Opinión Migración 280222

Rozones

Jefe del INM, a cuentas en el Senado

Después de que durante meses y meses, la oposición en el Senado demandó la comparecencia de Francisco Garduño, comisionado del Instituto Nacional de Migración, para que explicara la crisis en México en esta área, nos cuentan que apenas este lunes acudirá para responder por la situación en la que se encuentra el país. Garduño Yáñez comparecerá ante la Comisión de Asuntos Fronterizos y Migratorios, que preside la morenista Bertha Alicia Caraveo. El funcionario deberá responder por las políticas migratorias, los presuntos abusos y los ya comprobados, y las acciones frente a las constantes caravanas que, aunque despresurizan la frontera, suelen implicar un reto a la idea de tener una migración segura, ordenada y regular. (Rozones, La Razón, La Dos, p. 2)

El Espectador / Una empresa de Tabasco que llama mucho la atención

Este lunes 28 de febrero la Secretaría de Gobernación dará a conocer a quien aseará sus instalaciones, sin embargo, entre las participantes aparece una que capta foco debido a sus orígenes en Tabasco, así como a su nula relación con los servicios de limpieza.

Fue el miércoles pasado cuando la dependencia recibió cinco propuestas a la compra IA-004000998-E4-2022, proceso que se vio marcado ya que no se asignó fecha para llevar a cabo Junta de Aclaraciones, únicamente se dio hasta el lunes pasado para que las interesadas solicitaran la información pertinente.

Entre las concursantes se anotó Industria de la Construcción & Proyecto Vial, compañía que se constituyó hace 14 años en la Notaría 27, instalada en Villahermosa, y en ese momento bajo el mando del hoy titular de Segob, Adán Augusto López.

Así, aunque la firma estampada en el Acta correspondiente es de la Notaría sustituta, Adela Ramos López, resalta que tras ser creada por María Magdalena García Domínguez (accionista mayoritaria) y Gildardo Arias Rodríguez, la empresa no había celebrado contratos con la administración pública federal hasta 2019, solo unos meses después que comenzó el sexenio en curso.

A partir de ese año y hasta 2020, la compañía logró cinco convenios por casi 60 millones de pesos, el primero de ellos por la nada despreciable cantidad de 14 millones de pesos con el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria, mismo que se vio seguido por otros con INAPESCA, el INAPAM, el Instituto Nacional de Migración, además de la propia Segob, donde consiguió extender su periodo como proveedora hasta febrero del año pasado.

Dichas contrataciones también atraen reflector ya que Industria de la Construcción & Proyecto Vial tiene un amplio objeto social donde desglosa actividades a desempeñar en asesoría y supervisión de obra; servicios inmobiliarios de construcción; plantas de generación de electricidad; instalaciones especiales para edificios de telecomunicación, aeropuertos, hospitales e industria petrolera; compra, venta, exportación de maquinaria y equipos industriales; entre otros, pero la limpieza no se inscribe como una de ellas.

Eso no es todo, ya que de 2020 a la fecha, esta empresa ha obtenido al menos otra docena de acuerdos por una bolsa de 21.6 millones de pesos, al amparo de la Secretaría de Hacienda, que a pesar de revisar sus papeles le dio respaldo como “posible proveedora” dentro del Contrato Marco, documento que comenzó a publicar desde el año pasado para anotar a las compañías que supuestamente cumplen con los requisitos para prestar el aseo, además de anotar lineamientos generales para su adquisición.

Ante ello, todo indica que el problema no solo toca a la Secretaría de Gobernación, sino a la dependencia donde manda Rogelio Ramírez de la O, pues su equipo habría fallado al momento de detectar que Industria de la Construcción & Proyecto Vial no listó a la limpieza en su giro. ¿Entrarán al quite los especialistas que dirige Roberto Salcedo en la Función Pública? (Hiroshi Takahashi, El Sol de México, República, p. 5)

UNAMirada al Mundo / Selección de migrantes en EU: implicaciones en política de Biden

Hace dos siglos, Estados Unidos era un país abierto a la migración. Los migrantes, predominantemente europeos, eran bienvenidos y fácilmente asimilados, a diferencia de la población negra en esclavitud o de los indios autóctonos. Según la primera Acta de Naturalización de 1790, la ciudadanía se ofrecía sobre todo a ¨personas blancas libres¨ y con ¨buen carácter moral¨.

