1 Pieza clave. Rosa Icela Rodríguez demostró por qué es la responsable de la política interna del país. La titular de la Segob fue clave para frenar la caravana migrante que estaba en Oaxaca y que se dirigía a la fontera con Estados Unidos, sin que hubiera conflictos. Por otra parte, en una reunión, reconoció los años de servicio y dedicación del personal de la Segob. Acompañada por Francisco Garduño, titular del Instituto Nacional de Migración, y Miguel Alcocer, secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Segob, en ambos casos, Rosa Icela mostró sensibilidad y reforzó el valor del compromiso institucional. Su liderazgo agradece y construye. (Frentes Políticos, Excélsior, Nacional, p. 11)
¿Para cuándo la reunión Sheinbaum-Trump?
Nos comentan que la presidenta Claudia Sheinbaum aún no tiene fecha para reunirse con el próximo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, luego de la llamada que ambos sostuvieron ayer, y en la que tocaron temas migratorios y de tráfico y consumo de fentanilo. Sin embargo, nos dicen en Palacio Nacional que los equipos de la mandataria y de Trump podrían reunirse la segunda semana de diciembre. Aunque todavía está pendiente quienes podrían participar en esos encuentros, ya que varios de los funcionarios designados por Trump por ley están impedidos a sostener reuniones de carácter oficial hasta que no inicie la nueva administración estadounidense, y en algunos casos, hasta que no sean ratificados por el Congreso.
Zar mexicano de la frontera se prepara ante amenazas de deportaciones masivas
Ante la amenaza del próximo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de hacer deportaciones masivas de migrantes, nos dicen que Sergio Salomón Céspedes se prepara para asumir como comisionado nacional de Migración. El aún gobernador de Puebla sostuvo un encuentro con el canciller Juan Ramón de la Fuente para analizar el tema migratorio. Nos hacen ver que don Sergio tiene tres toros muy bravos que tendrá que lidiar. El primero, recoger el tiradero que dejó en el Instituto Nacional de Migración su antecesor, Francisco Garduño. El segundo, impedir las caravanas de migrantes que llegan a México con rumbo a Estados Unidos. Y el tercero, tener todo listo por si Trump cumple su amenaza y comienza a deportar grandes cantidades de migrantes. Nada sencilla la tarea del poblano. (Bajo Reserva, El Universal, p. A2)
Las personas viven y mueren, y en medio de eso realizan una serie de acciones que generan un legado, grande o pequeño, pero dejan algo, da lo mismo si es una persona común o un gobernante.
A la historia de Puebla pasará Sergio Céspedes Peregrina y su legado, el cual se resume en un período de gobierno de dos años que le llegó de manera sorpresiva ante un escenario político inestable en la entidad.
El arribo de Céspedes Peregrina llegó a darle tranquilidad y calma a Puebla, que tras la muerte del entonces gobernador Miguel Barbosa Huerta, vivió en un escenario de incertidumbre y conflicto, ya que la administración barbosista generó polarización y persecución política.
El primer gran paso del originario de Tepeaca, fue lograr que la mayoría de los diputados locales aprobará su nombramiento como gobernador sustituto, teniendo solo un voto en contra.
Posterior a ello, se dedicó a generar una verdadera reconciliación, aquella que su antecesor había prometido y olvidado en un abrir y cerrar de ojos.
Las palabras fueron acompañadas de acciones, ya que se pusieron en marcha diversas obras públicas que se espera tengan un impacto a largo plazo para el estado, tales como la Línea 4 de RUTA, la nueva sede del Congreso local y el apoyo para la construcción de Ciudad Universitaria 2.
Por si fuera poco, Céspedes Peregrina podrá decir que se va con la frente en alto, al tener ya en puerta la invitación de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para sumarse al gobierno federal a través de la titularidad del Instituto Nacional de Migración.
Tal vez el único contra que tuvo la administración de Sergio Céspedes sea el tema de la inseguridad, la cuál no ha podido ser controlada pero que también se ha generalizado en todo el país.
Cada quien sacará sus propias conclusiones y en política siempre habrá quienes juzguen a pesar de los buenos resultados, de ahí que la subjetividad de los legados nazca.
Lo que queda claro, es que todos debemos de pensar de qué manera nos gustaría que fuéramos recordados y el legado que dejaremos a los demás. (David Meléndez, Milenio Puebla, Online)
La causa principal de la migración no está afuera, sino en Washington. (Rayuela, La Jornada, Contraportada)
FUE IMPORTANTE que la presidenta Claudia Sheinbaum conversara telefónicamente con Donald Trump para abrir formalmente un canal de negociación, luego de las amenazas de imponer un arancel del 25 por ciento si el gobierno mexicano no atiende el problema de los migrantes y, sobre todo, el del tráfico de fentanilo.
PERO LO QUE debía ser una primera llamada clarificadora terminó en el juego del teléfono descompuesto. Según Trump, la Presidenta “acordó detener la migración” a través de México. Pero la mandataria salió anoche a desmentirlo, diciendo que su postura no es cerrar fronteras, sino tender puentes. Aunque dijo que su gobierno no permitirá que las caravanas de migrantes lleguen a Estados Unidos. Dos versiones de un mismo asunto.
LO MISMO con el tema del narcotráfico. Según la Presidenta hablaron sobre reforzar la colaboración y de cómo el gobierno hace campañas para prevenir el consumo de fentanilo en México. Trump lo tradujo en que van a detener el flujo masivo de drogas desde territorio mexicano y evitar su consumo por los estadounidenses.
QUÉ BUENO que conversaron, pero… ¿realmente se entendieron? (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 8)
Primera conversación con Trump
Como adelantamos ayer en este espacio, la Cancillería, a cargo de Juan Ramón de la Fuente, contactó al equipo del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, para tratar asuntos relacionados con migración, violencia y tráfico de armas. No sólo eso, sino que la presidenta Claudia Sheinbaum habló por teléfono con el estadounidense, a quien aclaró que las caravanas migrantes son atendidas en México y ya no llegan a la frontera norte. Fue, informó, “una excelente conversación”. (Sacapuntas, El Heraldo de México, La 2, p. 2)
Después de que la Presidenta Claudia Sheinbaum sostuviera un diálogo telefónico con Donald Trump, que calificó de “excelente”, ella le aseguró que, gracias a las acciones adoptadas por el Gobierno mexicano, “ya no llegan caravanas de migrantes a la frontera norte”, lo que él interpretó, y así lo declaró en Washington, que ella “acordó cerrar la frontera sur de México para detener la migración hacia su país”, durante la “maravillosa conversación” que sostuvieron.
Después de la carta que dio a conocer, antes de remitirla a su próximo homólogo, para responder a su amenaza arancelaria, migratoria y del tráfico de fentanilo, ella optó por comunicarse personalmente con el presidente electo de Estados Unidos, de la que cada quien dio su versión, por lo que la Presidenta se adelantó al precisar que “la postura de México es no cerrar fronteras sino tender puentes entre gobiernos y pueblos”. (Francisco Cárdenas Cruz, La Razón, México, p. 10)
La comunicación personal de la presidenta Sheinbaum con Donald Trump, un hombre que no entiende de intercambios epistolares, era fundamental. Nada reemplaza con Trump la relación personal porque él se siente el centro del poder y de la atracción. No será con cartas como se redefina la relación bilateral y ayer la Presidenta dio un buen paso adelante en ese sentido al comunicarse directamente con el mandatario electo de Estados Unidos.
Y, simultáneamente a esa comunicación personal, la realización de un intenso cabildeo, de gobierno, empresarios y especialistas, dentro de la Unión Americana, con todos los sectores interesados en la relación bilateral, será clave. A principios del sexenio pasado se propuso la instalación de una oficina autónoma destinada a alimentar esas relaciones, fue desechada porque provocó una ruptura entonces entre Ebrard y la embajadora Martha Bárcena. No sería mala idea retomar ahora esa iniciativa, no sólo en Washington, sino también en estados clave para la relación, como Texas. Pero a todo hay que darle contenido. Dice el New York Times que parte de la estrategia de China para presionar a Estados Unidos en sus intentos de enfrentar la guerra comercial en ciernes, es demostrar, con cortes parciales, cómo se afectarían las cadenas de suministros si Washington impone sanciones a los productos chinos.
Es un capítulo que está en el centro de toda la confrontación que estamos viviendo con la próxima llegada de Trump al poder y que afecta directamente a México. Los datos que ayer presentó el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, en la mañanera sobre los costos que tendría para la Unión Americana la imposición de aranceles a México, una pérdida en ese país de unos 400 mil empleos, dijo Ebrard, va en el mismo sentido, pero existe una diferencia central: México es el país que puede servir como alternativa a China para complementar, aunque sea parcial y gradualmente, esas cadenas de producción en Estados Unidos.
Ya en buena medida cumplimos ese papel, pero ése debe ser el eje de la negociación con un futuro gobierno de Trump, que sabe perfectamente el costo que sería para su economía un asalto comercial contra sus socios. No lo hace por desconocimiento de las consecuencias, sino para obtener beneficios. Hay que insistir en un tema, Trump no está apelando a la racionalidad, sino a las emociones.
Lo hizo antes y lo hace ahora: dice Angela Merkel, la excanciller alemana, que tuvo que lidiar con Trump en su anterior administración, en una entrevista con El País, de España, con motivo de la publicación de sus memorias, que “el problema es que él no cree en el win-win, en las situaciones en las que todos ganan, sino que piensa en categorías de ganadores y perdedores. Si un político hace concesiones, si le da algo a otro y este otro también le da algo a cambio, ambos habrán ganado algo, porque juntos son más fuertes que solos… Make America Great Again es un concepto que únicamente busca lograr la fortaleza del propio país, lo que, en muchos casos, sólo puede funcionar quitándoles o negándoles algo a otros países”.
Para tratar con Trump, Merkel dice que no tiene consejos, pero sí experiencia. “Mi experiencia, dice Merkel, es que hay que intentar ser uno mismo. Yo siempre he intentado ser yo misma. Expresaba mis opiniones y Trump expresaba las suyas. Y a veces las expresaba con la intención de que uno tuviera un poco de miedo de esas opiniones. Yo expresaba mi opinión con confianza y alegría, porque estaba convencida de ella. No hay que preocuparse en una conversación pensando que uno nunca podrá salirse con la suya. Cada persona tiene sus propios intereses y hay que conciliar estos intereses, aunque a veces sea difícil”.
¿Cuáles son los intereses que se pueden conciliar con Trump? En primer lugar, convencerlo de que México puede ser un socio comercial confiable que puede reemplazar muchos de los insumos chinos en la cadena de suministros y que puede ser también un socio que reemplace en el propio Estados Unidos mucho de lo que compramos en China. Eso incluye aceptar con mucha mayor transparencia que somos América del Norte, con todo lo que ello implica, incluyendo, por ejemplo, las controvertidas relaciones de México con Cuba y con Venezuela.
En segundo lugar, el embajador Ken Salazar dijo algo que es verdad: el secreto para muchos de los posibles acuerdos con Trump pasa por retomar la autoridad de nuestra frontera sur, imprescindible para recuperar el control de los flujos migratorios ilegales hacia México y la Unión Americana. Hay diferentes alternativas sobre cómo hacerlo, incluso utilizando el Corredor Transístmico para ello, pero ninguna pasa por tener fronteras abiertas en el sur y tratar de controlar ese caudal migratorio una vez que llegó a la frontera norte.
La nueva estrategia de seguridad de la administración Sheinbaum generará una ruptura de las cadenas de producción y tráfico de fentanilo y está mostrando muchas señales adecuadas, pero tomará tiempo tener los resultados que la coyuntura reclama. Precisamente por eso deben haber acuerdos sobre medidas bilaterales y golpes específicos que puedan ser en nuestro beneficios, pero también en consonancia con los objetivos políticos del gobierno de Estados Unidos. Sin duda, hay alternativas y opciones, pero la peor es insistir en una verdad que se ha convertido en un lugar común: el de los consumidores estadunidenses que, siendo real, es una declaración que se arrastra desde los años 70 y no influye en las autoridades estadunidenses (en las de Trump mucho menos) ni en la opinión pública de ese país.
El discurso son los aranceles, pero el tema son la migración y la seguridad. En eso, como dijo ayer Sheinbaum en la plática con Trump, hay que enfocarse. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 8)
Persuade el optimismo de Marcelo Ebrard. Me dice saliendo de la mañanera que en la negociación del tratado con Estados Unidos y Canadá de hace seis años los pronósticos de éxito eran 50-50, y que hoy el suyo es 80-20 a favor. Entonces México va a ganar, le digo. “La vamos a ganar como hemos ganado otras”, confirma el secretario de Economía. “Estados Unidos nos necesita en comercio, inversiones, migración, lucha contra el fentanilo. Vamos a salir adelante”. Poco después, la presidenta Sheinbaum da cuenta de su llamada con Trump. La califica de excelente y dibuja en una frase el boceto de un discurso que podrá sonar a lo que se quiera: “Le compartí que no están llegando caravanas de migrantes a la frontera norte porque son atendidas en México”. Música quizá para que Trump reinterprete una de sus tonadas favoritas: yo obligué a México a poner veintitantos mil soldados para proteger la US border. Como sea, un miércoles de calma tras el lunes de bravata gringa. “Si Trump no quisiera negociar, no diría esto dos meses antes y no nos diría cuál es la agenda de la negociación”, concluye Marcelo. “El tratado es su obra y es un éxito, ¿por qué lo va a poner en riesgo?”. Anotado, pues: vamos a ganar. (Ciro Gómez Leyva, Excélsior, Nacional, p. 4)
La deportación masiva de indocumentados que promete el nuevo gobierno de EU tendría consecuencias dramáticas en los envíos de dinero y las finanzas mexicanas. Los mexicanos que mandan remesas son los que van llegando y no tienen papeles. Los que no hacen giros a México son los que se salvarían de ser deportados.
