México, el infierno de los migrantes
Innumerables organizaciones humanitarias nacionales e internacionales se quejan de las penurias y sufrimientos de los migrantes que desde la frontera sur se muevan a través del territorio de México.
Es un hecho que desde que cruzan la frontera, todos los migrantes son visto como presa por todo tipo de depredadores, agentes migratorios, policías municipales, estatales y, además de algunos militares, los agobian las bandas criminales.
Los gobiernos federal y estatales no tienen los recursos suficientes para humanizar el trato a los migrantes ni la voluntad política para enfrentar un problema que, tarde o temprano, tendrá estallidos de violencia que generarán una gran crisis humanitaria. (José Fonseca, El Economista, Política y Sociedad, p. 50)
Sabemos quiénes serán los candidatos a la Presidencia mexicana. Hasta ahora, la política exterior apenas ha asomado. Hubo un intercambio de ideas entre Beatriz Paredes y Xóchitl Gálvez, donde la priista se vio más conocedora que la abanderada del Frente. Claudia Sheinbaum fue a Los Ángeles, se reunió con la comunidad mexicoamericana y repitió una serie de lugares comunes, sin aportar una visión novedosa. Samuel García apenas ha ido más allá de festinar una inversión de Tesla sin concretar.
No se han visto obligados a responder a ataques a México y a los mexicanos provenientes de EU. Pero no será por mucho tiempo. Las elecciones primarias comenzarán en EU en marzo de 2024. Es probable que las críticas contra México por el tráfico ilícito de fentanilo y en materia de migración, aumenten de tono. Los republicanos harán de esos dos temas las líneas de ataque principales al presidente Joe Biden y sus aspiraciones de reelección. México será un objetivo fácil.
Los cercanos a Donald Trump, quien probablemente será el abanderado republicano, han publicitado sus planes por el “descontrol” en la frontera. Buscan hacer sinónimo de la migración con el crimen organizado y el tráfico ilícito de fentanilo. El objetivo es criminalizar la migración. Prueba de ello es la recién aprobada ley en Texas. Quieren reinstalar el nefasto esquema de “Quédate en México”.
La posición de México será más débil que en 2018, pues desde 2020 aumentó la migración mexicana a EU, después de años de tendencia a la baja. Cada vez más mexicanos solicitan asilo y migran con sus familias de estados tan inseguros como Guerrero, Chiapas y Michoacán.
Después de años de tratar de tapar el sol con un dedo, negando la producción de fentanilo en México, el gobierno ha ajustado su estrategia. Reconoce la indispensable cooperación internacional, en especial con EU y China, para combatirla.
A partir de marzo y abril del año próximo las posibilidades de mayores críticas a México y, por ende, de fricciones entre los dos países, se incrementarán. Tanto el gobierno como los candidatos a la Presidencia tendrán que estar preparados para responder. Convendrá explicar y difundir en EU, en el Congreso, en medios de comunicación, en centros de pensamiento, una clara estrategia de política exterior que incluya migración y seguridad.
Habrá que enfatizar la creciente interdependencia económica, por el aumento del comercio. México es el primer socio comercial de EU. La relocalización de las cadenas de valor incrementará esa interdependencia si México aprovecha al máximo la ventana de oportunidad abierta. Hay que seguir las campañas en EU, responder, no dejar vacíos, aumentar la presencia de México. Cuidar no tomar partido, aunque tengamos nuestras preferencias. Quien gane las elecciones en México en junio, tendrá que entenderse con quien las gane en noviembre en EU. Somos un matrimonio en el que no cabe el divorcio. (Martha Bárcena Coqui, El Heraldo de México, País, p. 5)
El 12 de junio de 2023, Marko Cortés Mendoza, presidente del Partido Acción Nacional (PAN), me invitó a colaborar como Coordinador Nacional de Acción Migrante. La visión era, y es, abrir la puerta a los millones de mexicanos que viven en el exterior para sumarse a nuestra lucha para corregir el rumbo de México.
Han pasado casi seis meses desde entonces, tiempo en el que he visitado ya 17 estados de nación americana y colaborado con cientos de organizaciones de migrantes para integrar a nuestros paisanos a esta marcha en la que todos tenemos una importante misión que cumplir.
Tuve la oportunidad de acompañar a Texas y California a la precandidata del Frente Amplio por México, Xóchitl Gálvez, quien trabajó con mujeres migrantes en la pisca de fresa. Gracias a este acercamiento, Xóchitl palpó con sus propias manos las necesidades, sueños y esperanzas de cambio que tienen nuestros paisanos que radican en la Unión Americana. Esta experiencia, sumada al ímpetu de especialistas en materia de migración, nos animaron a crear un libro en el que se compartirá la visión de contar con una Gran Nación Transnacional mexicana.
Ahora bien, ¿a qué nos referimos con la gran nación transnacional mexicana? Hablamos de que nuestro país está formado por 170 millones de mexicanos, 130 millones que viven en el territorio nacional y 40 millones más allá de nuestras fronteras (97% en Estados Unidos).
