Opinión Migración 290126

Sin maquillaje

¿Cómo lo vemos?

¿Cómo estamos viendo este 2026 aquí en nuestro país, lo vemos positivo o con pavor?

Los expertos, en general, coinciden en que México puede esperar en 2026 continuidades y tensiones en los temas clave de Pew 2025, impulsadas por políticas de Trump, Sheinbaum y dinámicas globales como IA y migración.

Inmigración y Relaciones con EU

Mayor endurecimiento fronterizo con deportaciones masivas (posible +20% repatriaciones de 145k en 2025), caída en remesas y boom de migrantes asiáticos (47k+ irregulares) usando México como tránsito, pese a filtros del INM al 70% para Mundial 2026. (Alfredo La Mont III, Excélsior, Comunidad, p. 19)

Rayuela

¿Qué busca la FBI contradiciendo la versión oficial de la entrega del narcoatleta? (Rayuela, La Jornada, Contraportada)

EU: exceso gubernamental y resistencia

Después de casi un año en que Donald Trump pasó por encima de cuantas leyes y convenciones políticas se interpusieron en su camino para desplegar su agenda de odio y revanchismo, sin que nada ni nadie pareciera capaz de plantarle cara, en semanas recientes su poder aparentemente ilimitado ha comenzado a resquebrajarse desde arriba y desde abajo.

Los asesinatos de Renee Good y Alex Pretti, perpetrados por elementos de las corporaciones desplegadas en Mineápolis para intimidar a la ciudadanía y perseguir a quien sea o parezca migrante, sacudieron de golpe la indiferencia de algunos y la indignación pasiva de otros frente a la deriva totalitaria de la administración republicana. La presencia de policías vestidos como soldados invasores resultó contraproducente para el designio de acallar la disidencia: lejos de enterrar el descontento, empujaron a miles de inconformes a acudir a talleres donde se imparten técnicas de resistencia civil pacífica, primeros auxilios, conocimiento de los derechos humanos y el marco legal, entre otros saberes necesarios para documentar la violencia de Estado, enfrentarla y defenderse de ella.

Pero la voz no sólo se alza en las calles. En un giro impensable, hace apenas un mes, prominentes correligionarios del presidente se han desmarcado de las tácticas trumpistas e incluso han exigido cambios al más alto nivel en el gabinete. El senador por Carolina del Norte Thom Tillis dijo no sentir ninguna confianza hacia la secretaria de Seguridad Interior (DHS), Kristi Noem, quien “debería irse” del gobierno junto con Stephen Miller, asesor presidencial visto como uno de los elementos más extremistas dentro de un equipo que no se caracteriza por la moderación. La senadora por Maine Susan Collins exige una investigación independiente sobre la muerte de Alex Pretti, y su colega de Luisiana Bill Cassidy señaló que los acontecimientos “sumamente perturbadores” en la mayor urbe de Minesota ponen en juego la credibilidad del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y del DHS. El candidato republicano a gobernar dicha entidad, Chris Madel, fue más allá de las palabras al renunciar a postularse por un partido que persigue a hispanos y asiáticos por el color de su piel y hace que los ciudadanos, “particularmente aquellos de color”, vivan con miedo.

Quizá lo más sorprendente son las críticas provenientes de medios de comunicación e influenciadores cuya fidelidad al magnate ha ido más allá del fanatismo. Joe Rogan, una personalidad de Internet que no tiene en su historial una sola expresión de progresismo, sugirió que los excesos de ICE son una pantalla de Trump para desviar la atención acerca de sus relaciones con el violador serial Jeffrey Epstein y que la manera en que se conducen los agentes migratorios recuerda a la Gestapo, la policía secreta del nazismo. La senadora republicana estatal de Florida Ileana García, cofundadora del grupo Latinas por Trump, sostuvo que la política migratoria llegó demasiado lejos, pasando “de incómoda a insostenible”. García, una ultraderechista cubano-estadunidense, padeció en carne propia los alcances de la cacería humana cuando un agente la oyó hablar en español en un aeropuerto y le preguntó si contaba con la nacionalidad estadunidense.