Las “remesas son el salvavidas” de economías como la mexicana, según el Banco Mundial. Ahora ese flotador se encuentra en riesgo con la nueva administración estadounidense. El vicepresidente electo JD Vance sugirió comenzar con la expulsión de un millón de “ilegales”, lo que considera viable. En el supuesto que la mitad de esos migrantes fueran mexicanos, eso representaría 500 mil familias mexicanas que dejarían de recibir dinero, sumando al trauma humanitario.
El especialista Dilip Ratha aclara que los migrantes solidarios con su país son los de primera generación y quienes giran dólares pese a su condición (Banco Mundial). Eso aplica a los paisanos mexicanos. Los recién emigrados hacen transferencias a sus familias los primeros tres años. Después de un tiempo en Estados Unidos envían menos, cruzan a su esposa e hijos o construyen un nuevo hogar.
Los que nacieron en la Unión Americana difícilmente mandan dinero, son la segunda generación. La tercera generación, los nietos de mexicanos, no participan en la transferencia de remesas, en general ya tienen la ciudadanía estadounidense y a ellos no los deportarían. Es decir, a quienes echarían primero en una redada son quienes más impactan en la economía de México.
Otro problema es que la sociedad estadounidense está cansada de que los mexicanos se victimicen. El clima electoral de 2024 mostró a los inmigrantes indocumentados como culpables de crimen y desempleo y a México, como un socio irresponsable que no resuelve sus problemas y espera que EU se los solucione. De acuerdo con Edison Research, en estas elecciones presidenciales, 39% de los votantes de Donald Trump afirmaron que los indocumentados deberían ser deportados de inmediato y 56% que debería permitírseles solicitar el estatus legal (lo que no asegura conseguirlo).
Hay muchos argumentos que México puede presentar sobre los efectos positivos de los trabajadores indocumentados. Son buenos empleados, sólo envían 15% del dinero que ganan, el resto se queda en EU, disminuyen la pobreza en sus lugares de origen, en las zonas rurales y son más efectivos que la ayuda internacional (Naciones Unidas). La complicación es que los votantes de EU ya no aceptan esas explicaciones, consideran que ese es un problema de los mexicanos, no suyo y que el vecino del sur debe hacerse cargo de sus asuntos, como país adulto.
La crisis que se avecina va a exigir que el gobierno mexicano designe una partida presupuestal para asistencia legal ante deportaciones y un amplio cabildeo en la sociedad estadounidense y sus medios de comunicación, para temperar el encono contra 4 millones de “ilegales”.
La imprudencia puede ser muy cara para México. Un corte del 20% en las remesas costaría la muerte de 800 niños menores de un año (anualmente). Duplicaría la deserción escolar de niños de entre 12 y 16 años, con el antecedente de 2009. En 2025, ignorar la deportación más que un error sería un crimen. (Horacio Saavedra, El Universal, Opinión, p. A15)
Eran como las 7:30 am, cuando medio adormilada escuché la voz de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, en el noticiario de Aristegui, el cual escucho diariamente: “Se encuentra en proceso de aprobación en el Poder Legislativo de mi país una reforma constitucional para declarar delito grave sin derecho a fianza la producción, distribución y comercialización del fentanilo y otras drogas sintéticas, sin embargo, es públicamente conocido que los precursores químicos entran a Canadá, Estados Unidos y México de manera ilegal proveniente de países asiáticos para lo cual es urgente la colaboración internacional”.
Lo anterior es un fragmento de la carta que leía Sheinbaum en la conferencia mañanera, dirigida a Donald Trump, presidente electo de Estados Unidos. Abrí desmesuradamente los ojos, pero sobre todo puse toda mi atención a los diferentes fragmentos de su misiva. “Usted debe estar al tanto también del tráfico ilegal de armas que llega a mi país desde los Estados Unidos, el 70 por ciento de las armas ilegales incautadas a delincuentes en México provienen de su país…”. En tanto la Presidenta avanzaba en su lectura, más crecía mi interés. “Vaya, hasta que por fin se hace algún reclamo tan contundente. Con esto la Presidenta empieza a deslindarse de la actitud entre indiferente y sumisa de su antecesor en la Presidencia. Confieso que me dio gusto que esa respuesta y actitud vinieran de una mujer, ante Trump, un hombre hipermisógino, agresivo y que se cree todopoderoso. Claro que a lo mejor Trump no le hará caso, pero para los mexicanos y mexicanas, ese reclamo es como una lucecita en el túnel”.
Y entre más leía la mandataria, más me entusiasmaba y le aplaudía desde mi cama. “A un arancel, vendrá otro en respuesta”, decía al rechazar las amenazas de Donald Trump, refiriéndose al 25 por ciento de impuestos en todos los productos de México y Canadá, lo cual no lograría frenar la migración ilegal ni el trasiego de drogas ilícitas a Estados Unidos. “Si un porcentaje de lo que Estados Unidos destina a la guerra se dedica a la construcción de la paz y el desarrollo, estará atendiendo de fondo la movilidad de las personas”. Para ese momento de la lectura de la carta, ya no estaba yo dormida, al contrario, me sentía más que despierta. “¿Y si la apoyamos?”, me pregunté con cierto optimismo. Es verdad que López Obrador no hizo gran cosa para evitar el problema de la emigración y menos, tampoco, del consumo de drogas. Ignoro si Sheinbaum tendrá la capacidad de afrontar un problema de ese tamaño.
Por desgracia estamos totalmente desacreditados en el mundo. “Compararnos con México es lo más insultante que he oído”, dijo Doug Ford, primer ministro de Ontario, la provincia más poblada de Canadá, en una conferencia ante los medios en el exterior de su oficina. “Lo encontré insultante. Es como si un familiar te apuñalara justo en el corazón. He pasado mucho tiempo en Estados Unidos y todavía no he hablado con ningún estadounidense que tenga problemas con los canadienses. Vemos cómo la droga fluye desde México, a través de California y de Columbia Británica hacia Alberta y Ontario, lo que tenemos que hacer es tomarnos en serio esa amenaza”, añadió. En el mismo tono, el ministro de Industria de ese país, François-Philippe Champagne, declaró que Trump “no debería confundir la frontera mexicana con la canadiense”.
Hay que decir que después de las declaraciones tan amenazantes de Trump a propósito de los aranceles, el primer ministro Justin Trudeau habló por teléfono con él para destacar los lazos entre Estados Unidos y Canadá. Y ayer mismo, también nuestra Presidenta habló con el político estadounidense sobre el tema, y si bien Trump aseguró en redes sociales que México prometió cerrar la frontera, Sheinbaum replicó que la postura de México “no es cerrar fronteras, sino tender puentes”.
¿Cómo poder apoyar a Claudia Sheinbaum ante tanto rechazo? “Ya nadie nos quiere en el mundo, más que Cuba, Venezuela y Nicaragua”, pensé ayer con una terrible falta de autoestima nacional. ¿Y el nearshoring, que tantas expectativas ha despertado para nuestro país? ¿Tendrá razón Marcelo Ebrard, secretario de Economía, quien asegura que podemos enfrentar a Trump con “sangre fría e inteligencia” y que “estructuralmente tenemos condiciones para jugar a favor de México”?
¿Y si apoyamos a la presidenta de nuestro país esta vez? Pero ¿cómo? (Guadalupe Loaeza, Reforma, Opinión, p. 9)
Desde hace más de un siglo, Hollywood ha sido la meca del cine en el mundo, y ha generado programas de televisión que inspiraron a investigadores o ayudaron a la academia a explorar nuevas vías de conocimiento, como sucedió con los Expedientes secretos X. La industria del entretenimiento más poderosa que existe también ha ido de la mano, por décadas, de los aparatos de propaganda del Pentágono y el Departamento de Estado, para fortalecer la ideología, los valores y creencias de esa nación, en busca de objetivos políticos perfectamente definidos.
Walt Disney fue uno de sus grandes aliados, aunque nunca quiso hablar de sus años de colaboracionista, pero ayudó a modular el pensamiento norteamericano y reforzar su patriotismo en la Segunda Guerra Mundial, cuando el Pato Donald apareció donando uniformes a los reclutas del Ejército, y Mimí reciclaba la grasa del tocino para fabricar explosivos. Armand Mattelart y Ariel Dorfman escribieron en 1972 el libro Para leer al Pato Donald, que mostraba la colonización de los latinoamericanos a través del “American Way of Life”.
Muchos años después Joseph Nye, un académico de Harvard que fue subsecretario de Defensa, desarrolló la teoría del “poder suave”, donde Estados Unidos, mediante sus industrias culturales, utilizaba al entretenimiento en lugar de las armas para conquistar pueblos por la mente. Múltiples ejemplos vimos en las películas y series de televisión durante la Guerra Fría, donde la Unión Soviética era el enemigo. Caído el Muro de Berlín fue el narcotráfico el que la sustituyó, aunque efímeramente porque los ataques terroristas de Al Qaeda en Estados Unidos en 2001 movieron el eje de sus rivales hacia el fundamentalismo musulmán y la guerra contra el terrorismo.
Esto cambió recientemente y Hollywood, como en otras ocasiones, perfiló la ruta para dónde quiere hacer voltear a los estadounidenses y que, como consecuencia, se forme lo que Edward Herman y Noam Chomsky llamaron “la fabricación del consenso”. Esto lo estamos empezando a vislumbrar en la segunda temporada de Lioness, que en la primera siguió con el terrorismo musulmán, que evolucionó a un cártel llamado Los Tigres, de Ciudad Acuña, Coahuila, que secuestra a una diputada en su casa en Texas y la lleva a México.
En el análisis de las agencias de seguridad e inteligencia en el Situation Room de la Casa Blanca, un experto señala en la serie que no podían haberlo hecho sin alguien poderoso arriba de ellos. Ese enemigo es un agente del Ministerio de Estado de China –nombre ficticio, pero que podría empalmarse en funciones con el de Defensa Nacional que encabeza el presidente Xi Jinping–, acreditado en la embajada en México. El gobierno chino vinculado a los cárteles mexicanos, tal y como lo han venido señalando en Washington hace algún tiempo.
Hace casi tres años, un análisis de dos de los principales expertos en seguridad de la Brookings Institution, el centro de investigación demócrata en Washington, advertía que la presencia china en México se había expandido en unos cuantos años a actividades legales e ilegales. En junio, el Departamento de Justicia afirmó que el Cártel de Sinaloa tenía relación con las mafias chinas que lavan dinero del narcotráfico con ganancias superiores a los 50 millones de dólares.
No fue fortuito que desde hace casi dos años cambiara la política de tolerancia absoluta de la administración Biden con México a cambio de frenar la migración, y caminara hacia una actitud crecientemente crítica por la crisis del fentanilo en Estados Unidos, acusando al gobierno de Andrés Manuel López Obrador de ser laxo con el narcotráfico y el ingreso ilegal del opiáceo de China, que los cárteles mexicanos introducían a ese país.
El statu quo de la relación bilateral se modificó porque el fentanilo estaba matando a decenas de miles de estadounidenses por año, pero también porque una corriente de opinión en Washington considera que la droga es parte de una operación china de gran escala para acabar con esa sociedad desde dentro. De esta forma, a la guerra comercial abierta entre las dos potencias económicas se agregó la presunta estrategia militar de Pekín contra Estados Unidos, aprovechando sus altos niveles de consumo de drogas.
México quedó en medio de todo esto, y la serie Lioness, inspirada en un programa real de los Marines en Irak y Afganistán, está socializando lo que hasta hace muy poco sólo era interés de las élites: los chinos están usando a los cárteles mexicanos para matar a la sociedad norteamericana. El argumento es persuasivo y en lo que va de la temporada, no ha habido ninguna protesta oficial del gobierno mexicano.
Apenas hace unos días el gobierno de Coahuila dijo que emprendería acciones contra Paramount, la empresa que la produce, por utilizar patrullas cuyo diseño es el que tiene la Policía Estatal. También emplean vehículos con los logos, la tipografía y los colores de la Guardia Nacional, que no se sabe si es un uso no autorizado o algún funcionario obradorista lo permitió.
La exitosa serie de Paramount, conociendo el pasado que ha jugado Hollywood como parte de un diseño estratégico político-militar, o incluso inadvertidamente, se inscribe en el contexto geopolítico en el cual se encuentra inmerso México, y las amenazas arancelarias del presidente electo Donald Trump si el gobierno de Claudia Sheinbaum no actúa contra la migración indocumentada y contra el crimen organizado.
Ambos temas han sido inscritos en el marco de la seguridad nacional y deben abordarse como el objetivo final de las amenazas arancelarias. La intimidación de Trump es vista por muchos como transaccional –punto de partida para la negociación del acuerdo comercial norteamericano–, pero la vinculación china a las actividades ilícitas de la migración indocumentada y el tráfico de fentanilo no es transitable en Washington.
Responder con estadísticas es una parte del camino, pero Trump responde a imágenes, no a cartas, y como Biden empezó a manejarlo, el caso chino es un asunto de Estado para Washington, donde el comercio es un vehículo para obligar a México a que se defina en qué parte del tablero quiere estar, China o Estados Unidos, donde los matices y las dudas no tienen cabida. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 40)
El presidente electo Donald Trump disparó los primeros salvos retóricos de una innecesaria guerra comercial en América del Norte y literalmente obligó a sus principales socios comerciales, México y Canadá, a responder en formas que reflejan mucho sus respectivas políticas. Pero como suele suceder en el caso de Trump, es mucho de su propia imagen y percepciones, y quizá recordar que su gabinete estará compuesto en gran medida por funcionarios “duros”, pero también por activistas ansiosos de probar sus teorías o empujar propuestas tan extremas que son impracticables.
