Opinión Migración 290323

Templo mayor

DE NO CREERSE la forma en la que Adán Augusto López pretende lavarse las manos de la tragedia migrante de Ciudad Juárez, en la que murieron 38 personas. Eso de echarle la responsabilidad a Marcelo Ebrard sorprendió a todos, empezando por la propia Cancillería.

SI BIEN es Relaciones Exteriores la que anda malabareando con las exigencias de Estados Unidos y la apatía de Centro y Sudamérica por la suerte de sus migrantes, y hay un decreto que le da atribuciones en atención de materia migratoria, la realidad es que legal y operativamente el Instituto Nacional de Migración depende y responde a la Secretaría de Gobernación.

ADEMÁS el titular del INM, Francisco Garduño, está ahí por instrucción del presidente de la República, con quien tiene una larga y cercana relación. Para más señas, Garduño fue uno de los soportes de AMLO en los largos años en que vivió quién sabe cómo, pues no trabajaba ni tenía ingresos.

ASÍ QUE la única razón de Adán Augusto para embarrar a Marcelo en la tragedia tiene que ver con ponerle piedras en la sucesión presidencial. La duda es si lo hizo para su propio beneficio… o para hacerle un favor a Claudia Sheinbaum. (Fray Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 10)

Trascendió

Que ríspida se prevé la sesión de este miércoles en el Senado, donde varios legisladores de la oposición exigirán en el pleno la renuncia del titular del INM, Francisco Garduño Yáñez, por la muerte de 38 migrantes en una delegación de Ciudad Juárez, encerrados y dejados a merced de un incendio. Además, exigirán la comparecencia del canciller, Marcelo Ebrard, y del secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, pues consideran que hay una fallida política migratoria. (Milenio Diario, Al frente, p. 2)

Sacapuntas

Garduño, en serios aprietos

En el ojo del huracán está el titular del Instituto Nacional de Migración, Francisco Garduño, por los 38 migrantes calcinados en la estación migratoria de Ciudad Juárez. Los videos donde se ve al personal del lugar dejar encerrados con candado a esas personas, lo ponen en una situación muy complicada. Pero en Palacio Nacional estudian cómo sortear el tema, y hay quienes sugieren que también las Fuerzas Armadas se hagan cargo de esos centros. (El Heraldo de México, La dos, p. 2)

¿Será?

Quitado de la pena

Y quien anduvo ayer muy tranquilo visitando a los lesionados por el incendio en el centro migratorio de Ciudad Juárez, Chihuahua, fue el titular del Instituto Nacional de Migración, Francisco Garduño, quien lejos de presentar su renuncia por la negligencia en su institución, como lo exigieron representantes de sociedad, sólo visitaba hospitales. Dicen que debe ser muy cara dura. ¿Será? 

Culpas compartidas

Dicen que del dicho al hecho, hay mucho trecho y por más que el presidente Andrés Manuel López Obrador diga que en su gobierno se protege a los migrantes, en los hechos lo primero que hizo ayer en su conferencia fue revictimizar a los migrantes de Ciudad Juárez, a quienes señaló de haber sido los causantes del incendio. Parece que se le olvidó su responsabilidad como autoridad y sigue la estrategia de repartir culpas. ¿Será? (Diario 24 Horas, La dos, p. 2)

Sube y baja

Francisco Garduño

Comisionado del INM

Baja.

Informe 2021 – 2022 de Amnistía establece que el Instituto Nacional de Migración (INM) fue la tercera institución con más quejas por violaciones a derechos humanos en el año 2022, pues congrego un total de mil 997 quejas. (La Crónica de Hoy, La dos, p. 2)

Contra las cuerdas // Nadie se quiere responsabilizar de las muertes

“Cuando trato de comer ligero y me dicen que vaya por una guajolota. Nadie absolutamente nadie puede resistirse a una guajolota, de verde o de mole (sic)”. Es el Tik tok de ayer del aspirante presidencial Marcelo Ebrard al presentar como su dilema del día la decisión de decidir qué color de tamal debe comerse dentro de una telera.

La historia del día, ilustrada con una foto en la que se le ve votado de la risa mientras de fondo se oye una rola de reggaetón, es de no creerse cuando la noche anterior ocurrió una de las peores tragedias migratorias en el país: un video de la estación Ciudad Juárez muestra toda la frialdad del mundo con que autoridades dejaron quemar vivos a más de 41 indocumentados encerrados en una celda, pues a pesar de la conflagración no hicieron nada por abrir las puertas.

A esa hora en que Ebrard alimenta su cuenta con más de un millón de seguidores y desde la que busca incrementar su popularidad rumbo al 2024, en una entrevista de radio Adán Augusto López, secretario de Gobernación y otra corcholata presidencial, se deslinda de la tragedia y le lanza la papa caliente a la cancillería al asegurar que esa dependencia es la responsable de todo lo que tiene que ver con los problemas migratorios en el país aun cuando sea el Instituto Nacional de Migración dependiente de Segob.

“Aunque formalmente es la Secretaría de Gobernación, para efectos administrativos hay acuerdo al interior del gobierno que es Marcelo, el secretario de Relaciones Exteriores quien se encarga del tema migratorio”, dijo Adán Augusto López. No conforme con el mensaje a las familias de las víctimas por parte del presidente López Obrador de que la responsabilidad fue de los indocumentados porque propiciaron un botín aun sin presentar pruebas, el secretario de Gobernación también se deshizo del problema.

Aunque ni la justicia del hombre será suficiente para que paguen con cárcel por lo ocurrido la noche del lunes, todas las autoridades de todos los niveles se quieren mantener en el cargo junto con el director del Instituto Nacional de Migración (INM).

La muerte de 41 personas y más de 20 personas lesionadas exhibe la ausencia de protocolos y la pésima política de estado para garantizar los derechos y protección de personas migrantes y solicitantes de asilo.

Apenas en septiembre de 2022, en el marco de una visita sorpresa, varias organizaciones civiles denunciaron la condición de privación de libertad y hacinamiento en las que se encontraban las personas al interior de la estancia provisional, así como una práctica sistemática de detención, disuasión y deportación.

Es urgente que los funcionarios se aboquen a sus responsabilidades y si tienen otras aspiraciones se dejen el cargo. Francisco Garduño Yañez, titular del Instituto Nacional de Migración, ya debe salir y dar la cara por primera vez, por ser el principal correspondiente.

Uppercut: 210 organizaciones, 11 redes y 230 personas a título individual exigen que INM notifique a los consulados sobre fallecidos y heridos y detalle las garantías eficaces para que no se repita una tragedia de esta naturaleza. Además exigen el retiro de la Guardia Nacional de labores anti inmigrantes, así como el involucramiento de diputados y senadores para legislar al respecto. (Alejandro Sánchez, El Heraldo de México, País, p. 8)

Arsenal // ¿Tercer país seguro? “¡NO tienen madre!”

La cruda realidad se le vino encima al Instituto Nacional de Migración y al gobierno federal en el tema de los 38 migrantes que murieron calcinados en una estación migratoria de Ciudad Juárez. Hay un video que revela cómo tres guardias dejan encerrados a los migrantes cuando ya las llamas rebasaban las rejas de la estación migratoria, donde eran tratados como detenidos y no como huéspedes temporales en el “tercer país seguro” que, en los hechos, se ha convertido México.

La 4T no tiene manera de ofrecer seguridad a los migrantes. En segundos, el humo tapó la dolorosa escena. Detrás de esa cortina quedó enterrado el “sueño americano” de esos migrantes. Lo que encontraron tras su largo peregrinar fue una trampa mortal. La escena de los guardias no sólo causó indignación, sino vómito. “No tienen madre. Cuál pinche humanista ni que la chingada”, sintetizó el incansable activista, Jaime Martínez Veloz, en el mensaje que adjuntó al video que distribuyó vía WhatsApp.

* Todas las víctimas son hombres, guatemaltecos y hondureños y, si hacemos caso al muy respetado senador del Grupo Plural, Emilio Álvarez Icaza, muchos estaban allí después de ser deportados a México. Al hablar del tema, la voz crispada del senador reflejaba coraje e impotencia por lo ocurrido en Ciudad Juárez. “Esta tragedia, que se pudo haber evitado, no es más que la expresión de la negligencia criminal de este gobierno. Que las personas hayan protestado por falta de agua y ante el incendio no les hayan abierto el candado y por eso murieron, sólo exhibe y pone aún más de manifiesto la política criminal del manejo de personas en movilidad en este país. Varias de las personas que allí murieron son de las que EU deportó a México en el papel indigno que el gobierno de este país ha aceptado como tercer país seguro. ¿Cuántas tragedias tienen que pasar para que se pueda hacer una verdadera política en defensa de los derechos humanos?”, preguntó el senador.

En el equipo del legislador, con larga trayectoria en la lucha por los derechos humanos, había molestia por el tuit que subió Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración, relacionado con la tragedia: “El Inami debe revisar los protocolos en sus estaciones migratorias y garantizar los derechos de las personas migrantes. Las víctimas merecen verdad y justicia y que los hechos no se repitan”.

Después de ahogado el niño.

* La tragedia se politizó a la velocidad del fuego. A los panistas les trajo a la memoria todo lo que les dijeron cuando la tragedia de la guardería ABC de Hermosillo. Hoy solicitan la “renuncia inmediata” de Marcelo Ebrard, Adán Augusto López, y del comisionado del Inami, Francisco Garduño Yáñez. “La raíz de esta tragedia se encuentra en los bandazos de la política migratoria del gobierno federal”, dijo el jefe nacional del PAN, Marko Cortés. En la misma sintonía se pronunció Verónica Juárez, coordinadora de la corriente Nueva Izquierda en el PRD. Ella pide que ruede la cabeza de Garduño. Y señala: “Ésta es una de las tantas consecuencias graves de que México haya aceptado, en los hechos, convertirse en tercer país seguro para los migrantes que intentan cruzar a EU”.

* El índice acusador se levantó también entre dos de las corcholatas de Morena. El secretario de Gobernación, aprovechó la entrevista que le hacía Joaquín López-Dóriga, en Radio Fórmula, para hacer responsable a Ebrard de la política migratoria del gobierno: “Aunque formalmente es la Secretaría de Gobernación, para efectos administrativos, hay un acuerdo al interior del gobierno y es Marcelo, el secretario de Relaciones Exteriores, quien se encarga del tema migratorio”, dijo. Aunque luego corrigió: “Es un asunto de trabajo en equipo, de responsabilidades compartidas y por eso en éste y en otros temas, tenemos que dar la cara todos, por el gobierno”.

En la Cancillería acusaron recibo. Desde allí recibimos una nota informativa que señala: “Lo que la SRE hace es llevar a cabo la negociación de temas migratorios. La operación del Inami depende de Segob. Deberían preguntar quién es el director de ese centro y a quién le reporta”. Y recuerdan que, conforme a la legislación mexicana, la conducción de la política migratoria corresponde al Ejecutivo federal, por conducto de la Segob, principal autoridad migratoria en el país. Y citan el decreto por el que se crea la Comisión Intersecretarial de Atención Integral en Materia Migratoria, para aclarar: “La Cancillería funge como instancia coordinadora de los programas y acciones de las autoridades mexicanas con competencia en materia migratoria, pero de ninguna manera suple o asume las facultades principales de dichas autoridades”.