En suma, la arrogancia y la arbitrariedad con que el magnate implementa sus políticas xenófobas ha terminado por desquiciar no sólo a los ciudadanos medios, sino hasta a algunos de sus mayores entusiastas. Si bien muchos de quienes manifiestan su hartazgo con los abusos de autoridad todavía respaldan muchas otras medidas del trumpismo igualmente abominables, la creciente oposición permite concebir esperanzas en que el trumpismo sea contrarrestado en el único lugar donde ello es posible: su propio país. (Editorial, La Jornada, Editorial, p. 2)

Las declaraciones desmentidas por los videos

Los videos han jugado un papel crucial en el caso de la muerte de Alex Pretti, un enfermero de 37 años de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital para Veteranos de Guerra en Minneapolis. Como señala Raúl Trejo Delarbre, esos videos “grabados por ciudadanos que estaban en el sitio de la ejecución fueron recuperados, estudiados y autentificados por periodistas” (Nexos, 27 en enero). Han sido tan importantes que el presidente Donald Trump, que anteriormente había dado una versión que ha sido desmentida por las imágenes, se ha comprometido a una investigación honesta para esclarecer el trágico episodio.

El sábado pasado, en Minneapolis, Alex Pretti fue asesinado a tiros por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) sin que estuviera poniendo en peligro ni a los agentes ni a ninguna otra persona. Dos semanas antes, en la misma ciudad, Renée Good, una mujer también de 37 años, fue asesinada por esa policía cuando protestaba desde su automóvil contra la brutalidad con que el ICE ha procedido. No se encontraron armas en su coche, sólo muñecos de peluche de sus hijos.

En sus primeras declaraciones, Trump intentó presentar el asesinato de Pretti como legítima defensa de los agentes. Pero el episodio fue grabado por varios testigos y los videos se publicaron en redes sociales. Las imágenes comprueban que el presidente y varios de sus funcionarios mintieron. Trump publicó en su red social Truth (Verdad) una fotografía de una pistola que supuestamente llevaba consigo Pretti cuando se le disparó, y escribió: “Ésta es el arma del pistolero, cargada (¡con dos cargadores adicionales completos!) y lista para usarse. ¿Qué significa todo esto? ¿Dónde estaba la policía local? ¿Por qué no se le permitió proteger a los agentes del ICE? ¿El alcalde y el gobernador le ordenaron retirarse? Se afirma que a muchos de estos policías no se les permitió hacer su trabajo, que ICE tuvo que protegerse a sí mismo, ¡lo cual no es nada fácil!”

Pero las imágenes muestran otra realidad. Pretti estaba grabando con su teléfono móvil las protestas contra la policía migratoria. Llevaba el celular en la mano derecha, nada portaba en la izquierda. En ninguno de los varios videos se le observa con una pistola. No deja de grabar cuando se le acercan los agentes. Trata de auxiliar a una mujer a la que los policías están empujando. Entonces éstos lo golpean, le arrojan gas lacrimógeno, lo derriban y lo inmovilizan. Pretti levanta una mano como pidiendo que dejen de agredirlo. No se ve en ningún momento que adopte una actitud violenta. Un policía se acerca al grupo. Se inclina sobre Pretti y al retirarse se le mira con una pistola en la mano. Se escuchan en ese momento los disparos que lo privaron de la vida.

Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional, sostuvo que el enfermero, que no llevaba consigo identificación, tenía dos cargadores con docenas de balas. “Parece una situación —dijo— en la que un individuo llegó a la escena para infligir el máximo daño a las personas y matar a los agentes del orden”. Pero no se ha inventado el teléfono móvil que mate mientras graba. En ninguno de los videos que circulan en las redes se aprecia un proceder agresivo de Pretti. Quizá llevaba la pistola que ha mostrado Trump bajo la ropa. Eso no se distingue en las imágenes. Pretti tenía licencia para portar arma, lo que permite la legislación de Minnesota. Tal vez esa sea el arma con la que se ve al policía que se había inclinado sobre él. En ese caso, el enfermero ya habría sido desarmado cuando se le disparó. Pero se trate o no de un arma suya, en ningún momento la empuñó. Ni trató de hacerlo. En su mano sólo tuvo el teléfono móvil con el que grababa. Tampoco se ve que se le haya solicitado que muestre su identificación.

