Cruz Pérez Cuéllar, el alcalde morenista de Ciudad Juárez, ha sido señalado por sus malos manejos y por solapar la corrupción y el nepotismo de algunos de sus funcionarios. Además, ha ido contra la voluntad del presidente Andrés Manuel López Obrador de rescatar El Chamizal para convertirlo en área natural protegida y alejarlo de las garras de un grupo de empresarios que pretenden edificar ahí un centro de convenciones.
Con la intervención de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, el Frente pro Defensa del Chamizal ha logrado detener a ese grupo empresarial que, además, maneja un fideicomiso creado con dinero público. Sin embargo, lejos de contribuir a desmantelar los esquemas tramposos con que las élites se han apoderado de los recursos de todos, Pérez Cuéllar se ha dedicado a promoverlos activamente. Los favores prestados a los empresarios juarenses le han granjeado algunos privilegios, como la casa en el exclusivo Club Campestre, valuada en 30 millones de pesos, donde actualmente reside. Como buen presidente municipal juarense es aspiracionista y está muy lejos vivir en la justa medianía.
En El Chamizal, su administración se ha dedicado a construir una infraestructura hormiga para dotar de agua a los proyectos empresariales y ha intentado a toda costa proteger los comodatos ilegales. En el colmo de la desfachatez, construyó una casa de cambio en un área del parque cercana al puente internacional. Las denuncias ciudadanas obligaron a las autoridades competentes a clausurar dicho negocio, cuya licencia y permiso de operación estaban a nombre de un particular allegado a su administración. No hubo consecuencias. Pérez Cuéllar declaró que había sido una gestión de buena fe del titular de la Operadora de Estacionamientos, cuyo fin era recaudar fondos para el municipio.
Es importante no olvidar que Cruz Pérez Cuéllar, junto con los gobernadores de Chihuahua y Texas, María Eugenia Campos y Gregg Abbot, atizó el fuego en el caso de los 40 migrantes que murieron en un centro de detención del Instituto Nacional de Migración en marzo de 2023. Su política de no tolerancia a las poblaciones en movilidad y el discurso xenófobo, operado en las calles por la policía municipal, contribuyeron al fatal desenlace. Su proclividad al autoritarismo tiene sus orígenes en el PAN y en la derecha evangélica. En 2018, el entonces senador organizó un homenaje para Naasón Joaquín García de gira por Chihuahua.
Recientemente, colectivos y activistas independientes, los mismos que salieron a las calles para oponerse a las políticas militaristas durante sexenio de Calderón, han efectuado protestas, como la clausura de dependencias públicas, entre ellas Instituto Municipal de la Cultura. La semana pasada promovieron el arresto simbólico y ciudadano del alcalde mediante un plantón. Este domingo, esos grupos y un sector inconforme del morenismo local convocaron a una caravana motorizada desde la Megabandera hasta la casa del alcalde, la cual fue reprimida violentamente por la policía municipal.
Lo sé de primera mano porque acudí a esa convocatoria y fui uno de los detenidos. Después de ser derribados de manera violenta, los agentes nos esposaron y nos llevaron presos hasta los separos de la cárcel preventiva. Los manfiestantes éramos unas 30 personas, pero la cantidad de policías que llegaron en camionetas y patrullas eran unos 50, entre agentes de seguridad vial y de la policía municipal. Todos llevaban fusiles de asalto, como puede observarse en los videos que desde el domingo circulan en redes sociales.
Parte de los manifestantes estábamos dentro del fraccionamiento debido a que solicitamos y se nos permitió el acceso. Cuando llegó la policía, argüímos que ejercíamos nuestro derecho a reunirnos y a la libre expresión de nuestras ideas, argumento con el que coincidió el juez que unas horas más tarde nos liberó sin multa ni amonestación alguna. También les hicimos ver que su despliegue de fuerza resultaba desproporcionado ante nuestra protesta pacífica. Apelar a nuestros derechos no sirvió de nada; la orden ya estaba dada. En el parte policiaco se informó que un residente del fraccionamiento se quejó de manera anónima: un vecino con tanta influencia que pudo movilizar a la fuerza pública de esa manera en cuestión de minutos.
