Opinión Migración 280921

Migración: vulnerabilidad y fuerza

Las recientes imágenes de agentes estadounidenses a caballo persiguiendo o atrapando a migrantes haitianos en la frontera de Texas y Coahuila reflejan con enorme simbolismo la crisis que se vive desde hace años en Centroamérica, México y Estados Unidos.

Allí está toda la hondura y la tragedia de un drama que se prolonga y que parece no tener pronta salida.

 Por un lado, el agente empoderado sobre su cabalgadura, persiguiendo a los migrantes en oprobiosa cacería y, por otro, los migrantes que caen atrapados o intentan escapar corriendo con una o dos bolsas en las manos, en las que traen todo cuanto poseen, lejos del hogar que han dejado y muy lejos también del lugar y la circunstancia en la que quieren estar.

 Se trata de una estampa que se suspende en el tiempo y nos habla del hambre, el miedo, la pobreza, la necesidad, la esperanza y la vulnerabilidad del que avanza sin documentos, a la vez que ilustra la fuerza del que tiene un trabajo y una orden: detener a los migrantes a como dé lugar.

En este encuentro de vulnerabilidad y fuerza suelen presentarse, sin que sea condición y sin que sea siempre, abusos, maltrato, violaciones a los derechos humanos y delitos.

Las escenas recientes corresponden a la oleada de más 13 mil migrantes, en su mayoría haitianos, que consiguieron llegar hasta el norte sólo para que la autoridad estadounidense los retorne de inmediato.

Todo el riesgo de semanas y hasta de meses, toda la muerte superada y toda la vida puesta en riesgo, se reducen a un vuelo de tres horas por el que el solicitante de refugio, el buscador de empleo, el migrante que quiere una vida mejor para su familia, se encuentra de nuevo en el lugar de sus carencias y sus miedos.

Más allá de estas fotografías que han circulado en redes y medios, hay que tener presente que los 20 años de este siglo han estado colmados de estos flujos migratorios, así como de padecimientos e injusticias.

De 2005 a 2009, desde la Comisión Nacional de los Derechos Humanos me correspondió documentar estas violaciones a los derechos humanos, las que se tradujeron en recomendaciones al Instituto Nacional de Migración y a otras dependencias del gobierno federal y en su caso a gobiernos estatales y municipales.

Denunciamos casos en los que se bajaba a los migrantes de los trenes y se les perseguía, a veces también a caballo, con elementos de las compañías de seguridad privada; denunciamos los cuartos de aislamiento en los que se castigaba a los migrantes, se les golpeaba y se les esposaba durante días, sin agua ni alimento; documentamos cientos de violaciones al trato digno, a la integridad personal, la legalidad y la seguridad jurídica de mujeres, hombres y menores de edad.

Registrar y denunciar estos casos contribuyó a cierta mejora en las condiciones de aseguramiento de los migrantes y a visibilizar las reiteradas violaciones a sus derechos humanos, lo que se sumó a muchos otros esfuerzos de organizaciones de la sociedad civil.

Ver imágenes de cientos y miles de migrantes en frágiles embarcaciones en el Mediterráneo o el Estrecho de Gibraltar, o en los trenes y carreteras de México, o atravesando ríos o desiertos rumbo a Estados Unidos, hace que todos nos sintamos rebasados por el éxodo.

Pero no podemos paralizarnos: algo tan complejo y grande requiere de muchas voluntades, de mucho trabajo y constancia y, sobre todo, de un objetivo común: hagamos cuanto esté a nuestro alcance para que la migración no sea un fatal destino para nadie y que, cuando alguien decida hacerlo, al margen de la política migratoria de cada país, cuente con un mínimo de garantías de respeto a sus derechos humanos y a su vida.

Este es un imperativo moral para personas y naciones porque finalmente todos, por nosotros mismos o por nuestros antecesores, somos migrantes. (Mauricio Farah, Reforma, Opinión, p. 8)

Las cosas que no hacemos // La crisis haitiana

Haití atraviesa por una coyuntura frágil y adversa, configurada por diferentes variables. Episodios de inestabilidad política, violencia desmesurada y desastres naturales, lo han situado en un contexto de particular alarma.

Desde un pueblo bajo el yugo de la dictadura de Papa Doc hasta los terremotos que lo han sacudido y dejado bajo los escombros, como el del pasado 14 de agosto o el de una década atrás. Desde entonces, 1.6 millones de haitianos han huido de su país.

