frenar, detener y deportar migrantes antes de que se acercaran a la frontera norte.

México no ha ventilado lo que logró a cambio. El primer planteamiento fue mantener en sigilo los acuerdos, el segundo y más importante convencer a Trump de no imponer aranceles de 25 por ciento a todos los productos mexicanos, como dijo que podría hacer a partir del 1 de febrero.

La vocera de la Casa Blanca terminó exhibiendo parte del acuerdo con México, ¿logrará nuestro país frenar los aranceles de Trump?

En lo que averiguan, la instrucción seguirá siendo no pelearse. Pero si llegan los aranceles, se responderá con fuerza. (Alejandro Domínguez, Milenio, Al Frente, p. 3)

En Privado / Doblándose, doblándose, doblándose

Se preocupan más por su reputación que por la verdad.

Florestán

Cuando el presidente de Colombia, Gustavo Petro, respondió al sabadazo de Donald Trump, se inmoló en la hoguera de la izquierda regional y enfrentó al energúmeno de la Casa Blanca, hubo un reconocimiento inicial.

¡Petro retaba al creador del nuevo orden mundial!

Y sí, en el plan de deportaciones de Trump, envió un avión militar a Bogotá con 180 colombianos encadenados, ante lo que Petro le negó el ingreso a su espacio aéreo.

La aeronave tuvo que regresar a Estados Unidos al tiempo que Trump establecía, en represalia, un arancel de 25 por ciento a todas las exportaciones colombianas a su país, una tercera parte de sus ventas al exterior, y la cancelación de visas a todos los integrantes del gobierno y familiares, ante lo que Petro respondió con un largo y arrebatado manifiesto nacionalista de los años setenta en el que invocó desde Salvador Allende a Aureliano Buendía, del inolvidable García Márquez.

Petro estaba sospechosamente arrebatado, denunciando el golpe de Estado en su contra y convocando a la solidaridad de la izquierda regional: Venezuela, Cuba, Nicaragua, Maduro, Díaz y el peor, Ortega, y a la cumbre, al mundo entero para unos momentos después doblarse ante Washington.

Sí. Su gobierno anunció que retiraba los aranceles que acaba de imponer a sus importaciones de Estados Unidos y abría el cielo para recibir a los deportados.

Me pareció mucho arrebato, vehemencia, proclama y convocatoria regional para luego ceder todo en la misma tarde en un instante.

Los apoyadores de López Obrador salieron a respaldar al colombiano y guardaron silencio cuando en dos horas cambió de posición y aceptó a los repatriados.

Son los mismos que callan ante las expulsiones a nuestro país y el programa Quédate en México, como callaron cuando en el gobierno de López Obrador Estados Unidos deportó a más de un millón 600 mil mexicanos.

Son los mismos, pues. Los mismos con el mismo.

 RETALES

 

  1. HERENCIA. Francisco Garduño, procesado por la muerte de 40 migrantes en su cárcel de Ciudad Juárez el 27 de marzo de 2024 y el 8 de octubre relevado de la dirección del Instituto Nacional de Migración por la presidenta Sheinbaum, con fecha a enero para ser relevado por el ex gobernador de Puebla Sergio Salomón, ya la hizo y se queda en el cargo. No alcanzo a entender;

 

  1. INICIATIVA. A un año de las reformas de AMLO del 5 de febrero de 2024, el próximo miércoles 5 la Presidenta enviará su iniciativa para acabar, o reducir, los plurinominales, la reelección de legisladores y alcaldes y el fin del nepotismo hereditario. A ver qué dicen los morenos que no quieren; y

 

  1. PLAZO. El lunes pasado, en el Despacho Oval, Donald Trump anunció que habría aranceles contra México y que le gustaba el 1 de febrero, es decir, el sábado, para decretarlos. Ahí la guillotina.

 Nos vemos mañana, pero en privado (Joaquín López Dóriga, Milenio, Al Frente, p. 3)

Bajo Reserva

El “experto” Garduño, firme en el gobierno

El comisionado nacional de Migración, Francisco Garduño, la ha librado por lo menos tres veces en la mañanera de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien confirmó que se queda por un tiempo al frente del Instituto Nacional de Migración. Frente a la potencial crisis migratoria que se podría desatar en el país por las políticas de Donald Trump, don Francisco se quedará en el cargo que le fue conferido el pasado sexenio por el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, bajo el argumento de que “hay experiencia” en su equipo en el tema migratorio. Muchos se preguntan: ¿Cuál experiencia?, ¿en prevención de incendios?, ¿en temas carcelarios? (Bajo Reserva, El Universal, p. A2)

Sacapuntas

SE VE EL RESPALDO A MIGRANTES

El apoyo a los connacionales en Estados Unidos está siendo efectivo para José Antonio Peña Merino, titular de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones del gobierno federal, pues informó que se ha descargado en 145 mil 800 ocasiones la “ConsulApp Contigo” para mexicanos que viven en la Unión Americana.

Y SIGUE GARDUÑO

Francisco Garduño se mantiene al frente del Instituto Nacional de Migración porque la administración actual está en “un periodo de transición largo”. Así lo dijo Claudia Sheinbaum, pues el tema del fenómeno migratorio es muy delicado, más ahora ante las amenazas de deportación de Trump. Sergio Salomón sigue apoyando en todo. (Sacapuntas, El Heraldo de México, La 2, p. 2)

Trascendió Puebla

Que como aquí lo adelantamos, la designación de Sergio Céspedes como titular del Instituto Nacional de Migración “se pospone hasta nuevo aviso” o, dicho con más elegancia, “será una transición larga”. En medio de las tensiones crecientes en la relación bilateral entre México y Estados Unidos, la presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que Francisco Garduño seguirá al frente del organismo mientras se lleva a cabo una reestructuración interna. Todo esto sucede mientras las decisiones y declaraciones de Donald Trump, ahora con mayor estridencia, siguen subiendo de tono en temas migratorios. (Trascendió Puebla)

A la Sombra

Se confirmó que Francisco Garduño seguirá como titular del Instituto Nacional de Migración (INM) gracias a que ha forjado su carrera en roles clave de control y disciplina institucional. Ha sido director general de Política y Desarrollo Penitenciario en la Comisión Nacional de Seguridad, subprocurador de Derechos Humanos en la Procuraduría General de la República y presidente del Consejo de Menores en la Secretaría de Seguridad Pública.