Pero hay más que eso. Canadá, al menos de acuerdo con los medios de prensa canadienses, tuvo una reacción doble: a nivel oficial, tratar de establecer comunicación con Trump y en alguna medida comenzar a negociar; a niveles políticos, sin embargo, con llamados de la oposición conservadora a tratar sin la presencia mexicana y hasta buscar un acuerdo por separado.
Para ellos, la base es subrayar no sólo su afinidad, sino su diferencia respecto a México, tanto por sus comparativamente pequeños problemas migratorios y narcotráfico, así como sus diferencias con China, el hoy villano favorito en Washington.
En el lado mexicano, la presidenta Claudia Sheinbaum envió una carta abierta a Trump y en ella señaló que México ha desarrollado un sistema migratorio integral que ha reducido los encuentros fronterizos en 75% desde diciembre de 2023, y que el programa CBP One de Estados Unidos ha puesto fin a las “caravanas” de las que habla. Y sin decirlo, recordó que muchas de esas “caravanas” son de centroamericanos y sudamericanos, así como la propuesta mexicana de buscar formas de abordar las causas de la migración.
Sheinbaum señaló que el problema del fentanilo en Estados Unidos es un problema de salud pública y que las autoridades mexicanas han decomisado toneladas de diferentes tipos de drogas, 10,340 armas y detenido a 15,640 personas por narcotráfico, amén de anotar que 70% de las armas decomisadas proceden del país vecino y dejar entender que México podría responder con sus propios aranceles.
Lo que no quedó explícito es que México comenzó ya hace rato a tomar medidas para enfrentar las preocupaciones estadounidenses: en migración, por ejemplo, ya el gobierno de Andrés Manuel López Obrador interceptó y disolvió caravanas desde Centroamérica. Sheinbaum, además, parece haber iniciado una más severa política contra los grupos del narcotráfico, no solo por la presión estadounidense, sino porque se han convertido en un problema real dentro del país.
Paralelamente, hay al menos declaraciones sobre la posible sustitución de los componentes chinos incluidos de una forma u otra en sus exportaciones. Sería muy fácil atribuir esta tormenta al ego de Trump, y no sería del todo incorrecto. Pero aunque el fantasma de la reciente reforma judicial y otras están en la mesa, parece más bien el planteamiento de una potencia deseosa de asegurar su espacio geopolítico. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 31)
Un escándalo por un posible conflicto de intereses de uno de los integrantes de su gabinete podría estallarle a la Jefa de Gobierno de la CDMX, Clara Brugada. Y es que al contralor capitalino, Juan José Serrano, volvieron a verlo en un partido de la NFL, el pasado 17 de noviembre en la ciudad de Miami, en el Hard Rock Stadium, donde se enfrentaron los Miami Dolphins contra Las Vegas Raiders, presuntamente como invitado en un palco de lujo perteneciente a la empresa Broxel, que acaba de obtener un contrato por 3,700 millones para la adquisición de vales de despensa para los trabajadores del gobierno capitalino.
De acuerdo a una “Denuncia Ciudadana” anónima, presentada ante la Secretaría de la Función Pública Federal, de la que esta columna tiene copia, así como de varias solicitudes de información vía transparencia hechas a siete dependencias del Gobierno de la CDMX y otras siste dependencias federales, el denunciante solicita investigar a Juan José Serrano Mendoza, secretario de la Contraloría General de la CDMX, a Juan Pablo de Botton, secretario de Administración y Finanzas, también del gobierno capitalino y al empresario Gustavo Gutiérrez Galindo, dueño de la empresa Servicios Broxel.
Apenas en febrero del 2023, hace justo dos años, al secretario de la Contraloría de la Ciudad de México fue duramente cuestionado y hasta le querían hacer juicio político en el Congreso de la CDMX por haberse ido a disfrutar del Super Bowl LVII en Arizona, entre los Chiefs de Kansas y los Eagles de Filadelfia. Una foto junto con su novia publicada por el diario Reforma estalló el escándalo, pues los boletos más baratos para ese partido fueron de 5 mil dólares, es decir casi 100 mil pesos mexicanos. Y aunque Juan José Serrano se defendió diciendo que sí acudió al partido, pero que los boletos “fueron regalo de un primo por mi cumpleaños 50” y que los gastos de viaje los pagó de su bolsa, sus respuestas dejaron más dudas que certezas, sobre todo porque el contralor propuso en el gobierno de Claudia Sheinbaum, una ley, que fue aprobada por el Congreso local, que le prohibía a los funcionarios capitalinos “recibir regalos caros de cualquier persona”.
La denuncia anónima de la que también se mandó copia a la Jefa del Gobierno, Clara Brugada, y a los titulares del SAT, la UIF, la FGR, la Secretaría de Hacienda, la CNByV, la Fiscalía General de Justicia de la CDMX y a la Auditoría Superior de la CDMX, enlista los siguientes hechos que pide investigar ante posibles delitos cometidos por los dos servidores públicos y el empresario mencionados. Narra que “el 17 de noviembre de 2024 el secretario de la Contraloría, Juan José Serrano Mendoza, asistió al partido entre los Miami Dolphins y Las Vegas Raiders, en el Hard Rock Stadium de Florida, donde la empresa Broxel, de Gustavo Gutiérrez Galindo, es uno de los principales patrocinadores”.
Y sigue: “El funcionario del gobierno de la CDMX disfrutó del encuentro deportivo en el Palco que le pertenece al dueño de la empresa Broxel, Gustavo Gutiérrez Galindo, hecho que revela un claro conflicto de interés. Lo anterior no debe pasar desapercibido, pues el 14 de noviembre de 2024, a la empresa Broxel se le adjudicó un contrato del gobierno de la CDMX de hasta 3,700 millones de pesos, para la adquisición de vales de despensa, en un proceso que estuvo plagado de irregularidades”, señala el denunciante anónimo.
Luego menciona “la supuesta licitación SAF-DGRMSG-LP-05-24, organizada por la Secretaría de Administración y Finanzas, cuyo titular es Juan Pablo de Botton. En esta licitación –continúa— se impuso una cláusula en la que se solicitaba un convenio de afiliación con la Central de Abasto de la CDMX (CEDA), el cual se le negó al menos a una de las otras dos empresas interesadas en participar en el concurso. Casualmente Broxel presentó dicho Convenio. Como resultado, fue la única en participar y compitió contra sí misma”, dice la denuncia.
Añade que durante la sesión para licitar, la empresa Broxel disminuyó drásticamente el porcentaje de bonificación con el que se había presentado al inicio del proceso, y de haber ofrecido inicialmente un 1%, el día del fallo arrancó con 0.01%, sin que ese ajuste se hubiera informado a los asistentes antes de la subasta. Sin que se consignara ese cambio en una fe de erratas y tras 10 rondas de “puja” en las que la empresa Broxel era la única participante y terminó recibiendo condiciones favorables, como una compensación del 4.2%, muy por debajo del 9.7% que se había alcanzado en una licitación similar en el año 2020, donde sí había otras empresas participantes.
Ante todo eso, el denunciante pide que se investigue “con qué recursos viajó a Miami el secretario de la Contraloría”, Juan José Serrano, si llegó a Estados Unidos en un vuelo comercial o privado, y que entregue las facturas que lo comprueben, además de la aeronave y las facturas. También solicita que “indaguen si durante el viaje estuvo acompañado de Gustavo Gutiérrez Galindo” duelo de la empresa Broxel, y si el contralor capitalino estuvo involucrado en la licitación SAF-DGRMSG-LP-05-24 para la compra de vales de despensa, y si el funcionario estuvo involucrado en la imposición de la cláusula que se pedía a las empresa interesadas de tener un Convenio con la Central de Abastos, el cual solo le fue otorgado a la citada empresa ganadora Broxel.
En cuanto al titular de Administración y Finanzas, Juan Pablo de Botton, solicitan investigar si también estuvo involucrado en la imposición de la cláusula mencionada y en la negativa dada por la CEDA a una de las empresas participantes y qué responsabilidad tuvo en las reglas de dicho concurso que careció, dice, “de piso parejo” para todas las empresas interesadas. También pide el denunciante que se revisen cuántas reuniones, llamadas y comunicaciones que hayan intercambiado o tenido tanto el contralor Serrano, como el secretario De Botton, que se le haga una “auditoría forense a los dispositivos electrónicos del contralor, y se determine qué otros funcionarios participaron en la referida licitación de los vales de despensa”.
Al final de la denuncia se menciona que de acuerdo al compromiso de la Jefa de Gobierno, Clara Brugada de combatir cualquier indicio de corrupción y que en sus discursos ha repetido que “la corrupción no es un derecho, es un delito”, se pide determinar si los funcionarios Juan José Serrano Mendoza y Juan Pablo de Botton, junto con el empresario Gustavo Gutiérrez Galindo “incurrieron en los posibles delitos de conflicto de interés, cohecho, utilización indebida de información privilegiada, actuación bajo conflicto de interés, tráfico de influencias, soborno, colusión u otras faltas administrativas o delitos y se proceda conforme a derecho”.
Las solicitudes de información vía transparencia fueron presentadas a las mimas siete dependencias del gobierno capitalino y recibieron los folios 090163924000550 090161724002042, 090166224000843, 092814624000229, 090161624001885, 092453824003408, 090164024000663; mientras que en las dependencias federales, las peticiones de información presentadas recibieron los folios 330008024003984, 330027724003201, 330024624002946, 330026324003070, 330030124001341, 330026524003445 y 090162824004290
Veremos en qué termina la investigación de la denuncia ciudadana presentada y si hay congruencia entre el discurso y los hechos en la jefatura de Gobierno de la CDMX que encabeza Clara Brugada. Por lo pronto, lo que queda claro es que al contralor capitalino, Juan José Serrano, le gusta mucho disfrutar de los partidos de la NFL y que tiene una pasión personal por ese deporte estadounidense. Y claro, ese no es ningún delito, pero viajar pagado por un empresario que obtiene contratos del gobierno para el que él trabaja y recibir un trato VIP, eso sí que estaría penado por la ley.
NOTAS INDISCRETAS… El Sindicato Nacional de Mineros que encabeza el diputado Napoleón Gómez Urrutia obtuvo ayer un triunfo en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que la sesión de la segunda sala le otorgó el amparo al dirigente y al sindicato por una votación de mayoría de 4 a 1. El amparo, que pone punto final a una disputa política y jurídica de más de 15 años, ordena a los jueces y magistrados que han llevado las denuncias que se acumulen diversos expedientes y se resuelva de manera integral los juicios promovidos en contra de este Sindicato.
La resolución en este pleito entre el dueño de Grupo México, Germán Larrea y el líder del Sindicato Minero, evidencia que hubo abuso de autoridad de la Presidenta María Eugenia Navarrete y del Décimo Segundo Tribunal Colegiado en Materia del Trabajo del Primer Circuito, quienes actuaron a favor de los intereses de Germán Larrea, en su campaña en contra del Sindicato Minero y que está relacionado con el fideicomiso del sindicato que se creó tras la extinción de la empresa Mexicana de Cananea, debido a que el empresario fuera obligado a entregar el recurso originado de la privatización de la empresa Mexicana de Cananea y otras empresas al Sindicato Minero. ¿Será esta la batalla final del pleito y la persecución de Larrea contra Gómez Urrutia que en su momento fue apoyada por el presidente Felipe Calderón?…
Al parecer la presidenta Claudia Sheinbaum actuó precipitadamente o, una vez más trató de imitar a su adorado antecesor, al comprometerse ya desde ahora con Donald Trump a que México detendrá las caravanas de migrantes procedentes de la frontera Sur para que “no lleguen” a la frontera con Estados Unidos. Al menos eso fue lo que informó anoche la Presidencia de la República al reseñar la llamada telefónica que la doctora tuvo con el presidente electo de los Estados Unidos.
Por un lado estuvo bien que en vez de andar mandando cartas o amenazando con responder al estilo “ojo por ojo” o arancel por arancel, la presidenta mexicana hablara personalmente con Trump, como lo hizo el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, en cuanto el futuro gobernante amenazó con aranceles del 25% a su país y a México. Lo que no se ve tan bien es que, ya desde ahora, antes de sentarse a negociar o esperar a que el señor Trump ya sea presidente formal y despache en la Casa Blanca, el gobierno de Sheinbaum ya se esté comprometiendo a frenar las oleadas de migrantes centro y sudamericanos, algo que nomás no ha logrado nuestro país, a pesar del uso de la Guardia Nacional y el Ejército en más de 6 años.
¿Será que Marcelo Ebrard, que ya tiene experiencia en darlas, las medidas militares para tratar de retener a los migrantes en suelo mexicano, le aconsejó a la presidenta que le dijera eso a Trump para calmarlo? O será que, aún no empieza la batalla formal contra el perverso y buleador futuro presidente de los Estados Unidos y al actual gobierno ya se le aflojaron las piernas… Se detienen los dados. Serpiente Doble. Caída libre. (Salvador García Soto, El Universal, Nación, p. AX)
Ayer, la presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo una conversación con el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, después del infame post en su red social en el que amenaza con imponer tarifas arancelarias a México y Canadá por la migración irregular y el tráfico de fentanilo.
Después de la carta presentada el martes en la mañanera y la presentación de Marcelo Ebrard de lo mal —dice— que le iría a Estados Unido si esto sucediera en la mañanera de ayer (como si en Estados Unidos no supieran), ayer ya hubo una conversación.
