Estimado Marcelo,
En mi calidad de embajador emérito de México, me permito transmitir a usted las razones por las cuales considero que la visita del presidente López Obrador a Washington, para entrevistarse con el presidente Trump, es altamente inconveniente para el interés nacional.
No existe, a mi juicio, un fundamento político que explique una visita de esta naturaleza.
Trump regresa a un mitin en Arizona, en donde se encarga de vilipendiar a México y a los mexicanos, agrediendo, estigmatizando, ofendiendo y humillando a los migrantes de origen mexicano, acusándolos de criminales y violadores, anunciando su persecución una vez que alcance la Presidencia, todo lo cual ha cumplido a plenitud con un discurso profundamente antimexicano.
Trump y su antagonismo y desprecio hacia México no podrán quedar en el olvido y, sin más, borrarse de la memoria de los mexicanos, desplazando su dignidad, su respeto y su orgullo patrio. De ser así, la historia nos lo habría de reclamar. No pueden y no deben existir ni el perdón ni el olvido. (Bernardo Sepúlveda, La Jornada, Opinión)
El escenario es un salón de la Casa Blanca, donde Donald Trump (DT), su hija Ivanka y su yerno Jared esperan con curiosidad a la delegación mexicana encabezada por el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Sobre la mesa se han dispuesto cajitas con hamburguesas, pollo frito y refresco de cola. Minutos antes, AMLO y su comitiva visitaron apresuradamente la estatua de Benito Juárez en las avenidas Virginia y Nuevo Hampshire, pues los antifa siguen empeñados en derribar monumentos.
AMLO.- Las benditas redes… yo le sugiero, si me permite, que también haga conferencias mañaneras.
DT.- ¿Sabe algo, Andrew? Creo que podemos ser grandes amigos. Usted ya hizo un tremendo trabajo, deteniendo esas caravanas de migrantes que intentaban llegar hasta aquí. Y sin pagar el muro.
INFORME ANUAL
El país de los niños enjaulados nos califica
Pues hablando de los primos del norte, como antes del TLCAN y del T-MEC la gente se refería a los estadounidenses, resulta que el informe anual del Departamento de Estado sobre trata de personas dice que México sigue sin cumplir los “estándares mínimos” para combatir ese delito, por lo que permanecemos en el “nivel 2” de su clasificación. ¿Y ellos, en qué nivel están por meter a los niños inmigrantes en jaulas? (Redacción, El Universal, Nación, Online)
Las voces más diversas llaman la atención sobre lo inoportuno del viaje y el alto costo para México por aparecer en la campaña estadunidense con indisimulado agravio para los demócratas. Pero lo que cuenta son consideraciones de circunstancias en un pretendido realismo político en el que el respaldo a un poder fuerte sirve como punto de partida para recobrar fuerzas ante una crisis sanitara y económica que sobrepasa al país. Sin detenerse en nociones diplomáticas, morales y a pesar de ser la “piñata” antimexicana de Trump con su narrativa antiinmigrante y los “muros” contra el vecino. La realpolitik indica que no se puede desairar a un poder fuerte como el de Trump, quien golpea al país, pero ofrece un trato personal deferente al “buen tipo que vendrá pronto a visitarme a la Casa Blanca”. Menos cuando la principal apuesta de su gobierno contra la crisis es la relación con EU, la cual busca profundizar con mayor integración.
Sus cálculos son errados. El problema es que el mundo y EU no se mueven sólo por la voluntad de los “hombres fuertes” o, en todo caso, que hay otros poderes a los que manda el mensaje de que México ya tiene candidato en la campaña estadunidense. Eso hizo Peña Nieto cuando recibió a Trump en la campaña de 2016 porque su canciller, Luis Videgaray, también calculó que las relaciones personales son más importantes en la diplomacia que las institucionales. Trump recibió un trato de jefe de Estado que lo catapultó a la Casa Blanca, con vana promesa de que contendría su discurso nativista, su exigencia de que México pagara el muro y no cancelar el TLCAN. (José Buendía Hegewisch, Excélsior, Nacional, p. 15)