Opinión Migración 290622

Definiciones // El Horror

De los muchos rostros que tiene el drama migrante, el de un tráiler con docenas de cuerpos abandonado en una carretera en la proximidad de San Antonio, Texas, quizá sea el más doloroso: personas viajando hacinadas, en un camión, en la caja de un tráiler, para buscarse una vida que su país de origen les ha negado; para intentar sobrevivir.

Las escenas son de horror, la realidad también: 50 hombres y mujeres, muertos en condiciones inhumanas, huyendo de la pobreza, marginación y violencia. Si esa tragedia no cimbra, ¿qué podrá hacerlo? Si la muerte de 50 personas no obliga a la reflexión, ¿qué lo hará? ¿Qué se necesita para que los gobiernos de la región tracen políticas profundas que resuelvan la crisis migratoria, que alcanza dimensiones de drama humanitario?

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Las cifras en todos los frentes de la tragedia son de alarma. Por ejemplo, los casi dos millones de personas que fueron detenidas en su intento por cruzar a EU. Importa el dato, pero más los porqués y los cómos. E importa lo que hay detrás.

Como estrategia para aumentar las posibilidades de cruzar, miles de migrantes contratan guías o coyotes que faciliten el tránsito por territorio mexicano. En redes sociales se ofrecen servicios para cruzar de manera “segura”, atrayendo a clientes con videos e imágenes; vendiendo la idea del sueño americano.

Informes de la cancillería, el INM y datos recabados por medios revelan distintos “paquetes” con diferentes riesgos y constantes pagos. El informe Anual de Resultados de las Encuestas sobre Migración en las Fronteras de México 2019 estima que el porcentaje de centroamericanos que contrataron servicios de un coyote fue: 63.9 por ciento de Guatemala, 48.5 por ciento de El Salvador y 17.6 por ciento de Honduras.

El pago va de nueve mil hasta 14 mil dólares. En muchos casos, este monto cubre el “derecho de paso” que se realiza tanto a organizaciones criminales como a autoridades mexicanas, en forma de soborno. Testimonios recopilados indican que son aproximadamente mil 500 pesos lo que se paga a las autoridades mexicanas en cada retén de tránsito y se estima que durante el trayecto son entre cinco y 11 retenes.

Migrantes relatan que, cuando las autoridades de migración los detienen, les piden el papel verde, es decir dólares, para seguir su camino; de lo contrario los llevan a las estaciones migratorias. Asimismo, se les ofrece servicios para acelerar los trámites de asilo en EU.

El Departamento de Seguridad estadounidense estima que, gracias al coyotaje, los criminales obtienen ingresos por unos 2.3 billones de dólares anuales.

La crisis migratoria requiere soluciones regionales: México, EU, y claro, naciones centroamericanas. Nuestro país ha sido el que más énfasis ha puesto en ello, ayer el presidente López Obrador insistió en ir a las causas. Pocos abandonan familia, orígenes y tradiciones por gusto. Lo hacen por supervivencia. Por eso hay que ir a la raíz, generar prosperidad en cada nación, sí, pero también alinear la legislación. De otra forma, habrá que acostumbrarnos a las olas migrantes, y, por desgracia, a las tragedias —de un lado y otro de la frontera— que arrebaten la vida a quienes, desesperados, van en busca del sueño americano. (Manuel López SanMartín, El Heraldo de México, País, p. 10)

Templo Mayor

ES INGENUO creer que si hubiera estado afiliado a Sembrando Vida, el pollero no habría dejado morir a más de 50 personas en un tráiler, sin ventilación y bajo una temperatura cercana a los 40 grados en Texas.

DA LA IMPRESIÓN de que López Obrador no puede cambiar su estrategia de seguridad porque en realidad… ¡no tiene estrategia! (Fray Bartolomé, Reforma, Opinión, p.8)

En privado // Ahora el Papa es testigo

Retales

FORMAL. La vocera de Joe Biden confirmó ayer que el día 12 el presidente de Estados Unidos recibirá al presidente López Obrador y Jill Biden a su esposa Beatriz Gutiérrez Müller, con la que se entrevistó el pasado 5 de mayo, cuando fue su invitada especial a la fiesta en la Casa Blanca. El tema central será el migratorio, agravado por la tragedia de San Antonio, lo que no interesa a ningún precandidato de ese país ni a la mayoría de su población. (Joaquín López Dóriga, Milenio Diario, Al frente, p. 3)

Frentes políticos

Fuera de control. Los coordinadores de Va por México, PAN, PRI y PRD, en la Cámara de Diputados, lamentaron la muerte de los 51 migrantes dentro de un tráiler en San Antonio, Texas, por lo que urgieron a las autoridades a trabajar en ese tema. El líder de los diputados federales del PAN, Jorge Romero, lamentó el deceso de los viajantes y convocó a considerar el asunto de la migración. “Es un tema en el que debemos trabajar con todo nuestro esfuerzo”, señaló. El coordinador de los diputados del PRI, Rubén Moreira, llamó al Servicio Exterior Mexicano a atender a los connacionales hospitalizados y asistir a las familias. No deben hacer politiquería de la fatalidad.

Botón de alerta. Las historias macabras de migrantes muertos en la frontera norte de México no suceden por el neoliberalismo, sino por una realidad que, justamente, la Cuarta Transformación está tratando de corregir. “Sostuve comunicación con el secretario Alejandro Mayorkas sobre la tragedia en San Antonio. Trabajaremos juntos, México y EU, para ubicar y sancionar a los responsables de la tragedia. Equipos ya entran en comunicación para ello”, expresó el canciller Marcelo Ebrard. El tráfico de personas es condenable, un lucro que no debe permitirse. Desgracias como la ocurrida agravan la necesidad de acuerdos y acciones bilaterales que pongan fin a este flagelo. Requieren de voluntad política a toda prueba. ¿Quién levanta la mano? (Excélsior, Nacional, p. 13)

Confidencial

Migración, debate impostergable

Con la muerte de 27 mexicanos al interior de un remolque, que intentaban llegar a Estados Unidos para iniciar una nueva vida, se agudiza el debate acerca de la migración ilegal de connacionales hacia aquel país: no son sólo los países del llamado Triángulo Norte, coinciden especialistas, los que deben redoblar esfuerzos para reforzar instituciones y crear más y mejores empleos en sus países; además, insisten, se vuelve impostergable una regulación efectiva de la migración, toda vez que la realidad nos demuestra, con estampas terribles como la del lunes por la noche, que el crimen organizado es quien lleva mano en el tema. (Confidencial, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 33)

Sacapuntas

El tema migratorio ocupará gran parte de la conversación entre los presidentes de México y EU, Andrés Manuel López Obrador y Joe Biden, el 12 de julio, en Washington D.C. La tragedia de Texas, que cobró 51 víctimas mortales, volvió a poner el tema en la agenda armada por el canciller Marcelo Ebrard, junto con el secretario de Estado, Antony Blinken. (El Heraldo de México, La dos, p. 2)

Rozones

El reto propio ante la migración

Ante la mayor tragedia migrante de los últimos tiempos, en las diversas reacciones de las autoridades al hecho, no deja de ser evidente el desdén hacia las motivaciones que las víctimas tuvieron para migrar. Del hecho ocurrido en San Antonio, el dato duro más relevante es que de las 51 personas fallecidas, 27 eran mexicanas. Nuestro país en años pasados había dejado de ser el que más migrantes expulsaba, en el conjunto de naciones tradicionalmente expulsoras (El Salvador, Guatemala, Honduras y México), pero esta situación se revirtió. Por eso, ahora se debe enfrentar nuevamente el reto de garantizar condiciones para que los mexicanos vivan dignamente y se queden en el país. Porque la realidad es que miles están volviendo a ver futuro sólo en EU, aunque el camino hacia allá sea una pesadilla.

Realidad y congeladora

Por cierto, que mientras partidos y legisladores condenan la trágica muerte de migrantes ocurrida en San Antonio, Texas, resulta que los segundos tienen en la congeladora al menos 43 iniciativas, que de aprobarse, podrían aportar beneficios a la política migratoria y ayudar a atender parte de ese grave problema. Es sabido ya que del lado de la oposición se culpa a Morena, bancada al frente de la cual se encuentra Ignacio Mier, de mantener una parálisis legislativa en temas que no son prioridad de las autoridades federales. Sin embargo, las cosas podrían cambiar si, como se ofreció, una serie de visitas que hicieron legisladores a albergues y centros migratorios les allega información y motivaciones suficientes. Si es así, la lamentable tragedia en San Antonio les puede abrir una oportunidad de actuar. En los próximos días se sabrá si lo hacen o desperdician el momento. Otra vez. (La Razón, La dos, p. 2)

¿Será?

Llamado de atención

Una tragedia que dejó 51 migrantes muertos hizo que México y Estados Unidos coincidieran en que los causantes de los hechos fueron las bandas de trata de personas. Habrá que ver si esta vez ambos países se organizan y en julio logran acuerdos concretos para ayudar a quienes salen de su tierra natal en busca de una mejor calidad de vida. O habrá que ver cuántos migrantes más deben morir para que ambas naciones coincidan nuevamente y se pongan a trabajar y evitar que este tipo de tragedias vuelvan a ocurrir. ¿Será? (24 Horas, La dos, p. 2)

La esquina

Detrás de la tragedia de los migrantes muertos se esconde un asunto turbio. ¿Por cuántos retenes pasó el tráiler cargado de mercancía humana? ¿Cómo fue que pasó la frontera? ¿Cómo, que se internó en Estados Unidos? Ahí hay una corresponsabilidad que no se agota en los tratantes directos de personas. (La Crónica de Hoy, Pp.)

Quebradero // El fracaso de las políticas migratorias

*La tragedia de los migrantes en San Antonio, Texas, lamentablemente era algo que en cualquier momento se podía presentar, no es la primera vez y no se ve remotamente que vaya a ser la última.* 

Cada vez *más tráileres recorren el país con migrantes hacinados en sus cajas sin que haya una acción de la autoridad, o no los ven o si los ven hacen como si no los vieran*. Cualquier diagnóstico evidencia uno de los muchos modus operandi de los polleros, los tráileres son cada vez más importantes para trasladar a los migrantes.

*El 9 de diciembre del año pasado se presentó un accidente en las carreteras del sur del país en un tráiler similar al encontrado en EU, en donde también fallecieron migrantes*.

Recordemos también que *en 2017 un chofer dejó su tráiler para echarse a correr, también en Texas, frente a una tienda*. Son algunas de las tragedias medianamente registradas, seguramente hay muchas más de las cuales nos iremos enterando triste y dolorosamente o quizá nunca conoceremos; las historias son recurrentes.