Posteriormente, los criterios de selección de migrantes se fueron multiplicando para incluir, además de la raza, la orientación sexual, política y la profesión. Si a finales de siglo XIX se preferían migrantes jóvenes y aptos para el duro trabajo físico que se requería en tiempos de la primera industrialización, la globalización requiere de trabajadores del conocimiento.

Desde 1965, cuando se introdujo el claro énfasis en la migración calificada a Estados Unidos, el país fue criticado por causar una fuga de cerebros que atraía los mejores profesionistas de América Latina, África y Asia. La mayoría de los premios Nobel de Estados Unidos fueron ganados por personas que nacieron en un país diferente, siendo incuestionable su contribución a la hegemonía científica, política y económica del país.

Por primera vez en la historia, Donald Trump amenazó con rebajar la migración calificada a Estados Unidos, suspendiendo acceso a visado y ciudadanía para ciertos profesionistas. Trump cambió el discurso del “sueño americano” por el de “América primero”, con el pretexto de proteger a los trabajadores nativos. Frente al ambiente xenófobo, algunos posibles transmigrantes del conocimiento cambiaron su destino para países más amigables, como Canadá o Alemania.

El paréntesis en la historia de la ganancia de talento en Estados Unidos acabó con la llegada de Joe Biden, quien fue nombrado también como el “Presidente de la migración”. Biden reconoció que ciertos trabajadores extranjeros, sobre todo de la salud y la agricultura, son esenciales en un contexto de pandemia. Los defensores de Biden aplaudieron la humanización de su discurso, mientras que los críticos advirtieron que su tolerancia iba a atraer más migrantes, sobre todo del Triángulo Norte, quienes verían una oportunidad para ingresar a Estados Unidos para trabajar, reunirse con sus familias y, en algunos casos, salvar sus vidas.

La realidad fue cruel: el protocolo “Quédate en México” volvió a instaurarse, a la vez que siguieron las prácticas de selección de migrantes con base en un fuerte sesgo competitivo y de alta especialización. El migrante hoy ya no debe ser sólo calificado, sino altamente calificado y, encima, contar con los requisitos de salud para entrar a Estados Unidos, país que sólo acepta unas pocas vacunas contra el Covid-19, al igual que la OMS. Como siempre, la crisis funciona como llave para cerrar las fronteras. (Camelia Tigau, 24 Horas, Mundo, p. 16)

American Curios / Gritos desde un manicomio

En tiempos modernos toda guerra es una guerra contra civiles, y por lo tanto son inherentemente inmorales afirmaba el gran historiador Howard Zinn, veterano de la Segunda Guerra Mundial, quien fue a visitar las ciudades alemanas que bombardeó poco después del fin de esa guerra y ahí llegó a esa conclusión.

Los expertos están por ahora en el paraíso al hablar sobre los aciertos y fracasos de los políticos y sus estrategas militares en el conflicto Rusia-Ucrania/OTAN/Estados Unidos mientras empieza el conteo de muertos y heridos. Algunos políticos estadunidenses ya están usando el conflicto para pedir más fondos para el presupuesto militar más gigantesco del mundo, y Trump, elogiando la estrategia de Putin de desplegar una fuerza de mantenimiento de paz en la frontera con Ucrania, opinó que nosotros podríamos usar eso en nuestra frontera sureña con México para frenar el ingreso de millones de migrantes.

Pero este conflicto tiene un detalle diferente a otros: en cualquier momento puede volverse en una guerra nuclear. Desde inicios del conflicto, el Apocalipsis (no el divino, el humano) está en la sala de espera. Desde el primer día, los rusos, europeos y estadunidenses ya estaban haciendo referencias al uso de armas nucleares. El fin de semana Putin fue más explícito al ordenar una máxima alerta para sus fuerzas nucleares. Biden, por su lado, justificó las sanciones contra Rusia, argumentando que las únicas dos opciones son ese castigo económico o una tercera guerra mundial.

Una orden para un ataque nuclear se puede emitir por un presidente casi instantáneamente y los misiles se pueden lanzar dentro de 5 a 20 minutos. Un 93 por ciento de todas las armas nucleares del mundo están en Estados Unidos (poco más de 6 mil) o Rusia (casi 7 mil), las demás están repartidas entre otros 7 países. Un ataque nuclear puede ser resultado de errores y accidentes y, de hecho, hay tantos precedentes de eso que es por puro milagro que aún estemos vivos. No se puede descartar más, sobre todo en coyunturas bélicas entre poderes nucleares. Vale recordar que de todos los estados, sólo Estados Unidos ha usado estas armas de destrucción masiva.

