QUE el Instituto Nacional de Migración insiste en que no incumplió una orden judicial en el caso de los menores de edad que se encuentran en la estación Las Agujas, en Iztapalapa.
Y es que rechaza haberse hecho acreedor a una sanción, pues dice que en ningún momento se le pidió cumplir con una supuesta “liberación”, sino solo informar sobre la situación de cada uno de los niños y adolescentes, a lo que, asegura, contestó en tiempo y forma. (Milenio, Opinión, p.2)
Polémica con niños migrantes
Aunque hay una resolución judicial que señala que el Instituto Nacional de Migración incumplió la orden de un juez para identificar a los niños que se encuentran en la estación migratoria Las Agujas, la institución que encabeza Francisco Garduño insiste en negar que desobedeció el mandato judicial. El INM aseguró que cumplió en tiempo y forma, lo que ya provocó molestia de ONG. (El Heraldo de México, Opinión, p.2)
Es probable que en la montaña rusa en que andamos con Donald Trump lo peor esté por venir. Sin ser agorero del desastre, los tiempos políticos que se avecinan en EU nos van a colocar en el centro de debates y una infinidad de controversias.
De alguna manera Trump le ha ido tomando la medida al gobierno mexicano. Se reconoce que los escenarios son de suyo de enorme complejidad, algunos han sido inevitablemente heredados por López Obrador, pero otros ya van por su cuenta.
A querer o no el Presidente mexicano alentó la migración cuando planteó que recibiría a todos los migrantes; habló de generar empleo. La situación al interior de El Salvador, Guatemala y Honduras es de una enorme complejidad, se ha hablado de ello en muchas ocasiones. Es por ello que al momento en que muchos centroamericanos escucharon la voz del Presidente se animaron, con mayor razón, a dejar sus lugares de origen. (Javier Solórzano Zinser, La Razón, p. 2)
En su relación con la administración Trump, el presidente Andrés Manuel López Obrador ya no ve lo duro sino lo tupido. Con velocidad de vértigo y casi sin límite de continuidad, en plena campaña electoral y como parte de un juego diabólico que involucra a mujeres y niños, el protofascista de la Casa Blanca ha venido desplegando una serie de medidas ilegales contra familias de indocumentados en Estados Unidos y el éxodo de refugiados procedentes de “países de mierda” (Donald Trump dixit), que de facto convirtieron a México en rehén de su xenofóbica política.
En nombre de la “seguridad nacional” de la república imperial, la nueva “guerra” de Trump contra indocumentados y migrantes en busca de asilo o refugio no sólo responde a consideraciones político-electorales sino también geopolíticas. Y así como en la coyuntura la “alianza antiterrorista” impuesta por el secretario de Estado, Mike Pompeo, a Argentina, Brasil y Paraguay, responde a la agenda de política exterior y al timing del calendario electoral estadunidense, la militarización de las fronteras de México, por la Guardia Nacional de López Obrador, también. (Carlos Fazio, La Jornada, Opinión, p.17)
En varios estados del país miles de campesinos han tomado las carreteras manifestándose para que les sean entregados los fertilizantes. El agro en muchas entidades está en riesgo y con ello el sustento de campesinos y sus familias.
La caída en los precios de la goma de opio sumió en la pobreza extrema, aún más, a las familias de esas zonas, reanudando la migración a gran escala.
Se sabe que antes de que comenzara la crisis, había cerca de 500 residentes en San Miguel Amoltepec Viejo, que se encuentra en el borde de un valle escarpado de Guerrero; ahora, hay menos de 300 pobladores y más familias buscan salir de sus lugares de origen.
Varios pobladores han abandonado la región para buscar otras zonas del país en donde puedan encontrar trabajo como en campos agrícolas o fábricas.
Pero otros se han unido al creciente número de centroamericanos que pasa por México para emigrar a Estados Unidos; los que tienen suerte, logran llegar a las comunidades agrícolas en California. (Bibiana Belsasso, La Razón, Opinión, p. )
Otros ritmos
La danza macabra del régimen estadunidense mantiene su ritmo. Sólo en estos últimos días Trump afirmó que el artículo segundo de la Constitución le otorga “el derecho de hacer lo que yo quiera como presidente” (falso, obviamente); declaró que entre sus opciones para “ganar” la guerra en Afganistán está una en la que ese país “sería eliminado de la faz de la tierra, y se acabaría, literalmente, en 10 días. Pero no quiero proceder por esa ruta, porque no quiero matar a 10 millones de personas”. El Departamento de Justicia reactivó la pena de muerte federal por primera vez en 16 años; su régimen propone anular la asistencia federal para los que sufren hambre en este país, y anunció aún más medidas para perseguir y detener a inmigrantes, al tiempo que la Asociación Estadunidense de Pediatría difunde dibujos hechos por niños inmigrantes en centros de detención en Estados Unidos donde se autorretratan como figuritas de palo en jaulas. (David Brooks, La Jornada, Opinión, p.25)
EN ESTOS DÍAS Monterrey es noticia internacional tras conocerse cómo cientos de centroamericanos devueltos de Estados Unidos son prácticamente “tirados” en las centrales camioneras de esa ciudad y abandonados a su suerte.
