En la reunión de alto nivel entre el presidente López Obrador, el secretario de Estado de EU, Antony Blinken y el de Seguridad, Alejandro Mayorkas, se acordó la creación de un grupo de trabajo para tratar la crisis de migración junto con los gobiernos de Centro y Sudamérica. Lo paradójico es que en dicha reunión jamás se presentó el titular del INM, Francisco Garduño, sobre quien pesa la muerte de 40 migrantes en Ciudad Juárez. ¿No fue invitado o es signo de vergüenza del Estado mexicano?
En esa misma reunión se abordó el tráfico de fentanilo, tema en el que hubo tensión y básicamente ningún acuerdo. Sin embargo, seguirán las pláticas para generar acciones que permitan reducir el flujo de drogas sintéticas y precursores químicos. (Miguel Ángel Godínez García, Excélsior, Nacional, p. 15)
SEAN sólo mil 500 como dijeron en Palacio Nacional o sean los 6 mil como afirman sus dirigentes, la marcha de migrantes que avanza por Chiapas es enorme y pone todavía más tensión a la relación con Estados Unidos.
TRAS la visita de la plana mayor del gobierno norteamericano, resulta de poca ayuda que el llamado “Éxodo de la pobreza” se dirija hacia la frontera. En el contingente lo mismo van hombres, mujeres y niños que tienen orígenes tan distintos como Honduras, Cuba, Venezuela, República Dominicana, Brasil, Congo, Turquía, China, India y hasta Paquistán.
DESDE AYER están en Mapastepec y, de acuerdo con los líderes del grupo, la situación podría distenderse si el Instituto Nacional de Migración les entregara visas humanitarias o algún tipo de documento que, de alguna manera, regularice su estancia a México. Suena un poco a coerción, pero dadas las tensiones con Washington, a ver qué precio decide pagar el gobierno de la 4T. (Fray Bartolomé, Reforma, Opinión, p.10)
¿No entienden inglés?
El comunicado conjunto difundido por la Casa Blanca, sobre la reunión de alto nivel México-EU llevada a cabo este miércoles, detalla que el “declive democrático” es una de las causas de la migración en la región. Sin embargo, llama la atención que ese motivo no es mencionado en el documento compartido por la SRE, que se supone debe ser el mismo. Simplemente lo omitieron en la versión en español. ¿Por qué? No se ha explicado. ¿Será para no incomodar a los gobiernos amigos de Cuba o Venezuela? Lo cierto es que esos dos países expulsan a una gran cantidad de migrantes: entre enero y noviembre de este año se han registrado 24 mil 49 detenciones de cubanos y 194 mil 631 de venezolanos en territorio mexicano. (El Financiero, Nacional, p.27)
La foto de la portada de Crónica muestra cómo de una forma natural la mano de obra de migrantes, inclusive especializada, se integra a la economía del país, sin necesidad, por ahora, de regulaciones, que tendrán que darse. Esa puede ser una de las salidas para las oleadas migratorias, pero ordenada. (La Esquina, La Crónica de Hoy, P.p.)
El presidente de Estados Unidos Joe Biden está preocupado por el tema migratorio. Por eso envió una delegación de alto nivel para presionar a México a tomar medidas para restringir la migración. El mandatario ha permitido también el cierre de puertos fronterizos, a pesar del daño que esto ocasiona a empresas y consumidores a ambos lados de la frontera. Lo hace porque la migración está en camino de ser, nuevamente, el foco de una campaña electoral que, aunque apenas está empezando, Biden está perdiendo.
La delegación estadounidense que visitó México el 27 de diciembre incluía al secretario de Estado Antony Blinken, el secretario de Seguridad Alejandro Mayorkas y la asesora de seguridad nacional de la Casa Blanca Elizabeth Sherwood-Randall. Al concluir la reunión Blinken señaló en X: “Estamos comprometidos con asociarnos con México para enfrentar nuestros retos compartidos, incluyendo el manejo de una migración irregular sin precedente en la región, la reapertura de los puertos clave de ingreso y el combate al fentanilo ilícito y otras drogas sintéticas”.