En sus redes sociales, el primer párrafo en el que informó la Presidenta de la llamada —ilustrada con una foto donde ella y el canciller De la Fuente sonríen felices— dice: “Tuve una excelente conversación con el presidente Donald Trump. Abordamos la estrategia mexicana sobre el fenómeno de la migración y compartí que no están llegando caravanas a la frontera norte porque son atendidas en México”.
Llama la atención el término “atendidas”.
“Atender” a los migrantes es retenerlos en la frontera sur en condiciones infrahumanas mientras hacen su pedido, vía una app, para tener una cita en Estados Unidos. “Atender” las caravanas que se forman en Chiapas o Tabasco para arrancar, como lo intentan, el largo viaje después de meses de desesperación esperando una solución, es pararlas y dispersarlas a unos kilómetros de su salida, Guardia Nacional y Ejército mediante, y regresarlas a donde estaban.
Hasta agosto de este año hubo en 2024 716 mil 690 “eventos de personas en situación migratoria irregular en México”; de los cuales 609 mil sucedieron en Chiapas y Tabasco.
Albergues llenos, instituciones sin capacidades para atender los miles que llegan todos los días, las ciudades del sur de México están en una crisis que nadie quiere reconocer.
La Presidenta, como lo hizo el presidente anterior, puede insistir en Sembrando Vida u otros programas para los países latinoamericanos —ya vemos de cuánto han servido—; pero mientras tanto el gobierno de México actúa como lo que pidió y logró extorsionando Trump hace unos años: su verdadero muro con el Ejército y la Guardia Nacional. Eso también es el humanismo mexicano, por si les sirve para uno de sus videos mañaneros, digo.
Cuando cierro esta columna, leo que Trump dice que la Presidenta estuvo de acuerdo en parar la migración a través de México. Pues sí, eso ya se hace tanto como se puede, no se preocupe, señor Trump.
Pierden los de siempre, los invisibles. No vaya a ser que lleguen los aranceles. (Carlos Puig, Milenio, Al Frente, p. 2)
Quítales la ilusión y les quitarás
la felicidad
Florestán
Ante el anuncio de Donald Trump de establecer aranceles del 25 por ciento a todas las importaciones mexicanas a partir del 20 de enero, surgieron varias reacciones, la primera, y de siempre, subestimar la amenaza y la otra, tomarlo en serio, entendiendo la dificultad de encarar, y menos resolver, un desafío de esa magnitud y esa autoría.
Lo primero que hizo la presidenta fue reunirse con los suyos, Juan Ramón De la Fuente y Marcelo Ebrard. Y tomó la decisión de la carta a Trump para marcar terreno al son de que arancel que venga, arancel que será correspondido, y reveló que hablaría con él.
Ebrard se dedicó a organizar el tema de la economía y el T-MEC, los aranceles, y De la Fuente, desde la discrecionalidad con la que se deben llevar las relaciones diplomáticas, a operar la llamada que quería la presidenta con Trump, llamada que se llevó a cabo, sorpresivamente, ayer a las tres de la tarde, desde su oficina de Palacio Nacional y acompañada del canciller.
De ella informó: Tuve una excelente conversación con el presidente Donald Trump. Abordamos la estrategia mexicana sobre el fenómeno de la migración y compartí que no están llegando caravanas a la frontera norte porque son atendidas en México. Y que también hablaron de reforzar la colaboración en temas de seguridad y de prevención, aquí, del consumo de fentanilo.
Trump respondió: Fue maravillosa la conversación con la presidenta Sheinbaum y dijo que ella había acordado detener la migración a través de México a Estados Unidos. También hablamos sobre lo que se puede hacer para detener la afluencia masiva de drogas y el consumo estadounidense de las mismas.
Después, agregó: México detendrá de forma efectiva e inmediata, la afluencia migratoria a través de la frontera. Este será un largo camino para contener la ilegal invasión a Estados Unidos.
Pero a esto, Sheinbaum respondió más tarde diciendo que su gobierno respeta los derechos humanos de los migrantes y reiteró que la postura de México no es cerrar fronteras sino tender puentes entre gobiernos y pueblos.
Por si había duda de las interpretaciones, finales, de Trump.
RETALES
1 OFICIALÍA. En comisiones, el Senado aprobó ayer la desaparición de los siete organismos autónomos que López Obrador les dejó de herencia, con la reforma al Poder Judicial;
2 CONTRARRELOJ. Al Senado le quedan once días hábiles para aprobar diez de las veinte iniciativas que López Obrador envió al Congreso el 5 de febrero. Ya ha sacado diez, van por la otra mitad. A una por día. A ver si le cumplen; y
3 ELECCIONES. La presidente del INE, Guadalupe Taddei, insiste en aplazar las elecciones de juzgadores al próximo 1 de octubre con un presupuesto de trece mil millones de pesos, y el régimen en negárselo. Ahora ya va solo por los recursos, lo más difícil.
Nos vemos mañana, pero en privado (Joaquín López Dóriga, Milenio, Al Frente, p. 3)
La 4T le devolvió a Miguel Ángel Yunes el favor de su voto para aprobar la Reforma Judicial y, a través de la Fiscalía de Veracruz, de Verónica Hernández Giadáns, le fueron canceladas las órdenes de aprehensión que pesaban en su contra. Por lo anterior, dicen que en la oposición veracruzana alistan una solicitud de procedencia contra la funcionaria estatal que, aunque debería tener la protección constitucional, sería sujeta de ese procedimiento pues en Regeneración Nacional han pedido ya en otras ocasiones el desafuero de esos servidores públicos.
El Plan México, presentado como la estrategia insignia del gobierno para detonar el crecimiento económico, coloca en el centro del debate a un selecto grupo de empresarios que integran el recién creado Consejo Asesor de Desarrollo Económico Regional y Relocalización (CADERR).
Altagracia Gómez Sierra, quien liderará de manera honorífica este consejo, reúne a figuras clave como Gina Diez Barroso de Diarq Holding, Blanca Treviño de Softtek y Tamara Caballero de Banco Multiva, junto a pesos pesados como Antonio del Valle de Grupo Kaluz, Rodrigo Herrera de Genomma Lab, Eduardo Tricio Haro de Grupo Lala y Juan Domingo Beckman de José Cuervo. El mensaje es claro: esta alianza público-privada busca consolidar la relocalización industrial, impulsar sectores estratégicos como la electromovilidad y la industria aeroespacial, y fortalecer la producción nacional frente a la dependencia de importaciones, particularmente de Asia.
La amenazante declaración de Donald Trump —emitida el lunes a través del lenguaje diplomático cauteloso de una diatriba en Truth Social— es ampliamente vista como bluff, escribe Greg Sargent en The New Republic. “Esta estrategia podría, en teoría, presionar a México para frenar el flujo migratorio, permitiendo que Trump retire los aranceles más tarde mientras presume que ya ha doblegado a México a su voluntad en el tema fronterizo”.
La realidad es que desde ayer Trump presume sus cartas: “Acabo de tener una maravillosa conversación con la nueva presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo. Ella ha acordado detener la migración a través de México y hacia los Estados Unidos, cerrando efectivamente nuestra frontera sur. También hablamos sobre lo que se puede hacer para frenar el masivo flujo de drogas hacia Estados Unidos, así como el consumo de estas drogas en nuestro país. ¡Fue una conversación muy productiva!”, escribió en su red social el presidente electo de EU. “México detendrá el paso de personas hacia nuestra frontera sur, con efecto inmediato. ¡ESTO CONTRIBUIRÁ ENORMEMENTE A DETENER LA INVASIÓN ILEGAL DE ESTADOS UNIDOS! ¡Gracias!”.
“Tenemos entre 12 y 14 meses para sobrevivir”, señaló un alto funcionario cercano a Nissan al Financial Times. Nissan, de acuerdo con el FT, no descarta que Honda adquiera parte de sus acciones, considerando “todas las opciones” mientras lanza una serie de medidas de reestructuración tras la caída en sus ventas tanto en China como en Estados Unidos, según las mismas fuentes. Y no hay que descartar que la llegada de Donald Trump y las amenazas que lanzó a México ya están siendo discutidas al interior de la empresa japonesa.
La Confederación Patronal de la República Mexicana alzó la voz ante las amenazas arancelarias del presidente electo Donald Trump, subrayando el impacto adverso que estas medidas tendrán sobre el T-MEC, pilar de la estabilidad económica regional. Desde Coparmex, que encabeza José Medina Mora, insisten en que una guerra comercial será un golpe devastador para las cadenas de valor integradas entre México, Estados Unidos y Canadá, afectando industrias clave como la automotriz y manufacturera, además de poner en riesgo millones de empleos. “Estamos convencidos de que la vía diplomática y el diálogo son las herramientas más eficaces para resolver este tipo de tensiones”.
Los que antes eran férreos defensores de la creación del Instituto Nacional de Transparencia para garantizar la transparencia y rendición de cuentas, hoy son los encargados de su extinción. Como miembros entonces del Movimiento Ciudadano y del PAN, algunos líderes ahora cuatroteístas festejaban el diseño institucional que se aprobó en 2014; entre esos nombres anote el de Ricardo Monreal, el de Javier Corral y el de Luisa María Alcalde. (A la Sombra, El Sol de México, República, p. 2)
La presidenta Claudia Sheinbaum presentó en su conferencia matutina de ayer a las y los integrantes del Consejo Asesor de Desarrollo Económico Regional y Relocalización, integrado por 15 mujeres y hombres de negocios que se coordinarán con el gobierno federal e instituciones académicas a fin de promover y aterrizar la estrategia nacional de relocalización de empresas, así como las acciones del sector privado para concretar inversiones, generar empleo y promover el desarrollo regional. La asistencia de las y los empresarios a la conferencia presidencial cobra mayor relevancia en estos momentos, pues muestra que importantes dirigentes de corporaciones que no necesariamente comparten los puntos de vista de la Cuarta Transformación entienden con claridad la necesidad de hacer a un lado las diferencias en el interés mutuo de defender a México y sus industrias de la barbarie trumpiana.
Esta actitud sensata y congruente ha sido replicada por organismos cupulares como la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco-Servytur), el Consejo Nacional de la Industria Manufacturera de Exportación (Index) e incluso la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), los cuales, con diversos matices, han reconocido la respuesta de Palacio Nacional a las extorsiones del magnate.
Por su parte, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, expuso en esa conferencia los daños que sufriría la economía estadunidense si el presidente electo estadunidense, Donald Trump, cumple su amenaza de imponer un arancel de 25 por ciento a todos los productos enviados desde México. El encargado del comercio exterior destacó que en lo inmediato se perderían alrededor de 400 mil empleos en Estados Unidos y que las compañías más afectadas serían los tres grandes consorcios automotrices de ese país, pues han confiado a la mano de obra mexicana gran parte de su producción. Estas afirmaciones son respaldadas al norte del río Bravo por institutos de investigación, consultoras, empresas e incluso por el Congreso, que señalan la estrecha interdependencia entre los socios del T-MEC.
A esos perjuicios se sumarían los causados por la promesa de campaña del magnate de emprender, desde el primer día de su administración y sin escatimar recursos, el mayor programa de deportaciones masivas de la historia, a fin de expulsar a alrededor de 11 millones de personas que se encuentran en Estados Unidos sin los documentos migratorios requeridos. Aunque ese número de migrantes en situación irregular representa apenas 3.2 por ciento de la población estadunidense, tiene una presencia masiva en sectores claves como servicios, agricultura, construcción y mantenimiento, y producción, transporte y traslado de materiales, como se dio a conocer ayer en estas páginas.
Basta con unos botones de muestra para ilustrar los efectos catastróficos que acarrearía eliminar a los migrantes indocumentados de la fuerza de trabajo estadunidense: la industria de la construcción se quedaría sin uno de cada ocho trabajadores, lo que retrasaría las obras e incrementaría los costos; hasta la mitad de todos los restaurantes se vería obligada a cerrar; los ancianos se quedarían sin un tercio de las personas dedicadas a cuidarlos; las granjas perderían a 42 por ciento de sus empleados, en particular a los que realizan las labores más pesadas y peligrosas. Como en el caso de los aranceles, son cálculos de negocios y organizaciones estadunidenses, no del gobierno mexicano. A mediano plazo, la Oficina de Presupuesto del Congreso estima que Estados Unidos podría perder casi 9 billones de su PIB (actualmente de 27 billones), así como 1.2 billones de ingresos fiscales federales en los próximos 10 años si no se mantiene el flujo migratorio, ya no digamos si se reduce como quieren millones de ciudadanos cegados por el racismo.
Queda claro que las circunstancias exigen dejar de lado el oposicionismo vacío, las mezquindades y los rencores estériles y acudir al llamado de la unidad nacional. Quienes se han opuesto a la estrategia oficial frente a los amagos de Trump tendrían que darse cuenta de cuán aislados y cuán fuera de la realidad están, hasta el punto en que el empresariado al que siempre han rendido pleitesía les da la espalda; la ciudadanía, por su parte, no olvidará quiénes trabajaron en la defensa de México y quiénes intentaron debilitar al país frente a sus adversarios externos. (Editorial, La Jornada, p. 2)
Cerrar fronteras, no; tender puentes, sí
La presidenta Sheinbaum tuvo una segunda plática telefónica con Trump. Cada uno dio su versión. Escribió la mandataria mexicana en X: En nuestra conversación con Trump le expuse la estrategia integral que ha seguido México para atender el fenómeno migratorio, respetando los derechos humanos. Gracias a ello se atiende a las personas migrantes y a las caravanas antes de que lleguen a la frontera. Reiteramos que la postura de México no es cerrar fronteras, sino tender puentes entre gobiernos y pueblos. Más claro, ni el agua.