Gregory Bovino, comandante general del ICE, acusó que Pretti se acercó a los agentes con una pistola semiautomática de 9 mm buscando una masacre. Aseguró que se le brindó atención médica de inmediato. Falso: lo único que hizo el enfermero antes de ser derribado fue grabar las protestas y la actuación de la policía. Un médico que observó la escena desde el balcón de su casa declaró ante el juez que bajó rápidamente a ayudar, pero los agentes se lo impidieron.

Los padres de Pretti reprocharon en un comunicado: “Las mentiras repugnantes que la administración ha dicho sobre nuestro hijo son reprobables y asquerosas”. Eso son, sin duda. (Luis de la Barreda Solórzano, Excélsior, Nacional, p. 11)

Carta de Viaje / Cuba

Cuba vive una tragedia. No hay luz, no hay comida, a veces no hay agua. Ha ocurrido en la isla un colapso demográfico. Hasta 2020, la población era cercana a los 12 millones de habitantes. Hoy tiene 9.5 millones, según la Oficina Nacional de Estadística e Información; o 8.5 millones, quizás 8 millones, según la Universidad de La Habana. La natalidad es baja y el número de defunciones es alto, pues la población es vieja, y la migración ha sido masiva en los años más recientes. En 2024, alrededor de 250 mil personas (cifras oficiales) o alrededor de 550 mil personas (cifras independientes) abandonaron Cuba. Un promedio de más de mil cubanos al día. Yo estuve ese año en La Habana: el aeropuerto estaba lleno de jóvenes que volaban a Managua, para emprender desde ahí el periplo hacia el norte. Supe que incluso la élite enviaba ya a sus hijos fuera, a España. Todo esto ocurre en un país que hace sesenta años fascinó al mundo con la Revolución.

La Revolución en Cuba tuvo un carácter violentamente internacionalista desde sus inicios, en contraste con los procesos revolucionarios más introvertidos que triunfaron en México (1917) y Bolivia (1952). Fidel Castro anunció su deseo de convertir la cordillera de los Andes en la Sierra Maestra de América. Frente al sufragio de mentiras que ofrecía la sociedad demoburguesa, proponía un camino distinto por la vía de las armas para construir un mundo más justo. La Revolución Cubana había contribuido a modificar las relaciones entre Estados Unidos y los países de Latinoamérica, a transformar las alianzas tradicionales de los partidos latinoamericanos, a formular una alternativa ideológica para los movimientos de la izquierda. Y había propuesto algo más con su propio ejemplo: una nueva estrategia revolucionaria, la guerra de guerrillas. “No siempre hay que esperar a que se den todas las condiciones para la revolución”, escribió el Che Guevara, “el foco insurreccional puede crearlas”. Según él, las condiciones objetivas para la revolución —injusticia, miseria, represión— estaban ya dadas en nuestros países, pero solo una guerrilla en contacto estrecho con la población podía desarrollar las condiciones subjetivas para ella —“la conciencia de la necesidad y la certeza de la posibilidad”.

La Revolución tuvo en América Latina dos lazos muy poderosos: uno era el aparato clandestino que apoyaba a los movimientos insurgentes, encabezado por el comandante Manuel Piñeiro desde el PCC, y otro era el aparato cultural que organizaba visitas, premios y festivales, y que dirigía Haydée Santamaría desde Casa de las Américas. Ambos se complementaban: los intelectuales articulaban la justificación moral y política de la rebelión, que contaba con el apoyo de Cuba. A los intelectuales jamás les interesó el éxito de países como Costa Rica y Uruguay. Estaban encandilados con la violencia redentora, la promesa de un mundo nuevo, el sueño del cambio radical, aunque el fracaso económico, la represión cultural y la adopción del modelo soviético puso fin a muchas de sus ilusiones.