Pasadas las 9 de la noche, Marcelo Ebrard puso un tuit en el que declina responder directamente al titular de la Segob. “No haré consideraciones políticas por el momento”, dijo.  Informó que los responsables de haber dejado encerrados a los migrantes  ya fueron presentados ante la FGR. (Francisco Garfias, Excélsior, Nacional, p. 4)

La divisa del poder // No fue el Estado, fue el Gobierno

Minimizar la muerte de al menos 38 migrantes y convertir el hecho en un “ataque al Gobierno’’ son las fórmulas que ha puesto en práctica la 4T para deslindarse de sus responsabilidades en tragedias y/o atentados. 

Al menos treinta y ocho migrantes murieron, pero la víctima es el presidente Andrés Manuel López Obrador.

No solo la oposición en México, sino organizaciones internacionales de asistencia y derechos humanos responsabilizaron al Gobierno mexicano por el trato que se da a quienes huyen de la miseria y la violencia, principalmente en Centroamérica.

Pero, lejos de asumir la responsabilidad que a todas luces tiene, el Presidente culpa a los migrantes de su propia muerte y su feligresía acusa a los acusadores de “lucrar con la tragedia’’.

Tal como lo hicieron quienes ahora gobiernan con los casos de la Guardería ABC y el derrumbe de la mina en Pasta de Conchos, por citar solo dos ejemplos.

Pero para que no quede duda de la responsabilidad del Gobierno mexicano en la tragedia, existe un video ampliamente difundido en el que se ve cómo algunos migrantes prenden fuego a varias colchonetas, pero también cómo otros tratan de abrir la reja que está cerrada con candado y no pueden salir.

Lejos de ayudar, el personal de Migración presente sale corriendo en lugar de ayudar a evacuar el edificio.

El Presidente dijo ayer que los migrantes iniciaron el incendio “porque sabían que iban a ser deportados’’, pero ni eso está claro. 

Versiones de otros migrantes aseguran que la protesta fue porque durante todo el día el personal del INM no les había proporcionado agua para beber.

Evidentemente, para la relatoría oficial conviene más hacer creer que los migrantes no querían ser deportados que asumir el hecho de que, probablemente, solo querían agua para beber.

En cualquier otro país civilizado, una tragedia de esta magnitud ya les habría costado el puesto a dos o tres funcionarios de alto nivel.

Pero aquí, el Gobierno ha decidido proteger al director del INM, Francisco Garduño Yáñez y, sobre todo, a dos de sus precandidatos presidenciales con innegable responsabilidad administrativa en los hechos: el secretario de Relaciones Exteriores Marcelo Ebrard y el secretario de Gobernación Adán Augusto López, de quien depende oficialmente el Instituto de Migración.

Quizá no fue el Estado, pero sí el Gobierno. (Adrián Trejo, Diario 24 Horas, México, p. 5)

Hermano lobo // Garduño, de las cárceles al INM

La política migratoria cambió con la llegada del presidente Andrés Manuel López Obrador, en medio de una fuerte presión del gobierno de Donald Trump y para consolidar el nuevo lineamiento puso como comisionado del Instituto Nacional de Migración al ex responsable de las cárceles federales.

La experiencia inmediata de Francisco Garduño era en las cárceles: las políticas para mantener a la gente tras las rejas, no para atender el flujo migrante con una visión de respeto a los derechos humanos.

Y así, vimos a agentes de migración corretear, patear y maltratar a algunas de las personas al atravesar el territorio nacional. Lejos quedó el recibimiento con música, agua, cobijas y alimentos calientes en un campamento en la Deportiva de la Magdalena Mixhuca, que presumían los integrantes de la autodenominada 4T. Eso era sólo propaganda, apenas tomó posesión el nuevo Presidente y las cosas cambiaron y apenas medio año después se sustituyó al comisionado al mismo tiempo que se enviaron a miembros del Ejército y la Guardia Nacional para contener las caravanas.

De acuerdo con el Departamento de Estado de Estados Unidos, en un informe publicado la semana pasada, en el INM hay incapacidad en la atención al problema por parte del instituto a cargo de Garduño, así como violencia contra los migrantes no sólo de la delincuencia organizada, sino también de la propia autoridad, que debería garantizar su seguridad.

Ese documento emitido, por lo que el presidente López Obrador llamó un “departamentito” del Departamento de Estado, también hablaba de un caso de tortura a un migrante hondureño por parte de agentes de Migración y de la Guardia Nacional en una estación migratoria en Piedras Negras, Coahuila; el caso fue reportado por el Mecanismo de Prevención de la Tortura de la organización Asylum Access.

Para los migrantes centroamericanos y sudamericanos que buscan llegar y atravesar la frontera con Estados Unidos, pasar por territorio nacional se ha convertido en un infierno. Apenas en febrero 24 HORAS publicó que, en el otro extremo del territorio nacional, en Tapachula, la estación migratoria registraba en los primeros dos meses de 2023, una saturación de 900%. Esa es la realidad con la que se topa la gente que busca el sueño americano. 

Según Yaneth Gil Ardon, de la asociación Una Ayuda Para ti Mujer Migrante, entrevistada por Nadia Rosales, las condiciones en ese lugar “siempre han sido inhumanas”, en un espacio que está adecuado para cien personas tienen hasta mil detenidos…

Si no es la delincuencia organizada que los amontona en camiones en donde se dificulta respirar, los cuales también han registrado accidentes como el que tuvo un saldo de 53 personas muertas en un camión que se volcó en junio de 2022, son los uniformados quienes los maltratan o persiguen… (Alberto González, Diario 24 Horas, Mundo, p. 17)

Astillero

La rendición migratoria mexicana // Ciudad Juárez, una consecuencia // Nefastos, INM y el director Garduño // Ebrard: dar cuentas a EU

L A MÁS RECIENTE tragedia de Ciudad Juárez tiene como telón binacional la rendición de la tradicional política mexicana en materia de migrantes ante las presiones del entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien, además de otros personajes que fueron miembros de su gabinete, se han jactado de la fácil manera en que lograron doblegar al canciller Marcelo Ebrard y, por extensión, al gobierno del presidente López Obrador.

SALVO PARA EFECTOS de competencias partidistas por la postulación morenista de 2024, no tiene gran trascendencia el deslinde que Adán Augusto López Hernández ha hecho al declarar que el Instituto Nacional de Migración depende en lo práctico más de la Secretaría de Relaciones Exteriores, a cargo de Marcelo Ebrard, que de Bucareli.

EN REALIDAD, ES una autoinculpación del otro López tabasqueño, que ha permitido que por instrucciones presidenciales el delicado tema de la migración se haya convertido en asunto a ser ejercido y vigilado por el canciller, quien ha tenido claramente el encargo de lo migratorio para así poder entregar cuentas precisas al poder estadunidense.

NI SÁNCHEZ CORDERO (desde su paso etéreo por Gobernación, donde le quitaron facultades a granel, hasta dejarla convertida en ornamento político) ni López Hernández (con la vista puesta en 2024) tuvieron los arrestos políticos para negarse a que el tema migratorio, que por normatividad les correspondería, fuera asumido por el secretario multitareas, Ebrard.

LA CONVERSIÓN DE un asunto propio de la gobernabilidad interna en uno de índole diplomática ha sido, además, ejercida de manera atroz por el tétrico Instituto Nacional de Migración, cargado desde sexenios anteriores de serias acusaciones de corrupción y salvajismo, con un morenista al frente entendido en asuntos carcelarios y de seguridad, de transporte público y operación electoral, Francisco Garduño, quien sustituyó en junio de 2019 al académico Tonatiuh Guillén López, doctor en ciencias sociales, con especialidad en sociología, que ha estudiado ampliamente el fenómeno migratorio y fue presidente del Colegio de la Frontera.

EN LOS HECHOS, la Guardia Nacional y el Instituto Nacional de Migración se convirtieron en la migra de la 4T, establecieron un control férreo de los cruces en la frontera sur mexicana (transformada así en una especie de tercera frontera de Estados Unidos) y aceptaron una vergonzosa versión del “tercer país seguro”, con México como depósito trasero de indocumentados devueltos de Estados Unidos.

LO SUCEDIDO EN Ciudad Juárez la noche del lunes no debe ser amparado en cómodas consideraciones excluyentes: el gobierno del presidente López Obrador es responsable del rediseño general de la histórica política migratoria mexicana y de la operación, constantemente denunciada, del INM en particular. Se requiere analizar y tomar medidas correctivas fuertes en ambos planos: el de las cesiones a la anterior agresividad explícita de Trump y a la actual (¿peor?) del “suavecito” Biden, que igualmente mantiene el esquema dominante, y el de la operación de un cuerpo de agentes y directivos, en el INM, profundamente infiltrado por la corrupción y con sistemáticas prácticas inhumanas.

CIERTO ES QUE la migración es un fenómeno mundial con múltiples factores delicados, que suele señalarse que las caravanas de personas desde el sur tienen patrocinadores con intereses políticos desestabilizadores y que México por geopolítica necesita llegar a acuerdos difíciles con Estados Unidos, pero la muerte de cuando menos 38 personas, en condiciones de absurda criminalidad institucional, obligan a revisar y a corregir, mucho más allá de la destitución de Garduño o la consignación penal de algunos agentes del INM. (Julio Hernández López, La Jornada, Política, p. 14)

Bajo reserva

El fuego en el centro de detención de migrantes en Ciudad Juárez, Chihuahua, que cobró la vida de 38 personas extranjeras se propagó a la contienda de Morena por la candidatura presidencial. Ayer el secretario de Gobernación, y aspirante presidencial, Adán Augusto López, dijo que él no es el responsable de operar el sistema migratorio y que, aunque formalmente y para efectos administrativos, es la Secretaría de Gobernación la encargada, “hay un acuerdo al interior del gobierno, y es Marcelo (Ebrard), el secretario de Relaciones Exteriores quien se encarga del tema migratorio”. Ebrard, decidió salir al paso y advertir que ayer ya habrá otros tiempos para las “consideraciones” políticas.

