Ojo de hormiga
El titular del Instituto Nacional de Migración no quiere dar la cara. Ayer, Francisco Garduño dejó plantados a los diputados de tres comisiones legislativas con los que tenía acordada una cita de trabajo.
No sería una reunión tersa, lo sabían todos, ya que hay cuestionamientos fuertes en espera de respuesta.
El salón de Los Cristales, lugar de la cita, estaba a reventar cuando se dio la noticia de que Garduño cancelaba. El pretexto esgrimido fue una llamada urgente, ineludible, para ir al edificio de la Cancillería. Eso dijeron. Las preguntas pendientes sobre la nueva política migrante no se contestarán solas. Garduño tendrá que contestarlas. ¿Cuándo se anima a dar la cara? (La Crónica de Hoy, Opinión, p.3)
Garduño insulta otra vez a los federales
El comisionado del Instituto Nacional de Migración, Francisco Garduño, va que vuela para el botón de oro de los memes. Primero, insultó a los elementos de la Policía Federal a quienes calificó de fifís y de querer dormir en hoteles y comer en buffet. Después de visitar estaciones migratorias y albergues temporales en Chiapas, dijo que las autoridades mexicanas están rebasadas por una “crisis humanitaria”. Alguien le jaló las orejas y la institución rectificó en un furtivo comunicado nocturno para decir que los migrantes estaban siendo bien atendidos —cuestión de ver la foto del miércoles en la primera plana de EL UNIVERSAL para contrastar los dichos con los hechos. Ahora, don Pacazo se aventó la puntada de entregar uniformes a los policías federales que apoyan a los agentes de migración: un pantalón, un pants, playera y gorra con las siglas del INM. ¿Cuál es el detalle? Los pantalones son talla XXXG, en los que caben dos personas. Ni duda cabe: aplausos para este señor Garduño. (El Universal, Opinión, p.2)
El lunes publiqué en estas páginas un texto sarcástico dedicado a Francisco Garduño, comisionado del Instituto Nacional de Migración, por llamar “fifís” a los policías federales que se quejaron de las lamentables condiciones de trabajo que enfrentan al realizar labores de control migratorio.
Forzado por el presidente Andrés Manuel López Obrador, el comisionado tuvo que emitir una disculpa por sus desafortunadas palabras.
Bien por él, pero el hecho subyacente no ha cambiado: persiste el maltrato a los policías federales.
Lo sé porque, a raíz de la columna, recibí un gran número de mensajes de policías federales o de sus familiares, detallando los agravios que están sufriendo en el proceso de traslado a la Guardia Nacional.
Va una selección de esos mensajes, en la que omito, para seguridad de los remitentes, nombres y algunos datos de contexto:
“Un nuevo funcionario, que menciona que tiene 5 meses en la PF, le dijo a unos compañeros: “Yo seré el último en salir, seré el que cerrara la puerta de esta Institución”, “debido a su masa corporal pasarán al INM”, “tendrán otra opción… irán a Protección Federal”, “los que no quieran… podrán optar por el retiro”, “a ustedes les está yendo bien, los que siguen no tendrán la misma suerte”, “ahorita podrán tener opciones, estando fuera… acuérdense hasta de lo que no hicieron tendrán que responder” …Sobre todo, esta última expresión se me hace delicada, una amenaza literal” (Mensaje de un policía federal) (Alejandro Hope, El Universal, Opinión, p.2)
Por “una llamada de emergencia” de última hora, el titular del Instituto Nacional de Migración, Francisco Garduño, dejó plantados este jueves a legisladores de tres comisiones de la Cámara de Diputados –Asuntos Migratorios, Asuntos Frontera Norte y Asuntos Frontera Sur– para hablar de la problemática migratoria, la actuación de la Guardia Nacional, los policías fifís, los cruces fronterizos, los albergues llenos, los ahogados en el Río Bravo, entre otros temas, según los diputados. La noche del miércoles confirmó su asistencia, pero la mañana de ayer, ya con los diputados en el salón, mandó decir que no llegaría.
¿Golondrinas?