El reto, hoy, es evitar un colapso total en la isla, una catástrofe humanitaria que nos afectará también. México debe contribuir a una transición en orden en Cuba. (Carlos Tello Díaz, Milenio, Política, p. 6)

Pepe Grillo

Que pierdan la máscara

Con sus arranques de barbarie, los agentes del ICE están exhibiendo que gobierno de Trump tiene en la mira a sus propios ciudadanos, lo que ya tiene repercusiones políticas. Los demócratas no pueden dejar pasar la oportunidad y ya hicieron en el Capitolio la demanda formal de que los agentes de migración, de gatillo rápido, actúen sin máscara para que puedan ser identificados cuando incurran en un delito. Ahora trabajan enmascarados como pistoleros de algún cartel, de esos que allá consideran narcoterroristas. (Pepe Grillo, La Dos, p.2)

Línea Directa / La Fuerza

La utilización de la fuerza física en sus diferentes modalidades ha sido un instrumento fundamental para obtener aquello que no se consigue por la negociación política, y que convierte al ser humano en un lobo hobbesiano dispuesto a masacrar a millones de personas con la legitimidad de su poder inconmensurable. La denominada civilización occidental logró finalmente llegar a la conclusión de que los derechos individuales de los seres humanos eran inalienables y que la violencia fuera de los marcos legales no tenía cabida en el mundo moderno.

Durante el siglo XX dos guerras mundiales y los efectos de la Guerra Fría, hicieron pedazos esa aspiración liberal de renunciar a la fuerza a cambio de un Estado que garantizase la vida, la seguridad y la propiedad de los individuos. Dictaduras militares y regímenes totalitarios siguieron enalteciendo la violencia indiscriminada como una forma de mantener el orden en sus respectivas sociedades.

El derrumbe de la Unión Soviética y la creación de la Unión Europea, abrieron el camino para un modelo de integración económica y de reafirmación de la democracia como únicas salidas ante el nacionalismo excluyente y autoritario fascinado por la utilización de la fuerza. Sin embargo, la crisis económica de 2008, el Brexit y el triunfo de Trump en 2016, abrieron la puerta a un resurgimiento de las expresiones excluyentes y con ello el abandono de la política como mecanismo de convivencia universal.

Esa tendencia belicista llegó a su clímax en este 2026, cuando en medio de la guerra desatada por Putin contra Ucrania, y el cese de fuego entre Hamas e Israel en Gaza, el presidente norteamericano decidió que la utilización de la fuerza era la única manera de resolver los conflictos. Si de demostraciones de poder se trata, Trump está convencido que la superpotencia, con la enorme tecnología militar que posee, puede imponer condiciones a todos. A Rusia, a Ucrania, a Israel, a Venezuela y a todo aquel que no se alinee a sus intereses particulares.

Y esto incluye a su propio país. Los disturbios provocados por una política de represión indiscriminada contra migrantes ilegales, terminaron por provocar la muerte a dos personas a manos de policías migratorios (ICE) que actúan únicamente por instinto, sin profesionalismo y con prejuicios que se recrudecen con un arma en la mano. La irracionalidad de la violencia no tiene límites, y la violencia de estado sin la regulación que la ley le impone la convierte en un monstruo incontrolable.

“Uno puede hacer lo que quiera con las bayonetas menos sentarse sobre de ellas”, decía Napoleón en una alusión directa a la inutilidad de la fuerza de Estado que no va acompañada de la legitimidad que la sociedad le confiere a ese instrumento. Estamos regresando a las épocas donde el caudillo con las mejores armas puede determinar el futuro del planeta. Cuidado. (Ezra Shabot Askenazi, El Economista, Política y Sociedad, p. 34)

El privilegio de opinar / El golpe invisible de México a EU

Circula en Estados Unidos, un libro titulado The Invisible Coup –El Golpe Invisible– cuyo logline dice: “Cómo las elites estadounidenses y los poderes extranjeros usan la inmigración como arma”. El autor es un activista de derecha, amigo de Trump, Peter Schweizer. No he leído la publicación. Me enteré de su existencia, de su temática y de algunos textos, dignos de crítica, por medio de los periodistas Jim Carson y David Brooks, corresponsales en Washington y Nueva York de La Jornada.

