Opinión Migración 280419

Los migrantes

En nuestro país se presenta ahora un movimiento migratorio, vienen ciudadanos del Centro y Sur de América que se proponen llegar a los Estados Unidos y para lo cual tienen que atravesar nuestro territorio. Ante esta realidad México se ha esforzado por atenderlos, les ha ofrecido algunos puestos de trabajo, que no son suficientes ni satisfactorios. Los hondureños que emigran son muy numerosos, lo hacen en su desesperación por huir de la pobreza y la violencia. El Comisionado del Instituto Nacional de Migración señala que la Federación y los gobiernos estatales están haciendo un gran esfuerzo para apoyar con servicios médicos y alimentos a todos los migrantes. La solución a este problema de las migraciones se daría si en los países de los migrantes se ofrecieran oportunidades de empleo y se esforzaran para que haya paz y orden. (María Elena Álvarez Vicencio, La Crónica de Hoy, p.4)

Esa Política / Migrantes-Salud, engaños y perversidades

Fotógrafos como Carlos Somonte y Pedro Valtierra tienen la tarea y la obligación de dejar constancia de los rostros de la migración. Debe perderse el anonimato de los que huyen porque es su última oportunidad de escapar al dolor, el hambre, las mil vejaciones físicas y morales la muerte. El dilema no es cómo alimentarlos, ofrecerles empleo, inscribirlos a un programa social, tampoco lo es la decisión de contenerlos o no, o abrir el tránsito por territorio nacional para que lleguen a su tierra prometida. Mucho menos si entre los que buscan refugio llegan los delincuentes que ya tampoco tienen cabida en sus países de origen. El verdadero drama serán los enfermos y los males que traen con ellos. (Gregorio Ortega Molina, El Heraldo de México, p.8)

Mensaje directo / Guardia Nacional, poderosa

La estrategia del gobierno federal para bajar las cifras del delito es la creación de una poderosa Guardia Nacional, por eso envió al Senado un paquete de cuatro iniciativas para darle forma legal y sustento jurídico. Tres son nuevas leyes y la cuarta es una reforma legal a la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública. La Guardia Nacional tendrá facultades para investigar a nivel ministerial, realizar inteligencia, hacer operaciones encubiertas y de usuarios simulados para indagar delitos, intervenir servicios de telecomunicaciones, cuidar cárceles y reclusorios, detener migrantes, vigilar caminos, carreteras, puentes, aduanas, garitas, aeropuertos e incluso la red pública de internet. Una de sus tareas será también preservar la escena de un crimen o del hallazgo de un delito y garantizar la integridad de los indicios. Los elementos de la Guardia podrán detener delincuentes. (Fabiola Guarneros Saavedra, Excélsior, p.4)

Editorial / La migración y el huevo de la serpiente

En paralelo con el crecimiento de las migraciones en gran parte del mundo, México incluido, está teniendo lugar un resurgimiento de las teorías que hacen de los migrantes agentes del desequilibrio y la anarquía, y que van seguidas por demandas ciudadanas de mano dura, tolerancia cero y medidas de contención, rechazo y expulsión contra las personas que se encuentran en esa condición. En sus inicios la desaprobación es limitada, pero poco a poco, si los flujos migratorios no decaen o las administraciones de gobierno no encuentran la manera de controlarlos (o ambas cosas) la disconformidad suele emprender una indeseable escalada. Las recientes manifestaciones contra migrantes -no demasiado nutridas pero sí muy activas- llevadas a cabo en ambas fronteras, y especialmente el caudal de reacciones que en redes sociales exigen al gobierno mexicano impida el paso de las caravanas y grupos de personas que cruzan el territorio nacional rumbo a Estados Unidos, o que en su caso deporte a quienes trasponen la línea fronteriza sur con ese propósito, constituye una llamada de atención. Los términos con que se alude a esas personas están alcanzando niveles de intemperancia y descalificación rayanos en el odio. (Editorial, La Jornada, p.2)

¿Nuevo paradigma?