Lo que pasa en Juárez es un botón de muestra de los riesgos que implica para la 4T sumar a su proyecto electoral a personajes procedentes del calderonismo. Cuando son llamados a cuentas por la ciudadanía, e incluso por las sufridas bases morenistas, reaccionan de manera autoritaria y recurren a la represión. Las protestas seguirán, pero es necesario denunciar el abuso policiaco y las tropelías de Pérez Cuéllar. Una policía con los antecedentes de la de Juárez, bajo el mando de un gobernante con tan poca consideración por los derechos humanos, no es otra cosa que una bomba de tiempo.
* Profesor de la Universidad de Texas. Novelista, ensayista y traductor. Su libro más reciente es Fabular Juárez: marcos de guerra, memoria y los foros por venir. Premio Chihuahua 1995 (Willivaldo Delgadillo, La Jornada, Opinión, p. 18)
El gobierno de México se anota un éxito de política exterior con la inclusión de Guatemala en la discusión sobre migración. Por un lado, evita ser el único interlocutor de Estados Unidos en el asunto; por otro, disminuye la carga política, social y humana, que ha estado desproporcionadamente en el lado mexicano de nuestra frontera sur. Bien por la canciller Bárcena (La Esquina, La Crónica de Hoy, P.p.)
Rumbo al super martes electoral, una parada en Texas y la migración como destino
El próximo martes 5 de marzo será una fecha central en el proceso electoral de los Estados Unidos. 15 estados tendrán elecciones primarias de los Partidos Demócrata y Republicano: Alabama, Alaska, Arkansas, California, Colorado, Maine, Massachusetts, Minnesota, Carolina del Norte, Oklahoma, Tennessee, Texas, Utah, Vermont y Virginia. Una jornada interesante por el número de posibles electores pero previsible por los resultados esperados que perfilarán al presidente Joe Biden y al expresidente Donald Trump al enfrentamiento final de la elección general en noviembre.
Por el lado demócrata, Joe Biden ha vivido claroscuros en los últimos días. El actual inquilino de la Casa Blanca ganó la elección primaria demócrata en Michigan el pasado 27 de febrero. Sin embargo, a pesar del resultado, los estrategas de Biden recibieron una fuerte llamada de atención por un núcleo importante de votantes de de origen árabe y aquellos identificados como progresistas que han protestado por la polìtica de apoyo incondicional de los Estados Unidos al régimen de Benjamín Netanyahu en Israel en su conflicto contra Hamás en la zona de Gaza. Los votos de este sector crìtico fueron a una categoría de “no comprometidos” cuyo porcentaje puede crecer en las próximas semanas.
De igual forma, las disputas partidistas en el Congreso para aprobar un paquete más amplio de apoyo a la defensa de Ucrania tras dos años de la guerra ampliada contra la ofensiva rusa tienen como tapón de contención la política migratoria de la actual administración norteamericana criticada por los republicanos que la han elevado a un tema central de la agenda electoral. Es decir la politica migratoria de Washington será. en el corto plazo, una importante moneda de cambio en las campañas electorales de ambos partidos.
Por ello, es importante identificar los elementos centrales y los posibles acuerdos tras la reunión trilateral sobre migración entre México, Estados Unidos y Guatemala en la capital estadounidense que podrían identificar algunos trazos de cambio en el tratamiento de la administración Biden sobre este importante asunto.
Sin embargo, tendremos este jueves los reflectores sobre el tema puestos en Texas. Tanto Joe Biden como Donald Trump estarán de gira en el estado de la estrella solitaria. Mientras el presidente visitará por segunda vez la frontera (la primera fue en enero del año pasado). Ahora estará en Brownsville y se encontrará con agentes de la Patrulla Fronteriza, miembros de la policía y líderes locales para impulsar sus medidas de contención entre las que destacan un mayor número de efectivos que vigilen los cruces, un incremento de equipos de detección de fentanilo que ayuden a detener el flujo migratorio.
