Opinión Migración 290620

La mejor noticia del año

Y si bien el TLC sorteó todo tipo de embates (desde xenofóbicos por parte de Trump, dos elecciones presidenciales, amenazas de caravanas migrantes versus aranceles, un muro fronterizo y hasta un inminente juicio político del presidente de EU) nunca estuvo en consideración en ninguna de las decenas de reuniones y paneles de nada relacionado con cierre de fronteras sanitarias o de picos de contagio: jamás se tuvo en cuenta el escenario de una pandemia. (Bárbara Anderson, Milenio, Negocios, p. 18)

American curious

La defensa del pasado se coordina por un bully asustado en un búnker subterráneo en la Casa Blanca. El comandante de las fuerzas oscuras del pasado es responsable de más de 100 mil muertes evitables (mil de ellas de mexicanos en Estados Unidos) por su manejo criminal de la pandemia, de entre 20 y 40 millones de desempleados, de un aumento en los crímenes de odio racial, del aumento, según el FBI, de actos de terrorismo de agrupaciones de ultraderecha; de colocar a familias con niños en jaulas, de calificar a todos sus opositores como traidores al país (incluyendo su antecesor), de amenazar con reprimir con fuerzas militares a ciudadanos estadunidenses que se manifiestan en las calles, de acusar a los inmigrantes de todo el crimen, las violaciones, y ahora del Covid-19, desmantelar normas y medidas para protección del medio ambiente y la salud pública, y ni hablar de la destrucción de acuerdos y normas multilaterales. Es seguramente el único presidente que ha logrado que coincidan desde ex generales, incluyendo jefes del Estado Mayor, a figuras como Noam Chomsky y Angela Davis de que Trump es una amenaza a la democracia de Estados Unidos y la sobrevivencia del planeta, una amplísima gama de voces han concluido que es el presidente más peligroso de la historia de Estados Unidos. Esa defensa del pasado de dominio blanco y lo más salvaje del capitalismo implica aplastar todas las fuerzas que rehúsen someterse, suprimiendo sus voces, amenazando represión o deportándolos del país. El presidente ha declarado a todos los que lo cuestionen o se atrevan a frenarlo como enemigos del pueblo. (David Brooks, La Jornada, Mundo)

Posibles alcances del viaje de López Obrador a Washington

México y Estados Unidos se encuentran ligados y deben mantener relaciones constantes y profundas. El 75 por ciento de nuestro comercio está con el país vecino, compartimos 3 mil kilómetros de frontera; en aquella nación viven 30 millones de personas de origen mexicano y muchos etcéteras.

Decir que el presidente Andrés Manuel López Obrador contribuirá con su visita a posicionar a Donald Trump es exagerado. No tiene tanta influencia. (El Correo Ilustrado, La Jornada)

Una decisión costosa

Un viejo refrán asegura que: “No hagas cosas buenas que parezcan malas”, y la anunciada visita del presidente Andrés Manuel López Obrador a Estados Unidos para verse con el presidente Donald Trump se encuentra cada vez más en esa categoría.

Más allá de su posible impacto en la relación bilateral, el viaje podría ser un negativo para los vínculos del gobierno López Obrador con los millones de migrantes mexicanos radicados con o sin documentación legal en el país vecino.

 Para muchos resulta difícil olvidar que Trump ha sido un mandatario que usó y usa a México como símbolo de los problemas de Estados Unidos, sea por ley y orden (migración e indocumentados), o por comercio (el T-MEC es sin embargo una aceptación de su gobierno a la importancia económica y geopolítica de México para EU). (José Carreño Briseño, El Heraldo de México, Orbe, p. 25)

Si Trump no nos quiere, ¿por qué va AMLO a verlo?

Donald Trump no quiere a nadie y, como el buen ególatra que es, dudo que quiera a alguien más que a él mismo.

No quiere a México ni a los mexicanos, como se aprecia en sus discursos y en los mensajes que difunde a través de Twitter.

Del 24 de agosto del 2013 al 16 de mayo de este año se ha referido poco más de 320 veces a México o a algún mexicano. La mayoría de sus tuits han sido ofensivos y en ningún momento ha dicho estar arrepentido de haber difundido alguno de ellos.

En su tuit del 16 de mayo pasado escribió que “México debe controlar el muy gran problema” que representan los túneles que los narcotraficantes cavan debajo de la frontera México-EU. En ningún momento aceptó que el problema de las drogas se debe al alto consumo de ellas por parte de sus connacionales.

Por medio de Twitter, en julio del año pasado, le agradeció a México “cumplir su promesa” al enviar decenas de miles de soldados a detener a los centroamericanos que intentaban llegar a EU. Promesa que aparentemente le hizo su nuevo amigo, el presidente Andrés Manuel López Obrador, después de que amenazara con imponer tarifas a las exportaciones mexicanas hacia su país. (Eduardo Ruíz Healy, El Economista, Política y Sociedad, p. 38)

Salvar a AMLO

No abundaré en las arriesgadas consecuencias directas para la relación bilateral que traería esa nueva rendición ante Washington, ya sea en el escenario probable que gane el candidato demócrata, Joe Biden, o en el contrario. Ya han abundado en ello diplomáticos y especialistas con más credenciales que yo. Con la posibilidad de la reelección de Donald Trump se juega algo más que un deterioro de la relación y peores condiciones para los migrantes mexicanos y centroamericanos. No exagero al afirmar que se juega la paz mundial, el probable fin de los arreglos internacionales para paliar el cambio climático, el debilitamiento del entramado de instituciones internacionales tan útil para que México pueda defender a los connacionales y pueda negociar con un socio tan desproporcionadamente grande como Estados Unidos. Adiós al Acuerdo de París, adiós a la Organización Mundial de Comercio, adiós a la Agencia Internacional de Energía Atómica, adiós a la Corte Penal Internacional, adiós a la OTAN, adiós a la Organización Mundial de la Salud, por sólo nombrar a algunas de las instituciones repudiadas por Trump. (Cecilia Soto, Excélsor, Nacional, p. 16)

Visita de Estado

El encuentro entre los mandatarios de México, Estados Unidos de América y, posiblemente, Canadá, reforzará los vínculos de cooperación internacional, generará una percepción favorable para atraer inversiones —como lo ha señalado la Cámara de Comercio de la Unión Americana—, abrirá un espacio de diálogo para conversar sobre las situaciones en las que el presidente Trump ha mantenido una posición no favorable para nuestro país, como la migración, y, sobre todo, pondrá en el centro la importancia de garantizar que el T-MEC se convierta en uno de los vehículos para que los tres países puedan tener una recuperación económica tan rápida como sea posible. Éstos son tiempos en lo que las sociedades necesitan empatía y solidaridad, no cálculos políticos o electorales. (Ricardo Monreal Ávila, El Universal, Opinión, p. A15)