En este sentido, la visión que tiene Xóchitl es de que México debe construir un futuro que incluya a esta nación transnacional como un todo, generando las condiciones para que todos los mexicanos gocen y puedan ejercer todos los derechos y, a la vez, disfruten de los mayores niveles de seguridad, bienestar y desarrollo sin importar dónde se encuentren. Así, el gobierno mexicano debe contar con políticas y programas que garanticen una nación transnacional mexicana unida y próspera.
El objetivo de este libro será hacer un diagnóstico y evaluación de la realidad actual de los mexicanos más allá de las fronteras, así como de las leyes, instituciones y programas que tiene el gobierno mexicano para su defensa, apoyo, mejora de condiciones de vida e integración como parte de la nación transnacional mexicana.
Tomando como referencia este diagnóstico y evaluación, se propondrán ideas y recomendaciones de acciones inmediatas sobre cómo maximizar su nivel de seguridad, bienestar y desarrollo, buscando la integración plena en una gran nación transnacional mexicana. Vivimos tiempos cruciales, de grandes retos y de oportunidades históricas que no debemos dejar pasar por el bien de los mexicanos.
Hoy, tenemos la gran oportunidad de integrar a esas personas que se encuentran fuera de nuestra tierra y que tienen el mismo sueño que todos los que estamos en el Frente Amplio por México: que en su país existan oportunidades para salir adelante, con la seguridad de vivir en total tranquilidad — de ver a sus hijos cumplir sus propios sueños sin tener que abandonar su país. (Juan Hernández, Coordinador Nacional de Acción Migrante del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Acción Nacional, El Sol de México, Análisis, p. 14)
RETALES
En una de las tradicionales complicaciones que suele crear el Congreso estadounidense, las bancadas republicanas parecen empeñadas en condicionar la ayuda a Ucrania a la mayor inversión en medidas de seguridad en la frontera con México.
Se espera que en sus últimas semanas de trabajo, antes de las vacaciones de Navidad, la Cámara baja centrará su atención en programas de asistencia militar para Israel y Ucrania.
La situación en Gaza, tras el ataque terrorista del grupo palestino Hamas y la intervención militar israelí en curso, prácticamente aseguró la aprobación en la Cámara baja de hasta 14 mil mil millones de dólares en recursos para el esfuerzo armado israelí.
Esa situación refleja, por cierto, el compromiso estadounidense hacia la nación judía, aunque hay también una cada vez más importante corriente de opinión favorable a los palestinos.
Pero el respaldo a Ucrania ha perdido popularidad en Estados Unidos y de hecho la mayoría de los presuntos votantes republicanos cuestiona ese apoyo, de acuerdo con una reciente encuesta.
La misma muestra, de la cadena NBC, consignó que 74 por ciento de los estadounidenses está en favor de dedicar mayores recursos a la seguridad en la frontera sur.
Peor aún, el tema de la seguridad fronteriza se proyecta como uno de los principales temas de campaña de los republicanos para las elecciones generales de 2024, cuando esperan describir al casi seguro candidato demócrata, el presidente Joe Biden, como “débil” en temas como migración y el combate al tráfico de drogas.
El condicionamiento de ayudar a Ucrania a cambio de fondos para fortalecer la frontera fue reconocido por el propio Biden en un discurso en octubre, cuando solicitó unos 61 mil millones de dólares en asistencia para Ucrania, 14 mil millones en ayuda a Israel y 13,600 millones para fortalecer el lado estadounidense en la frontera con México.
La situación en ese sentido no es extraña: ya hace años que los estadounidenses escuchan todo tipo de historias de problemas que van desde lo que los republicanos afirman es “una frontera abierta” a inmigrantes ilegales de todo el mundo, al presunto control de cárteles del narcotráfico sobre ciudades en el lado mexicano de la frontera y la entrada de drogas, en especial fentanilo, en cantidades suficientes para matar a más de 70 mil personas al año.
Hace unos meses el diputado republicano de Texas Dan Crenshaw provocó una pequeña tormenta política al abogar por el uso de fuerzas especiales y recursos militares estadounidenses para combatir a los cárteles en territorio mexicano.
Más recientemente, las conversaciones que sobre el comercio de fentanilo y sus precursores sostuvo el presidente Biden con sus colegas mexicano, Andrés Manuel López Obrador, y chino, Xi Jinping, llamaron la atención de los estadounidenses, pero aún deben reflejarse en resultados. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 33)
El 28 de noviembre de 2021 se realizaron las elecciones generales en Honduras, la segunda nación más pobre de América (75 por ciento de pobreza), el país de las masivas caravanas de migrantes que huyen por tierra hacia Estados Unidos, el gobierno de los nacionalistas señalado por las contundentes pruebas que vinculaban al entonces presidente y allegados con el tráfico de droga. El país del golpe de Estado y de los repetidos fraudes electorales. Los consentidos de la Organización de los Estados Americanos (OEA), los amigos más fieles de la geopolítica conservadora de Estados Unidos.