Este mismo día, Donald Trump acudirá a Eagle Pass, donde previsiblemente se reunirá con el gobernador texano Greg Abbott. Ambos han mantenido una postura crítica a las polìticas migratorias de Biden y se espera que en esta reunión el tono del discurso se endurezca más, al exigir acciones más drásticas contra los migrantes que buscan llegar a los Estados Unidos. Si bien la distancia entre Eagle Pass y Brownsville son un poco más 500 kilometros, la separación entre Trump y Biden se puede ampliar con su base de electores por este tema. La migración más allá de lo electoral es un asunto social de primera magnitud y que estará presente en las campañas como nunca en el panorama político de los Estados Unidos haciendo un guiño, sin duda, a lo que pasa en nuestro país desde hoy. (Erick Fernández Saldaña, El Sol de México, Análisis, p. 10 y Ovaciones, Opinión, p. 26)
Veracruz será el nuevo puerto en donde aterrice próximamente el actual director del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), el vicealmirante en retiro, Carlos Velázquez Tiscareño, quien se había convertido en todo un personaje en la terminal aérea capitalina.
Así es, en la pasada Asamblea General de la Cámara Nacional de Aereotransporte (Canaero) dejó entrever su próxima salida como director, todo indica que es un hecho, y su próximo destino, aseguran, es el heroico puerto.
Por lo que se menciona como sucesor al actual director de operaciones, el contralmirante José Ramón Rivera Parga. Mejor conocido por todos solo como Parga. Ha sido el encargado de la gestión de la operación aeroportuaria y de los servicios de apoyo, así como en temas de seguridad, conservación y construcción de la infraestructura aeroportuaria del vapuleado aeropuerto de la Ciudad de México.
Velázquez Tiscareño cumpliría en julio dos años al frente del AICM. Durante este tiempo, han sido muchos los temas que ha tenido que enfrentar, desde la seguridad y el combate a la corrupción y el narcotráfico, que como en su momento dijo, hizo que fuera “tierra de nadie”.
También los temas como el mantenimiento y el manejo de los recursos del aeropuerto para mantener su operación segura.
Como muchos hemos visto, vive una sobresaturación y la disminución de frecuencias ha hecho que esté permanentemente en el ojo público.
La llegada de Rivera Parga al cargo, en realidad no es una sorpresa para nadie, pues ya en enero Velázquez Tiscareño había anticipado que cada vez habría más marinos en áreas estratégicas del aeropuerto. Esto porque, recordemos, por decreto desde el año pasado, ya es un puerto aéreo naval, que incluye la seguridad en Migración.
Será Rivera Parga quien al final le toque poner en marcha los planes de seguridad del aeropuerto como la compra de drones, el incremento de cámaras, de todo un sistema preventivo en el que se estima una inversión de casi 400 millones de pesos.
Y uno de los puntos más importantes para las aerolíneas y los usuarios, es que regrese el número de operaciones por hora que tenía el AICM antes del 8 de enero, que eran 52 por hora, actualmente está en 43 operaciones y las líneas áereas esperan que sea un tema temporal.
Todo esto como producto de que lo dejan sin recursos porque sus ingresos deben irse a pagar los bonos del cancelado aeropuerto de Texcoco.
Y es que pese a todas las “ganas” que se le echen al aeropuerto Felipe Ángeles, que lleva el general Isidoro Pastor, nada más no logra despegar, y hasta los plafones se caen. (Jeanette Leyva Reus, El Financiero, Economía, p. 6)
Canadá revive visa para mexicanos
Hablando de Canadá, resulta que su gobierno, encabezado por el primer ministro Justin Trudeau, perfila volver a imponer el requisito de la visa, suspendido desde 2016, para los viajeros mexicanos. La intención, argumentan, es frenar las solicitudes de asilo, y se dice que afectará a 40% de los viajeros de México a ese país.
