Sandy dice que ella no se va de Estados Unidos si no es con los “pies por delante”, una expresión muy mexicana para reafirmar que de este país solo la sacan muerta. Lo enuncia en tono de broma, pero en el fondo no le causa gracia.
Tiene décadas viviendo en Arizona, aquí crió a sus hijos, enterró a su madre, marchó por su pareja y escogió el camino del activismo. Es indocumentada y no existe alguna vía legal para regularizar su estado. Pero eso tampoco la mantiene en las sombras: Sale, protesta, pelea, se organiza y no se agacha.
Por su cabeza jamás pasaría la idea de autodeportarse. Ella defendería su caso hasta quedarse sin nada, aunque le costara todo. Si ha sacrificado tanto para hacer de Arizona su casa, ¿por qué permitiría que alguien sentado en una oficina en Washington le quitara su sueño? Ella vive el presente y el futuro a la vez, con el pasado tatuado en el corazón. Y en todos esos tiempos, nunca se iría de esta que considera su tierra.
Así que cuando Sandy escuchó de la creación de CBP Home, no supo si reír o llorar. Esta aplicación creada por la nueva administración presidencial tiene la misión de facilitar la autodeportación de millones de personas en situación irregular migratoria en Estados Unidos. Es decir que, con la ayuda de la tecnología, una persona indocumentada podría avisarle al gobierno que ya se quiere ir, hacer planes de salida y cruzar la frontera de regreso sin mirar atrás. Así quedaría registrada la partida oficial.
Las autoridades consideran que esta sería la manera más digna de acabar con la migración irregular. ¿Será? Pueden rastrear su ubicación y asegurarse de que están del otro lado del muro. Aseguran que, con el registro de salida, el migrante podría tener la posibilidad de volver a Estados Unidos por la vía legal, si no tiene cuentas pendientes y si se ajusta a los parámetros de un sistema migratorio que, hay que admitir, no le da oportunidades ni dentro ni fuera del país. Además, ¿a dónde se irían? México volvería a convertirse en el receptor de lo que Estados Unidos considera no grato: las múltiples experiencias migrantes estigmatizadas.
Pero los funcionarios del segundo mandato de Trump tienen la esperanza de que habrá un éxodo masivo y podrán utilizar los recursos oficiales para deportaciones más urgentes que, insisten, ponen en riesgo la seguridad nacional. Lo dudo.
Después del anuncio oficial, cuando preguntamos cuántas personas se han autodeportado desde el lanzamiento, los representantes del Departamento de Seguridad Nacional no pudieron dar respuesta. “Pronto; después; en el futuro”, dijeron. Lo que sí saben es cuántas han detenido y las que están en un proceso de remoción. También están conscientes del poderoso mensaje que han mandado con sus comerciales, advertencias y órdenes ejecutivas. En Estados Unidos, los migrantes -incluso los que tienen papeles- ya no son del todo bienvenidos. ¿Es esto engrandecer a América? También lo dudo. (Maritza Félix, El Sol de México, Análisis, p. 14)
Carlos González, (no es su nombre real) , llegó a Estados Unidos con la esperanza de un futuro mejor. Huyendo de la crisis en Venezuela, trabajaba en una fábrica en Texas para enviar dinero a su familia. Nunca imaginó que, sin previo aviso, sería detenido y deportado a El Salvador, sin audiencia ni posibilidad de defenderse. Su crimen: tener un tatuaje de rosa, suficiente para ser etiquetado como miembro de la pandilla Tren de Aragua.
Además de aplicar aranceles del 25% a la industria automotriz, El Presidente Trump aplica La ley de Enemigos Extranjeros de 1798, una de las más infaustas en la historia de EE.UU. Solo se ha aplicado tres veces, siempre en tiempos de guerra, y en la Segunda Guerra Mundial sirvió para enviar a estadounidenses de origen japonés a campos de prisioneros. Ahora, Donald Trump habla de usarla para deportaciones masivas, incluyendo el envío de migrantes a Guantánamo.
Trump podría invocar la norma esta semana para expulsar a sospechosos de pertenecer al Tren de Aragua, organización que su gobierno ha declarado grupo terrorista. La ley otorga poderes extraordinarios al presidente para ordenar la detención y deportación de extranjeros mayores de 14 años sin derecho a audiencia. La Administración parecía haber pausado el envío de migrantes a Guantánamo, pero la operación ha costado 16 millones de dólares y ha transportado a 290 personas, según confirmó el Pentágono (Washington Post, 20 de marzo de 2025).
Según Immigration Impact (20 de marzo de 2025), la declaración que invoca la ley se mantuvo en secreto antes de ser publicada. Ahora, en medio de una batalla legal, la administración Trump ha continuado deportaciones sin audiencia. El Washington Post reportó (20 de marzo de 2025) que cuatro venezolanos en Dallas fueron arrestados y deportados a El Salvador sin aviso. Sus familias sólo supieron de su destino cuando los vieron en un video del gobierno salvadoreño, presos en una cárcel de máxima seguridad. Reuters informó de deportaciones basadas solo en tatuajes, sin pruebas de vínculos criminales (Reuters, 21 de marzo de 2025).
La abogada Lindsay Toczylowski denunció en redes la deportación de un cliente suyo, un tatuador venezolano que fue arrestado antes de su audiencia de inmigración y enviado a El Salvador sin explicación (Immigration Impact, 20 de marzo de 2025).
Carlos ahora se encuentra en una prisión en El Salvador, sin entender por qué fue deportado a un país donde nunca ha estado. Su familia en Caracas llora su ausencia, y su madre sigue esperando las remesas que ya no llegarán. Su historia es una de muchas que muestran cómo una ley arcaica está arrebatando derechos y futuro a muchos migrantes. (Juan Hernández, El Sol de México, Análisis, p.15)

(Obi, Reforma Opinión, p. 10)