Esa noche, en Tegucigalpa, miles de personas se aglutinaron alrededor de la pequeña sede del Partido Libertad y Refundación (Libre), pues se sabía que ahí estaba Iris Xiomara Castro Sarmiento esperando los resultados de su tercer enfrentamiento contra un régimen que por varios años parecía inamovible, invencible.
La candidata de Libre en 2013 y 2017 se postuló nuevamente en 2021. Para ese momento Xiomara Castro ya tenía 12 años y siete meses de luchar en las calles junto al pueblo de Honduras, que pasó de oponerse a un golpe de Estado a la organización del movimiento social y político más grande a la historia nacional: el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) hasta crear el Partido Político que iba a poner fin a una tradición conservadora y bipartidista de más de 130 años en el país.
Al par de Castro, estaba José Manuel Zelaya Rosales, padre de sus cuatro hijos y a quien ella ha acompañado personal y políticamente desde hace más de cuatro décadas. Ella vio cuando las Fuerzas Armadas lo sacaron del país el 28 de junio de 2009 y, en vez de ir al exilio, se quedó en Honduras a enfrentar una de las represiones e infamias más terribles que ha vivido un pueblo latinoamericano en los últimos tiempos. Estaban juntos, esperando la recompensa de la historia, en la sede del partido que construyeron junto al pueblo en resistencia.
Aunque las encuestas la daban como favorita, la cautela de la candidata estaba más que justificada. En 2013 le habían robado las elecciones con la manipulación de las actas electorales, Libre y Xiomara no tenían ojos ni representantes en los órganos de control electoral. En 2017 las actas estaban llegando bien, pero cuando se había registrado casi 80 por ciento del escrutinio, misteriosamente se paralizó el sistema del Tribunal Electoral y al regresar Xiomara y la Alianza de Oposición estaban por debajo del oficialismo que se imponía por la fuerza en una relección que tuvo como saldo decenas de hondureños asesinados en las movilizaciones que denunciaban el fraude.
El primer informe de 2021 del Consejo Nacional Electoral (CNE) –donde luego de cientos de días de protestas en las calles a lo largo de más de una década se había logrado tener representación del partido Libre que ya se había convertido en una de las principales fuerzas políticas del país– le daba una ventaja de 51 a 30 por ciento a la candidata de la oposición Hondureña. Aquella pequeña sede estalló en jubilo, así cómo todo el país. Xiomara Castro abrazó a su familia, a sus compañeros de lucha, a su esposo, y rápidamente bajo a hablar con su pueblo, les ordenó que no se confiaran, que terminarán todo el escrutinio y que hasta que el último voto fuera contado había que permanecer alerta.
Subió a un segundo piso y quitó las celosías de un ventanal para saludar a toda la gente que inundaba las calles alrededor de la sede política. La primera mujer presidenta de Honduras, el primer partido socialista en ganar una elección, la primera vez que se revertía un golpe de Estado en Honduras con democracia y sin violencia, todo eso se volvió realidad aquella noche de noviembre hace dos años.
Los ataques empezaron casi de inmediato y Xiomara Castro se ha declarado una presidenta en resistencia, no suelta la calle, cree profundamente que la narcodictadura no se ha desmontado completamente y que por lo tanto el pueblo no puede desmontar su proceso de organización popular de base.
La jefa del Estado de Honduras ha aumentado 40 por ciento de su presupuesto para luchar contra la pobreza y el hambre, ha ordenado las finanzas del Estado, ha disuelto los contratos amañados con el sector financiero, ha puesto un alto a los procesos de privatización vía fideicomisos, busca un reordenamiento fiscal, ha rescatado el Banco de Desarrollo Agrícola y el de Vivienda, abrió relaciones con China, a partir de enero de 2024 será la presidenta pro tempore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac) y del Sistema de Integración Centroamericano (Sica), da pocas entrevistas y, a pesar de los ataques, avanza en su proyecto político: refundar a Honduras. (Gerardo Torres Zelaya, Subsecretario de Relaciones Exteriores y Cooperación Internacional del Gobierno de Honduras, La Jornada, Política, p. 12)
Invitación
Libro sobre migraciones
En el marco del Día Internacional del Migrante, el Seminario Permanente de Estudios Chicanos y de Fronteras-INAH invita hoy a las 11 horas a la presentación editorial Migraciones centroamericanas en México. Procesos socioespaciales y dinámicas de exclusión. Participan: Martha Trujillo, Guillermo Castillo (Instituto de Geografía-UNAM), Ernesto Zarco (COLEF). Modera: César Alcázar (CLACSO). Será transmitido en Youtube.com/live/xVni5S1-DNM?si=muJqMEGSGaCk3uC3. (Francisco Javier Guerrero, La Jornada, Editorial, p. 2)