Ante ello se tiene que preguntar: ¿quién y cómo se ha permitido tal escenario? Hemos vivido con esta amenaza desde hace más de 70 años sin que nadie nos pidiera permiso (en este rubro no hay democracia). Resulta un poco absurdo que el Consejo de Seguridad de la ONU, instancia creada para frenar las guerras y evitar incluso la destrucción mundial por armas nucleares, esté controlado nada menos que por cinco de los principales poderes nucleares. Los locos están a cargo del manicomio.

Es la locura más obscena imaginable. Que la evolución humana culmine con unos cuantos políticos, sus generales y otros en las cúpulas teniendo en sus manos el poder de destruir la vida en este planeta, sea por el cambio climático o un holocausto nuclear, es la locura más obscena imaginable.

Son tan inteligentes los encargados que nos tienen constantemente al borde del fin del mundo (y hasta crearon una doctrina compartida entre los poderes nucleares que se llama destrucción mutua asegurada o MAD). ¿Vamos a seguir pretendiendo que el lugar donde estamos, si verdaderamente es evaluado de manera objetiva, científica y racional, no es otra cosa que un manicomio? (David Brooks, La Jornada, Mundo, p. 27)

Uso de Razón / ¿Ya vieron que sí está loco?

MIAMI, FL.- Tuvo que ser el propio Donald Trump quien enseñara a su país el grado de locura que lo embarga, agudizada con la derrota electoral que lo sacó de la Casa Blanca.

Es más grande su rencor a Biden que la lealtad al país que presidió.

Se puso del lado del dictador ruso que invadió Ucrania, y no del aliado de Estados Unidos que resiste a sangre y fuego la invasión de las tropas de Vladimir Putin.

Esto le va a costar, y mucho, a Trump.

Si los demócratas y los medios logran poner los focos sobre lo hecho por Donald Trump, una vez que baje la tensión que obliga a ocuparse únicamente del conflicto, la situación política de Estados Unidos tendrá un vuelco.

Traicionó a su país y a su partido.

Declaró, la semana pasada, su admiración por la “genialidad” de Vladimir Putin al invadir Ucrania.

Y señaló que esa decisión tenía que replicarla Estados Unidos en México.

Los reclamos al interior de su partido y el descrédito mundial de la invasión hicieron que el sábado tratara de corregir lo dicho con una maroma retórica (lo que respecta a Putin, no a México).

El entusiasmo guerrero de Trump para invadir México se dio en el contexto de imágenes de televisión que mostraban tanques rusos que avanzaban por Ucrania.

Nadie se lo inventó ni lo interpretó: lo dijo él.

Y no es la primera vez que lo dice.

The New York Times reveló en diciembre que Trump, en la Casa Blanca, planteó la idea de invadir México para detener narcotraficantes.

Los miembros de su gabinete de seguridad lo frenaron, con el argumento de que sería contraproducente declararle la guerra al principal socio comercial de Estados Unidos.

Pero él sigue con la idea, y va por la candidatura presidencial para regresar a la Casa Blanca. Ya hay gorras rojas y camisetas con la leyenda Trump 2024.

Trump va contra los intereses de su país y de la conducta histórica de su partido.

Putin invadió Ucrania porque es parte de su proyecto restaurador del poderío de la extinta Unión Soviética. Ya sometió a Georgia, a Bielorrusia, arrebató Crimea y ahora va por toda Ucrania.

El tamaño de la traición de Donald Trump lo va a hundir.

Quienes en gran medida lograron la caída y fin de la URSS, y abrieron las puertas de la libertad a las naciones sometidas por Moscú, fueron dos formidables (para ese objetivo) presidentes republicanos de Estados Unidos: Ronald Reagan y George Bush padre.

Y a Trump, hoy, le parece “genial” ver los tanques de Putin entrando a Ucrania para aplastar sus libertades nuevamente, ahora en nombre de la gran Rusia.

¿Eso apoyan los republicanos?

En la más importante y peligrosa confrontación entre Estados Unidos y Rusia desde el fin de la Guerra Fría, Donald Trump no lo pensó dos veces: está con los rusos.

Los que se entregaron al liderazgo de Trump deberán admitir que pusieron las riendas del Gran y Viejo Partido (GOP) Republicano en manos de un loco.

En México, donde Trump tiene aliados –poderosos, como el presidente López Obrador–, también debería haber un sincero acto de reconocimiento del error cometido.

Luego de la entrada de tropas rusas al este de Ucrania, Trump dijo en una entrevista radiofónica: “Esto es genial”.