LO QUE no sorprende pero sí indigna es la insensibilidad de las autoridades tanto locales como federales. El gobierno de Jaime “El Bronco” Rodríguez optó por guardar silencio y hacer como si no fuera su problema. Y por el lado del Instituto Nacional de Migración, sigue sin haber un titular en Nuevo León. (Fray Bartolomé, Reforma, Opinión, p.10)
Vulnerables: Hace un mes en Tapachula los presidentes Andrés Manuel López Obrador y similar salvadoreño Nayib Bukele suscribieron una Carta de Intención en materia de cooperación bilateral. El presidente AMLO reiteró su llamado vs xenofobia pues “no se gana con la confrontación y son mejores el bienestar y comercio”. Un mes después el canciller Marcelo Ebrard propició otro encuentro en las instalaciones de la 29 Zona Militar con el hondureño Juan Orlando Hernández.
Contexto: El giro de SRE hacia Centroamérica tiene un carácter humanitario y con el apoyo de la Unión Europea y Washington, buscar revertir la ingobernabilidad de las pandillas que en tres años, acabaron con la vida de 27 mil salvadoreños y obligó a otros miles de ciudadanos a huir hacia el norte en busca de mejores condiciones de vida. Con nuevo respaldo será necesario que El Salvador y Honduras enfoquen su política de combate a las pandillas no solo desde la persecución del delito sino a partir de la prevención.
El Salvador: Pese que redujo la tasa de homicidios de 103 a 60 por cada 100 mil habitantes en tres años ocasionados por la actividad delincuencial de las maras MS-13 que hasta mayo dominaban 94 por ciento de los 262 municipios para erigirse en un gobierno de facto entre los vecindarios de la capital donde piden en retenes manejados por “recaderos” de 14 años, cuotas de un dólar diario. AMLO y Ebrard saben que el problema subsistirá mientras Nayib Bukele y Juan Orlando Hernández no extirpen la pobreza y otros males sociales que permitieron a MS-13, las dos facciones de Barrio 18, Sureños y Revolucionarios crear una fuerza paramilitar de 65 mil miembros a la que respaldan otros 500 mil entre familiares, simpatizantes y otros grupos que dependen de sus actividades para subsistir. (Federico Lamont, El Sol de México, Opinión, p.9)
Donald Trump cancela la posibilidad de otorgar asilo a inmigrantes, viola acuerdos suscritos ante Naciones Unidas e impone condiciones a México y Guatemala.
Guatemala se escandaliza y en México el Senado enmudece, la oposición continúa bajo los escombros desde julio del año pasado y la izquierda se pone de perfil para no criticar a su ídolo, claro, con la excepción de Porfirio Muñoz Ledo.
En Guatemala califican de insumisa la actitud de su secretario de Gobierno firmando un documento en la Casa Blanca con Trump a sus espaldas como vigía; en México, los tuiteros aplauden la fotografía en la que un funcionario de Relaciones Exteriores come cacahuates en la Casa Blanca durante la “negociación” en la que Trump impuso cambios en la política del gobierno mexicano. Contrastes que llaman la atención.
Los tuiteros guatemaltecos llaman a su cómico-presidente #JimmyVendePatrias. En México, la sociedad continúa entrampada en el misterio semántico del tercer país seguro. (Fausto Pretelin Fausto Pretelin, El Economista, Opinión, p.65)
Poco más de 24 horas después del asesinato de dos israelíes con un historial criminal en Artz Pedregal, el centro comercial más lujoso de América Latina, cuatro cuerpos fueron encontrados con huellas de tortura en un paraje de la carretera Picacho-Ajusco. Las autoridades investigan si los dos eventos están relacionados. Pero más allá de confirmarse la hipótesis, lo que sucedió en la semana es un asunto muy grave: la guerra entre el Cártel Jalisco Nueva Generación y el Cártel de los Hermanos Beltrán Leyva por la Ciudad de México, cuyo corazón es el Aeropuerto Internacional “Benito Juárez”, por donde llegan ilegalmente el fentanilo, precursores químicos para las metanfetaminas y cocaína, y cuyas venas son el narcomenudeo. Aquí, los delitos federal y del fuero común son indisolubles.
Las bases de datos de inteligencia criminal, destruidas por el anterior gobierno, no se han podido reconstruir y el nuevo gobierno está considerando tirar todo y comenzar desde cero. El Cisen no alertó sobre la presencia de los israelitas en la administración anterior, aunque se desconoce si fue por la falta de información de Migración. Su sustituto, el nuevo Centro Nacional de Inteligencia, tampoco tuvo conocimiento aparente de la presencia de los criminales israelíes.