El diablo está en los detalles
La versión de Trump en su red Social Truth difiere en un punto: Acabo de tener una maravillosa conversación con la nueva presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo. Ella acordó detener la migración a través de México y hacia Estados Unidos, cerrando efectivamente nuestra frontera sur. También hablamos sobre lo que se puede hacer para detener el flujo masivo de drogas a Estados Unidos y el consumo estadunidense de estas sustancias. No es una cuestión literaria la diferencia entre los mensajes de los presidentes, sino una política de enorme significado. Tendrá que seguirse discutiendo, pero la segunda conversación fue provechosa. (Enrique Galván Ochoa, La Jornada, Política, p. 6)
Si a Donald Trump simplemente se le ocurrió lanzar un buscapiés para acalambrar a México y ver cómo reaccionaba, pues simplemente hizo una estupidez, pero si su amenaza de imponer un arancel de 25 por ciento a todos los productos que su país importa del nuestro forma parte de su plan de gobierno, entonces el futuro presidente cometió un gravísimo error de cálculo al decidir que la mejor forma de iniciar su estancia en la Casa Blanca es meterse un tiro en el pie y de paso sacrificar a buena parte de la industria estadunidense, afectar a los consumidores y cancelar, de entrada, alrededor de 400 mil empleos en su país sólo para sostener su dicho.
Lo único que provocó dicha amenaza fue el rechazo unánime y el apoyo, aquí y allá, a la mandataria mexicana, porque la locura de Trump golpearía a las tres economías que dan cuerpo al T-MEC, pero con mayor fuerza a la que el propio empresario gobernará. Y la tajante oposición a su anuncio adelantado (el magnate toma posesión el próximo 20 de enero) no sólo se ha dado en la esfera gubernamental, sino en el ámbito empresarial mexicano, estadunidense y canadiense, en donde entienden que si el comercio exterior de China ha crecido exponencialmente es porque la nación asiática lo ha hecho muy bien (en las últimas dos décadas ha duplicado sus exportaciones) y Estados Unidos muy mal (en igual periodo sus ventas al exterior se desplomaron 30 por ciento), algo que no se enmienda a golpe de presiones, chantajes y amenazas a terceras naciones.
Sobre este punto, y la insistencia de Trump de romper lanzas en contra del gran dragón asiático, la mandataria mexicana fue puntual: nuestro objetivo es recuperar mucho de lo que se perdió en muchos años de producción nacional por la importación, incluso más; pero es un asunto no de definición frente a China, sino de definición de desarrollo nacional, de una política de desarrollo nacional. Entonces, no tiene que ver con una nacionalidad u otra.
Ayer, la presidenta Sheinbaum subrayó que no estamos con los brazos cruzados, y para confirmarlo al filo de las 15 horas habló telefónicamente con el próximo inquilino de la Casa Blanca. De esa charla informó en redes sociales: tuve una excelente conversación con el presidente Donald Trump. Abordamos la estrategia mexicana sobre el fenómeno de la migración y compartí que no están llegando caravanas a la frontera norte porque son atendidas en México. También hablamos de reforzar la colaboración en temas de seguridad en el marco de nuestra soberanía y de la campaña que estamos realizando en el país para prevenir el consumo de fentanilo.
En la mañanera, Sheinbaum se refirió a lo publicado ayer por La Jornada (David Brooks y Jim Cason) en materia migratoria (otra de las amenazas de Trump). Nuestro diario lo reseño así: una deportación masiva de mexicanos indocumentados, como la anticipada por Trump, mermará el producto interno bruto de Estados Unidos en alrededor de 800 mil millones de dólares (alrededor de 3 por ciento). Entonces, si el futuro inquilino de la Casa Blanca insiste en deportar a los mexicanos indocumentados (quienes han tenido un impacto extremadamente positivo sobre la economía estadunidense) en 10 años Estados Unidos podría perder casi 9 billones de su PIB, incluyendo 1.2 billones de dólares en ingresos fiscales al gobierno federal.
Días atrás, México SA publicó el más reciente informe de la Universidad de California Los Ángeles (UCLA), que en su parte medular documenta: en 2022 el producto interno bruto latino de Estados Unidos se disparó a un récord de 3.7 trillones de dólares (billones para nosotros), lo que, de ser un país aparte, colocaría a ese segmento poblacional en la posición número cinco en el ranking mundial de economías, por arriba de la británica y la francesa.
El poder económico de los latinos (medido en 2023) supera al PIB nominal de Reino Unido (2023), Francia, Italia y España, y, desde luego, al de México, de tal suerte que Trump y sus políticas xenófobas equivaldrían a darse un tiro y no sólo por lo que económicamente representan los migrantes, sino por su creciente peso en su sector productivo, comercial y fiscal.
Entonces, por donde se le vea, Trump debe echar al bote de basura su propuesta y encontrar soluciones reales, no chantajear a sus vecinos.
Las rebanadas del pastel
Al abordaje: no sólo el Poder Judicial tiene sus multimillonarios guardaditos, sino que ha sido detectado uno similar en el recientemente extinguido Instituto Federal de Telecomunicaciones: mil 500 millones de pesos para lo que a los comisionados se les ofreciera. Vergüenza debería darles. (Carlos Fernández-Vega, La Jornada, Economía, p. 22)
Después de la debacle del Partido Demócrata frente al rotundo avance de Donald Trump –que no fue tan histórico, pero si suficiente–, había la expectativa de que se generaría una profunda reflexión sobre las razones de tal derrota, sobre la calidad de una democracia que se mueve cada vez más a la derecha y se oligarquiza, sobre el peso del voto antigenocidio –que no se tomó en cuenta– y el abandono de sus bases tradicionales, la clase obrera. En las postrimerías de su presidencia, Biden dio luz verde a Ucrania para el uso de misiles de Estados Unidos contra territorio profundo ruso.También aprobó el envío de bombas de racimo, prohibidas por la ONU ante su crueldad.
Aún mas. Gran Bretaña y EU también acordaron atacar con misiles Atacms 200 objetivos rusos, mientras la OTAN habla de ataques preventivos, Francia propone enviar tropas, al tiempo que se perfilan fisuras y disidencias en esa organización. (Hungría, Eslovaquia y Turquía).
Con el arribo de Trump y su equipo a la escena política, el pronóstico de conflictividad empeoró. No sorprendió que su gabinete sea de corte marcial, acompañado de un clasismo más que entusiasta. Encomendó al excéntrico multimillonario Elon Musk, junto al ex candidato presidencial republicano Vivek Ramaswamy, un nuevo Departamento de Eficiencia Gubernamental. (sic), quienes allanarán el camino para que mi administración desmantele la burocracia gubernamental, reduzca el exceso de regulaciones, los gastos innecesarios y restructure las agencias federales, aseguró Trump .
Musk sería el virtual desregulador en jefe pues como declara Alex Waddan, profesor de política estadunidense en la Universidad de Leicester, su idea de eficiencia es despedir a mucha gente. Baste como muestra la reducción del personal de la plataforma que llama X de 8 mil a unos mil 500 empleados. Su empresa Tesla fue acusada de intentar evitar que sus trabajadores se sindicalicen, a lo que Musk argumenta que el sindicato de trabajadores automotrices tiene un historial de destrucción de productividad que impide a una empresa competir (BBC Mundo, 13/11/24).
La agenda de recortes lo volcará contra los más vulnerables ya sean pobres, inmigrantes y trabajadores o los que tienen otra agenda de lucha por los derechos civiles, políticos y culturales, todos fácilmente reducidos a la agenda woke y que se suman a lo que Trump define como enemigo interno (los locos lunáticos, los fascistas, los marxistas, los comunistas, la gente que de hecho esta gobernando el país, ha dicho) que son los estadunidenses que cree que lo han perjudicado o traicionado.
Howard Kurtz, de Fox News, le dijo a Trump en una entrevista que enemigos internos es una frase bastante ominosa si estas hablando de otros estadunidenses (¿A quiénes ve Trump como enemigos internos?, Jonathan J. Cooper, AP, 6 /10/24).
En cuanto al plano externo, Trump promete imponer aranceles generalizados en su primer día de mandato a México, Canadá y China que se mantendrían hasta que los tres países detuvieran el flujo de drogas y migrantes, una medida que impondría elevados costos a las empresas y perturbaría las cadenas de suministros mundiales ( The New York Times, 25/11/24).
La respuesta de la presidenta de México Claudia Sheimbaum fue contundente: no es con amenazas ni aranceles como se va a atender el fenómeno migratorio ni el consumo de drogas, sino con el entendimiento recíproco a estos grandes desafíos. En una importante misiva al presidente electo Trump –que se ha vuelto tendencia en las redes– resaltó que 70 por ciento de las armas ilegales confiscadas a criminales en México provienen de su país. No producimos estas armas ni consumimos drogas sintéticas .Trágicamente es en nuestro país donde se pierden vidas por la violencia que resulta de satisfacer la demanda de drogas en el suyo.
En otra parte del mensaje la presidenta le señaló que “a un arancel vendrá otro en respuesta, así hasta que pongamos en riesgo empresa comunes, sí, comunes… los principales exportadores de Mexico a Estados Unidos son General Motors, Stellantis y Ford Motors Company, las cuales llegaron a Mexico hace 80 años, poner un impuesto que las ponga en riesgo no es aceptable y causaría en EU y México inflación y perdidas de empleos”.
La amenaza de Trump ocasionó el desplome de las acciones de estas automotrices en Wall Street, ya que con aranceles el precio de los automóviles aumentaría 3 mil dólares al ya alto precio promedio de 50 mil dólares (citado por el periodista Nacho Rodriguez, El Chapucero, 26 de noviembre) por lo que los efectos para estas empresas serían devastadores.
Frente a la amenaza de deportaciones masivas, la persecución y el maltrato hacia nuestros conciudadanos la Presidenta concluye: si un porcentaje de lo que EU destina a la guerra se dedica a la construcción de la paz y el desarrollo, se estará atendiendo de fondo la movilidad de las personas. (John Saxe-Fernández, La Jornada, Mundo, p. 23)
La amenaza del presidente electo de Estados Unidos (EU), Donald Trump, de imponer aranceles de hasta 25 por ciento a los productos mexicanos encendió nuevamente las alarmas en la región y en el mundo. Todo parece indicar que desea usar esto como moneda de cambio para obligar a México y Canadá a evitar los flujos migratorios y la entrada de fentanilo a la Unión Americana.
Pero, más allá del impacto económico, está en juego el equilibrio entre la defensa de la soberanía nacional y la necesidad de cooperación de una de las regiones económicas más importantes del orbe.
Ante esta postura, la presidenta Claudia Sheinbaum respondió con la altura de miras de la estadista que es, reafirmando los principios que rigen su actuar y el del segundo piso de la Cuarta Transformación: defender la soberanía nacional, privilegiar el diálogo y generar bienestar para el pueblo de México.
Mediante una carta que hizo pública, la mandataria envió un mensaje, pero también hizo un posicionamiento claro y congruente. Señaló que ni las amenazas ni los aranceles son soluciones viables para atender problemas complejos como la migración o el consumo de drogas en EU.
Apostó por el diálogo y la cooperación como vías para enfrentar estos desafíos, defendiendo nuestra soberanía y recordando que el respeto mutuo es indispensable en cualquier relación bilateral.
Asimismo, enfatizó que una confrontación arancelaria dañaría la interdependencia económica de ambas naciones, y es que, tan sólo durante el primer semestre de 2024, el comercio binacional alcanzó los 480 mil millones de dólares. De ahí que cualquier medida unilateral rompería acuerdos internacionales y perjudicaría a millones de personas.
Igualmente, recordó que el problema del fentanilo en EU es una crisis de salud pública que debe ser atendida con políticas internas efectivas. Al mismo tiempo, destacó el flujo ilegal de armas desde el vecino país del norte, que alimenta la violencia y el crimen organizado en México.
El mensaje fue claro: la solución no recae en un sólo lado de la frontera, sino que corresponde a ambos países asumir su parte con responsabilidad. La disposición para dialogar sin ceder principios es un recordatorio de que México es un socio estratégico, no un subordinado. La amenaza arancelaria busca doblegar voluntades, pero la titular del Ejecutivo federal está demostrando que la dignidad y el respeto son valores inamovibles de su gestión.
Esta postura ante el presidente electo de EU, además de corresponder a la confianza del pueblo mexicano, también es un llamado para que otros líderes defiendan sus principios con integridad. Por eso, la congruencia, en un momento clave como este, es, además de un acto de valor, una brújula moral para los tiempos que están por venir. (Ricardo Monreal Ávila, 24 Horas, Estados, p. 11)
Hasta la tarde del martes, la retórica entre México y Estados Unidos evolucionaba hacia una confrontación, pero dio un giro positivo después de una llamada entre el presidente electo, Donald Trump, y la presidenta Claudia Sheinbaum.
LOS MENSAJES
Sobre el intercambio, Trump publicó en su red social Truth Social: “Tuve una maravillosa conversación con la nueva presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo. Ella estuvo de acuerdo en detener la migración hacia Estados Unidos a través de México, cerrando de manera efectiva nuestra frontera sur. También hablamos sobre lo que se puede hacer para detener el flujo masivo de drogas a Estados Unidos y, además, el consumo estadunidense de estas drogas. ¡Fue una conversación muy productiva!”.
Por su parte, Sheinbaum compartió: “Tuve una excelente conversación con el presidente Donald Trump. Abordamos la estrategia mexicana sobre el fenómeno de la migración y compartí que no están llegando caravanas a la frontera norte porque son atendidas en México. También hablamos de reforzar la colaboración en temas de seguridad en el marco de nuestra soberanía y de la campaña que estamos realizando en el país para prevenir el consumo de fentanilo”.