El todavía presidente de la mesa directiva del Senado, Martí Batres, ayer presentó, en conferencia de prensa, un detallado informe de los logros alcanzados en el primer año de la sexagésimacuarta legislatura que le tocó presidir en la Cámara alta, tanto desde el punto de vista cuantitativo como cualitativo: 428 horas de trabajo, 86 sesiones, 854 iniciativas presentadas, 40 decretos publicados, 102 dictámenes aprobados y un largo etcétera… No obstante, en los corrillos del recinto senatorial fue interpretado como un informe de despedida, luego de que el presidente de la Jucopo, Ricardo Monreal, expresó públicamente que no apoya a Batres para que sea reelecto en la mesa directiva. (El Financiero, Opinión, p.33)
El presidente de la República, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, decidió la militarización de la frontera norte y sur como elemento central de la estrategia, para impedir el paso de los migrantes centroamericanos por el territorio nacional y, también, para que no ingresen a los Estados Unidos.
En total, se han desplegado 23,500 efectivos de las Fuerzas Armadas y de la Policía Federal ya que la Guardia Nacional todavía está en periodo de formación. Son 15,000 efectivos en la frontera norte y 8,500 en la frontera sur, de acuerdo con el secretario de la Defensa, Luis Cresencio Sandoval.
Los efectivos destinados a la frontera norte cubren desde Tijuana a Matamoros y los de la frontera sur están divididos en dos grupos: 2,000 distribuidos en la frontera con Guatemala y Belice, y 6,500 en el área de Chetumal a Tapachula y en el Itsmo de Tehuantepec como segundo anillo de contención.
En versión del secretario de Defensa, “estamos haciendo toda una cobertura en la frontera sur y ahí estamos coadyuvando con el esfuerzo del Instituto Nacional de Migración (INM), que tiene la facultad para hacer el aseguramiento de personas y los estamos apoyando para poder llevar esta actividad”. (Rubén Aguilar, El Economista, Opinión, p.40)
Un mundo raro… En medio del retrógrada panorama internacional, el derecho a migrar se posiciona en el centro del debate.
Con la llegada de Donald Trump a la presidencia de EU, el tono separatista y discriminatorio se normalizó en los discursos políticos, medios de comunicación y en las calles del país que en el pasado fuera considerado el foco de las libertades y los derechos.
No obstante, desde las primeras grandes movilizaciones para cruzar el Estrecho de Bering la migración quedó implantada en nuestro ADN, como una imperiosa necesidad para encontrar mejores condiciones de vida. Por lo que más allá de las amenazas, los desplazamientos mantienen su incesante paso… (Ángeles Aguilar, La Razón, Opinión, p.18)
El vórtice del mundo está en Osaka, Japón, debido a que los líderes de las 20 economías más relevantes del mundo se reúnen en la Cumbre del G20.
Mientras ello ocurre, el Presidente mexicano se refugia en su zona de confort con una agenda doméstica que incluye su tradicional mañanera, que cada vez capta menor atención, y claro, la preparación del evento del lunes, en donde dará cuenta de los “logros de su gestión”.
Es un error de graves consecuencias para el país que López Obrador decline asistir y en su lugar acuda Marcelo Ebrard. (Alejo Sánchez Cano, El Financiero, Opinión, p.29)
El documental: Trump: an american dream, arranca con el joven empresario de los años 70
Para desnudar el alma de Donald Trump ante las cámaras de televisión hizo falta más que una mujer hermosa en uno de los últimos intentos estadounidenses por entender a su Presidente.
De hecho, el documental de Netflix Trump: an american dream, que se encuentra ahora en México, excavó hasta encontrar entre abogados, ex colaboradores, periodistas, biógrafos, políticos y gente cercana por hasta 50 años, el lado más luminoso y el más sórdido así como infinitos matices del magnate que, guste o no, se hizo en el camino de una aura de seducción. (Gardenia Mendoza, Heraldo de México, El Heraldo de México, Opinión, p.25)
Para México, el tema migratorio no es algo nuevo, lleva varias décadas siendo un país de emigrantes, principalmente para el territorio estadounidense. También es un país de tránsito de personas de Centro y Sudamérica; cuenta con una larga tradición como país receptor de migrantes, dotándolos de un territorio afable, con personas dispuestas a ayudar y a brindar un nuevo comienzo. Empero, las historias de estos últimos días ha puesto en duda esta tradición, con el envío de la Guardia Nacional a la frontera vertical que se redimensiona y que abarca los límites norte y sur del territorio.