Aquí no hay San Fernandos, se jactaba el oficialismo

Nos recuerdan que, apenas hace una semana, en la sesión del Senado, la senadora por Morena, Antares Vázquez, en tribuna, con su clásica frase “ternuritas” se jactaba de que en la autollamada Cuarta Transformación 4T no había San Fernandos, ni masacres o muertes de migrantes como en el sexenio del panista Felipe Calderón. Primero, doña Antares, no se acuerda, o no se quiere acordar, que en diciembre de 2021 el Instituto Nacional de Migración (INM) violó la ley al no realizar acciones de control previo al accidente vial en el que murieron 56 migrantes. Que dirán ahora ella y el oficialismo, después de la tragedia que derivó en la muerte de 38 migrantes en una Estación Migratoria del INM. ¿Dirán que es herencia del neoliberalismo? ¿Qué es culpa de Genaro García Luna y Felipe Calderón? O aceptarán que fue negligencia criminal de las autoridades que salieron corriendo y dejaron la reja cerrada. (El Universal, Nación, p. 2)

Frentes políticos

Multifactorial. Tratar de culpar al gobierno de Maru Campos por la tragedia en el Centro de Detención Migratoria del INM en Ciudad Juárez, Chihuahua, es perderse en el camino. Influyeron muchos factores. Tenemos un entramado político y social que permitió que 38 personas encontraran su destino fatal en un incendio. La Unidad de Investigación de Delitos para Personas Migrantes de la FGR, a cargo de Alejandro Gertz, inició las pesquisas para esclarecer los hechos. Queda preguntarnos si realmente somos un país solidario o si simplemente preferimos mirar hacia otro lado mientras 39 vidas se consumen en las llamas de la indiferencia. Muchísimos son los responsables. ¿Pagarán? (Excélsior, Nacional, p. 9)

En privado // Adán Augusto: yo, presidente

Retales

 TRAGEDIA. El video que publiqué ayer que capta el momento en que el personal del albergue del INM en Ciudad Juárez encierra a los migrantes cuando ya se les acerca el fuego y los cubre el humo, documenta la política en materia migratoria: criminal. Con 38 muertos y 30 heridos graves, la mayoría por asfixia, es la peor tragedia migratoria desde diciembre de 2021, cuando 56 migrantes murieron en la caja de un tráiler, en Chiapas; (Joaquín López Dóriga, Milenio Diario, Al frente, p 3)

Rozones

“Crimen de Estado”

El que apareció para lanzar otro de sus dardos envenenados contra el gobierno de la 4T, fue Porfirio Muñoz Ledo. Y es que, ayer, a propósito de la tragedia de migrantes ocurrida en Ciudad Juárez, publicó en las benditas redes un texto al que puso por título “El Crematorio de Ciudad Juárez”. En éste señala que “la hoguera en la que fueron calcinados esta madrugada 39 hermanos migrantes en Ciudad Juárez, no es un accidente fortuito sino crimen de Estado. Consecuencia de políticas sistemáticas del gobierno mexicano que violenta los derechos humanos, tanto en la frontera norte como en la sur. El INM se ha transformado en instrumento neonazi y servil que recuerda los campos de concentración y exterminio. El holocausto desenmascara el trasfondo político de este gobierno hacia América Latina y el Caribe. El resto es demagogia”. Ahí los dichos del exlegislador. (La Razón, La dos, p. 2)

La Esquina

Si algo se debe hacer ante una tragedia como la sucedida en Ciudad Juárez, es subrayar en un comunicado burocrático, el carácter de migrantes extranjeros de las víctimas, como si sus vidas valieran menos. Es reflejo de una actitud de ausencia de empatía con el prójimo, de falta de humanismo más elemental. La banalidad del mal, como decía Iannah Arendt. (La Crónica de Hoy, Pp)

La Cuarta Transformación // La escandalosa trayectoria de Deloitte

El secretario de Gobernación criticó ayer que el gobierno de Chihuahua filtrara el video de las instalaciones migratorias de Ciudad Juárez en el que murieron quemados 38 inmigrantes. Adán Augusto López informó que desde las primeras horas del martes conocían la grabación, pero que por prudencia, respeto a los familiares y para no entorpecer las investigaciones, se reservaron su contenido. (Dario Celis, El Financiero, Economía, p. 6)

Confidencial

Mal timing…

Muy sonriente se mostró Marcelo Ebrard junto al gobernador de Nuevo León, Samuel García, en su recorrido “por el predio de Tesla… en un Tesla”. A lo mejor no sonríe tanto cuando se dé cuenta de que le están buscando echar la culpa de la muerte de los migrantes en Ciudad Juárez. Adán Augusto López ya dijo en entrevista con Joaquín López-Dóriga que la SRE es la encargada del tema migratorio, con todo y que el INM siempre recalca que es parte de Segob. Lo cierto es que fue muy mal timing el del canciller, en el día del escándalo y la tragedia, ir al proyecto de Tesla. A ver si le revira al secretario de Gobernación.

 

Y entre las muchas críticas…

Y entre las muchas y muy variadas críticas a lo ocurrido en Ciudad Juárez, destacó una del que fuera aliado de la ‘4T’ y nada menos que quien le colocó la banda presidencial a López Obrador, Porfirio Muñoz Ledo. “La hoguera en la que fueron calcinados esta madrugada 39 hermanos migrantes en Ciudad Juárez, no es un accidente fortuito sino crimen de Estado”, soltó el exdiputado. “El @INAMI_mx se ha transformado en instrumento neonazi y servil que recuerda los campos de concentración y exterminio”, deploró. (Confidencial, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 35)

Detective // El Inami debe desaparecer

El día comienza con una redada del Instituto Nacional de Migración (Inami) por las calles de Ciudad Juárez en busca de personas humildes que tratan de ganarse la vida limpiando parabrisas y vendiendo cosas en los camellones.

Después vienen los maltratos durante sus detenciones arbitrarias. Ya entonces lo que sigue es el encierro en una cárcel ilegal llamada eufemísticamente albergue y, por último, la amenaza de que la pesadilla siguiente será la deportación a sus países de origen.

No solo en Juárez, sino en todo el país, decenas de migrantes son violentados a diario por la política impuesta de forma humillante a México por el gobierno de Estados Unidos. Ante esta opresión sistemática, a nadie debe asombrar que haya sucedido un motín. Eso es algo que puede ocurrir cuando la dignidad de alguien es pisoteada como lo hace un Estado que pregona el humanismo mexicano como modelo de gobierno.

Los 38 migrantes de Guatemala, Venezuela, El Salvador, Honduras, Ecuador y Colombia no murieron a causa de un accidente ni buscaban suicidarse: perdieron la vida tras ser cazados mientras trabajaban a la espera de llegar a su destino, ser tratados como criminales, encerrados ilegalmente, torturados psicológicamente con su expulsión del país y, después, en el extremo de la deshumanización oficial, dejados a su suerte mientras los consumía el fuego de su protesta.

Crimen de Estado es una forma puntual de llamar lo sucedido.

Hay otras maneras más viscerales que han de omitirse en esta ocasión.

Tras una tragedia así se vuelve impostergable la revisión a fondo del Inami. Siendo un órgano administrativo, es aberrante que asuma labores policiales como el “Operativo de Limpieza de Migrantes” que llevó a cabo en las calles juarenses la mañana del incendio, supuestamente por exigencia de autoridades locales.

Un reflejo más del esperpento que representa esta instancia es la declaración hecha por el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, en el sentido de que, aunque orgánicamente depende de su secretaría, en realidad el organismo opera de facto bajo el tutelaje de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Desaparecer una instancia irregular y criminal como el Inami es imperante tras la atrocidad ocurrida. Sin embargo, la solución de fondo a esta crisis humanitaria es la legalización y regulación de la inmigración. De otra forma, el horror prevalecerá. (Diego Enrique Osorno, Milenio Diario, Al frente, p. 2)

El asalto a la razón // Más riesgo por aceptar expulsados

El video con el inicio del incendio en el falaz “albergue” o eufemística “estación migratoria” de Ciudad Juárez es una cárcel donde ineptos y cobardes “custodios”, pudiendo atender la emergencia, mantuvieron cerrada la reja por la que pudieron escapar de la muerte 38 o más personas (vive una treintena de lesionados, muchos de gravedad).

Verosímil, lo que afirmó el presidente López Obrador: que algunos de los inconformes con su inminente repatriación prendieran fuego a las colchonetas pero, de ser así, ¿no había siquiera un extinguidor en esa instalación oficial del gobierno federal?

Lo dijo así:

“… tuvo que ver con una protesta que ellos iniciaron a partir, suponemos, de que se enteraron que iban a ser deportados, movilizados y como protesta en la puerta del albergue pusieron colchonetas y les prendieron fuego…”.

 

Pero no es tal: son barrotes metálicos en que remata la gran reja tras la que estaban encerrados los migrantes en un espacio insuficiente.

 

La tragedia enluta a familias de Colombia, Ecuador, El Salvador, Venezuela, Honduras y Guatemala (nación originaria de la mayoría de difuntos: 28).

El Instituto Nacional de Migración tuiteó que “lamenta” los fallecimientos derivados de “un incendio que se originó poco antes de las 22 horas del lunes en el área de alojamiento de la Estancia Provisional de Cd. Juárez, Chihuahua”.

Vaya tramposo nombre para una prisión. Y en comunicado de prensa dice que “rechaza enérgicamente los actos que derivaron en esta tragedia”.

Lo que debiera rechazar y resolver son las innegables deficiencias de su personal y sus instalaciones.

 

El antecedente más próximo de una matazón tumultuaria de migrantes fue la volcadura, el 9 de diciembre de 2021, de un tráiler en Chiapas (sobre la carretera Tuxtla Gutiérrez-Chiapa de Corzo), en cuya caja viajaban atestados ¡200! hombres, mujeres, niñas y niños que habían partido de Comitán rumbo a Puebla (casi todos procedentes de Guatemala y Honduras). El accidente provocó la muerte de 55 que, junto con los 145 sobrevivientes, pasaron frente a las narices de las fuerzas estatales y federales de seguridad, incluidas las del INM, incapaces de detectarlos o cómplices de quienes se dedican al tráfico de personas.

 

Más atrás, el 22 de agosto de 2010, 72 migrantes aparecieron masacrados en un solar de San Fernando, Tamaulipas.

 

A la estadística letal cabe sumar los más de 400 cadáveres al año que son hallados en el desierto del lado estadunidense.

El incierto destino de quienes huyen del hambre y la violencia (como también decenas de miles de mexicanos) y terminan varados en las fronteras norte y sur preocupa más por la dócil aceptación mexicana de recibir a los migrantes que expulsa Estados Unidos, a quienes escamotea las más elementales garantías humanitarias.

Lo de la saturación saltó al corcholaterío: Con Joaquín López-Dóriga, Adán Augusto López reconoció que la Segob es la cabeza administrativa del INM, pero enfatizó que la política migratoria la lleva el canciller Ebrard… (Carlos Marín, Milenio Diario, Política, p. 5)

Itinerarios // De frente y hasta donde tope

Imposible no sentir —como mexicana o como mexicano— dolor, indignación y vergüenza, ante la muerte de 38 personas de distintas nacionalidades que, en busca de trabajo y de una vida mejor, después de cruzar nuestro territorio de sur a norte, pretendían entrar a EU.

Les cerró la puerta esa a la que veían como “la tierra prometida” y aquí, en este país de migrantes, vaya paradoja, encontraron la muerte. Nadie merece ese destino.

Producto del clamor de justicia de las grandes mayorías, acostumbrados a alzar la voz junto a las víctimas, a luchar a brazo partido, durante décadas, contra un régimen criminal, Andrés Manuel López Obrador, su movimiento y su gobierno no han callado ante la tragedia; tampoco cerrarán los ojos ni se cruzarán de brazos.