Con esta trayectoria enfocada en la administración de sistemas penitenciarios y el manejo de entornos regulados, en Palacio Nacional no faltan quienes piensen que su perfil podría agradar a alguien como Donald Trump. Su enfoque de control férreo y disciplina institucional encaja perfectamente con la visión de política migratoria de orden y mano dura que promueve el expresidente estadounidense. Algunos dentro del gobierno ven en Garduño un modelo de gestor que podría no solo entender, sino hasta compartir, las prioridades de Trump en temas de seguridad y control fronterizo. Sume a eso un incendio, migrantes muertos y la impunidad. (A la Sombra, El Sol de México, República, p. 2)

Redes de Poder GDL: Paradoja Trump

Paradójicamente, el terremoto que está provocando Donald Trump en México con su plan de deportaciones masivas podría terminar causando que, finalmente, el gobierno que encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, y el que lidera el gobernador Pablo Lemus Navarro, establezcan una relación marcada por una intensa colaboración.

No deja de ser en cierta medida sorpresiva la selección de Jalisco como uno de los pocos estados del país (cinco) que asumirán funciones estratégicas para hacerle frente al tsunami de deportaciones que probablemente desatará tarde o temprano el Gobierno estadounidense, encargándose de la recepción de migrantes repatriados sin importar su entidad federativa de origen.

Inclusive, el anuncio que difundió el Gobierno estatal en esta materia hace unos días parece señalar que Jalisco podría volverse una gran plataforma para la recepción de repatriados aunque no solamente mexicanos, sino también originarios de otros países, pues se presume que el Gobierno estadounidense estaría dirigiendo todas sus deportaciones hacia México, aun tratándose de personas provenientes de otras naciones.

Así lo indica el anterior comunicado, cuando autoridades estatales sostuvieron un encuentro con funcionarios del Gobierno de México para analizar conjuntamente este complejo desafío:

“En la sesión participó Carmen Ivonne Ramírez García, delegada en Jalisco del Instituto Nacional de Migración, quien explicó que la entidad es una de las cinco que fueron designadas por el Gobierno federal para el programa “Repatriación Digna”, que la convierte en punto de recepción de personas migrantes antes de que sean trasladados a sus lugares de origen“.

 Éxitos y fracasos comunes

En estos primeros meses de la administración estatal que encabeza Lemus Navarro ha sido el mandatario jalisciense quien se ha mostrado más dispuesto en acercarse al gobierno de Sheinbaum Pardo, sin embargo, ante este nuevo escenario que ha creado la llegada de Donald Trump, podría ser que sea ahora el Gobierno federal la parte más interesada en que exista una buena relación con las autoridades estatales de Jalisco.

En efecto, todo indica que el desempeño que muestre el gobierno que lidera Lemus Navarro ante la probable oleada de deportaciones que se avecina, resultará fundamental para la estrategia nacional desplegada por el gobierno de la presidenta Sheinbaum Pardo, en esta difícil coyuntura.

De esta manera, si las dependencias jaliscienses logran atender con profesionalismo y agilidad a los migrantes repatriados, entonces ambos gobiernos podrán considerarse exitosos en sus labores.

En cambio, si la llegada de migrantes de todos los estados del país e inclusive de otras naciones genera un entorno caótico y un gran cuello de botella al momento de canalizarlos hacia sus lugares de origen, entonces las cosas podrían pintar verdaderamente mal para ambos gobernantes. (Redes de Poder Gdl, Reporte Índigo, Reporte, p. 9)

Más abrazos

Justo después de que comenzaran las deportaciones hacia el país, Colombia amagó con generar una resistencia que fue doblegada sin compasión.

Más que un tema anecdótico, el episodio se debe leer como el resultado de responder sin estrategia a una superpotencia, que posee, además, a un líder impredecible.

Petro respondió desde las tripas y con una carga inmensa de ideología.

A Trump se le debe aplicar la conseja del Presidente López Mateos: omelette de sesos. Con gazpacho, añadiría.

La inteligencia, el valor y la frialdad, con todo, no sirven si no se cuenta con una estrategia bien definida. Tenerla implica tener escenarios, tácticos, actores clave, información de calidad, cursos de acción política y una base que soporte los distintos escenarios.

Poco de eso se ve en el gabinete mexicano.

Las reacciones se han basado en el plan “México te abraza”: la recepción adecuada, humanitaria, dicen, de los deportados. Se les ha ofrecido, sí, albergue, atención médica y una oferta de miles de empleos que el país ha sido incapaz de generar en tiempos de normalidad.

La cancillería ha tenido un papel bastante discreto. La embajada en Washington está desaparecida. El mejor nombramiento que se le ocurrió hacer al Servicio Exterior fue el de Rutilio Escandón, el impresentable ex gobernador de Chiapas como cónsul en Miami: justo la ciudad donde residía Donald Trump y de donde proviene Marco Rubio. Genial.

No se ve un mapa de interlocución ni en Washington, ni en Florida, ni en Nueva York ni en California.

A los deportados no se les arrancó su residencia. Se les arrancó su vida.