La visita coincidió con una nueva caravana de migrantes que salió de Tapachula con rumbo a la frontera con Estados Unidos. Las imágenes de estas grandes marchas de migrantes, que en plan de desafío buscan cruzar en grupo la frontera, se han convertido en uno de los grandes acicates del rechazo a la migración en la campaña electoral de la Unión Americana. Los líderes de esta caravana portaban, para explicar su situación, un cartel que decía: “Éxodo de la pobreza”.
A pesar de que el presidente López Obrador afirmó en X que en la reunión “se lograron importantes acuerdos en beneficio de nuestros pueblos y naciones”, ni el gobierno de México ni el de Estados Unidos anunciaron medidas concretas para enfrentar la crisis migratoria, solo una vaga promesa de formar, en palabras de la canciller Alicia Bárcena, “un equipo de trabajo conjunto para tener reuniones periódicas; vamos a trabajar en conjunto con Guatemala, con los países de Sudamérica y Centroamérica”. La falta de medidas concretas revela las diferencias entre Estados Unidos y México. El presidente López Obrador afirma que sus programas sociales y la disminución de la violencia han hecho que se reduzca el número de migrantes mexicanos y que el problema ahora sea la falta de ayuda económica de Estados Unidos a los países expulsores. Pero esta información es falsa. El número de migrantes mexicanos se mantiene a niveles muy elevados. La ayuda económica de la Unión Americana, por otra parte, no garantiza la generación de empleos en Centroamérica, Venezuela y Cuba.
En noviembre de 2023 la Oficina de Aduanas y Protección de Fronteras de Estados Unidos reportó 242,418 “encuentros”, es decir, detenciones y expulsiones, de migrantes indocumentados de todas las nacionalidades en la frontera con México. Entre octubre de 2022 y septiembre de 2023, el año fiscal 2022-2023, el total llegó a 2,475,669; en 2020-2021, fueron 1,743,686. En noviembre de 2023 los mexicanos detenidos o expulsados en la frontera de Estados Unidos con México ascendieron a 64,811; un año antes habían sido 59,348. En el año fiscal 2022-2023 los “encuentros” con mexicanos en la frontera fueron 717,333.
Si bien el presidente López Obrador nos dice que estamos muy bien en México, la verdad es que cientos de miles de connacionales siguen arriesgando la vida cada año para entrar a Estados Unidos, un país con políticas “neoliberales”. Estos mexicanos, como los centroamericanos, venezolanos y cubanos, están votando con los pies.
Nuevamente ayer el presidente López Obrador se quejó de uno de mis artículos. Criticó que haya señalado que Aerolíneas Argentinas perdió 7,433 millones de dólares entre 2009 y el primer semestre de 2023, pero no desmintió el dato. Me acusó, además, de defender a empresas que evaden impuestos, cosa que nunca he hecho. Sin embargo, le agradezco siempre al Presidente que me lea. (Sergio Sarmiento Reforma, Opinión, p.10)
En el marco de las cada vez más usuales reuniones bilaterales para tratar el tema migratorio, esta semana el gobierno mexicano recibió a una delegación de funcionarios estadounidenses de alto nivel. Se trata de la segunda visita del secretario Blinken en menos de tres meses con la intención de controlar tanto los flujos migratorios, como los de narcóticos.