O, por ejemplo, el asesinato de su presidente, Jovenel Moïse, el 7 de julio del presente año, después de que un grupo armado asaltara en plena madrugada su residencia a las afueras de Puerto Príncipe. Sin duda, este suceso generó un vacío de poder.

Por si fuera poco, Haití cuenta con una economía débil. Su ingreso per cápita es sumamente bajo en comparación con el resto de los países del continente —exceptuando a Venezuela—. Además, se estima que sólo la mitad de su gente sabe leer y escribir; baste mencionar que ocupa la posición 145 de 177 en el Índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas.

La población haitiana se encuentra sumida en la precariedad, condición que los ha empujado a salir de sus fronteras en busca de un nivel de vida digno. De ahí que se haya detonado una oleada migratoria importante, cuestión que ha captado la atención del orbe entero. Fue uno de los principales temas que abordaron distintos líderes en la Asamblea General de la ONU. «La comunidad internacional no debe, ni puede, abandonar al pueblo haitiano», advirtió Luis Abinader, presidente de la República Dominicana.

Por su parte, el primer ministro haitiano, Ariel Henry, manifestó: «Las migraciones continuarán.» Así pues, la crisis humanitaria en Haití se ha vuelto un asunto de interés de escala internacional. Sin embargo, es preciso destacar que no es un fenómeno reciente.

El miércoles de la semana pasada, alrededor de 100 migrantes haitianos acudieron a las oficinas de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar), a fin de solicitar refugio y asistencia. En su mayoría, buscan cruzar nuestro país con el propósito de arribar a suelo estadounidense. Autoridades mexicanas dieron a conocer que se abrirán oficinas consulares en los estados de Chiapas y Tabasco.

Biden ha reforzado las medidas en la frontera: agentes de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos a caballo, desalojaron de manera inhumana a más de 15 mil personas de un campamento improvisado en Del Río, Texas. De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Migración (INM), entre enero y agosto se han detectado 147 mil migrantes en México.

El 11 de julio de 1929, México y Haití establecieron relaciones diplomáticas; en 2019 se celebró el 90 aniversario con la emisión de un billete conmemorativo de la Lotería Nacional. Hoy, a 92 años de distancia, es momento oportuno para refrendar nuestros lazos de cooperación, solidaridad y acercamiento con dicha nación caribeña, misma que transita por un escenario caótico. (Francisco X. Diez Marina, 24 horas, Estados, p.10)

Retrato hereje // Haitianos: la tragedia humana que regresó

De manera discreta, casi clandestina, el gobierno mexicano operó en las semanas recientes un virtual corredor terrestre para dotar de transporte a miles de haitianos —al menos 15 mil— a fin de hacerlos llegar en oleadas hasta la frontera con Estados Unidos y crear una nueva crisis migratoria de la que nadie quiere hacerse cargo.

Los secretarios de Seguridad, Rosa Icela Rodríguez, y de Gobernación, Adán Augusto López, han tenido a su cargo esta operación que impone contradicciones al rol de México en una historia que es arrastrada desde hace al menos una década y está llena de simulaciones, racismo y discriminación.

Una parte sustantiva de estos haitianos es integrada por víctimas expulsadas de su país por los terremotos de 2010, que se trasladaron a México por las vías que estuvieron a su alcance, y se asentaron en la frontera sur, en particular en Tapachula, Chiapas, donde hay colonias de haitianos desde al menos 2011.

Muchos ellos fueron enviados a Brasil y Chile mediante acuerdos supervisados por Naciones Unidas, pero luego expulsados para quedar como parias en un limbo legal y humanitario. Toda la región latinoamericana es hoy un escenario con la presencia, cada más visible y dramática, de decenas de miles de haitianos sin rumbo ni destino.

A diferencia de lo que ocurre con algunas naciones europeas, que acuerdan de manera formal y pública el asilo a segmentos de grupos migrantes afectados por la violencia, la persecución religiosa o la violencia, nadie considera a los haitianos merecedores de un trato similar.

Cientos de autobuses fueron utilizados para, al amparo de la noche, llevar a los haitianos que llegaron a México (bajo un operativo similar desde Centroamérica y más allá, como Colombia), hacia la frontera con Estados Unidos. Quedaron frente al río, les permitieron ir y venir a fin de abastecerse de alimentos y medicinas en territorio mexicano, para luego sellar la zona en espera de que las autoridades estadounidenses les otorgaran asilo.