LAS DIFERENCIAS
Los mensajes de ambos líderes proyectan un tono conciliador y positivo, lo cual es motivo de celebración. No obstante, existen matices importantes en sus declaraciones: mientras Trump afirmó que Sheinbaum “estuvo de acuerdo en detener la migración” hacia Estados Unidos a través de México, la Presidenta mexicana expresó un enfoque distinto, explicando que las caravanas no llegan a la frontera norte porque México ya las está atendiendo dentro de su territorio. Esta diferencia en la interpretación no resta valor al encuentro, pues en una negociación diplomática exitosa es natural y hasta deseable que cada parte pueda presentar los resultados de manera favorable a sus intereses. Si bien sería prematuro considerar que la tensión bilateral está completamente resuelta, este intercambio representa una señal prometedora para la relación entre ambos países.
LOS DESAFÍOS
Un elemento destacable en el reporte de Trump es su mención del consumo estadunidense de drogas. Es significativo que el próximo presidente de Estados Unidos reconozca explícitamente este factor en la ecuación del narcotráfico. El combate efectivo contra el crimen organizado requerirá no sólo el uso de inteligencia, sino también una aproximación paciente y sistemática para desarticular las complejas redes de lavado de dinero que operan en un triángulo formado por Estados Unidos, China y México.
Del lado mexicano, esta lucha demanda una investigación profunda de las complicidades que existen en los tres órdenes de gobierno, además del diseño de una estrategia eficaz que considere las limitaciones del actual sistema policial disfuncional. En cuanto a Estados Unidos, resulta indispensable frenar el flujo de armas hacia México, lo cual implica implementar medidas de control que necesariamente afectarían los intereses de la National Rifle Association (NRA), uno de los grupos políticos más influyentes dentro del Partido Republicano. Esta acción representaría un costo político considerable para Trump. Adicionalmente, es crucial desmantelar las redes de complicidad que operan en territorio estadunidense.
MUCHO POR RECORRER
El camino por recorrer es aún extenso y probablemente estará marcado por sobresaltos diplomáticos. México enfrenta importantes desafíos en su relación con América del Norte: por un lado, Estados Unidos y Canadá presionan para unificar aranceles frente a China; por otro, surgirán cuestionamientos inevitables sobre la reforma al Poder Judicial y la desaparición de órganos autónomos, cambios que han generado incertidumbre en el clima de inversión. Si bien esta conversación entre mandatarios representa una señal positiva para las relaciones bilaterales, México no puede caer en la autocomplacencia, pues los retos fundamentales persisten y requieren una atención sostenida. (Rodrigo Pacheco, Excélsior, Dinero, p. 4)
Escalofríos se sintieron en el país a raíz del anuncio de Trump sobre su intención de imponer tarifas de 25% en las importaciones mexicanas tan pronto llegue a la presidencia el 20 de enero. De llevarse a cabo, esta medida provocaría una profunda crisis económica. Aunque parece que es simplemente una estrategia para presionar al gobierno de Sheinbaum a reforzar el control migratorio y combatir el tráfico de drogas, la guillotina está presente.
De poco sirve saber que una postura proteccionista como la que anunció Trump viola el T-MEC; el cual, paradójicamente, fue negociado por él durante su primer periodo presidencial. Cualquier controversia tomará tiempo en resolverse y, mientras tanto, sufriremos las consecuencias. Y aun cuando la resolución fuera a nuestro favor, no se ve factible que el autodenominado “hombre tarifa” la respete.
De entrada, vale la pena estar conscientes de que la relación entre México y EU es asimétrica. La economía estadounidense es casi 20 veces más grande que la mexicana, y nuestro país depende mucho más del comercio exterior (con más de 80% del PIB) que EU (apenas el 25%). Además, la concentración es desigual: más de 80% de las exportaciones mexicanas tienen como destino EU, mientras que estas solo representan el 15% de las importaciones totales de nuestro vecino del norte.
Pese a que la posición de EU es más fuerte que la nuestra, existen elementos para pensar que el escenario más negativo, el de aranceles de 25% a todas nuestras exportaciones, es poco probable. La integración de las cadenas de suministro entre EU y México es demasiado profunda. Buena parte de nuestras exportaciones, por ejemplo, provienen de empresas automotrices estadounidenses que operan en el país. Por lo mismo, podemos esperar que buena parte del sector privado de EU realice un cabildeo intenso para evitar que Trump cumpla con su amenaza.
Otro elemento a nuestro favor es que un aumento en tarifas sería inflacionario para EU, lo último que le conviene a Trump. Al final de cuentas, los aranceles son impuestos que termina pagando la población. En otras palabras, los consumidores estadounidenses también pueden ser nuestros aliados.
Después están las medidas que puede tomar el gobierno mexicano para defenderse. Sheinbaum eligió una postura inicial de confrontación: “a un arancel, vendrá otro en respuesta”. Ya veremos si esta es la estrategia más conveniente ante alguien tan visceral como Trump. También podemos recurrir a la palanca que tan bien utilizó López Obrador de ajustar el nivel de control sobre la migración.
Al final de cuentas, tendremos que atender las demandas de Trump en cuanto a la migración y tráfico de drogas; o por lo menos hacerlo sentir que las estamos atendiendo. En el mismo sentido, es probable que tengamos que limitar la inversión de China en nuestro país. Una prueba de fuego será si el gobierno acepta la construcción de una fábrica del gigante de coches eléctricos, BYD. (Julio Serrano Espinosa, Milenio, Negocios, p. 24)
Estados Unidos comienza una nueva era política con la victoria electoral de Donald Trump y laconquista republicana de ambas Cámaras del Congreso junto con la presidencia.
En gran medida, el Partido Republicano —hoy dominado por la corriente trumpista— fue capaz de canalizar eldescontento con la situación económica y formuló propuestas claras para atender los cambios en las preferencias del electorado en asuntos clave como la migración.
Los demócratas han comenzado a procesar que perdieron la capacidad de hablarle a la clase trabajadora de EUA. Los análisis pre y post electorales muestran que, comparada con Joe Bidenen 2020, Kamala Harris obtuvo un menor porcentaje de voto entre los latinos, los afroamericanos e incluso las mujeres. Independientemente del género, la identidad racial o la edad, el voto demócrata hoy se concentra entre quienes cuentan con un grado universitario; en contraste, la ventaja de Trump entre los votantes con estudios de preparatoria es de hasta 20 puntos porcentuales.
A diferencia de los demócratas, el Partido Republicano centró sus propuestas y mensajes de campaña en el pesimismo económico del electorado de EUA.
Aunque a nivel agregado la economía parece estar en terreno saludable —el desempleo tiene mínimos históricos cerca del 4% y el consumo sostiene un crecimiento del PIB superior al esperado— el aumento en la inflación ha impactado el poder adquisitivo de los estadounidenses, con precios particularmente altos de alimentos y vivienda. OXFAM calcula que hay cerca de 39 millones de personas cuyos ingresos laborales de tiempo completo no alcanzan a cubrir totalmente las necesidades de consumo básico.
Además de plantear una salida clara (aunque técnicamente cuestionable) a la inflación, la campaña de Trump planteó una propuesta políticamente exitosa en el tema migratorio. Lasencuestas de salida muestran que 1 de cada 5 votantes consideraba la migración como un asunto prioritario y en general éste se colocó como el segundo tema más sobresaliente a nivel nacional.
Un estudio reciente de Democracy Fund muestra que de 2020 a 2024 creció el apoyo popular a políticas migratorias restrictivas de cara al aumento récord en los flujos migratorios. Trump llegará a la Oficina Oval con un mandato muy claro para implementar deportaciones masivas y es altamente probable que busque entablar acuerdos de tercer país seguro como lo hizo en su primer mandato.
Queda por verse si el Partido Republicano es capaz de mantener unida la coalición que le llevó al poder. En primer lugar, porque es probable que la imposición de aranceles y la deportación masiva de una parte importante de la fuerza laboral eleven los precios que pagan los consumidores en productos cotidianos como alimentos, vehículos y hasta herramientas. Por si fuera poco, su intención de desarticular el servicio civil que sostiene las actividades de las agencias federales podría restar eficacia a sus proyectos prioritarios. (Ricardo Smith Nieves, El Heraldo de México, Editorial, p. 16)
Cuando todo el mundo se enteró del triunfo de Claudia Sheinbaum al ser electa como la primera presidenta de México, no faltaron aquellos personajes que en un lenguaje misógino descalificaron la llegada de una mujer al más alto escaño político del país en más de 200 años.
Incluso, el triunfo de Sheinbaum sacó del closet a varios machistas, quienes pusieron en duda su capacidad para gobernar, pero hoy, la Presidenta ha dado muestras de liderazgo y sobre todo, ha demostrado tener los pantalones mejor puestos que muchos que la antecedieron en el periodo neoliberal al poner por encima la soberanía y el nacionalismo en una sóla carta.
Y es que después de que Donald Trump amenazara con imponer aranceles de 25 por ciento a todos los productos provenientes de México, si no se detenía el flujo migratorio, la Presidenta adoptó un tono racional pero contundente y de gran altura política, al subrayar que la cooperación es el camino, no la coerción. En su carta, dirigida al próximo Presidente de los Estados Unidos, enfatizó que, de acuerdo a cifras oficiales de la propia patrulla fronteriza estadounidense, el flujo migratorio hacia el norte ha disminuido drásticamente, lo que refleja una muestra del compromiso de México en gestionar el fenómeno migratorio con humanidad y responsabilidad.
Pero Sheinbaum no se detuvo ahí, ya que tocó un tema que siempre ha incomodado al gobierno estadounidense, pues la mandataria aseguró que el problema del fentanilo, que Trump intenta adjudicar exclusivamente a México, es un problema de salud pública de ellos y mientras no dejen de consumirlo la demanda seguirá. Además, puso el dedo en la llaga al abordar el tráfico ilegal de armas desde Estados Unidos hacia México, un factor que alimenta la violencia y fortalece a los cárteles que trafican con esta droga.
En síntesis, analizando el mensaje de la primera Presidenta de México, nos damos cuenta que en su redacción se exige un trato entre iguales y no de un país subordinado como gobiernos del PRI y el PAN habían acostumbrado a los presidentes estadounidenses, pues los problemas que comparten ambas naciones no se resolverán a través de amenazas o discursos polarizantes, sino por medio de una cooperación mutua, por lo que Sheinbaum apeló a la lógica económica, destacando que una guerra comercial sólo debilitaría la competitividad de América del Norte en su conjunto, pero mientras Trump nos ve como rivales, la Presidenta dio una cátedra de diplomacia al ver a Estados Unidos no como un país enemigo, sino como un socio con el que se debe trabajar para enfrentar retos comunes.
En la visión de Sheinbaum para enfrentar esos retos se encuentra el T-MEC, que lejos de ser un simple acuerdo comercial, ha sido un pilar fundamental para la consolidación económica de América del Norte y por ello, sostengo que la postura de Claudia Sheinbaum no sólo cerró bocas misóginas y machistas, sino que fijó un posicionamiento que reivindica la dignidad y soberanía de México, al tiempo que aboga por soluciones pragmáticas y colaborativas y que, además de que en el país persisten voces que descalifican su liderazgo, su respuesta a Trump muestra que México no sólo ha elegido a una mujer como Presidenta; ha elegido a una líder que entiende que la diplomacia no se trata de ceder, sino de dialogar sobre la mesa de la dignidad. (Julio César Moreno, El Heraldo de México, editorial, p. 16)
Informó la Presidencia de la República que la Presidenta Claudia Sheinbaum charló telefónicamente con el inminente Presidente de Estados Unidos Donald Trump. Hablaron, se dijo, de migración y seguridad.
Trump anunció que la Presidenta de México se comprometió a frenar la migración, eso implicaría que la negociación del T-MEC se adelantaría doce meses. Aunque eso signifique un éxito más del estilo de negociación coercitiva de Trump, debería sosegar ánimos.
Además, abre un océano de posibilidades la designación como representante comercial de la Casa Blanca de Trump, de Jamieson Green, miembro del equipo que hace seis años construyó el T-MEC. Y, quizá, sólo quizá, la Presidenta Sheinbaum, en unas semanas citará a un clásico reciente: “la amenaza de Trump cayó como anillo al dedo”. (José Fonseca, El Economista, Política y Sociedad, p. 47)
Hemos adelantado ya que el presidente número 47 de los Estados Unidos, el hoy presidente electo Donald Trump, jurará como presidente el 20 de enero del 2025.
Lo hará como sucede en las tradiciones de cambio de poder norteamericano, en la terraza Este del edificio del Capitolio, la sede del Congreso. Justamente la que se orienta hacia el Mall, el gran parque “central” de Washington DC, donde confluyen los monumentos a George Washington (el Obelisco) y los de Lincoln y Jefferson ya bañados por las aguas del Potomac.
Trump jurará como señala la Constitución sobre una biblia de su elección, y otras histórica -la de Washington- y pronunciará un discurso.
Inmediatamente después recibirá la salutación de las fuerzas Armadas y de los integrantes del Congreso.
Alrededor de la 1 pm ofrecerá un almuerzo de Toma de Posesión en la Rotonda, ese espacio histórico y emblemático, justamente bajo la cúpula del Capitolio.
Hacia las 4 pm estará sentado frente al venerable “Resolution Desk” en la oficina Oval de la Casa Blanca. Y ahí empezarán los actos de gobierno y los anuncios oficiales.
Trump firmará una serie de órdenes ejecutivas, lo más semejante a decretos presidenciales, mediante los cuales marcará su voluntad, decisión y ejercicio absoluto de la autoridad presidencial.
Su sueño de ser dictador por un día, tal vez se cumpla en esa fecha.
Cuatro decretos fundamentales para México incluirán la imposición unilateral de aranceles, algunos clave, y por supuesto no del nivel del 25% como amenazó hace unos días.