La oferta de abrazos que ofrece el gobierno mexicano no suplirá el drama de perder su empleo, su patrimonio, sus amigos, acaso su familia.

Posee, además, poco sustento.

El Instituto Nacional de Migración tiene meses con un doble nombramiento: el que no se acaba de ir por asuntos penales y el que no acaba de llegar porque el otro no se va. Política migratoria bicéfala que, por serlo, carece de cabeza.

La oferta de servicios de salud se enfrenta a la dura realidad cotidiana del desabasto de medicamentos, a la paralización de consultas, tratamientos y cirugías.

El país perdió 405 mil empleos en diciembre.

Hay estados enteros que crujen por la falta de gobernabilidad: Sinaloa, Tabasco, Tamaulipas.

Y está la tragedia cotidiana del horror. Volver a sus comunidades paupérrimas de Zacatecas, Michoacán, Jalisco, Guerrero o Chiapas es entregarlos al yugo inclemente no sólo de la pobreza: también del crimen organizado.

Así se enfrenta este huracán. Hay un déficit inmenso de talento en el Estado Mexicano. Conocimiento hay: pero está inactivo. Habría que comenzar a pensar en ficharlo, escucharlo y dejarlo actuar.

A los expulsados del sitio donde soñaron rehacer su vida, el país que los expulsó les da la misma bienvenida que a los criminales:

—-Abrazos, abrazos. (Fernando Vázquez Rigada, El Universal, Online)

Sin derecho de réplica / INM: la larga transición

No fue una embajada en Europa, tampoco un consulado en Estados Unidos, ni un despacho cómodo en el gobierno federal, como el destino de tantos otros ex gobernadores. A Sergio Céspedes le ofrecieron algo mucho más complicado: el mando del Instituto Nacional de Migración (INM).

La primera vez que Claudia Sheinbaum lo mencionó fue en su calidad de presidenta electa; la última vez, en diciembre.

En medio de todo, Donald Trump.

La primera vez que Céspedes apareció en los planes, Trump apenas era candidato presidencial; ahora, iniciando un segundo mandato, sus amenazas migratorias ya no son solo retórica. En este contexto, el perfil del ex gobernador poblano comenzó a moverse en los círculos del poder.

No es un premio menor, pero tampoco fue un camino natural. Céspedes llegó al gobierno de Puebla sin ganar una elección y tras un proceso interno que dejó heridas abiertas en Morena. Sus críticos dentro del movimiento aseguran que los votos del 2 de junio que llevaron a Sheinbaum a la victoria en Puebla, fueron mérito exclusivo de Alejandro Armenta, no de un “gobernador pacificador” que jugó más de árbitro que de protagonista.

Pero el INM es otra historia. Ahí no bastan las buenas intenciones ni el discurso conciliador. Es un organismo atravesado por tensiones internas, una política bilateral compleja, un escenario preocupante de deportaciones masivas y la necesidad de un perfil que tome decisiones efectivas, por difíciles que parezcan… a veces, sin tocarse el corazón. Se trata de una crisis migratoria que solo promete agravarse.

Lo cierto es que este nombramiento tiene dos lecturas posibles: para unos, es un reconocimiento a su capacidad de mantener la calma en el caos; para otros, un premio inmerecido que pone en evidencia los compromisos políticos al interior de Morena.

El día que Céspedes sea presentado como nuevo titular del INM, pasará a la historia como el político que llegó justo cuando la tormenta migratoria había sido resuelta. No será recordado por resolver la crisis, pero sí por ocupar un cargo que parecía imposible de asumir en medio del desastre. (Alberto Rueda, Milenio Puebla, Online)

Templo Mayor

LA DEPORTACIÓN DE mexicanos bajo el nuevo gobierno de Donald Trump, según lo dicho por la presidenta Claudia Sheinbaum, se ha apegado a un procedimiento adoptado entre ambos países desde hace años, donde son transportados en aviones civiles y se certifica que no hayan sido objeto de violaciones a los derechos humanos.

AYER SE REVELÓ que desde el 20 de enero pasado han sido enviados cuatro aviones con deportados y no ha habido ninguna queja de México. La Presidenta insistió en que así como se ha hablado sobre el tema migratorio, puede mantenerse una comunicación fluida en los otros temas espinosos como el de seguridad y el comercial. Es un buen mensaje y también que no se haya enganchado con otros pleitos. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 8)

Duda Razonable / Los migrantes y el terror

La presidenta Sheinbaum informó ayer que en la primera semana de gobierno de Donald Trump se habían deportado al país 4 mil 39 personas a México. Como bien dijo, no es una semana inédita. De hecho, si todas las semanas fueran así, el año terminaría con 208 mil deportaciones, casi el mismo número que en 2018, el segundo año de Trump, por encima del año pasado pero cerca del rango de los últimos 10 años. Muy lejos de los 600 mil de 2009.

Creo que es temprano para sacar muchas conclusiones. El equipo de Trump, incluido aquel que se encargará de sembrar el terror en las comunidades a lo largo y lo ancho del país y de las deportaciones, apenas va acomodándose en su lugar.

A esto hay que agregar que en estos primeros días, el nuevo gobierno se ha centrado en atrapar y luego deportar a grupos de ciudadanos en los que los mexicanos no figuran tanto. Aquellos a la espera de citas para arreglar su asilo o de protección temporal, dos programas que la Casa Blanca quiere terminar; personas que son fácilmente localizables —gracias a que están en estos procesos—.

Pero hay que recordar que esto apenas comienza. Habrá operativos para salir en la prensa, pero ya comienzan las medidas legales que hacen aún más difícil la vida en Estados Unidos sin documentos.

La ira, la rabia y la xenofobia estadunidense contra los migrantes con Trump en la Casa Blanca solo crecerán en estos años.

