Opinión Migración 291221

Bajo reserva

Quién cuida a los migrantes

El 14 de diciembre del 2020 el presidente López Obrador anunció la creación de una oficina que coordinaría esfuerzos con la Guardia Nacional para evitar extorsiones de quienes llamó “héroes paisanos” por aportar miles de millones de dólares en remesas. 

Un año después las denuncias de extorsiones no sólo de funcionarios de Migración, sino también del SAT, de policías de todos los niveles e incluso de la Guardia Nacional en contra de los mexicanos que retornaron de Estados Unidos a México este fin de año siguen presentes, sin contar el acecho del crimen. 

¿Quién coordina y qué ocurrió con esa oficina para defender a quienes envían millones de dólares a México? Con tantos cambios de gabinete y de funciones, ya no se sabe si la tarea recae en el canciller Marcelo Ebrard o el secretario de Gobernación, Adán Augusto López. (El Universal, Nación, p. 2)

Doble mirada // Ojalá y fuera una broma

En algún momento el día de los santos inocentes, celebrado ayer, se convirtió en día de los ingenuos y los periódicos utilizaban la fecha para engañar con noticias chuscas e increíbles.

Sin embargo, la historia original es terrible. Herodes, avisado por los reyes sabios (ahora reyes magos) que había nacido Jesús en Belén y que éste se convertiría en el rey de los judíos, mandó asesinar a todos los niños menores de dos años de la comarca de Belén. El evangelio de Mateo, que narra el hecho, habla de que hubo un clamor de mucho llanto y lamento; las madres de los niños asesinados los lloraban y no querían consolarse porque sus hijos ya no existían.

La reflexión de ese paraje evangélico es la injusticia cometida en contra de esos niños inocentes debido a la ambición de poder de Herodes; la amenaza de que un niño se convirtiera en rey le provocó un miedo enorme y para eliminarla, comete un crimen terrible en contra de infantes indefensos.

La actualidad del tema es impresionante. ¿Cuántos niños son hoy víctimas de todos los tipos de violencia de todos los hombres con poder, sea político, económico, criminal o hasta familiar? Lo primeros que me vinieron a la mente fueron los niños migrantes. Ayer la Secretaría de Gobernación informó que el gobierno de Estados Unidos ha realizado entre enero y noviembre de este año el mayor número de repatriaciones de menores de edad mexicanos en más de una década: 21 mil 763 niños.

Por su parte, las autoridades de EUA reportaron la detención de 26 mil 73 menores mexicanos en el mismo periodo contra 17 mil en 2020. 24 mil de los 26 mil llegaron solos. 

No es difícil imaginar que detrás de la decisión de un niño o niña de 10 o 12 años para emprender solos una travesía de miles de kilómetros existen verdaderas tragedias – una familia asesinada por criminales; un padre violento, abusos sexuales, hambre perpetua, abandono familiar, escuelas que no ofrecen gran cosa, ausencia de instituciones que se hagan cargo de ellos y sus necesidades básicas— y absolutamente silenciosas para el gobierno y para la sociedad entera, que no las queremos ver ni atender. 

¿Ha sabido usted que el DIF esté haciendo algo para atender el problema, para recibirlos en la frontera y darles albergue, comida, atención médica? 

La Red por los Derechos de la Infancia en México reportó que del 1 de enero al 31 de octubre de 2021 se cometieron 2 mil 37 homicidios de niños de 1 a 17 años. En cuanto a la desaparición de menores de edad, la red contabilizó 4 mil 328 desapariciones entre el 1 de enero al 7 de diciembre de 2021. Del total, 2 mil 785 eran niñas de las cuales mil 570 siguen desaparecidas. ¿Cuántos Herodes sueltos hay en este país? 

La indefensión y victimización de los niños mexicanos ha crecido. No se necesita ser como Herodes y mandar asesinarlos, pero los recursos para condenarlos injustamente a una existencia precaria, insegura, violenta y sin esperanzas de poder abandonar la miseria son múltiples. 