Los acuerdos revelados por la canciller Alicia Bárcena y por el comunicado conjunto de Relaciones Exteriores-México-Estados Unidos son genéricos y plantean nuevamente algunos de los compromisos que se han anunciado anteriormente. Primero, la necesidad de trabajar en las causas de la migración en conjunto con los países expulsores. Los factores de empuje son múltiples, complejos y se interrelacionan; son principalmente la violencia, las amenazas, la pobreza y la persecución. Cambiar la situación es un objetivo de largo aliento que requiere de un plan intergubernamental, recursos económicos y sobre todo voluntad política. Segundo, trabajar en acciones conjuntas para controlar la migración irregular, lo que prácticamente se traduce en mayor securitización y endurecimiento de medidas para que logren pasar menos personas. Tercero, la importancia de la lucha contra las redes criminales, del tráfico de personas y la trata, y la necesidad de impulsar el desarrollo de la región. Todas ellas tareas que requieren de políticas concretas y bien enfocadas además de buenas intenciones. Falta poner sobre la mesa acciones que faciliten las vías legales de la migración como el fortalecimiento de un modelo integral de inclusión productiva que es la única forma de cambiar la situación en el corto plazo.
Un acierto del gobierno mexicano fue poner sobre la mesa los cierres que se han dado de forma unilateral por parte de Estados Unidos de los cruces ferroviarios como los de Eagle Pass y El Paso, en Texas, como medida de presión por el aumento en el número de migrantes. Blinken publicó un mensaje en redes sociales en el que refrenda su compromiso para la reapertura de dichos cruces y AMLO señaló que no habrá más bloqueos en las fronteras. La situación de cierre tiene un impacto económico importante para las industrias y las comunidades fronterizas de ambos países. La Coparmex advirtió una pérdida de cerca de 100 millones de dólares por cada día de cierre.
Finalmente, el contexto en el que se da la visita importa. Hace un par de semanas el gobierno de Biden se vio obligado a negociar con los congresistas republicanos a causa de la negativa que le dieron al presupuesto que solicitó para Ucrania e Israel. La negociación radicó en el endurecimiento de las políticas en el tema migratorio: por un lado, la restricción en el número de visas humanitarias y de refugios otorgados por Estados Unidos y, por el otro, el aumento de las deportaciones expeditas y la posible reactivación del inhumano “Permanece en México”. Programa que Biden criticó severamente durante su campaña y prometió terminar, mismo que tuvo a cerca de 75 mil solicitantes de refugio en Estados Unidos varados del lado mexicano mientras esperaban sus procesos, contraviniendo el derecho internacional y la normativa estadounidense. Después de un tortuoso proceso judicial el programa terminó, gracias a que el tribunal supremo en ese país declarara que se extralimitaba en sus capacidades, pues disponía del territorio mexicano para su implementación, así que esperemos no se vuelva a implementar.
La visita exprés, además, se da en medio de una sucesión de numerosos flujos migratorios y la salida de una de las caravanas más notables del año. El 2023 se define por oleadas migratorias sin precedentes. Tan solo en el mes de noviembre hubo 250 mil detenciones por parte de la patrulla fronteriza en Estados Unidos. También 2023 colocó a México como uno de los principales receptores de solicitudes de refugio con cerca de 140 mil peticiones. Pero, sobre todo, estamos terminando un año en el que ha prevalecido un contexto de uso de las personas migrantes para el discurso político y para ataques constantes por parte del partido republicano al presidente Biden, de cara a las elecciones en 2024, lo que parece indicar que la presión sobre México se puede incluso agudizar en los próximos meses. (Eunice Rendon, El Universal, Nación, p.8)
El miércoles de esta semana hubo otra visita de dos secretarios de Estado de los Estados Unidos, más una asesora directa del presidente Biden, a México para reunirse con sus contrapartes y tratar temas de la frontera, y se fueron sin mucho anuncio público de lo que se conversó. Pero no es difícil saber a qué se debió la visita, ni lo que se acordó, por lo menos en grandes rasgos.
Hubo un periodo de cruces irregulares de la frontera aún más álgido de lo normal a principios de diciembre, que llevó al cierre de múltiples cruces fronterizos por parte del gobierno de Estados Unidos, lo cual tuvo un impacto notable en la economía mexicana. Al mismo tiempo, las imágenes de las llegadas de grupos grandes de migrantes a la frontera, sobre todo a puntos de cruce inusuales, generaron notas de primera plana y tensión política en Estados Unidos.