Estas deficiencias alertan sobre el derrotero que está tomando la violencia en la Ciudad de México, y la expansión de la guerra entre los cárteles sin temor al gobierno, a la Guardia Nacional y a nadie. En paralelo y sin ser excluyente, si se confirma que los casos de Artz y el Ajusco están relacionados, demostrará que los aparatos de contrainteligencia de la delincuencia organizada son más eficientes y efectivos que los del gobierno. Si la línea de investigación no se sostiene, nos quedamos de cualquier forma con preguntas e incertidumbres sobre las capacidades policiales y de inteligencia del gobierno actual, y su visión estratégica del fenómeno. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Opinión, p,.56)
Hoy en día hay otros temas sobre los cuales reflexionar y tomar decisiones. Por ejemplo, nos preocupamos mucho por la migración irregular que entra por la frontera sur, pero acontecimientos recientes nos hablan de la urgencia de observar la entrada regular de personas que vienen de otras regiones del mundo y llegan a cometer ilícitos en coordinación con sofisticadas redes internacionales.
También están pendientes los temas relativos a la regulación del uso lúdico de la marihuana, asunto en el que incluso existen resoluciones de la Suprema Corte de Justicia que nos obligan a legislar. Y en un tenor parecido, aunque no igual, las cuestiones relacionadas con el cultivo de la amapola.
De igual forma, tenemos todo lo relativo a la llamada justicia transicional, capítulo que, aunque anunciado, no ha comenzado a explorarse. (Martí Batres, El Financiero, Opinión, p.14)
Lanzador de cuchillos
A través de un video difundido en redes sociales, un migrante denunció haber sido asaltado por supuestos policías rurales, quienes portaban equipos de radio y gas lacrimógeno en Babilonia, perteneciente a Palenque, Chiapas. De acuerdo con el video, exhibido en el sitio de Movimiento Migrante Mesoamericano, el hecho sucedió cuando se encontraron con varios hombres vestidos con ropa de la Policía Rural, quienes les exigieron un pago de 500 pesos a cambio de poder retomar su camino. (El Economista, Opinión, p.74)
El vecino poderoso presiona. El vecino con hambre también. El gobierno de México quiere quedar bien con el norte y con el sur. ¿Será posible?
No está claro el papel que juega actualmente México en el plan de Donald Trump para frenar la migración. Lo que sí es evidente, es que luego de sus amenazas de imponernos aranceles si no lográbamos disminuir el número de personas que cruzan por su frontera, muchas cosas empezaron a cambiar.
Alberto Xicoténcatl, director de la Casa del Migrante en Saltillo, Coahuila me habló en entrevista de la violencia con la que los agentes policiacos tratan ahora a los extranjeros. Cuenta que la semana pasada llegaron a hacer una verificación migratoria, que consiste en revisar si una persona es extranjera o mexicana y si tiene una estancia regular en el país. Lo que antes era solo un trámite, se convirtió en un acto hostil. “Azotaban a la gente en contra del portón que es metálico. Amenazaban a los migrantes e incluso a mis compañeros. La Policía Federal, la Policía Municipal de Saltillo y la Guardia Nacional tomaban en la calle y jaloneaban de la ropa a personas que no estaban cometiendo ningún delito o falta administrativa.” (Paola Rojas, El Universal, Opinión, p.2)
Donald Trump ganó la presidencia de Estados Unidos gracias a una siniestra estrategia de polarización radical. La puso en práctica desde el proceso de elecciones primarias del partido republicano, durante el que acosó sistemáticamente a los otros contendientes hasta reducirlos al balbuceo rompiendo todas las reglas de civilidad: endilgó apodos, calumnió a diestra y siniestra a quien quiso, incluidos familiares de sus rivales, agredió periodistas. Fue una muestra del más perverso y (tristemente) efectivo bullying.
Luego repitió la dosis durante la campaña contra Hillary Clinton, a la que también calumnió, amenazó con enviar a la cárcel y sometió a la constante agresión de una parte de sus simpatizantes, que coreaban el inédito “¡Enciérrenla!” durante los mítines de campaña trumpistas. Al final, el mensaje de campaña de Trump hizo mella en un sector del electorado particularmente receptivo a la indignación cultural y la polarización racial. Desde entonces, Trump, más interesado en la competencia electoral que en el ejercicio del gobierno, ha agudizado la toxicidad de su mensaje y ha terminado por descubrir más el potencial político de la polarización. Trump le habla a su base y solo a su base porque sabe que, en las condiciones actuales, podría bastarle para ganar la reelección. (León Krauze, El Universal, Opinión, p.7)