Según la encuesta nacional de trabajo infantil del INEGI, en 2019 en México, 3.3 millones de niños entre 5 y 17 años realizan trabajos prohibidos; y es muy probable que esa cifra haya aumentado con la pandemia, ya que 1.1 millones de niños entre 3 y 15 años dejaron de asistir a la escuela a causa del covid-19 y no sería raro que una parte de ellos sean los niños que decidieron emigrar a Estados Unidos. A los Herodes mexicanos se añade la indiferencia del gobierno y de la sociedad. Ojalá y todo lo anterior fuera una broma. (Guillermo Valdés Castellanos, Milenio Diario, Política, p. 8)

En tercera persona // Tierra sin ley

Ciudad Mier al atardecer: es la hora en la que la vida se detiene. Las calles quedan desoladas. Mier se convierte en una sucesión de casas cerradas y locales vacíos. 

En este municipio fronterizo de Tamaulipas la agonía dura ya doce años. En 2010, 30 camionetas del Cártel del Golfo entraron hasta la plaza principal. Iban buscando supuestos Zetas casa por casa. Fusilaron a varias personas en la plaza principal. A una, la descuartizaron viva. Sus gritos cimbraban, pero nadie salió.

Ese día, los sicarios del Cártel del Golfo se llevaron a los policías municipales y nunca más volvió a saberse de ellos.

Al año siguiente Felipe Calderón inauguró en el municipio un cuartel militar. De poco sirvió. En 2015 Mier era un pueblo fantasma. Más de 2,500 familias habían ido a refugiarse a Ciudad Miguel Alemán.

Acababan de nombrar a Mier “pueblo mágico”. La gente hacía una broma macabra: “Es mágico porque aquí la gente desaparece”.

En 2018 hombres a bordo de dos camionetas blancas secuestraron al alcalde Roberto González Hinojosa. Acababa de salir de su despacho e iba a reunirse con seguidores para celebrar su triunfo electoral. El alcalde apareció diez horas después. En medio de un operativo para localizarlo, llegó a pedir ayuda a un puesto de inspección vehicular.

La versión oficial fue que lo habían “confundido”.

Al año siguiente González anunció que el éxodo había terminado y que la mayor parte de las familias estaban de vuelta. En 2020, sin embargo, pidió licencia para retirarse del cargo, argumentando motivos de salud. La otra versión decía que su salida obedeció a presiones y amenazas del crimen organizado.

En 2015 la gente todavía tenía la esperanza de ir a refugiarse a Miguel Alemán. A unos 15 kilómetros de distancia, ese municipio, sin embargo, es el epicentro de la guerra entre el Cártel del Noreste y el Cártel del Golfo.

A la gente no le queda más que irse a vivir “al otro lado”, o de plano encerrarse en sus casas. Hasta a la tienda o al súper van con miedo. Nadie sabe en qué momento llegaran las camionetas artilladas del Cártel del Noreste, única autoridad en una ciudad sin ley.

Extorsiones, secuestros de empresarios y comerciantes, comunidades rurales vacías. La calle principal de Mier, cuentan los propios habitantes, es como un cementerio de negocios quebrados. Quedan por ahí cafés, algunos restaurantes, algunas tiendas de conveniencia —y la célebre tienda de botas “Don Cuco”.

En enero de este año algunas de las familias que quedaban también se fueron. Acusaron al Grupo de Operaciones Especiales de ir a Mier a hacer “levantones” encargados por el Cártel del Golfo, a fin de debilitar al Cártel del Noreste.

El pasado 29 de junio, en la carretera ribereña que conecta Mier con Ciudad Miguel Alemán fueron encontrados los cuerpos torturados y mutilados de nueve personas que vestían uniformes tácticos. Conductores grabaron y subieron a las redes aquel horror. Nos recordaron lo que no existe en “las mañaneras”: el abandono y el olvido de poblaciones fronterizas que viven día a día a merced de poderosos grupos criminales: señores de vidas y haciendas.

En la Frontera Chica de Tamaulipas lo atroz es lo normal. Masacres, fosas clandestinas, mutilaciones, decapitaciones, calcinamientos.

Según fuentes de seguridad, además del control de los corredores de la droga, la verdadera guerra es por el tráfico de migrantes.

Se calcula que, entre octubre de 2020 y junio de 2021, un millón 255 mil 824 indocumentados pasaron a Estados Unidos por Tamaulipas. Ese tráfico habría dejado ganancias por más de siete millones de dólares a los grupos criminales.

La zona está llena de brechas, de caminos interestatales que comunican Mier, Alemán y Camargo, con la frontera de Estados Unidos. Es la ruta de la droga, la ruta de los “polleros” que lleva una década envuelta en sangre, y en la que todo ese tiempo la única respuesta ha sido la militarización.