Se ha insistido en numerosos textos y análisis, pero reiteramos que los aranceles son sólo un instrumento de presión al gobierno mexicano para conducirlo a la mesa de negociaciones comerciales en una posición de debilidad. Pero sobre todo, para obtener las condiciones migratorias que pretende para frenar la oleada de inmigrantes en territorio norteamericano. Trump quiere el control total sobre la frontera, ya en el pasado lo logró con AMLO, ¿por qué no conseguirlo, incluso en mejores condiciones con su sucesora?
El segundo decreto referido a México estará relacionado con la frontera compartida. Probablemente ordenará un cierre parcial -sólo a artículos y mercancías- por algunos días, para hacer sentir nuevamente “quién está a cargo” y que todas las condiciones son nuevas.
El tercero podrá ser uno de sus favoritos: la declaratoria de terroristas a todos los narcotraficantes mexicanos. Una categoría peligrosa por lo que toca a la persecución y “cacería” en cualquier rincón del planeta.
Es decir Trump está decidido a concluir con el tráfico de fentanilo proveniente de México, a detener la entrada de otras drogas y a golpear -tal vez de forma definitiva- a las que considera las organizaciones criminales más dañinas para los estadounidenses.
Así que no debe extrañarnos que firme ese documento y, a partir de ahí, el gobierno mexicano deberá buscar las mejores condiciones, incluso la coordinación para que los operativos de captura y detención en territorio mexicano, sean, lo menos perjudicial para nuestros conciudadanos.
Trump no confía en México, como quedó claramente demostrado en el caso genérico de Washington frente a la detención-sustracción del Mayo Zambada.
Así que se ve difícil que quieran compartir inteligencia o información confidencial de la realización de esos operativos. Algo extremadamente delicado para el gobierno de México y de Claudia Sheinbaum.
El último, enormemente sensible y delicado en términos sociales, la orden de deportación automática a todo trabajador, inmigrante indocumentado, ciudadano extranjero cuya estancia en territorio americano no esté avalada por documentos, visas, permisos. Este será tal vez el más impactante para miles de méxico-norteamericanos, trabajadores, migrantes de múltiples actividades, que entraron hace años, que trabajan incansablemente, pero no han conseguido regularizar su permanencia legal en Estados Unidos.
Prepararnos con previsión, formar equipos especializados por sector, estudiar todas las aristas y repercusiones, pudiera significar el arribar a las mesas de diálogo y negociación con mejores argumentos y estrategias.
Este es ya en opinión de varios expertos, el desafío más grande para México en los últimos 50 años y lo será también por muchos más.
Está no será una larga negociación que podamos ganar con retórica, discursos o consignas nacionalistas. Habrá que estudiar con cuidado y detenimiento los sectores afectados de aquél lado de la frontera, buscar alianzas, construir redes de apoyo y defensa.
A diferencia de la afirmación de un patético senador por Tabasco, México no puede substituir su integración comercial con Estados Unidos, con una relación comercial con China. Todo producto, mercancía o actividad compartida, se ubica a más de 12 mil kilómetros de distancia del potencial mercado asiático. Es un absurdo.
Hay docenas de países en el mundo que darían lo que fuera por tener el 10% de frontera que nosotros tenemos con la economía más grande del mundo.
Hay que diseñar estrategias, contratar expertos -algo que se le atora a la 4T porque creen, como su fundador, que lo saben todo- definir campos y terrenos de acción, mejorar condiciones, ofrecer garantías…. y cumplirlas.
2025 será un año complicado, de subidas y bajadas en la economía y en nuestra relación bilateral. Ojalá y tengamos a los funcionarios correctos para este reto. (Leonardo Kourchenko, El Financiero, Opinión, p. 33)
Tiene algo de torcido quien ve en Donald Trump una esperanza de que el gobierno federal “entienda” y “corrija”. Quien así piense está mal de su sentido patriótico. Ello sin decir que no comprende, a pesar de seis años, cómo opera Morena.
Trump es una pésima noticia para México. Por el dolor que ya ha causado a migrantes desde su anterior presidencia, y por sus insultos permanentes a las y los mexicanos, no puede ser normalizado.
E independientemente del personaje en cuestión, el injerencismo es incompatible con la democracia.
Los problemas que ya enfrentaba México como nación sólo se agravarán con su llegada, y la de impresentables en términos de derechos humanos, a la Casa Blanca a partir de enero.
Hay que hacer votos para que la presidenta Claudia Sheinbaum encuentre la fórmula para lidiar con el vecino híper-incómodo desde ya, porque si algo hizo Trump con su mensaje del lunes fue adelantar las presiones y las turbulencias.
México y su gobierno tienen argumentos para resistir en el tema económico, y experiencia en la negociación de los asuntos relativos a la migración. Es lamentable que se presuma que somos el policía migratorio de Estados Unidos, pero ya una vez eso contuvo al energúmeno.
En el narcotráfico la administración Sheinbaum luce con poco margen a la hora de lidiar con una exigencia, hipócrita en cuanto a que Washington es corresponsable en varias formas, pero cierta en que la desidia institucional mexicana se volvió lugar común.
La llamada de ayer entre la presidenta Sheinbaum y el candidato triunfador en Estados Unidos es una buena señal de la capacidad de maniobra del gobierno mexicano, pero está lejos de demostrar que se tiene cómo apaciguar el ímpetu xenófobo de la próxima Casa Blanca.
Es esperable que Palacio Nacional sobrevenda cada una de sus jugadas en esta complicadísima partida, con lo que, proponiéndoselo o no, sumará ruido mediático en una opinión pública donde el 1 de octubre no significó, para ninguno de los bandos, el aparcamiento de la polarización.
Igualmente, por desgracia, es predecible la tentación que no pocos en Morena tendrán para explotar políticamente al máximo el factor Trump.
Quien crea que ante esta coyuntura el morenismo revisará posiciones excluyentes en lo interno, o evaluará lo oportuno de la reforma judicial o de la desaparición de órganos autónomos, etcétera, pasa por alto que el cambio de régimen es la única prioridad de Morena. La única.
Así que además de lo que es legítimo –que el gobierno se asuma como defensor de la soberanía, y más este que viene de un proceso que en pocas palabras reivindica al máximo el nacionalismo–, el movimiento en el poder podría usar la crisis de manera oportunista.
Ese es un riesgo extra de lo que se vive. Que Trump sirva de coartada para cada tropiezo que en realidad se origine en decisiones atrabiliarias como las que ha tomado el Congreso, validadas por las dos Presidencias morenistas, desde septiembre.
Morena tiene un añejo discurso antiyanqui. Uno que empata muy bien con la psique mexicana en general, y que por supuesto tiene raíces históricas en los grandes abusos del vecino del norte. Pero es también una retórica que sirve para romperse en caso de otras crisis.
Lo mejor sería que los costos de lidiar con Trump fueran muy menores, y que eso eventualmente se deba a la capacidad de la Presidenta y su equipo.
De lo contrario, cada tropiezo del gobierno, en cualquier materia, será achacado a que “íbamos bien pero llegó Trump”. Remember la pandemia con YSQ? Pues así, como anillo al dedo. (Salvador Camarena, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 42)
Habrá que acostumbrarse a que Donald Trump sea parte medular de la agenda mexicana, al menos por los próximos cuatro años.
Independientemente de lo que pueda pasar en la relación bilateral, es importante atender asuntos internos que nos generarán aún más problemas en nuestra relación con EU, en el camino también se empiezan a visualizar dificultades con Canadá.
La violencia como constante en nuestras vidas es uno de los asuntos fundamentales. Además de lo que provoca entre nosotros está abriendo diferentes frentes en el país, lo cual va repercutiendo en la mirada sobre México en el mundo. Frecuentemente nos convertimos en centro de atención por lo que sucede en el país.
Lo que provoca la delincuencia organizada está en todos los ámbitos. El miedo se ha expandido y no sólo es eso, sino que también el país ha ido perdiendo territorio en la gobernabilidad ante la delincuencia organizada.
Una de las prioridades debe ser recuperar territorio, porque en muchas zonas del país no hay manera de que se establezcan relaciones directas entre los ciudadanos y los gobiernos locales. La delincuencia organizada se ha convertido en el referente de manera directa e indirecta en muchas comunidades. Las autoridades pasan a segundo plano o se presentan escenarios, como lo acaba de evidenciar la Operación Enjambre, en que la complicidad junto con lo que perniciosamente se va convirtiendo en intereses comunes, terminan por definir y establecer la gobernabilidad.
La violencia es el principal problema del país. Como hemos venido insistiendo, mientras no se ataque de manera frontal el problema para al menos atemperarlo, vamos a tener un flanco abierto del cual se van a aprovechar la delincuencia organizada y, en su feroz y agresiva narrativa cotidiana, personajes como Trump.
El futuro presidente de EU está empezando a soltar las manos, particularmente con sus vecinos. Le ha pedido a Rusia y Ucrania que se sienten a dialogar con él, pero eso es más bien un asunto de futuro, el aquí y ahora para Trump está en lo que pasa en sus fronteras.
Es importante atenerse a que con el empresario-presidente una cosa es lo que se conversa con él vía telefónica y otra muy distinta es lo que interpreta sobre la conversación. Pasó en diferentes ocasiones con López Obrador, quien a lo largo de la relación que sostuvo con el futuro presidente si algo se vio es que trató de llevar la fiesta en paz, o quizá acabó accediendo a lo que le pidió.
En los hechos terminamos por ser el tercer país en el tema migratorio. Todo apunta a que vamos a volver a serlo, si nos atenemos a la interpretación de Trump de su conversación con la Presidenta mexicana.
No hay duda de que se tienen que encontrar mecanismos de organización con el fenómeno migratorio. Trump llena de adjetivos a los migrantes, pero al final deja la responsabilidad de su movimiento al Gobierno mexicano. Mientras este tema sea visto de manera bilateral se pierde de vista, con intención o sin ella, que el fenómeno es multilateral y más con la migración que recorre el país en los últimos años.
No solamente tenemos la migración centroamericana. Ahora se encuentran migrantes de diferentes países del mundo, lo que incluye a África y también como un fenómeno que llama la atención: la presencia de migrantes del sur de nuestro continente.
Para Trump la llamada fue “maravillosa”. Hoy sabremos a detalle si la Presidenta piensa lo mismo o tiene una versión con variantes de la conversación. En la noche, adelantó que la postura de México “no es cerrar fronteras”.
Trump ya es la agenda. La Presidenta lo sabe. Ahora hay que buscar alternativas, empezando por enfrentar la narrativa cotidiana del empresario-presidente.
RESQUICIOS
Si bien la reforma judicial va porque va, lo que sí urge es que hagan bien las cosas. La elección de los aspirantes ha sido opaca y confusa. Cada vez hay más elementos que evidencian que el proceso acabó en proselitismo, o si se quiere en acarreo. (Javier Solórzano Zinser, La Razón, LA DOS, p. 2)
Ya ni los novios se mandan cartas, los sistemas postales están al borde de la desaparición. Lo de hoy son los textos cortos, las imágenes virtuales y las comunicaciones virales. A Donald Trump le bastó un post de poco más de 13 líneas en su red Truth Social Media para sacudir al mundo y en particular a México, Canadá y China.
En México ya son días de reacciones de toda naturaleza, la presidenta de la República ha empleado horas y horas para fijar postura y remata con una carta para alguien que ni lee ni escribe. Trump se nutre del conflicto, provoca para imponer.
Hay que reconocerlo, Claudia Sheinbaum ha tenido expresiones brillantes, posiciones dignas y hasta valientes, pero habló en exceso, se enredó con los temas, dio lecciones moralinas y terminó leyendo en público una carta que aún no llega al destinatario, pero seguramente tendrá el mismo destino de las que envió su mentor, y muy probablemente asesor, al papa, a Biden y al rey de España, quien por cierto ya reveló la traición de López Obrador.
El contraste está a la vista, el primer ministro de Canadá prefirió hablar por teléfono con Trump, con quien terminó muy mal hace cuatro años. Justin Trudeu informó que fue una conversación cordial y que seguirán platicando. Punto, a pesar de que en su país se han desatado múltiples reacciones, el mandatario ha sido breve y contundente.
Finalmente, la presidenta habló con Trump, con algo de prudencia se hubiese ahorrado parte de lo dicho en los últimos días, no significa que vaya a modificar sus dichos, pero hay avance.
Y nadie en su sano juicio pediría que la presidenta de México se quede callada, pero sí que su gobierno actúe con estrategia, que no sea ella quien responda y hable a diario y de todo, para eso se deben administrar los voceros y los recursos.
La mañanera no le está sentando bien a Claudia Sheinbaum, es evidente que está haciendo algo que ni le gusta ni tiene la desvergüenza de su antecesor. Podría conseguir mucho más trabajando con su equipo y apareciendo con declaraciones puntuales, dejando la parte ruda a sus colaboradores.
En el trato con Trump y en las negociaciones comerciales, México tiene especialistas de amplia experiencia, pero se necesita que el gobierno se quite telarañas ideológicas y falsas rivalidades: Luis de la Calle, Ken Smith, Juan Carlos Baker, Ildefonso Guajardo, José Ángel Gurría, Martha Bárcena y hasta los exsecretarios Jaime Serra y Herminio Blanco, algo tienen que aportar. Desde luego, en el sector privado abundan los que tienen negocios y relaciones en los dos países.
Puede llegar el momento de la retaliación como respuesta, porque hay áreas de la economía de Estados Unidos que se podrían ver seriamente afectadas con aranceles desde México, sectores como los servicios y el campo que resentirían la falta de trabajadores.