El libro, recomendado con entusiasmo por Trump y ya colocado en el nada desdeñable octavo lugar de no ficción en Amazon, nos advierte de un “golpe de Estado invisible” urdido por el gobierno mexicano de Morena, que estaría usando la migración masiva como arma política para influir en elecciones y minar la seguridad nacional de Estados Unidos. El golpe lo califica de invisible, claro, porque si fuera visible habría que demostrarlo.

La tesis central del libro es de una matemática lógica que no resiste el menor análisis: México tiene 53 consulados en Estados Unidos; Inglaterra tiene 6; y China, 7. Conclusión: los consulados mexicanos no son oficinas consulares, sino bases secretas de la Internacional Migrante, una suerte de KGV con café de olla, huaraches y Wi-Fi. El razonamiento está basado en una dialéctica infalible según la cual, si hay más taquerías que pubs, el país está a punto de cambiar de bandera. Schweizer no aporta pruebas de que los funcionarios consulares estén “ocupados” en actividades políticas subversivas; no las necesita. El número, desnudo y provocador, hace todo el trabajo. En The Invisible Coup, la estadística no describe: acusa.

A partir de ahí, el libro se convierte en una ópera bufa donde cada elemento cotidiano es una amenaza existencial con pretensiones de realidad. La migración deja de ser un fenómeno social, económico y humano para convertirse en un misil balístico intercontinental moreno. Los migrantes no cruzan la frontera; avanzan en formación. No buscan trabajo; buscan boletas electorales. No envían remesas; envían instrucciones cifradas. La frontera, en este relato, no es una línea, sino un colador por donde se filtra la soberanía estadounidense, gota a gota, hasta diluirse en salsa verde.

Schweizer también se toma en serio —muy en serio— la idea de que políticos mexicanos están intentando “reconquistar” Estados Unidos. Aquí conviene hacer una pausa para aplaudir la audacia histórica del verbo: reconquistar implica haber conquistado antes. ¿Cuándo ocurrió eso? ¿Fue antes o después de la independencia de Texas? Pero no importa. La reconquista no es territorial, sino “cultural y política”: la separación del suroeste estadounidense para transformarlo en una “civilización mexicana”. El concepto es fascinante porque sugiere que la civilización es contagiosa, como el sarampión, y que basta con escuchar música de mariachi para amanecer destituyendo al sheriff de Arizona.

La paranoia alcanza su clímax, cuando para el autor, la letra del Himno del Migrante es un atentado contra Estados Unidos porque dice: “Y aunque mi certificado de nacimiento dice americano, soy puro mexicano” y “Cambiamos de lugar, pero no de banderas/ Yo tengo el verde, blanco y rojo en mis venas”. En el universo de The Invisible Coup, la metáfora es sedición, la identidad es traición y la poesía es un arma química. No hay nada subversivo, diría cualquier lector normal en que alguien exprese una identidad compleja en un país fundado por identidades complejas.

El autor concluye —con la gravedad de quien anuncia una invasión marciana— que México está usando la migración como arma para minar la soberanía de Estados Unidos. Lo declaró a Fox y lo repite en el libro: “Necesitamos una política de cero tolerancias”, dice Schweizer, dejando claro que su preocupación es que funcionarios y políticos mexicanos estén apoyando a demócratas y a otros opositores a Trump. Ahí aparece, por fin, el verdadero motivo del texto; no es México, no son los consulados, no es el himno. Es la elección. (Manuel Ajenjo, El Economista, Política y Sociedad, p. 35)

Rozones

› La invasión de los mexicanos

Con la noticia de que todos hemos estado equivocados y Estados Unidos ahora está en riesgo de ser invadido ¡por México! Esta teoría, que es parte del libro El golpe invisible: cómo las élites estadounidenses y las potencias extranjeras utilizan la inmigración como arma, del escritor conservador Peter Schweizer, ha sido ampliamente apoyada por el presidente de EU al punto tal que la publicación ya está en el top 10 de los más vendidos en el vecino país. Lo que más sorprendente, nos señalan, es que esta tesis ha puesto en valor hasta los comentarios del senador morenista Gerardo Fernández Noroña, a quien, también dicen muchos, muy pocos toman en serio en México, sobre que nuestro país debería reclamar “los territorios ocupados” de California, Texas y Nuevo México, algo que encendió las alertas en este escritor derechista, quien ahora cree fervientemente en que el fenómeno migratorio no es más que un plan mexicano para expandir su cultura en esa nación. Qué tal. (Rozones, La Razón, LA DOS, p. 2)

Colaboración ¿sin subordinación?

