Opinión Migración 280323

A la sombra // Alejandra del Moral

Con la frase “Reconciliación sin fronteras” y a ritmo de música de banda, Ricardo Monreal viajó a Los Ángeles, California, para instalar el Comité de Reconciliación Mexicana. Serán los primeros comités que se instalen en aquel país. Habrá en Chicago, Nueva York, Houston, Nevada y hasta en la gélida Alaska. A los miembros, Monreal pidió protestar y prometer velar por nuestra unidad, integridad, historia y Nación. Reconoció que eso mismo hacen todos los días los paisanos que se fueron a trabajar del otro lado del río. (…)

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En el Congreso de Estados Unidos se recuerda que desde 2019, López Obrador ha tomado una línea más dura hacia la migración, en parte debido a la presión de Estados Unidos. Es decir, si quieren y aprietan, pueden hacer que haga lo que piden, aunque en la mañanera diga otra cosa.

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“Su gobierno ha aumentado las aprehensiones de migrantes y ha restringido el acceso a visas humanitarias, particularmente para aquellos que viajan en grandes grupos (caravanas)”, dicen los investigadores del Congreso de EU. Esto ha provocado que los migrantes sigan rutas más peligrosas y han aumentado su dependencia de los contrabandistas. Además, dicen que después de que México desplegó su Guardia Nacional, se elevaron las denuncias de maltrato a migrantes. Es decir, no solamente el Departamento de Estado habla de la Cuatroté. (A la Sombra, El Sol de México, República, p. 2)

Puentes y cruces // Lecciones del Bicentenario

La semana pasada, tuve el gusto de acompañar al canciller Marcelo Ebrard en la presentación del número especial de la Revista Mexicana de Política Exterior sobre los 200 años de relaciones diplomáticas entre México y Estados Unidos. En la presentación, que encabezó el secretario Ebrard, presentamos una oportunidad de reflexión amplia sobre nuestra historia, nuestro presente y futuro con EU. Nuestra intención es brindar un recorrido monográfico, un panorama histórico y presente sobre los más importantes ámbitos de la relación más importante de México en el mundo.

Para su elaboración, invitamos a algunos de los investigadores e investigadoras más prestigiosos de nuestro país, así como embajadores y representantes diplomáticos, como nuestro embajador en Washington D.C., Esteban Moctezuma, y el embajador de EU en México, Ken Salazar, para ofrecer un análisis plural de nuestros lazos. Agradezco la participación, asimismo, de Marcela Terrazas y Roberta Lajous, quienes sintetizaron los vaivenes de la relación con Estados Unidos en los siglos XIX y XX, respectivamente.

Por su parte, Laura Moreno, junto con Joaquín Lozano, reconstruye la historia de nuestra red consular en EU, al tiempo que Sergio Silva e Ethan Ayala detallan las continuidades de nuestra historia de integración económica. El texto de historia económica nos permite aterrizar en la situación actual tras los embates en contra del TLCAN y la aprobación con enormes mayorías del T-MEC. Posteriormente, junto con los embajadores Moctezuma y Salazar, tuve la oportunidad de ofrecer algunas lecciones que nos ofrece la complejidad presente de la relación bilateral.

En primer lugar, destacaría las diferencias culturales, la asimetría entre ambos países y el enorme espacio geográfico compartido como coordenadas centrales de nuestra interacción. Con el paso de los años, hemos aprendido a navegar mejor e, incluso, a encauzar esta complejidad a nuestro favor. Recientemente, a partir de una arquitectura institucional renovada que pasa por la Cumbre de Líderes de América del Norte y los diálogos de alto nivel en materia de seguridad e intercambio económico, hemos podido continuar una trayectoria de mayor integración e intercambio entre ambos países.

Para concluir el número conmemorativo, las jefas de Cancillería de nuestras respectivas embajadas —por un lado, la embajadora Ana Luisa Fajer y, por el otro, Stephanie Syptak-Ramnath— ofrecen una lectura sobre el porvenir de nuestros vínculos. Vale la pena reparar en dos textos de cierre, reflexivos sobre un par de libros que arrojan luz sobre nuestra historia diplomática. Arturo Rocha entrevista a Soledad Loaeza sobre su más reciente obra, A la sombra de la superpotencia, mientras que Leonardo Curzio reseña el libro de la embajadora Roberta Lajous, et al., Embajadores de Estados Unidos en México: diplomacia de crisis y de oportunidades.