Pero más importante que eso, negociaciones en el Congreso de Estados Unidos avanzaron rápido a fin de año hacia un acuerdo sobre cambios en la política migratoria en la frontera, como parte de un presupuesto especial que dará fondos a los gobiernos de Ucrania, Israel y Taiwan, así como a las agencias estadounidenses que vigilan la frontera y a países en América Latina que reciben y dan protección internacional a migrantes y refugiados. El acuerdo más difícil de alcanzar para sacar este presupuesto especial tiene que ver con la política migratoria, para tratar de bajar el número de los cruces irregulares en la frontera compartida, sin destruir el sistema de asilo.
Según lo que se ha reportado públicamente, viene una serie de cambios importantes. El primero es alterar los criterios que se usan para otorgar el asilo, que hará más difícil que los migrantes califiquen para la protección internacional si cruzan de forma irregular. Aún no sabemos cuáles serán los nuevos criterios, pero es casi un hecho que Republicanos y Demócratas ya están de acuerdo en esta parte de la negociación. No dejaría de existir el derecho al asilo, pero sí sería más exigente el proceso y los requisitos para calificar para él.
Al mismo tiempo, habría un límite de 5,000 migrantes que podrían ser procesados al día (aún falta saber cómo se contabilizaría esto), y los otros serían regresados a México. Esto es un tema delicado en la relación bilateral, y seguramente fue una parte central de las conversaciones de esta semana, para ver cómo esto podría operar en la práctica y si el gobierno mexicano aceptaría la propuesta.
Además de esto, hay negociaciones alrededor de la expansión de una autoridad que tiene el gobierno de Estados Unidos que se llama “remoción expedita”, que permite un proceso de deportación más rápido para los que no califican para el asilo. Hay discrepancias sobre el alcance de esta propuesta, si solo se aplica a los que acaban de cruzar en la zona fronteriza o si también a otros que han vivido en el interior del país por dos años o menos serán sujetos a la medida. Y hay un debate sobre la detención obligatoria de ciertos migrantes irregulares durante su proceso de asilo, como parte de esta autoridad.
Finalmente, hay jaloneos sobre el alcance de la facultad de permiso humanitario (que se llama “parole” humanitario en el código federal), que autoriza al gobierno estadounidense a otorgar permisos de entrada a ciertas personas por razones humanitarias. La administración Biden ha usado esta facultad para generar vías legales de entrada para ciertas nacionalidades, así como para los que solicitan asilo en las puertas de entrada del país, pero los Republicanos quieren acabar con esta figura. Es probable que terminen con algún acuerdo que limite el uso al futuro, pero no acaba con los usos que tiene en la actualidad.
Todos estos cambios no tocan los temas de fondo de la migración en los Estados Unidos, que tiene que ver con una demanda laboral importante, que atrae a una población de más de 10 millones viviendo en el país sin documentos (y quizás mucho más ahora), un sistema de asilo esclerótico que es incapaz de tomar decisiones y una frontera porosa. Empieza a tocar el último punto, pero no los otros tres, que son igualmente claves para el futuro del país. Sin embargo, es posible que se necesite un acuerdo en este momento que baje los números llegando a la frontera de forma irregular y que permita que después se toquen los otros tres temas claves de forma más racional y holística. El peligro es que podrían terminar con un acuerdo que sólo toca uno de los cuatro puntos claves y nunca regresar a negociar sobre los otros tres, pero es probable que sea lo único que es políticamente viable en este momento. Y es casi seguro que un acuerdo sobre control fronterizo será lo primero que vote el Congreso estadounidense regresando de vacaciones, con consecuencias para México y la frontera compartida con Estados Unidos.