Lo sucedido el lunes era previsible. Sigue sin tenerse una atención debida en términos organizativos y sociales a la imparable migración. *El sur de México se ha convertido en un tapón para los migrantes a los cuales los tienen copados para que no se muevan de la zona.*

La desesperación ha ido creciendo. *Los migrantes cada vez van tomando decisiones más radicales, si hace 10 años se pagaban al menos entre 2 mil y 3 mil dólares para cruzar la frontera norte hoy se anda cobrando entre 8 y 12 mil dólares.*

*Las cantidades son cada vez más altas y entre los polleros, la delincuencia organizada y la complicidad de las autoridades, entre otros componentes, se ha entrado a un callejón sin salida*, porque al ver que tienen libertad de movimiento los migrantes, la delincuencia se aprovecha de sus necesidades y aspiraciones.

*No solamente son los tráileres. Muchos migrantes optan por recorrer el país entre caminando y pidiendo aventón, en el absurdo esto último se ha venido penalizando, dicho de otra manera, si se da un aventón las autoridades llegan a detener a quien lo hace*. Los migrantes, vía los polleros, están entre el peligro y los riesgos por las rutas nuevas que están tomando.

Al momento que usted esté leyendo QUEBRADERO *seguramente estarán saliendo otros tráileres del sur de México, los cuales recorrerán el país para llegar a la frontera y cruzarla ante la complicidad de las autoridades del país y de EU. Los tráileres llevarán a su “destino” a muchos migrantes, el cual podrá ser la muerte, como pasó el lunes, o los dejarán en cualquier lugar para que como puedan busquen lo que llamaban el sueño americano*.

El tráiler en donde murieron al menos 51 personas *tenía clonadas las placas. Por más que sean falsas llama la atención que después del recorrido del vehículo al interior de Texas desde la frontera mexicana, no haya llamado la atención de ninguna autoridad del vecino país.*

Esto no se da sin la complicidad de las autoridades de los dos países. *En una declaración cargada de racismo, el gobernador de Texas responsabilizó al presidente Biden de lo que pasó por su política de puertas abiertas en la frontera, siendo que está cerrada lo que provoca que los migrantes se agolpen del lado mexicano, tanto en el norte como en el sur. En EU no hay indicios de que el Congreso quiera cambiar el estado de las cosas, las próximas elecciones tienen al país abrumado.*

De nuevo la tragedia previsible, el dolor de las familias, los sueños frustrados, las políticas migratorias como sinónimo de fracaso y la delincuencia organizada en el centro.

RESQUICIOS

Por si no fuera suficiente con lo que tenemos resulta que el PRI propone modificar la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos para que con mayor facilidad las familias mexicanas puedan tener acceso a armas de mayor calibre para que puedan defenderse de la delincuencia. Lo anterior bajo una regulación clara. ¿Cómo ve? (Javier Solórzano, La Razón, La dos, p. 2)

Pulso político // Tragedia, por criminal tráfico de personas

Esos que “también son seres humanos” y a los que “hay que cuidar”, según ha dicho y repetido el Presidente Andrés Manuel López Obrador, que conforman los grupos de traficantes de personas que obtienen millonarias ganancias por esas criminales acciones, fueron señalados por su homólogo de Estados Unidos, Joe Biden, como responsables de la muerte por asfixia de migrantes en el interior de un tráiler estacionado a la entrada de San Antonio, Texas, la mayoría mexicanos, cuyo número aumentó a 51, hasta anoche.

Al mismo tiempo, el embajador estadounidense Ken Salazar, quien por enésima ocasión acudió a Palacio Nacional, rechazó que el señalamiento del mandatario mexicano de que lo ocurrido sea responsabilidad del gobierno de su país ya que es un problema que afecta a muchas naciones de la región, como se ha visto en hechos similares ocurridos en municipios de Chiapas, en donde se reuniera con familiares de muertos y heridos procedentes de Centroamérica que intentan llegar a la zona fronteriza de EU. (Francisco Cárdenas, La Razón, México, p. 10)

Bajo sospecha // AMLO y Biden: migrantes y seguridad nacional

Muchas personas ahorran durante años para poder pagarle a los traficantes de personas y así llegar a Estados Unidos y cumplir el sueño americano. Es la única manera que tienen muchos para salir de la violencia y pobreza extrema.

Estos traficantes los tratan como si fueran objetos, y a algunos los dejan atrapados en tráilers junto a decenas de personas que mueren por asfixia conforme pasan las horas. 

Esta es la tragedia que se vive una y otra vez, a veces en territorio mexicano, otras en Estados Unidos, y ha vuelto a ocurrir.

El lunes pasado eran las 5 con 55 minutos de la tarde, cuando una llamada al 911 alertó a los servicios de emergencia de San Antonio, Texas. Era por los gritos que se escuchaban al interior de la caja de un tráiler.

La unidad estaba en la periferia de la ciudad. Aunque estaba nublado, el termómetro marcaba 37 grados, y todo el fin de semana la zona tuvo reporte de altas temperaturas debido a una ola de calor, con una sensación térmica de más de 40 grados. De hecho, este año, junio es el mes más caluroso en la historia en San Antonio.

La crisis migratoria es una tragedia. Para poder llegar a cruzar la frontera, estas personas han sorteado ya muchos obstáculos, y en cada uno arriesgando su vida. 

En Texas, el pasado lunes,  hubo 50 personas fallecidas, 22 mexicanos, 7 guatemaltecos, 2 hondureños, y todavía hay muchas sin identificar, como lo declaró el canciller Marcelo Ebrard. El mismo funcionario aseguró que ya está en contacto con Alejando Mayorkas, secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos.

Y es que el tráfico de personas es un tema de seguridad nacional en ambos lados de la frontera. Quien hace el tráfico de migrantes ya no son los antiguos polleros, hoy es el negocio de el crimen organizado, el narcotráfico, quienes operan el manejo de estos migrantes. 

Pero, además, hay decenas de migrantes que se quedan en México y son cooptados por los cárteles de la droga, para que sean un ejército de sicarios para el crimen organizado, de los que poco o nada se sabe. 

Se trata de cientos de migrantes que han llegado a nuestro país con el fin de lograr el sueño americano. La gran mayoría son hondureños, salvadoreños y guatemaltecos que, secuestrados por los grupos criminales, terminan, bajo amenaza, cooptados por el crimen, sobre todo en la frontera entre Tamaulipas y Texas. 

En México, aquellos que han sido plagiados y no tienen con qué pagar, porque no han podido establecer contacto con sus familiares o amigos, terminan muchas veces, por medio de amenazas y presiones, convertidos en sicarios. No es una especulación, es uno de los principales temas de investigación de las agencias estadounidenses respecto al tráfico de personas en México. 

Generalmente los ponen a trabajar de halcones, vigilando zonas específicas, e informando quién circula por ciertos territorios, mientras otros son adiestrados para utilizar armas. Si no cumplen con esas labores simplemente no comen, o son asesinados.

Cuando han cumplido con ciertas tareas y ya saben utilizar armas, los hacen matar a alguien, los graban en video y los amenazan con entregarlos a las autoridades mexicanas, acusándolos de homicidio. Y así, por el miedo y la coacción, comienzan su vida como sicarios. Ya no hay camino de regreso.

Nadie sabe a ciencia cierta quiénes o cuántos son. Al entrar a México de forma ilegal, buscando cruzar la frontera hacia Estados Unidos, no se tiene un registro.

Muchos son, además, personajes desechables para los grupos criminales. Cuando se habla que en México, sólo en este sexenio, ha habido más de 100 mil muertos y 30 mil desaparecidos, en esas cifras no figuran los miles de migrantes que fueron convertidos en halcones o sicarios y que perdieron la vida.

Incluso, si caen en algún enfrentamiento o aparecen muertos en algún camino, nadie sabe ni siquiera que existían.

Hay 59 mil cuerpos sin identificar en los servicios forenses de México, muchos corresponden a estos hombres y mujeres de los que no existe registro alguno. 

Si los migrantes logran sortear el cruce por territorio mexicano, eso no quiere decir que ya hayan logrado el sueño americano. Esta tragedia que se vivió el lunes no es ni remotamente la única que ha ocurrido.

Hace apenas un mes, en mayo pasado, en San Antonio fue encontrado un camión con entre 60 y 100 migrantes, al borde de la asfixia.

Y uno de los casos que más conmocionó fue el de dos niñas ecuatorianas, Jazmina, de cinco años, y Yareli de tres, lanzadas de madrugada desde la cerca metálica en la frontera con Nuevo México.

Se está viviendo una crisis humanitaria, pero también una de seguridad nacional. 

Se ha confirmado el encuentro entre los presidentes López Obrador y Joe Biden para el próximo 12 de julio. 

La agenda ha sido ya acordada con el secretario de Estado, Anthony Blinken, y el equipo de la Casa Blanca, así lo ha confirmado Marcelo Ebrard. Sin duda, el tema de la migración y de la seguridad será el centro de la conversación. (Bibiana Belsasso, La Razón, México, p. 14)

Contra las cuerdas // Red bilateral de indocumentados

México y Estados Unidos tienen detenidos a tres sospechosos de ser parte de la red de traficantes de indocumentados que abandonaron en un tráiler a más de 64 migrantes en San Antonio, Texas, de los cuales 51 murieron y 13 se debaten entre la vida y la muerte con fallas neurológicas, renales, hepáticas y hemorragias internas en cinco hospitales de la entidad estadunidense.

Dos de los sospechosos son de origen mexicano y fueron capturados en posesión de armas de fuego en San Antonio la misma noche del lunes, después de que un trabajador descubriera el tráiler abandonado y dio aviso a la policía. El otro es de origen estadounidense y está hospitalizado en Santa Rosa Weston Hills, donde ya es custodiado por agentes de la policía de San Antonio y del gobierno federal.

La tragedia revela que la corrupción y el tráfico de indocumentados no solo es responsabilidad del lado mexicano y de Centroamérica: la red delincuencial tiene tentáculos en Estados Unidos, cuyas autoridades deberá informar cómo pasó el tráiler cargado de migrantes ilegales las dos garitas (es la información preliminar que se tiene) y que permitió la entrada a la Unión Americana, cuáles fueron los puntos de entrada exactamente y sobre todo reconocer que el problema es compartido. Basta de responsabilizar a los gobiernos de este lado.