La misma historia que cargan sobre sus espaldas ha impedido que el objetivo de un asilo sea alcanzado. Ese grupo compacto de antillanos huyó de su país por el hambre, la ausencia de Estado, la corrupción pública y el caos que generaron los sismos… hace 10 años. Por ello, no son elegibles para asilo bajo las condiciones de la ley de la Unión Americana.

En años recientes México asimiló a grupos de haitianos en diversas regiones, no sólo Chiapas sino incluso en Baja California, en particular Tijuana, donde se han sumado al mercado laboral, contraído matrimonio y están criando nuevas familias. Ese modelo fue desbordado cuando su número creció y se enfrentaron a un rechazo por ser afrodescendientes y por no hablar español. El muro que encaran hoy se ha formado con los tabiques de la discriminación y el racismo.

Apuntes: Este viernes arranca la gestión de los nuevos 16 alcaldes de la Ciudad de México, que estará dividida entre demarcaciones gobernadas por el oficialismo y las encabezadas por partidos de oposición, notablemente Acción Nacional. Con discursos, reuniones sin sustancia y no mucho más, la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, y su formalmente segundo al mando, Martí Batres, secretario de Gobierno, han logrado aplazar un debate que atraviesa la política local en torno a la urgente necesidad de que los alcaldes sean electos, pero sigan siendo virtuales empleados de la administración estatal. Seguridad, presupuesto, atención directa a reclamos de los ciudadanos exigirán un nuevo diseño jurídico en un momento clave que puede catapultar, pero también hundir las aspiraciones presidenciales de la señora Sheinbaum, lo mismo que los renovados anhelos de Batres para sucederla. (Roberto Rock, El Universal, Nación, p. 12)

Bajo reserva

La charla de AMLO con Ken Salazar

Una larga conversación sostuvieron ayer en Palacio Nacional, el presidente Andrés Manuel López Obrador y el embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar. Nos dicen que el mandatario y el diplomático conversaron en una reunión previa al festejo por el bicentenario de la consumación de la Independencia, acto en el cual hubo un mensaje grabado en video del presidente estadounidense, Joe Biden. Nos comentan que por más de una hora, el presidente López Obrador saludó y se fotografió con embajadores, ministros y representantes de organismos internacionales, y otros invitados extranjeros que fueron recibidos en el patio central del Palacio. (El Universal, Nación, p. 2)

Puentes y cruces // Reunión en Nueva York del canciller Ebrard con homólogos de la región

En el marco del 76º periodo de sesiones de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas tuve la oportunidad de acompañar al canciller Marcelo Ebrard quien, en representación del presidente Andrés Manuel López Obrador, se dirigió a los líderes del mundo en nombre de México. El posicionamiento de nuestro país en las reuniones oficiales se centró en abordar las lecciones de la pandemia, enfatizando la necesidad de una mayor solidaridad internacional.

El canciller informó que nuestro país ha promovido, frente al Grupo de los Veinte (G20), una propuesta para que la comunidad internacional reconozca todas las vacunas aprobadas por la Organización Mundial de la Salud, sin condicionamientos de índole geopolítico. Otro de los retos identificados es el combate al cambio climático. El secretario de Relaciones Exteriores reafirmó el compromiso de México con el Acuerdo de París y detalló el énfasis en la construcción de medidas de resiliencia, como el programa de reforestación Sembrando Vida, que promueve el gobierno de México y que atiende las causas estructurales de la migración, al tiempo que combate también al calentamiento global.

Desde una perspectiva de cooperación más solidaria, el secretario Ebrard llevó a cabo una reunión con sus homólogas y homólogos de Belice, Costa Rica, Guatemala, Honduras, El Salvador y Panamá, junto con el canciller Antony Blinken, de Estados Unidos, para presentar la visión del gobierno de México para hacer frente a los retos regionales en materia de migración. Junto con el canciller y el representante permanente de México ante la Organización de las Naciones Unidas, el embajador Juan Ramón de la Fuente, celebramos una reunión clave. El planteamiento de México, en voz del secretario Ebrard, fue poner en marcha una respuesta regional coordinada, respaldada por organismos multilaterales, con el fin de ordenar los movimientos migratorios y salvaguardar los derechos de las personas migrantes. En la reunión hicimos extensivo un llamado para coordinar y fortalecer medidas de cooperación y atención humanitaria para Haití.