Presidente del Instituto de Política Migratoria. @SeleeAndrew (Andrew Selee, El Universal, Opinión, p.14)
Cada quien su comunicado
Generó polémica, nos comentan, el que en un principio tuvieran una pequeña pero sustancial diferencia los comunicados que se emitieron en México y en Estados Unidos sobre la reunión que delegaciones de ambos países sostuvieron para abordar el problema de la crisis migratoria el miércoles pasado. Y es que, nos hacen ver, el emitido en Washington, en la parte en la que refrenda que ambas naciones buscarían reforzar su asociación para abordar las causas de la migración, mencionaba, además de la pobreza, la desigualdad y la violencia, “el declive democrático”, frase que no venía en el texto mexicano. Quienes notaron la diferencia no dejaron de apuntar que la alusión, que después se borró en la versión en inglés, se refería a Cuba y Venezuela, nacionalidades que más han aumentado en el registro de migrantes irregulares de los últimos tiempos, pero también países a los que el Gobierno de la 4T arropa. (Rozones, La Razón, LA DOS, p. 2)
Que el gobierno mexicano se anotó dos triunfos en su relación con Estados Unidos, pues un día después de la visita de alto nivel que realizaron Antony Blinken, Alejandro Mayorkas y Elizabeth Sherwood-Randall, el gobierno de Joe Biden envió un ultimátum al gobernador de Texas, Greg Abbott, para que se desista de la ley que criminaliza a migrantes solo por su aspecto, so pena de llevarlo a juicio, mientras que en el comunicado conjunto de ambos gobiernos sobre el encuentro en Palacio Nacional se confirma que Washington no recurrirá más al cierre de cruces fronterizos como parte de su política para frenar a los indocumentados. (Trascendió, Milenio, Al Frente, p. 3)
2 Con todo. En 2023 uno de los temas que se desbordó fue la migración. Las caravanas que cruzan el continente son cada vez más numerosas y los problemas que conlleva el éxodo competen a todos los países. El presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que se lograron importantes acuerdos tras la reunión con el secretario de Estado, Antony Blinken, y una comitiva del gobierno estadunidense. Informó que se trataron de manera directa asuntos de cooperación económica, seguridad y migración, y se lograron importantes acuerdos. La relación bilateral va viento en popa.
3 Posicionada. La titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Rosa Icela Rodríguez, destacó el acompañamiento que integrantes del gabinete federal realizaron al presidente, Andrés Manuel López Obrador, en una reunión con integrantes del gobierno de Estados Unidos. A través de su cuenta en la red X, la funcionaria informó que se acordó crear un grupo de trabajo conformado por países de Centroamérica para frenar la creciente migración. Rosa Icela juega ahí un rol de vital importancia. (Frentes Políticos, Excélsior, Nacional, p. 9)
Alicia Bárcena, Titular de la SRE
La canciller mexicana ha logrado que el problema migratorio deje de ser visto sólo como un asunto de personas que abandonan su país. Ahora se le da un enfoque humano, económico, de violación a derechos humanos y de seguridad. (Sube y Baja, La Crónica de Hoy, La Dos, p. 2)
El fenómeno de los inmigrantes
La movilización de inmigrantes como sobrepoblación excedente es inseparable del desarrollo de las fuerzas productivas del trabajo. Se expresa como disminución de la tasa de ganancia del capital, de las grandes y medianas empresas de economía de mercado, al invertir más en el capital constante, esto es, en maquinaria y alta tecnología, por razones de competitividad, pero que desemplea fuerza de trabajo
Con la baja de la tasa de ganancia aumenta la sobrepoblación y da lugar al crecimiento de la migración hacia donde hay trabajo, y se contrarresta la baja con la ley del valor en inversiones de servicios e infraestructura.
Obedece a las leyes demográficas del modo de producción, de la etapa de la última de la economía de mercado de mayor explotación, contradicciones sociales, y problemas socioambientales, con alto grado de corrupción, visualizados en los cinturones de pobreza de las grandes ciudades. La deambulación poblacional de sur a norte en nuestro país proviene de naciones de Centro y Sudamérica.