A pesar de cumbres de la región y reuniones bilaterales, el problema de la crisis migratoria y las causas que lo detonan no han sido tomados con profundidad ni con responsabilidad. Los presidentes López Obrador y Joe Biden no deben esperar hasta el 12 de julio para poner el tema sobre la mesa, urge que bilateralmente se aborde cuánto antes y que el gobierno de Estados Unidos reconsidere y cumpla con el compromiso de entregar los 4 mil millones de dólares en ayudas a Guatemala, El Salvador y Honduras para dar el primer paso al desafío de frenar la migración ilegal al no encontrar opciones para vivir bien o por la grave inseguridad en sus países.

La red bilateral de indocumentados debe ser afrontada por ambas partes de la región, al igual que el problema de las armas. A Estados Unidos ya no le conviene seguir pateando el bote, el liderazgo no afín a los gringos que va en ascenso en la región y el poder que le caracterizó las últimas décadas como la nación más poderosa del mundo le obligan a asumir sus responsabilidades cuanto antes.

UPPERCUT: Jalisco es uno de los principales focos de desaparición forzada en el país. De 2000 a 2022 han desaparecido 12 mil 949 personas. Información oficial revela que Guadalajara y Zapopan concentran 35 por ciento de los casos, ¡sí, la metrópoli tiene un grave problema! Sin embargo, policías de Guadalajara y Zapopan en vez de garantizar la seguridad, se dedicaron a retirar fichas de desaparecidos, cuyos familiares desesperados han pegado en paredes y postes para obtener pistas que ayuden a dar con su paradero. “Quitarlas, no es grave”, dijo el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro justificando así su fracaso. (Alejandro Sánchez, El Heraldo de México, México, p. 6)

Jaque mate / Morir en un tráiler

No es la primera tragedia de este tipo en San Antonio y sus alrededores. En 2003 se encontraron 19 cuerpos de migrantes en la caja de un tráiler en Victoria, unos 160 kilómetros al sureste de la ciudad. En 2017 fueron 10 los cuerpos hallados en otro tráiler en un Walmart. Este 27 de junio han sido 50 los muertos en un tráiler en San Antonio. No es Texas el único lugar en que ocurren estas tragedias. En diciembre pasado 57 inmigrantes fallecieron en Chiapas por la volcadura de un tráiler que transportaba, hacinados, a unos 150.

Los migrantes están votando con los pies. Si bien los políticos les dicen que el capitalismo es perverso, millones arriesgan su vida para buscar el “sueño americano”. Ninguno quiere ir a Cuba. Venezuela, que durante décadas fue un importante receptor de migrantes, hoy los expulsa. Ni siquiera México, con sus generosos programas sociales, es el destino elegido. Los centroamericanos vienen solo para cruzar a Estados Unidos. El número de mexicanos que emigra ha estado aumentando también en los últimos años.

Entre 1990 y 2000 las aprehensiones de la Patrulla Fronteriza estuvieron siempre por arriba del millón anual, con un pico de 1.7 millones en 2000, pero las cifras decrecieron en años posteriores. Entre 2010 y 2018 el total se mantuvo por debajo del medio millón anual, pero en 2019 se duplicó para alcanzar los 859,501. En 2020 hubo un descenso por la pandemia, pero en 2021 el número se disparó a 1,659,206. En 2022 las cifras han seguido aumentando; nada más en mayo se registraron 239,416 “encuentros” de la Patrulla Fronteriza con inmigrantes ilegales.

El gran salto de 2019 coincide con el inicio del gobierno de López Obrador, quien primero ofreció abrir las fronteras a los inmigrantes centroamericanos y después endureció el ingreso y empezó a usar la Guardia Nacional para frenar a los migrantes. En 2021 y 2022 el aumento ha tenido lugar en el comienzo del gobierno de Joe Biden; por eso el gobernador de Texas, Greg Abbott, lo ha responsabilizado a él, y a su política de “fronteras abiertas”, por las muertes en el tráiler. No hay, sin embargo, ninguna indicación de que Biden haya realmente abierto las fronteras a la migración.

Abbott culpa a Biden porque sabe que la inmigración ilegal es sumamente impopular en Estados Unidos y su estrategia política, como la de Trump, es pedir el cierre a la inmigración. El arzobispo de San Antonio, Gustavo García-Siller, ha criticado a Biden desde el otro lado de la ideología: “La falta de valentía para hacer frente a la reforma migratoria está matando y destruyendo vidas”. En realidad, ninguna reforma políticamente posible permitiría la libre migración a Estados Unidos.

Las nuevas muertes trágicas de migrantes en San Antonio se están registrando, paradójicamente, en un momento de aguda escasez de mano de obra en la Unión Americana. Las empresas están teniendo enormes dificultades para llenar puestos que usualmente ocupan los migrantes. Se está llegando incluso a afectar la productividad de la economía. Lo que más convendría a los estadounidenses sería ampliar la inmigración legal, pero el rechazo popular lo hace difícil, si no imposible.

Los migrantes, sin embargo, no dejarán de votar con los pies. El desastre económico y de seguridad de México y Centroamérica impulsa el éxodo. Repartir dinero en dádivas, como ha hecho López Obrador, no ha frenado el proceso. La verdadera solución sería impulsar la inversión productiva para generar esos empleos bien pagados que los migrantes están buscando en la patria del capitalismo.

  • APERGOLLADOS

Según AMLO, los religiosos que piden un cambio de estrategia de seguridad “están muy apergollados por la oligarquía mexicana”. Curioso. Los jesuitas asesinados estaban trabajando directamente con los rarámuris en Chihuahua. Supongo que esos indígenas son oligarcas encubiertos. (Sergio Sarmiento, Reforma, Opinión, p.8)

La curul ciudadana // La tragedia migrante

El lunes fue abandonado un tráiler en San Antonio, Texas en donde encontraron al menos 50 cadáveres de personas que fallecieron por asfixia, entre ellos, 22 mexicanos. Algunos sobrevivientes, varios menores de edad, fueron trasladados a diversos hospitales por emergencias relacionadas con altas temperaturas, en donde en los últimos días se han registrado hasta 40 grados. Tres personas han sido arrestadas, pero su conexión con el incidente aún no es claro.

Millones de personas se enfrentan a las peores adversidades en la búsqueda de una mejor vida. Mujeres y hombres que guardan todo su patrimonio en una bolsa de plástico, no sólo caen en las manos de la delincuencia que los trafica, también son víctimas de la ineptitud y corrupción de las autoridades migratorias de ambos lados de la frontera. La responsabilidad es compartida tanto por Estados Unidos como por México. La corrupción favorece el tráfico de personas en ambos territorios.

Una de las razones por las que Donald Trump logró la presidencia fue gracias a sus constantes promesas por frenar la migración de la frontera sur. Sostuvo que los mexicanos eran asesinos, ladrones y violadores, y prometió construir un muro que dividiera la frontera entre nuestros dos países. El discurso como candidato presidencial y posteriormente como Presidente nunca cambió, por el contrario, cada vez fue más racista y xenofóbico.

Una vez en la presidencia, amenazó al gobierno del presidente López Obrador con imponer aranceles si no frenaba la migración en la frontera con Guatemala y Belice, para impedir la entrada de millones de centroamericanos que atraviesan nuestro país para llegar a Estados Unidos. El gobierno de México envió a la Guardia Nacional provocando un fracaso humanitario.

Desde que el presidente Joe Biden asumió la presidencia, una de sus primeras acciones fue detener dicho programa. En consecuencia, los cruces fronterizos volvieron a dispararse. Un juez federal en Texas demandó su restablecimiento, y acusó al Presidente de no considerar los beneficios del programa frente a una ola sin precedentes de migración irregular.

Así fue como México se convirtió en un tercer país seguro de facto, todos aquéllos que cruzan la frontera y son detenidos por las autoridades migratorias estadounidenses son deportados a nuestro territorio. Todos aquéllos que solicitan asilo al vecino del norte deben esperar uno o dos años en nuestro país para tener una respuesta.

Muy lejos de detener la migración, el gobierno de México debería asumir la responsabilidad que contrajo al permitir que los migrantes se queden en nuestro territorio, y emprender programas y políticas públicas para integrarlos a la economía de nuestro país. 

Tan sólo ayer, entre mil 500 y dos mil migrantes, la mayoría venezolanos, buscan atravesar el territorio mexicano en la conformación de una nueva caravana en la búsqueda de llegar a la frontera norte y solicitar asilo al gobierno de Estados Unidos. (Jorgina Gaxiola, El Heraldo de México, País, p. 9)

Duda razonable // La tragedia es consecuencia de actos concretos

Tragedias como las que acaban de suceder cerca de San Antonio, en Texas, no suceden por azar. No son accidentes.

Son consecuencia de posiciones políticas, negociaciones, prohibiciones, ideologías y actos concretos entre gobiernos y de gobiernos a su interior.

Empecemos en orden.

El asunto migratorio lleva años sin resolverse en EU, eso es cierto, pero en los años de Obama, más allá del aumento en deportaciones, había una señal desde la presidencia de actuar de otras maneras.

Las deportaciones —obligadas por un ambiente político antiinmigración— no implicaron el aumento de persecución, rudeza y odio que a veces termina siendo mortal frente a los migrantes. Cosa que sí había sucedido, por ejemplo, después del 9/11.

Pero de repente apareció un candidato que de hecho construyó una candidatura con base en la xenofobia, el racismo y el odio a los migrantes mexicanos, como lo dijo desde el día que anunció su candidatura. A ese candidato lo invitó el presidente Enrique Peña Nieto a la residencia oficial de Los Pinos y cuando se convirtió en mandatario, el presidente López Obrador decidió ceder ante su chantaje y crear una barrera con elementos militares en nuestra frontera sur al mismo tiempo que Trump, presidente, endureció como nunca las medidas en la frontera y el interior del país contra migrantes y siguió con su discurso xenófobo. 

Frente a la pandemia y la crisis que trajo en países centroamericanos y en regiones de México que incrementó la migración —estamos en números récord en estos días—, ningún país de la región lo enfrentó como lo que es: una emergencia, una real y de magnitudes trágicas.

Entre otras cosas, porque frente al endurecimiento policiaco y militar las organizaciones criminales dedicadas al tráfico de personas han encontrado métodos y costos aún más rudos e inseguros para aquellos que quieren llegar al otro lado. Y sí, los amontonan en un tráiler a 40 grados centígrados.

Por si todo esto fuera poco, hoy todo indica que aquel discurso xenófobo, racista y cruel se ha apoderado del partido favorito para recuperar el Congreso, ha invadido a varios gobiernos estatales estadunidenses y aquel candidato quiere y tiene muchas posibilidades de volver a ser presidente.