 

De frente y hasta donde tope habrán de llegar, estoy seguro, para que se conozca toda la verdad y se haga justicia.

Y es que México tiene, ahora, una deuda más con nuestros hermanos migrantes de centro y Sudamérica y con sus familiares y compatriotas.

Testimonio de que nuestra patria se transforma pacífica, democrática y radicalmente hemos de dar enfrentando y asumiendo, como no lo hicieron antes los gobiernos del PRI y del PAN, las responsabilidades que, en estos hechos terribles, como país, como ciudadanos y como gobierno nos correspondan.

Votamos en 2018 por un cambio de régimen y en esa tarea estamos empeñados. Aún no termina de nacer el nuevo régimen mientras que el viejo se resiste a morir.

Tragedias como esta nos muestran la urgente necesidad de profundizar y cuidar la transformación; ahí donde subsisten los viejos usos y costumbres —en servidores públicos e instituciones— ha actuarse sin contemplaciones de ningún tipo.

Si migrar no es delito, como lo ha dicho una y otra vez AMLO; ¿por qué entonces el INM tenía detenidos a estas y estos migrantes?

A responder esta pregunta capital y deslindar responsabilidades tanto de los funcionarios a cargo de la política migratoria como la de los responsables del centro de detención y de sus custodios. A revisar los protocolos de actuación y de protección civil en ese y otros centros similares en el país se abocan ya —y deben hacerlo con firmeza ejemplar— el gobierno federal, las instancias de procuración de justicia y de defensa de los derechos humanos.

Mienten los opositores y los líderes de opinión a su servicio que, hacen un uso político de la tragedia, cuando intentan comparar este hecho con la Guardería ABC o con Ayotzinapa.

Tanto Felipe Calderón como Enrique Peña Nieto, son, ya que encubrieron a los responsables de esos dos crímenes de Estado y trataron de impedir que se conociera la verdad y se hiciera justicia, corresponsables de los mismos.

Y mienten aquellos que en Washington y con propósitos electorales se han dedicado a incentivar, a financiar incluso caravanas migratorias y a infiltrar en ellas a provocadores para que detonen actos violentos y organicen motines.

Mienten cuando se fingen aterrorizados por la muerte de esas y esos que vienen de lo que consideran sólo su “patio trasero”, el escenario de sus fobias anticomunistas, de su ambición de dominio, el frente de guerras eternas que alimentaron sin pelear.

Mienten cuando lamentan la pérdida de migrantes que, consideraron siempre, prescindibles, desechables y que son parte del incontenible Tsunami migratorio.

Seguirán viniendo migrantes del sur. Seguirán migrando nuestros compatriotas al norte. A ellas y ellos nos debemos. No podemos fallarles de nuevo. Tarea primordial de la Transformación ha de ser garantizar que tragedias como ésta ni queden impunes, ni vuelvan a repetirse. (Epigmenio Ibarra, Milenio Diario, Política, p. 13)

Duda razonable // Pues sí, en Ciudad Juárez fue el Estado

Quedará para la historia — la mala— cómo el corcholatismo afecta la tarea gubernamental con lo que vimos ayer.

Primero: la respuesta que el secretario de Gobernación le dio ayer a Joaquín López-Dóriga después de la tragedia en Ciudad Juárez, en la que murieron 38 migrantes y hay 30 lesionados.

Dijo Adán Augusto: “Y por qué el secretario de Gobernación quiere hablar sobre estos temas si él no es el encargado de operar el sistema migratorio”.

—¿Quién es? —preguntó Joaquín.

Aunque formalmente es la Secretaría de Gobernación, para efectos administrativos, hay un acuerdo al interior del gobierno y es Marcelo, el secretario de Relaciones Exteriores, quien se encarga del tema migratorio. Pues primero es un asunto de trabajo en equipo, de responsabilidades compartidas y por eso. En este y en otros temas, pues tenemos que dar la cara a todos por el gobierno.

Casi a la misma hora, el secretario de Relaciones Exteriores, ese que según Adán Augusto “opera el sistema migratorio”, nos enseñaba en redes sociales, él muy sonriente, varias fotos de su visita adonde se construirá la planta de Tesla.

El INM no depende de la Secretaría de Relaciones Exteriores, pero los acuerdos con Estados Unidos por los que esos migrantes estaban en ese lugar sí los ha negociado el canciller.

El corcholatismo y la tragedia.

El asunto no es nuevo ni solo de este sexenio, pero en este gobierno que se dice tan de izquierda y humanista, por las presiones agravadas por la llegada de Trump a la Casa Blanca, los migrantes no han sido más que una moneda de cambio para lograr objetivos comerciales y/o económicos. Y nos hemos prestado a cualquier barbaridad para convertirnos en el primer muro, con todo y soldados y prisiones —a los que les llamamos centros “temporales”— y deportaciones.

Ayer el Presidente, al informar del caso, dijo que “esto tuvo que ver con una protesta que ellos iniciaron a partir, suponemos, de que se enteraron que iban a ser deportados, movilizados, y como protesta en la puerta del albergue pusieron colchonetas del albergue y les prendieron fuego, y no imaginaron que esto iba a causar esta terrible desgracia”.

¿Fue su culpa?

Los migrantes murieron o quedaron heridos cuando estaban bajo el “resguardo” del gobierno mexicano, en una instalación del gobierno de México, cuidados —es un decir— por funcionarios públicos del gobierno mexicano. Pues sí, fue el Estado, o ¿cómo era? (Carlos Puig, La Razón, Al frente, p. 2)

Jaque mate // Tragedia migrante

“Los migrantes no son criminales”.

¿Por qué tuvieron que morir 38 migrantes en un centro de detención en Ciudad Juárez? Quizá porque a nadie le importa, porque las vidas de los migrantes son baratas.

 

El presidente López Obrador culpó a las propias víctimas: “Esto tuvo que ver con una protesta que ellos iniciaron a partir, suponemos, de que se enteraron que iban a ser deportados, movilizados, y como protesta en la puerta del albergue pusieron colchonetas del albergue y les prendieron fuego, y no imaginaron que esto iba a causar esta terrible desgracia”.

 

¿Albergue? ¿Cuál albergue? La Estancia Provisional del Instituto Nacional de Migración en Juárez es una cárcel ilegal, con celdas y barrotes para impedir la huida de los migrantes, que no han cometido más delito que buscar una vida mejor. Calificar esta prisión de albergue es una de esas mentiras que los funcionarios nos dicen constantemente.

¿Cuántas veces hemos leído o escuchado que un nuevo grupo de migrantes fue “rescatado” por la Guardia Nacional o por Migración? No nos dicen, sin embargo, por qué los migrantes no quieren ser rescatados. Saben que los agentes de Migración o los militares de la GN no los están “rescatando”, sino deteniendo. A los que les va bien los encerrarán en cárceles que llaman “estancias” y los deportarán; otros serán extorsionados o vendidos al crimen organizado; muchas mujeres serán violadas.

La tragedia se arrastra desde hace décadas. En San Fernando, Tamaulipas, en agosto de 2010, 72 migrantes, entre ellos 14 mujeres, fueron asesinados por sicarios. El presidente López Obrador aseguró el 24 de agosto de 2020, cuando se cumplieron 10 años de la masacre, que en su gobierno no se protege a nadie ni hay impunidad. Ya los migrantes no son abandonados en camiones, dijo, porque hay revisiones de la Guardia Nacional. “Se puede avanzar sin violar los derechos humanos”.

Las cifras de migrantes extranjeros, sin embargo, han venido aumentando, y también las de mexicanos que arriesgan la vida para cruzar la frontera. Durante décadas los agentes de migración abusaron de ellos, pero AMLO ofreció una apertura desde antes de asumir la Presidencia. En octubre de 2018 anunció que, “a partir del 1o. de diciembre, vamos a ofrecer empleo, trabajo, a migrantes centroamericanos… No es atender el asunto solo con deportaciones o con medidas de fuerza, sino dando opciones, alternativas”. Esta declaración hizo que miles se unieran a las caravanas de migrantes, pero solo algunos recibieron los empleos prometidos, mientras que el cruce a Estados Unidos siguió estando vedado.

Ante la tragedia vemos hoy un desvergonzado intento por culpar a otros. Ayer el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, le dijo a Joaquín López Dóriga que la responsabilidad no es de su dependencia, a pesar de que el INM es parte de ella: “Aunque formalmente es la Secretaría de Gobernación, para efectos administrativos, hay un acuerdo al interior del gobierno y es Marcelo, el secretario de Relaciones Exteriores, quien se encarga del tema migratorio”.

Entiendo que se echen la culpa porque aquel que, en vez de recibir a los migrantes con los brazos abiertos, con empleos y protección, les lanzó la Guardia Nacional y los detuvo en celdas atestadas, amenazándolos con deportarlos, es responsable de la tragedia. Quienes en vez de rescatar a los migrantes los encerraron y los dejaron quemarse en una cárcel clandestina en Juárez fueron omisos en su responsabilidad. Al dejarlos morir cometieron un crimen por el que deben responder.

  • VIDEO

Una vez más el gobierno se preocupa más por saber quién filtró el video del interior de la cárcel de migración en Juárez que por las víctimas. “Yo repruebo una conducta como esa”, dijo el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, pero no se refería a los custodios que dejaron quemar vivos a los “reos”, sino a la filtración del video que mostró lo que había ocurrido. (Sergio Sarmiento, Reforma, Opinión, p. 10)

Historias de reportero // Los 38 de López Obrador

Él fue quien primero abrió las puertas a los migrantes y cuando se desbordó la migración hacia México, decidió cerrárselas en la cara. Él fue el que “se dobló como nunca había visto a nadie doblarse” frente a Donald Trump para entregarle 26 mil soldados y volverlos la migra de Estados Unidos. Él es el comandante supremo de esos soldados que han reprimido migrantes, golpeado mujeres y niños, perseguido y correteado centroamericanos, sudamericanos, caribeños.

Él es el que cada que puede elogia a los dictadores de los países de los que están huyendo todos esos migrantes. Él hace de abogado del chavismo-madurismo venezolano para que Estados Unidos los considere países democráticos. Él es el que está feliz porque regresó la izquierda a Honduras. Él es el que le ha dado millones al gobierno cubano, disfrazados de brigadas médicas y contratos del tren maya. Él es el que no ha condenado al dictador Daniel Ortega de Nicaragua. De algunos de esos países son los migrantes detenidos, encarcelados y dejados morir al fuego por su gobierno. Él es el que decidió endurecer la política migratoria.

Él es el que decidió que México podía albergar a decenas de miles de migrantes que le manda Estados Unidos año con año. Él es el que dijo que donde come uno comen dos. Él es el que no aumentó los presupuestos para la atención de los migrantes, el que no atendió las recomendaciones de derechos humanos, el que dio abrazos a las organizaciones del crimen organizado que abusan como quieren de los migrantes en su ruta al norte, él es el que no atendió las recomendaciones de toda suerte de organizaciones de derechos humanos.