México en su conjunto debe tener claro que en el caso de Canadá pesará mucho la cercanía de sus elecciones y la posibilidad de que los conservadores regresen al poder. Que en Estados Unidos habrá que aguantar dos años para las elecciones de medio término que no suelen beneficiar al presidente en turno. Y,
muy importante, que los legisladores republicanos no parecen estar dispuestos a darle un cheque en blanco a Trump, lo acaban de demostrar echándole abajo a su candidato a procurador.
Tampoco lo ignoremos, Trump y Sheinbaum le hablan a sus seguidores, pero eso cambiará con las acciones y en el caso de México habrá que tener claro que el reto es frenar la migración y poner un alto al crimen organizado y desorganizado, porque, además de Trump, está la sombra del Mayo Zambada y lo que vaya a revelar.
Eso sí, habrá que lidiar con radicales tipo Tom Holman, quien ya advirtió que habrá una deportación masiva de inmigrantes y remató “No nos pongan a prueba”.
Por eso, hay que cuidar las palabras, su momento y su significado y, desde luego, no mandar cartas. (Juan María Naveja, El Economista, El Foro, p. 55)
Esta semana es imposible no hablar de Donald Trump y su amenaza a México. Esta será sólo la primera de muchas, ya lo hemos visto. Pero en esta primera iteración de la segunda temporada, debemos sacar algunas lecciones para el futuro y entender que esto es solo el inicio.
La exigencia de Trump es sobre seguridad y migración. Aunque usa el garrote arancelario, no se trata de una controversia sobre los términos de comercio o las condiciones comerciales de los miembros del T-MEC, que será un problema más adelante. Esta es una petición relacionada con fentanilo y migración, dos temas muy vinculados al crimen organizado. Y aunque sea una opinión impopular en este ambiente de envolverse en la bandera, su demanda no es totalmente descabellada.
En EU la noción de que somos un narcoestado es cada vez más prevalente, alimentada no sólo por las noticias, sino por los temas recurrentes en series y películas. Podrá ser una aseveración exagerada, pero basta con leer las noticias en México todos los días para saber que la situación de seguridad está fuera de control. En ciertas partes del país, como Culiacán, ya estamos atestiguando algo similar a una guerra civil. Esta situación ya es incontenible, y el tráfico de fentanilo y personas se ha convertido en una preocupación real para el electorado americano. Dada la situación que vivimos en México, quizá algo de ayuda no sobraría.
La respuesta mexicana hace de esto una discusión sobre el T-MEC y temas comerciales, lo que es un error. Las estimaciones preliminares indican que el efecto de estos aranceles en los tres países sería un incremento de la inflación de poco menos de un punto porcentual. Aunque no es algo deseable, y menos con los antecedentes inflacionarios recientes, no es el fin del mundo. La economía estadounidense puede aguantar un punto porcentual adicional de inflación, pero nosotros no. La relación no es simétrica ni simbiótica: dependemos mucho más de ellos que ellos de nosotros. Y si fuéramos a poner aranceles, ¿a qué se los aplicaríamos? ¿Al maíz, para disparar el precio de la tortilla y la carne? ¿Al gas natural, del que depende toda nuestra industria? ¿A las autopartes o componentes electrónicos, esenciales para nuestra capacidad manufacturera?
Va a haber un problema real en la relación comercial con EU, probablemente antes de la revisión del T-MEC, pero por una razón distinta: China. El verdadero problema es la creciente inversión china en México. Según datos del China Cross-Border Monitor, la IED china en México ha sido significativamente subestimada en las estadísticas oficiales. Mientras la Secretaría de Economía de México reportó un stock de inversión china de 1.2 mil millones en 2023, análisis más detallados indican que la cifra real supera los $13,000 millones. El hecho de que en EU y Canadá varias empresas y gobernantes consideren que China está usando a México como “puerta trasera” para acceder a sus mercados será el tema comercial de los próximos años. El plan anunciado sobre sustitución de importaciones chinas y promoción de contenido regional es una buena noticia en esta dirección, pero no será suficiente.
Imposible tener una reacción que satisfaga a todos ante los embates de Trump. Pero lo que sí sabemos es que lo mejor para México es compartimentalizar los temas: no mezclar asuntos de seguridad con temas comerciales y viceversa. Pero mientras sigamos envolviéndonos en la bandera y jugando para la tribuna, ganaremos aplausos locales, pero no resolveremos el gran problema que tenemos enfrente. (Jorge A. Castañeda, El Economista, Política y Sociedad, p. 48)
Han sido múltiples las amenazas de Donald Trump sobre los intereses comerciales de México, pero ese último mensaje de anticipar 25% de impuesto de importación a los productos mexicanos está directamente relacionado con dos temas: migración y narcotráfico.
La amenaza de Trump son los aranceles, pero lo que quiere es una respuesta en los asuntos de seguridad y si en México nos queremos ahorrar muy serios problemas económico-financieros, hay que leer bien sus intenciones en este primer obús contra nuestro país.
Muy completas las gráficas y muy clara la explicación de por qué Estados Unidos se daría un balazo en el pie si aplica esos aranceles, pero eso está lejos de ser la respuesta correcta ante la amenaza específica.
La mañanera es un espacio de propaganda que, si bien ha perdido la fuerza que solía tener para marcar la agenda mediática, se mantiene como la tribuna donde la presidenta, Claudia Sheinbaum, habrá de fijar su posición en estos temas cruciales.
Por ello, el escenario de la mañanera de ayer debió ser para Omar García Harfuch, porque la respuesta esperada tiene que ver con los temas de Seguridad Nacional de los dos países.
Y no se trataba de que el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana federal fuera para decirle sí a todas las pretensiones de Trump, pero era el momento adecuado para mostrar al mundo lo que la propia presidenta Sheinbaum diseñó: los alcances de una súper secretaría con poderes no antes vistos.
Hay que entender que Trump usa el golpe bajo del comercio como una poderosa arma negociadora, primero, porque sabe que duele y, segundo, porque puede retirar el castigo completo si obtiene los resultados que él pretende en aquellos dos temas: el descomunal trasiego de fentanilo desde México y las imágenes de miles de personas extranjeras en camino libre hacia la frontera común.
Si en lugar de aranceles la amenaza hubiera sido declarar a los cárteles mexicanos como grupos terroristas a partir del 20 de enero del 2025, habría menos margen de retractación ante tal advertencia.
Es muy difícil pedir a un gobierno dogmático actuar con pragmatismo, pero es lo que toca a México.
Seguro que en Mar-a-Lago no ven la mañanera, así que lo mejor es concretar un encuentro al más alto nivel para iniciar las inevitables negociaciones en materia de seguridad y migración.
Porque es un hecho que con Donald Trump el tema comercial habrá de regresar, pero ahora sí con motivos económicos, así que no hay que quemar todas las cartas.
Ya nos anticipó que le molestan los autos chinos que él cree que se fabrican en México y se exportan a Estados Unidos. Falso, pero ya le llegará su momento a esa conversación.
Por lo pronto, el escándalo lo genera la advertencia de un arancel generalizado de 25% a cualquier producto mexicano o canadiense que llegue a Estados Unidos, pero lo que subyace en esa amenaza es que el gobierno de Donald Trump busca frenar, a cualquier costo, el narcotráfico y la inmigración ilegal.
No hay que confundir las peras del comercio con las manzanas del narcotráfico y la migración, hay que darle a Trump la respuesta correcta. (Enrique Campos Suárez, El Economista, Finanzas y Dinero, p. 13)
CAMBRIDGE. “¡Es la economía, estúpido!”. Este famoso mantra, acuñado por el estratega político James Carville, ayudó a Bill Clinton a desbancar al presidente George H. W. Bush en 1992, y ahora explica otra elección. La economía desempeñó un papel crucial en la carrera presidencial de 2024, al crear las condiciones no solo para que Donald Trump se impusiera a Kamala Harris, y para que los republicanos se hicieran con el control del Senado y de la Cámara de Representantes, sino quizá también para que una contraélite diera paso a una nueva estructura de poder.
El resultado de la elección reflejó dos visiones aparentemente opuestas de la economía, ambas correctas. La interacción entre ellas habla tanto de las estrategias económicas básicas de las dos campañas políticas, buenas y malas, como del estado de la comunicación económica experta en los Estados Unidos de hoy.
El mensaje de las encuestas de los votantes era inequívoco: la economía era uno de los dos temas principales en esta elección (el otro era la inmigración ilegal). Cuando se les preguntaba por cuestiones específicas, muchos respondían “la inflación” y, si se les insistía un poco más, decían estar sumamente influenciados por lo que consideran unos precios excesivamente altos y la falta de alguna señal de que vayan a bajar.
La campaña de Trump explotó magistralmente la insatisfacción de los votantes con el costo de vida. Siguiendo el ejemplo de Ronald Reagan en 1980, planteó repetidamente variaciones de la pregunta: “¿Está usted mejor hoy que hace cuatro años?”.
Una de las razones por las que los demócratas no respondieron es que estaban obsesionados por otra caracterización (irónicamente correcta) de la economía. La campaña de Harris hizo hincapié en el “excepcionalismo económico” de Estados Unidos, haciéndose eco de una afirmación que han venido formulando muchos economistas profesionales. Los demócratas señalaron el sólido crecimiento de Estados Unidos, que ha superado al del resto del G7, y los recientes aumentos de los salarios reales, debidos a la caída de la tasa de inflación. Y, por supuesto, se han registrado múltiples picos históricos en el mercado bursátil.
Pero esta estrategia dio a entender a muchos votantes que los demócratas sencillamente no entendían lo que estaba pasando, que estaban fundamentalmente desconectados de la realidad de los bolsillos en el terreno. En algunas ocasiones, hasta dieron la impresión de estar llenos de arrogancia.
Al fin y al cabo, una “economía en forma de K” significa que las mejoras asociadas con un crecimiento robusto no se reparten de forma equitativa. Algunos sectores y hogares prosperan; otros pasan apuros. Entre los que más difícil la tienen están los hogares de muy bajos ingresos que han agotado sus ahorros de pandemia, que han llegado al límite de sus tarjetas de crédito, que carecen de colchones financieros y, por lo tanto, que viven con un grado inquietante de inseguridad económica.
Michael Spence, el economista galardonado con el Premio Nobel, lo explicó muy bien en una conferencia reciente en la Escuela de Negocios Judge de la Universidad de Cambridge. En alusión a datos que ilustraban la fragilidad financiera de la mitad inferior de la distribución del ingreso, observó que esos hogares que oyen hablar de excepcionalismo económico en los medios de comunicación tradicionales pueden tener una o más de las siguientes reacciones: “los medios no saben de lo que están hablando”, “los medios son sesgados” o “no se puede confiar en los medios”. Desde estos puntos de partida, fácilmente se puede llegar a creer que quienquiera que diga que la economía va bien no entiende o representa mis intereses.
Los demócratas también perdieron el control de la narrativa sobre la inflación. No sirvió de mucho decirle a la gente que la tasa de aumentos de los precios, aunque seguía siendo positiva, había caído bruscamente de su máximo de 2022, cuando lo que les preocupaba era el nivel general de precios. El efecto acumulativo de la inflación ha hecho subir su costo de vida y, por tanto, ha reducido su calidad de vida.
De la misma manera, las alzas récords del mercado de valores significan poco para los hogares que tienen pocas acciones, si es que las tienen. Por otra parte, un alza de los precios de la vivienda está lejos de ser una bendición para quienes quieren comprar su primera vivienda.
Pero la cuestión no tiene que ver solo con la manera en que cada partido se comunicó con los votantes. El consenso económico tradicional de los expertos también ha resultado insuficiente, sobre todo por su incapacidad para describir de forma clara y amplia la interacción entre estos dos puntos de vista. Los economistas de la corriente dominante tampoco tenían muchas posibilidades de hacer cambiar de opinión a los votantes sobre el otro gran tema de esta elección: la inmigración.
Al reforzar el lado de la oferta de la economía estadounidense, la inmigración ilegal, de hecho, ha favorecido el crecimiento. Pero los expertos que formulan la opinión económica de consenso nunca iban a poder comunicar esto a los votantes escépticos, menos aún porque pertenecen a un club que ha recibido un golpe a la credibilidad tras otro en los últimos 16 años.
Todo empezó con la incapacidad de anticipar la crisis financiera mundial de 2008 y la Gran Recesión subsiguiente, que estuvo a punto de provocar una depresión aún más devastadora. De la misma manera, en 2021, el consenso económico de los principales expertos insistía en que el alza de la tasa de inflación de Estados Unidos sería “transitoria”, es decir, temporal y reversible. Pero esta opinión se vino abajo cuando la inflación siguió subiendo, llegando a un pico por encima del 9% en junio del año siguiente.
Esta saga también sirvió para recordar un hecho insólito: el jefe del banco central más poderoso del mundo, la Reserva Federal de Estados Unidos, no es economista, sino abogado. ¿Tendríamos a alguien sin una formación médica formal a cargo de los Institutos Nacionales de Salud?
Todos estos hilos son coherentes con un tema más amplio que resultó evidente en estas elecciones. No solo el establishment, incluidos los medios de comunicación tradicionales, ha sufrido un duro golpe, sino que las élites que lo han liderado se ven seriamente amenazadas por el ascenso de una contraélite. Como dijo el historiador Niall Ferguson, esta elección también ha sido una victoria para “la nueva generación de constructores cuyas cualidades autistas-viriles ejemplifica [Elon] Musk”. Hay muchos mensajes importantes en la victoria decisiva de Trump y en los resultados electorales. Los demócratas y la profesión económica harían bien en prestarles atención. (Mohamed A. El-Erian, El Economista, Finanzas Globales, p. 38)

(Alarcón, El Heraldo de México, La 2, p. 2)

(Camacho, Reforma, Opinión, p. 9)