¿Cómo actuará el gobierno de México —y otros— frente a eso? Las acciones tienen consecuencias. (Carlos Puig, Milenio Diario, Al frente, p. 2)

Arsenal // Alito vs. Osorio y la propuesta de armar a ciudadanos

Quedó confirmado: más de la mitad de los migrantes que murieron en el tráiler de San Antonio Texas –27 de 51– eran mexicanos. Huían de ese “paraíso” llamado 4T, cuyo lema principal es “primero los pobres”. 

Cifras de la Oficina de Aduanas y Protección de Migrantes de Estados Unidos ilustran la amplitud del fenómeno de migración de mexicanos hacia ese país. Del millón 17 mil 951 detenidos por la Patrulla Fronteriza, de enero a mayo de 2022, 379 mil 206 son mexicanos y 210 mil 876 centroamericanos. Un récord. Y eso que al sur del Suchiate no están haciendo historia. (Francisco Garfias, Excélsior Nacional, p. 4)

Razones // Migración: un cáncer que hizo metástasis

La muerte de 50 migrantes en la caja de un tráiler en la periferia de San Antonio, en Texas, no es ni un hecho aislado ni un problema que origina exclusivamente la política racista de migración que impera en muchos ámbitos de la Unión Americana, comenzando por el gobierno de Texas. Es un síntoma más de un problema estructural, de un fenómeno social explotado por el crimen organizado que opera a ambos lados de la frontera y que no puede ser ignorado.

El tráiler en cuestión, que viajó desde México, tiene que haber pasado varios controles de seguridad, además de los fronterizos, donde, además, en ambos lados de la frontera se cuenta con escáneres para poder revisar los transportes sin exhibir la carga. Unas 26 millas, unos 40 kilómetros ingresando a territorio estadunidense, en la carretera entre Laredo y San Antonio, hay otro puesto de control fronterizo más exhaustivo aún. Ese tráiler con su carga de decenas de personas tiene que haber cruzado todos esos controles. Imposible hacerlo sin un manto protector alimentado por la corrupción.

De los más de 70 ocupantes, unos 19 están aún sin identificar, pero entre los fallecidos, 22 son mexicanos, siete guatemaltecos y dos hondureños. Que la gran mayoría sean compatriotas demuestra, una vez más, que el flujo migrante, desde 2019, no es ni remotamente sólo centroamericano, sino que son cada vez más los mexicanos que están intentando cruzar la frontera. La mayoría de los detenidos por la patrulla fronteriza son paisanos, casi la mitad del total. Eso implica, también, que la pobreza y la falta de oportunidades han crecido en el país. No siempre fue así, desde 2010 hasta el 2018, esos flujos migratorios disminuyeron significativamente, tanto que, incluso en algunos años fue negativo, fueron más los mexicanos que regresaron a nuestro país que los que trataron de dejarlo. Hoy son cientos de miles los que intentan ingresar a la Unión Americana como sea.

El presidente López Obrador pidió nuevamente respeto a nuestros migrantes en Estados Unidos y dijo que trataría el tema el 12 de julio cuando se reúna con Joe Biden en Washington.

Tiene razón y tiene derecho a exigirlo, pero el reclamo se debilita cuando en México los migrantes, los nuestros y los que provienen de otros países, terminan siendo tratados, literalmente, como reses por los criminales que organizan sus traslados para tratar de ingresarlos ilegalmente a la Unión Americana.

Lo ocurrido en San Antonio no puede separarse, por ejemplo, de lo sucedido en diciembre, en Chiapa de Corzo, Chiapas, donde en un accidente perdieron la vida 55 personas y más de un centenar quedaron heridos, en un camión en el que viajaban cerca de 200 personas, hombres, mujeres y niños, hacinados en la caja de un tráiler con sólo unos hoyos en el techo para que pudieran respirar en un viaje proyectado de centenares de kilómetros. Antes de aquel accidente, como en éste de San Antonio, habían pasado, por lo menos, por tres garitas de control, es imposible que nadie los hubiera detectado, que nadie hubiera visto nada y hay varios viajes similares cada día, desde el sur hacia la frontera norte y casi nunca son detectados.

No nos engañemos, hace tiempo que éste dejó de ser un negocio de polleros. No se puede montar un negocio de tráfico de personas de esta magnitud, movilizando miles de personas cotidianamente, sin complicidades en los ámbitos municipal, estatal y federal, en México y en Estados Unidos. Mientras se pone la atención pública y política en las caravanas de migrantes en las que una bola de vivales hace caminar a unos cientos que quieren llegar trabajosamente a la frontera norte, el verdadero tráfico se realiza en tráileres, camiones y autobuses, casi siempre en condiciones inhumanas, en trayectos en los que los traficantes hacen lujo de violencia, pero también de impunidad.

Los que manejan el tráfico de personas en México son las redes del crimen organizado que han encontrado en ese delito un enorme filón económico, que a la vez les permite consolidar y extender sus redes de tráfico de drogas y de muchos otros productos. Les permite extender y generalizar la extorsión de la que son objeto los migrantes y sus familiares en sus países de origen y en Estados Unidos; acceder a personas que, coaccionadas o no, trasladen drogas al otro lado de la frontera; a través de esos migrantes se hacen, obligados o no, de sicarios u operadores. Los migrantes se convierten en ocasiones, demasiadas, en una suerte de mano de obra casi esclava en sus largos recorridos hacia la frontera norte, donde al final pueden quedarse estancados y en situación altamente precaria durante meses. En muchas oportunidades de esas redes los criminales obtienen mujeres y niños para las redes de prostitución. Las agresiones y violaciones son, también, una constante.

En Chiapas, al inicio del sexenio, operaban dos grupos relacionados con cárteles criminales, hoy hay por lo menos cinco y varios otros grupos armados, algunos relacionados con la guerrilla, otros con caciques locales, que están con un pie en la política y otro en el crimen organizado y todos los días se construyeron nuevas redes. La corrupción que ya existía no hizo más que extenderse y generalizarse. El negocio de la migración ilegal que ya era muy lucrativo se potenció geométricamente.

La muerte de medio centenar de migrantes en San Antonio es terrible, pero no es más que un síntoma de un cáncer que nace en la frontera sur y que, ahora confirmamos, cruzó la frontera hasta hace metástasis en la Unión Americana. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 10)

Juegos de poder // Empleados, no becarios

La gran apuesta del gobierno de López Obrador para salir de la pobreza son los programas sociales. Transferencias en efectivo a ciertos grupos sociales. En lo personal, y así lo he dicho, me parece muy bueno el que se reparte a los adultos mayores. De los otros pueden decirse muchas cosas, pero una es cierta: mientras la economía no crezca y se generen buenos empleos en el país, no se resolverá ni la pobreza ni la seguridad ni la migración de indocumentados. 

 Veamos lo ocurrido ayer en San Antonio, Texas. Dentro de un camión se encontraron 51 cadáveres de migrantes sin papeles, de los cuales, se ha confirmado, 27 eran mexicanos. En la caja del contenedor, diseñada para transportar mercancías, no seres humanos, fallecieron por deshidratación, asfixia y sobrecalentamiento. Literalmente, una muerte infernal.

¿Cuál fue el pecado de estos mexicanos para terminar así sus vidas? 

Ser pobres. No tener oportunidades en la vida. Residir en un país que no crece económicamente sin hallar buenos empleos bien remunerados.

Ése es el fondo del asunto: la mala economía. Por eso tantos mexicanos tratan de cruzarse sin documentos a Estados Unidos, donde, a pesar de la gran discriminación que sufren, encuentran mejores oportunidades. Ganan mucho más y envían dinero a su parentela. Algunos, incluso, se convierten en empresarios exitosos de clase media y alta, algo que difícilmente podrían lograr en su país.

México, antes que entrara el presidente López Obrador al poder, ahí la llevaba en generación de empleos, incluso mejor pagados que en el pasado, sobre todo en la frontera norte. Esto permitió que, de acuerdo a las cifras oficiales de Estados Unidos, bajara considerablemente el cruce de mexicanos indocumentados a ese país.

 El problema es que, desde 2019, el crecimiento económico se estancó en México y luego vino la recesión por la pandemia de covid-19. La migración de indocumentados, que es muy sensible a la situación económica nacional, comenzó a crecer de nuevo.

El estancamiento ha sido la marca de este sexenio. Si bien nos va, la economía mexicana crecerá un 2% durante todo el periodo AMLO. Y nos quejábamos cuando crecíamos eso cada año durante el neoliberalismo. Seis años perdidos en materia económica.

Naturalmente, el número de migrantes mexicanos indocumentados se ha incrementado. De acuerdo a la Unidad de Política Migratoria de la Secretaría de Gobernación, durante los primeros cuatro meses de este año, la repatriación de mexicanos desde Estados Unidos aumentó un 52.1 por ciento. 

 Y no es porque los estadunidenses estén efectuando más deportaciones, sino que ha subido el número de paisanos que cotidianamente tratan de cruzarse para encontrar las oportunidades que no hallaron en nuestro país.

Quiero ser muy claro: de ninguna forma estoy culpando al gobierno de AMLO de los homicidios del camión de San Antonio. La responsabilidad la tienen los criminales y sus redes de corrupción gubernamental en ambos lados de la frontera, que los abandonaron para que se murieran de calor. Ojalá la policía los encuentre y reciban un castigo ejemplar.

Ya hay información de detenciones de presuntos responsables.

Lo que me gustaría resaltar es la falaz idea de que la pobreza se terminará en México y, por ende, la migración hacia Estados Unidos, dándole dinero a los jóvenes. Para nada. La gran mayoría de esos muchachos están buscando el éxito en la vida. No exagero. Están dispuestos a viajar a la frontera norte, cruzar sin papeles a la Unión Americana por lugares cada vez más peligrosos, ponerse en manos de bandidos que en muchas ocasiones los engañan, extorsionan, violan y hasta matan. Todo con tal de salir adelante en la vida. Tienen unas ganas y empuje envidiables. Ya, allá, laboran jornadas extenuantes. Muchas veces viven hacinados. Son verdaderos héroes que envían nada menos que 50 mil millones de dólares al año en remesas. 

Remesas que presume el presidente López Obrador como indicador de que la economía mexicana va muy bien. Qué vergüenza. Si los paisanos envían más dinero es porque hay más rompiéndose el lomo en Estados Unidos, donde encontraron esas oportunidades aquí inexistentes.