Él es el que minimizó la tragedia y le dedicó al asunto sólo 3 minutos de sus casi 3 horas de mañanera, para fundamentalmente culpar del incendio a los migrantes ahí detenidos. Él es el que frente a la tragedia de Ciudad Juárez optó por mentir. Optó por mentir otra vez.

El gobierno ya aceptó que tuvo el video desde el lunes en la noche y el video no deja espacio a la duda: los agentes federales caminaban cómodamente por la estación migratoria de Ciudad Juárez mientras 38 migrantes morían por el fuego y por el humo rejas adentro.

Él es el que a pesar de esto, ayer martes en la mañana declaró que la culpa había sido de los migrantes por quemar unas colchonetas en protesta porque los iban a deportar. No. Los agentes migratorios del gobierno no los dejaron salir, los dejaron encerrados. Sin protocolos, sin misericordia, sin alma. Encerrados a quemarse y asfixiarse en una cárcel para personas cuyo único delito es buscarse un futuro lejos de la pobreza, la violencia o la represión política. No son criminales. Son migrantes.

Él, López Obrador, es el responsable político de esta tragedia a la que condujeron sus decisiones de gobierno y sus arreglos con Estados Unidos.

Son los 38 de López Obrador.

Él, si fuera aquel dirigente opositor estaría diciendo sin temor a equivocarse que el presidente de México tiene una inesquivable responsabilidad política en esta desgracia que pudo haberse evitado. (Carlos Loret de Mola, El Universal, Nación, p. 5)

En tercera persona // Muérete en México

Abel Manuel Ortega Oviedo, venezolano de 29 años. El lunes a las tres de la tarde fue detenido junto a un semáforo, en una calle de Ciudad Juárez, por agentes de migración y de la policía municipal.

Lo acompañaban su esposa, su hermano, sus dos hijos.

Llevaban once días en Juárez, viviendo, relata él, “de lo que el pueblo mexicano quiere regalarnos”: agua, comida, ropa, cualquier ayuda económica.

Por una supuesta denuncia de gente molesta por la presencia de los migrantes en las calles –y en realidad, bajo el contexto de deportaciones expeditas empujadas por el Título 42 y llevadas a cabo desde hace varias semanas por el alcalde de Ciudad Juárez–, un grupo de agentes cayeron sobre ellos.

Era el día en que un centro de detención de migrantes ubicado en Ciudad Juárez iba a arder: el día en que, mientras los oficiales migratorios se ponían a salvo, al menos 38 migrantes que se hallaban hacinados tras las rejas, y encerrados con candados, morirían entre el humo y las llamas que el lunes en la noche consumieron un área del centro.

Aquella tarde, al hermano de Abel, Orlando José, de 26 años de edad, los agentes lo arrastraron hasta una camioneta. Al mismo tiempo, le gritaron a su esposa: “¡Móntate, móntate en la camioneta o te montamos!” –relata él.

 

Los subieron con maltratos y también con la promesa de darles un permiso para trabajar en las calles. Dice Orlando que el permiso era en realidad un documento que le obligaba a irse de Juárez antes de 30 días. A su hermano se lo negaron. Solo era “para la familia: mamá, papá, hijos”.

A Orlando José le quitaron sus objetos personales y las correas de los zapatos, y los metieron en una bolsa etiquetada con su nombre.

“Vimos cómo se lo llevaban tras las rejas. Mi hijo de cuatro años se puso a llorar. Uno de migración me dijo con burla: ‘No vale llorar’”.

Nos dieron el privilegio de irnos porque cargamos con niños”, dijo Abel.

Eran las cuatro y media cuando Orlando José cruzó las rejas del centro de detención. 24 horas más tarde, Abel ignoraba si su hermano estaba vivo o muerto. “A esa hora dejé de verlo”, afirma.

Le habían dicho que a las cinco de la tarde del lunes varios migrantes serían trasladados a la Ciudad de México. No le informaron nada más. Una persona le avisó en el hotel donde se hospeda que el centro de detención se había quemado y que estaban sacando cuerpos calcinados de detrás de las rejas.

Cuando llegó encontró un panorama de horror. Cadáveres metidos en bolsas, así como flores, veladoras, banderas de Venezuela, gritos y llantos de migrantes que habían quedado varados en aquel sitio. Una verdadera sucursal del infierno.

En su “mañanera”, el presidente López Obrador despachó el asunto en un par de minutos. Atribuyó el incendio y las muertes a una protesta de los migrantes, quienes, dijo, habían prendido fuego a sus colchonetas. Después de clausurar el tema, pasó a otra cosa: comenzó a reír a carcajadas y a celebrar sus propios chistes.

 

Cientos de migrantes, mientras tanto, se agolpaban a las puertas del centro de detención –al que López Obrador se refirió como “un albergue”: no lo era–. Una testigo relató que a las diez de la noche había comenzado a salir “humo por todos lados”. Dijo que el personal de migración salió corriendo, y que “lo único que dejaron ahí adentro, encerrados, fueron a los hombres”.

“¡Justicia, justicia, justicia!”, gritaban.

Una mujer declaró: “No somos animales, somos seres humanos, tenemos el derecho de comer, tenemos del derecho de dormir, tenemos derecho a una vivienda, tenemos el derecho de una vida digna”.

 

Pero no había sido así. Los migrantes habían sido cazados y hacinados tras las rejas. Un video estremecedor se viralizó más tarde. Muestra la desesperación de las personas que se hallaban encerradas en el centro y no pudieron salir, no pudieron salir mientras el fuego crecía. Muestra cómo el personal migratorio no solo no actúo, sino incluso salió huyendo, dejando a los migrantes abandonados a su suerte.

En esos minutos siniestros, desde que comenzó el fuego hasta que todo se llenó de humo, no se activó protocolo alguno.

 

No se sabe aún quién tenía las llaves de las rejas.

Se desconoce si dentro del centro había siquiera un extintor.

Los responsables dejaron que se quemaran vivos 38 seres humanos. (“les abrieron a las mujeres y a los hombres no les abrieron”, relata un testigo”).

Al día siguiente, la respuesta fueron risas. La respuesta fue la queja del secretario de Gobernación, Adán Augusto López, no por la tragedia que había ocurrido, sino porque el video aquel se filtró, y el señalamiento de que, en realidad, por un acuerdo, los asuntos migratorios no se hallan a su cargo, sino al del secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard.

Desde hace meses, ONGs de México y Estados Unidos habían señalado el hacinamiento y la ausencia de protocolos en los centros migratorios de Juárez.

El lunes en la noche, la bomba que se venía gestando desde que estos centros se vieron rebasados, finalmente explotó. (Héctor de Mauleón, El Universal, Nación, p. 7)

Pulso político // Dejaron encerrados a migrantes calcinados

En pleno incendio, personal del Instituto Nacional de Migración, como se aprecia en un video, dejó encerrados a los migrantes en un confinamiento en Ciudad Juárez, de los que 38 murieron calcinados, por lo que las investigaciones que iniciaron las autoridades federales habrán de confirmarlo y castigar a los responsables de ese hecho, ante los reclamos de los gobiernos de Guatemala y Venezuela, países de los que la mayoría de la víctimas procedían y esperaban entrar a Estados Unidos, así como del secretario general de la ONU, António Guterres.

De acuerdo a versiones iniciales, esos migrantes que estaban en distintos lugares de la población fronteriza en los que según quejas causaban molestias, fueron detenidos y trasladados por personal del INM y policías municipales al lugar en que fueron confinados y que en protesta por el anuncio de que serían deportados, algunos de ellos prendieron fuego al lugar que se propaló y quedaron atrapados. (Francisco Cárdenas Cruz, La Razón, México, p. 8)

El Cristalazo // Los migrantes en la hoguera

Una vez más el fuego ensombrece la vida nacional.

La paradoja sombría de una luz de lumbre cuyo mensaje es la oscuridad de la muerte, ilumina  el dolor, como sucedió con los niños Le Barón calcinados en una carretera de Sonora o los infantes víctimas de la guardería ABC en Hermosillo o los muertos  en el incendio del Casino Royal de Monterrey.

Ahora las cosas no sucedieron ni en el solitario paraje del norte sonorense, ni en la mafiosa guarida de Birján en el casino regiomontano. Tampoco en una guardería incendiada por manos criminales.

No, ahora murieron encerrados –detenidos, retenidos, confinados, concentrados o simplemente privados de la libertad–, 39 extranjeros en una estación del Instituto Nacional, de migración, como si fuera necesaria otra evidencia de la lenidad, descuido, abuso y criminalidad imperantes en esa corrompida institución, la cual ha sido de inmediato exonerada por el señor presidente de la República, quien culpa de la mortandad a las víctimas.

Les prendieron fuego a las colchonetas y eso desató el incendio, fue la explicación presidencial, sin complemento de por qué no lo extinguieron a tiempo. Acusar a “los migrantes”, en general es culparlos a todos, pero al mismo tiempo exculpar a los responsables.

No fue una masacre; fue una “automasacre”.

Ahora, de acuerdo con los usos y costumbres de la 4-T debemos esperar un monumento en honor de las víctimas, como se prometió (sin sentido) en Tlahuelilpan o Bavispe.

Las primeras informaciones decían esto nada más:

“Unas 41 personas migrantes murieron en la estación migratoria del Instituto Nacional de Migración (INM) de Ciudad Juárez, Chihuahua al registrarse un incendio. El siniestro se inició aproximadamente a las 10 de la noche en las instalaciones federales ubicadas junto al puente internacional Reforma, conocido como Lerdo, en la zona Centro de esta frontera” (R.I.).

Hace años la CNDH dijo esto:

“El 22 de agosto de 2010 se presentó la primera Masacre de San Fernando ―mejor conocida fuera de México como Masacre de Tamaulipas, aunque en ese estado se han cometido otros asesinatos masivos―.

El crimen fue cometido por el cartel de Los Zetas entre el 22 y 23 de agosto de 2010 en el ejido de El Huizachal, municipio tamaulipeco de San Fernando. Las víctimas fueron 72 migrantes de diversos orígenes en tránsito por México con rumbo a los Estados Unidos ―por ello también ha recibido el nombre de Masacre de los 72―, y el hecho es uno más en la lista de crímenes no resueltos por el Estado mexicano”.

Hoy el incendio es responsabilidad de otro cártel, el del INM y de acuerdo con la incipiente tradición de la 4-T, también será otro crimen no resuelto por el Estado.

Ninguno de los muertos era un delincuente. En todo caso había infractores de ordenamientos migratorios cuya mala suerte los llevó a un País donde los retienen para seguir las instrucciones de Washington.

Los migrantes ya no deben cuidarse sólo de los criminales como los de San Fernando; ahora las autoridades del gobierno los pueden calcinar en sus propias instituciones públicas. No importa quien haya quemado el primer colchón.

Las estaciones migratorias (eufemismo para cárceles temporales), no pasarían por lo visto, una inspección seria de Protección Civil. Son como las prisiones del Salvador o de Honduras.