Este número conmemorativo es un espacio para el optimismo: permite ver las crisis del pasado y cómo, al final, hemos sido y somos capaces de encontrar soluciones a problemas complejos. En la Secretaría de Relaciones Exteriores hemos entendido una lección histórica fundamental: ambos países somos más fuertes cuando cooperamos. A través del diálogo y nuestro trabajo conjunto hemos demostrado continuamente nuestra capacidad para alcanzar soluciones constructivas y respetuosas de la soberanía de ambos países.

Invitamos al lector a consultar el número conmemorativo de la Revista Mexicana de Política Exterior que producimos en conjunto con el Instituto Matías Romero. Su lectura permitirá atestiguar de primera mano que, como demuestra la reciente visita del enviado especial presidencial para el clima, John Kerry, la diplomacia y la cooperación son la vía más efectiva para alcanzar nuestros objetivos en común.

 

Su séptima visita a México, esta vez en Guelatao, Oaxaca, retrata una postal también simbólica: el reconocimiento de EU de la fortaleza democrática y soberana de México en el marco del 217 natalicio de Benito Juárez. También retrata el potencial del trabajo conjunto para alcanzar objetivos ambiciosos. En este caso, ni más ni menos, hacer frente al cambio climático, una amenaza para el porvenir de nuestros pueblos y nuestro planeta. (Roberto Velasco Álvarez, Excélsior, Nacional, p. 14)

No hay democracias sin Memoria

El pasado 24 de marzo se conmemoró el Día Internacional del Derecho a la Verdad en relación con Violaciones Graves de los Derechos Humanos y de la Dignidad de las Víctimas. Esta fecha rememora la labor de Monseñor Óscar Arnulfo Romero, quien denunció las graves violaciones a los derechos humanos del pueblo salvadoreño, y llamó al ejército a detener el genocidio: “Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la Ley de Dios. Una ley inmoral nadie tiene que cumplirla”, nada menor en las épocas obscuras de América Latina, y enmarca una de las tareas más importantes en materia de derechos humanos, la búsqueda de verdad, justicia, reparación y no repetición.

La década de los años 60 y 70 representaron en América Latina una época dolorosa en la historia de sus pueblos por alcanzar la democracia. Fueron tiempos de represión política y de terror enmarcados en golpes de Estado en Guatemala, Brasil, Chile, Uruguay, El Salvador y Argentina. Durante 30 años se instauraron regímenes autoritarios que buscaron acallar las voces críticas y las luchas sociales en favor de la democracia latinoamericana.

Parte de ello fue la violencia política en Argentina que, desde julio de 1974, y en particular con el golpe militar perpetrado un 24 de marzo de 1976, que instauró una dictadura cívico-militar de terror que dejó profundas heridas en el pueblo argentino. Además de asesinar y desaparecer a miles de personas, se buscó borrar la memoria de las y los hijos de las personas desaparecidas, fomentando el secuestro, desaparición y ocultamiento de identidad de hijos de detenidos desaparecidos dados ilegalmente en adopción, que ahora conocemos por la admirable lucha de las Madres de Plaza de Mayo.

El exilio argentino en nuestro país comenzó desde 1974 y creció exponencialmente a partir del golpe de Estado hasta llegar a 8 mil personas exiliadas. La mayoría llegó por su cuenta, a pesar de que la embajada mexicana estaba cercada por militares por el conflicto diplomático por negar el salvoconducto del expresidente Cámpora y su familia, e impedir el acceso a decenas de perseguidos que buscaban asilo en nuestro país. Los exiliados lograron su integración en nuestra sociedad, conformando una novedosa identidad, los Argenmex, como resultado del cobijo de la cultura mexicana de amparar y proteger a las personas frente a las injusticias, les ayudó a subsanar heridas.