Así que no nos vengan con el cuento de que la política social resolverá la pobreza, la inseguridad y la migración indocumentada casi como por arte de magia. No. Lo que requerimos es una economía pujante. Y en eso, como en tantas otras cosas, este gobierno ha fracasado. Ellos claman “becarios, no sicarios”. Hay que responderles “empleados, no becarios”. (Leo Zuckerman, Excélsior, Nacional, p. 11)

Astillero

Migrantes, la gran hipocresía // Problema sabido y tolerado // Partido Nacional del Rifle: PRI // Gobierno de SLP: capturar a Morena

La tragedia completada en San Antonio, Texas, con más de medio centenar de migrantes muertos adentro de la caja de un tráiler, forma parte de una cadena de acciones y omisiones sabidas, toleradas y asumidas en Estados Unidos, México y varias naciones centroamericanas.

Duelo, enojo y mucha cobertura mediática a un hecho concreto que es doloroso y lamentable pero, a la vez, consecuencia de un sistema político, económico y social que busca mano de obra barata para la economía imperial, a la vez que alienta la persecución y discriminación de los indocumentados que explota, que doblega en cuanto a políticas migratorias a sus vecinos disponibles, que consigue de estos complicidades a cambio de ayudas e inversión extranjera, y luego se asusta del resultado de lo que incuba, de la desigualdad extrema que impulsa a centroamericanos y mexicanos a buscar, literalmente a cualquier costo, el falso american dream.

Diariamente suceden, en el trayecto de Centroamérica a Estados Unidos, pasando por México y con la propia aportación de nacionales, tragedias menos llamativas en términos mediáticos, pero igualmente terribles e incluso de mayor cuantía numérica que el caso de San Antonio, Texas, como aconteció en San Fernando, Tamaulipas, donde 72 migrantes fueron secuestrados y luego asesinados por Los Zetas en agosto de 2010, sin castigo real hasta la fecha.

En ese contexto se dará la primera reunión de los presidentes de Estados Unidos y México, el próximo mes. Los intereses que se han combinado históricamente para mantener el flujo migratorio en los términos restrictivos actuales habrán de trabajar en busca de dar a esa sesión un marco retórico que no cambie de fondo la situación ante la cual luego hay explosiones de hipocresía adecuada a las circunstancias. (Julio Hernández López, La Jornada, Política, p. 8)

México SA

México-EU: frontera letal // Récord en muertes de migrantes // Hora de trascender el discurso

Si no es un día es el siguiente, pero el hecho es que la tragedia de la migración no sólo es una de las más graves que se registran, sino que se incrementa permanentemente sin que al parecer nadie este interesado en resolverla de una vez por todas. El fenómeno es internacional, pero como documenta la Organización de Naciones Unidas (ONU) año tras año la región fronteriza entre Estados Unidos y México ha sido la más letal del continente: de 2014 a la fecha más de 6 mil 500 migrantes han muerto o desaparecido en condiciones por demás infrahumanas.

De Acuerdo con la misma fuente de información, en los pasados nueve años las muertes confirmadas y documentadas suman más de 2 mil 500 sólo en la frontera Estados Unidos-México y el registro crece día tras día, toda vez que ese cruce fronterizo se ha convertido en una zona de grave crisis de derechos humanos, donde miles de personas han desaparecido y perdido la vida durante la migración.

La ONU subraya que “las principales causas directas de muerte identificadas en esta zona son los ahogamientos –principalmente en el Río Grande/Río Bravo y canales aledaños– y las causadas por las duras condiciones ambientales y la falta de refugio, alimentos y agua. Los migrantes también pueden ser víctimas de accidentes vehiculares, caídas del muro fronterizo y por lo accidentado del terreno, y violencia. Sin embargo, se desconoce la causa de la muerte en más de un tercio de los casos registrados. Debido a la escasa presencia humana en las zonas fronterizas, la inmensidad del territorio y lo inhóspito del terreno, en muchos casos los restos de los difuntos se encuentran mucho tiempo después de su muerte, cuando ya no es posible establecer la causa. Trágicamente, los restos de muchas personas nunca se recuperan y sus muertes permanecen invisibles”.

Los migrantes que transitan por México y Centroamérica, señala el organismo, enfrentan experiencias comunes de marginación y vulnerabilidad mientras viajan por canales irregulares. El aumento de la vigilancia y aplicación de la ley de inmigración en todo México ha empujado a las personas hacia rutas más clandestinas y remotas, diseñadas en un intento de evadir los controles estatales repartidos por todo el interior del país. Estas rutas a menudo implican tomar medios de transporte altamente inseguros y caminar a través de largos tramos de terreno desolado, donde los migrantes a menudo enfrentan abusos, lesiones y extorsiones sistemáticas.

Los registros recopilados indican que muchas personas mueren debido a las dificultades del viaje en sí. La principal causa de muerte registrada en las rutas migratorias por Centroamérica son los accidentes vehiculares, en su mayoría relacionados con los trenes de carga, que son utilizados como medio de transporte por los migrantes. Año tras año se divulgan informes como el que se cita, pero al parecer ningún gobierno está interesado en poner fin a esta barbaridad.

Una tragedia tras otra. El presidente López Obrador informa que al menos 50 personas (22 mexicanos, siete guatemaltecos, dos hondureños y 19 todavía sin información sobre su nacionalidad) fueron encontradas muertas dentro de un tráiler en una carretera en Texas, en el área de San Antonio, en uno de los episodios más mortíferos de tráfico de personas en la frontera entre México y Estados Unidos. Pero como en ocasiones anteriores, si bien va detienen al chofer del camión y hasta ahí llega la investigación, mientras el jugosísimo negocio del tráfico de personas crece a paso veloz. ¿Quiénes integran es mafia? ¿Qué autoridades, de ambos lados, están involucradas?

El presidente López Obrador lamentó este nuevo hecho, que desde luego tiene que ver con la situación de pobreza, de desesperación de hermanos centroamericanos, de mexicanos; sucede porque también hay tráfico de personas y falta de controles (y muchísima corrupción), en este caso, en la frontera de México con Estados Unidos y al interior de Estados Unidos. Estamos apoyando, está desde ayer nuestro cónsul (en San Antonio, Texas), están también funcionarios de migración de México y vamos a estar atentos para apoyar a los familiares de las víctimas, el traslado de los cuerpos y desde luego hacer la investigación en lo que a nosotros nos corresponde.

Las rebanadas del pastel

Urge trascender el discurso, siempre de ocasión, tanto en México como en Estados Unidos, y actuar contra la mafia que controla el tráfico de migrantes, porque hasta ahora el número de muertos crece a la par de la retórica oficial. (Carlos Fernández – Vega, La Jornada, Economía, p. 22)

Política migratoria criminal

No habían pasado tres días desde que 37 personas perdieron la vida en el desesperado intento por pisar suelo europeo en el enclave español de Melilla, cuando agentes del Servicio de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos encontraron un tráiler abandonado a las afueras de San Antonio, Texas, con 51 migrantes muertos y 16 heridos en su interior. Se presume que las víctimas fueron dejadas a su suerte en medio de una operación de contrabando humano, y hasta el cierre de esta edición, según cifras preliminares, de los fallecidos 27 eran mexicanos, siete guatemaltecos y dos hondureños, y el resto permanecían sin identificar.

En lo inmediato, es imperativo investigar la cadena de sucesos que llevó al abandono criminal del vehículo en un área donde se registraban temperaturas de 39 grados, dar con los responsables, procesarlos conforme a derecho y establecer sanciones ejemplares, acordes con la gravedad de los hechos. Lo ocurrido este lunes es un nuevo recordatorio de que el tráfico de personas se cobra tantas o más vidas como otras actividades ilícitas perseguidas con mayor ahínco, y tampoco puede omitirse que este delito se encuentra imbricado con otros, como el tráfico de drogas.

Pero está claro que la actividad de los llamados polleros, con toda la violencia y el sufrimiento que ocasiona, sólo es uno de muchos efectos perniciosos del problema de fondo: la política antimigrante de Washington, insensata por la negación de posibilidades de desarrollo a millones de personas que acuden atraídas por la economía del vecino país del norte, pero también, y de manera incomprensible, por el daño que la superpotencia se autoinflige al impedir la llegada de una mano de obra que su economía requiere con urgencia: en varias partes del país, empresarios reportan que han debido incrementar los precios de sus productos y servicios debido a la falta de personal migrante, mientras los agricultores se han visto orillados a sustituir los cultivos que se cosechan a mano por los que pueden recoger las máquinas, lo cual ha sido un factor adicional en la crisis inflacionaria que padece Estados Unidos.

Este absurdo raya en el delirio porque, en momentos en que se registran cifras récord de detenciones de migrantes indocumentados, los sectores más retrógrados de la sociedad achacan la tragedia a una presunta laxitud en la aplicación de las leyes migratorias. Tal es el caso del impresentable gobernador republicano de Texas, Greg Abbott, quien sostuvo que las muertes son responsabilidad del presidente Joe Biden y su mortal política de fronteras abiertas, sin reparar en que, de haber fronteras abiertas, los migrantes no se hacinarían en tráileres ni se encontrarían en la necesidad de recurrir a los traficantes de personas.

Por otra parte, el que este episodio haya ocurrido dentro de Estados Unidos, a 250 kilómetros de la frontera, exhibe la corrupción existente dentro de ese país, donde hay la tendencia a centrar todas las culpas en otras partes del mundo y pretender que las redes de tráfico humano operan en México o Centroamérica, pero no en su propio territorio. Ahora está a la vista que al norte del río Bravo hay complicidades criminales que han convertido en un negocio sangriento las restricciones migratorias, tanto las de larga data como las impuestas durante la embestida xenófoba del ex presidente Donald Trump, y que el actual gobierno no ha sido capaz de eliminar.

Desde México, es obligado exigir una investigación a fondo de la reciente tragedia, coadyuvar en las pesquisas y no escatimar la asistencia legal, económica y sicológica a los heridos y a las familias de los deudos, pero también deberá insistirse en la articulación de una política migratoria regional con dos grandes objetivos: mitigar las causas que empujan a las personas a dejar sus lugares de origen, y garantizar que quienes emprendan el éxodo lo hagan en condiciones que no vulneren su integridad ni sus derechos humanos y, sobre todo, que no pongan en peligro sus vidas. (Editorial, La Jornada, p. 6)

Inmigrantes mexicanas y desarrollo del otro lado de la frontera

El camino para establecer un negocio propio no es sencillo, mucho menos cuando eres inmigrante en un país donde no estás familiarizada con el idioma, las vías para obtener financiamiento, las disposiciones legales y tributarias, y el ambiente de negocios.

No obstante, muchas mexicanas inmigrantes que viven en Estados Unidos han perseverado y hoy forman parte del grupo demográfico que abre más de 550 negocios al día en ese país. 

Desde 2007, el número de negocios propiedad de latinas ha sido el de mayor auge, con un crecimiento de 172 por ciento.