Una de las estrategias para atender estos retos regionales que presenté a las y los ministros y representantes de la región son los programas de transferencia directa de efectivo (como Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro); una propuesta respaldada por sólida evidencia empírica sobre su eficacia para incrementar el ingreso per capita de potenciales personas migrantes y, así, brindar alternativas a la migración por necesidad. Esta propuesta encontró importantes coincidencias en la mesa, en particular con Samantha Power, quien en su rol como administradora de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) participó de manera virtual en la conversación.

Durante la reunión ministerial, los representantes de la delegación mexicana buscamos reforzar el mensaje de profundo respeto a los principios constitucionales de no intervención, autodeterminación de los pueblos y promoción de la cooperación internacional para el desarrollo, los cuales son fundamentales para trabajar en coordinación con nuestros socios y vecinos. De este modo, la posición de México es clara: el fenómeno migratorio debe ser abordado de manera solidaria a nivel regional, desde una perspectiva de protección a los derechos humanos y de cooperación para el desarrollo.

Quisiera también aprovechar este espacio para extender una felicitación al primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, cuya victoria en los comicios del pasado 20 de septiembre es una excelente noticia para la relación bilateral con México y también para la relación trilateral norteamericana. Canadá es un importante socio y país amigo para México, además de una relación clave para nuestra política exterior. Desde la Secretaría de Relaciones Exteriores seguiremos trabajando para consolidar y avanzar en los lazos de amistad y cooperación que nos unen con Canadá. (Roberto Velasco Álvarez, Excélsior, Nacional, p. 14)

Razones // Las ausencias del Bicentenario

La cancelación de Blinken no se puede deslindar del momento que viven las relaciones bilaterales. ¿Por qué llegaría a las celebraciones después de todo lo sucedido en torno al 15 de septiembre? De las visitas de los mandatarios de Cuba y de Venezuela, Miguel Díaz-Canel y Nicolás Maduro, el primero convertido en orador en el día de la Independencia, el segundo por quien Estados Unidos ofrece una millonaria recompensa, acusado de ser parte del narcotráfico internacional, paseándose alegremente por México.

Se trata de los discursos presidenciales en estos días, en los que en medio de las alabanzas al régimen cubano, se ha exigido que se termine “con la política de dominación de Estados Unidos sobre América latina”. Se trata de que se invitará al mandatario chino Xi Jinping a ser el único orador externo, a distancia, de la cumbre de la Celac. Se trata de la propuesta de acabar con la OEA. Se trata de haber invitado antes, a la misma ceremonia del bicentenario a Putin, o de agradecerle a Cuba, Rusia y China por el casi inexistente apoyo ante la pandemia por encima del que brindó la Unión Americana.

La crisis migratoria, como decíamos ayer, juega un papel central en todo esto. Para las autoridades estadunidenses, México no está jugando plenamente su papel. Y el tema va más allá de los migrantes haitianos y centroamericanos. Este año casi 500 mil de los migrantes detenidos en las fronteras de Estados Unidos no eran haitianos, ni cubanos ni provenían de Centroamérica, eran mexicanos. Es la primera vez en años en las que hay un incremento tan notable de la migración ilegal de mexicanos a Estados Unidos. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p 8)

Desde afuera // EU: ¿Razón de angustia?

El gobernador de Texas, Greg Abbott, aseguró el domingo que de ninguna forma sus más recientes acciones pueden ser vistas como las de un subordinado del expresidente Donald Trump.

Después de todo, dijo Abbott, la idea de hacer una auditoría de la votación de las elecciones de noviembre de 2020, en Texas, es una simple determinación de examinar el proceso.

Pero hay una creciente preocupación de que el debate sobre los comicios de 2020 sea sólo el anuncio de una crisis mayor.

Trump ganó la votación en Texas con una cómoda ventaja de seis puntos, sin embargo, perdió importantes zonas urbanas, como reflejo de una tendencia generalizada en el país.

Para sorpresa de nadie, las auditorías ordenadas en ese estado corresponden a condados donde los demócratas tuvieron resultados altos, como Dallas, Harris (que incluye Houston) y Tarrant, con sede en Fort Worth, o el de Collin.