Vidas perdidas. Existencias arruinadas. Poblaciones fantasma. Negocios quebrados. Calles vacías. Y gente que se ha quedado sola y a la que no le queda más recurso que vivir encerrada en sus casas. (Héctor de Mauleón, El Universal, Nación, p. 7)

Entre colegas // Balance 2021: lo nacional

Como suelo hacer en este espacio con el cambio de año, dedico las colaboraciones de esta época para presentar un balance de los que, a mi juicio, fueron los sucesos más importantes, tanto en el ámbito nacional como en el internacional, en el año que está por terminar. En esta entrega, lo más relevante que ocurrió en el país.

No sabemos cuántos momentos icónicos más nos “regale” el Gobierno en lo que queda del año, pero sin duda, en 2021 quedarán al menos dos muy desafortunados retratos para la historia: las lamentables y poderosas imágenes de la barda montada alrededor de Palacio Nacional y las proyecciones sobre su fachada, en el marco de las protestas feministas del 8 de marzo, y el trágico accidente de la llamada “Línea Dorada” del Metro de la capital, el 3 de mayo, sin que hasta el día de hoy se tenga claridad sobre los responsables de la tragedia. Y ya que estamos en el rubro de las negligencias y tragedias, hay que señalar la reciente volcadura del tráiler en Chiapas que costó la vida de —hasta ahora— 57 migrantes, en el marco de otro de los temas que sellaron el año: el dramático incremento de la migración, agravado por la ausencia de recursos y políticas públicas para atenderla y contenerla.

Otro año de malos resultados en seguridad pública y economía, así como aumento de la militarización, resaltando el famoso decretazo que busca hacer norma la opacidad en la asignación de contratos y el manejo de recursos de distintas obras públicas. (Horacio Vives Segi, La Razón, México, p. 7)

El primer año de Joe Biden

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, está por cumplir un año al mando de la Casa Blanca, y aunque cumplió varias de sus promesas electorales, enfrenta grandes desafíos el próximo año.

En política exterior, reintegró al país en el Acuerdo de Paris y a la Organización Mundial de la Salud, debido a que su antecesor lo retiró de ambas durante su mandato. Restableció relaciones con la Autoridad Palestina, realizó la Cumbre Virtual por la Democracia para hacer frente a las autocracias en el mundo, y aunque fue criticado por la caótica retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán, cumplió su promesa de terminar la guerra que duró más de 20 años.

Fiel a su objetivo de abatir el cambio climático, se comprometió a reducir las emisiones de gas de efecto invernadero para 2050, fijándose el objetivo de reducirlas 65% para 2030. Sin embargo, no ha tenido éxito en las negociaciones para frenar el programa nuclear de Irán, y en establecer contacto con Corea del Norte, la cual presenta una amenaza a la seguridad del sistema internacional.

En cuanto a la pandemia de Covid-19, Biden inició con un gran triunfo, logrando su meta de aplicar 100 millones de vacunas en sus primeros cien días en el poder.

Ante la aparición de Delta y Ómicron, la Casa Blanca dio a conocer el Plan de Invierno, el cual incluye ayuda médica pruebas caseras, más pruebas y clínicas de vacunación en todo el país. No obstante, siguen aumentado los contagios.

Debido a los altos precios del petróleo y distintos productos de consumo, agravados por los cuellos de botella de las cadenas de suministro globales y la inflación, Biden cuenta con bajos índices de aprobación, lo que supone una amenaza para el Partido Demócrata de cara a las elecciones del próximo año. Los republicanos utilizarán de la pandemia a la economía, al igual que la crisis fronteriza para tratar de arrebatar la mayoría a los demócratas en el Poder Legislativo.

Aun cuando Biden se comprometió a implementar una política migratoria más humana, ha mantenido medidas de su antecesor, como el Título 42, y se vio forzado a reinstaurar el Quédate en México.

El Partido Republicano argumentará que el presidente Biden pudo reducir el flujo de migrantes gracias a las medidas que adoptó el expresidente Donald Trump. 

Tampoco ha podido aprobar la reforma migratoria en el Congreso para regularizar a más de 11 millones de indocumentados.

En política nacional, ha batallado con la oposición en el Congreso para aprobar iniciativas clave. En noviembre, firmó el paquete bipartidista de infraestructura, valorado en 1.2 billones de dólares. Su ambicioso plan de gasto social Build Back Better, sigue estancado en el Senado.