La población hispana en Estados Unidos alcanzó las 62.1 millones de personas en 2020, representa la minoría más grande en el país.

De ese total, aproximadamente 19.2 millones son mujeres de origen mexicano.

Gran número de ellas se desempeñan en el sector de servicios, sin embargo, existe un alto porcentaje que ha emprendido su propio negocio.

En el caso de las mexicanas, muchas fungen como la única fuente de ingresos de su familia y, gracias a su pequeña o mediana empresa, sus familiares tienen acceso a mejores oportunidades.

Cuando sus negocios adquieren cierta estabilidad financiera, se convierten en generadoras de empleos directos e indirectos.

En 2016, negocios propiedad de latinas emplearon a más de 57 mil trabajadores en Estados Unidos.

De su prosperidad en Estados Unidos, también dependen sus familiares en México. Según datos del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos, del total de envíos de remesas a México, 30.6 por ciento es remitido por mujeres.

En lo que se conoce como remesas sociales, las inmigrantes mexicanas son agentes de cambio en sus comunidades de origen, pues mediante el intercambio de normas, comportamientos y habilidades impulsan el desarrollo social en esas comunidades.

A pesar de este auge empresarial, las mexicanas inmigrantes enfrentan retos importantes. La pandemia por COVID-19 resaltó desigualdades y desafíos, así como su vulnerabilidad económica, comparada con la de los hombres hispanos y, en mucho mayor medida, con los no hispanos.

Es de reconocerse el esfuerzo que realizan pues, además, destacan por utilizar parte de su tiempo fuera del trabajo para seguir preparándose académicamente.

Las latinas han tenido avances significativos en materia educativa en las últimas dos décadas. 

Entre el 2000 y 2019, la proporción de latinas de 25 años y más que obtuvieron un diploma de licenciatura se duplicó.

Analizar el papel de nuestras connacionales emprendedoras en Estados Unidos y su impacto en sus comunidades de origen y de destino obliga a reflexionar sobre las oportunidades existentes si se les apoya de forma integral gobierno, iniciativa privada y sociedad civil.

Mediante su resiliencia y capacidades fungen como catalizadoras del desarrollo en ambos lados de la frontera. (Ximena Sotres Bitro, El Heraldo de México, Editorial, p. 13)

La Gran Depresión / Mexicanos que emigran y mueren en el intento

La muerte de medio centenar de seres humanos, atrapados en la caja de un tráiler en San Antonio, Texas, deja ver que esa industria del tráfico de personas, como el tráfico de drogas o de armas, funciona en ambos lados de la frontera.

Hay grupos delincuenciales que mueven a esas personas desde la frontera sur de nuestro país hasta los límites de Estados Unidos. Pero hoy, con el dolor de esas muertes, no se esconde que en ese país también hay grupos delictivos que hacen lo mismo en aquel territorio.

En diciembre pasado otro medio centenar de centro y sudamericanos murieron dentro de la caja de un tráiler que chocó en Chiapas. Esto alimentó el discurso oficial de la 4T de compasión hacia los del sur del continente y del Caribe porque ellos son los que emigran.

Esta tragedia humana en San Antonio destapa varias coladeras, empezando por el uso político de la desgracia.

El gobernador de Texas, Greg Abbott, no duda en llamarlos “los muertos de Biden”, cuando está claro que las autoridades locales y federales fallaron en detectar ese tráfico masivo de personas.

Abbott querrá usar esas muertes para radicalizar aún más su postura antinmigrante y reforzar los muros y las guardias en la amplia frontera de Texas y México.

Mientras que Biden buscará usar el impulso de la atención mediática que logró esta tragedia en Estados Unidos para promover su agenda migratoria.

Pero hay otro mito que quedó derribado con este hecho tan terrible.

Parte del discurso migratorio del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador es que su régimen quiere ayudar a los países centroamericanos a que tengan más oportunidades de empleo para que su gente no tenga que salir de sus tierras, dejar a su familia, para ir a Estados Unidos.

Quiere que el gobierno de Biden aporte millones de dólares para sembrar arbolitos en Centroamérica.

La retórica oficial habla de México como un país de tránsito que da visas de trabajo y reclama a Estados Unidos por no apoyar más decididamente a los extranjeros que quieren llegar a ese país. Reclama el gobierno de López Obrador a Biden por no aportar millones de dólares para sembrar arbolitos… en Centroamérica.

Si algún día México llegó a tener una migración neta de cero, hoy este país ha regresado a los días de expulsar a mucha gente.

De acuerdo con datos de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos entre marzo del 2020 y marzo de este año fueron repatriados a México, con el pretexto de la pandemia, 1 millón 800,000 migrantes, de los cuales 60% eran mexicanos.

Los muertos mexicanos de San Antonio desmantelan de manera brutal el discurso oficial del México de paso para migrantes centroamericanos y nos ubica en el México que vuelve otra vez a expulsar a su gente de manera masiva.

Es la prolongada crisis económica y las pocas expectativas de mejora, pero es también esa ola de violencia que hace que la gente salga corriendo con lo poco que tenga para salvar sus vidas, al menos para intentarlo. 

Una tragedia humana

Uso político

La tragedia humana en San Antonio destapa varias coladeras, empezando por el uso político de la desgracia. 

Fallas

El gobernador de Texas, Greg Abbott, no duda en llamarlos “los muertos de Biden”, cuando está claro que fallaron las autoridades locales y federales. 

Expulsión

Los muertos mexicanos de San Antonio desmantelan el discurso oficial del México de paso para migrantes centroamericanos y nos ubica en el México que vuelve a expulsar a su gente. (Enrique Campos Suárez, El Economista, Finanzas y Dinero, p. 9)

Globali… ¿Qué? / Externalizar a migrantes es racismo

Externalizar es una estrategia: es el acto con el que se alivian los costos de producción una empresa.

Boris Johnson decide externalizar el control de la migración a Ruanda. Es decir, seres humanos tratados como muebles que no son aceptados en Reino Unido serán trasladados a 6,500 km de distancia para depositarlos en una bodega/hotel. Por supuesto, mediante el pago de 120 millones de libras.

También lo ha hecho Israel. En 2018 Benjamín Netanyahu deportó a 37,000 migrantes africanos por ser “infiltrados”. Atención con el código lingüístico utilizado por el entonces primer ministro. Sólo faltó decir que eran antisemitas. Miles de eritreos y sudaneses llegaron a Israel como refugiados, pero Netanyahu también dijo que sólo querían buscar trabajo. ¿Es delito buscar trabajo? De buenas a primeras Netanyahu les entregó papeles, 3,500 dólares y los despachó a Uganda y a Ruanda.

Australia es el país-paraíso que, al hablar de migración, se mueve a través de zonas obscuras. En el año 2013 firmó un acuerdo con Papúa Nueva Guinea y la isla de Nauru para enviarles a seres humanos no deseados. La prensa australiana ha descrito un escenario de palizas y de abusos sexuales que orillan a los migrantes hacia la depresión y a pensamientos suicidas.

En el sistema de control migratorio de Camberra los inmigrantes pasan en promedio 689 días detenidos, frente a los 55 días en Estados Unidos y 14 en Canadá.

Estados Unidos fue, quizá, el pionero en externalizar a humanos. Desde la década de los 90 decidió despachar a haitianos y cubanos a Guantánamo, Cuba. A George W. Bush le brillaron sus ojos cuando decidió llevar a musulmanes a la isla.

La Unión Europea, con excepción de Alemania, no pudo llegar a un acuerdo entre sus miembros para otorgarles refugio a 160,000 sirios que escapaban de la guerra civil. A cambio de 6,000 millones de euros otorgados a su socio y autócrata Recep Tayyip Erdogan, Turquía se comprometió a recibirlos. Por cierto, a finales de este año tocará la renovación del acuerdo.

El lunes por la tarde nos enteramos de la ubicación de un tráiler abandonado con más de 50 migrantes sin vida.

Donald Trump y Marcelo Ebrard decidieron externalizar a México el aseguramiento de migrantes no deseados por Estados Unidos. El programa Protocolos de Protección al Migrante resulta ser uno de los mejores eufemismos por su distanciamiento a la realidad. Mejor conocido como Quédate en México, el programa pone en riesgo la vida de miles de migrantes que se tienen que enfrentar a los crímenes organizado y desorganizado.

No contento con el programa, Trump decidió aplicar el Título 42 para expulsar a migrantes por motivos sanitarios: Covid-19.

Se fue Trump y llegaron las vacunas, pero los jueces decidieron que los programas se quedaran.

Externalizar es un acto de racismo. (Fausto Pretelin Muñoz de Cote, El Economista, Geopolítica, p. 41)

Desde el piso de remates // Migración y energía dominarán reunión AMLO/Biden

La tragedia de Texas, tras la muerte de 51 indocumentados —27 de ellos mexicanos—, eleva la prioridad del tema de migración en la reunión que tendrán los presidentes López Obrador y Joe Biden, el próximo 12 de julio, en la que otro tema relevante será la política energética de la 4T y el avance del T-MEC. 

López Obrador reconoció, al igual que Biden, que se requiere trabajar en forma conjunta para enfrentar el problema de la migración de mexicanos y de otros países latinoamericanos que están dispuestos a exponer su vida con el fin de llegar a Estados Unidos para conseguir una mejor oportunidad laboral y para huir de la violencia en sus países. Una mayor cooperación para combatir a las mafias de traficantes de personas que se enriquecen con el traslado de migrantes en situaciones inhumanas, como fue evidente en esta última tragedia.

Aunque López Obrador pretende festejar este viernes con bombo y platillos los logros de la 4T, la realidad es que se ha incrementado el número de mexicanos que también buscan vivir mejor en Estados Unidos, y no sólo por la situación económica en México, sino por la creciente inseguridad. López Obrador insistirá, seguramente, en que para combatir la migración se invierta más en países centroamericanos y que se exporten programas como Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro.

La triste realidad, y lo demuestra el elevado número de mexicanos que fallecieron en la carretera a San Antonio, es que ha fracasado la estrategia de abrazos no balazos, por la mayor inseguridad, y que los programas sociales de la 4T no han logrado frenar la migración a Estados Unidos. (Maricarmen Cortés, Excélsior, Dinero, p. 4)

Uso de Razón / López Obrador (y el Congreso de EU), ensangrentado

MIAMI, FL.- La muerte de más de 20 mexicanos asfixiados en un tráiler en Texas es una mancha horrible en la ensangrentada banda presidencial que López Obrador deberá entregar dentro de dos años y cuatro meses.

Esos mexicanos, muertos de asfixia y de calor, huían del mundo de fantasía que sólo existe en la propaganda del gobierno.