Llegará el tiempo de los mexicanos; me corrijo, el miedo para los mexicanos que viven en Estados Unidos ya llegó. Mal haríamos en olvidar que entre la gente que votó por Trump, el asunto número uno de ese voto fue la migración. Eso no se va a ir pronto.

Hace siete años que la periodista Patricia Mercado fundó Conexión Migrante, un medio de comunicación y apoyo a la comunidad en Estados Unidos. Lo tiene claro: muchos han dejado de mandar a sus hijos a la escuela, de ir a trabajar, se encierran en casa. No saben qué harán con sus casas, con sus propiedades, peor, con sus hijos que nacieron allá.

El primer efecto de las órdenes de Trump ya llegó. Se ha prohibido dar dinero a albergues privados, organizaciones de ayuda a migrantes que han sido fundamentales. A Patricia, las ONG estadunidenses ya le han avisado que se acabó el fondeo para Conexión Migrante.

Desde aquí les comparto el sitio donde pueden ayudar: https://conexionmigrante.com/donaciones/.

Y hoy en la noche en MILENIO Tv, Patricia nos cuenta lo que está viviendo la comunidad. (Carlos Puig, Milenio, Al Frente, p. 2)

Bitácora del director / ¿Cuál es el plan para los deportados?

La tarde del miércoles pasado, en Nogales, Sonora, tres hombres intentaron introducirse en el albergue La Esperanza, de la colonia Buenos Aires, con el aparente fin de llevarse a algunos migrantes que estaban allí. Sorprendidos, quisieron darse a la fuga, pero fueron detenidos por la policía al quedar atrapado su vehículo en el tránsito de esa ciudad fronteriza.

El desenlace fue afortunado. Sin embargo, el hecho muestra los peligros a los que se exponen los migrantes, quienes son vistos por las bandas criminales como simples mercancías.

El riesgo podría exacerbarse con la llegada de los miles y miles que serán deportados por el gobierno de Donald Trump en las próximas semanas.

Las repatriaciones dejarán más migrantes en muchos puntos de la franja fronteriza (o vía avión, en otras partes del país). Unos probablemente no se resignarán a perder la vida en Estados Unidos y querrán intentar el reingreso. Otros estarán indecisos sobre si quedarse a vivir allí temporalmente o adentrarse ya en territorio nacional, quizá a los lugares de los que son originarios.

Habrá desorientación y escasez de recursos, pues los deportaron con una mano adelante y otra atrás. Muchos llegarán con niños que no dominan el español o jóvenes que conocen muy poco el país de sus ancestros. Jure usted que ahí estarán los delincuentes acechándolos, viendo a quiénes les puede sacar dinero o reclutarlos.

Situaciones como esas obligan al gobierno de México a tener un plan muy detallado para recibir a esos connacionales. No basta poner o ampliar refugios. Tampoco será suficiente darles una tarjeta con dos mil pesos para que paguen su pasaje a otro lugar de la República.

Partamos de algo elemental. Los migrantes se fueron porque no tenían cabida en el país. No se largaron a Estados Unidos a hacer turismo, sino a buscar las oportunidades que México no les dio o para huir de la violencia en sus comunidades.

 

A este gobierno y al anterior les ha dado por llamar “héroes y heroínas” a los migrantes que envían remesas a sus familias, lo cual ha evitado que las autoridades generen empleos en las regiones receptoras de ese dinero. Ahora es cuándo deben respaldar con hechos las palabras y dar a los migrantes un recibimiento adecuado. Pero pasa que la primera dependencia pública, después de Gobernación, en anunciar que estará esperando a los paisanos en su retorno forzado no es la Secretaría de Salud ni la de Educación, sino la de Hacienda, cuyo Servicio de Administración Tributaria (SAT) dio a conocer que los repatriados deberán regularizar su situación fiscal y que ya tiene un programa listo para ello. Válgame. 

Estoy de acuerdo, todos debemos contribuir con el fisco, pero ¿no podrán dar chance a estos mexicanos, que están o estarán viviendo una situación traumática, a que, antes, siquiera los revise un médico o vean dónde estudiarán sus hijos?

Las deportaciones masivas anunciadas por Trump son el equivalente de un desastre natural. Y ya sabemos, como lo aprendió de manera dolorosa el presidente colombiano Gustavo Petro, que el mandatario estadunidense no vacila. Cientos de miles de personas serán devueltas de manera forzada, lo cual implica que necesitan de todo. Una carpa, colchoneta y cobija son, de lejos, insuficientes para volver a empezar.

Pero, además, esos migrantes no tienen por qué ser un lastre para el país ni para sus parientes en México. Tienen la posibilidad de aportar mucho a nuestro desarrollo. Vienen de desempeñarse en un ambiente laboral mucho más exigente que el nuestro; tienen conocimientos diversos, por los rubros en los que han trabajado, y la mayoría habla o entiende el inglés. Un plan completo debiera estar viendo ya cómo se aprovechará la experiencia que han adquirido y dónde se requiere.

Un plan así contemplaría esos y otros aspectos. Esta situación requiere esforzarse y pensar más allá de discursos sobre la soberanía o eslóganes como México te abraza. En este caso, el trato verdaderamente digno no es la foto de un funcionario con los primeros repatriados, sino ponerlos a salvo de los peligros de inseguridad que podrían enfrentar en su regreso al país y apoyarlos integralmente en su reinserción. Ése sí sería un abrazo. (Pascal Beltrán del Río, Excélsior, Nación, p. 2)

Astillero

Manipulación mediática contra Petro // Colombia obtuvo logros // Trump redobla amenazas // México: tomar nota

Fue apabullante la sentencia de muchos medios de comunicación, por sí mismos o en reproducción de sus servicios de agencias informativas: Trump dobló a Petro; otras interpretaciones trataron de mostrar al presidente de Colombia en situación de ridículo, de un recular vergonzoso ante los dictados del desbordado primer presidente de Estados Unidos judicialmente declarado delincuente por su propio sistema jurídico.