Acuerdan combate a redes de trata
Contra las redes de tráfico de personas van Estados Unidos, México y Canadá. Así lo acordaron ayer, en reunión trilateral, la canciller mexicana, Alicia Bárcena; el secretario de Estado, Antony Blinken; y el ministro de Exteriores guatemalteco, Carlos Ramiro Martínez. La base es el intercambio de información, la investigación y persecución conjunta. (El Heraldo de México, La 2, p. 2)
Conforme ha pasado el tiempo, hemos ido acumulando evidencia que nos permite visualizar con mayor claridad lo que está sucediendo en el país. Parecen piezas de un rompecabezas que, al aumentar en número aquellas que van embonando para armarlo poco a poco, permiten “prever” la imagen que va apareciendo gradualmente. Todavía esa imagen no es nítida, pues faltan piezas importantes, pero las que tenemos permiten identificarla cada vez más y con mayor claridad.
Al hacer este recuento, se van llenando huecos que parecen mostrar una imagen en donde los vínculos entre el crimen organizado, el gobierno y las Fuerzas Armadas se entrelazan cada vez más. Y no precisamente por las mejores razones. (Enrique Cárdenas, El Financiero, Opinión, p. 44)
La relación del presidente López Obrador con Estados Unidos ha estado muy lejos de ser diplomática.
La relación ha sido más bien operativa: programas improvisados y sin mecanismos de seguridad (“Quédate en México”); aceptación de facto de decisiones tomadas por la Corte Suprema de Estados Unidos (los jueces obligaron al presidente Biden a restaurar el Título 42 como si Estados Unidos no tuviera fronteras; México bajó la cabeza); agradecimiento humillante del presidente AMLO a Trump supuestamente por el buen trato dado a los mexicanos (los mismos a quien el estadounidense llamó “violadores” y “narcotraficantes”); ausencia de AMLO en la Cumbre de las Américas celebrada en Los Ángeles debido a que el anfitrión no invitó al trío de dictadores Maduro, Ortega y Díaz-Canel; promoción, por parte de AMLO, al fenómeno migratorio como un estatus aspiracional en un intento de restar importancia a la crisis de seguridad que se vive en México, entre otros capítulos.
Ayer, el presidente mexicano ponderó el costo/beneficio de su presencia en la Cumbre de los Líderes de Norteamérica a celebrarse en Quebec el próximo abril.
“Si no hay un trato respetuoso no participo (en la cumbre), además, ya me faltan nada más siete meses (de mandato) y no me gusta viajar mucho”, comentó AMLO en su conferencia de prensa.
Sabemos que al presidente mexicano no le gusta viajar, pero algo más, y sin pudor alguno, nos revela que le quedan pocos meses de gestión y que quizá la Cumbre de los Líderes de Norteamérica ya no tenga ningún valor para su persona. El país es lo de menos.
El presidente mexicano ha mostrado rasgos de intolerancia frente a entes que no puede controlar. Por ejemplo, lo que publican sobre de él periódicos internacionales o decisiones que toman empresas como Google con base a códigos deontológicos.
AMLO cree que el presidente Biden puede controlar el Congreso y a la Suprema Corte de Estados Unidos; que tiene facilidades para modificar los códigos deontológicos de YouTube o del New York Times. Pero, lo peor, AMLO se desespera con los entes exógenos; jugadores que no puede controlar.
Este es, quizá, el eje central de su política no-diplomática, pero sí operativa, que AMLO construyó en su relación bilateral con Estados Unidos: acepto aliviar la inmigración en tu país a cambio de que la Casa Blanca no obstruya mi ruta crítica de la 4T.
La oferta que le hizo Marcelo Ebrard al secretario de Estado Mike Pompeo en noviembre de 2018 demuestra lo anterior: bienvenidos los inmigrantes en el México más sangriento de la historia contemporánea y con un grupo de narcotraficantes apoderándose del control del territorio.