Conmemorando el derecho a la verdad, se realizó un intercambio de expedientes entre México y Argentina que conforman el reconocimiento de la riqueza social, política y cultural que heredamos ambos países y pese a que México refrendó su carácter como país de asilo, tuvo claroscuros, que permiten hoy colaborar en materia de políticas de memoria y derechos humanos.

Si bien hubo una relación tensa con la dictadura argentina, pues los militares golpistas reclamaban a México otorgar libertades a los exiliados para “desempeñar actividades militantes”, las personas exiliadas fueron objeto de vigilancia y seguimiento por los aparatos represivos del gobierno mexicano. Así lo acredita el acervo entregado al embajador argentino, Carlos Tomada que contiene 3 mil 484 fojas que dan cuenta de las acciones de seguimiento por parte de la Dirección Federal de Seguridad de la Secretaría de Gobernación y que, en reciprocidad el gobierno argentino hizo entrega de los archivos respecto a los ciudadanos mexicanos víctimas de la dictadura en ese país.

Como lo señaló el embajador Tomada, “esta trágica historia de violaciones graves a derechos humanos, masivas y sistemáticas, ha dejado un saldo enorme, pero también una experiencia en materia de defensa de los derechos y un reconocimiento internacional como referente en materia de memoria de verdad y de justicia”, que debemos de conocer como parte de nuestra historia compartida.

No podemos olvidar el peso de la memoria para la democracia. Ésta constituye un elemento crucial para la construcción de sociedades más justas e inclusivas. Recordar el pasado reciente es clave para construir una ciudadanía tolerante, comprometida con los valores democráticos en cuya memoria radica la garantía para que estos deleznables acontecimientos no se vuelvan a repetir. (Alejandro Encinas, El Universal, Opinión, p. 16)

Estrictamente Personal // Ultimátum al Presidente

Este lunes, Mary Anastasia O’Grady, la columnista de asuntos latinoamericanos de The Wall Street Journal, criticó fuertemente a John Kerry, el representante especial del presidente Joe Biden para el cambio climático, que acompañó al presidente Andrés Manuel López Obrador a Guelatao para la conmemoración del natalicio de Benito Juárez, por haber servido de porrista presidencial. “Veo sabiduría en su liderazgo”, dijo Kerry la semana pasada de López Obrador, “que quiere deshacer males del pasado para promover los intereses del pueblo”. Mejor espaldarazo, imposible. Pero ¿fue un apoyo oficial?

Kerry improvisó sus palabras y probablemente cayó en una celada. El veterano político fue recibido por el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, en Oaxaca, pero le encajaron a un lado a Manuel Bartlett, director de la Comisión Federal de Electricidad, un “notable dinosaurio” –en palabras de O’Grady–, que se encuentra en el centro de la disputa comercial que desde hace ocho meses sostienen las empresas estadounidenses que promueven energías limpias con México, cuya mesa de resolución de conflicto está congelada.

La fotografía de Kerry con Bartlett, abrazados por la espalda y publicada por Ebrard en Twitter, fue una provocación. Días después en Washington, en una audiencia en el Capitolio, la embajadora Katherine Tai, representante comercial de la Casa Blanca, decía a diputados y senadores que en la disputa energética con México, Estados Unidos tenía a su disposición todas las herramientas del acuerdo comercial de América del Norte, el T-MEC, y que estaban listos para utilizarlas. La disonancia era notable. O’Grady detalló las políticas energéticas mexicanas que violan el acuerdo, al expresar su azoro por la posición de Kerry que, dijo, no representa los intereses de las empresas verdes de su país.

Una semana después, la columna de O’Grady en el periódico que más defiende los intereses de las empresas estadounidenses coincidió con una filtración a la agencia de noticias Reuters que, citando sin identificar a funcionarios del gobierno de Biden, reportó que en las próximas semanas la Casa Blanca enviará un ultimátum a México para “actuar ahora” en la solución de la disputa energética, porque, de lo contrario, pedirá que un panel independiente resuelva la disputa que, de perderla, podría provocar la imposición de aranceles a los productos mexicanos por miles de millones de dólares, porque “en meses de negociación ha habido poco progreso y el gobierno (estadounidense) ha agotado acciones menos combativas”.