De México también emigran, pero hubo disminución considerable con la política de la 4T con la creación de empleos, grandes inversiones del sector público en el sureste y centro del país, sin dejar de atender obras de infraestructura en la región norte de la República. (Rubén Cantú Chapa, La Jornada, Editorial, p. 2)
La cuestión migratoria ha sido un tema central en la relación entre México y los Estados Unidos de América a lo largo de la historia. En un contexto actual donde la movilidad de personas es una realidad constante, es imperativo que ambos países aborden este desafío de manera conjunta, priorizando el respeto a los derechos humanos y defendiendo la soberanía nacional, no con tibiezas ni falsas promesas.
La geografía y la larga frontera que comparten México y Estados Unidos hacen que la migración sea un fenómeno ineludible y complejo para ambas naciones. La coordinación efectiva entre ambos países no solo es deseable, sino también necesaria para abordar las preocupaciones legítimas sobre la seguridad y la integridad de las fronteras, al tiempo que se respetan los derechos fundamentales de quienes buscan una vida mejor.
Sobre estos temas recientemente se reunieron funcionarios del gobierno de los Estados Unidos de América y de México para tratar la crisis migratoria; sin embargo, una vez más la respuesta del gobierno mexicano no fue la mas contundente, pues no privilegió un trato de respeto y acuerdos firmes.
Justo es señalar que el respeto a los derechos humanos debe ser el pilar central de cualquier estrategia de gestión migratoria. México y Estados Unidos tienen la responsabilidad compartida de garantizar que quienes cruzan las fronteras en busca de oportunidades no sean objeto de violaciones a sus derechos fundamentales. Esto implica un compromiso firme con la dignidad de las personas, asegurando condiciones de trato justo y humano durante todo el proceso migratorio.
La coordinación efectiva no significa, en ningún caso, ceder la soberanía nacional. México tiene el derecho y la responsabilidad de gestionar sus fronteras de acuerdo con sus leyes y valores, lo cual debe dejarse claro de forma contundente ante cualquier embestida. De tal forma que la colaboración con Estados Unidos debe basarse en un diálogo respetuoso que reconozca la autonomía de cada nación para tomar decisiones fundamentadas en sus circunstancias internas y en el respeto a los derechos humanos.
Ambos países comparten intereses comunes que van más allá de la gestión migratoria, incluyendo la seguridad regional, la prosperidad económica y la cooperación en áreas como el combate al crimen organizado y el cambio climático. La migración puede ser una oportunidad para fortalecer la relación bilateral, siempre y cuando se aborde con una visión integral que incluya no solo medidas de seguridad, sino también políticas que aborden las causas subyacentes de la migración.
La coordinación México-Estados Unidos no debe limitarse a medidas represivas o a la construcción de barreras físicas, sino que debe contemplar soluciones de largo plazo que beneficien a ambas naciones. Inversiones en desarrollo económico, programas de cooperación y esfuerzos conjuntos para abordar la pobreza y la inseguridad en las regiones de origen son aspectos clave para abordar las causas estructurales de la migración.
Sin duda alguna, la coordinación efectiva entre México y Estados Unidos en la gestión migratoria es esencial para enfrentar los desafíos actuales. Esta colaboración debe basarse en un enfoque humanitario, respetando los derechos fundamentales de los migrantes, y a la vez, defender la soberanía nacional de ambas naciones. (Manuel Añorve Baños, El Universal, Opinión, p.14)
Hablar o escribir sobre lo que sucede actualmente con el tema migratorio entre México y Estados Unidos no es fácil ni aunque se tenga una opinión completamente objetiva o imparcial. Francamente, uno nunca queda bien con nadie, y mucho menos con las personas que cruzan por nuestro territorio y buscan una mejor vida fuera de sus países ante la violencia, la inseguridad, la economía y las miserias que sus gobiernos han provocado a través de los años en sus familias.