En efecto, la política exterior de AMLO fue fallida de manera voluntaria. La relación bilateral con Estados Unidos fue operativa, nunca diplomática. (Fausto Pretelin Muñoz de Cote, El Economista, Geopolítica, p. 53)
Es un hecho que en muchas ocasiones el Presidente busca escandalizar en sus Mañaneras para distraer, para decirnos hacia dónde quiere que volteemos. Sin embargo, su reciente pugna con el New York Times es distinta.
No es un hecho menor que, después del reportaje que publicó Tim Golden en ProPublica, el galardonado medio de periodismo de investigación, donde se exhibe la posible aportación del Cártel de Sinaloa a la campaña presidencial de López Obrador en 2006, sea ahora el New York Times, un medio prestigioso, quien destape la misma trama para la elección de 2018. Resulta curioso que hoy AMLO cuestione la misma devastadora evidencia de testigos protegidos a la que hizo alusión una y otra vez cuando fustigó a Genaro García Luna, porque ahora lo embarra a él.
Pero, sin duda, esa pieza embona en el rompecabezas donde aparecen sus múltiples visitas a Badiraguato, su desvío para honrar a la mamá de El Chapo, el “culiacanazo” -la liberación de Ovidio Guzmán-, su insistencia en manifestarle respeto al “Sr. Guzmán Loera” evitando llamarlo Chapo, como lo pidió en una Mañanera y, particularmente, el aterrador crecimiento de organizaciones criminales durante su sexenio. Ante tanta evidencia, la pregunta clave es si éstas han crecido por la ineptitud de su gobierno o por su complicidad.
Exponer a una periodista, cuando 43 han sido asesinados en este sexenio, es un acto de venganza e intimidación pura. Lo es más cuando Natalie Kitroeff simplemente hacía su trabajo, y lo hacía con evidente oficio al darle al Presidente la oportunidad de rebatir su investigación. Le dio ese derecho que él les niega a tantos que ha calumniado. Pero más que eso, intentar desacreditar al New York Times raya en lo ignorante. Éste es un diario con más de 10 millones de suscriptores, fundado en 1851, y que ha recibido 132 premios Pulitzer.
La empresa vale 7,200 millones de dólares, tuvo 232 millones de dólares de ingresos netos el año pasado; 5,900 personas trabajan ahí y cuenta con algunas de las plumas más respetadas en el periodismo: Thomas Friedman, David Brooks, Maureen Dowd, Nicholas Kristof, Bret Stephens, entre otros. En muchas ocasiones he estado en desacuerdo con su línea editorial, pero no tengo duda de que corroboran su información y revisan sus datos en forma exhaustiva. Tienen una reputación que proteger y los recursos para hacerlo.
La pregunta que muchos nos hacemos es qué implicación tendrá la sombra de duda que crece sobre la relación entre la 4T y los cárteles. Evidentemente, no son los primeros políticos mexicanos de quienes se sospecha. Es larga la lista de quienes evitan pisar suelo estadounidense. Sin embargo, hagamos una distinción crucial. En este momento hay nulo interés por parte del Ejecutivo de EU para profundizar en una investigación que puede volverse diplomáticamente cáustica, como lo fue el arresto del general Cienfuegos, hoy que México cumple un papel crucial deteniendo flujos migratorios que podrían definir la elección presidencial de noviembre en ese país. Sin embargo, los tiempos de las agencias son totalmente diferentes a los del Ejecutivo.
Para la DEA y otras agencias federales, será crucial esclarecer la participación de miembros de este gobierno en actividades criminales. Lo harán a su tiempo y fuera de calendarios electorales. El exponencial crecimiento de muertes provocadas por el tráfico de fentanilo en ese país es sólo una de sus motivaciones. En el fondo hay una preocupación real por la creciente influencia de organizaciones criminales en nuestra política y en actividades cotidianas; alarma su control de cada vez más territorio. EU sabe que es sólo cuestión de tiempo para que éstas amenacen la gobernabilidad de su país vecino. ¿En qué momento podría convenirle a un cártel ayudar a una organización terrorista que quiera dañar a EU? Es sólo cuestión de precio. Lo saben.