Recuerde (febrero 2012):

“TEGUCIGALPA (Reuters) – Un enorme incendio en una prisión de Honduras provocó la muerte de más de 350 reos que quedaron atrapados en sus celdas, en la más reciente tragedia de este tipo en el violento país centroamericano donde las cárceles están sobrepobladas.

La cárcel, una granja penal que no era de máxima seguridad, alojaba a más de 800 prisioneros, casi el doble de su capacidad. Muchos de los reos purgaban penas relacionadas con el crimen organizado.

“El fuego habría comenzado con el incendio de una colchoneta por parte de un reo…”

Pero no somos iguales. (Rafael Cardona, La Crónica de Hoy, La dos, p. 2)

Bitácora del director // Ciudad Juárez: ¿tragedia o crimen?

Divulgada por el vocero de Naciones Unidas poco después del mediodía, la declaración de António Guterres sobre la muerte de 38 migrantes en el incendio de un centro de detención migratoria en Ciudad Juárez dejó escaso margen de maniobra:

“El secretario general insta a que se lleve a cabo una investigación exhaustiva de este trágico suceso”.

Horas antes, el presidente Andrés Manuel López Obrador había explicado los hechos en 87 palabras: “Anoche, como a las nueve y media de la noche, se produjo un incendio en un albergue de migrantes en la frontera, en Ciudad Juárez, y tenemos hasta ahora como informe que perdieron la vida 39 migrantes. Esto tuvo que ver con una protesta que ellos iniciaron a partir, suponemos, de que se enteraron que iban a ser deportados, movilizados, y como protesta en la puerta del albergue pusieron colchonetas del albergue, y les prendieron fuego y no imaginaron que esto iba a causar esta terrible desgracia”.

Para saber la verdad de los hechos, tiene que haber una investigación como la que pide el secretario general de la ONU. Sin embargo, lo que hasta ahora conocemos permite poner en duda el escueto resumen que hizo el mandatario.

Para comenzar, el lugar donde sucedió la tragedia no es un “albergue”. Es un centro de detención, con rejas, que en poco se distingue de una cárcel. Allí, los migrantes son encerrados para que no se vayan a ningún lado en lo que se define su situación jurídica. Segundo, la autoridad tardó en proporcionar un número de muertos: primero dijo 39 y luego 38. Tercero, hay versiones recogidas por periodistas en Ciudad Juárez que difieren de lo dicho por López Obrador. Citada por las reporteras Rocío Gallegos y Gabriela Minjares, de La Verdad de Juárez, la venezolana Vianey Infante afirmó: “La culpa la tiene Migración”.

Las periodistas contaron en su nota que la mujer esperaba la liberación de su esposo en el exterior de la estación migratoria cuando se desató el incendio. Acudió allí, porque le dijeron que iban a soltar a su marido al comprobar que era parte de un núcleo familiar de migrantes, pero, pasadas las 9:30 de la noche, vio salir mucho humo del lugar y comenzaron a desalojar a las mujeres recluidas, no así a los hombres.

 

“Me asomé y me puse a llorar”, narró. Dejaron a los hombres encerrados en las celdas, nunca los sacaron, abundó. “Son unos inhumanos”. Agregaron las reporteras: “Entre el ajetreo de los bomberos y paramédicos que atendieron el siniestro, Vianey se enteró que a su esposo lo trasladaron a un hospital con síntomas de intoxicación”.

La víspera, apuntan otras fuentes en Ciudad Juárez, elementos del INM, apoyados de policías municipales, detuvieron a decenas de migrantes en las calles, supuestamente respondiendo a las quejas de habitantes sobre molestias que les causaban. En redes sociales hay imágenes del operativo. Existen versiones, que deben comprobarse, de que los detenidos fueron llevados a la estación migratoria, cuyo cupo quedó rebasado.

Las periodistas Gallegos y Minjares escribieron que “alrededor de las 21 horas, los migrantes se empezaron a inconformar porque durante todo el día no les habían dado agua para beber” y que “las quejas comenzaron a subir de tono hasta que, presuntamente, a las 21:30 horas prendieron fuego en el lugar donde se encontraban recluidos, esperando que les abrieran la puerta, pero se comenzaron a intoxicar y quemar”.

Un video que comenzó a circular ayer hacia las 2 pm –cuya veracidad fue reconocida por el secretario de Gobernación– muestra el momento en que el área de locutorios de la estación migratoria se llena de humo, pero nadie abre las puertas para que salgan los migrantes de la zona donde se perciben llamas.

Los hechos, como dice Guterres, ameritan una investigación. Es incontrovertible que los muertos y heridos estaban bajo custodia y responsabilidad del INM. ¿Qué sucedió? ¿Quién inició el fuego? ¿Los migrantes tenían con qué prender las colchonetas? ¿Por qué murieron, de golpe, tantas personas? ¿Alguien dio la orden de dejarlos encerrados? Eso y más necesita investigarse. Y lo mejor es que las pesquisas las conduzca un órgano independiente, porque las primeras explicaciones oficiales dejan mucho que desear. (Pascal Beltrán del Río, Excélsior, Nacional, p. 2)

Razones // Juárez, preámbulo de tragedias mayores

Al escribir estas líneas, iban 38 muertos en el incendio en el centro de detención (lo de albergue es un eufemismo) del Instituto Nacional de Migración en Ciudad Juárez; otros 29 hombres están internados, algunos de suma gravedad. De los fallecidos, 28 son guatemaltecos.

 

Las versiones sobre lo ocurrido difieren: las fuentes oficiales sostienen que los migrantes, la mayoría de los cuáles habían sido detenidos el día anterior en las calles de la ciudad, al saber que serían repatriados, comenzaron a quemar colchones y terminaron encerrados por el fuego. Fuentes extraoficiales dicen que sí fueron ellos quienes iniciaron el fuego, y el intento de motín, pero que las puertas fueron cerradas por los funcionarios del INM para evitar que se fugaran.

Las dos cosas pueden tener parte de verdad, pero no ocultan la magnitud de la tragedia humanitaria que se esconde detrás de estas muertes, una tragedia humanitaria que se administra desde la más pura realpolitik. No veo cómo la crisis de la migración vaya a tener una salida: hay demasiados actores, demasiados intereses, demasiada pobreza y carencias involucradas, y una manipulación abierta detrás de la misma.

Hay que hacer un poco de historia. En octubre de 2018, siendo electo el presidente López Obrador, fue cuando estalló literalmente la crisis porque se anunció que México abriría fronteras para el cruce de migrantes, el anuncio lo hizo el ahora subsecretario Alejandro Encinas y fue apoyado por el entonces presidente electo López Obrador. Era una especie de respuesta al muro que pregonaba Trump desde la campaña de 2016.

Pero fue un pésimo cálculo. En enero de 2019, la presión de los migrantes, sobre todo en Chiapas, ya era incontenible y en lugar de actuar como un disuasor de Trump, lo endureció. Lo que sucedió después ya lo sabemos y acaba de ampliar la información el exsecretario de Estado, Mike Pompeo, relatando la negociación que se mantuvo con México para frenar la ola migrante.

Aquí hemos dicho desde entonces que ese cierre de fronteras y esa movilización de elementos de seguridad a las fronteras no sólo resultaba de una exigencia de los Estados Unidos, sino también de nuestra propia seguridad nacional. Ningún país puede tener un flujo de cientos de miles de personas ingresando a sus fronteras sin control alguno.

La llegada de Biden volvió a generar un aumento del flujo migratorio por el falso rumor, generado en los traficantes de gente, de que el nuevo presidente abriría las fronteras. Obviamente no fue así y ayer mismo el jefe del Homeland Security, Alejandro Mayorkas, destacó que no habría cambios en la política migratoria, un poco más humana, pero igual de dura de Biden.

Todo esto ha provocado varios fenómenos simultáneos. Desde aquellas caravanas de 2018 ha quedado en claro que es el crimen organizado el que maneja esos flujos migrantes, de los que se sirve no sólo para el tráfico de personas, sino también para extorsionar, secuestrar, para obligar a la prostitución o al sicariato. Los movimientos migratorios ya tienen poco y nada de espontáneos y trágicamente cada vez están más compuestos por mujeres y niños solos, una muestra más de la tragedia que se vive en los mayores países expulsores: Honduras, Guatemala, Nicaragua, Venezuela, Cuba, Haití.

Los datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) de las Naciones Unidas, lo confirman. 2022 fue el año con mayor número de detenciones en México: 444 mil 439 arrestos, un 44% más que el año anterior. A Honduras, El Salvador (de donde ahora llegan cada vez pandilleros maras huyendo de la mano muy dura de Bukele) y Guatemala hay que sumar, dice el informe de la OIM, “niveles sin precedentes de personas de Venezuela, Cuba, Nicaragua, Colombia, Ecuador y Haití”. Los venezolanos han sido la nacionalidad de la mayoría de los detenidos por el INM. En 2022, hubo casi cien mil detenciones de venezolanos, un aumento de dos mil, 127% respecto al 2021.

La política del gobierno mexicano ha quedado atrapada en una contradicción que lo atenaza y lo mueve en la ambivalencia. Acentúa o aligera los controles y las deportaciones de acuerdo con las lecturas políticas y las coyunturas en el eterno pulso que parece estar jugando con la administración Biden, que tiene una agenda con México más amplia que la de Trump, concentrado básicamente en la migración y en su último año también en el fentanilo.

La paradoja es que entramos en conflicto cotidianamente con Estados Unidos, pero no con los países expulsores, como si Estados Unidos estuviera obligado a recibir a los millones de migrantes irregulares que tratan de llegar a ese país cada año. Quizás porque el país con el mayor flujo de migrantes que intentan ingresar a la Unión Americana es México y celebramos el aumento de remesas como si fuera un logro gubernametnal.

Pero también tenemos que aceptar las normas que nos impone la Unión Americana, y cientos de miles de migrantes se quedan en México o son regresados a nuestro país, lo que está creando una situación intolerable en las fronteras, tanto en la sur, por la llegada de migrantes, como en la norte porque allí se quedan, tratando de entrar, o allí son regresados por Estados Unidos. Y no existe infraestructura alguna que alcance, ni deseos de los migrantes de quedarse en México. El hartazgo de las poblaciones fronterizas, de los migrantes y de las autoridades a ambos lados de la frontera está llegando a un límite inmanejable. Y la de Juárez puede ser sólo un preámbulo de tragedias mayores para el futuro cercano. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 6)

Juegos de poder // Desgracia tras desgracia

Soy nieto de migrantes y conozco las historias trágicas de gente que tuvo que dejar su lugar de origen obligada por la situación económica, política o de inseguridad. Los flujos migratorios han cambiado mucho desde que mis abuelos estuvieron en esta situación, pero el problema, básicamente, sigue siendo el mismo. Migrantes que se enfrentan a la discriminación, que son engañados y maltratados, que se separan de sus seres queridos y hasta pierden la vida en el intento de prosperar en otro país.