El veredicto de esos medios ( La Jornada, una de las excepciones: goo.su/lbzlUyK) se produjo sólo a partir de la versión difundida por una de las partes en conflicto, la dominante: la Casa Blanca manejó la información obviamente a su conveniencia y los encabezados periodísticos no establecieron el sesgo evidente. Tampoco se destacó el hecho de que el presidente Petro no se había opuesto a recibir a colombianos deportados, sino a recibirlos en las condiciones de maltrato y violación de derechos que había establecido Estados Unidos. Dándose garantía de que no se repetirían tales condiciones, Colombia estaría dispuesta a reanudar la aceptación de las deportaciones, para lo cual una delegación de alto nivel de este país estará en Washington.

En realidad, incluso sin considerar la evidente asimetría entre los dos países y el constante golpeteo mediático y corporativo contra Gustavo Petro en la misma Colombia, el resultado del tenso diferendo dominical ha significado un notable logro de la parte sudamericana, al frenar las pretensiones impositivas del ogro naranja y conseguir que los deportados colombianos de los vuelos gringos frenados por decisión de Bogotá ahora puedan regresar a su patria en avión de su país, sin esposar y sin maltrato (a la hora de redactar esta columna sólo se había anunciado el envío de un avión colombiano a Estados Unidos, pendiente el desenlace de dicho viaje).

Además, la propia Organización de las Naciones Unidas, por medio de su vocero, ex-presó respecto al diferendo: los migrantes y refugiados deben ser tratados con dignidady sus derechos respetarse. Los países tienen derecho a controlar sus fronteras y fijar sus políticas, pero hay estándares que cumplir.

Como puede verse, no hubo aplastamiento de un presidente, Petro, ni de una nación, Colombia (aunque los incidentes sirven a los opositores al presidente de este país para alimentar hogueras golpistas o cuando menos asfixiantes). Es posible, incluso, que el lance de Petro haya creado un antecedente que pueda ser esgrimido, en sus circunstancias, por los países que recibirán deportaciones desde Estados Unidos.

Pero, en obvio seguimiento de esa interpretación sembrada, y conforme al conocido estilo fullero del multimillonario expansivo, el mismo Donald Trump se ha apresurado en busca de convertir el episodio más o menos parejo en una supuesta victoria mayúscula y, peor, en materia para más amenazas a países y gobiernos. Como vieron ayer, hemos dejado en claro a todos los países que deben de aceptar de regreso a su gente. Estamos enviando de vuelta a los criminales, a los inmigrantes ilegales que vienen de sus países.

Trump necesita apretar el puño retórico y seguir manejando los aranceles como arma ofensiva y defensiva, pero es probable que el domingo del conflicto con Colombia hayan quedado establecidos de manera muy temprana los verdaderos límites de los amagos y los malabares del aspirante a dictador mundial. La Casa Blanca insistirá en cobrar agravios a Petro y es muy probable que se incremente el ataque político y mediático al interior de ese país y desde el extranjero, pero, más que doblegar Trump al colombiano, lo que hubo fue una necesaria contención del presunto coloso naranja ante la resistencia y el posicionamiento histórico y ético de un gobernante sudamericano.

De lo sucedido, cada país con procesos de deportaciones en curso habrá de tomar lectura y hacer adaptaciones conforme a sus circunstancias. México tiene un aherrojamiento geopolítico que impide o condiciona experimentaciones riesgosas, pero también debe aprovechar las lecciones derivadas de este episodio. ¡Hasta mañana! (Julio Hernández López, La Jornada, Política, p. 8)

Bajo sospecha / El ultimátum de Trump

Ya lo había advertido Donald Trump que deportaría a los migrantes que hubieran llegado de manera ilegal a Estados Unidos.

Desde el primer día de su mandato, el presidente Trump, cuando firmó varias órdenes ejecutivas, entre ellas leyes y recursos para proteger las fronteras, amenazó con imponer mayores aranceles si los países de donde son los migrantes ilegales no trabajaban para contener la migración.

Estados Unidos deportó migrantes en varios vuelos a México, en donde se recibieron los aviones militares con los deportados mexicanos, y es que un país tiene que recibir a su gente.

Pero, a las pocas horas, Gustavo Petro, presidente de Colombia, decidió no dejar aterrizar el avión militar estadounidense con migrantes colombianos, un vuelo en donde ya se había dado la autorización y en ruta se cambió de parecer, con el argumento de que no existía un trato digno a esos deportados.

Es verdad, los migrantes que venían en el avión estaban siendo tratados como criminales, esposados de manos y pies, salvo los niños chiquitos y quienes los resguardaban. Pero quienes estaban en ese avión eran colombianos regresando a su país.

Trump, al enterarse de que habían cambiado los permisos aéreos y que no habían dejado aterrizar el avión con migrantes, enfureció y anunció que aplicaría 25% a todos los productos colombianos que fueran exportados a Estados Unidos, por ejemplo, el café, flores y plátanos.

Petro se sintió muy poderoso y le dijo a Trump que Colombia duplicaba la sanción y que sería su Gobierno el que impondría 50% de aranceles a los productos estadounidenses.

Esta guerra arancelaria a través de declaraciones volvió a subir de tono y fue Trump quien en ese momento respondió diciendo que él también subiría a 50% los aranceles, y prohibiría viajes a ciudadanos colombianos, dio la orden de revocar de inmediato las visas para funcionarios del Gobierno colombiano y todos los aliados y partidarios, así como sanciones de visas para miembros del partido, familiares y amigos del Gobierno del presidente Gustavo Petro.