La temperatura sigue subiendo en las relaciones bilaterales. El senador John Cornyn, que encabezó una delegación de 12 legisladores demócratas y republicanos y se reunieron con el presidente Andrés Manuel López Obrador hace dos domingos, dijo que durante su visita, todos quienes viajaron con él estuvieron de acuerdo en que “la crisis en México es insostenible y algo necesita cambiarse”. Los legisladores hablaron durante cuatro horas con el Presidente y varios de ellos le dijeron que tenía que respetar el acuerdo comercial norteamericano.

López Obrador, por lo que han ido revelando los legisladores a cuentagotas de ese encuentro en Palacio Nacional y las acciones del gobierno mexicano, les tomó el pelo. Sin que se resuelva una demanda de Vulcan Materials, el conglomerado de materiales de construcción en Estados Unidos que se queja de que su gobierno intentó frenar sus operaciones en las instalaciones de su filial, Calica, al sur de Playa del Carmen, donde el Presidente ordenó que las Fuerzas Armadas ocuparan las instalaciones de la empresa, a la que acusa, no sin razón, de haber provocado una devastación ambiental.

La acción militar provocó una respuesta del secretario de Estado, Antony Blinken, en el sentido de que ello generaría problemas a México para futuras inversiones. Diputados de Alabama, donde se encuentra el cuartel general de Vulcan, enviaron una carta al embajador de México en Washington, Esteban Moctezuma, pidiendo el retiro inmediato de los militares de la planta.

Las peticiones han encontrado los oídos sordos del Presidente, que este mismo lunes siguió escalando la presión contra empresas estadounidenses. Como no le han parecido los precios que puso la petrolera texana Valero a la gasolina, ayer instruyó al director de la Procuraduría Federal del Consumidor, Ricardo Sheffield, a que hable con la empresa y le pida que baje sus precios y frene sus abusos, calificó, pues de otra manera, “tomará medidas”. López Obrador no precisó qué medidas, pero de llegar a hacerlo, provocaría otra disputa comercial al intervenir en las políticas internas de una empresa y violentar el acuerdo norteamericano.

López Obrador ha seguido escalando las acciones y retórica contra las empresas estadounidenses porque puede hacerlo. No ha habido respuestas enérgicas del gobierno de Estados Unidos, sino al contrario, frases melosas como las de Kerry o las que regularmente acostumbra el embajador estadounidense Ken Salazar, con la esperanza de que con la palabra suave y sus gestiones personales con López Obrador, las cosas se resuelvan. No ha sido así.

Las cosas no cambiarán y difícilmente el Presidente reculará, no sólo por sus fijaciones, sino por su convencimiento de que el sector privado, mexicano o extranjero, es enemigo de los intereses nacionales. A los empresarios mexicanos los tiene atados de las manos porque sus líderes le tienen pánico y están enfocados en administrar la hostilidad y los amagos hasta el final de su sexenio. En Estados Unidos, las empresas se han recargado en su gobierno para resolver sus problemas, pero su frustración crece por la política de condescendencia llevada a cabo por Salazar y Kerry.

Biden mantiene un frágil equilibrio interno con la ayuda de López Obrador en el tema migratorio, por las elecciones del próximo año. El tráfico de fentanilo cambió los equilibrios con Washington, a lo que se agrega la exasperación por el impasse en las disputas comerciales. Pero hasta hoy no ha sido suficiente.

López Obrador ha manejado exitosamente la ecuación, explotando las vulnerabilidades de Biden, cediendo en migración a cambio de mantenerse inamovible en temas económicos y energéticos. ¿Hasta cuándo? Hasta que en Washington consideren que los costos están siendo más altos que los beneficios, que parecen estar llegando al punto de inflexión (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 44)

Misión especial // Lo que se debe hacer y lo que no se debe hacer

Chabelo marcó nuestra infancia. En su programa presentaba un caso y lo que se debía hacer para resolverlo y lo que NO se debía hacer. Me vino a la mente al reflexionar sobre diferentes situaciones que enfrentamos en México.