Murieron cuando escapaban de la violencia y la inseguridad inaguantable en México, donde los principales cárteles criminales cuentan con la simpatía presidencial.

El Congreso de Estados Unidos también tiene responsabilidad en estas tragedias. Desde 1986 no ha avanzado un centímetro en el debate sobre la reforma migratoria, que los presidentes de este país (salvo Trump) han impulsado.

Resulta escandaloso que al día siguiente de la muerte de más de medio centenar de migrantes, López Obrador ofenda en la conferencia matutina con la payasada de que “en México hay como 20 millones de conservadores que se creen fifís”.

El dolor ajeno le es indiferente por completo.

Después dijo que le va a presentar a Biden a esos muertos en Texas como “una amarga prueba de que hay que atender la migración”.

Nuestro Presidente ha descubierto un poco tarde la existencia del hilo negro y del agua tibia.

Tendrá problemas adicionales en su solicitud de colaboración con Washington:

¿Qué resultados va a obtener luego de haber ofendido a los congresistas demócratas al negarse a reconocer el triunfo de Biden?

¿Qué respaldo espera en el Senado de Estados Unidos, luego de insultar a los líderes de las comisiones de Relaciones Exteriores, Bob Menéndez (demócrata), y de Inteligencia, Marco Rubio, (republicano)?

¿Quién va a creer en un presidente que se preocupa más por exigir la presencia de dictadores en la cumbre de Los Ángeles, que en usar las ventajas estratégicas de la vecindad en beneficio de sus gobernados?

México ha comprobado, con sangre y con muertos, que López Obrador no sabe gobernar, ni aprenderá nunca.

Imposible soslayar el tema luego de la tragedia en San Antonio, ante los cuerpos inertes de 27 mexicanos que huían de su patria, en las condiciones que fuera.

Parte de la responsabilidad recae –sólo en parte– en el Congreso de Estados Unidos, porque se niega a abordar la reforma migratoria que regularizaría a ilegales que ya se encuentran aquí.

Más que comprobado está que son necesarios, útiles, y contribuyen a la grandeza de este país, no sólo en la parte económica.

Lo principal del problema, sin embargo, está en México.

Y eso corresponde solucionarlo al presidente López Obrador. Pero no sabe, ni quiere ni le interesa.

No es capaz de proporcionar seguridad personal ni patrimonial.

México había logrado una tasa cercana a cero emigración en administraciones pasadas, y ahora se ha vuelto a disparar.

Los que se van a Estados Unidos huyen de la violencia, los asesinatos y extorsiones de grupos criminales que tienen en el Presidente de la República a un amigo.

El Presidente que iba a acabar con la violencia en seis meses tiene al país en la cima mundial del crimen y de la impunidad de los homicidas.

Diez mujeres son asesinadas cada día.

México es el país donde matan a más periodistas.

Cada 15 minutos ocurre un homicidio doloso.

Para López Obrador combatir a los criminales es hacer el mal. “No se combate el mal con el mal”, dice.

En lugar de usar la fuerza contra los criminales –fuerza que la Constitución sólo le otorga al Estado–, el Presidente abdica de su responsabilidad y deja que la usen los cárteles.

Los mexicanos que escapan al norte, a riesgo de sus vidas, lo hacen porque buscan el cobijo del Estado de derecho.

Se la juegan en busca de un trabajo que les permita vivir en paz.

El gobierno mexicano no otorga certeza jurídica a la inversión para impulsar cadenas productivas y con ello crear empleos y arraigar a los mexicanos en su tierra.

A las empresas las trata a patadas. Así no se puede.

La emigración, obviamente, crece por esas razones.

Igual sucede con guatemaltecos, hondureños y salvadoreños.

Eso no es culpa de Estados Unidos.

Y el Presidente de México “castiga” a Estados Unidos al liderar el boicot a la Cumbre de las Américas que convocó el presidente Biden.

Ahora López Obrador anuncia viaje a Washington para atender el tema migratorio.

Es decir, atender el problema de los que se van porque en México no funcionan ni la ley ni la economía. (Pablo Hiriart, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 34)

Autonomía Relativa / Tragedias

Las tragedias se suman. No salimos de una y estamos en otra. La semana pasada fuimos aplastados por la noticia cruel y pavorosa del asesinato de dos sacerdotes jesuitas y un guía de turistas adentro de una iglesia en la sierra Tarahumara, cuando hace un par de días aparece la nota de 51 indocumentados muertos en la caja de un tráiler en Texas. Hasta el momento 27 de esos 51 son mexicanos. Ya lo hemos comentado repetidamente en este espacio: las reacciones del Presidente ante las tragedias son lamentables e indignantes.

Este sexenio, al igual que los anteriores, tiene sus propias tragedias. La única diferencia es que a López Obrador parecía que no se le apuntaban los muertos en alguna cuenta, pero sí, ahí está la abrumadora y sangrienta lista de todos sus muertos y su nulidad como generador de políticas públicas eficientes en materia de seguridad y de migración para dar un ejemplo con las muertes de que hablamos.

El Presidente se enoja, hace rabietas y reclama acremente que se le señale, que se le voltee a ver como responsable. Pareciera que no se ha dado cuenta de que ya no es candidato y que es Presidente del país desde hace unos años – muy lamentables, por cierto–, y que en efecto lo que suceda pasa por una suerte de responsabilidad suya. Claro que nadie lo señala por tener una pistola y disparar contra gente inocente, o de manejar el camión de la muerte y abandonarlo en otro país con migrantes adentro ya muertos de asfixia. Él cree que de eso se le culpa. Pero no: se trata de un reclamo lógico por su manifiesta ineptitud para ponerse a trabajar a fondo en esos temas. Porque la política de seguridad con los abrazos en lugar de balazos es un fracaso. No importa que el Presidente insulte a los jesuitas y a la jerarquía católica –todos los mexicanos sabemos que el insulto, la agresión es la manera en que se relaciona con los demás–, lo que importa es que su gobierno no ha hecho nada más que contemplar cómo el crimen organizado se apodera del territorio nacional. Desde ir a matar a unos sacerdotes a su iglesia en Chihuahua, cobrar derecho de piso, humillar a los miembros de las Fuerzas Armadas o prohibir la venta de pollos al público como ha sucedido en Guerrero. A eso el Presidente responde con algún chistorete, un insulto o alguna frase estúpida.

La migración ha sido otra tragedia en este sexenio. Basta ver las escenas en nuestra frontera sur de decenas de miles de centroamericanos que son recibidos a golpes y patadas por las autoridades mexicanas. La represión a los migrantes de los países vecinos es vergonzosa y es fruto de una política ordenada por Trump y obedecida por López Obrador. Recorren nuestro país y son esquilmados por las autoridades, saqueados por los polleros –que son parte del crimen organizado– y varios de ellos son apresados en cuanto cruzan la frontera del norte o mueren de manera espantosa asfixiados en la caja de un tráiler junto con otros mexicanos.

Este sexenio también está marcado por la tragedia. Su balance estará salpicado de sangre y de muerte por la criminal ineptitud de este gobierno. Sangre y muerte, dos cosas que siempre estuvieron en el discurso del candidato López Obrador como crítica sus adversarios y que ahora formarán parte de la historia de su gobierno. (Juan Ignacio Zavala, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 37)

La Feria / Las tragedias y un gobierno ensimismado

Luego de que fuera el artífice de la visita de Donald Trump a México, y para acallar la indignación que ésta provocó, Luis Videgaray dejó la Secretaría de Hacienda, perdiendo buena parte del poder que tuvo hasta ese mes –septiembre de 2016– en el gobierno de Enrique Peña Nieto.

La caída de Videgaray, que sin embargo meses después sería nombrado secretario de Relaciones Exteriores, marcó el fin de su competencia en la sucesión presidencial. Las aspiraciones de Miguel Osorio Chong, el otro pilar del gobierno de EPN, se fortalecieron. Si ya luego el mexiquense dio la candidatura priista a José Antonio Meade, es otra historia.

Este episodio nos recuerda que dentro de los gobiernos convencionales distintos colaboradores compiten entre sí. Eso, que puede causar rupturas o llegar al punto de significar parálisis –pues personajes de diferentes ministerios suelen obstaculizarse con tal impedir el lucimiento de quien los puede desplazar–, también ayuda a una administración a debatir cambios o ejecutar correcciones.

Pero, ¿qué pasa cuando se decreta que lo más importante es la sucesión, que encima se ha adelantado mucho más de un año? Cualquier crítica o disenso al interior del grupo gobernante será visto sólo como grilla, una inoportuna acción que podría debilitar las posibilidades partidistas.

De ahí que el único incentivo del grupo es mantener el poder, no gobernar, mucho menos emprender revisiones de políticas o del desempeño de personajes clave del gobierno.

La terrible tragedia de San Antonio nos muestra un ejemplo de ello. En la administración de López Obrador nadie dentro del gobierno tendrá el mínimo sentido común de preguntar en voz alta si se puede o se debe revisar autocríticamente lo que este gobierno está haciendo en materia migratoria.

Quién le dirá al Presidente que lo que su canciller Marcelo Ebrard ha negociado en su nombre desde tiempos de Trump debe revisarse a la luz de las funestas noticias del lunes. El secretario de Relaciones Exteriores no mató a los 51 migrantes de San Antonio, pero lo que él haga o acuerde en este tema transnacional –por ejemplo, medidas antiinmigrantes más agresivas, como las que esta administración ha adoptado a contrapelo de su humanista oferta inicial– empeora las condiciones que enfrentan quienes se van sin papeles a Estados Unidos.

Ebrard está ligado a Trump y Biden en el enfoque que persigue a migrantes nacionales y extranjeros en territorio mexicano. Debería comparecer en el Congreso para explicar eso. Esto no va a ocurrir, pues el gobierno –que controla ambas cámaras– ha entrado en suspensión de actividades, en veda por motivos electorales.

Y se puede agregar que hay incluso algo peor. México se ha vuelto de nueva cuenta exportador neto de migrantes. En estos años se revirtió la tendencia que había alcanzado el equilibrio de que sólo se iban tantos como los que volvían, o incluso menos.

Por supuesto que entre las causas de ese cambio en la migración se debe ponderar a la pandemia… pero no sólo a la pandemia.

Es ingenuo pensar que Andrés Manuel decidirá hacer una revisión de por qué se da esa nueva diáspora. Y nadie en su equipo, ni las secretarías de Hacienda ni la de Bienestar, tendrán la osadía de acercarle al Presidente ideas o correcciones para atajar este fenómeno. Menos mencionará alguien como posible causal a la violencia. Su partido hará mutis igualmente.