Trump argumentó que la negación de Petro podría poner en riego la seguridad de Estados Unidos y lo acusó de ser un socialista.

Evidentemente, los ciudadanos colombianos, los empresarios, agricultores y muchos políticos arremetieron contra el actuar de Petro. El presidente colombiano atraviesa por un momento de muy baja popularidad en su país, y, además, tiene acusaciones de haber recibido dinero de los grupos criminales.

El mismo domingo por la noche, ante la presión estadounidense, el Gobierno colombiano aceptó recibir a sus connacionales e, incluso, dijo estar dispuesto a ofrecer el avión presidencial para los repatriados.

A través de un comunicado, el Gobierno colombiano indicó que funcionarios de alto nivel, de ambos países, sostendrán una reunión en Washington D.C. para dar seguimiento a los acuerdos alcanzados.

Por su parte, Estados Unidos informó que, por el momento, suspendía la implementación de aranceles a Colombia, siempre y cuando respete los acuerdos de aceptar a sus connacionales.

En medio de esta guerra de declaraciones, Petro solicitó que se convocara una reunión de Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), me imagino que pensando encontrar apoyo en países de la región.

La presidenta de Honduras, Xiomara Castro, quien encabeza la Celac, convocó a una reunión de este organismo para el 30 de enero para abordar las acciones sobre el tema migratorio.

La reunión se dará en medio de la primera gira del secretario de Estado de la Unión Americana, Marco Rubio, quien sostendrá encuentros con los presidentes de Panamá, Costa Rica, El Salvador, Guatemala y República Dominicana.

Difícilmente los países latinoamericanos se unirán a Petro. La realidad es que muchos de estos países están recibiendo los aviones con migrantes de su país.

La realidad es que, hasta antes de la llegada de Petro, Colombia era un fuerte socio estratégico para Estados Unidos en Latinoamérica, principalmente en el combate al narcotráfico y los grupos guerrilleros, pero con Petro la situación cambió, el mandatario sudamericano se niega a colaborar en el plan estadounidense, indicando que sus antecesores tenían una actitud servil.

Colombia logró recuperar la paz por las decisiones que se tomaron desde el Gobierno, en su momento, con el apoyo de Estados Unidos.

En los demás países latinoamericanos adonde fueron enviados vuelos con sus migrantes, sí los recibieron.

Los primeros aviones con deportados comenzaron a salir de Texas el pasado jueves 23 de enero, fueron dos con 80 migrantes cada uno, que fueron retornados a Guatemala.

Brasil recibió un vuelo estadounidense con migrantes de su país, los cuales iban esposados, una acción que no fue bien vista por el gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva, pero los recibió.

Y en México el discurso ha sido que mantiene las puertas abiertas para sus connacionales en caso de ser deportados.

En su conferencia matutina del pasado lunes 27 de enero, la Presidenta Claudia Sheinbaum aclaró que México sí está recibiendo aviones con personas deportadas desde Estados Unidos.

Dijo que la primera semana de mandato de Trump, llegaron a nuestro país cuatro aeronaves y más de 4 mil retornados. Además, hizo un llamado a los gobiernos de América Latina para priorizar el diálogo tras la crisis de Colombia y Estados Unidos.

En México, recibimos a nuestros paisanos con apoyo, se les brindó seguridad social para los que estén enfermos, los han hecho sentir en casa, pero, ¿saben quién también los recibió?, pues el Servicio de Administración Tributaria (SAT), para que paguen impuestos.

Como parte de la estrategia de México, desde el 20 de enero el SAT informó que dará acompañamiento para que, en caso de ser necesario, los migrantes mexicanos regularicen su situación fiscal con incentivos como la condonación total de multas y recargos.

La medida incluye a todos los extranjeros que viven o permanecen en nuestro país y que perciben ingresos.

En 2023, el SAT dio a conocer que brindó atención prioritaria a seis mil 636 migrantes que tramitaron su Registro Federal de Contribuyentes (RFC) como personas físicas, de febrero de 2022 al 15 de diciembre de 2023.

La crisis de migrantes no va a terminar aquí, falta mucho por ver, y veremos situaciones de mucha confrontación en los próximos meses.

En un par de semanas vence el ultimátum que impuso Trump, donde dijo que si no se trabajaba a fondo en el tema migratorio, habría un incremento de aranceles a los productos mexicanos. (Bibiana Belsasso, La Razón, México, p. 13)

Jaque Mate / Petro, petrificado

“Ellos son EEUU y ante ellos me arrodillo, ante más nadie”.

Gustavo Petro, 26.01.2025

Gustavo Petro, el presidente de Colombia, pretendió ser muy valiente frente a Donald Trump este domingo cuando se negó a permitir el aterrizaje en su país de dos aviones militares con inmigrantes expulsados de Estados Unidos que ya había autorizado. Dijo en X que lo hacía porque los migrantes venían esposados y en avión militar. “Nosotros nunca nos hemos negado a recibir migrantes y hemos procurado detener la migración… Pero no me exijan recibir los deportados de EUUU esposados y en avión militar”. Debe haber sido difícil para los migrantes, agotados por el traslado.

Trump respondió ordenando la aplicación de aranceles de 25 por ciento a los productos colombianos y amenazando con subirlos a 50 por ciento una semana después. Además, ordenó suspender la emisión de visas a colombianos, cancelar las de los funcionarios del gobierno y el partido gobernante, a sus familiares e incluso a los simpatizantes. Advirtió que se harían revisiones especiales a personas y productos de Colombia que entraran a la Unión Americana y que se aplicarían sanciones financieras, de conformidad con la ley IEEPA, que permitiría la congelación de cuentas bancarias y la interrupción de las relaciones de los bancos colombianos con Estados Unidos y organismos como el FMI y el Banco Mundial.