Política exterior. El presidente López Obrador prometió como candidato desarrollar una política exterior de Estado. No lo ha hecho. Es casi una política exterior partidista.

México se ha abstenido de condenar la violación de derechos humanos en Nicaragua, Cuba y Venezuela. Ha violado la Doctrina Estrada y el principio de no intervención en el caso de Perú. Se ha debilitado al Servicio Exterior. Ha peleado con España. Ha tomado medidas vejatorias de los migrantes.

Se debe buscar reconducir la política exterior. Dejar a los peruanos que resuelvan sus conflictos internos. Condenar la violación de los derechos humanos. Firmar y ratificar el acuerdo marco con la Unión Europea. No se puede ni se debe seguir en la ruta actual. (Martha Bárcena Coqui, El Heraldo de México, País, p. 6)

Diario de debates // El buen momento del diálogo México – Estados Unidos

 

A través de la historia, México y Estados Unidos han consolidado una relación e integración a través de sus economías, poblaciones y gobiernos, misma que no ha estado exenta de tensión o de crisis. A pesar de loque que se oye y se ve en el escenario mediático, estamos viviendo un buen momento de la relación bilateral. Son diversos los instrumentos del diálogo binacional: T-MEC; Diálogo Económico de Alto Nivel; Entendimiento Bicentenario y Cumbre de América del Norte, entre otros. (…)

En este ámbito se han acordado importantes inversiones en la región del Pacífico. Especialmente el Plan Sonora habrá de contribuir a ello. En suma, se trata de la reconstrucción de las cadenas de valor, facilidades a nuestro comercio, desarrollo de las economías y colaboración para la prosperidad binacional.

En 2022 se puso en marcha el Entendimiento Bicentenario, con un Plan de Acción Binacional. Temas como armas, migración y movilidad laboral son prioridades. Se parte del reconocimiento de que el crimen organizado es un problema conjunto, que deberá atenderse y resolverse con la voluntad de las dos naciones, respetando la soberanía de cada una. Drogas allá, armas aquí, ése es el gran reto. Especialmente, la elaboración, transporte y venta de fentanilo y metanfetaminas, que han causado miles de muertes en EU. Con este instrumento de diálogo se busca construir comunidades seguras con la prevención de delitos transfronterizos.

Finalmente, se llevó a cabo la Décima Cumbre de Norteamérica, evento que sintetizó los grandes ejes temáticos, como: 1) Competitividad económica e inversión; 2) Migración y desarrollo; 3) Seguridad, tráfico de armas y drogas, y 4) Cambio climático. En materia de seguridad, tráfico de armas y drogas, la cumbre acuerda mantener el diálogo para actualizar la estrategia de combate a las drogas ilegales, sobre todo intercambiar información sobre los precursores utilizados para elaborar fentanilo y otras drogas sintéticas.

Éste es el marco institucional de la relación bilateral. Las declaraciones y propuestas de legisladores estadunidenses, para que se declare “terroristas” a las organizaciones del crimen organizado en México, no sólo son un despropósito, sino una aberración jurídica y política. No olvidemos que “el tema mexicano” ha sido, desde hace tiempo, material didáctico del debate electoral en EU, sobre todo por los republicanos.

Bien por las comisiones unidas de Relaciones Exteriores y de Relaciones Exteriores América del Norte del Senado de la República, al pronunciarse en contra de estas expresiones fascistoides. Apostémosle siempre al diálogo entre las naciones. (Imelda Castro Castro, Excélsior, Nacional, p. 13)

El lector escribe

Contradicciones

El gobierno de Estados Unidos advirtió sobre problemas significativos en México en materia de derechos humanos, como ejecuciones extrajudiciales, desaparición forzada, tortura y restricciones a la libertad de expresión.

El presidente calificó el informe como un bodrio.

Congresistas han solicitados calificar a los cárteles como grupos terroristas, y el Presidente adelantó que va a pedir a los mexicanos que viven en EU que no voten por los candidatos republicanos.

No se metan con México, pero yo sí me meto en los demás. (Jorge Jiménez Cervantes, Reforma, Opinión, p. 10)