El balance es agridulce. Aunque le faltan tres años en el poder, las elecciones intermedias serán un buen termómetro para medir al presidente Biden y al Partido Demócrata. (Lila Abed, El Heraldo de México, La dos, p. 2)

Viñetas latinoamericanas // Escenas de xenofobia

Es sabido que la xenofobia, como el racismo o el machismo, no es un vicio privativo de los nacionalismos europeos o de las derechas reaccionarias. En Estados Unidos, país de inmigrantes y con una legislación multicultural avanzada desde los años 90, Donald Trump pudo rearticular un nativismo que muchos creían repertorio exclusivo de minorías extremistas.

Cuando Pedro Castillo llegó al poder en Perú, en el verano de este año, fue aclamado por Nicolás Maduro y otros gobernantes del bloque bolivariano. Las expectativas de que de la mano de Castillo, Perú se sumaría a la ALBA fueron deliberadamente atizadas por los partidarios de ese bloque, en una maniobra que vemos repetirse cada vez que gana las elecciones algún candidato de izquierda en América Latina.

Castillo, que desde un inicio debió enfrentarse a un congreso mayoritariamente opositor, que le revocó varios miembros de su gabinete original, ha conducido una política exterior distinta a la que esperaba el polo bolivariano. En la cumbre de la Celac, en México, no respaldó la disolución de la OEA y luego viajó a Washington donde recibió el espaldarazo de Luis Almagro.

Las tensiones se han traducido en un choque por los migrantes venezolanos en Perú, que libera la xenofobia por dos vías. Desde la campaña presidencial, Castillo había anunciado políticas antimigrantes, parecidas a las de algunos gobiernos neoconservadores latinoamericanos. Sin embargo, en septiembre, cuando las expectativas bolivarianas todavía eran altas, Nicolás Maduro anunció un plan de repatriación, coordinado entre ambos gobiernos.

En las últimas semanas se comprobó la inexistencia o imposibilidad de ese plan, ya que al intentar una repatriación forzosa de venezolanos con antecedentes penales en Perú, el gobierno de Maduro negó la autorización para que los nacionales aterrizaran en un avión de la Fuerza Aérea peruana. A la xenofobia de la expulsión de “ilegales” venezolanos, que intentaba capitalizar Castillo, Maduro respondió con la típica negación de derechos de la diáspora, tan característica de regímenes como el venezolano, el nicaragüense y el cubano.

En el tema de los migrantes venezolanos, el gobierno de Castillo mantiene la inercia de sus predecesores, a quienes Maduro acusó de xenofobia por intentos de deportación desde Lima.

Ahora Maduro, supuestamente partidario de la repatriación masiva, se opone a recibir a 41 venezolanos. La subordinación a la geopolítica en esos regímenes es total y arrasa con el respeto elemental a los derechos humanos. (Rafael Rojas, La Razón, La Dos, p. 2)

Jaque mate // Castigar al AICM

Este pasado 26 de diciembre varios pasajeros dieron a conocer en redes sociales videos de la saturación en la llegada internacional de la terminal 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Los videos mostraban colas interminables para los filtros de migración, recogida de maletas y aduana, y eso sin que hubiera filtros sanitarios como en otros aeropuertos del mundo. Se necesitaban de dos horas a tres horas para poder salir del aeropuerto, más que los traslados que habían hecho algunos de los pasajeros. El doctor Andreu Comas García, virólogo, experto en virus respiratorios, comentó en Twitter sobre la aglomeración: “Esto ya no se llama AICM, se llama centro de distribución de Ómicron”.

Lo peor es que la instalación ni siquiera ha regresado a los niveles de uso que tenía antes de la pandemia. Entre enero y noviembre de este 2021 el aeropuerto capitalino registró una recuperación de 77.4 por ciento en vuelos nacionales y 55.8 por ciento en internacionales, para un total de 70 por ciento para todos los vuelos (trendswide.com). Las peligrosas aglomeraciones que se registran ahora son simplemente producto de la incapacidad, la negligencia y el castigo al AICM por parte del actual gobierno.