Ésa fue la primera desgracia de los 80 migrantes que estaban en un centro de detención provisional de Ciudad Juárez. Querían llegar a Estados Unidos, obligados por la miseria económica, la persecución política o la inseguridad de su integridad física. No pudieron. Se quedaron varados en México en espera de ser deportados a su lugar de origen. La desgracia de migrar a fuerzas.

La segunda desgracia es la política migratoria de México dictada por Estados Unidos. Frente a la impotencia de este país por controlar los flujos de indocumentados, el entonces presidente Donald Trump amenazó al presidente López Obrador de imponer aranceles a las exportaciones mexicanas si nuestro país no retenía a los migrantes en su frontera sur y norte. Ya sabemos el desenlace. El gobierno mexicano aceptó convertirse, en los hechos, en un “tercer país seguro” para Estados Unidos, uno donde pudieran permanecer los indocumentados hasta que se resolviera su situación migratoria.

El presidente Biden sustituyó a Trump y, para efectos prácticos, mantuvo la misma política migratoria, es decir, que México le resolviera el problema a Estados Unidos.

¿Qué ha recibido nuestro país a cambio de aceptar esta labor indignante?

El buen trato de los gobiernos estadunidenses. No presionan al gobierno mexicano en temas como las violaciones al Tratado de Libre Comercio, el creciente poder de los grupos del crimen organizado en el territorio nacional, la desastrosa situación de los derechos humanos o el desmantelamiento paulatino de la democracia liberal. En otras palabras, apapachan mucho a López Obrador.

En otros países, Turquía, por ejemplo, las naciones de paso receptoras de migrantes indocumentados han obtenido miles de millones de dólares de ayuda que se requieren para tener campos de refugiados más o menos dignos, donde se respeten los derechos humanos. México no quiso un trato de este tipo. En su lugar, aceptó un quid pro quo que beneficia mucho al gobierno de AMLO, pero no al país y, mucho menos, a los migrantes que aquí se quedan botados.

La tercera desgracia es precisamente la falta de infraestructura adecuada para mantener en México a estos migrantes. Ochenta se encontraban en un centro de detención provisional que no era otra cosa más que una cárcel donde vivían hacinados bajo la custodia de personal sin la mínima preparación en el manejo de migrantes de otras naciones.

Como desde años viene diciendo Jorge G. Castañeda, el personal del Instituto Nacional de Migración son unos “animales”. No exagera. Eso fue lo que llevó a la cuarta desgracia. Los migrantes, desesperados, comenzaron una protesta para que no los deportaran. Prendieron unas colchonetas. El personal, en lugar de abrirles las rejas para que salieran, los mantuvieron encarcelados y salieron corriendo del lugar en busca de ayuda. Cuando regresaron, ya había muertos y heridos. El saldo, hasta ayer, era de 40 fallecidos. Una tragedia producto de una desgracia tras otra.

Podemos visualizar la última desgracia: no va a pasar nada.

Hoy es un escándalo lo ocurrido en Ciudad Juárez. Pero el ciclo de las noticias es implacable. Vendrán nuevos asuntos y se irá olvidando lo ocurrido con estas personas. La política migratoria dictada desde Washington permanecerá. El gobierno de López Obrador, fiel a su estilo, no perseguirá a los responsables.

De hecho, los dedos ya andan apuntándose entre unos y otros. Dice el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, que el encargado de los temas migratorios es el canciller Marcelo Ebrard. La ley dice que le corresponde a la Segob, pero este Presidente no es de cargos, sino de encargos y, efectivamente, el asunto se lo transfirió a la Secretaría de Relaciones Exteriores. Los dos personajes son presidenciables. Los dos tratarán de zafarse lo más elegante y rápidamente posible de esta tragedia.

 

De esta forma, las víctimas se convertirán en victimarios. Unos tontos que prendieron sus colchones y provocaron el incendio que los mató. Y, a la larga, nadie se acordará de ellos. (Leo Zuckermann, Excélsior, Nacional, p. 7)

Quebradero // Ciudad Juárez. El horror

Las condiciones bajo las cuales están los migrantes en los centros migratorios y en los albergues son en la mayoría de los casos adversos viviendo al límite en todos los sentidos.

Una cosa es lo que dicen las autoridades y otra muy distinta lo que padecen los migrantes. Los albergues se han convertido en una alternativa, porque muchos de ellos son dirigidos por personas con una vocación de servicio y convicción sobre la solidaridad hacia los migrantes.

Quienes trabajan en los centros migratorios saben muy bien lo complicado que es tener controles mínimos en ellos. Tienen que enfrentar a diario el enojo de ellas y ellos, sobre todo por la urgencia que tienen de salir para poder cruzar hacia EU.

Si han sido capaces de recorrer todo el país y en muchos casos toda Centroamérica, es de imaginar que en la parte final estén dispuestos a lo que sea.

 

Lo que pasó en Ciudad Juárez es la suma de las circunstancias. Podrán responsabilizar a unos y a otros y se echaron la culpa unos y otros, pero en el fondo el problema está en el estado de las cosas que lleva a que puedan presentarse situaciones como lo sucedido, lo cual es una tragedia brutal que termina por cuestionar toda una serie de políticas, empezando por la forma en que se trata a los migrantes en los centros y las decisiones que ha tomado en la materia el gobierno mexicano convalidando las propuestas o imposiciones del Gobierno de EU.

El país perdió capacidad de maniobra ante el tema migratorio. Trump nos pasó por encima y en lugar de diseñar alternativas acabamos siendo su mejor amigo.

Insistimos en la complejidad que significa para los trabajadores del INM tener controles, porque los migrantes son capaces de cualquier cosa con tal de salir de los centros para buscar la manera de por fin cruzar la frontera, está en su creencia y éste es su objetivo.

Sin embargo, esto no debe ser razón para que no se les prepare de manera profesional y de que actúen en consecuencia. En función de las imágenes que se han dado a conocer sobre el incendio en el centro migratorio de Ciudad Juárez queda absolutamente claro que no hubo protocolo alguno y que de alguna manera tenían a los migrantes hasta cierto punto encerrados.

Quienes podían abrir la puerta no lo hicieron sin tener la más mínima atención, diríamos condescendencia y solidaridad, a lo que se sumó que, se asegura, el fuego se intensificó debido a que alguna persona habría derramado un solvente.

Ciudad Juárez ha estado viviendo un nuevo flujo migratorio desde hace algunos meses. La situación que se vive en naciones como Venezuela y Nicaragua se ha venido a sumar a la gran migración de muchos años de Honduras, El Salvador y Guatemala.

Los migrantes se estaban moviendo por Ciudad Juárez, lo cual estaba siendo motivo de molestia ciudadana a diferencia de lo que había pasado durante décadas. La detención de migrantes tiene que ver con esto. Sumemos la infinidad de rumores que se esparcen con toda intención hacia los migrantes, lo que llegó a crear cocteles explosivos en la vida cotidiana de la ciudad.

 

En el video queda en claro otra brutal deficiencia: el personal del centro migratorio no hace nada por los migrantes, los deja encerrados, se ve venir que estos trabajadores serán los chivos expiatorios.

El gobierno tiene una responsabilidad insoslayable en todo esto. Todo se suscitó en un centro migratorio en donde se supone se deben tener todo tipo de protocolos.

 

Ayer fue Ciudad Juárez, pero recordemos lo que ha pasado en tráileres en el sureste de México, las matanzas, los desaparecidos todo ello y más es la deshumanización del derecho a migrar. (Javier Solórzano, La Razón, La dos, p. 2)

Fuera de la Caja / Kakistocracia

Murieron 38 personas en un centro de detención para migrantes en Ciudad Juárez. Murieron porque los vigilantes decidieron no abrir las puertas. Ellos se fueron, y dejaron a esas 38 personas que murieran en el incendio. Quienes abandonaron a los migrantes, condenándolos a muerte, son personal del Instituto Nacional de Migración, Inami, que es conocido por su falta de humanidad y por el trato abusivo a las personas que llegan a México y atraviesan el país buscando una vida menos mala.

Las 38 personas estaban bajo la responsabilidad de un cuerpo civil, parte del Estado mexicano. Si en alguna ocasión podía decirse que “fue el Estado”, es ahora. Estas muertes no son producto de un accidente en instalaciones inadecuadas, como ocurrió en la Guardería ABC, cuando el IMSS mismo no había establecido criterios para evitar esos accidentes. Estas muertes no son producto de un conflicto entre cárteles, alcaldes corruptos y cuerpos de policía municipales, como ocurrió en Iguala. Estas muertes resultan de un Estado que ha construido una política migratoria al servicio del país vecino, un Estado que ha decidido convertirse en el muro, y para ello utiliza uno de los instrumentos más deplorables con que contamos, el Inami.

La responsabilidad del Estado, que va del Inami al secretario de Gobernación, y de ahí al jefe de Estado, el Presidente, no puede evadirse. No pueden, en su juego sucesorio, simplemente reasignar migración a Relaciones Exteriores. Esta práctica insana de esconder los problemas y evadir la responsabilidad buscando algún culpable es profundamente inmoral. Así ha sido con los accidentes del Metro de la Ciudad de México, de los que se culpa a un soldador, o que se tapan con 6 mil efectivos de la Guardia Nacional, que ahora mismo están en retirada después del ridículo de tres meses. Así ha sido también con la escasez o inexistencia de medicinas, producto de la incapacidad que priva en Cofepris y de la miseria de quienes ocupan los puestos más altos en la Secretaría de Salud. Así es en todo. (Macario Schettino, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 37)

La Feria / Migración, el encargo que le explotó a Ebrard

El 11 de junio de 2019 el presidente Andrés Manuel López Obrador reveló compromisos de México con el gobierno de Donald Trump para evitar la imposición de aranceles. El asunto del lado mexicano se redujo a la migración. Y la voz cantante en esa mañanera fue la del canciller Marcelo Ebrard.

“Tenemos un plazo para acreditar que es posible, con desarrollo, con bienestar, atemperar el fenómeno migratorio”, dijo AMLO, que acto seguido dio la palabra al secretario de Relaciones Exteriores. En Palacio Nacional no se encontraba ese día la entonces titular de Gobernación, ni nadie del Instituto Nacional de Migración.

“A partir del día de hoy estaremos trabajando las diferentes dependencias e instancias del gobierno federal en un plan especial para atender a los migrantes”, fueron las primeras palabras de Ebrard tras los saludos de rigor. El canciller agregó enseguida detalles del despliegue de la Guardia Nacional en la frontera sur.

En un momento dado el reportero de SDP le preguntó a Marcelo lo siguiente:

“Llama la atención que en este equipo (el que se estaba presentando en la mañanera) no hay nadie del Instituto Nacional de Migración o de la Secretaría de Gobernación. ¿A qué se debe esto? ¿Hay algún desencuentro con Olga Sánchez Cordero o algo parecido?”.