Que ese interés por auditar procedimientos de gobierno, y en especial electorales, cumpla el mismo propósito de adelantar teorías conspirativas que en otros estados o condados controlados por republicanos y donde los gobiernos locales enfrentan la presión de grupos estimulados por Trump, no es coincidencia.

Abbott, como otros, quiere reelegirse el próximo año. Tanto, que a la fecha no hay propuesta de derecha que le parezca incorrecta o indigna, excepto la de reemplazarlo por alguien más a su “derecha”.

Para los republicanos, sin embargo, eso implica cuidar sus relaciones con Trump y sus aliados, como hace Abbott al apoyar medidas que van de una muy considerable restricción al aborto a una propia política antiimigratoria, que incluye su propia barrera fronteriza, como el uso de agentes de Policía y de la Guardia Nacional estatales.

Y no es accidental que esos sean precisamente los temas que favorecen a Trump y se espera usen los republicanos en las campañas para las elecciones legislativas el próximo año, y en las presidenciales de 2024.

Las demandas por “auditorías” de las elecciones de 2020 son parte importante del mito cultivado por Trump y sus aliados de que su derrota fue en realidad un golpe de Estado.

Los pedidos de revisión son una forma de buscar datos que justifiquen sus argumentos. Algunos ven un plan que resultará en el debilitamiento de la confianza en las instituciones y tal vez una crisis constitucional en 2024.

“Las salvaguardas que aseguraron que (Trump) dejará el cargo en enero pasado, después de perder las elecciones presidenciales, pueden estar desmoronándose”, dijo Rick Hasen, profesor de derecho en la Universidad de California (Irving).

El problema, dice el historiador Robert Kagan, es que Estados Unidos “se encamina hacia su mayor crisis política y constitucional desde la Guerra Civil”, con una posibilidad razonable de incidentes de violencia masiva, un colapso de la autoridad federal y la división del país de enclaves azules (demócratas) y rojos (republicanos) en guerra. (José Carreño, El Heraldo de México, Orbe, p. 32)

El globo // Rosario de torpezas

No es un accidente ni resultado de una coincidencia involuntaria de sucesos. AMLO quiere causar molestia en Washington, los provoca continuamente y envía señales de disimulado desafío. Es delicado puesto que la tensa relación con la administración Biden se agrava cada semana.

Ya consignamos aquí la semana pasada la innecesaria pasarela construida para el presidente cubano Díaz-Canel, y la ciertamente vergonzosa presencia de Nicolás Maduro. Ambos vapuleados por los presidentes de Paraguay y Uruguay, respectivamente, en la Cumbre de la Celac hace 10 días.

No sólo se le salió de control al gobierno mexicano, sino que provocó abortar el plan para desplazar a la OEA como el auténtico mecanismo multinacional de representación americana.

Los focos rojos se han encendido ya en Washington con la convocatoria emergente, hace unos días, de una reunión de alto nivel con apenas 24 horas de anticipación. El Departamento de Estado, el de Defensa y la Oficina del Consejero de Seguridad Nacional observan, con delicada atención, la política del gobierno de López Obrador no sólo “corriéndose hacia la izquierda latinoamericana”, otorgando escaparate a los enemigos de Estados Unidos –agregue usted un video de Xi Jinping, líder chino, presentado en la Celac–, sino que además envió al canciller con mensaje expreso a la Asamblea General de la ONU.

¿Cuál podría ser el interés de AMLO, quien se considera a sí mismo un estadista de nivel superior, al provocar tensiones y diferencias con nuestro poderoso vecino y socio? Aquí comparto algunas hipótesis.

La primera, evidentemente, sirve a sus intereses de mantener vivos, entre su base electoral, los ánimos polarizados: la revancha clasista, la guerra desatada contra las clases medias, ahora agudizada contra los intelectuales y científicos –órdenes de aprehensión y cárcel contra científicos–, y el viejo sentimiento antiyanqui tan extendido en el México popular.

Con Trump no se atrevió, porque ningún bombero traga lumbre y sabía de la inestabilidad racional del mandatario, de quien temía una furiosa reacción. No fue gratuito el besamanos en la Casa Blanca, justo en plena campaña presidencial.

Otro elemento evidente para sus electores es la nostalgia por la vieja izquierda revolucionaria latinoamericana, la ya empolvada admiración por Cuba y su mítico líder, todo ello, sin duda, leña fresca para el electorado de fervorosa militancia ideológica.