México es sólo un trampolín para llegar a la tierra prometida. Es el obstáculo más complicado y difícil para que miles de personas puedan encontrar el “sueño americano” al tratar de arribar a Estados Unidos y así poder convertirse en residentes o ciudadanos estadunidenses teniendo un mejor futuro o soñando con una vida como la que se proyecta en las películas de Hollywood o en las series de streaming.
Muchos, al no poder encontrar la forma de cruzar legal o ilegalmente a Estados Unidos, tienen principalmente tres opciones: quedarse en México, morir en el intento o regresarse de nuevo a sus países de origen.
Ciertamente, es obvio que la mayoría jamás preferirá quedarse en México, pues realmente nadie que no viva en la burbuja de un palacio o tenga un perímetro de protección de seguridad las 24 horas del día está cómo tal “a salvo”; y mucho menos los mismos migrantes que por alguna u otra razón no les queda de otra más que sólo resignarse a buscar una segunda opción en un país que vive supuestamente una transformación, pero que no tiene mucho que ofrecerles para desarrollar sus vidas.
El tema migratorio con nuestro vecino del norte se ha estancado a través de los años sin llegar a una solución o vía que pueda bajar el flujo de migración que busca llegar al norte del país. Sucede todo lo contrario.
Por más que se da dinero, se crean programas sociales, se construyen muros o se buscan formas de financiar proyectos en Centroamérica, creo que falta contundencia y mano dura. El deportar, el tener a la gente en espera y regresarla a México, es sólo una forma de querer tapar el problema, pero no contrarrestarlo de manera contundente.
En lo personal, me preocupa bastante ver cómo esta situación se recrudece al ir pasando el tiempo y sin que las autoridades mexicanas busquen también frenar un éxodo migratorio que en su mayoría estará sufriendo dentro tierras mexicanas al querer cruzar la frontera con Estados Unidos.
Me hago las siguientes preguntas: ¿para qué dejar pasar a caravanas migrantes si no existen las garantías de su seguridad o integridad social? ¿Para qué se abren las puertas del país sin un registro de toda la gente que entra a México?
¿El tema migratorio está siendo utilizado políticamente por las autoridades mexicanas o por extranjeros que organizan caravanas de más de tres, cinco u ocho mil personas? ¿En qué le beneficia a México recibir caravanas de migrantes?
¿Qué hará México cuando se empiecen a colapsar no sólo las ciudades fronterizas en Estados Unidos, sino también las del lado mexicano?
Por más que veamos risas y se presuman cosas en la más reciente visita de la delegación estadunidense a Palacio Nacional, me parece que las imágenes de la crisis fronteriza y las caravanas migrantes deben ser un foco de atención para México. Esto va más allá de lo humanitario, de abrir las puertas, de dar abrazos y el libre transito.
Es un tema de seguridad nacional que debe ser atendido por México, especialmente porque va a la par con el tema de inseguridad que puede ser factor importante en 2024. (Ricardo Ortiz Esquivel, Excélsior, Global p.22)
Joe Biden pide ayuda // Migración desbordada // Robles ya no sonríe
A lo largo de los años, la única respuesta concreta que ha dado el gobierno estadunidense al creciente flujo migratorio ha sido la construcción de un brutal muro fronterizo con México. Doble cara, como siempre, porque tanto jodió con echar abajo el muro de Berlín –hasta que lo logró– para que en su propia casa mantenga y extienda una línea de contención que nada ha conseguido, salvo la muerte de muchos migrantes en medio del desierto.
No es gratuito que el presidente López Obrador ayer recordara que el gobierno estadunidense lleva 30 años haciendo muros. Imagínense una frontera de 3 mil 180 kilómetros. ¿Cuándo van a terminar de hacer el muro? Llevan como mil 200 kilómetros aproximadamente. ¿Cuánto les falta?, y de cualquier forma los migrantes no dejan de ingresar a su territorio.