Ebrard: “No. De hecho, en la reunión de ayer sí estuvo el Instituto Nacional de Migración, siempre va, siempre están invitados. El Instituto Nacional de Migración es una de las dependencias que van a participar, de hecho, no se podría llevar a cabo este programa sin el Instituto Nacional de Migración. (…) El nombramiento de Francisco Garduño (quien en la fecha en que se presentó el plan migratorio de Ebrard era el encargado de reclusorios federales, pero que luego fue nombrado al frente del Inami) es para este programa o plan especial que tiene que ver con lo que se deriva de los acuerdos con Estados Unidos”.

Desde ese día, entonces, Ebrard y Garduño son los encargados de la migración en México, decisión que, sobre todo en lo que se refiere al canciller, fue ratificada con el decreto presidencial del 19 de septiembre de ese mismo año, 2019, mediante el cual se creaba la Comisión Intersecretarial de Atención Integral en Materia Migratoria.

En ese documento se establece que “con carácter transitorio la Comisión Intersecretarial de Atención Integral en Materia Migratoria, en lo subsecuente la comisión, la cual dependerá de la Secretaría de Relaciones Exteriores y tendrá por objeto fungir como instancia de coordinación de las políticas, programas y acciones que las dependencias, órganos administrativos desconcentrados y entidades de la administración pública federal tienen en materia migratoria, para el cumplimiento de los objetivos, metas y estrategias de coordinación que al efecto establezca la comisión en dicha materia”. Y que “la comisión será presidida y coordinada por el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (…)”.

Lo que ocurrió el lunes en la noche en Ciudad Juárez, cuando en un centro del Inami murieron en un incendio 38 personas, es una desagracia terrible. Se tienen que deslindar responsabilidades. Ayer el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, dijo que esa materia, la migratoria, le toca a Ebrard. Y citó el acuerdo mencionado en el párrafo anterior.

Hay que anotar otra cosa de la mañanera del 11 de junio de 2019: ese día, a pregunta expresa, el canciller minimizó la posibilidad de que llegaran miles de migrantes a Ciudad Juárez, pero ofreció el compromiso –al hablar de la frontera sur– de velar para que estuvieran en instalaciones con “condiciones de acuerdo a sus derechos humanos”. (Salvador Camarena, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 40)

La tragedia migratoria: No hay personas ilegales

En octubre pasado, la Administración Biden anunció un programa piloto de permisos humanitarios para migrantes provenientes de Venezuela consistente en admitir hasta 24 mil de ellos para trabajar durante dos años en Estados Unidos, si cuentan con apoyo económico de un anfitrión.

La medida fue modificada en enero para contemplar a personas originarias de Cuba, Haití y Nicaragua, otorgando 30 mil permisos especiales. Tiene el propósito de controlar y contener el flujo migratorio pero cancela el derecho humano a solicitar asilo.

Como era de esperarse, la restricción se tradujo en una caída considerable en el arribo de personas originarias de esos países, no así de centroamericanos. ¡Durante 2022 fueron detenidas 2.7 millones de personas migrantes en la frontera! y expulsadas miles de ellas bajo el Título 8 (deportación a sus países de origen) y Título 42 aún vigente (orden que niega el ingreso por razones sanitarias).

Por su parte, autoridades locales y federales detuvieron al menos a 70 personas durante el pasado lunes, y los remitieron sin los protocolos debidos al centro de detención del Instituto Nacional de Migración en Juárez. El reporte de la muerte de 39 migrantes detenidos en ese lugar, la mayoría de Guatemala, es el hecho más reciente de una larga y grave cadena de omisiones, vejaciones e irregularidades en el trato otorgado hacia los migrantes desde que ingresan a México por el sur hasta su llegada a la franja fronteriza.

Se trata de la terrible pérdida de vidas de personas que en su intento de cambiar la narrativa a sus condiciones de vida, terminan por encontrar no la ansiada esperanza, sino la evitable muerte, o visto de otra manera, es el último capítulo de un periplo que inicia con el pago a las bandas de traficantes de personas, sigue con un camino lleno de dificultades y episodios de corrupción de policías corruptos y grupos criminales a lo que se suma ahora a la política norteamericana de muro blando. Y encima de todo, se culpa a los migrantes por ejercer su derecho a desplazarse.

Instalarse en Ciudad Juárez, que está azotada por la violencia feminicida e institucional (donde se escenificó un sangriento motín en un reclusorio que se saldó con la muerte de 17 reos en enero) resulta un alto riesgo para la integridad de las mujeres.

Desde la expedición de la Ley de Migración en 2011, organismos defensores de migrantes han exigido eliminar el enfoque de seguridad y dar más garantías de protección durante su tránsito y estancia en el país, al mismo tiempo han demandado un mejor trato en los centros de detención del INM, que como vemos, se han convertido en una estancia del terror. No hay personas ilegales solo seres humanos, hoy víctimas de una serie de omisiones. (Claudia Corichi, El Sol de México, Análisis, p. 14)

Ciudad Juárez: justicia y cambio inaplazables

Al menos 38 hombres murieron y otros 30 están hospitalizados, varios de ellos en condición crítica, por un incendio la noche del lunes en el área de alojamiento de la Estancia Provisional del Instituto Nacional de Migración (INM), en Ciudad Juárez, Chihuahua. Se sabe que las mujeres se hallaban en un ala aislada de la zona del siniestro, por lo que fueron desalojadas sin percances. Los primeros peritajes efectuados por la Fiscalía General de la República y autoridades del estado apuntan a que la conflagración fue provocada por los propios migrantes al prender fuego a colchonetas como medida de protesta porque se les hizo pasar todo el día sin agua. Testigos denunciaron que la cantidad de muertos y heridos pudo haber sido empeorada porque personal del centro migratorio mantuvo encerrados a los hombres pese al incendio.

El INM afirmó que las víctimas y quienes resultaron ilesos se hallaban “alojados” en las instalaciones, pero todos los indicios apuntan a que en los hechos la estancia provisional operaba como prisión, a la cual los migrantes eran llevados contra su voluntad y donde eran encerrados bajo llave. Esta situación es incompatible con la postura del gobierno mexicano respecto de que migrar no es delito; en consecuencia, no se puede detener a alguien por el simple hecho de estar en tránsito. En esta concepción y bajo nuestras leyes, la tarea del INM no radica en perseguir o recluir a las personas migrantes, sino en garantizar su seguridad y la vigencia de sus derechos humanos a su paso por nuestro país.

Es probable que la tragedia también se haya agravado porque el mismo lunes por la tarde el INM llevó a cabo un operativo para retirar a los extranjeros que pedían dinero o vendían artículos en los semáforos de la urbe fronteriza. Funcionarios que participaron en la acción señalaron que la dependencia no suele realizar intervenciones de ese tipo, pero en este caso se actuó a petición directa del gobierno municipal encabezado por el morenista Cruz Pérez Cuéllar.

Asimismo, se sostuvo que la finalidad del operativo solicitado por la Subprocuraduría de Protección Auxiliar de Niñas, Niños y Adolescentes del Distrito Bravos era rescatar a los menores en situación de calle, darles alimentos, atención médica y albergue para pernoctar. Sin embargo, resalta que la detención de adultos extranjeros se suscitó dos semanas después de que Pérez Cuéllar anunció un endurecimiento de la política local hacia los migrantes, con el argumento de que “no hay justificación para molestar a los juarenses en los cruceros ni para dañar la economía de la ciudad, y al respecto solicitaremos el apoyo de las demás autoridades”.

Además de todas las indagatorias que exigen estos trágicos sucesos, es necesario averiguar si entre las víctimas había hombres arrestados bajo esta lógica de criminalización de la pobreza, propia de administraciones derechistas y en todo punto fuera de lugar en un gobierno formalmente adscrito a la Cuarta Transformación. Si es intolerable que la gente muera de manera violenta en una penitenciaría, donde se supone que se reconduce a los presos a la senda de la legalidad y se les facilitan las herramientas para reinsertarse con éxito a la sociedad, resulta doblemente inadmisible que ocurra en un centro de detención migratoria, donde los internos no son delincuentes y donde las autoridades tienen la tarea primordial de salvaguardar su integridad, incluso cuando –como pudo haber sucedido– cometen actos imprudentes que la ponen en riesgo.

No debe obviarse que esta tragedia tiene como telón de fondo la inhumanidad del gobierno estadunidense, el cual expulsa masivamente a quienes buscan ingresar en su territorio, y que México se encuentra atrapado en una situación que no generó ni buscó; por el contrario, ha buscado atenuarla mediante la extensión de los programas sociales Sembrando vida y Jóvenes Construyendo el Futuro a países centroamericanos expulsores de población, con el propósito de arraigar a la gente a sus lugares de origen.

Con todo y estas circunstancias, es imperativo que el INM sea sometido a una revisión y a una moralización a fondo, armonizarlo con los propósitos oficiales en materia de migración y despojarlo del carácter policial y represivo que aún mantiene. No puede permitirse que este organismo, del cual dependen cientos de miles de vidas, permanezca sin acusar recibo de los cambios en la orientación general del gobierno. En lo inmediato, es urgente e impostergable auxiliar sin regateos a los sobrevivientes y a las familias de los fallecidos, procurar e impartir justicia sin importar cargos y niveles, resarcir el daño y garantizar que una tragedia como la de Ciudad Juárez no vuelva a repetirse nunca. (Editorial, La Jornada, p. 2)

Redes de poder

El gobierno federal y la Fiscalía General de la República tienen una oportunidad de poner el ejemplo. Tras la tragedia del día de ayer en una estación migratoria en Ciudad Juárez, se espera una respuesta contundente. Apenas unas horas después de que se hiciera público, comenzaron a circular algunos videos en los que queda en evidencia que los migrantes que perdieron la vida, se encontraban encerrados y sin posibilidad de escapar de las llamas, y que los funcionarios que se encontraban en el sitio no hicieron nadapara evitar que fueran alcanzados por las llamas. El deslinde de responsabilidades debe ir mucho más allá de quienes se encontraban laborando en ese momento en la estación y debería obligar a replantear toda la política migratoria y a una revisión exhaustiva de las condiciones en las que operan las estaciones migratorias. La respuesta no puede ser tibia. (Reporte Índigo, Reporte, p. 3)

 

Cartones

 Cartón 1

(Xolo, Diario 24 Horas, La dos, p. 2)

cartón 2

(Rapé, Mileno Diario, Al frente, p. 2)

cartón 3

(Jabaz, Milenio Diario, Al frente, p. 3)

Cartón 4

(Rictus, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 38)

¿Fuego amigo?

Cartón 5

(Perujo, El Economista, El Foro, p. 63)

Peloteando

Cartón 6

(Nerilicón, El Economista, El Foro, p. 62)

Partners

Cartón 7

(Chavo del Toro, El Economista, Política y Sociedad, p. 54)

La cuesta del migrante

Cartón 8

(Kemch, El Universal, Opinión, p. 20)

Deslinde

Cartón 9

(Obi, Reforma, Opinión, p. 10)

Cartón 10

(Magú, La Jornada, Política, p. 8)

Cartón 11

(El Fisgón, La Jornada, Política, p. 11)

Cartón 12

(Rocha, La Jornada, Política, p. 13)

Migrantes

Cartón 13

(Helio Flores, El Universal, Opinión, p. 21)