El AICM es el aeropuerto más rentable de nuestro país. Por eso nunca se concesionó al sector privado: era una gallina de huevos de oro para el gobierno federal. El impuesto y los derechos que se cobran a los viajeros y las aerolíneas se encuentran entre los más altos del mundo. Según un informe de 2017 del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México, solo Heathrow en Londres y O’Hare en Chicago tenían cobros mayores. Sin embargo, el dinero no se está utilizando para mejorar el servicio y las instalaciones, sino para pagar los enormes costos del cierre del Nuevo Aeropuerto Internacional de México y para subsidiar el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles. Desde hace mucho tiempo ha sido pésimo el servicio en el AICM, pero ahora se está llegando al extremo de poner en riesgo la salud de los pasajeros con las aglomeraciones.

El castigo al AICM se ha manifestado también en el diseño de las nuevas rutas de aproximación y despegue. Con el fin de permitir la operación simultánea del AICM y el AIFA, la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, antes SCT, ha rediseñado las rutas del AICM generando patrones más largos, demoras y mayor ruido en algunas zonas de la Ciudad de México. A pesar de que el AICM sigue teniendo operaciones muy por debajo de las que registraba en 2019, los retrasos por motivos de “tráfico aéreo en la Ciudad de México” se han multiplicado de manera exponencial. Uno de los resultados es que los aviones queman más turbosina y se generan más costos. “El nuevo y mal rediseño hace rutas más largas, se vuela más tiempo sobre la ciudad, vuelan en zonas donde no se volaba antes y se gasta más combustible, lo que afecta directamente la operación de las aerolíneas”, ha declarado la controladora de tráfico aéreo María Larriva.

La razón de fondo del problema es que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha tomado decisiones políticas antes que técnicas, empezando por la costosísima cancelación del NAIM. Los resultados son ya evidentes. El AICM se encuentra nuevamente saturado, pero a un 70 por ciento de uso de lo que debería ser su capacidad real. En lugar de tener un aeropuerto que pudiera ser un hub, un centro de conexiones internacionales, el gobierno ha creado un sistema de tres aeropuertos que sumados no hacen uno. (Sergio Sarmiento, Reforma, Opinión, p.

¿San Andrés Manuel, el ratificado?

Lo dicho por el padre Solalinde no es una anécdota aislada, disparatada y graciosa. Es el síntoma de la construcción de un liderazgo mesiánico, ratificado y santificado.

“Veo en Andrés Manuel rasgos muy importantes de santidad”, pontificó el antiguo defensor de los migrantes, quien no dudó en comparar a López Obrador con el mismísimo Dios: “Está siguiendo las enseñanzas de Jesús, por su objetivo de ayudar a los pobres, como Jesucristo lo hizo en su época; la santidad política existe”, añadió Alejandro Solalinde, para arremeter contra los críticos del régimen: “Qué lástima que no lo valoren”.

Ya encarrerado, el padrecito remató con que, gracias al presidente, “en México se vive un fortalecimiento de la base popular… que nos vamos encaminando hacia la democracia… y en el aspecto económico se está pasando de un esquema de privatizaciones y acaparamiento de la riqueza, a una mayor redistribución y autosuficiencia”. O sea, El Edén, que dirían en Tabasco.

Lo cierto es que la irradiación de estos rasgos divinos ya había sido advertida antes por otros personajes, como cuando el ínclito Porfirio Muñoz Ledo expresó en 2018, apenas iniciado el actual gobierno, el 1º de diciembre durante aquella toma de protesta: “Desde la más intensa cercanía, confirmé que Andrés Manuel ha tenido una transfiguración: se mostró con una convicción profunda, más allá del poder y la gloria. Se reveló como un personaje místico, un cruzado, un iluminado. Es un auténtico hijo de Dios y un servidor de la Patria. Sigámoslo y cuidémoslo todos”.

Y cómo olvidar lo que respondió el fatídico López-Gatell cuando le preguntaron si el presidente podría contagiar o contagiarse por no usar el cubrebocas: “La fuerza del presidente es moral, no es una fuerza de contagio en términos de una persona, un individuo que pudiera contagiar a otros”. Solo le faltó decir que AMLO no es ciertamente una persona, sino un ser divino llegado a la tierra por un mandato supremo.

La pregunta inquietante es si Andrés Manuel López Obrador se siente o está absolutamente seguro de ser un iluminado infalible e incuestionable, que cada mañana al verse al espejo se diga a sí mismo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. Todo indica que sí: el endurecimiento de su discurso contra lo que signifique conocimiento y disenso, y sobre todo crítica; las mismas respuestas contra neoliberales y conservadores; la presunción de que siempre tiene otros datos que le dan la razón; la actitud sardónica y vengativa hacia quienes osan cuestionar sus actos de gobierno, a quienes señala con dedo de fuego inquisitorial desde el púlpito del inaccesible templo del Palacio Nacional, del que ya han sido expulsado los infieles.