Lo cierto es que a López Obrador todo esto le importa un bledo, ejemplo de ello es el rechazo a la propuesta de Maduro para que encabezara una secretaría general permanente de la Celac. “Nosotros seguiremos apoyando –dijo AMLO– sin ningún protagonismo” (oh, humilde y generoso patriarca, desbarató en segundos los afanes de un bloque unificado en América Latina bajo su protector liderazgo).

Si a esto agregamos las tensiones crecientes por la crisis migratoria que México atiende cada vez con menor energía y prioridad, o de forma muy señalada, la desatención completa a la lucha contra el crimen organizado y los cárteles del narcotráfico, la preocupación es creciente.

La recompensa enriquecida (15 millones de dólares) anunciada en Estados Unidos contra el Mayo Zambada no hace sino arreciar la inconformidad del Departamento de Justicia y de la DEA por la política de brazos caídos del gobierno mexicano y la nada despreciable versión de que AMLO protege y favorece al Cártel de Sinaloa.

Pero, de fondo, provocar tensiones y divergencias con Washington está calculado como el instrumento que fortalece el viejo discurso de la intromisión, de la soberanía violada, de la autonomía pisoteada que tanto gusta a AMLO y a sus simpatizantes.

Todo consejero o asesor, canciller o diplomático le podría explicar en 3 x 4 los beneficios de una intensa, profunda, productiva, también respetuosa, pero sobre todo colaborativa relación con el gobierno de Estados Unidos. Ganamos mucho más en múltiples terrenos, que van desde el comercio, la inversión, la salud –ahora tan caótica–, la seguridad y la inteligencia compartida, hasta la prometida y controversial reforma migratoria de Biden.

Todo esto bajo el claro aprendizaje, no exento de dolorosos periodos, de que Estados Unidos no tiene amigos, ni aliados, sino intereses. Bueno, pues México les interesa, como socio, aliado, vecino seguro y protegido, con mejores niveles de ingreso y de vida, para que no les robe empleos ni inversiones.

Es decir, vale más la sociedad compartida y el entendimiento en puntos clave, que andarle tanteando la paciencia al gigante. Andrés Manuel equivoca el cálculo y la estrategia al caminar por el sendero de la tensión y las diferencias, en aras de enardecer el nacionalismo patriotero de un electorado radical. (Leonardo Kourchenko, El Financiero, Mundo, p. 25)

Donceles

La vecindad a secas

México ha sido puesto de nuevo en la lista de los países productores e intermediarios de drogas. La información sería objetiva si también se presentara la lista de los principales países consumidores de estupefacientes. Para colmo, las armerías de EU arman hasta los dientes al crimen organizado y, ¿qué creen? En otra lista México aparece entre los países más peligrosos del planeta. Y con problemas ajenos de migración, pero sin apoyo para evitárselos al vecino. La vecindad es indiscutible. Pero hasta ahí. (Milenio Diario, Al frente, p. 2)

AMLO: Extraviado en la política exterior

La OEA seguirá siendo el principal mecanismo de concertación diplomática en la región dado que es el que mejor representa el interés de la democracia liberal y porque lo impulsan las dos naciones más poderosas de la región: Canadá y Estados Unidos.

Pero si los sueños irrealizables del bolivarismo conducen a espectáculos de oropel, la realidad siempre ejerce una fuerza devastadora. Quizás percatándose de ello, el presidente mexicano envió una carta a Biden con el fin de convencerlo de la legitimidad de dos de los programas que se aplican en México: Sembrando Vida y Jóvenes construyendo el Futuro.

La idea ostensible es que estas dos iniciativas se reproduzcan en Guatemala, Honduras y El Salvador, con financiamiento estadounidense. López Obrador piensa que esto le resolvería el problema migratorio en la frontera a Biden.

Pero es curioso que se haya olvidado de que el problema actual en la frontera es la migración de haitianos que el presidente mexicano no considera en su misiva. Hay que añadir que los dos programas de marras han sido un fracaso en su aplicación mexicana. En la carta también se propone que Estados Unidos pueda abrir más mercados a México que ahora está explotando Asia.

Parece una buena idea, pero el hecho de que la carta sea abierta puede crear problemas diplomáticos con Beijing. (Gustavo de Hoyos, El Universal, Opinión, p. 17)

Cartones

Cartón 1

(Perujo, El Economista, El Foro, p. 47)