Petro respondió afirmando que impondría aranceles a los productos de Estados Unidos y mandó a Trump un mensaje muy latinoamericano: “No nos dominarás nunca. Se opone el guerrero que cabalgaba nuestras tierras gritando libertad y que se llamaba Bolívar”. Alguien, sin embargo, le debe haber informado de las consecuencias porque poco después quedó petrificado y aceptó todas las exigencias de Trump, “incluida la aceptación de todos los extranjeros ilegales de Colombia que regresen de Estados Unidos, incluso en aviones militares estadounidenses, sin limitaciones ni demoras”.

Petro le ha dado a Trump la oportunidad de mostrar a los gobernantes de Latinoamérica y el mundo que no está faroleando cuando amenaza con usar aranceles como armas económicas. La mayor potencia del mundo puede ocasionar daños muy importantes a un país como Colombia.

Es muy fácil hacerse el valiente frente a Trump en las redes sociales, pero ese valor puede resultar muy caro. Una guerra comercial entre Estados Unidos y Colombia podría encarecer el café que toman los estadounidenses, pero lo más probable es que obligaría a los grandes distribuidores de café a buscar proveedores más baratos y de igual calidad. En esos desplantes dramáticos que tienen los populistas, Petro dijo que él no necesita visa para ir a Estados Unidos, que “encuentra ese país un poco aburridor”, pero que le gusta “ir a los barrios negros de Washington; allí vi una lucha entera… entre negros y latinos con barricadas, que me pareció una pendejada, porque deberían unirse”. No bien dijo esto, sin embargo, se viralizaron en redes fotografías de Petro en centros comerciales de Estados Unidos, entre ellos la lujosa Saks Fifth Avenue de Nueva York.

Andrés Manuel López Obrador siempre entendió la importancia de no meterse en pleitos con Trump. Por eso buscó acercarse a él, al grado de que este lo describió como su amigo: “Es socialista, pero es un gran tipo”. La presidenta Claudia Sheinbaum se ha mostrado hasta ahora prudente ante las provocaciones, lo cual es positivo, aunque es claro el riesgo. Trump podría imponer aranceles a México el próximo sábado, como lo ha prometido. Las consecuencias serían desastrosas para nuestro país.

DEEPSEEK

Ayer se desplomaron las acciones tecnológicas en Estados Unidos. Nvidia, fabricante de programas y equipos de inteligencia artificial, cayó 17 por ciento, 589 mil millones de dólares, la máxima pérdida en la historia porque DeepSeek, una empresa china, puede producir sistemas más baratos y eficientes. Lo curioso es que los chinos se vieron obligados a invertir en inteligencia artificial porque Washington les prohibió adquirir equipos y programas estadounidenses. Es una buena lección. (Sergio Sarmiento, Reforma, Opinión, p. 8)

 Día con día / Lecciones de Petro

Salvaje fue Trump castigando al gobierno de Colombia por la negativa inicial del presidente Petro a recibir deportados en un avión militar.

Penosa fue la transición de Petro de una posición lírica desafiante hacia una aceptación total de las condiciones innegociables y lacónicas que le devolvió la Casa Blanca. 

Primera lección: en estas primeras salidas de Trump al mundo, no hay lugar para lirismos desafiantes, ni para retóricas envalentonadas. Salen muy caras.

Mil veces mejor la cautela asumida por la presidenta Sheinbaum y su criterio de que no quiere responder a los dichos, sino a los hechos de su colega naranja.

Los dichos de Trump, dice Sheinbaum, no coinciden siempre con sus hechos. Es verdad, aunque los dichos de Trump sí dicen por dónde quiere ir y por dónde irá, con toda la contundencia que pueda, al principio de su mandato.

Quiere dejar bien sembrada desde el Día Uno que usará su fuerza con rapidez y eficacia.

Pero los dichos cuentan.

Si dice que nos va a mandar muchos deportados mexicanos, lo hará. Si dice que nos va a mandar a extranjeros no mexicanos para que permanezcan en México, lo hará.

Si dice que va a tratar a los cárteles de la droga como terroristas, lo hará.

Y si dice que usará aranceles arbitrarios para mostrar su fuerza y negociar desde ella, lo hará también.

El jeroglífico que plantea su estilo dictatorial es cuánto hará o exigirá en cada una de las cosas que dice. En otras palabras: qué tamaño tendrán realmente los hechos derivados de sus dichos.

Mi impresión es que serán más altos en los primeros días o semanas de su gobierno, porque necesita que se vean rápidos, espectaculares, congruentes y convincentes para su electorado.

Con su desafío prematuro, el presidente Petro le puso la mesa para hacer un tiro por elevación ejemplarizante, es decir, amenazante, hacia todos los gobiernos, en particular los de América Latina.

Lo que Trump le pedía a Petro era poco. Lo que acabó pagando Petro es mucho, para él y para la región, pues la vara de castigo establecida por Trump quedó muy alta: puede someterte y ridiculizarte en público. (Héctor Aguilar Camín, Milenio, Al Frente, p. 3)

Antilogía / México, EU y Colombia

Lo acontecido entre los gobiernos de EU y Colombia el pasado domingo, por el tema de la repatriación de nacionales colombianos a su país de origen, nos muestra el nivel de tensión, estrés y fragilidad que existe en la región por el tema de la migración.

Afortunadamente, se encontró un cauce diplomático de solución al impasse que solo duró unas horas, pero el cual muestra que la atmósfera de las relaciones entre el norte y el sur del continente se puede cortar con una pluma.

Especialmente entre los gobiernos calificados como “izquierdistas” por la propia administración estadunidense y el nuevo equipo que llegó a la Casa Blanca y al Capitolio mismo.