México ha reaccionado de manera extraordinaria ante la amenaza de aranceles estadounidenses. La lista de concesiones a Trump acumuladas en un año supera con mucho en alcance y profundidad a aquellas hechas por gobiernos supuestamente más “entreguistas” durante todo un sexenio: trabajo sucio de contención migratoria, entrega de aguas binacionales a costa del consumo nacional, destrucción de laboratorios de fentanilo (inexistentes según AMLO), expulsión a EU de casi un centenar de delincuentes sin debido proceso, regreso de aerolíneas estadounidenses de carga al AICM, aranceles a productos asiáticos, suspensión del envío de petróleo a Cuba. En público, el gobierno de Claudia Sheinbaum ha sostenido una retórica soberanista y patriotera pero es evidente que, en privado, ha sido muy dócil con EU. Todo un contrasentido para un régimen que se presume “progresista” hasta que se confirma una enorme vulnerabilidad y larga cola.

A los aranceles se ha sumado la amenaza de ataques de EU a “narcoterroristas” en territorio nacional, incluso por tierra. En otras palabras, operativos militares estadounidenses en México. Las advertencias de Trump hacia nuestro país se han incrementado significativamente desde la extracción forzada de Maduro. Además de rechazar repetidamente la “ayuda” estadounidense para acabar con organizaciones criminales, la presidenta Sheinbaum ha exigido respeto a la soberanía y, mediante declaraciones reiterativas, ha construido un mantra para ella y su gobierno: cooperación o colaboración con EU, pero sin sumisión. En ocasiones ha hecho llamados vacíos a la unidad nacional, con frecuencia ha recordado enmiendas a la Constitución que prohíben intervenciones extranjeras –como si ello detuviera a Trump– y ha asegurado que contamos con el himno nacional como una especie de detente de último recurso. Sin embargo, con pragmatismo quizás previsor, la Presidenta ha preferido tranquilizar a la opinión pública en lugar de movilizar y atizar el sentimiento antiyanqui.

Algunas de las razones del rechazo a operativos estadounidenses son compartidas por la gran mayoría de los mexicanos: dignidad, independencia, recelo y desconfianza ante las verdaderas intenciones de EU, temor a una exacerbación de la violencia, riesgo de víctimas inocentes. Otras preocupaciones del gobierno son mucho más difíciles de defender, algunas incluso inconfesables: desde “humanismo mexicano” con los criminales, hasta protección de políticos comprometidos con el crimen organizado, pasando por la exhibición de empresarios cercanos al régimen, rupturas al interior de Morena y furia en Palenque.

No obstante, se acumulan evidencias de que fuerzas estadounidenses ya estarían operando en territorio nacional. Las dudas son sobre la forma y el grado de intromisión, no sobre el hecho mismo. Si es así, ¿por qué continúa amenazando Trump? Tal vez sea postureo, una forma de preservar la imagen de dureza frente a México con su base. Pero podría ser, como se especula ampliamente, que el presidente estadounidense exige la entrega o captura de políticos vinculados al narcotráfico, sobre todo de Morena, y Sheinbaum no ha cedido. Si fuera lo segundo, la Presidenta se estaría quedando sin opciones y sería solo cuestión de tiempo antes de verse forzada a entregar cabezas o, para salvar cara y normalizar la nueva realidad, caracterizar incursiones estadounidenses como operativos conjuntos, coordinados con EU.