Yo no sé si, empleando sus términos, haya un complot para la construcción de un Dios en la tierra. De lo que sí estoy seguro es que a ese liderazgo divino le falta una condición humana, también atribuible a los santos: compasión. Por ejemplo, hacia los niños con cáncer y sus padres; hacia las miles de mujeres agredidas y muertas cada día; hacia los deudos de la Línea 12; hacia los millones de nuevos pobres y desempleados en el desamparo.

En cambio, le urge la ratificación de su mandato. No solo para seguir gobernando, sino para hacerlo como hasta ahora. Ya lo dijo su acólito Solalinde: la santidad política existe. (Ricardo Rocha, El Universal, Opinión, p. 17)

Brújula // Las remesas no son para presumirse

Benditas remesas. Así presume el presidente López Obrador la enorme cantidad de dinero que los paisanos envían a México. Este año vamos a recibir más de 50 mil millones de dólares y las estimaciones para 2022 son que llegarán a 56 mil 700 millones. Estamos hablando de cantidades enormes, pero ¿es algo que el presidente deba presumir? Por supuesto que no.

El presidente Andrés Manuel López Obrador no entiende que presumir las cantidades históricas de remesas que recibe México es una muestra del enorme fracaso que somos como país para generar oportunidades para los mexicanos.

Con tanto mexicano que se va a Estados Unidos, lo que tenemos es una fuga de talentos que regresan al país migajas a cambio de lo que significa su salida de México. Para muestra, un ejemplo.

Jorge estudió primaria, secundaria y preparatoria en México. Después hizo la carrera de medicina en la UNAM. Hoy está haciendo su residencia en Miami, Florida. ¿Por qué? Porque si la hace en México, le pagan 6 mil pesos al mes. En Florida le pagan 10 mil dólares al mes. A partir de esta residencia, Jorge espera hacer su especialidad en oftalmología y ser un gran médico dedicado al cuidado de los ojos en Estados Unidos. Jorge quiere ganar en dólares porque sabe que si se queda en México será difícil tener un sueldo digno.

Así, toda la inversión en Jorge para que estudiara en México la van a capitalizar en Estados Unidos. Si al mes Jorge envía algo de dinero a sus papás en México, la cantidad palidece frente a la inversión que ya se hizo en él en nuestro país. Lejos de presumir que los paisanos mandan mucho dinero a México habría que preocuparse por nuestra enorme fuga de talentos. Actualmente lo que estamos haciendo es subsidiar a Estados Unidos a través de estos mexicanos.

Para acabarla de amolar, si de menos existieran planes para el aprovechamiento o para incentivar inversiones con esas remesas, algo podría capitalizar México con ese dineral. Sin embargo, los datos muestran que las remesas no están volviendo más dinámica la inversión en México y en cambio se destinan a consumo de bienes muy básicos.

En este año el aumento de las remesas se comenzó a notar desde mayo, cuando entraron 4 mil 526 millones de dólares. En julio fueron 4 mil 545 mdd; en agosto 4 mil 749 mdd y en octubre 4 mil 819 mdd. Sin embargo, si revisamos el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) de esos mismos meses e incluso al cierre del año, no se ve mayor dinamismo. Por el contrario, se registró una desaceleración.

Esto es así incluso si se observan las zonas del país que más reciben remesas, como Michoacán. Ahí no hay registro de que con las remesas se destinen a proyectos de infraestructura o en inversión en proyectos de emprendimiento o nuevos negocios. Si el presidente López Obrador quiere estar presumiendo, mejor que genere las condiciones para que se den este tipo de inversiones que acabarían impulsando la economía del país. Ahí sí, que se ponga a presumir todo lo que quiera.

Pero en las remesas ocurre lo que en tantos otros rubros en México ahora: hay una enorme oportunidad que se está desperdiciando. (Ana Paula Ordorica, El Universal, Nación, p. 5)

Cartón

cartón 1

(Osvaldo, El Sol de México, Análisis, p. 13)

cartón 2

(Nerilicón, El Economista, El Foro, p. 38)