Lo primero es reconocer que EU tiene todo el derecho a instrumentar sus políticas migratorias dentro de su territorio, como parte de sus decisiones soberanas. El derecho a admitir o rechazar ciudadanos de otras naciones es consustancial a cualquier Estado nación y no está a discusión en este momento.

El tema a discusión son las condiciones y formas bajo las cuales se aplica esta facultad soberana, cuya limitante es el respeto a los derechos pro persona o derechos humanos de las y los migrantes, tutelados por convenios internacionales y el derecho internacional mismo. Trasladar a migrantes como si fueran criminales, esposados de pies y manos, sin que sean delincuentes sentenciados, no lo avala ninguna norma internacional.

De persistir esta práctica, hay recursos jurídicos nacionales y organizaciones internacionales ante las cuales acudir y recurrir para corregir esta situación. En tal sentido, habrá que estar muy atentos a la reunión de la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) que se ha convocado para los próximos días, a fin de tratar la nueva realidad que enfrenta la región y buscar posicionamientos y soluciones comunes.

Rescatar la importancia de la multilateralidad, para tratar en forma mancomunada los problemas comunes de las naciones latinoamericanas, como es la migración, siempre será una mejor estrategia que buscar de manera aislada o separada la solución de esos problemas.

El otro tema es qué posición debe asumir México en casos como el diferendo que se presentó entre EU y Colombia. Habrá quien sugiera que tiene que “hacerse de la vista gorda” y concentrarse en atender su propia problemática.

Otra postura podrá recomendar alinearse con alguna de las dos partes en conflicto, plegándose a aquella con la cual tenga afinidad ideológica, política o histórica; en este caso, colocarse del lado de Colombia.

Una tercera postura aconseja seguir los principios constitucionales de la doctrina Estrada, evitando la alineación hacia alguna de las partes y, en todo momento, si hubiese que intervenir, que sea en calidad de puente, interlocutor o “amigable componedor” de las diferencias, a petición de los directamente involucrados. No solo hay un sustento constitucional, sino una tradición diplomática favorablemente experta hacia esta postura.

En este momento, sin embargo, el impasse colombiano (resuelto en horas) se cruzó con la transición que atraviesa México con nuestro vecino del norte. Es un trance que estamos viviendo con diálogo, negociación y cooperación, que nos permite caminar con dignidad y firmeza, lejos de la sumisión o la humillación. (Ricardo Monreal, Milenio, Justicia, p. 13)

Coordenadas / Te lo digo Petro… para que lo entiendas ¿Claudia?

Trump no se anda con medias tintas y prueba de ello fue lo sucedido el domingo pasado en Colombia.

No sé si haya tenido razón Petro al negarse a recibir a los deportados.

Pero el hecho es que Trump lo tomó como un desafío y mostró el poder que tiene.

Hay una enorme asimetría en las relaciones comerciales entre EU y Colombia.

El país andino vende alrededor del 30 por ciento del total de sus exportaciones a los norteamericanos.

Pero para EU, ese monto representa apenas el 0.5 por ciento de las compras que realiza.

Las compras que realiza Colombia de EU equivalen al 1 por ciento de las exportaciones realizadas por nuestro vecino del norte, un pelito.

La ‘guerra de aranceles’ planteada por Petro hubiera sido una pelea entre un peso completo y un chamaco de secundaria.

La crisis del domingo dejó claro que las tensiones diplomáticas pueden escalar rápidamente con Trump cuando se trata de políticas migratorias.

Este episodio nos recuerda que, frente a Washington, la negociación debe ser estratégica, con un balance delicado entre la defensa de la soberanía nacional y la protección de los intereses económicos.

Es claro que Colombia no es México. Pero en un ‘tour de force’ con Trump llevamos todas las de perder.

Ayer, el INEGI dio a conocer que de las exportaciones manufactureras totales que realiza México, el 84 por ciento se va a los Estados Unidos.

Para los norteamericanos, la cifra —para el sector manufacturero— es del orden del 20 por ciento o poco menos.

Como se dice coloquialmente, ‘no podemos ponernos con Sansón a las patadas’.

El camino es la negociación y más negociación.

Pero, claro, para negociar, hay que tener con quien hacerlo. Un déficit que hoy tenemos es la carencia de contactos con el equipo de Trump.

En la negociación del domingo, Mauricio Claver-Carone, expresidente del BID y ahora enviado del gobierno de Trump para América Latina, fue clave para suavizar las tensiones.

Y Claver-Carone, cuando fue presidente del BID, nunca fue santo de la devoción del gobierno de López Obrador. De hecho, hubo distancia con él desde que llegó al cargo.

Hay que buscar a personajes clave, al margen del pasado, para construir una vasta y densa red de contactos que puedan tener influencia en Washington.

Sería muy bueno para nosotros tener un mercado externo más diverso y no depender en una medida tan abrumadora de Estados Unidos.

Pero eso es una simple aspiración. En el corto plazo, nada sustantivo va a cambiar.

Estamos casados con EU y más vale que así sigamos. Ni pensemos en que un divorcio es posible.

Hay que encontrar por qué Trump dice que con México va muy bien, para hacer cosas que permitan que su percepción siga igual y no tomar los riesgos que tomó innecesariamente Colombia y que probablemente, de una u otra manera, vayan a tener costos de largo plazo para ese país. (Enrique Quintana, El Financiero, Página 2)

CARTONES

De regreso

Captura

(Camacho, Reforma, Opinión, p. 8)

Petro cambió de opinión

Captura.PNG1

(Fernando Llera, Excélsior, Nacional, p. 10)

Diplomacia

Captura.PNG2

Rictus, El Financiero, Nacional, p. 34)