Por esto, resulta imposible dejar de mencionar la imagen desgarradora del migrante de origen salvadoreño, Óscar Martínez, y su pequeña hija, Valeria, ahogados en los límites del río Bravo y que, de manera obligada, nos recuerda la fotografía de Aylan Kurdi, el niño sirio de tres años años ahogado en las costas turcas, en su intento de llegar a Grecia, que conmocionó al mundo en 2015. Estas fotografías son sólo las representaciones de una esperanza fallida de miles de personas que deben alejarse de su país y de sus familias para tratar de encontrar una mejor calidad de vida en los países destino, sin alguna certeza de lograrlo, encontrando a su paso hambre, enfermedades y, en ocasiones, la muerte.
Es por todos entendible que la tarea no es fácil, ya que el Instituto Nacional de Migración (INM) dio a conocer que en lo que va de este mes se han detenido a casi 24 mil personas que ingresaron al país de manera irregular, provenientes de países caribeños y africanos, pero principalmente de Honduras, Guatemala y El Salvador, siendo la cifra más alta desde que se tiene registro al respecto, sólo detrás de aquel febrero de 2006, con casi 25 mil detenciones. Sabemos que los flujos migratorios no se detendrán y cada vez más personas buscarán entrar al país, ya sea para llegar a Estados Unidos o, bien, para quedarse a residir en nuestro país, por lo que la estrategia deberá de afinarse. (Adriana Sarur, El Heraldo de México, Opinión, p.10)
En México, racismo soterrado
Provocó una especie de tsunami en Estados Unidos y el mundo, la trágica fotografía publicada por La Jornada de la niña migrante salvadoreña de un año once meses, Valeria, y su padre, Óscar Alberto Martínez Ramírez, ahogados en el río Bravo en su búsqueda de una mejor vida. Forzados a cruzar ríos por la brutal situación que se vive en su país, y por la implacable política migratoria mexicana a raíz de la firma del acuerdo con el gobierno de Estados Unidos que está resultando en detenciones y deportaciones masivas.
Y en tanto, México, nación donde eso sucede, indiferente en general, salvo excepciones encomiables, exhibe por regla un racismo que era soterrado y ahora aflora contra los migrantes pobres que huyen de violencia y hambre.
El programa económico de apoyo a Centroamérica, si es que tiene éxito, dada la mezquindad del trumpismo, dará frutos a mediano y largo plazos; mientras, las tragedias, y el INM y la Guardia Nacional buscando refugiados pobres por todos lados para cumplir el acuerdo. ¿Y la Convención firmada por México y Estados Unidos sobre refugiados que obliga a garantizarles que se ejerza el derecho de asilo, en este caso en el país del norte? Inaplicada. Enhorabuena a La Jornada por ayudar a formar conciencia. José Mauro González-Luna Mendoza (La Jornada, El Correo Ilustrado, p.2)
Ayer en Botepronto conversamos Nacho Marván y yo con Carlos Heredia.
Carlos lleva, literalmente, observando, estudiando, trabajando el asunto migratorio. Dijo en programa algo que creo que hay que pensar mucho —y hacer algo— para los próximos años mexicanos: Donald Trump y la decisión del gobierno de Andrés Manuel López Obrador respecto a la migración centroamericana nos ha provocado una crisis de conciencia, una crisis de identidad.
Por años, por décadas hemos exigido al gobierno estadunidense un trato digno a los mexicanos que llegaron al otro lado sin documentos. Hemos cabildeado, invertido en ayuda legal, trabajado con gobiernos y congresos estadunidenses. Hemos celebrado sus remesas y hemos creado programas alrededor de ese dinero en las comunidades receptoras. (Carlos Puig, Milenio, Opinión, p.2)
Lejano, como un eco de las Rocallosas, se percibe aquel discurso de que debía comprenderse que Donald Trump está en campaña por la reelección, que le habla a un público cautivo y presto a votarlo de nuevo, que el tono subido y las amenazas solo son eso, baladronadas de un vaquero pendenciero que escupe, tuitea y provoca para deleite de la tribuna.
Por eso durante dos años ya, desde que era candidato por vez primera, pasando por la visita a Enrique Peña en Los Pinos y sus primeros mensajes desde la Casa Blanca, el tema del muro era más uno doméstico, con el que confrontó a los demócratas, cerrando incluso el gobierno, pero sin salir de los límites de su país. Siempre con el estribillo de que México iba a pagar la barda de una u otra forma. (Alfredo Campos Villeda, Milenio, Opinión, p.2)