Cuando el río suena, es que agua lleva. A AMLO no deben preocuparle los periodistas que hacen su chamba, sino que esto es sólo el principio y está a meses de dejar la Presidencia. (Jorge Suárez-Vélez, Reforma, Opinión, p. 11)
Para Carlos Loret, por su lucidez y su valentía.
El viernes 23 de febrero, durante su conferencia mañanera, el Presidente respondió a las preguntas de la reportera de Univisión, Jésica Zermeño, diciendo que por encima de la ley está su autoridad moral y política, una frase que recuerda esta otra: “no me vengan con eso de que la ley es la ley” o aquella de que cuando hay una contradicción entre la ley y la justicia, hay que optar por la justicia. Nada nuevo, pues.
En su alegato se lanzó contra los medios y los periodistas que, denunció, “se sienten bordados a mano, como una casta divina” y defendió su decisión de mostrar el número telefónico personal de la reportera del New York Times, violando la Ley de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales.
Como subrayan las plumas al servicio del poder, en el reportaje de Alan Feuer y Natalie Kitroeff, el texto reconoce que el gobierno norteamericano nunca abrió una investigación formal a López Obrador, y que los funcionarios que estaban haciendo la indagatoria al final la archivaron, pero lo relevante no es que se haya cerrado la investigación, sino las razones para haberle dado carpetazo: “Concluyeron —dice el reportaje—, que había poca disposición en el gobierno estadounidense para rastrear acusaciones que pudieran implicar al líder de uno de los principales aliados del país…”
Una explicación realista, porque en esta coyuntura político-electoral en la que está en juego la reelección del presidente Biden o el regreso de Trump, el factor México tiene una importancia singular. Biden necesita llevar la fiesta en paz con López Obrador porque para hacer más intrincada la agenda bilateral, están dos temas que interpelan la seguridad nacional de la mayor potencia planetaria: la contención de los migrantes que buscan entrar a Estados Unidos y el fentanilo.
La relación del Presidente con los medios críticos ha sido permanentemente conflictiva, baste recordar lo que dijo el lunes 15 de abril del 2019: “…creo que ustedes no solo son buenos periodistas, son prudentes, porque aquí les están viendo y si ustedes se pasan pues ya saben, ¿no? Lo que sucede, pero no soy yo, es la gente”.
Un día tras otro, López Obrador dice cosas que escandalizan y lastiman la investidura. A este hombre no lo trastornó el poder ni la Silla del Águila, los síntomas de sus delirios de grandeza estaban presentes desde muy temprano como cuando rindió protesta como “presidente legítimo”.
¿Fue un reportaje flojo el del New York Times? Sin duda. Pero no hay que ignorar que a este texto, como al de ProPublica y otros medios internacionales seguirán otros del propio Times o de otros medios con datos duros que quizás revelarán alguna de las maneras con que Andrés Manuel, su familia y su movimiento subsistieron a lo largo de tantos años y que podrían explicar algunas de las razones detrás del trato complaciente a los criminales. (Alfonso Zárate, El Universal, Opinión, p. A16)
El 23 de noviembre del año pasado, dirigentes de AdF (Alternativa por Alemania), la formación más extrema de la derecha actual, se reunieron en Potsdam en la mansión Adlon (muy cerca de Wansee, donde en 1940 fueron planeados los campos de exterminio) con líderes de la Unión Demócrata Cristiana y algunos empresarios notables. Martin Sellner, el líder del Movimiento Identitario de Austria, presentó ahí un plan para deportar a varios millones de migrantes y alemanes con origen migrante a algún país africano.
Las razones: Degeneran el valor del obrero alemán, no están calificados, hacen mal uso de las prevenciones sociales y orientalizan el paisaje. Hace un par de años, el dramaturgo austriaco Hermann Holtz describió a Sellner como el escalón más bajo y peligroso del espíritu de la fobia racial y la espada. Supuestamente, la reunión en Adlon debía ser secreta. Sin embargo, Korrectiv, un colectivo de periodistas democráticos, reveló los detalles del encuentro. El plan de Sellner preveía una estrategia de campañas de propaganda en la opinión pública y las redes sociales para sensibilizar a la población de la necesidad de una política de remigración (léase: deportación).