La política migratoria de la Cuarta Transformación se anunció de manera diferente por la Secretaría de Gobernación y por la de Relaciones Exteriores. Ciertamente hay un nuevo discurso y hechos que lo confirman, como la política de visas humanitarias, la creciente aceptación de solicitudes de refugio a centroamericanos y el proyecto conjunto de desarrollo para el sur de México y tres naciones del norte de Centroamérica, que curiosamente excluye a Belice y Nicaragua. Sin embargo, el planteamiento de un enfoque de derechos humanos en los procesos migratorios viene de mucho antes, ya la Ley de Migración de 2011 lo señala y el Plan Especial de Migración, que formó parte del Plan Nacional de Desarrollo (2013-2018 lo especifica en cuanto a detalle, objetivos y compromisos. Otra cosa es que haya pasado a la práctica. (Jorge Durand, La Jornada, p. 15)

Encrucijada migratoria (II)

En los últimos años el problema del tráfico se ha agravado, ya que este negocio lo controlan grupos criminales que encontraron en él una fuente de ingresos muy atractiva, con muy bajas o nulas posibilidades de ser arrestados y consignados. Estos traficantes toman ventaja de los más pobres y vulnerables: les cobran cantidades importantes de dinero (se estima que al menos 5 mil dólares por cruzar una persona), los secuestran hasta que sus parientes en EU manden su rescate, los golpean, violan y no pocas veces los matan. No olvidemos la tragedia que tuvo lugar el 24 de agosto de 2010 en San Fernando, Tamaulipas, donde Los Zetas asesinaron a 72 hombres, mujeres y niños migrantes al confundirlos con sicarios de un grupo rival. Es excepcional que se arreste a estos criminales, no obstante ser un delito grave que la Ley de Migración penaliza una pena de entre 8 y 16 años de cárcel. Cabe preguntar si la atención de estos crímenes será una prioridad de la Guardia Nacional. (Gustavo Mohar, Excélsior, p.8)

Damnificados

La lista de damnificados es creciente e impactante: con la cancelación de las estancias infantiles, los niños que están siendo privados de un lugar para pasar el día de manera segura y creativa mientras sus madres trabajan, al igual que las propias madres que no pueden ir a trabajar, afectando el sustento familiar. Los exportadores de aguacate que ven su producto deteriorarse por la lentitud con que operan las aduanas estadounidenses sin que el gobierno mexicano haga nada al respecto. Los residentes de las regiones fronterizas que ven llegar a decenas de miles de migrantes centroamericanos sin que haya infraestructura para alojarlos u oportunidades para emplearlos. Los despedidos del gobierno que, sin deberla ni temerla, quedaron en la calle sin indemnización ni oportunidades alternativas. Quienes han visto sus sueldos diezmarse, perdiendo derechos adquiridos por decisión mañanera. (Reforma, p.9)

Anónimos

Los polleros dijeron que lo encontraron desorientado, era el sobreviviente de una matanza, que le sacaron las palabras a cuentagotas: el tren se detuvo, supongo que el conductor necesitaba descansar, confesó; platicábamos, ocultos en los vagones, preguntábamos por qué huíamos de nuestro mundo, por hambre, por sueños, por amores. El tren se puso en marcha de nuevo dos horas más tarde. Queríamos llegar a la frontera para ser libres. Se detuvo el tren una vez más, unos hombres armados estorbaban su paso. Nos bajaron de los vagones, preguntaron de dónde éramos y qué sabíamos hacer. Algunos contestaron a medias, otros contaban sus traumas familiares. Un disparo, murmullos, gritos, más disparos. Los asesinaron a todos. Me desplomé y la sangre de los cuerpos me ocultaba, borbotones me salvaron la vida. (Hugo Alfredo Hinojosa, El Universal, p.2-3)

Hagamos números: ¿Cuántos mexicanos captura la patrulla fronteriza?

¿El presidente Trump es racista? Hace más de un año las personas más serias en los círculos periodísticos de Estados Unidos hicieron esta pregunta en público por primera vez en la historia moderna de la democracia estadounidense. Hay que recordar que, desde el inicio de su campaña en 2015, el entonces candidato Donald Trump afirmó que México sólo enviaba a lo peor de sus ciudadanos. En 2016, doce millones de mexicanos residían en Estados Unidos. De acuerdo con el Pew Research Center, aproximadamente un 45 por ciento de ellos eran ilegales. En enero de 2018, el otrora incuestionable líder del mundo libre recriminó, en términos vulgares y despectivos, a los senadores ahí reunidos las razones por las que su país debía aceptar migrantes de naciones tercermundistas del continente africano. (Jesús Flores, El Sol de México, p. Dominical 6)