La explosiva situación migratoria en su frontera sur llevó al presidente Joe Biden a solicitar la ayuda de su homólogo mexicano, quien detalló que el mandatario estadunidense pide hablar conmigo, preocupado por la situación, porque se llegó a un número de migrantes que no se había visto; creo que 10 mil, 12 mil diarios en la frontera norte (mexicana), y esto llevó a que se cerraran aduanas y los pasos fronterizos, el ferrocarril, en algunos estados fronterizos.
Y, desde luego, pues esto afecta el comercio y produce mucha intranquilidad, y también es usado políticamente por los opositores. Entonces, me habló para decirme que teníamos que buscar juntos la solución, como siempre lo hemos hecho, trabajando de manera coordinada, y que le preocupaba lo que estaba sucediendo. Él entiende que es un fenómeno que tiene que ver con la pobreza de la gente, que es un problema social y no se resuelve nada más con medidas coercitivas.
Por su parte, a lo largo de los años el gobierno mexicano ha insistido –algunos mandatarios más de saliva que de acción– en la negociación de un acuerdo migratorio con el vecino del norte para ordenar el flujo de personas y garantizarles seguridad jurídica y protección. La respuesta han sido leyes y más leyes, cada vez más estrictas, en contra y, desde luego, la construcción de un larguísimo muro que ha resultado igual de multimillonario que de ineficiente, porque lejos de contener el número de migrantes que se cuelan a territorio estadunidense, el flujo crece día tras día.
Ayer mismo, en la mañanera, el presidente López Obrador detalló que al 31 de diciembre pasado los encuentros entre migrantes y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos promediaron 10 mil 187 personas por día (cruces irregulares). Además, en el último mes, la afluencia de nicaragüenses en la zona fronteriza se incrementó 94 por ciento, la de venezolanos 88 por ciento y la de haitianos 46 por ciento (en orden descendente siguen colombianos, guatemaltecos, ecuatorianos, cubanos y hondureños, con incrementos de 42, 41, 22, 15 y 6 por ciento, respectivamente).
Cierto: es su país, son sus leyes e intereses, pero si por primera vez actúa de forma inteligente y no punitiva, el gobierno estadunidense debe sentarse a negociar un acuerdo migratorio con México y las demás naciones latinoamericanas que, de entrada, excluya la fuerza y los muros como solución al creciente flujo de personas, porque así ni lejanamente lo resolverá, como ha quedado más que comprobado a lo largo de los años.
Y esa actitud deberá permear en otros países, porque como bien subraya el Banco Mundial, la migración es uno de los desafíos de desarrollo más apremiantes. Alrededor de 184 millones de personas viven fuera de su país de nacionalidad, y casi la mitad de ellas se encuentran en países de ingreso bajo y mediano. La manera en que se aborda la migración y se protege a los migrantes cuando se trasladan desde su lugar de origen a las comunidades receptoras es clave para garantizar su crecimiento económico y éxito. Hay que contar con políticas migratorias mejoradas, porque así se puede ayudar a impulsar la prosperidad en todos los países. Por el envejecimiento de su población, muchos países dependan cada vez más de la migración.
Las rebanadas del pastel
Se desdibuja la enorme sonrisa que apenas días atrás presumía Rosario Robles. ¿Por qué?: “la Auditoría Superior de la Federación promovió un amparo contra la sentencia absolutoria a favor de ella por la estafa maestra; busca revertir la liberación de la ex secretaria de Estado y reiniciar el procedimiento penal en su contra” ( La Jornada, César Arellano García). Entonces, ¿la ex de tantas cosas de nueva cuenta pasará el Año Nuevo enchiquerada? (Carlos Fernández-Vega, La Jornada, Economía, p. 14)
Cartones

(La Crónica de Hoy, La 2, p.2)

(En Reforma, Reforma, Opinión, p.10)