La tragedia será propaganda en la mañanera, pero puertas adentro reinará el conformismo, porque, a dos años de la sucesión, con tal de no reconocer error o falla alguna, se instalará la mediocridad, y las consecuencias de ésta. (Salvador Camarena, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 38)

Visas de trabajo temporal en EU:  ¿pronunciamiento político o solución?

El pasado 23 de junio el Secretario de Gobernación de México, Adán Augusto López, refirió a los medios de comunicación nacionales que el gobierno estadounidense anunciará, durante la visita del presidente de México a la capital de ese país en julio de este año, un paquete de 300 mil visas de trabajo temporal para migrantes de México y Centroamérica. Según el funcionario, la mitad de ese total sería para migrantes mexicanos y la otra mitad para migrantes centroamericanos. La noticia fue muy bien recibida por los medios de comunicación regionales y por la sociedad en general, pues significa que Estados Unidos está mostrando sensibilidad frente a la crisis migratoria actual que, entre sus múltiples manifestaciones, ha provocado que el número de solicitudes de asilo en México haya aumentado a números récord.

Por ejemplo, tan solo en 2021, y de acuerdo con datos de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por sus siglas en inglés), México recibió más de 130 mil solicitudes de asilo, la tercera cifra más alta para cualquier país del mundo (solo detrás de Estados Unidos y Alemania). De estas solicitudes, y de acuerdo con WOLA, aproximadamente 90 mil se presentaron en Tapachula, en la frontera con Guatemala. “Esta cifra es más de 100 veces mayor que la recibida en 2013. Las cifras siguen aumentando, ya que México ha recibido más de 40 mil solicitudes de asilo solo en los cuatro primeros meses de 2022”, refirió la organización en un comunicado.

Pero la crisis migratoria no solo se observa en las cifras de solicitudes de refugio en México. En la frontera entre México y Estados Unidos, del lado mexicano, hay un sinnúmero de campamentos que se caracterizan por su precariedad, donde se albergan miles de migrantes procedentes de países tan disímiles como Honduras, Haití y Nicaragua, quienes están a la espera de una respuesta a su solicitud de asilo en Estados Unidos. Esta espera se explica por una política establecida durante el gobierno de Donald Trump (MPP o Protocolo de Protección a Migrantes) y que el gobierno de Joe Biden no ha podido cancelar debido a una orden judicial. Y mientras tanto, más caravanas salen de Centroamérica para llegar a Estados Unidos, las cuales son muchas veces desmanteladas en Guatemala o en México, países que están jugando el papel de controladores de los flujos migratorios dirigidos a la Unión Americana.

Es en este contexto que el gobierno estadounidense, supuestamente (falta el anuncio oficial), ofrecerá visas de trabajo temporal para mexicanos y centroamericanos. Analicemos con lupa la nota.

Primero, 150 mil visas para centroamericanos son a todas luces insuficientes, dada la dimensión de la crisis migratoria. Los centroamericanos están huyendo de sus países en grandes cantidades por los problemas de pobreza, violencia e inseguridad, mientras que los haitianos salen por la ingobernabilidad y los problemas que dejó el terremoto de 2021. Los nicaragüenses y venezolanos huyen de regímenes autocráticos y autoritarios, que han dejado a sus países sumidos en el caos. La necesidad de visas es mucho mayor a la oferta actual, y es muy probable que esta propia oferta anime a más personas a movilizarse con la esperanza de que el gobierno de Joe Biden abra aún más las opciones de trabajo temporal.

El caso de las visas para mexicanos es todavía más complejo. En Estados Unidos, y de acuerdo con cifras del Pew Research Center, hay 10.5 millones de personas indocumentadas, la mitad de las cuales son de origen mexicano. Las visas temporales que ofrecerá el gobierno estadounidense son también para personas que residen en territorio estadounidense, lo que implica que más de 5 millones de personas estarán interesadas en regularizar su estancia en la Unión Americana. Sin embargo, las visas son para trabajo temporal, y estas personas residen de forma permanente en Estados Unidos, lo que implica que no serán atractivas para la población indocumentada de origen mexicano. Quienes si podrían aprovecharlas son quienes todavía viven en México. Pero la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (Customs and Border Protection) anunció en marzo de 2022 que tan solo en febrero, el número de mexicanos detenidos en la frontera sumó 164,973 personas, una cifra 7% mayor a la observada en enero. También, a todas luces, el número de visas temporales para mexicanos es insuficiente.

Todo lo anterior sugiere que el anuncio de las visas de trabajo temporal tiene un fin político, tal vez relacionado con los compromisos que se asumieron durante la pasada Cumbre de las Américas, celebrada en la ciudad de Los Ángeles. Es también posible que Biden quiera aumentar su popularidad y la de su partido entre la comunidad latina, en un año de elecciones intermedias, y en un contexto en el que el partido Republicano está subiendo en las preferencias. En conclusión, esperemos que el anuncio de las visas se haga oficial y que éste sea solo el inicio de una serie de medidas para paliar la grave crisis migratoria que la región latinoamericana está enfrentando. (Liliana Meza González, Coordinadora de la Maestría en Estudios sobre Migración. Universidad Iberoamericana, El Sol de México, Análisis, p. 12)

La tragedia migratoria 

La migración ya es un tema ineludible de la agenda nacional. Al mismo tiempo que ha iniciado en Chiapas la enésima caravana migrante integrada por personas oriundas de Centroamérica, Colombia y Venezuela, el país lamenta la más reciente desgracia por la muerte de connacionales que ansiaban llegar a Estados Unidos (EU).

El dominio y control de las redes de tráfico de personas migrantes y los métodos que emplean para burlar a autoridades de las naciones que cruzan las caravanas, ha hecho recurrente y difícilmente evitable, dadas las condiciones, la pérdida de vidas humanas.

El 23 de julio de 2017 en San Antonio, Texas, fue hallado un tráiler en cuyo interior fallecieron 10 migrantes por asfixia. En diciembre pasado, un vehículo similar que volcó en Tuxtla Gutiérrez dejó 55 personas muertas, la mayoría de Guatemala.

La más reciente tragedia ocurrió el lunes en San Antonio, hasta ahora con un saldo de 50 fallecidos, la mitad de origen mexicano. La Cancillería informó que en 2021, la cifra oficial de muertes de nacionales que buscaban cruzar al vecino país fue de 719. Eran mujeres y hombres que fueron en búsqueda de una mejor vida, una posibilidad de subsistencia o un empleo. No son sólo números.

La frecuencia de esas fatalidades no puede esperar una respuesta ordinaria de los gobiernos. Desmantelar a las bandas criminales que operan sin medidas mínimas de protección de las vidas humanas, debe iniciar por el congelamiento de sus activos financieros e identificar la posible connivencia con autoridades migratorias.

Este tema se atiende con estrategias concretas que generen incentivos y arraiguen a las personas en sus países. En la reciente Cumbre de las Américas, la vicepresidenta Kamala Harris anticipó inversiones de 1,900 millones de dólares (mdd) del sector privado para Centroamérica, y una iniciativa para empoderar más a las mujeres que viven ahí, un monto adicional a los 1,200 mdd anunciados en diciembre.

Sólo para tener una idea de las prioridades de EU, debe recordarse que el 19 de mayo su Congreso aprobó un paquete de ayuda a Ucrania por un monto de 40 mil mdd, que contrasta con las apremiantes necesidades en nuestra región.

En esa Cumbre se firmó la “Declaración de Los Ángeles” sobre migración y protección en la que EU prometió ampliar hasta 20 mil su cuota de refugiados de Latinoamérica para 2023 y 2024 y acoger junto a Canadá a más trabajadores temporales, pero no incluyó ninguna oferta para conceder más visados de trabajo a los mexicanos, 380 mil de los cuales han sido detenidos entre enero y mayo en la frontera, una cifra que sigue creciendo. (Claudia Corichi, El Sol de México, Análisis, p. 14)

La tragedia del migrante

Pasan los años y cada vez nos enteramos de más casos horribles sobre la difícil travesía que deben sufrir los migrantes para alcanzar su sueño.

La tragedia de los migrantes muertos en un tráiler de manera por demás horripilante sólo se suma a una cadena de sufrimiento que, cuando creemos que nada más nos puede sorprender, sucede algo peor. 

“Tras el hallazgo de un tráiler con migrantes muertos en San Antonio, Texas, se ha identificado a 27 mexicanos entre los 51 muertos, informó el cónsul de México en San Antonio, Rubén Minutti.

En conferencia de prensa, el cónsul detalló que también hay tres connacionales hospitalizados entre las 13 personas internadas y afirmó que la identificación de los fallecidos se ha llevado a cabo a partir de documentos de identificación que portaban las víctimas (Excélsior, 28/VI/22)”.

Sí, muchos mexicanos, pero también de otras nacionalidades y que siguen buscando mejores oportunidades de vida, que huyen de la pobreza, del hambre y de la violencia en sus países. 

Es importante que, tanto países expulsores de migrantes, como los que son de paso y los de destino, unan fuerzas para encontrar una solución lo antes posible, no es posible que sigamos viendo estas historias de terror y permanecer indiferentes. 

No debemos olvidar que es gente como todos y que, al igual que nosotros, han buscado oportunidades, pero a ellos se les han negado o simplemente, no han tenido la suerte que algunos han tenido. 

Por supuesto, es necesario que se atrape a los culpables de la más reciente tragedia y que les hagan pagar, con todo el peso de la ley, este multihomicidio que ha paralizado a todo el mundo. 

Es momento de ser solidarios con esta gente cada que la veamos y, en la medida de nuestras posibilidades, ayudarla. (Valeria Martínez H., Estado de México, Excélsior, Nacional, p. 11)

Cartones

cartón 1

(Frik, La Crónica de Hoy, La Dos, p. 2)

cartón 2

(Xolo, 24 Horas, La dos, p. 2)

cartón 3

(Alarcón, El Heraldo de México, La dos, p. 2)

Cartón 4

(Rapé, Milenio Diario, Al frente, p. 2)

cartón 5

(Jabaz, Milenio Diario, Al frente, p. 3)

Cartón 6

(Magú, La Jornada, Política, p. 5)

Cartón 7

(Fisgón, La Jornada, Política, p. 7)

Cartón 8

(Llera, Excélsior, Nacional, p. 12)

Cartón 9

(Kemch, El Universal, Opinión, p. 20)

cartón 10

(Rictus, Tragedia, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 36)

Cartón 11

(Osvaldo, El Sol de México, Análisis, p. 12)

Cartón 12

(Camacho en Reforma, Reforma, Opinión, p.8)