Y agregó: “Así que Putin dice: ‘es independiente una parte de Ucrania’. Y yo dije: cuán inteligente es eso. Va a entrar y será un pacificador. Es la fuerza de paz más potente que he visto. Nunca había visto tantos tanques juntos. Podríamos usar esa fuerza en nuestra frontera sur (en México). Ésa es la fuerza de paz más fuerte que he visto… Aquí hay un tipo (Putin) que es muy inteligente. Lo conozco muy bien. Muy, muy bien”.

¿De veras Trump tiene aliados en México?

La respuesta es sí. Tales para cuales.

Así lo publicó El Mundo, de España:

“Trump, además, ha propuesto que Estados Unidos haga lo mismo en su frontera, lo que parece indicar que piensa que la idea de invadir México le parece interesante. De hecho, su exasesor en materia de defensa y nominado al cargo de embajador en Alemania –aunque no fue ratificado por el Senado, Douglas Macgregor– ya había propuesto fusilar sin juicio a los inmigrantes ilegales en EEUU”.

Esta exhibición de su temperamento demencial le debe costar a Trump y a su partido en las elecciones de noviembre.

Dentro de las filas republicanas, no será muy atractivo presentarse como los candidatos al Congreso o a gobiernos estatales con el beso del porrista del Kremlin.

El ciudadano estadounidense nació con la idea de que el gran enemigo de su país era Rusia. El cine, para no ir más lejos, es fiel reflejo de lo que mueve las fibras sensibles de este país.

Y el expresidente, con aspiraciones de volver a competir por el cargo, se ha puesto del lado de los rusos, contra el interés de la política exterior de Estados Unidos.

Ahora cobran verosimilitud las investigaciones del Senado que llegaron a la conclusión de que Moscú tuvo participación en las elecciones de Estados Unidos de 2016, que ganó Trump.

Ahora tiene credibilidad lo dicho y escrito por analistas respetados, durante cinco años: Trump está loco.

Él se encargó de confirmarlo. (Pablo Hiriart, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 40)

Ucrania, Biden y el regreso de Trump

En el concentrado de encuestas que hace el sitio Fivethirtyeight sobre la popularidad o aprobación de los estadunidenses de Joseph Biden, el presidente estadounidense está en su peor momento desde que llegó a la Casa Blanca.

Cincuenta y tres por ciento desaprueba su gestión, cifra similar a la que tenía Donald Trump en los últimos días de su gestión, pero mucho mayor que la de casi todos los demás presidentes a la mitad de su mandato.

Su desaprobación en materia de política exterior está un poco más arriba que la general aunque, según los expertos en estas cosas, eso se debe aún a lo sucedido cuando EU retiró sus tropas de Afganistán de manera caótica. Una primera encuesta enfocada solo a la crisis en Ucrania y la invasión rusa tomada el jueves pasado dio como resultado que, entre votantes registrados, una mayoría aprobaba cómo Biden estaba manejando la situación frente a los rusos.

Pero es temprano y dependiendo de los impactos económicos que la crisis pueda tener en el sector energético y por lo tanto en precios e inflación, la popularidad de Biden podría seguir cayendo.

Por otra parte, a diferencia de otros presidentes en que los conflictos internacionales generalmente les dan popularidad y aprobación, esta vez es diferente, porque el grupo republicano trumpista no parece estar del lado del presidente. Aunque ciertamente se han cuidado de no estar del lado de Putin, han repetido el argumento de Trump que esto lo está haciendo el ruso porque se ha encontrado con lo que, según ellos, es el presidente más débil de la historia estadounidense.

Trump ha aprovechado estos días para regresar a escena con entrevistas, declaraciones a los medios y sobre todo su discurso en CPAC, la reunión más importante del movimiento conservador estadunidense donde fue recibido como un héroe.

Ahí, algunos trumpistas como Ted Cruz dijeron cosas como que no lo molestaran con la invasión de Ucrania cuando su país estaba “siendo invadido” en la frontera sur. Cruz tomó nota de cómo Trump había, de una manera siniestra, relacionado las acciones rusas con la migración hacia EU.

Está claro que el trumpismo aprovechará la crisis para las elecciones de este año que renuevan el Congreso para de ahí prepararse hacia la carrera por la presidencia con aún más furia que hace seis años.

Eso debería estar preocupando a nuestra cancillería y a nuestro gobierno. (Carlos Puig, Milenio, Al Frente, p. 2)