En las siguientes semanas de enero, convocados por la socialdemocracia, el partido Die Linke (La Izquierda) y ONG de defensa de los migrantes, millones de manifestantes en las principales ciudades Alemania se lanzaron a exigir la ilegalización –es decir, la prohibición oficial– de AdF. Dado el singular pasado alemán, que entre 1929 asistió al ascenso del nazismo al cénit del poder del Estado, una fuerza que usó los canales de la democracia para finalmente abolir el régimen democrático, desde 1945 todas las constituciones alemanas contienen un apartado que prevé la posibilidad de prohibir a formaciones políticas que, llamándose democráticas, atenten contra el orden republicano.
La masiva respuesta de los principales partidos de la izquierda alemana no fue casual. En las encuestas más recientes, AdF se ha colocado ya como la segunda fuerza nacional tan sólo después de la Unión Democrática Cristiana (UDC), el partido de centro derecha de Angela Merkel, dejando muy atrás a la socialdemocracia que hoy gobierna el país y a La Izquierda, que apenas reúne 5 por ciento en las encuestas.
Esta historia puede aún empeorar. En verano habrá elecciones en las provincias de Turingia, Sajonia y Brandeburgo. El neofascismo podría obtener ahí mayorías absolutas y pasar a gobernar tres regiones claves situadas en el este del país. Una amenaza al código sanitario que hoy domina a la política nacional. Es el peculiar término que los partidos representados en el Congreso acuñaron para definir el acuerdo de que ninguno establecería alianzas con AdF. Alianzas que podrían ser necesarias para formar gobiernos locales.
El escándalo del cónclave del 23 de noviembre reside no sólo en la extensión electoral que podría obtener la ultraderecha, sino (sobre todo) en la participación de líderes destacados de la UDC, así como de algunos empresarios notables. Ese sería precisamente el camino para que quienes hoy abrazan la idea de imponer un régimen de exclusión racial, ingresen a los primeros peldaños del poder nacional. ¿Qué explica el súbito ascenso del neonazismo en una nación que se creía liberada de ese fantasma?
AdF nació en 2013 bajo la sombra del antieuropeísmo. Ya en aquel entonces, promovía el Deuxit (la salida de Alemania de la Unión Europea). En 2017 perdió votación, al igual en 2021. El ascenso de la economía alemana y la destreza de la canciller lograron apagar el efecto sorpresa. Pero en 2022 volvió a tomar su auge, ahora con mucho mayor intensidad. Las razones están a la mano.
En primer lugar, la indecisión del canciller Olaf Scholtz frente a la guerra de Ucrania. Al igual que en España, Francia e Italia, la ultra alemana fue apoyada y cultivada desde sus orígenes por Vladimir Putin. El cese de las importaciones del gas ruso y el sometimiento a Washington trajeron consigo inflación, desabasto y reducción de las inversiones. Por primera vez desde 2008 la economía entró en una severa crisis, ahora atribuida a la ineptitud de Scholtz. Como nunca, Alemania se ha revelado como vulnerable frente a la Casa Blanca. AdF capitalizó un sentimiento nacionalista que se creía sepultado, sólo que bajo una nueva orientación: el antiamericanismo.
En segundo lugar, un discurso racista contra la emigración en una población que hoy reúne a una extensa franja racista. El delirio de esta narrativa está basada en la teoría del gran remplazo confeccionada por el francés Renaud Camus: el orden liberal para beneficiar a las élites empresariales estaría dispuesto a remplazar a la clase obrera alemana por migrantes provenientes del Magreb.