A Trump le vendría muy bien un golpe espectacular en México antes de las elecciones intermedias. La gran pregunta entonces no es qué hará el estadounidense, sino si el pacto de impunidad que sostiene a Morena resistirá. (Jorge Lomonaco, El Universal, Opinión, A 11)

Realidad Geográfica

La realidad geográfica de México aconseja aprovecharla para establecer vínculos económicos estrechos con Estados Unidos (EU) y, en cierta medida, con Canadá. Sin embargo, también hay razones para diversificar nuestro comercio porque la relación con nuestro vecino inmediato del norte no ha sido siempre favorable para ello, primero porque EU fue una colonia de Inglaterra, adversario histórico de España, potencia dominante al sur de EU.

Segundo, el expansionismo de EU, ya independiente de Inglaterra, implicó la anexión en el siglo XIX de buena parte de nuestro territorio y tensó la relación, empañada, además, por la migración irregular de México hacia EU. Esta realidad dio lugar a que en 1985 el periodista británico Alan Riding publicara la primera edición de su libro sobre México y la relación con EU titulado Vecinos Distantes.

Las tensiones cedieron a finales de la década de 1980 con nuestra apertura hacia el exterior, reviviendo la lógica de aprovechar la cercanía con EU, lo que propició el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) vigente a partir de 1994 y antecesor del Tratado entre México, EU y Canadá (T-MEC) vigente todavía, pero con un futuro incierto.

Esta incertidumbre deriva de la política nacionalista aplicada desde 2017 por el gobierno estadounidense. En ese entonces el presidente Donald Trump (DT) instrumentó aranceles generalizados para las importaciones de China y sobre algunos productos provenientes de otros países.

En nuestro caso, amenazó con retirar a EU del TLCAN y forzó la negociación del T-MEC, con ventajas claras para EU. La versión DT 2.0 en la presidencia acentuó las medidas proteccionistas y el uso de aranceles para alcanzar múltiples objetivos, con el argumento de que el resto del mundo se estaba aprovechando de EU al registrar superávits (déficits para EU) en su comercio de mercancías.

En ese contexto México ha salido hasta ahora bien librado, porque el resto del mundo, en particular China, enfrenta aranceles promedio en EU superiores a los que pagan nuestras exportaciones, favorecidas todavía por el T-MEC. Así, hasta noviembre del año pasado la venta de mercancías hacia ese país fueron un 83 por ciento del total, cifra muy similar a la que existía en 1993 antes del acuerdo comercial. Sin embargo, la proporción de las importaciones que realizamos de nuestro vecino inmediato del norte se redujo de un 69.3 por ciento del total en 1993 al 37.9 por ciento en 2025.

Ello explica por qué el saldo de la balanza comercial (exportaciones – importaciones de mercancías) con EU pasó de un déficit (superávit para EU) de 2.4 miles de millones de dólares (mmd) en 1993 a un superávit (déficit para EU) de 272.1 mmd en noviembre de 2025. Esto es un factor de irritación para DT que, junto al deterioro en el ambiente de inseguridad, el trasiego de drogas, la migración creciente hacia EU por nuestra frontera, las políticas públicas adoptadas durante el primer piso de la 4T y sostenidas en el segundo piso (que EU considera perjudiciales), amenaza con complicar sobremanera la revisión del acuerdo comercial este año.

La concentración de nuestras exportaciones en EU será, sin duda, nuestro talón de Aquiles, ya que servirá de palanca para que EU obtenga concesiones no solo en materia comercial, sino de otro tipo. Por tanto, la prudencia aconseja una estrategia que, gradualmente, disminuya esa dependencia, a pesar de que la proximidad geográfica es algo natural e imposible prácticamente de modificar.

El gobierno de la 4T no parece estar interesado en lo anterior. Sólo así se explican las medidas aplicadas por México al imponer aranceles a varios países, especialmente de Asia, con los que no tenemos tratados de libre comercio. En contraste con la actitud proteccionista de nuestro gobierno, la Unión Europea ya dio pasos para acrecentar su comercio con el Mercosur e India, mientras que Canadá lo hace con China, a pesar del descontento de DT. En dicho contexto, espero una negociación comercial con muchas concesiones por parte de nuestras autoridades. (Salvador Kalifa, Reforma, Negocios, p. 5)

Cartones

La Amenaza

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(Gregorio, Excélsior, Nacional, p. 10)