Hoy más que nunca, AdF insiste en retirar a Alemania del acuerdo del euro. La diferencia es que hoy se encuentra en camino de hacer factible esta posibilidad, al igual que lo hizo el partido conservador en Inglaterra. Sólo que sin Alemania, la UE no perduraría ni un solo día. (Ilán Semo, La Jornada, Opinióm, p. 19)
Desde el Antiguo Testamento el éxodo puede marcar a un hombre, a un pueblo, a una religión. Quizá el Homo sapiens no ha dejado de ser nómada. No pocos abandonan el lugar en que han nacido por razones varias que no siempre obedecen al peligro o a la amenaza de enemigos o criminales, a la persecución de sus creencias, a la guerra, a la necesidad o el deseo de prosperidad y bienaventuranza en otro territorio.También algunos dejan el paraje en que han crecido, su calle, su pueblo, su ciudad por aburrimiento; otros, por curiosidad; no pocos como una aventura; alguno como una iniciación semejante a aquellas que han propiciado un género literario: Bildungsroman.
En la introducción, “La era de las invasiones” a su volumen Las invasiones. Las oleadas germánicas, Lucien Musset sostiene que “la estabilidad de Europa occidental y meridional, que tan fácilmente aceptamos como un hecho inconmovible, es un estado relativamente reciente que la Europa oriental aún no ha alcanzado. Nuestra visión tradicional considera el perIodo de las ‘grandes invasiones’ como un intervalo de perturbaciones entre dos eras de estabilidad normal: la del Imperio romano y la nuestra. Sería más prudente adoptar una actitud inversa y considerar la época romana como una excepción, un descanso en medio de un torbellino de invasiones.
En el principio de El nacimiento del mundo moderno, Paul Johnson advierte que después de las guerras que llaman “napoleónicas”, “en el mundo entero, los últimos desiertos, en las pampas y las estepas, en el valle del Mississippi y Canadá, en los Himalayas y los Andes, estaban siendo colonizados por las sociedades más avanzadas; se sometía a sus poblaciones y en algunos casos se les aniquilaba. Antes o después, nunca hubo tierra tan barata, y los pueblos hambrientos de Europa emigraban en gran número para adueñarse del territorio”.
No han dejado de sucederse teorías y conjeturas acerca de la emigración, que tampoco han dejado de sucederse de formas varias y que ha incitado diversas historias, a veces épicas, a veces sentimentales, a veces dramáticas, a veces trágicas, a veces cómicas. El cine mexicano, por ejemplo, ha deparado films como La familia Dressel de Fernando de Fuentes, El baisano Jalil, El barchante Neguib, Los hijos de don Venancio y Los nietos de don Venancio de Joaquín Pardavé, Un beso a esta tierra de Daniel Goldberg.
Aunque el guionista Emilio García Riera aseguraba que no se proponían “hacer una crónica de lo que son y representan la guerra y la emigración española como fenómenos políticos y sociales. Todo ello no es sino el elemento contingente que hace más dolorosa y definitiva la ruptura en la infancia para la protagonista, la línea que la separa de su pasado irreconciliable”, En el balcon vacío, dirigida por Jomi García Ascot, es también una película del exilio en el espacio y en el tiempo; de la tierra nativa y de la infancia. Su origen se halla en textos autobiográficos de María Luisa Elío. Se filmó “durante unos cuarenta domingos de 1961-1962”, en ella el antiguo Ateneo Español, en la calle Morelos, el Parque Lira, una de las casas en Mixcoac de José Ives Limantour, donde estuvo el Colegio Madrid, el edificio Condesa se convierten en el recuerdo de Pamplona, de una travesía por España, los Pirineos y Francia.
En 1988, María Luisa Elío publicó en Ediciones del Equilibrista Tiempo de llorar, reeditado en la colección Vindictas de la UNAM en 2022, en el que recrea su retorno a Pamplona, en cuya primera frase confiesa: “Y ahora me doy cuenta que regresar es irse”. (Javier García-Galiano, El Universal, Online)
Propuesta de Arizona

(Gregorio, Excélsior, Nacional, p. 10)
Berrinche

(Obi, Reforma, Opinión, p. 10)